Segunda temporada, weeeeeeeee! :D (?)

Bueno, pues a ver, la situación es esta:

Han pasado 4 años desde que Nezumi se fue (sí, como en el anime/novela/manga :_D) y Sion no le ha olvidado. Pero han pasado unas cuantas cosas... ¡Leed, leed! :3


Era de noche y ligeras ráfagas de viento frío azotaban silenciosamente las calles del centro de la ciudad, aún con gente yendo de un lado a otro. El verano hacía poco que había acabado, pues tan solo era siete de Septiembre.

Un día normal para el resto del mundo, pero no para tres jóvenes que se encontraban en un bar bullicioso del centro de la ciudad.

-¡Por fin, Sion! -Gritó alegre una chica castaña con una jarra de cerveza en la mano, alzándola.- Pensé que nunca llegaría este día...

-G-gracias, Safu, pero deberías dejar de beber... -Respondió el chico peliblanco que se sentaba frente a las dos chicas.- No es bueno para e-...

-Déjala, hombre, solo está feliz porque ya tienes veinte años y, por lo tanto, eres mayor de edad. -Dijo Inukashi, apoyando un codo sobre la mesa. Había crecido increíblemente rápido en los escasos cuatro años que habían pasado.- Así que aprovecha y bebe tú también.

-No me gusta demasiado el alcohol. -Sonrió tímidamente el chico, mirando su jarra de cerveza casi llena y recordando la primera vez que probó el alcohol, hace cuatro años.- Pero supongo que tenéis razón.

-¡Claro que sí! -Se rió Safu mientras Sion daba algunos tragos a su cerveza.- Además, eso de graduarse en la universidad haciendo el trabajo de cuatro años en dos es... genial.

-Pues sí. -Asintió Inukashi, bebiendo también su cerveza.

-En cuanto consigas trabajo podremos casarnos. -Murmuró maravillada Safu.

Aunque en el bar la gente seguía hablando animadamente, la mesa en la que estaban los Safu, Sion e Inukashi quedó en un tenso silencio. Inukashi frunció el ceño y miró hacia un lado mientras que Sion bajó avergonzado la mirada y susurró un suave "Tienes razón...".

Era verdad. Él y Safu se habían prometido. Aunque todo fue a causa de un estúpido error y, sobretodo, del alcohol. Pasó hace apenas unos tres meses. Los exámenes por fin acabaron y decidieron celebrarlo bebiendo algo de alcohol, pero se les fue de las manos y Safu acabó en la cama de Sion.

Nadie se acordaba de lo que había pasado así que, por si acaso, Safu decidió hacerse la prueba de embarazo y dio positivo.

-Mientras el niño esté bien... -Sonrió Sion, intentando romper la tensión.

-A-ah... Sí, el niño... -Safu pareció ponerse nerviosa y se levantó repentinamente.- Creo que.. es un poco tarde, ¿no?

-Te acompañaré a casa. -Dijo Inukashi levantándose seguidamente. Había crecido tanto que era igual que Safu ya, tal vez un poco más alta.- Buenas noches, Sion.

-Ah... adiós. -Se despidió Sion, moviendo la mano.

Cuando se quedó solo, miró su jarra de cerveza y suspiró. En realidad no quería casarse con Safu, pero eso no significaba que no la quisiera. Tan solo... no estaba enamorado de ella. La veía como una muy buena amiga, pero si estaba embarazada, él tenía que hacer frente a los problemas. Al fin y al cabo él era el padre de su hijo.

En silencio y bastante pensativo, Sion se levantó y se puso la bufanda alrededor del cuello, dispuesto a irse de aquél bar tan lleno de gente que empezaba a agobiarle.

.

Hacía cuatro años que no había estado en aquella ciudad. Desde que se fue, no había vuelto a aparecer, pero creía que ya era el momento de ver cómo iban las cosas por allí. No tenía la esperanza de ver a Sion con vida, ni siquiera tenía la esperanza de saber algo de él.

Tal vez él ya no vivía en esa ciudad y si ese no era el caso, seguramente le habría olvidado. ¿Por qué iba a recordar a una simple rata que se fue tan rápido como apareció en su vida?

Aún así, sus pasos le llevaron hasta la casa del chico de ojos rojos inconscientemente. Cuando se vio allí en frente, se sorprendió y sonrió tristemente. Pero sus ojos se iluminaron al ver que había luz en la casa. Concretamente en los ventanales que daban al salón de aquella casa que tan bien conocía aunque hubiese pasado tan poco tiempo dentro de ella.

Se iba a ir. De hecho, se quería ir de allí. Quería volver a perderse donde nadie pudiese encontrarle. ¿Por qué? Tal vez porque sabía que si volvía a ver a ese despistado chico al que intentaba no amar, no podría volver a separarse de él.

-No puede ser. -Dijo una conocida y quebrada voz a su espalda.

Demasiado tarde.

.

Sion no dijo nada al principio. ¿Quién le aseguraba que no estaba soñando o imaginando de nuevo ese esperado momento? Solo se quedó mirando la esbelta figura que le daba la espalda y que se encontraba en la entrada de su propia casa. Después pensó que no, que eso era demasiado real para ser una ilusión pero que aún así era imposible que fuese él.

Entonces el albino notó como el hueco de su pecho, que por cuatro años había estado presente y punzante, se rellenaba. Sin más. La herida se cicatrizó como por arte de magia cuando vio el reflejo del cabello semi azulado recogido en una coleta, un poco más larga ahora.

-No puede ser. -Dijo Sion con la voz rota por la emoción y la respiración agitada.

La silueta que estaba frente a su casa se giró lentamente y entonces Sion no tuvo dudas. Vio cómo unos brillantes ojos plateados le miraron en la semi oscuridad de la calle. Ninguno dijo nada. ¿Qué podían decir después de tanto tiempo? Demasiadas cosas, ni siquiera sabían por dónde comenzar.

Sion había imaginado tantas veces ese momento que ahora también le parecía un sueño idílico del cual despertaría después y le seguiría una intensa sesión de lágrimas y sollozos. Pero no fue así.

Se acercó con cuidado a la silueta y, cuando estuvo lo suficientemente cerca, se abalanzó sobre él y le dio un beso. No, ni siquiera tenía la certeza de que esa persona fuera él de verdad, pero en ese momento dejó de pensar.

Entonces esa persona, como si estuviese siendo herida, empujó a Sion y se escondió rápidamente en un callejón. El albino se quedó mirando la calle vacía mientras parpadeaba confundido.

Acababa de besar a un desconocido. ¿Qué pensaría ahora esa persona? Sion quería pensar en eso antes que hacerle caso al vacío de su pecho, que volvía a aparecer rápidamente.

-¡Sion, ya he vuelto! -Dijo una voz desde el salón.

-Está bien, mamá. -Contestó él, quitándose los zapatos y dejándolos en el recibidor. Karan se había ido unos días al pueblo de su madre, pues esta había fallecido hace apenas unos días.- Me voy a dormir ya, estoy cansad-...

-Ven un momento, por favor. -Le cortó Karan.

Tras un suspiro de resignación, Sion fue al comedor y, cuando entró se quedó en la misma puerta de este. Su madre le miraba sonriente desde el sofá y a su lado había una chica de pelo castaño, recogido en dos coletas, y con unos ojos azules oscuros que parecían el fondo marino.

-Esta chica se llama Lily y tiene dieciséis años. -Karan se levantó del sofá, seguida de la chica llamada Lily y se dirigió hacia su sorprendido hijo.- Era una niña que adoptó la abuela hace un tiempo. Yo he tomado su custodia ahora.

-Encantado, Lily. -Sonrió Sion, ofreciéndole la mano a la chica de ojos azules, la cual le miraba seriamente. Entonces, de repente, Lily se lanzó al cuello de Sion y le abrazó mientras comenzaba a llorar con fuerza.- ¿Qué... qué pasa?

-Está triste... Quería mucho a la abuela. -Suspiró Karan mientras se acercaba a Lily, que seguía sin soltar a Sion, y le daba unas palmaditas en la espalda.

-Oh, lo siento mucho. Yo... yo no conocía demasiado bien a la abuela. -Le susurró el albino a Lily mientras esta se separaba de él, intentando dejar de llorar.

-N-no... Lo siento yo. -Habló por primera vez Lily mientras se secaba las lágrimas con la manga de su jersey.- Perdón por abrazarte de repente. Lo-lo necesitaba.

-Eh... Hoy ha sido un día largo. Creo que me voy a dormir. -Dijo Sion mientras bostezaba.- Mañana podremos hablar más, Lily.

-S-sí. -Asintió Lily con una pequeña sonrisa.

-Buenas noches, hijo. -Le dijo Karan a Sion antes de que este subiese por las escaleras hacia su habitación.

Había sido un día muy raro.

.

Jadeando sin parar, al fin dejó de correr entre esos callejones que tan bien conocía. Se apoyó contra una pared y se dejó caer hasta sentarse en el suelo.

Mientras intentaba recuperar el aliento, rozó sus labios con las yemas de sus dedos. Le había visto. Le había visto y él le había besado. Entonces había huído.

Una punzada de dolor que comenzó en su pecho se extendió por todo el cuerpo al recordar el sabor de los labios del albino. ¿Ahora qué iba a hacer?

Aún con la respiración agitada por la gran carrera en los callejones, se levantó y empezó a volver hacia el sitio de donde venía. Quería ver su límite. No, mejor dicho... quería ver de nuevo a Sion.


Ahahah, super corto, lo sé :_D

Intentaré que el próximo cap valga la pena! ewé

Aún así... Qué fuerte todo, eh :O (?) Corto pero intenso..!

Safu embarazada y dispuesta a casarse con Sion, Inukashi siendo adulta(?), una persona misteriosa -cofcofratacofcof- siendo besada por Sion, Lily (sí, es la misma del anime pero de mayor :3) apareciendo,...

¡Creía que este fanfic estaba por acabar, pero se me han ocurrido tantas cosas que creo que va para largo! :DD

Gracias por leerme siempre! \(;w;)/ Os amo!

Hasta el próximo cap~! ´w`)/