N/A: Gracias por leer y comentar...
Mara: gracias por tu comentario. Estoy totalmente de acuerdo contigo... Kurt ha hecho las cosas muy mal y el que lo sufre es Blaine (también sufre el castaño, pero eso es otra cosa porque es su culpa). No puedo decirte mucho sin dar un gran spoiler... Aunque creo que no has fallado mucho en tus teorías...
CAPÍTULO 21: RECONCILIACIÓN PADRE-HIJO
Los meses pasaron en el McKinley. Blaine volvió a ser ese chico retraído y aislado que llegó a Dalton. Lo único que lo diferenciaba de esa época es que no estaba en el armario y era él mismo, simplemente apartado de la gente. De vez en cuando se relacionaba con Sam o Puck, pero apenas unos momentos. Con el resto de New Directions apenas hablaba, salvo cuando estaban en los vestuarios y él acudía a boxear o durante las clases. Varios de ellos intentaron entablar una conversación con él pero ninguno conseguía que el moreno dijera una frase completa. Kurt se refugió en sus amigos y empezó a pasar más tiempo con Mercedes y Starchild debido a que Rachel estaba muy ocupada con Finn y Jeff estaba intentando recuperar a Nick. Las regionales habían pasado, Mercedes cantó el solo y Kurt y Starchild el dúo. Ganaron y los chicos esperaban su competición de los nacionales. Sin embargo parecía que no les hacía mucha ilusión. Blaine había dejado el equipo antes de los regionales y eso les había dejado tocados.
Sin embargo, ese sábado el moreno estaba en casa con sus tíos. Si había una persona en ese mundo que pudiera hacerlo sonreír era la niña que sostenía en sus brazos. Estaban jugando con unas piezas de construcción. El chico intentaba enseñarle los colores mientras montaban una pieza sobre otra cuando sonó el timbre. Henry abrió para encontrarse con un hombre que no conocía, sin embargo sabía quien era, ya que el joven que jugaba con su hija era idéntico a él.
– Hola... Soy James, el hermano de Tony... Tú debes ser su marido... ¿Está mi hijo?
El hombre que había abierto al puerta se volvió hacia su sobrino que se había levantado y miraba a su padre sin expresión ninguna. El otro tío del adolescente apareció en ese momento y decidió ayudar a su sobrino.
– Él está, pero depende de para qué, no te voy a permitir verlo...
Después de mucho insistir por parte de James, los cuatro se sentaron a charlar mientras observaban a la niña jugar... Ninguno de los adultos abandonaría al menor.
J – Quiero que vuelvas a casa... Tu madre me contó por todo lo que has pasado... Siento mucho lo de Rick.
B – ¿Te has pensado que es así de fácil? Ni siquiera me has pedido perdón. Parte de todo lo malo que me ha ocurrido es tu culpa... Sólo el accidente y la infidelidad de Kurt son mi responsabilidad, lo demás es todo culpa tuya. – Dijo gritando, lo que hizo que su prima llorara. Rápidamente se levantó y la cogió en brazos, mientras le pedía perdón.
H – La culpa del accidente la tuvo el borracho y drogadicto que chocó con vosotros, no tú y en cuanto a la infidelidad, fue Kurt el que lo hizo, por lo que él es el responsable, no tú.
T – Blaine es el mejor hijo que podías haber tenido, James. – Miró fríamente a su hermano. – Es dulce, amable, generoso... Nunca hemos tenido una queja del instituto ni ha hecho algo que sea digno de castigo. No te negaré que al principio tuve mis dudas, un adolescente trae problemas... Henry fue el que me convenció. Pero una vez se instaló aquí mis miedos duraron un día. Ha ayudado en la casa sin siquiera pedírselo, es un amor con Gwen, hace sus tareas, no ha venido borracho a casa nunca, es responsable. ¿Sabes lo que pasó en el accidente? Conducía él porque su amigo estaba enfadado y pensó que no estaba en condiciones de conducir... Tiene 17 años y se comporta con la responsabilidad de un adulto... Creo que eso dice mucho de Blaine... Pero sobre todo, si le das un poco de amor, te lo devuelve con creces y te hace sentir como si fueras todo en su vida... No es un santo, tiene defectos, el mayor de todos es que le cuesta perdonar... Pero es una de esas personas que agradeces que forme parte de tu vida.
B – Te diré lo mismo que le dije a mamá... Si quieres formar parte de mi vida, por mí de acuerdo, pero con mis condiciones.
J – Te escucho.
El menor se quedó mirando a su padre, no se esperaba esa frase. James nunca había escuchado lo que su hijo tuviera que decirle, siempre imponía su criterio.
B – Quiero seguir viviendo aquí... Ahora mismo no podría pasar ni un día sin Gwen. Quiero que respetes el estilo de vida que elija.
J – Creo que tu lugar está al lado de tus padres. Hijo, nosotros somos los que te tenemos que cuidar, tú eres un estorbo en casa de tus tíos. Ellos ahora sólo deberían ocuparse de la pequeña que tienes en brazos.
H – Blaine no es ningún estorbo... ¿Es que no escuchaste a mi marido? Nos ayuda mucho y nos quiere... Si para ti es un estorbo, en ese caso no te preocupes, nosotros estaremos más que felices de tenerlo aquí.
J – No quise decir eso...
T – Pero lo dijiste. Una pregunta, ¿Qué opinas de la homosexualidad? Es un tema que todavía no hemos tratado.
J – Me están educando, voy al mismo psicólogo que Susan.
T – Blaine... ¿Qué opinas? Te lo he dicho muchas veces pero quiero que te quede claro, lo que aquí importa eres tú, lo que tú quieras...
B – Quiero darle una oportunidad.
El resto de la tarde la pasaron hablando y contándose los últimos acontecimientos sucedidos en su vida. James pudo comprobar todo el daño que le habían hecho a su hijo, incluso él. Odiaba a Kurt, pero esta vez no era porque fuera gay y dañara la que él consideraba muy maltrecha moral de su hijo, sino porque había hecho daño a su pequeño... Sólo esperaba que pronto encontrara otro chico que lo hiciera feliz. También deseaba que conociera a alguien que llenara el hueco dejado por Rick, sabía que el pelirrojo estaría siempre en el corazón del ojimiel, pero quería que otra persona fuera el mejor amigo de su hijo para que tuviera alguien de su edad para hablar de esas cosas que no le contaría a sus padres o tíos. Dos horas fueron suficientes para que conociera a la maravillosa persona en la que se había convertido su pequeño.
El domingo, los cuatro residentes en la casa Anderson-Gibs fueron invitados a comer a la casa de los padres de Blaine. Ese fue el comienzo de la tradicional comida que la familia compartiría todos los domingos y festivos desde ese día, turnándose el puesto de anfitriones. Dicha tradición duraría años a pesar de que el menor abandonaría Lima al finalizar sus estudios en el McKinley. No solo fue la reconciliación de Blaine con sus padres, también fue la de Tony y James.
