SUCESOS

Capítulo 19: Siguiente fase... Tsunade y problemas

Las horas matutinas habían pasado desapercibidas, el sol estaba en lo alto, eran más de las doce y ellos seguían durmiendo como si no hubiera mañana. Jiraya había tardado un par de horas en conseguir la información que necesitaba, tanto para su libro como para seguir en su objetivo inicial, y muchas más en terminar los último capítulos de su nueva novela, sin mencionar que un fastidioso rubio no le dejaba las cosas más sencillas. Era cuando no faltaba más de media hora para que amaneciera que se había quitado el peso de encima que habían puesto sus editores que finalmente dormía en paz. El insomnio de Naruto era causado por la excitación, romper el globo con agua en el plazo prometido lo había emocionado como pocas cosas en su vida, no dudo ni un segundo en molestar a Jiraya por más de cinco horas, en su ir y venir recolectando información, para que le dijera que era lo próximo que denía de hacer, finalmente, esperándolo frente a la puerta por otra hora se había quedado dormido en ese lugar, donde casi lo pisa Jiraya cuando llegaba cansado. Hinata agradecía ese descanso después de un entrenamiento que no tenía hace tiempo, aprovechando que Jiraya estaba tan ocupado como para reparar en su desaparecida presencia, se había alejado lo suficiente para terminar en un lugar donde nadie pasaría hasta que, al menos, el pasto volviera a recuperar el suelo que había sido severamente dañado y nuevos árboles volvieran a ocupar el lugar de sus antecesores. Fueron horas en las que desató toda la tensión acumulada, se agotó como no lo hacía desde su llegada a Konoha y sólo tenía que calcular el tiempo para volver antes que el Sanín. No tuvo la oportunidad de nada más que caer en la cama, durmiéndose en el acto.

Cerca de la hora de la comida Hinata se despertó con un ligero dolor de cabeza, los músculos cansados, mucha hambre y la necesidad de una ducha. Al levantarse y mirar las sábanas se disculpó mentalmente con los encargados de limpieza, había dejado una enorme mancha cafe, algunas que se quedarían bien pegadas al ser combinadas con su sudor nocturno. Media hora después estaba comiendo, esperando a que los hombres se dignaran a bajar, cosa que sucedió cuando ya había terminado con su postre.

Estaba atardeciendo cuando volvieron a lo que era su sitio de entrenamiento.

- ¿Ahora qué es lo que sigue ero-senin?

- ¿Tan difícil es entender que no quiero que me llames así?- se preguntó en un murmullo- no esperen que la siguiente fase sean tan fácil como la primera

- Nosotros podremos con ella ¡Dattebayo!

- Como digas, su objetivo será el hacer explotar esta pelota- les enseño una bola de hule blanca

- ¿Eso es todo? Será muy sencillo, será igual que el globo con agua.

Dos horas y el cielo comenzaba a oscurecer, Naruto no había logrado ningún avance, en cambio Hinata tenía la suya con un par de chipotes, pero aún así el plástico no se rompía, sólo estaba deformado. Jiraya los había dejado solos después de entregarle una pelota a cada uno, despidiéndose con un "Tengo mejores cosas que hacer, para verlos fracasar por lo que resta del día", un poco cruel, pero ellos mismos debían aprender a hacer las cosas por su cuenta, no iban a encontrar a alguien que siempre estuviera ayudándolos dejando su vida de lado. No era de sorprenderse que lo ignoraran en el transcurso de la noche y en la mañana había salido antes de que se despertaran, ya se había ablandado una vez, no se lo permitiría de nuevo.

- Oye Hinata- hizo una pausa en su desesperación- explícame como hacer esto-mostrando su mano con la pelota, el día iniciaba, Hinata ya había logrado agujerar su pelota.

- Más fuerza, energía y presión

- ¿Presión y Fuerza?

- Con el globo, el agua fue quien lo rompió, nosotros sólo le dimos el movimiento- esperó una reacción, él sólo asintió- este material es más duro y sólo tiene aire adentro- esperó, dos asentimientos- si queremos romperlo o explotarlo necesitamos aplicar mucho más chakra, compactarlo... digamos como poner como una pequeña bomba adentro, con más pólvora será más fácil hacerlo, en este caso es nuestro chakra.

- Ya entendí, pero das explicaciones muy raras Hinata- ella sonrió, ese tipo de explicaciones se las daba Itachi, para que imaginara lo que debía hacer cuando no entendía algo, de eso ya habían pasado más de cuatro años.

Las horas corrían, la mañana se había esfumado, las madres compraban lo que sería su comida del día, ellos no se habían movido de su posición, hasta que el sonido de sus estómagos los distrajo, eso les bastó para ser conscientes del hambre que tenían. Un poco sonrosados regresaron al pueblo, no encontraron otro entretenimiento que hablar del desobligado pervertido al que acompañaban, con el paso de las palabras se preguntaron la apariencia de Tsunade, uno desconocía todo de esa mujer, la otra sólo sabía que era una ninja médico muy reconocida, su rostro era un misterio.

Todo estaba lleno, lo que parecían calle tranquilas se habían convertido en bulliciosos caminos transitados que acaparaban todo lo que veían. Encontraron un puesto de dangos que era pequeño, cálido y, sobre todo, sin toda esa gente abarrotándolo. Calmarían su hambre y regresarían al entrenamiento, no podían distraerse. Aún así sus pensamientos se vieron envueltos en una pequeña familia con dos niños pequeños, sólo se escuchaban risas de los cuatro, especialmente por la ocurrencia de los pequeños, de como la vida podía ser tan fácil que su única preocupación era decidir entre jugar a la pelota o comprar un helado una vez terminaran de comer. Ellos se mantuvieron en silencio, mirándolos paulatinamente, apreciando lo que era tener una familia normal sin preocupaciones de ser posiblemente asesinado en cualquier instante del día o la noche.

- Naruto-kun, ¿Qué me dices de ir por un helado antes de volver al entrenamiento?- en días así lo que más anhelaba era una vida normal, sin ninjas, sin entrenamientos, sin misiones, una vida normal donde pudiera reír por correr entre los árboles, llorar sólo porque se raspó la rodilla al caer, cosas simples, sin importancia. No eran más que pensamientos infantiles que se esfumarían con el tiempo, después de todo gracias a esa clase de vida conocía a todas esas personas a las que quería y apreciaba con mucho cariño.

- Claro, no recuerdo la última vez que comí uno- dijo con una sonrisa un tanto triste

- Tampoco yo me acuerdo… sabes he escuchado que Tsunade es de la misma edad de Jiraya-san, es más que pertenecían al mismo equipo

- ¿Enserio?

- ¿Cómo crees que sea Naruto-kun?- ya habían salido del lugar

- ¡Llena de arrugas!- exclamo mientras alargaba su cara con sus dedos, provocando una ligera carcajada- ¿Cómo te la imaginas Hinata?

- Si estuvo en el mismo equipo que Jiraya-san, debe ser... una persona de un duro carácter para lograr aguantarlo

- Yo sería mejor Hokage que esa señora, dattebayo

- Mira Naruto-kun ahí venden paletas heladas- se acercaron al vendedor ambulante

- ¿Qué les ofrezco jóvenes?

- Dos paletas por favor

- Lo lamento sólo me queda una paleta doble...- estaba a punto de decir algo cuando el rubio la tomó del palito sobrante

- Esta bien, es toda tuya Hinata dattebayo- estiró su mando ofreciéndosela

- Gracias Naruto-kun, pero olvidas que estas paletas son así por una razón, él la vio confundido, ella tomo el palito sobrante tirando con un poco de fuerza, hasta que el pedazo de hielo de sabor se partió en dos mitades iguales- vez, para eso es que son así, para compartirse. ¿Cuanto le debemos?

- No se preocupen jóvenes, será cortesía- justo eso era lo que les iba a proponer, era la opción lógica, aun así se sintió enternecido por las acciones de la pareja, la juventud no estaba tan perdida como creía.

- Gracias, te debemos una- dijo el rubio cuando empezaron a caminar, él los despidió con una sonrisa.

Habían perdido el resto de la tarde, estaban más deseosos de recostarse en algún lugar que volver a su entrenamiento, dieron vueltas a los alrededores del pueblo, sin saber qué buscaban, sólo platicaban de trivialidades que los hiciera sonreír, anécdotas chistosas, momentos dramáticos, pequeños sueños o esperanzas del pasado y el futuro, sólo estaban ahí conociéndose, siendo como dos amigos que no se veían en mucho tiempo y se platicaban todo lo que habían vivido.

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Jiraya estaba encantado, con un ligero sonrojo en las mejillas por el alcohol y la emoción de recordar a señoritas de todo tipo de cuerpo, le agradaban todas las señoritas sin excepción, con esas ropas que no hacían más que estimular su imaginación en un punto que no hacía más que pensar en adaptarlas en un buen libreto que sería la nueva atracción de una gran cantidad de hombres, con lo poco que le quedaba de raciocinio y responsabilidad había decidido regresar con sus pupilos para ponerlos en sus camas, no tener que preocuparse más por ellos y regresar por un poco más de inspiración. Los colores rojizos sólo le recordaban a una camarera que le había resultado sumamente atractiva.

- No puedo dejar que esas lindas señoritas se queden sin protección, algo malo les podría pasar si no me encuentro para ayudarlas.

Ésta era la segunda ocasión que la gente se alejaba de él, las madres especialmente alejaban a sus niños pequeños de ese hombre que tenía cara de un bobo lujurioso, con la cara manchada de sangre y saliva, estaba empezando a ganarse una reputación nada apreciable, las pocas personas que lo habían visto junto a sus acompañantes se lamentaban de la suerte de esos niños, si veían algo más sospechoso no tardarían en darle un escarmiento y llevar a esas pobres criaturas a un lugar lejano de ese depravado. Jiraya, atrapado en su burbuja de felicidad era ajeno a todas las miradas y pensamientos que iban dirigidos a su persona.

Felicidad, ansiedad, excitación, nerviosismo, eran algunas de las palabas que podían describir su estado de ánimo, deseaba gritar que esos dos podrían arreglárselas por su cuenta y volver corriendo a ese pequeño paraíso que había descubierto. Ya tenía imaginadas las escenas más importantes de su siguiente saga, sentarse a escribir cada detalle y mínima acción que ocurría en su mente era como un encantamiento que lo hacía olvidar sus objetivos y misiones. Plasmar un poco del tonto, joven e inocente amor de dos niños era una no tan mala idea, podría aprovechar que tenía a dos buenos modelos en sus manos. La gente ya no transitaba por esos lugares, los edificios se habían convertido en árboles, que cumplieron su función de devolverlo a la realidad después de golpearse con uno de ellos.

- Muy bien, Naruto, Hinata, es hora de…- se detuvo al ver que no había nadie por esos lugares- que extraño, juraría que aquí los deje

Por alguna razón volver sin ellos no era una buena idea, podían defenderse, sabían el camino de vuelta y aún así pensó, por un instante, en ellos como un par de mascotas perdidas que deseaba encontrar para apagar ese pequeño miedo que se agrandaba con la incertidumbre. Las ramas de los árboles le proporcionaban una buena visión de lo que ocurría en los alrededores, había troncos y piedras del tamaño suficiente para esconder dos cuerpos recostados, no los encontró, su pequeño telescopio tampoco le fue de ayuda. Se agradeció a si mismo el nunca haber tenido hijos, eran una carga muy grande en su estilo de vida,

- Seguro que esto lo están haciendo para molestarme, malditos mocosos, no entiendo a las mujeres que dicen que los niños son maravillosos ¡Patrañas! ¿Dónde se habrán metido?

Estaba enojado, la euforia se extinguía, su investigación, la inspiración tan ansiosamente esperada se rompía en fragmentos que habían sido un hermoso comienzo, estaba logrando toda la información que necesitaba, la sintetizaba en su mente y ahora sólo veía palabras altisonantes dirigidas a dos chiquillos que deseaba no haber llevado con él. Rindiéndose, caminó por una ruta alterna, algo parecido a una peña por su inclinación, seguramente había criaturas muy raras en ese diminuto bosque para tener pelaje amarillo y azul, hasta parecía que hablaban.

- Un momento

Regreso sobre sus pasos, dirigiéndolo hasta esas pequeñas motas de pelo unidas a un par de cabezas conocidas, unidas a dos cuerpos recostados que observaban las estrellas. Hablaban, tan entretenidos en su propio mundo que no repararon en su presencia hasta que se hizo ver, parándose a un lado de sus cabezas, se sintió como una especie de alíen o bicho raro por la forma que lo miraron. Ambos se levantaron, sacudiendo sus ropas del polvo y hojas pegadas, se veían relajados, habían dejado el entrenamiento de lado hacía tiempo, un descanso no perjudicaba a nadie, lo dejaría pasar por esa ocasión.

- Jiraya-san no esperaba verlo por aquí, usted siempre nos encuentra en el hotel

- No soy tan irresponsable como ustedes piensan, he venido para llevarlos de vuelta y tomen un buen descanso, pero parece que eso no era necesario, ustedes están frescos- esas miradas empezaban a incomodarlo- estoy enterado de que empiezan a ser unos irresponsables, deberían de aprender de mi ¡El Gran Jiraya! Que siempre se esfuerza su trabajo un shinobi que no tiene rival- les había dado la espalda al empezar su monólogo, era la única forma de escapar de esas molestas, penetrantes y hasta escalofriantes miradas. Al girarse no los vio, se habían alejado por el camino de regreso- ¡Ehh!, no me dejen atrás niños malcriados

No sólo la caminata se había vuelto en algo callado y aburrido, por más que intentaba hacerlos reír o enojar, la cena se había convertido en una simple sinfonía de los utensilios chocando, y la comida siendo tragada, él mismo empezaba a sentirse deprimido al no sentir esa energía avasallante que mostraban a cada momento del día. Se veían tristes, amargados, nostálgicos, no estaba seguro, se veían apagados, esos niños le gustaban mucho menos que los energéticos rufianes que lo hacían rabiar.

- ¿Cómo va el entrenamiento?

- Muy bien, somos buenos en esto, pero no nos caería mal si decides pasearte a ayudarnos de vez en vez- trató de sonar alegre, pero esa mentira se iba con cada palabra, quizás esa era una buena oportunidad para arrebatarles un poco de emoción.

- Ustedes ya son lo suficientemente grandes, pueden hacerlos solitos, además tengo cosas más importantes que hacer… pero si deciden que quieren ayudarme con mi investigación con mucho gusto la aceptaré- dijo a modo de broma, nada ocurrió, los chicos se levantaron de la mesa y se fueron a sus habitaciones- ¿ahora que les pasa? Aun no he hecho nada malo, que complicados son estos niños

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Hinata hacía ver que a su pelota le hubieran pasado un cuchillo por encima, Naruto sólo agujeraba la suya, esa era su tercera hora desde que dejaron el pueblo, dos días fueron necesarios para que lograran esos progresos, algo que lo tenía impresionado. Regresaban a su actitud risueña y molesta, que aún no sabía porque se había esfumado.

- ¿Ahora a dónde iremos ero-sennin?

- Haremos una parada en el pueblo que está en el este, es famoso por sus casinos y sus bur… sus centros recreativos para adultos –su experiencia anterior, casi le daban caza oficial, había aprendido a ser más discreto con esos niños, especialmente con otras personas alrededor- necesito editar toda la información que tengo para hacer un piloto de mi siguiente obra maestra, es algo que no tendrá igual a mis obras anteriores, se los aseguro- dijo con los pulgares en alto y una boba sonrisa- necesitaré que mis editores lo aprueben, y estoy seguro de que les encantará.

- Yo sólo le pregunté a dónde íbamos- se dijo a sí mismo en voz alta

- Los adultos son extraños

- ¿Cómo se atreven a decir eso? Yo soy…

- El gran Jiraya, ermitaño de los sapos, ya lo sabemos dattebayo- dijeron los chicos al mismo tiempo, lo último siendo agregado por Naruto

- No debí traerlos conmigo, no me respetan ni me agradecen como es debido, soy una persona muy importante y reconocida, ni porque les he enseñado un jutsu sorprendente son capaces de reconocerme como un buen shinobi, estas son las injusticias del mundo- mientras él se quejaba sin éxito, Hinata y Naruto lo habían ignorado para concentrarse en la tarea que tenían entre sus manos… y pensar cual sería la última fase para completar su nueva técnica

- Una pelota de metal seguramente

- No creo Naruto-kun, pero mi idea de una pelota de tela es menos probable

- ¿Entonces que podrá ser? – descanso su mentón sobre su puño, primero un globo con agua, después una pelota de plástico ¿Qué más podría seguir?

- Miren, ya hemos llegado

Las construcciones coloridas, se regaban dentro de pequeños muros que delimitaban su nuevo destino, las personas paseaban entre sus calles, algunos sólo esperando la hora de emprender su momento de diversión. Ese lugar parecía dividido en secciones, uno que era claramente de ámbito nocturno, había restaurantes con juegos de azar, recuerdos turísticos, La ciudad rebozaba, en su mayoría, por hombres y unas cuantas mujeres que parecían tener un fuerte carácter, se veían pocos niños jugando.

- Oigan chicos, ustedes pequeños viajeros vengan a probar su suerte

-¿Eh?- Hinata y Naruto voltearon a ver a una señora de pelos grisáceos que, al parecer, les hablaba.

- Si, ustedes jovencitos, quiero otorgarles la oportunidad de obtener grandes riquezas, sólo necesitan comprar un billete de lotería.

- Suena divertido, no pierdo nada con intentar

- Yo también dattebayo

- Sólo van a perder su dinero, la probabilidad de que ganen algo es casi nula- pensaba con incredulidad hacia su inocencia. Un par de minutos después estaba atónito- No es posible que ganaran los dos premios más grandes con un solo billete cada uno.

- Cierre la boca Jiraya-san, le pueden entrar moscas

- Chicos, déjenme hablarles de algo muy importante para un shinobi- no pensaba desperdiciar esa oportunidad para hacerse de tantos gozos, sólo tenía que engañar a unos niños- la administración del dinero es algo muy importante en estos días

- Ahora no, tengo que encontrar una tienda donde gastar esto, vamos Naruto-kun – antes de que el mayor pudiera decir algo más, ya se habían ido.

- ¿Por qué hiciste eso Hinata?, creo que ero-senin iba a decir algo importante- le preguntó el rubio una vez que se detuvieron

- Si robarnos nuestro dinero es algo importante... escóndelo Naruto, que Jiraya-san no te lo quite.

- Esta bien, tienes razón, casi nada bueno sale de él. ¿A dónde vamos?

- Necesito comprar unos lentes oscuros, los últimos se rompieron y no pude comprar otros, ya no me quedaba dinero. Voy a aprovechar que tengo suficiente, espero que no te moleste acompañarme- Esa mirada dulce que le daba, le provocaba un poco de nervios

- Claro, no hay problema- declaró un poco sonrojado- aunque yo pienso que no los necesitas, te ves más bonita sin ellos- era la primera vez que alguien, aparte de su hermano, la halagaba en ese sentido

- ¿Tú crees? Tal vez no sean tan necesarios, no es como si huyendo para ocultarme de algo – Vio la cara de confusión de Naruto, empezaba a hablar de más

- Naruto-kun, creo haber visto un puesto de ramen en aquella dirección, te gustaría… - antes de acabar la frase, el rubio estaba corriendo con ella tomada de la mano

- ¡Es hora de comer dattebayo!

Hinata se salvo de ser arrastrada –literalmente- por su buen equilibrio, Naruto tenía una fuerza sorprendente, que sacaba a relucir en esas situaciones, un estómago vacío era más importante a un enemigo a punto de matarlos, se río, no sabiendo si era sólo un chiste o tenía algo de verdad. El establecimiento se parecía a Ichiraku, era pequeño y acogedor, tenía un par de mesas afuera ocupadas por pocas personas, ellos se sentaron en la barra, los dueños eran una pareja, ninguno tendría más de veintitantos años, eran cariñosos y atentos entre ellos.

Naruto decidió que era el momento perfecto de saciar todo su apetito, tenía dinero suficiente para comer hasta reventar.

- Creo que al fin estoy satisfecho- a su lado había quince platos, le había gustado casi tanto como el de Ichiraku, cuando saliera de viaje se recordaría ir a ese lugar.

- Igual yo- Hinata sólo había comido dos porciones

- Me preguntó dónde se habrá metido ero-senin

- Tendremos que buscarlo- Ambos adultos, atentos a la acciones de los chicos, no pudieron evitar intervenir

- Disculpen, no pudimos evitar escuchar lo que dijeron, ¿se han perdido?- preguntó la joven, tenía los cabellos morados, la piel blanca y ojos verdes

- No, no se preocupe

- Tenemos una habitación extra si no tienen donde quedarse, o les podemos ayudar a buscar a sus padres

- No, en serio, no es necesario, sabemos cuidarnos por nosotros mismos

- Es cierto, somos shinobis, esto no es nada para nosotros

- ¿Tan pequeños? Debe ser muy peligroso- les dio un abrazo en los hombros, haciendo que ambos se sonrojasen

- Natsuhiko, creo que los estamos incomodando, si no encuentran a quien buscan, estaremos aquí, cerramos cuando empieza a anochecer, por si quieren un lugar donde quedarse

- Gracias, pero antes de hablar de alojamiento deberíamos hablar de la comida, no podemos irnos sin pagar.

- No es nada, la casa invita- Naruto vio uno de sus sueños hecho realidad, comer ramen sin pagar

- No puedo aceptar eso, Naruto-kun es un glotón, permitirlo irse sin pagar es lo mismo que ir a la bancarrota.

- Que mala eres Hinata-chan, eso es mentira- ella nada más vio divertida la pila de tazones que tenía a un lado y él sólo pudo sonrojarse.

- Con esto bastará – dejó varios billetes- deben cuidar este negocio si quieren darle todas las comodidades a su futuro bebe- le vieron sorprendidos, era cierto que el vientre de Natsuhiko empezaba a crecer y notarse sobre el delantal, pero no era algo apenas notable, más para un extraño- es nuestra tarea observar nuestro entorno, de otra manera saldríamos lastimados- los despidió con una sonrisa, alejándose del lugar para buscar a Jiraya, Naruto se quedó sentado, ¿En verdad esa mujer estaba embarazada? No lo parecía.

- Chico, será mejor que cuides a tu novia, es una mujer fabulosa- se sonrojó, la sangre golpeaba sus mejillas y se le había entumecido la lengua

- E-ella n-no es… es, es decir

- Vamos Naruto-kun, ya vi a Jiraya-san- sin saber que decir sólo salió corriendo

- Son muy lindos, me recuerdan a nosotros, ¿no crees Saito?- miraba con ojos enternecido el sitio que habían desocupado, palpó su vientre preguntándose si su hijo o hija tendría algún parecido con esos jóvenes en el futuro.

- Claro que sí, sólo que yo no era tan tímido, era el que mandaba en nuestra relación- bromeaba, lo sabía, le dio un beso casto en los labios.

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- ¿No cree que sería muy imprudente hacer eso Hanabi-sama?- Neji sabía que Hanabi tenía un plan entre manos cuando le pidió ir de paseo, pero no imagino que sería algo así de… simple

- ¡Claro que no! ella es mi hermana tengo el derecho de conocerla

- Pero ella no sabe nada de usted y lanzársele encima cuando regrese de su misión, no es la mejor idea para presentarse. Además Hiashi-sama no debe enterarse de que lo sabemos, se supone que es un secreto que pocos conocen

- No pienso esperar a que se de cuenta que tiene una hermana, yo sé que tú también la quieres conocer, así que dame una buena sugerencia, si la mía no te parece tan buena.- paciencia no era una de sus virtudes, desde los exámenes tenía curiosidad, había esperado lo suficiente, actuaría por su cuenta ahora que era necesario… y que su padre estaba muy ocupado en otros asuntos.

- Entiendo Hanabi-sama, no se preocupe se que encontraremos un mejor método

- Tú eres el genio – con el tiempo se había acostumbrado a esa verdad, además no podía odiar a su primo ni tratarlo como a los demás, tropezó con un cuerpo, no había perdido el equilibrio y aun así esa persona la sostenía delicadamente de los hombros - lo siento no vi por donde caminaba

- No te disculpes, soy yo quien ha tenido la culpa- sus mejillas se coloraron ligeramente, esa mujer era bonita y muy amable- lamento haberlos interrumpido, que tengan un buen día

-No recuerdo haberla visto antes, debe ser alguien que ayuda en la reconstrucción, ha sido muy gentil

- Si, lo fue- el color aun no se iba del todo de sus mejillas

- Así que Hinata está en una misión, si no me equivoco, ella debe ser la otra hija de Hiashi y su sobrino, deberé cuidarme de ellos, podrían interferir en lo que quiero- su mirada se volvió dura al detenerse por un segundo y voltearlos a ver- Hinata vendrá conmigo y así podré obtener lo que quiera.

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- ¿Dónde se metieron?, si regreso a la aldea sin ustedes, seguro habrá algunas personas que no me dejarán en paz por algún tiempo

- No es para tanto ero-senin, además no me sorprendería que te hayas divertido mientras no estábamos

- De eso no es de lo que estamos hablando – sonrojarse y voltear a otro lado con indignación hizo todo lo contrario a la reacción que esperaba - debemos buscar un lugar para hospedarnos

- ¡Lo sabía, no eres más que un ermitaño pervertido!- acuso Naruto casi a gritos, Hinata sólo los vio con vergüenza ajena.

- Una palabra más y serás quien pague las habitaciones- era mentira que había estado divirtiéndose, había estado investigando el paradero de Tsunade con poco exito.

Silencio, frío y crudo, no creyó que su amenaza fuera a funcionar, habían caminado, buscado los mejores precios, escogido, los tres se habían acomodado y Naruto no había emitido ningún sonido.

- El tiempo nos favorece, el día va a la mitad de su curso, estan listos para aprender el último paso para hacer un rasengan.- elocuencia, sabiduría, calma, ahora si se veía como un verdadero maestro. Jiraya no pudo sentirse mejor al verse admirado y respetado por "dos pequeños enjendros" que últimamente lo veían de mala gana.- vamos

- ¡Claro!- dijeron al unísono

Él mismo se sentía importante, le gustaba esa sensación, se había habituado a ser una persona espontánea que dijera lo primero que le venía a la mente, tan absorvido en su trabajo literario que olvidaba cómo era ser una persona responsable, que se comportara segun su estatus, sonrío para si mismo, era relajante dejar esa fachada, y volver a ser una persona de la que los demás deseaban aprender. En realidad no tenían que ir a ningun lugar en especial para hacer ese entrenemiento, se le antojaba caminar con esos mocosos al lado, su deseo era comenzar ese día junto a esos niños... ¿Se estaría convirtiendo en un anciano sentimental? Probablemente, por ese día, sólo por esa mañana, no le importaría.

- ¿Qué tenemos que hacer ero-senin?- quizo reir, ese apodo más que molestarle le causaba gracia, como si estuviera partido en dos, uno que era el pervertido que sólo sabía mirar a mujeres hermosas y el otro, que rara vez salía, que sólo se preocupaba por disfrutar la vida y asegurarse que otros lo hicieran.

- Dejenme mostrarles- del bolsillo de su pantalón sacó un pequeño globo que infló para que encajara perfectamente en su mano- esto es todo lo que tienen que hacer

- ¿Qué cosa? Yo no veo nada- Jiraya sólo mantenía el globo en su mano

- Esta dentro del globo, ha hecho un rasengan dentro del globo- Jiraya sonrío ligeramente al ver la cara de sorpresa de sus pequeños alumnos

- Exactamente, usando lo que aprendieron en la fase uno y dos, rotación y fuerza- de su bolsillo sacó una bolsita llena de globos sin inflar- cuando logren unir esos dos elementos lograrán comprimir esa energía y manipularla para que este pequeño globo no se rompa.

- Impresionante, logra hacer esa técnica sin que el globo se rompa o se mueve- Naruto sólo había visto ese jutsu una vez y le había parecido sorprendente, ahora que sabía que se necesitaba de control e inteligencia para lograr algo así, se preguntaba si sería capaz de lograr hacerla. De no ser por la ayuda de Hinata seguiría estancado con el globo de agua... lo bueno es que aun la tenía a su lado para que le siguiera ayudando.

- Parece un buen reto, deberé ser capaz de dominarlo en una semana, aun así no es como si alguien de nuestra edad pudiera lograrlo tan facilmente... Naruto-kun ayuda mucho en ese aspecto, aun cuando no se de cuenta es bastante hábil y podré hacer mis progresos a la par de los suyos para levantar el menor número de sospechas posibles. Siento como si lo estuviera utilizando, no me gusta.

- Se que se esforzarán para lograrlo en el menor tiempo posible, pero no tienen que apresurase, es una técnica de alto nivel después de todo, eso quiere decir que no tienen nada que demostrar, ya sé que ustedes son unos fuertes, valerosos y testarudos chiquillos - se fue caminando, dándoles la espalda y despidiéndose con la mano- entrenen duro, no vemos en el hotel

- ¡Ya verás como superamos esto ero-senin!

- Vamos a dejarlo asombrado

- Claro que sí dattebayo

Desear lograrlo en un par de horas sólo se quedaría en eso, un deseo que no se vería cumplido, las horas parecían caminar lentamente al ritmo que globito tras globito veía su muerte inminente a manos de dos pequeños genin. Sus chamarras se vieron abandonadas al pie de un árbol, Naruto ya estaba acostumbrado a su nueva apariencia, empezaba a sentir un curioso cosquilleo en el area vendada que antes no había sentido, viéndolas detenidamente por un segundo, el blanco inmaculado era ahora un blanco sucio de un ligero gris. El cielo estaba tomando tonos oscuros, el sudor corría por sus rostros, los músculos cansados sentían un poco más pesadas sus ropas, no creía que fuera a ser algo tan difícil de lograr.

Cansados, un poco frustrados, pero con el ánimo en alto, decidieron volver a intentarlo el día siguiente, compraron un par de aperitivos dulces antes de regresar. Sin tomar escalas, sin deseos de cenar o esperar a Jiraya, cada uno se dirigió a su respectiva habitación, que, curiosamente y por poca vacante, quedaban en pisos dieferentes. Se permitieron ser vencidos por el cansancio y alejarse del mundo por esas míseras horas que eran su sueño.

- Hola chicos, ¿Cómo están?- era curioso verlo tan alegre en las mañanas, no es que tuviera una sonrisa oreja a oreja, pero sí sonreía levemente, salúdándolos de manera graciosa con su mano

- Buen día Jiraya-san, veo que tuvo una buena noche

- Hola ero-senin, no te vi llegar, ¿Dónde estuviste?

- ¡Claro que no! ¡Estabas dormido cuando llegué de unos asuntos muy importantes!... Lo que les quería decir es que es hora de irnos, se donde está Tsunade, no queremos que "se escape".

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Cinco horas, sólo habían sido necesarias cinco horas para llegar a la entrada de una aldea que también se especializaba en juegos de azar y apuestas.

- Disculpe Jiraya-san, ¿Cómo ha logrado encontrar el lugar donde se encuentra Tsunade-sama tan rápido?- preguntó Hinata mientras veía como ese pueblo sólo se componía de casinos y lugares de malamuerte.

- Es muy fácil, esa mujer es conocida en casi todo el mundo, y no por ser un Sanín, sino por su vicio en las apuestas y su desgracias en ellas, es por eso que es conocida como la legendaria perdedora

- Ehh, no esperaba eso de la nieta del primer Hokage- en cuanto terminó de decir eso le reventó el globo que tenía en las manos, seguido del estallido del globo de Naruto

- ¿Dónde está ella en estos momentos ero-senin?

- Es lo que voy a averiguar- entraron a un lugar de juegos, nadie les prestó atención- quédense aquí, yo ire por la información.

- Ya se me van a acabar los globos, no me quedan muchos, pero si se agotan lo intentaremos a pulso

- Claro que sí dattebayo, vamos a lograrlo- minutos después, los globos volvieron a ser destruidos, y un Jiraya sonriente regresó

- Sé a dónde dirigirnos, es hora de movernos

- Vale

- No se encuentra muy lejos, apresuraremos el paso para encontrarla lo antes posible.

- ¿Sucede algo Tsunade-sama?, la noto un poco extraña, no parece muy feliz de que la suerte le sonría, hemos ganado bastante dinero- caminaban a paso lento, la rubia de prominentes pechos tenía la mirada perdida desde que salieron del casino con los bolsillos llenos.

- No es nada, no te preocupes Shizune

Un mal presentimiento le estaba aquejando, antes incluso del amanecer, no le gustaba ese sentimiento que pocas veces había sentido en su vida, después del cual siempre venía una tragedia que era incapaz de evitar. El aire se volvio inesperadamente denso, algo hizo pesado el respirar, algo que sólo le afectaba a alla, una presencia desagradeble que no penso volver a sentir. Shizune dio dos pasos después que Tsunade se detuviera, cuando reparo en las dos personas frente a ella.

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- Orochimaru

- Tiempo sin verte Tsunade, necesitamos hablar

El suelo tembló, se escuchó un gran estruendo, una columna de humo se alzó hasta el cielo, las personas que se encontraban en las cercanias se quedron estáticas sin saber lo que ocurría o qué hacer, unas estaban sentados en el suelo, tirados por la fuerza de la explosión. Para ellos no fue más que una ligera brisa y el suelo sólo vibró ligeramente bajo sus pies, movidos por un extraño impulso desearon llegar de manera directa y más rápidamente posible.

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- Al parecer no fue mi imaginación Orochigay anda por aquí, supongo que significa que Tsunade también.

- Es hora de hacer un atajo- Jiraya no tenía la paciencia para llegar hasta allá por el método convencional, un poco de chackra en su mano, era suficiente para destruir cualquier pared que se le cruzara en el camino. Sin embargo de nada le sirvió, el lugar estaba vacío y muy destruido.

- Parece que hemos llegado tarde, ya no hay rastro de nadie Jiraya-san

- ¿Qué habrá pasado aquí?

- No lo sé Naruto

Sin nada que hacer, más que alejarse para no llamar la atención –y que no le cobraran a Jiraya su reciente destrucción de muros decorativos-, tuvieron el pequeño caos que se formó como ventaja para "huir" del lugar. Jiraya estaba casi cien por ciento seguro de que ahí había estado Tsunade, por lo tanto no debería de estar muy lejos. Las horas se hicieron sentir recorriendo las calles en la búsqueda infructuosa de una mujer rubia con gran pecho, y los pequeños estruendos provocados por un globo al que "inflaban" más alla de su capacidad.

Fueron sus estómagos sin alimento lo único que les hizo detenerse, se había instalado un silencio entre ellos, no uno incómodo, sino uno en el que cada quien se sumergía en sus propios pensamientos y dejaban actuar a sus cuerpos con autonomía. Habían buscado por cada callejon y puesto a una mujer que sólo dos cosas eran lo que la distinguían, cosas que fueron muy dificiles de encontrar, tanto así que toda mujer de cabellos rubio parecía tener pocas curvas y toda aquella que tuviera un pecho prominente tenía exóticos colores de cabello. Hinata y Naruto miraban disimuladamente a Jiraya, esperando, quizas, a que se escapara para ir detras de alguna de las tanta mujeres que había visto, eso nunca paso.

El cielo se tiñó rápidamente de colores azulados combinados con naranja, aun no se conseguían un lugar donde dormir y sólo querían descansar un poco sus piernas que no habían parado de caminar. Jiraya deseaba tomar un poco de sake, Hinata y Naruto se conformaban con un refresco. Lamentablemente tuvieron que caminar otro tanto, los pocos lugares abiertos se colmaban de luces coloridas un tanto sombrías, lugares donde niños no eran permitidos. Pequeño, casi escondido, había un bar de madera, parecía tranquilo, decidieron entrar, Jiraya dio una mirada para asegurarse que no hubiera alguna escena indecente o parecido, sólo dos mujeres tomando. Una de sus comisuras se elevó.

- No creí que fueras tan dificil de encontrar Tsunade- se sentó frente a ellas sin esperar una invitación- no eres muy fácil de localizar

- ¿Qué es lo que quieres Jiraya? Para venir aquí con dos mocosos a buscarme- un vaso con sake ondeaba en su mano y no le ponía la mayor atención

- ¿A quién le llama mocoso, vieja? Para su información yo voy a ser un Hokage y todos me reconocerán

- No estoy para bromas, ni para tonterías, dime a qué has venido- su voz se tornó un poco más fría, dejando de mover el vaso, fijo su mirada en Jiraya y Shizune se impresionó ante ello.

- El encuentro con Orochimaru le ha afectado, entonces es cierto lo que ha pasado en Konoha. Pero…

- La aldea se encuentra en problemas, el Sandaime ha muerto - esperó alguna reacción, algun sobresalto, algo que le indicara algun sentimiento por su aldea... nada- el consejo ha decidido que tú seas la nueva Hokage

- No me interesa… es sólo una pérdida de tiempo

- Esto no es bueno, Naruto apreciaba al viejo, y quiere ser hokage, que alguien se burle de ello no es bueno- sus nudillos estaban blanco de la presión que ejercía en ellos, apretaba la mandíbula tan fuerte que sus dientes rechinaban. Se estaba conteniendo tanto como podía.

-Todos aquellos que se preocupan por la vida de los demás, los que mueren protegiendo a personas que ni siquiera conocen, no son más que unos idiotas.

- ¡Qué ha dicho! Tú no sabes nada, ellos fueron y siguen siendo héroes, tú no eres nadie, ¡Nadie! Para juzgarlas, siendo que su abuelo fue un Hokage, es una deshonra- Naruto luchaba contra el agarre de Hinata en vano- ¡No es más que que una... una idiota!

- Tranquilízate Naruto, este no es un lugar para pelear

- Pero él tiene tiene razón, esta mujer no tiene la actitud ni la confianza de ser Hokage, ella no merece ese puesto tan respetado que sea nieta del Primero y alumna del Tercero no quiere decir que haya heredado la voluntad de fuego. No sería capaz de proteger a nadie, cualquiera que estuviera a su cuidado seguramente moriría.- era la primera vez que la escuchaban decir algo así, su semblante serio y su cara neutra la hicieron ver más madura, más peligrosa- cambiando las palabras de Naruto-kun, ella no es idiota, es una inútil.

- Si lo que quieren es una pelea, se la han ganado, no pienso soportar que un par de niñatos me estén insultando.

Shizune estaba preocupada, un sudor frío la recorrío ante el miedo de lo que podía hacer su maestra enfadada a un par de niños que habían mal expresado sus ideas, con esas sencillas y terminantes palabras habían quebrado la poca paciencia que le pudiera quedar. Jiraya sólo se veía con cansancio, no pensaba detener la pelea, esperaba que Tsunade aun tuviera la cabeza fría para no asesinarlos, eso le traería graves problemas, además que no quería enfrentarse a ella cuando se enfadaba. Salieron del lugar, el viento soplaba ligeramente tratando de llevarse toda la tensión que se acumulaba, sin lograrlo.

- Si quiere, puede suplicar para que me detenga, sólo retira tus palabras- Naruto parecía ser el único que no se daba cuenta de la situación tan peligrosa en la que se había metido.

- Pensaba dejarte ir después de que te disculparas, ya no te daré esa oportunidad. Te dolera pero no tardare, sólo necesitaré éste dedo para derrotarlos

- No importa lo que diga, no pienso respetar a una persona que no lo merece- activó su línea sucesora- Naruto-kun pelearemos con todo nuestro esfuerzo

- Eso ni dudarlo dattebayo, podemos ganar

Tsunade arqueó su ceja, esos ojos azules se habían vuelto del blanco característico de un Hyuga, tal vez eso no sería tan aburrido, mal chiste, a ella le importaba un reverendo pepino, no la dejaría burlarse de ella ni porque fuera la hija de un emperador. Sin intención de dejarlos platicar, como parecían estar haciendo, corrío hacia ellos, sólo para probarlos, la esquivaron y cada uno de ellos creo tres clones de sombras que deshizo facilmente, un golpe y sólo quedaba humo. Su objetivo, el eslabón débil, Naruto estaba más cerca de ella sin ninguna defensa, giró levemente su tobillo para darle fuerza a su brazo, Hinata se puso enfrente, cayendo a propósito al suelo intentando darle una patada, no estaba mal, pero no era más un truco de principiantes, saltó hacia atras, el rubio-de-bote trató de golpearla impulsándose en su amiga, un simple golpe con el dedo y el clon quedaba destruido.

El calor y la luz anaranjada le advirtieron de la bola de fuego que se dirigía a su espalda, era pequeña, no estaba hecha para hacer daño ¿La subestimaban?... bueno ella tampoco peleaba en serio, se adentro en ese pequeño soplido de fuego, una extraña satisfacción se posó en su corazón al ver la cara de sorpresa que ponía antes de que la golpeara, bufó, otro clon ¿que esos niños no se cansaban de ellos? Tampoco es que pudiera culparlos, al menos reconocían a quien se estaban enfrentando. Nadie hizo ningun movimiento, su vista se fijó en el rubio-de-bote, esa energía en su mano era fácil de reconocer, aún cuando estuviera mal hecha, tan concentrado estaba que no la vio llegar, un golpe, él volando un par de metros, cayendo inconsciente.

Se dio la vuelta, cubriéndose de dos patadas con su antebrazo, las empujó hacia arriba, saltó una patada de costado y los clones desaparecieron. Cuando aterrizó tuvo que esquivar a los tres clones que tenía una shuriken en cada mano, por alguna razón se sintió como en un baile, uno, dos tres; uno dos, tres; uno, dos tres, repetitivo y aburrido. Cuatro, cinco, seis, adios clones. Sus ojos se abrieron ligeramente más de lo normal, no esperaba ver a dos de ellas, una tratando la misma técnica que el rubio-de-bote con un resultado casi igual, la otra, si no mal recordaba, hacía la técnica de Kakashi, el chidori, algo basado en la manipulación de rayos. Les dejaría el primer movimiento, el intento de rasengan a su pecho, el chidori a sus piernas, buena elección de jutsus, mala elección de adversario, tomó la muñeca torciéndola de manera que todo su cuerpo se elevera, tratando de chocarla contra el cuerpo que aun iba en dirección a sus piernas, no funcionó, había deshecho el chidori, impulsándose en el suelo, terminando sentada a tres metros a su lado. El clon se deshizo al colapsar contra el suelo. Hinata respiraba agitadamente, agachó su cabeza levemente en señal de derrota.

Se había llevado una sorpresa, aunque fueran demasiado bocazas, al menos tenían la convicción para seguir con su palabra. Asi era como los idiotas morían. Hinata debía aceptar que no esperaba ganar, pero se había llevado una buena experiencia de lo acontecido, ahora podía decir que conocía un poco más acerca de las capacidades de la Sanin, le parecían espléndidas.

- Eres un idota Jiraya, unos niños como ellos jamas lograran hacer una técnica tan complicada como el rasengan, sólo los estas llenando de falsas esperanzas- sinceramente se había sorprendido de sus habilidades, pero sólo quedo en eso, sorpresa- sólo desperdicias tu tiempo.

- Te equivocas vieja- dejo pasar el insulto, después de todo lo había golpeado en la cabeza, quizas lo había dejado tarado- tres días, te demostraré que en tres días lograremos hacerlo

- Eso es imposible niño, no hagas promesas que no puedas cumplir

- Para eso existen los shinobis Tsunade- si seguían así se volvería a enojar- para hacer cosas imposibles

- Tú has sido el primero en hablar –señaló a Naruto, ya a un lado de Jiraya- así que a ti te haré responsable de que cumplan su palabra, si logran lo que dices te daré este collar, pero si no lo logran, tú y sólo tú, dejaras de ser un shinobi.- esperó verlo replicar, llorar o echarse para atras, no verlo sonreir

- Jeje, tenemos un trato, preparece para quedarse sin collar.

- Creo que es hora de buscar un hotel, por hoy ha sido suficiente –suficiente trabajo había tenido como para empezar otro- Nos veremos mañana Shizune.

- Esta no es la manera de conocer a alguien, lamento no haberme presentado antes Shizune-san, mi nombre es Hinata- Shizune la miró confundida, alzándo su mano de manera automática para estrechar la que le ofrecían

- Cierto dattebayo, esperamos no haberte molestado Shizune-neechan

Esa era una jugada doble, podían molestar a Tsunade con ese simple acto, demostrar que no les afectaba lo que ella pensara y que no se iban a rendir. Los tres se fueron caminando, en tanto las dos mujeres los veían irse, Tsunade no sabía cómo sentirse ante los jóvenes que se le habían rebelado. Ese día en especial parecía que todos sus fantasmas e inquietudes se materializaran en un cúmulo de problemas, lo único que lograba sacarla de ese estado de melancolía era la bebida, una buena cantidad de sake que haría a Shizune cuidarla durante toda la noche.

.

La mañana se respiraba fresca y serena, el haber encontrado a Tsunade tranquilizaba bastante el ambiente, ahora toda la tarea de llevarla a Konoha convencida de ser Hokage recaía en Jiraya. Hinata y Naruto se dedicaban del amanecer al anochecer a entrenar, se les veía entrar y salir, hasta se llevaban su comida envuelta y no se les volvía a ver. Tsunade hacía lo posible para evitar a su antiguo compañero de equipo. Shizune sólo se dedicaba a pasear tratando de mantener en calma los nervios que la atormentaban, ya había hablado con los muchachos sobre la extraña apuesta que habían hecho, mejor dicho, del premio.

Ese collar era un regalo del Primero, poseía un valor inigualable, pero también conllevaba algo parecido a una maldición, todo aquel que lo portara se condenaba a una sentencia de muerte. Se vio ignorada, con las primeras palabras que dijo se dio cuenta de que no iba a funcionar tratar de disuadirlos, los vigiló en algunas ocasiones, preocupada de que se sobreesforzaran, ciertamente caían cansados, agotados, incluso dormían cuando se les agotaba la energía, pero no parecían herirse, sus manos y brazos no se herían, no se veían dañados... ¿tendría que ver que todos los días se pudieran esas extrañas vendas? no, imposible, eso no tenía nada que ver, sólo estaba curiosa de que cada día parecían cambiarlas por unas de tonos más oscuros, seria la moda de esos días. Terminó rindiéndose, tenían una gran resistencia. Sólo quedaba esperar.

El tiempo había pasado, esos tres dias que Tsunade les había puesto de limite, también lo eran para convencerla, Jiraya haría todo lo posible por convertirla en hokage, él no estaba listo para tantas responsabilidades, ¡Ni de broma! Sorbía rápidamente del vaso que tenía en su mano, estaban en lo que parecía un negocio de comida en las afueras del pueblo, dentro de las fronteras del bosque. Pensaba en las palabras correctas, observando la situación, Naruto se veía aburrido, Shizune sólo estaba al pendiente de las decisiones que se tomaran, sin importar cual fuera, ella seguiría a su maestra; Tsunade solo lo veía aburrida y Hinata, ella mantenía su vista en los árboles.

- Tsunade, ya hemos hablado de esto, no puedes seguir con este estilo de vida, debes aprender a tomar más responsabilidades

- Viniendo de ti, creo que primero deberías verte en un espejo

- Te equivocas, es cierto que en ocasiones no me comporto como deberia- sintió las miradas de escepticismo sobre él, cada una de ellas decía "¿En ocasiones, no será siempre?"- pero tengo mis responsabilidades, mis libros son una de ellas, tengo un compromiso con la editorial, he estado al pendiente de la aldea que me vio crecer, he estado en sus momentos más críticos, y mira, estoy ayudando a estos niños

- Creo que ya he ayudado bastante a mi aldea ¿Olvidas la Tercera Guerra Ninja?

- No, no la he olvidado, creo que nadie será capaz de olvidarla. Pero debemos seguir adelante, no podemos estancarnos por algo que debería ser comun en nuestras idas, conociamos los riesgos.

- Te equivocas ¡Nadie querría ser ninja conociendo los riesgos que implica! Uno sólo lo hace pensando en ser un héroe, en ser admirado, en que podrá ayudar a los demás. No nos damos cuenta, hasta que es muy tarde que venimos a enfrentarnos a la muerte, no sólo del enemigo, de nuestros compañeros, de nuestra familia, de nosotros mismo. No digas que conociamos el riesgo Jiraya, eso sólo se logra estando en una batalla.

- Esta bien, reconozco que tienes razón. lSin embargo, la decisión sigue siendo nuestra, seguir con la vida que hemos elegido o cambiar.

- Sorpresa Jiraya, he decidido cambiar.

- Es mentira y lo sabes, ahi tienes tu prueba- miró significante a Shizune- no trates de huir de quien eres.

- No trato de huir, creeme no olvido quien soy y lo que es mi vida.

Parpadeó confundido por sus palabras, los párpados le pesaron como si no hubiera dormido durante diez dias, su vista se hacía ligeramente borrosa, Hinata había recargado su rostro sobre su mano, que descansaba en la mesa, Naruto tenía los brazos cruzados y la cabeza hacia abajo, casi podía escuchar como roncaba y Shizune también parecía batallar contra la inconsciencia.

- Ahora qué tontería piensas hacer- más que una pregunta, se asemejó a un regaño. Dos cuerpos cayeron.

Ella se levantó tranquilamente, mirando la escena que había creado, estando todos dormidos, recargados en la mesa, casi parecían una familia después de una agotadora tarde, siendo que la mañana apenas iba terminando. Las dudas se agolpaban una a una, formando una pila inestable que podía caer en cualquier momento, uno de sus deseos profundo, y más enterrados, era volver a encontrarse con esa personas que habían partido hacia tanto tiempo, volver a abrazarlas y decirles tantas cosas, lo malo era el precio a pagar, Orochimaru casi nunca le habia agradado, funcionaron bien como equipo, no como amigos. Poco más de medio kilómetro era lo que la separaba de la desición que cambiaría su vida, de una u otra forma. Era un terreno libre de árboles, inclusive parecía tener parches de tierra. No se le dificulto encontrarlos.

- Tsunade, sabía que vendrías, sólo por eso dejaré pasa que te hemos estado esperando por más de cinco minutos- ese semblante perdido, hasta sumiso, le agradó como pocas cosas.

- Me complace saber que trabajaré con usted por el bienestar de Orochimaru-sama, se que valdrá la pena una vez que regrese a sus seres querido.

- No pude evitar espiar un poco- Tsunade casi suspiró, eso no le sorprendía- me complece saber que podré tener un "premio adicional"- ella arqueó su ceja- ¿No te lo había dicho? Hinata me interesa más de lo que puedas creer.

Luchó contra la mueca de disgusto que quería formarse en su rostro. Analizó a los hombres frenta a ella, no perdían ese sembalnte amenazador y malévolo. Diez pasos, avanzó dos antes que sus manos se iluminaran de verde, tres pasos más antes de que le bloquearan el paso hacia su objetivo.

- Lo lamento Orochimaru-sama, al parecer lady Tsunade no tiene la menor intención de ayudarnos- se estaba burlando de ella, y aún así la miraba con odio- también soy médico, se reconocer cuando uno desea curar o matar a su paciente.

- Es triste saberlo, esperaba que creyeras en la felicidad Tsunade, sólo tenías que ayudarme, tendrias a tu hermano y a Dan de regreso.

- Ellos ya no se encuentran en este mundo, lo que tú me entregarías sólo serían cuerpos sin alma ni voluntad. No sería feliz de esa manera

- Así son las cosas, debí imaginarlo, después de todo eres un medic-nin incapaz de curar, has dejado morir a las personas que más te quisieron. ¡Qué decepcionante! Aun así te has tomado la molestia de venir ¡Sólo para causar la muerte de otro!- su pecho se sacudía por la risa contenida, ahi estaba una persona de su pasado a quien llegó a estimar por tan poco tiempo que su sufrimiento le causaba un extraño placer.

- ¿Qué haremos con ella Orochimaru-sama?

- Soy un hombre de palabra, prometí reunirla con su hermano y amante, es lo que haremos.

- Entendido Orochimaru-sama- dos pasos, sólo quedaban tres de diferencia. El viento se elevó

- Parece que tenemos compañía- sus palabras fueron seguidas de un viento más fuerte, dos niños, una joven y un anciano se posisionaron al lado de Tsunade.

- Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te vi Orochimaru

- Y terminó en tu derrota Jiraya- observó a cada uno de sus nuevo adversarios, ninguno era un reto para él... sus brazos no le impedirían derrotarlos. Tuvo un buen presentimiento.

- ¿Kabuto? ¿Qué haces junto a él? ¿No ves que él fue quien atacó la aldea y mató al Sandaime? ¡Aléjate de él y ven con nosotros!- toda la atención se centro instantáneamente en el rubio, que, como siempre, no tenía idea de lo que pasaba.

- Naruto, Naruto. No me sorprende que seas un completo idiota, no eres más que un niñato tonto e ingenuo, no tienes comparación con Sasuke-kun o con Hinata- abrió sus ojos, él hombre frente a él era totalmente diferente al que les había ayudado en los exámenes

- Naruto, sólo mira su protector

- ¿Ehh? ¿Qué quieres decir?- se congeló por un segundo al ver la banda de Otogakure- ¿Qué significa eso?

- Es simple, yo siempre he estado al servicio de Orochimaru-sama, no era más que un espía en Konoha.

Naruto se vio invadido en una extraña ira, había confiado en Kabuto, lo quería como a un nuevo amigo, !y él era el responsable de todo lo malo que había pasado! La muerte de tantos, ¡La muertes del Tercero! La destrucción de tantas casas, incluso lo de Sasuke podría ser culpa suya. Su torso se adelanto a sus piernas, pero se vio detenido antes de haber dado un paso, viró la cabeza mirando una gran mano reteniéndolo del hombro, se tragó sus ganas de atacarlo.

- ¿Por qué? ¡Todos confiábamos en ti!

- Porque es la verdad, no importa lo que un niño como tú me pueda decir, las cosas no cambiarán por más que lo desees

Tsunade era la persona que más importaba, Orochimaru se había perdido en la oscuridad por tantos años que era inútil tratar de recuperarlo.

- El espectáculo se terminó, será mejor que se vayan de aquí

- No lo creo, ciertamente la traición de Tsunade no me ha gustado, mas no me importaría dejarla ir- lo cual era una total mentira y lo sabían- pero hay algo más que me retiene- su vista se dirijió hacia su pequeño objetivo- Hinata espero que hayas recapacitado, es momento de dejar de jugar con ellos, y que vengas conmigo.

- Te lo dije antes, te lo digo ahora, jamás Orochigay- sintió un cosquilleo en el estómago, del enojo combinado con expectación.

- Es una lástima escuchar eso, no puedo permitir que un potencial como el tuyo se vea desperdiciado jugando al entrenamiento, siendo ninja de Konoha, -le hubiera gustado más decir jugar a ser espia, pero si la descubrían, ella iría corriendo a brazos de papi, eso no le convenía- esta es mi oportunidad, mi más grande obstáculo no esta, y podré matar a un par de personas que pueden ser un estorbo en el futuro

Mover sus brazos, a un movimiento tan limitado y lento era doloroso, tuvieron que pasar varios días para que pudiera quitarles la inmovilidad. Si su movimiento era lento, el de los demás le recordaba a un caracol, quizá el de una babosa. Su pequeño chiste alivió en parte el dolor de la mordida, su confianza se vió reforzada al verse sobre esa enorme serpiente de color morado, un regocijo mayor le abrazó al ver a todos asombrados por lo que acababan de ver.

- ¿Quién se atreve a invocarme?

- Manda quiero que me ayudes con unas personas, puedes comértelas, no tengo problemas, sólo deja a mi subordinado y a la chica de pelo azul.

- Orochimaru, siempre llamando cuando se te da la gana. La comida vale la pena. Te ayudare.

- ¡Ese Orochimaru, siempre tan impulsivo! –dos sentimientos se instalaron en su pecho, tan contradictorios contra el que una vez fue su mejor amigo- Hinata, Naruto ustedes ayuden a Tsunade y Shizune

- No te preocupes ero-senin, déjalo en nuestras manos

Volvieron a retroceder, esta vez por la invocación de un sapo gigantesco.

- Supongo que sólo quedamos nosotros, no importa esto será muy fácil- se habían olvidado que Kabuto estaba enfrente, esas palabras no eran más que la confirmación de una lucha que, hubieran preferido evadir, no por cobardía, sino para ayudar al pervertido.

- Shizune-san, usted cuide a Tsunade –en algún momento ella había quedado ausente, le recordaba a una estatua, era mejor que tuviera a alguien de confianza cerca de ella- nosotros nos encargaremos de Kabuto

La tierra temblaba ligeramente en ocasiones, las dos invocaciones ya habían empezado su lucha, ellos debían concentrarse en la suya.

- ¿A todo o nada?- preguntó Hinata, recibiendo un sonido afirmativo

Sin una señal o indicio del comienzo, Naruto fue el primero en correr hacia él, un ataque directo que mediría las habilidades de su enemigo. Un ataque al pecho, le valió para ser arrojado por los cielos, era ágil, también rápido, el suave ardor de la muñeca con la que había sostenido su arma era debido a un corte en la parte interna de su muñeca. Esperó, Hinata se encargaba de buscar un punto débil, atacando sus piernas, un amague, una patada y estaba a su lado. Ella asintió, él frunció el seño al comprender que Kabuto sería un oponente duro de vencer.

¿La mejor manera de descubrir alguna debilidad o punto ciego? Luchando cuerpo a cuerpo, hombres primero, mujeres siguiendo, Naruto sería el señuelo, Hinata se encargaría de atacar cualquier zona que dejara desprotegida. Parecía tener una defensa casi perfecta, tenía el control total de su cuerpo, había entrenado para estar consciente de su alrededor. No importaba como atacaran, leía sus movimientos, logrando hacer algunos pequeños cortes, golpes que no lograban desestabilizarlo, su cuerpo era realmente resistente. No lograrían nada siguiendo con esa táctica, Naruto se dejó golpear para alejarse libremente.

- Kage bunshin no jutsu- invocó cuatro clones, todos con kunai en mano.

Los cinco observaban con detenimiento, esperando que Hinata fuera capaz de hacerlo caer, o distraerlo lo suficiente para que pudieran entrar. Aun así no pudo evitar sorprenderse, quizá era porque no se acostumbraba a sus habilidades o no le había prestado atención suficiente durante sus entrenamientos. Hinata era capaz de seguirle el ritmo de Kabuto sin fallas. Ella trató de darle un puñetazo en la cabeza, Kabuto sujeto su puño, alzándola, cosa que aprovechó, dio una patada a su abdomen, él lo retuvo con su rodilla, parecía un contorsionista, un cabezazo y él la soltó. Ahí estaba. Naruto entra, Hinata sale. Era su turno de observar, volteó momentaneamente, los sanin llevaban una batalla entre sus invocaciones, ellos no se inmiscuían directamente, Shizune sólo observaba, sosteniendo a una Tsunade que se abrazaba a si misma, hizo una mueca de disgusto, podía ser una persona fuerte fisicamente pero le faltaba fuerza mental, tenía la autoestima muy abajo a su parecer.

Los ligeros gemidos de dolor, le hicieron regresar la vista a su compañero temporal, ya debía hacerse a esa idea, Naruto había mejorado en esos días, pero seguía siendo impulsivo, buscando golpear en vez de romper la defensa y aún a su estilo lograba hacer retroceder a Kabuto, llevándose varios golpes.

- Esto se esta tornando aburrido, además tengo que ir en ayuda de Orochimaru-sama, se terminó la hora de juegos- Naruto vio a sus clones ser destruidos en un instante, antes de recibir un doloroso golpe, amortiguado por su protector, siendo Hinata quien freno una dolorosa caída hacia el suelo.

- ¡Naruto!- él la observó con duda, ella sonrió asintiendo

- ¡Perfecto!, pensé que jamás lo dirías. ¡ABUELA OBSERVE BIEN ESTO, ESE COLLAR ES MIO! - ese simple grito basto para que Tsunade saliera de su supor, había algo en ese niño que le despertaba de sus pensamientos. Shizune también se vio intrigada, las veces que los había ido a ver sus intentos eran en ano, sin mejor resultado que el anterior ¿En tan poco tiempo habían logrado "corregir" sus fallas?

Hinata creó tres clones, Naruto sólo uno. Uno de los clones de Hinata realizó una bola de fuego, su otro clon se encargaría de que Kabuto no escapara, ni los interrumpiera. Los clones restantes, con ayuda de los originales, quienes sólo tenían su mano extendida, comenzaban a formar esa esfera de chackra, Tsunade y Shizune observaban sorprendidas, ahí estaba, en verdad lo habían hecho.

- ¡Rasengan!- La ligera neblina, causada por la destrucción de los clones le impidió esquivar ambos ataques, estrellándose contra una roca, con su ropa hecha jirones y heridas graves en su cuerpo. El estruendo llamó la atención de los cuatro.

- Muy impresionante, mas eso no basta- estaba consciente, se levantó con lentitud, con sus heridas sanando a una rapidez inigualable- mi cuerpo tiene la capacidad de regenerarse a alta velocidad, esa es una de las razones, por las cuales Orochimaru-sama me tiene como su subordinado- sonrió, había dicho que estaba cansado de juegos, así que, son un poco de chackra en manos, se posicionó frente a ellos con un jutsu de teletransportación, golpe directo en la cabeza, segundos después estaban a un lado de Shizune, completamente inconscientes.

-¡Chicos! ¿Se encuentran bien?- atinando a sólo decir esas palabras, mientras Tsunade se arrodillaba en el suelo, resignada.

- Es inútil, están inconscientes, ahora sólo somos tú y yo.- Tsunade no le resultaría ningún problema la dejaría para el final, a menos de que su maestro quisiera hacerlo por si mismo; después de tantos golpes quería que otro, en este caso otra, sufriera como él hasta ahora.

- Dejen de luchar, no ganarán- Tsunade se encontraba perdida en un abismo de recuerdos, hubo algo en las palabras de Orochimaru que le impidieron levantarse, luego toda esa sangre derramándose, burlándose de ella.- él es muy poderoso, Shizune, detente, no ganaras- su alumna, la persona que la había acompañado los últimos años estaba siendo torturada lentamente, su rostro gritaba dolor en cada expresión y lo único que ella hacía era observar, observar como mataban a otra persona preciada para ella- Ese maldto tiene razón soy completamente inútil, no soy capaz de hacer nada, si yo hubiera muerto, nada de esto estaría pasando. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?- sus nudillos blancos por la presión, hacían más visibles los finos hilos de sangre que provocaban sus uñas sobre sus brazos. La presión sobre su cabeza, con una calidez agradable, le hizo voltear, encontrando dos brazos que parecían querer confortarla como lo hacían con los niños pequeños.

- No diga eso Tsunade, aún no hemos perdido- si no hubiese estado tan metida en su propia oscuridad, se daría cuenta de la falsedad de las palabras de su adversario, quien se vio sorprendido al verlos de pies, su técnica era su ficiente para dejar a cualquiera dormido, por lo menos, más de veinte horas.

- Esto aún no se ha acabado dattebayo

- Son unos ilusos, compréndanlo esto se terminó. No puedo hacer nada, no sirvo para nadie, deberían dejarme aquí y llevarse a Shizune, yo ya no soy nadie importante.

- En ese caso, solamente debe convertirse en alguien a quien se pueda respetar

- Es deprimente ver a una mujer hacer eso, especialmente...

- ¡Si va a ser nuestra Hokage!- exclamaron al mismo tiempo.

- Siguen pensando en eso

Parpadeo repetidamente, evitando las pequeñas lágrimas de felicidad, dejarse influenciar por dos mocosos que debieron dejar su mamila apenas unos pocos años atrás. Verlos pelear tan arduamente contra un oponente que los superaba, haciéndolo retroceder a base de la fuerza y el trabajo en equipo, tal vez, sólo tal vez no todo estaba perdido para todos ellos.

Lamentablemente no era la única viendo la situación, Orochimaru pensaba acabar con la vida del rubio, lo había dejado vivo por Akatsuki, pero se podría convertir en un problema si seguía avanzando como ahora.

Aprovechó el momento en que Manda atrapó a Gamabunta en un abrazo mortal, alargó su cuerpo, sacando una hoja de espada de su boca, planeaba atravesarle el pecho, o el cráneo, cualquiera de los dos haría un sonido glorioso, y él sólo lo veía sorprendido sin saber qué hacer. Hinata se interpuso en su camino, usando una de sus manos para desviarla de su objetivo, regresó a su posición original con gran satisfacción, Kabuto había atacado al chico por la espalda, hundiéndole el bisturí en el pecho, se desharía de una futura molestia y Hinata le daría otro buen espectáculo, era fácil de descubrir por su expresión. Tsunade abrió los ojos tanto como se lo permitía su anatomía, Jiraya sólo pudo sentir la preocupación corriendo por sus venas, Hinata empezaba a creer que Orochimaru había vivido lo suficiente como para ver otro día más... pero antes debía de encargarse de otro asunto. Sin contenerse, sin importarle lo que sucedería después –aunque eso implicara una reprimenda de parte de Sasori por matar a uno de sus subordinados-. Dos segundos en formar el chidori, uno más para tener a Kabuto en frente, tres para tratar de atravesarlo, cuatro más en lo que él terminaba estrellado contra una roca con un agujero en el abdomen.

- ¡Tsunade! Cure a Naruto-kun por favor, Kabuto tardará en recuperarse de sus heridas, yo ayudaré a Jiraya-san- su tono de voz no daba lugar a réplicas, había soportado suficiente cuando estaba obsesionado con su hermano, ahora con Sasuke y quería dañar a Naruto ¿Por qué siempre involucraba a la gente que le importaba?. Ella se consideraba una persona pacífica, en realidad no le gustaba tener que enemigos, pelear a muerte o cosas como esas, le gustaba ser shinobi porque le daba la seguridad de ser fuerte y ayuda, proteger a sus seres queridos, algo en lo que había fallado. Un calor abrumador se instaló en su estómago, algo hizo cosquillear su sistema nervioso, la marca que maldición empezaba a arder al mismo tiempo que sentía una extraña fuerza ajena que la impulsaba a moler en puñetazos a cualquiera que se posara en su vista. Le daría a Orochimaru, sólo por ese día, el agrado de ver algunas de sus habilidades, sin restricciones, sin límites, dejándose llevar por la ira que él tanto deseaba. Las vendas de sus brazos se aflojaron dejándolos libres, mordió sus dos pulgares y cada uno desde las muñecas a sus dedos índices dejaron rastro de sangre- Jutsu de invocación

Era la primera vez que invocaría a uno para un enfrentamiento real, uno que no tenía nada que ver con un entrenamiento, aunque siempre se jugaba la vida en ellos cuando sus maestros estaban de mal humor. Se alejó unos pasos, esperando a que el humo se disipara, activó su Byakugan, observando detalladamente los movimientos de todos los presentes, se acercó a Naruto, acuclillándose a su lado.

- ¿Quién me ha llamado?- esa pregunta era retórica llena de burla, desde hacia muchos años ella era la única en invocar a un dragón, el pergamino del contrato lo mantenía escondido desde que su padre se lo había entregado, varios años atrás, ella era su dueña, la responsable de elegir a las personas adecuadas para hacer un contrato con ellos. Ignoró las miradas de sorpresa que le dirigieron al dragón escarlata, era fuerte, robusto, en altura estaría como Tsunade, de largo le faltaba poco para llegar los tres metros y medio

- Naruto, me lo preguntaste hace tantos días que ya te acordaras de esto- se sentía en un lugar lejano, sólo siendo consciente de la mirada divertida del reptil pequeño- te daré una demostración.- le quitó su protector, con la sangre que aun corría en su palma, escribió el kanji de amigo en su frente- Desde hoy, desde este instante siempre seras una persona importante para mi, un amigo al que siempre cuidare lo que me permita esta vida, sin importar las consecuencias.- nada ocurrió, la escritora no brilló, ni se desvaneció, no es como si se hubieran conectado, después de todo nada debía pasar, eso era algo más parecido a una promesa que otra cosa y aun así le parecía algo tan sagrado como el mismo kami.

- Al parecer alguien se nos ha puesto sentimental y muy manchada, eso te pasa por jugar en el sol- el dragón hablo con burla, pero la energía que emitía la Hyuga no daba para bromas- ya entendí, ya entendí

- Kuran, no me hagas invocar a Zero y desaparecerte- gruño, odiaba a ese mequetrefe de su hermano, bajó la cabeza, permitiéndole montarlo, él no era más que un crío entre los suyos, y podía soportar cinco veces el peso de Hinata y alcanza velocidades que otros animales sonarían con tener, aun así su hermano era el que siempre se llevaba las alabanzas sólo por ser un poco mejor que él.

- Te dije que ya entendí. Ahora, quien ese nuestro oponente en esta ocasión, espero que sea el de la espada enorme, me grada ese tipo.

- Es la enorme serpiente que vez allá, hoy no es día de entrenamiento-tapó su orejas, antes de que un potente rugido de alegría retumbara en los alrededores, le zumbarían los oídos los siguientes minutos, para los demás no debía de ser distinto.- Vamos

¿Cómo era posible que siendo todos ninjas de alto rango, fueran sólo capaces de ver lo que estaba haciendo, bajando su guardia en medio de una batalla? Al menos Tsunade estaba cumpliendo con su pedido. Desenvainó sus espadas, sujetándolas del mango, la hoja hacia atrás, se posicionó a un lado de unos impresionados y expectantes Gamabunta y Jiraya. Orochimaru sólo veía maravillado lo que la Hyuga había hecho hasta ahora.

- Jiraya-san, sé que le sonará imprudente, pero me gustaría que los dos lucháramos contra Orochimaru, Kuran y Gamabunta-sama se encargaran de la serpiente.

- Esta bien, te lo permitiré, procura no hacer alguna tontería- las palabras salieron sin meditarlas, las marcas en su piel le preocupaban, dando la sensación del descontrol que debía tener; la serenidad, la determinación, no esperaba ver esas cosas.

- Kuran, eres libre de hacer lo que quieras con esa serpiente, no dañes al sapo, de ser posible trabaja con él

- Lo que tú digas- el haber sido invocado para una batalla real, antes que Zero, valía el seguir cada orden, ésta es espewcial le gustaba.

Hinata saltó a la cabeza de la serpiente, quien no pudo moverse al estar entre las garras y colmillos del dragón, Jiraya le siguió de cerca antes de que su terreno de lucha se moviera ferozmente tratando de alejar esa pequeña alimaña, los gritos de dolor que profería Manda se escuchaban lejanos, con su pies pegados a la piel escamosa daban la ilusión que eran el cielo y los árboles los que se mecían tan furiosamente. Un ligero y fino movimiento, las espadas en sus manos con la hoja hacia el frente, su cuerpo se bañó de luces anaranjadas y azules, en las espadas bailaban ligeramente pequeñas llamas y chispas eléctricas.

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Lo estas haciendo mal- Hinata caía por enésima vez, sin poder distinguir entre la sangre y sudor que sentía correr por su cuerpo

Es Kisame-sempai quien me esta enseñando mal

Yo no enseño, no soporto a los críos – le hubiera gustado gritarle el por qué lo hacía si no la soportaba, pero se mordió la mejilla, acallando sus palabras- Lo que hacemos no es más que una práctica que sale terriblemente mal- venían "practicando" desde la mañana, la hora de la comida había pasado desde hacia dos hora y aún no se detenía, no hasta que Hinata pudiera hacer un mejor movimiento fluido con la katana que tenía.

Es más difícil de lo que pensé, manejar una espada

Jaja, no has encontrado la manera más sencilla de hacerlo eso es todo

¿No sería todo más fácil si me dijera "esa manera"? así ya no tendría que estar "practicando" como no matar a un niño, sería un mejor oponente

Es posible, vivir entre atajos es más sencillo- sabía que se estaba mofando de ella en palabras sutiles, pero el cansancio le impedía matarlo, incluso, en sus pensamientos- la clave es bailar

¿Bailar?- le estaba tomando el pelo, tenía que ser eso

Exactamente, bailar- ahora, más que nunca, esa sonrisa llena de colmillo le resulto escalofriante

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Jiraya hacía todos los "ataques peligrosos" ella debía mantenerse alerta, siguiendo el compás de sus movimientos para defender al Sanin, y herir a orochimaru cuanto pudiera, disfrutando verdaderamente cuando le sacaba una mueca de dolor. Sabía que no iba a poder moverse con libertad con Jiraya preocupado porque algo le pasase, sin embargo esos gloriosos cortes, quemaduras, muecas, hacían que sus limitados movimientos valieran la pena. Había aprovechado en alguna ocasión para enterrar una de sus espadas en la piel de la serpiente, cuando Orochimaru se encontraba cerca de lastimar a Jiraya, el animal se retorcía de dolor. Le gusatría decir que el sello maldito no tenía nada que ver con que lograra atravesar esa piel parecida al acero, pero en su interior se maldecía por ser tan débil, sabiendo que le sería muy complicado hacerlo sin la fuerza que le otorgaba.

Tsunade no creía lo que estaba viendo, le hubiera gustado que Shizune

o Naruto, estaba fuera de peligro, le dijeran que veían lo mismo que ella, le parecía un sueño demasiado descabellado. Ese hombre que le daba tanto miedo, porque le recordaba su pasado, parecía tan débil, hasta cierta parte, frágil. Era posible que lo derrotaran, que el muy maldito por fin viera un final en sus malignas actividades, Deseo pararse y ayudar, no podía, algo imposibilitaba a sus piernas moverse, no era cansancio, ni miedo, pero había algo que se lo impedía. Naruto recostado en sus piernas, con su collar en el cuello, le pareció más importante ¿Por qué? ¿Eso era una tontería, Kabuto no se podría mover, Shizune y él estaban inconcientes, pero bien, entonces porque no podía ir y ayudar en la derrota del hombre que traería demasiados problemas en los próximos años? Él no se detendría hasta estar muerto, y aún así la imagen del rubio de bote le parecía más encantadora.

Esa pequeña distracción le costo el ver el desenlace, las invocaciones desaparecieron de golpe, arrojando a los tres en direcciones distintas, agotados los tres. Las extrañas manchas habían disminuido del cuerpo de Hinata, Orochimaru por alguna razón se veía entusiasmado y Jiraya se veía fastidiado, viéndolo con ¿Odio, resignación, molestia? No supo identificar con la distancia.

- Interesante, me he entretenido bastante; se cuando es hora de retirarme, felicitaciones Hinata haré que vengas a mi, no me importa utilizar la fuerza, hasta entonces, cuida ese precioso cuerpo tuyo, no queremos que nada le pase- ¿Cómo se las arreglaba para darle escalofríos y unas terribles ganas de vomitar al mismo tiempo?, el que se esfumara, dejando sus palabras en el aire le causo alivio y un impresionante disgusto; con él también desapareció el subordinado de Sasori, debería preguntarle algún día si tendría problemas por asesinar a uno de sus subordinados.

- Has hecho un buen trabajo Hinata- Jiraya se encontraba a su lado, debía admitirlo, había salido mejor de lo esperado. Le dio unas suaves palmadas en el hombro, temiendo que fuera a caer del cansancio o se desmayara, las manchas desaparecieron del todo.

- Gracias Jiraya-san, cuando veamos que Tsunade y los demás están bien me voy a dedicar a dormir- guardó sus espadas, dio dos pasos, se tambaleó, él se puso atrás de ella esperando el momento en que no pudiera soportas más su propio peso, se detuvieron, pero ella siguió caminando con pasos lentos y pesados. Tenía orgullo, quizás no tan visible como algunos.

Las palabras sobraban, se veían contentos de salir de esa situación con nada más que algunos rasguños y fatiga. El único problema que les aguardaba era el llevar a Shizune y Naruto cargando.

- Lo has hecho bastante bien para ser una genin, me alegra tener a alguien así para protegerme el resto del camino.

- Olvídelo, no lo haré hasta que me asegure que será nuestra nueva Hokage- tenía ganas de molestarla, tenía el presentimiento de que eso sería lo único que la mantendría caminando, de otra manera en un parpadeo caería dormida.

- Así será, así que empieza a tenerme más respeto pequeña mocosa, o lo que te deje durmiendo en el suelo no será el cansancio.- Jiraya se mantenía al margen, él cargaba a Shizune, Tsunade a Naruto. Sabiendo que ella lo miraba cada tanto cualquier acción que se viera por lo mínimo fuera de lo normal y con tinte libidinoso ya se podía asegurar quedarse en el piso sangrando sin la ayuda de nadie.

- Esta bien, en cuanto se lo gane no dude que lo haré. Mire que si nos hubiera ayudado todo hubiera sido más fácil.- Tsunade se sonrojo, no creía verse atrapada, pero no podía negarlo.

- Creí que preferías que cuidara de tu novio- lo señaló, tratando de obtener alguna respuesta avergonzada o que la hiciera reírse de su comportamiento

- Es más como un hermano –no sucedió- yo creí que usted prefería cuidar de Jiraya-san, ustedes podrían ser una buena parejas

- ¡JAMAS!... maldita mocosa – se dio cuenta, demasiado tarde, que había caído en su propia trampa.

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Hola!, lamento la tardanza, no creí tardarme tanto. Si ven demasiadas faltas de ortografía, es que mi corrector ortográfico se ha dañado y no funciona. Espero que les guste este capítulo, creo que es el más largo que jamas escribiré, así que tendran para entretenerse por un buen rato.

Mmm, veamos, veamos, oh si, a contestar un par de reviews.

Alabdiel: Me alegra mucho que te haya gustado la historia. Me encanta el personaje de Hinata y por querermela imaginar un poquito diferente, es que ha resultado en este fic. Para que regrese a Akatsuki... faltarán todavía más capítulos, espero también los disfrutes.

darkangelove3: Que bien que te haya gustado. En cuanto a parejas no lo he definido muy bien, aunque podrá haber algunas escenas medio raras por ahí, ya veremos en el futuro.

Bella Uchija: hola, un placer verte de nuevo, espero no hayas esperado mucho por éste capítulo, de ser así espero que el tamaño lo compense todo. Cierto, este fic acabe en cuanto hinata regrese a Akatsuki. He pensado en hacer la continuación, pero adoro los finales abiertos... aunque este sería uno enorme. Todo dependerá de si me llega la inspiración, aunque la continuación, de realizarse, me parece, sería mucho más corta, ya veremos.

Taeying: Jaja. Gracias. Me alegra que te guste. Veo a muchos fanaticos del Sasuhina, aunque no me he decidido por parejas oficiales.

MeganWeasleyGranger: Hola, espero que la espera alga la pena por este "pequeño" capítulo. Para que Hinata regresé a Akatsuki... aun faltan varios capítulos así que te mantendré en el suspenso por otro corto tiempo más.

Espero no me haya hecvho falta nadie de mencionar, de ser así, una disculpa y un enorme agradecimiento por seguir leyendo. Aun si no dejan un comentario es bueno saber que siguen leyendo. Nos vemos a la próxima, espero no tardarme tanto como con éste capítulo. No se acostumbren al tamaño XD