Hola Lectores y Curiosos!
Primero FELIZ AÑO NUEVO ATRASADO, en serio una enorme disculpa por retrasarme otra semana, realmente no me espere tanto movimiento esta vez…
En serio lo siento T_T
No les invadiré con escusas, asi que los invito a la lectura que espero que sea de su gusto :)
RECUERDEN: nada es mio, solo estos horribles fetiches.
Capítulo 20: malos entendidos
"mierda no escucho nada" se quejó cierto exorcista pelirrojo.
"pues si te callaras sería más fácil Lavi" y sin fallar a su lado se encontraba la joven china.
Los dos se encontraban justo enfrente de la puerta de la enfermería donde supuestamente, sus dos amigos exorcistas, Kanda y Allen se encontraban siendo atendidos, con una situación secreta incomoda con el hermano mayor de la china y el abuelo del pelirrojo. Ambos con un oído pegado a la puerta tratando de escuchar la conversación.
Habían llegado ahí lo más rápido y silencioso que pudieron, ya que no querían ser descubiertos. Al principio no podían escuchar voces claras, parecía que realmente hablaban en voz baja o la puerta estaba diseñada para que nada se escuchara.
Después de tratar de escuchar alguna frase clara durante aproximadamente cinco minutos lograron distinguir una, que reconocieron perfectamente los dueños de las voces que se levantaron con una clara sorpresa: "¡espera!, ¡¿dijiste hijos?!"
Lavi y Lenalee se separaron un poco de la puerta, los dos viéndose admirando cada uno la cara de sorpresa de los dos.
"oh por dios" exclamo Lenalee en voz baja, cubriendo su boca.
"sabía que había algo raro en ellos… ¡lo sabía!" Exclamo Lavi en un tono de voz alegre y orgullosa, pero Lenalee lo tardo en callarlo.
"Baja la voz Lavi"
"lo siento, pero esto es increíble" comento alegre, con una sonrisa, se sentía victorioso, después rio un poco "no me lo creo, Kanda, ¿padre? Pobres niños haha"
Casi inmediatamente por su comentario sintió un golpe en la cabeza "Lavi, no subestimes a Kanda, tendrá mal humor, pero no quiere decir que sea mal padre"
Sobándose donde había recibido el golpe le respondió "no subestimo a Allen, sé que ella es buena, pero Lenalee en serio Kanda, estoy seguro que lo mejor que les enseñara es aventar navajas o usar cosas filosas, sin tomar en cuenta un extenso vocabulario de como insultar a alguien" comento sarcástico, pero se dio cuenta que Lenalee lo estaba ignorando y volvió pegar el oído en la puerta.
"shh en serio cállate Lavi" y como era de esperarse, lo callo ignorando los pucheros que le hacía, tratando ahora ella de poner la mejor atención posible de lo que pasaba en la pequeña habitación. Consecutivamente el repitió la misma acción.
"ni de puto chiste, Komui, entendemos bien esta mierda, así que empecemos ya" esa era sin duda la voz del japonés. Nuevamente se miraron asombrados los dos jóvenes exorcistas.
"Kanda… ¿Qué quisiste decir con eso?" soltó con un tono de voz decepcionado.
"oh joder… Kanda nunca te creí tan mierda…" mismo tono se notó en Lavi.
"Lavi realmente él quiere…." Lo observo queriendo no creer en lo que escucho.
"pues… eso parece, pobre Allen"
"Lavi tal vez escuchamos mal… realmente no creo que Kanda sea capaz de hacerle eso a Allen…"
Volvieron a pegar el oído, pero esta vez solo escucharon pasos aproximándose, inmediatamente se levantaron y salieron corriendo de ahí, ocultándose en uno de los pasillos.
Vieron a la distancia como Komui salió, junto con él, el viejo Bookman, al verlo Lavi maldijo un voz baja, si el viejo regresaba a la biblioteca se daría cuenta de que ellos dos no estaban donde debían. Lenalee y Lavi se quedaron mirando y como si se comunicaran telepáticamente salieron de ahí como habían llegado, tenían que regresar a la biblioteca, si no querían levantar sospechas.
Mientras la pareja se habían quedado en la pequeña habitación. Allen realmente se sentía emocionada, aun no podía creer que dentro de ella dos nuevas vidas se estaban formando, parte de ella y parte de Kanda, pero también se sentía angustiada, no le preocupaba las estúpidas condiciones de su maestro (mismo que aseguraba que si se enterara de su actual posición habría una batalla interminable entre Kanda y el), si no como esto influía en Kanda, claramente esto pondría no solo en riesgo la salud de ella si no más la de él, sin mencionar desde que se enteró de la noticia pudo notar una tensión y un sentimiento negativo ante todo esto, haciéndola preguntarse realmente, si él quería mantener vivo esos dos milagros.
Komui y el viejo Bookman no tardaron en indicarle todo a la matrona lo que ahora seguía. Ella solo observaba sentada en la silla cubriéndose con la sabana que la había estado cubriendo cuando la trajeron ahí. Kanda solo estaba acostado en la camilla con una de sus rodillas levantadas, con los ojos cerrados, mientras recibía sus nuevas dosis de sangre, aparentemente parecía dormido, pero sabía bien que estaba meditando, sabía que el en su mente intentaba razonar las cosas, seguramente para calmarse.
Un nuevo sentimiento la invadió, y esta vez era de culpa, de algo que creyó que ya había superado, recordando toda su relación con él, desde que descubrió que era una chica, literalmente desde ese momento lo había estado arrastrando a un montón de problemas, problemas que eran de ella, que cada instante arriesgaba su vida, y como olvidar su aun considerado por ella, acto de egoísmo al convertirlo en un avian. Instintivamente se tapó completamente con la sabana, como si fuera una capa, tratando de ocultar su rostro. Sabía que estaba a punto de llorar, más que nada al darse cuenta, que había hecho lo mismo a Kanda con lo que paso a Mana, los había convertido a los dos en sus lechos de muerte en algo no humano, solo porque no querían que desaparecieran de su vida, que la dejaran sola, ni si quiera se había tomado la molestia de realmente preguntarle a Kanda si realmente le gustaba su vida como avian, y ahora estaba ese silencio sepulcral que invadía la habitación. Ella realmente quería tener esos dos niños, sabía que eso formaba parte de su egoísmo, pero aún se preguntaba, realmente que es lo que quería Kanda.
Regreso a la realidad al sentir dos cálidas manos tomar sus mejillas, dando se cuenta que realmente lagrimas habían salido fuera de su voluntad, y ahí lo vio, con una aparente cara seria pero con su única sonrisa discreta, no se había percatado cuando se había levantado y se había quitado la sonda, y ahora se encontraba de rodillas, frente a ella.
"realmente eres una llorona y una dramática Moyashi"
Ella estaba congelada, aun resintiendo las emociones negativas de sus pensamientos, pero poco a poco fueron desapareciendo al sentir los labios de él, intentando retirar sus lágrimas, así como el la abrazo, alejándola de la silla, después sintió la mano de el en su nuca, pegándola más a su cuerpo, dejando su cabeza por su hombro.
"te conozco demasiado, estúpida, déjame adivinar, ¿piensas que yo no estoy de acuerdo con esto, no? ¿Qué eres un problema y que desde que te conozco me has jodida la vida?, ¿o que eres el ser más egoísta del planeta?" Kanda inmediatamente sintió como el pequeño cuerpo que abrazaba se tensó, más que nada como ella lo había tomado de su camisa.
Se apegó más a ella, más que nada para poder susurrarle al oído. "escucha, sabes que te lo he dicho más de una vez, te amo estúpida, y si te seguí, te busque, fue porque yo quise, yo fui quien invadió tu vida, yo fui quien insistió, no tú. De que eres un problema y un dolor de culo, a veces realmente lo eres, pero eso no quiere decir que haga que te desprecie. Eres egoísta al ocultar tus verdaderas emociones a la gente que le importas, pero de ahí en fuera, no lo eres. Tu y yo, nos metimos en esto, no fuimos precavidos, sé que quieres tenerlos, y no solo acepte todo esto del tratamiento por ti, sino también por mí, ya que ahora tú y esos niños son mi familia"
Vio como ella lentamente se separó de su abrazo viéndolo con sus ojos llorosos, pero tenía una sonrisa única, de una felicidad inexplicable, y sin dudarlo, la beso, como tantas veces ya lo había hecho, disfrutando de esos cálidos labios y rosados. No tardo en ganarles el instinto y el deseo por más, la cargo tomando sus piernas, para acostarla en la camilla mientras seguía besándola, pasionalmente, ahora atacando su cuello, apreciando como el pequeño cuerpo que ahora se encontraba bajo el, se estremecía ante el contacto.
Se separaron, con una respiración agitada, tratando de recuperar el aire. Sus frentes se juntaron, Allen podía jurara escuchar esos ronroneos, siendo claramente de cariño por parte de él, costumbre que se había presentado desde que lo había transformado. Nuevamente retomo sus labios, para besarla pasionalmente de nuevo, sintiendo que él se subía por completo a la camilla, aprisionando su cuerpo. No tardo en atacar su cuello, ocasionando sacarle uno que otro gemido, así como sus manos jugueteaban con sus piernas.
Ella sonrió un poco, ya que realmente le encontraba un poco la ironía y la diversión ante eso "Kanda... Sabes que no tardara en regresar la matrona" logro decir tratando de evitar que se ahogara en sus gemidos.
Oyó como el saco un gruñido, continuando con su trabajo, metiendo una mano bajo su camisa, para tomar uno de sus senos y masajearlo un poco.
Con su brazo izquierdo lo abrazo del cuello, mientras que con la derecha, quería igual disfrutar del cuerpo de su amante, más que nada de ese pecho bien formado.
Sabía lo excitante que era hacer eso contra reloj, pero igual sabía bien que si eran descubiertos, por la matrona, los regañaría, extrañamente lo encontró divertido, sabiendo que ella no le haría nada pero a Kanda sería otra historia.
Y como era de esperarse, ella no tardo en escuchar pasos próximos, ella sabía que no tardarían en abrir la puerta, aprovechando, lo empujo rápidamente para separarlo, dejándolo sentado en el otro extremo de la camilla, mirándola perplejo.
"Moyashi que te pa-"por el tono de voz estaba molesto, pero ella no pudo evitar aguantarse la risa, es más rio a carcajadas al ver como la matrona lo tomo desapercibido, jalándolo de la oreja y el gruñendo furioso.
"Si serán, uno se va unos minutos y ya estas encima de la joven Walker, la próxima vez traeré conmigo una cubeta de agua" la matrona se quejó, sabía que tenían todas las pruebas en su contra, más que nada, su cara enrojecida, y su camisa casi completamente desabotonada, ella apenas pudiendo abotonar los de arriba para no revelar sus pechos.
"¡coño joder suéltame!" se quejó Kanda furioso, siendo jalado de la oreja bajándolo de la camilla.
Allen seguía riendo, también sentía la enorme pena de que los cacharan pero prefirió reírse de como Kanda era dominado por la matrona, pero su risa se apagó al igual sentir un jalón de oreja, igual siendo bajada de la camilla, ambos siendo arrastrados casi hasta la puerta de la habitación "jovencita Walker le recomiendo irse a su habitación, no puede estar todo el día con esas ropas, ni mucho menos ser vista así" con eso la soltó viendo el rostro aterrador de la matrona, dejándole en claro que si no hacia lo que decía tendría problemas, inmediatamente se levantó dirigiéndose a la puerta, sin antes voltear como Kanda estaba aún sentado en el suelo, siendo jaloneado de la oreja aun y el con los brazos cruzados con un rostro lleno de fastidio. Rápidamente la volteo a ver.
Ella le dio una sonrisa tierna y divertida, después con eso se fue con Timcanpy siguiéndola, dejando solo al japonés.
"en cambio a ti jovencito, no ha terminado con su tratamiento" lo vio amenazadoramente, Kanda solo miro hacia otro lado, gruñendo, maldiciendo en voz baja. Oh sabía que esos serian cuatro o cinco meses más largos de su vida, mas ahora atado a la enfermería seriamente.
Allen logro llegar a su habitación, afortunadamente sin ser vista, gracias a que empezaba anochecer, posiblemente muchos ahora se encontraban cenando, así que ella de buen humor tomo sus otras ropas y completo su disfraz masculino, aunque sin poner su camisa de fuerza, ya que realmente le empezaba incomodar demasiado y ahora sabiendo que estaba embarazada también explicaba por qué cada día lo aguantaba menos. Solo se puso su saco de exorcista, aprovechando que la tela gruesa y lo poco grande que le quedaba cubriera la curva de su pecho.
Camino por la orden, no sabía por cuanto tiempo Kanda estaría ocupado con la matrona, así que quiso despejar un poco su mente por todas las grandes noticias y emociones desbordadas. Así que decidió ir a la biblioteca, a veces leer un buen libro le ayudaba a despejar la mente.
Justo antes de entrar a la biblioteca escucho un gran estruendo, así como un montón de cosas caían. Entro rápidamente buscando el origen de ese ruido, al subir al segundo piso encontró a los que originaron ese escándalo.
Enterrados en una pila de libros encontró a sus dos amigos exorcistas, movió los libros que estaban encima de ellos, sintiéndose un poco asustadas si esos dos se habían lastimado.
"oigan chicos están bi-"guardo silencio inmediatamente, después sonrió con un toque de travesura.
Si no fuera que los dos estaban aparentemente inconscientes, noqueados por la caída, ya le estarían reclamando, más porque Tim que estaba en su cabeza grabando todo.
Realmente Allen le parecía divertida la escena, Lavi se encontraba encima de la china, y literalmente su rostro, bueno en un lugar que si lo viera el complejo de hermano ya lo estaría matando, solo que era un lugar muy blando.
Lavi se levantó lentamente poniendo una mano en su cabeza, tratando de aclarar su vista "maldito viejo…." Se quejó casi susurrante, ignorando a Allen que tenía enfrente.
La albina no pudo evitar sacar una risa traviesa, más al notar que Lavi aún no se había dado cuenta donde había puesto su otra mano para recargarse "chicos en serio, debería buscar un lugar menos público, se los digo por experiencia…"
Lavi la vio perplejo, sin entender por qué decía eso, después escucho la voz de Lenalee, con un tono de voz realmente molesta.
"Lavi ¿serias tan amable de QUITARTE ENCIMA DE MI?"
El pelirrojo volteo al suelo encontrándose el rostro enojado de la china, y muy sonrojada, con los ojos cerrados.
Y fue ahí cuando se dio cuenta donde tenía su dichosa mano, poniéndose igual rojo de la vergüenza, aun no pudiendo creer, y todavía tuvo el descaro de presionarlo. Cosa que a Lenalee no le agrado nada.
"LAVI" le grito molesta, con su rostro completamente rojo, y como era de esperarse, lo saco volando con sus poderosas piernas, mandándolo hacia otro estante, que con el impacto los libros cayeron, volviéndolo enterrar en ellos.
Allen empezó a reírse "y dicen que no son nada" comento entre risas, mientras con sus manos sostenía su estómago tratando de controlarlo y ojos llorosos. Lenalee estaba aún sonrojada.
"Allen solo somos amigos ¡en serio!" le contradijo molesta, más como la normalmente educada y tranquila inglesa seguía riéndose sin parar de ellos dos.
Escucharon como varios libros eran movidos así como la voz del pelirrojo "ojala, pero tu hermano me mataría…" en un tono bajo pero fue suficiente para ellas dos, claramente lo escucharon.
Lavi a percatarse como las carcajadas pararon, así como domino el silencio, alzo la vista, viendo como las dos chicas lo miraban.
Allen tenía una sonrisa en sus labios, pero Lenalee esta tan roja como su cabello sin decir lo miraba perpleja.
Lavi no tardo en sonrojarse de nuevo, y el silencio regreso, uno que parecía una tortura. Allen se dio cuenta, queriendo ayudar tosió un poco, tratando de cambiar el tema "ehmm... ¿Qué era lo que estaban-"
"haciendo informes" contesto rápidamente Lavi, medio balbuceando
"si, eso" confirmo igual de torpe Lenalee, con su aun notorio sonrojo.
"Oh~" Allen siguió observándolos, notando que la tensión no se iba prefirió tomar retirada "bueno… en ese caso los dejo solos" giro sobre sus talones, lista para salir de ahí, pero jamás se imaginó que los otros dos la tomaran de los brazos. "¿eh?".
Vio confusa el rostro de sus dos amigos, habían cambiado por completo, los sonrojados y penosos por unos serios, cosa que la asusto un poco "¿pasa algo?" pregunto dudosa.
Se asustó más al ser arrastrada hasta las mesas donde la sentaron en una silla, que si no fuera por la mesa que tenía atrás habría caído por completo hacia atrás.
"en serio chicos ¿Qué les pasa?" pregunto ahora claramente nerviosa, notando que los dos tomaron otras dos sillas sentándose los dos enfrente de ella, en parte aprisionándola, negándole posibles vías de escape.
"Allen queremos hablar contigo" dijo muy serio y extrañamente Lavi, para la albina.
"cla- claro…" respondió torpemente.
Vio como Lenalee puso uno de sus dedos en sus labios, con la mirada al techo, obviamente tratando de pensar, posiblemente las preguntas que le harían.
Misma que no tardo en hablar, viéndola fijamente y seria "Allen, ¿va todo bien?"
Esa pregunta la tomo por desapercibida, "¿eh? Claro que sí, ¿Qué les hace pensar que no?"
Noto como los dos exorcistas se miraron un momento, parecía que se decían así mismos un no te lo creo.
Lavi puso sus dos manos en sus hombros, notando un rostro preocupante en el "Allen, ¿realmente va todo bien? ¿No te has pelado con Kanda?, si hay algo que necesites decirnos, dinos, tienes todo nuestro apoyo"
Los miro perpleja, así como trago, realmente se sentía muy alegre tras la noticia de que será madre, más que Kanda lo había aprobado, pero ahora la actitud de sus dos amigos la estaban asustando.
"ga- gracias Lavi, Lenalee" tomo con sus manos las de Lavi para alejarlas de sus hombros "realmente aprecio su preocupación y su dedicación, pero no, realmente no pasa nada malo, no me he peleado con Kanda, afortunadamente" rio nerviosamente con lo último, realmente agradecía no haber tenido una pelea con el japonés.
Se levantó de la silla, realmente se sentía incomoda, por esas preguntas, ya que le hacían recordar su ataques de culpa.
Les sonrió "si un día se llega presentar la ocasión, no dudare en ir con ustedes" justo al terminar de decir intento avanzar pero no tardaron los otros dos en volver a detenerla, tomándola de nuevo de los brazos, y con eso escucho un largo suspiro.
"Allen, seremos más directos, queremos saber" dijo Lenalee, decidida, pero preocupante.
La albina los miro confundida "¿saber qué?"
De repente la china le dio una sonrisa amistosa, tomando sus manos "Allen ¿recuerdas lo que me contaste en el hotel de la estación, antes de regresar a la Orden después de la misión en Rumania?"
Ella se puso pálida, recordando esa conversación, donde había confesado a medias su pequeño secreto, así como su miedo en ese momento. "si…" contesto susurrante, dándose cuenta hacia donde querían llegar sus dos amigos.
"Allen, no debes de sentir miedo, entendemos que esto es difícil para ti, te queremos tal y como eres, al igual con Kanda, pero queremos saber, con toda sinceridad…" callo un momento Lenalee, no quería ser dura con ella, ya que de alguna forma sentía que lo estaba haciendo.
"¿Qué soy?" completo la albina, que había puesto la cabeza baja.
"Si, Allen, que son tú y Kanda, sabemos que entiendes a que nos referimos, además hemos notado que tú y Kanda han estado actuando extraño, ¿realmente están bien?, estamos preocupados" comento Lavi.
Allen retiro sus manos del agarre de Lenalee, y cubrió su rostro, soltando un suspiro lleno de frustración. Si había pensado el día que revelaría por completo su secreto, pero eso también vinculaba a Kanda, y ahora con la noticia de hace unas horas, realmente necesitaría confesárselos, a pesar de que Komui y el viejo Bookman les pidió que no dijeran nada sobre eso, que era mejor que nadie supiera que eran ellos dos, pero sabía que eran de confianza, y sabía que Komui pensaba eso, no por nada los mandaba a misiones con su hermana y el joven Bookman, tenía que decírselos, pero no era el momento. Quería hacerlo junto con Kanda.
Volvió a verlos, notando que esperaban respuesta, dejo escapar otro suspiro así como dejo caer sus hombros, como derrota "amigos, prometo decírselos, en serio, pero no ahora… realmente es algo que tengo que discutir con Kanda…"
Noto dos sonrisas en sus dos amigos, aunque era más marcada en Lavi. Avanzo hacia enfrente zafándose de la pequeña prisión improvisada de sus amigos, y después se detuvo sin voltear, dándoles la espalda "no les puedo asegurar, pero intentare decírselos mañana, ¿sí?, depende de lo que decidamos…" volteo a verlos para darles una sonrisa a pico, aparentemente parecía de sus típicas sonrisas falsas, pero parte de ella era completamente honesta, realmente estaba emocionada y quería compartir su noticia con ellos, pero antes tendría que dar una larga y tortuosa explicación, claro antes pasar por la decisión del japonés.
Y con eso, por fin los dejo, aparentemente el pelirrojo realmente tenía que terminar una gran cantidad de informes y Lenalee se quedaría ayudarlo. Camino de regreso hacia las habitaciones individuales, no se había percatado cuanto tiempo había perdido con ellos, ya que realmente empezaba sentirse cansada y hambrienta, podía escuchar su estómago reclamando alimento. Y con eso detuvo su paso, justo enfrente de la habitación del japonés. Recordó lo que les dijo el viejo, ahora ella estaría alimentándose de él, manteniéndola a ella y a sus hijos, cosa que habían estado haciendo inconscientemente. Volvió a sonar su estómago, sabía que esto sería duro para Kanda, mas por su estómago que parecía ser más un agujero negro.
Abrió lentamente la puerta, encontrando todo oscuro, al principio pensó que no había alguien pero al mirar la cama, percato cierta cabellera azul oscura, se acercó silenciosamente a la cama, vio el rostro del japonés, viéndolo dormir, movió un mechón de cabello que se encontraba en su rostro, tocando ligeramente con la yema de los dedos su mejilla.
"Hasta que regresas, Moyashi"
Brinco del susto, realmente no se esperó que él estuviera despierto. Vio los ojos cobalto que la miraban amenazadoramente, ella le sonrió y se sentó en la cama, quitándose su peluca dejando caer su cabello real.
"perdón no quise despertarte" dijo apenada.
Escucho su chasquido "no lo estaba, ¿Quién carajos podría dormir con tu estúpido estomago resonando por todo el pasillo?"
Sintió calor en su rostro, ganándole un sonrojo, por el comentario del japonés, mas fingió algo de molestia "sabes por qué tengo hambre estúpido BaKanda, y mi nombre es Allen"
Tomándola por sorpresa, sintió como un poderoso brazo aprisiono su cintura. Kanda se había levantado, sentándose justo atrás de ella, poniendo sus piernas a un lado de las de ellas. Sintió su aliento muy cerca de su cuello, y el calor que emanaba su cuerpo, más cuando la obligo pegarse más a su cuerpo.
"Moyashi malo, has estado portándote mal" escucho su comentario sarcástico, que podía imaginarse perfectamente la sonrisa socarrona que seguramente en esos momentos tenia.
"¿Mal? ¿Según tu qué hecho mal?" siguió su juego igual sonriéndole.
"oh~ quejarse de su apodo"
Las manos del japonés ahora las podía sentir una acariciando su vientre, mientras una no tardo atacar uno de sus senos, metiéndose entre sus ropas. Liberando un poco de su piel a la vista. Haciendo que sacara un pequeño gemido, uno muy placentero para el japonés "debes ser castigada" le susurró al oído.
Se estremeció un poco al sentir los labios del japonés en su cuello, besando esa zona delicadamente; apenas un roce. Besos que encaminaron desde la clavícula hasta su mandíbula. Pero lo que hizo que realmente sacar un gemido fuerte fue cuando el metió su mano en su pantalón, presionando su centro, jugueteando en esa zona.
A veces Kanda realmente era un maldito, tenía mucha hambre, pero resistirse a eso, era un auténtico pecado para ella, a pesar que realmente eso que estaban haciendo era considerado un pecado, no estaban ni casados, llevaban de relación unos aparentes dos meses, y ella ahora ya estaba hasta embarazada del hombre que en su primer día en la Orden intento matarla, sin contar que los dos eran exorcistas y muy jóvenes.
No se percató de la cantidad de gemidos que ahora sacaba, ni cuando puso su manos en los muslos de él, casi clavando las uñas en su piel a través de la tela. Los besos pasaron a pequeñas mordidas, mientras que la mano que antes jugueteaba en su pecho ahora retiraba toda la ropa que tenía en la parte superior.
Dejando su entrepierna así como su pecho, la alzo tomando su trasero, sin antes tomar sus labios, besándola pasionalmente, aprovecho el japonés para cruzar sus piernas y volverla sentar encima de él. No tardo en quitarle su pantalón así como su ropa interior, ahora dejándola completamente desnuda a su merced, abriéndole las piernas, casi a un ángulo de noventa grados.
Ahora ella podía sentir perfectamente el bulto que estaba justo debajo de su centro, a pesar de que el aún seguía vestido. Sin dudarlo, con su mano derecha bajo y desabrocho lo suficiente, para lograr sacar el miembro erecto del japonés, presionándolo y moviendo su mano lentamente. El japonés jadeo, separándose de los labios de la albina. Tomando Allen por sorpresa, Kanda ahora se dejó caer, acostándose en la cama y había obligado a la albina voltearse, sentándola horcajadas en su cadera.
Ella se acercó sensual y peligrosamente a su rostro, amaba los momentos en que Kanda a veces se dejaba dominar por ella, tomando control. Lo beso con cariño, mientras ella gozaba de su momento, se encargó de la ropa del japonés, con ello al mismo tiempo dándole carisias, disfrutando de esos músculos bien marcados. Cuando ya no había nada que estorbara ya, se acostó en su pecho, continuando su batalla de quien ahora tomaría control de los besos que ahora se habían vuelto salvajes, sintió las manos ásperas del japonés que tomaron su cadera, obligándola a moverse más como el empezó a moler sus caderas en las de ella.
La fricción de la piel, más que nada como sentía en su vientre el miembro de él más duro, pidiendo claramente atención, mas al escuchar como a él se le escapo un gemido ahogado. Ahora ella fue quien sonrió socarrona y pervertida mente, deshaciendo la batalla de besos. Se acercó un poco más para susúrrale al oído jadeando un poco "así que ¿soy una Moyashi mala eh? Te daré una buena razón para que lo digas…estúpido BaKanda" mordisqueo un poco el lóbulo de su oreja, juguetona después navego por todo su cuerpo, dando besos y otras pequeñas mordidas. Presionaba con sus pulgares cada lado de la cintura del japonés, podía escuchar perfectamente como la respiración del mayor cada vez se agitaba más, sonrió maliciosamente en su mente, era glorioso tenerlo dominado, a su merced, y sabía que esta vez ella lo haría seriamente enloquecer con lo que tenía planeado.
Se puso al nivel entre las piernas del japonés. Quedando de rodillas en el suelo. Lamio desde la base hasta la punta, lentamente, pudo escuchar perfectamente como Kanda empezó a gemir, lo vio rápidamente, queriendo encontrar el rostro de él, mientras ella seguía con su trabajo, solo noto como el hundía su cabeza en la cama, pero sí pudo presenciar cierto rubor en su rostro. Era perfecto, ella igual sentía su rostro jodidamente caliente, sabía que su clara piel sería más traicionera que la del japonés, pero estaba decidida que esta vez ella lo haría volverlo loco.
Y lo logro al introducirlo por completo en su boca, con su lengua complementando, chupando, dando placer a esa parte tan sensible. Sintió las manos del japonés ahora en su cabeza, tomándola del cabello jaloneándola, Kanda se había vuelto a sentar, y con eso escucho mejor como Kanda jadeaba, y lo fuerte que gemía. Juraría que si alguien en esos momentos pasaría por los pasillos, podrían escucharlo.
"maldita seas… Moyashi" escucho entre jadeos. Él había recargado su cabeza en la de ella. Su cola de caballo que estaba antes perezosamente echa, se había perdido, dejando libre su cabello, cubriendo el cuerpo de la albina donde se localizaba, ocultándola en su velo oscuro.
Ella sintió un poco de cosquillas como el liso cabello del japonés roso un poco sus nalgas, pero no le prestó atención, ya que podía sentir la desesperación del japonés, al mover el sus caderas, exigiendo por más. Palabras incoherentes, no terminadas y fuertes jadeos, fuertes jalones, rápidamente se separó un poco aun conservando el miembro de el en su boca, pudiendo evitar ahogarse con el líquido tibio que fue liberado, que no dudo en tragárselo.
Kanda abrió lentamente los ojos, llorosos, aun tratando de controlar su respiración, separo su cabeza de donde se estaba recargando, alzo la vista para encontrarse con una escena muy pervertida.
Ella ya lo había liberado, limpiándose con el pulgar un poco del líquido blanco que aún se encontraba en su boca, ella al sentirse observada lo vio, dándole una sonrisa completamente inocente, con sus mejillas rojas.
Ese rostro aparente inocente, como de una pequeña muñeca de porcelana, con las mejillas sonrojadas, el cabello de ella echo un desastre, sus labios rosas, suaves y con muestra de lo perversa que puede llegar ser. No sabía si antes era un pervertido, no, no lo era, fue esa, estúpida niña hipócrita quien lo convirtió en eso, pero no era algo que se arrepentía, para nada. Tan inocente y a la vez tan jodidamente perversa.
Y claro perdió todo estado mental lógico con eso, la tomo de la cadera cargándola, por el pequeño grito que ella soltó, tomándola de sorpresa, la acostó en la cama sin ningún cuidado. Aprisiono su cabeza con sus brazos, viéndola amenazadoramente, con una sonrisa de pico a pico.
Oh Allen sabía bien que venía, y realmente lo necesitaba.
Después del duelo, el jugueteo en su cuerpo, y las mordidas en sus ahora muy sensibles pezones, zona que era la favorita de cierto oriental, la tomo in mediatamente, con embestidas duras, siendo penetrada cada vez más profundo.
No recordaba cuando habían hecho tanto ruido, pero al sentir la segunda liberación, ahora en su vientre bajo, rasgo la espalda del japonés tan fuerte y grito del placer, que pareció mas un rugido y no solo ella si no el también.
Ambos estaban agotados, sudorosos, y tratando de recuperar una respiración decente. Ella a gusto acostada en la cama bocarriba, teniendo encima de ella el cuerpo del japonés, usando tradicionalmente su pecho como almohada, le gustaba mucho ese pequeño detalle, más cuando le daba la oportunidad de poder acariciar su cabello.
Cuando recuperaron un poco de fuerzas, no to que el japonés se acostó aun lado de ella, viendo hacia el techo, aparentemente con su semblante serio, ella lo miraba curiosa, sentía que él quería decir algo.
"carajos, Moyashi ¿Dónde carajos aprendiste hacer eso?"
Rio, rio a carcajadas sin mucho cuidado, la gracia de que el estoico japonés, mal humorado, su amante, y el padre de sus niños no nacidos, diga algo con un tono de voz tan sorprendido, fue único, pudo sentir como Kanda la miraba confundido, y con el ceño bien fruncido.
"¿ahora por qué carajos te ríes?" oh si, sonaba molesto.
Le dedico una sonrisa traviesa "Cross Marian"
Nunca había visto a Kanda con los ojos tan abiertos, viéndola incrédulo, y que después frunció el ceño, muy pero muy molesto.
"jodido seas Moyashi, ese maldito ¿hizo que le hicieras-"
Si había perdido su sonrojo, lo recupero pero esta vez por vergüenza, la tan solo mal idea de ella con su maestro le dio un profundo asco, y no solo eso, podría ocasionar ese pequeño mal entendido a futuro, una hermosa batalla entre esos dos hombres. No se percató cuando se levando de golpe negando con sus manos "¡NO! OBVIO NO NUNCA!" lo callo inmediatamente.
Noto que el japonés se relajó, soltando un pequeño suspiro, después decidió retomar ella la palabra, acostándose de nuevo, esta vez en el pecho del japonés, tiernamente "tranquilo, es la primera vez que hago algo como eso, estúpido BaKanda Yo solo fui una podríamos decirlo, aprendiz visual" le dio un tierno beso en los labios. "solo a ti, mi estúpido BaKanda, le hago eso"
Vio que le sonrió un poco, después dejo caer su cabeza en la cama, ella hizo lo mismo en su pecho, cerrando sus ojos dejándose llevar por su cansancio, pero algo cruzo por su mente, había recordado la pequeña plática de sus dos amigos en la biblioteca.
"Kanda ~" lo llamo temerosa.
"hmm…"
"has… pensado en ¿contarles a nuestros amigos sobres esto?"
Escucho un gruñido, pero no se atrevió elevar su rostro "¿sobre qué?"
Mordió su labio, nerviosa "sobre… lo que somos"
Y con eso basto, él se levantó sentándose, acción que ella repitió, la vio con ojos no muy amables "déjame adivinar, hablaste con esos dos idiotas"
Afrimo con la cabeza "quieren saber que somos, además…"
"además ¿Qué?" contesto agresivo, poniéndola más nerviosa.
Respiro profundo, quería evitar una notable pelea "pienso, que es buena idea, mira pronto será muy notable, y lo sabes, pienso que serían de gran ayuda, podrían ayudarnos… son nuestros amigos, están preocupados"
"y si fueran realmente de ayuda, ¿Por qué Komui no se los ha dicho?"
"no lo sé… tal vez no quiere involucrarlos, pero, Kanda yo realmente quiero que lo sepan…"
Le dio su rostro más tierno que podía, suplicándole, Kanda seguía viéndola fastidiado, pero depuse saco un suspiro profundo acostándose en la cama. "bien, pero será a mi manera"
"¡si!" lo abrazo impulsivamente "gracias Kanda."
Rodo los ojos "solo te advierto, si en el futuro se meten en problemas por saberlo, no me preocupare por ellos, ni intentare hacer algo para salvarlos"
"si, si ya entendí" le contesto rápidamente, acostándose de nuevo en el pecho del japonés, dejándose entregar a su cansancio.
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Tomo una profunda respiración, para después sacar despacio el aire de sus pulmones, tratando de tranquilizarse.
Tenía a la pequeña Lili en sus manos desde las últimas dos horas, tratando de comunicarse, a veces volteaba a ver a su compañera que estaba sentada, callada, muy seria, con su cabello cubriendo su rostro. Rubí desde que vio que pasaba dentro de la vieja orden y despertó, ha guardado un profundo eh incomodo silencio. Sabía que para ella toda esa situación le ocasionaba sentimientos encontrados, más de una época que ella de seguro desearía que nunca hubiera pasado.
Quería ir con ella, consolarla un poco, asegurarle que no era lo mismo, que el ahora el estaría con ella, que no desconfiaba de ella, sabía que en el presente y desde ese trágico día donde la conoció en el laboratorio, ella lo amaba, pero no podía en esos momentos, tenía que reportar eso lo más rápido posible, al igual que sabía que ella querría pensar un poco en solitario.
Después de unos de sus mil intentos Lili logro establecer señal con quien quería hablar, ni nada más ni nada menos con la persona que los mando ahí.
"¿Alma? ¿Por qué las llamadas tan-"
"lo siento Asim, pero esto es urgente, así como solicitamos Chalchi y yo nuevas órdenes, ya que realmente no sabemos que hacer"
"¿Qué sucedió?" el tono de voz sonó serio y tenso.
"Allen Walker… está embarazada" dijo nervioso.
Escucho las fuertes respiraciones del otro lado de la llamada, después de unos minutos por fin contesto" Alma, Rubí, síganlos vigilando, coticen como la Orden los estén cuidando, y si ven que peligran, sáquenlos de la forma más discreta posible, no podemos permitir que Central nos detecte, además tengo la palabra de un viejo contacto que trata de manipular la Orden al beneficio de ellos, y si llegan a ver problemas o noticias perjudiciales de afuera, sáquenlos, llévenselos no importa como"
Sintió otras manos en las suyas siendo las de la latina, tomándolo por sorpresa, misma que no tardo hablar "¿y cuando nazcan, Asim? ¿Vas a permitir a los humanos que tengan en sus manos lo que quedan de tu maldita herencia, imbécil? ¡ERES UN IRAM!, ¡DEBES VER POR ELLOS NO COMO ESA MALDITA ZORRA!" soltó agresivamente.
"no estarán en manos humanas"
"… ¿Qué mierdas planeas ahora, Asim?"
"un mes, vigílenlos un mes más, si no pasa ninguna circunstancia mencionada, aun así llévenselos con toda discreción, le diré a Tenzin que mantenga las puertas abiertas"
Rubí conocía bien esas jugadas del árabe, sabía que estaba a punto de colgar "¿sabes algo de Amisi?" pregunto algo bajo, pero decidido.
No hubo contestación, cosa que hizo enfurecer al a castaña.
"¿Qué te dijo ese idiota de cuatro ojos?" alzo de nuevo la voz, casi gruñendo.
"un rastro, en un psiquiátrico abandonado…o eso… parecía, tenías razón Rubí"
"déjame adivinar, mato a todos…"
"si…"
"¿no sabes dónde está?"
"no, ni pista alguna… pero no por eso nos detendremos, mantendremos la movida, les daré los detalles después" y con eso colgó.
Alma miraba incrédulo a Rubí, que ahora tenía un rostro aparentemente serio pero preocupado.
"¿Qué es lo que… le paso a Amisi?" pregunto tímidamente Alma.
Ella lo vio con sus ojos rojos, y le dio una sonrisa discreta "perdió el control… igual que… hace 9 años"
Realmente espero que les haya gustado el capítulo, en serio.
Siendo sincera cuestiones de horarios, se acercan fechas y situaciones muy complicadas para mí, desconozco por completo que se vaya hacer misma que me tiene muy nerviosa por cuestiones personales….
Respecto al fic, gracias por sus visitas, y estar pendientes, en serio, no les prometo realmente que el próximo domingo haya capitulo, pero igual les aseguro que hare mi mayor esfuerzo. Intentare tenerlo listo igual que siempre.
Realmente espero que sean puras locuras y nervios míos de mi estúpido pesimismo :( .
Bueno espero verlos el próximo fin. Se aprecian rev y que tengan un excelente inicio de año :).
