Nota: Digimon no me pertenece y escribo esto sin fines de lucro. Las Pastillas del Abuelo tampoco.
Miralos a ellos dos
"Y si vos me preguntas hoy que carajo es el amor, yo te contesto: miralos a ellos dos."
Qué carajo es el amor, Las Pastillas del Abuelo
Summary: Takeru necesita ayuda para mudarse a casa de Sora y Yamato. [Sokeru amistoso]
Imagen: 22. Árbol que suelta hojas de papel. Propuesta por Patriot117.
Un bosque de cuentos
−¿Todo esto vas a mudar? –preguntó Sora, asombrada.
Takeru no asintió. Tampoco negó. Se acobardó ante la mirada inquisidora de su cuñada.
−Siempre quise hacer algo de orden… −murmuró finalmente−. Ahora pienso que tal vez solo deba tirarlo todo.
−¿Pero qué guardas en tantas cajas?
−Nada… nada importante.
Y cuando Takeru se asomó para alzar la primera caja, ella lo detuvo apoyándole una mano en su hombro.
−Son tus escritos, ¿cierto? –lo vio enrojecer. Le resultó tierno. –No vas a tirar nada de esto. Yamato y yo podemos hacerte un lugar en la biblioteca… solo debo pedirte que lo ordenes.
−Gracias, Sora… pero creo que será imposible… son años y años, ni siquiera sé que puede haber ahí… aunque me pase leyendo desde hoy hasta el día de la mudanza, no llegaré a terminar…
−Pues entonces más vale que empecemos. –Sora levantó con dificultad una de las cajas superiores y emprendió el camino hacia el comedor. Él la persiguió con las manos vacías.
−¡¿Qué vas a hacer?! ¡Enloquecerás! –advirtió−. Y tu opinión de mí, ¡cambiará! –lamentó.
Ella sonrió, mientras apoyaba la caja sobre la mesa.
−Nada podría cambiar mi opinión sobre ti, tontito… ya es bastante regular para serte sincera.
Takeru, no acostumbrado al humor negro de su cuñada, permaneció estático en su lugar, abierta ligeramente su boca y vacíos sus ojos. Sora no pudo aguantar la carcajada. Rápidamente, se acercó a él y le sacudió los cabellos, aunque solo el flequillo, ya que el pequeño Takeru le llevaba tanto a ella como a su novio una buena distancia en altura.
−Es bueno que aprendas a no tomarme siempre en serio, sobre todo ahora que vamos a vivir juntos. –Él sonrió, aún apesadumbrado−. Ahora, hablando en serio y sin chistes… no quiero que tires todo esto a la basura, ¿no tienes recuerdos del Digimundo entre ellos? Algún día escribirás tu libro de aventuras, no puedes perderlos.
−Tampoco podemos mudar todo esto…
−No, en eso estoy de acuerdo. Pero si empezamos a leerlos hoy, como dijiste, para el día de la mudanza sabremos que tirar y que llevar –mientras hablaba, Sora se había aproximado a una mesa esquinera, junto a la puerta de entrada, donde reposaba un bonsái… muerto−. Y antes de que lo dudes, yo, soy una muy buena crítica de arte.
−¿Y con el bonsái que harás? ¿También lo mudaremos? –preguntó Takeru. Todo este devenir de los acontecimientos lo había dejado un poco inseguro.
−Claro que sí –respondió, apoyándolo junto a la caja mientras se disponía a vaciarla−. Cada buena historia que encontremos, la clavaremos aquí –explicó, mientras arrancaba la primera hoja y la apretaba contra una de las ramitas−. Para cuando termine la semana, no estarás mudando cajas y cajas de escritos sin ton ni son. Mudarás un bosque de cuentos.
Notas: ¡Hola! Hace rato quería escribir un Sokeru amistoso. También quería usar esa imagen, estaba decidida a hacerlo con Yamato, pero es imposible: grita Takeru.
Solamente haré 25 drabbles. Ya están todos escritos.
¡Adiós!
