CAPÍTULO VEINTIUNO: EL DESCUBRIMIENTO DE LUPIN, ARABELLA Y HERMIONE

Harry volvió a recobrar su apetito, volvió a las clases de Nimue e intentó mantenerse alegre repitiéndose una y otra vez las palabras de Céfiro: "Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres."

Harry salía de una de las clases de Nimue cuando se cruzó con Arabella, quien lo invitó a tomar una taza de chocolate caliente, por que aquel día era especialmente frío.

-Creo que estás pasando por un mal momento.-comentó Arabella.

Harry asintió sin probar un sorbo del chocolate.

-Estoy segura de que tú no hiciste nada.-aseguró ella.-Tengo la esperanza de que cuando Hermione despierte me confirme una cosa. -agregó pensativa.

Harry volvió a la Sala Común de Gryffindor. Allí tuvo que encontrarse con la mirada inquisitiva de Ron, pero ciertas palabras lo animaron:

-Ron, ¿cómo puedes creer que Harry hiciera algo así? Es absurdo.- decía Fred.

-Pensaba que valorabas más a tus amigos.- le reprochó George.

Harry subió a su habitación para estudiar y encontró una nota prendida en una de las cortinas de la ventana.

Esta es la última vez que te ayudo.

Scribium im future

Phiske Mente corporeus

Aquella escritura no era humana era... era del viento. ¡Era de Céfiro!. ¿Para qué servirían esos conjuros?

Harry se puso a mirar por la ventana. Caían suavemente numerosos copos de nieve.

Harry fue a la enfermería para visitar a su querida amiga. Allí estaba, tan pálida como los copos de nieve que caían tras la ventana, y tanto o más fría que ellos. Rígida y sin vida. Harry desdobló el papel escrito por el viento.

Phiske mente corporeus

Harry entendió al ver a Hermione estirada en la cama. Fue directamente al pasadizo en el que se hallaba la desaliñada gárgola que precedía el paso al despacho de Dumbledore.

-Ostras Saltarinas.-le espetó Harry.

Afortunadamente la contraseña no había cambiado y encontró al director hablando con Snape.

-¿Cómo ha entrado aquí?-preguntó el odioso profesor de Pociones.

Harry no contestó y le dio el trozo de pergamino al director.

Dumbledore leyó el pergamino varias veces. Después miró a Harry y le sonrió a la vez que se levantaba.

Dumbledore, Snape y Harry fueron a la enfermería. Allí le aplicaron el contramaleficio a Hermione, que despertó de su letargo al instante.

-¡Harry!. ¿Qué pasó?. ¿Y las serpientes?

-Te has quedado bastante atrás.-bromeó Harry.-Es un poco largo y confuso de explicar.-dijo simplemente, abatido, pensando que Hermione opinaría igual que Ron.

Después de iniciar el relato (no sin que Madame Pomfrey replicara que Hermione necesitaba descanso) Hermione sólo sonrió. La chica abrazó a su amigo fuertemente. Harry se sentía algo incómodo, pero devolvió el abrazo. Al fin y al cabo eran amigos. Hermione sentía la necesidad de comunicarle que estaba agradecida y confiaba en él.

Cenó en la enfermería, pero no dejó marchar a Harry por que quería discutir con él ciertos asuntos.

-¿Ron creyó que tú me echaste el maleficio?

-Sí. -contestó Harry con ese tono melancólico que llevaba encima esos días.

-Pero no fuiste tú. Recuerdo que la luz vino de otro lado.-dictaminó Hermione pensativamente.

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A la mañana siguiente, ella volvió a la Sala Común radiante y preparada para estudiar más duro que nunca. Harry creía que Ron volvería a ser el mismo con la llegada de Hermione, pero ocurrió todo lo contrario. Ron intentó ponerla en contra de Harry. No quería aceptar de ninguna manera que Harry no era culpable.

En Hogwarts se había descubierto que alguien había robado un valioso libro de la biblioteca; pero nadie sabía quién había sido. Hermione tenía el libro guardado dentro de su diario, ya que lo había transfigurado en una flor seca con anterioridad y cabía perfectamente.

Ella iba cada tarde a hablar con Arabella y parecía que se habían hecho muy amigas. Harry no la comprendía. Arabella era una mortífaga y Hermione se había convertido en su amiga. Tendría una muy buena razón para ello.

Aquel martes Harry salió de otra de sus clases con Nimue. Estaba muy cansado, sin embargo quería hablar con Hermione acerca del libro de las Tres Hilanderas. Harry no sabía que su amiga estaba apunto de limpiar su nombre.

Últimamente todo el mundo murmuraba que Harry debía pertenecer al lado oscuro. Todos creían que había sido él quien había conjurado las serpientes y atacado a Hermione por mucho que ella lo negara.

Aquella niña que Hermione había salvado de ser atacada por la Mano de la Muerte estaba hablando de una forma muy extraña con Lupin.

-Yo..no..me..encuentro...bien. -empezaba. Pero después terminaba hablando en un idioma muy raro.

Arabella, que estaba con Lupin, opinaba que aquello no era normal. Hermione trataba de recordar cuándo había escuchado algo parecido. Se quedó durante un rato mirando los ojos de la niña. Los ojos se movían de la misma forma que los de Ron, pero Hermione intento seguir recordando sin fijarse en ese detalle.

-¡Claro!. ¡Es la maldición!

-¿Qué maldición?-preguntó Lupin.

-Está bajo los efectos del maleficio imperius-aseguró Hermione.

Lupin y Arabella se arremangaron la túnica y dijeron:

-Negative Imperio.

Necesitaron varios minutos para que la niña cayera de bruces, lo cual indicaba que ya no estaba bajo la influencia del embrujo.

-Arabella, Lupin...-comenzó a decir Hermione, que entendió de pronto el comportamiento de Ron.

-Ron también está bajo estos efectos.-completó Lupin por ella.

-Esto no es un imperius normal.-añadió Arabella examinando a la niña.

-Es un imperius en cadena.-explicó Lupin, justo cuando Harry entraba en la sala.

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FELIZ NAVIDAD A TODOS y MEJOR AÑO 2006

Que seáis felices .

RL-P

20 de Diciembre