XXI
(Visto por Quinn)
Esperaban a la camarera. Todos hablaban animadamente, menos Quinn. Quién no podía pronunciar palabra, no podía decir nada, estaba demasiado embriagada por la presencia de Rachel.
- Yo querré unos espagueti a la boloñesa – dijo Santana, era su plato favorito y hacía siglos que no comía.
- Ponga dos de canelones – dijo Sam, señalándose a él y a Brittany también.
- Yo quisiera una pizza vegetariana – pidió Rachel.
- Lo siento mucho señorita, se han terminado las individuales, sólo nos queda de tamaño familiar, como mínimo para dos personas – se lamentó la camarera.
Quinn sintió una fuerte patada en su pierna, miró a su lado y Brittany, le sonreía saludándole, con un movimiento de los dedos de la mano, Quinn por un momento estaba confundida, hasta que cayó en cuenta de lo que trataba de decirle Brittany.
- Si te apetece podríamos compartirla – le ofreció a Rachel, casi temblándole la voz.
La Diva la miró con los ojos brillándole de la emoción.
- No tienes porque, si te apetece otra cosa… - dijo bajando la mirada.
- No, me iba a pedir yo también una pizza vegetariana, así que todo está bien – mintió Quinn.
- Gracias.
- Ok, espaguetis, dos de canelones y una pizza familiar vegetariana. ¿Para beber? – preguntó la camarera.
Todos se miraron, hubieran pedido vino, pero no podían por la edad, así que todos estuvieron de acuerdo en pedir agua.
Santana se inclinó para susurrarle a Quinn en el oído.
- Menudo detalle Romeo.
Quinn le respondió en susurros.
- Si no lo llego a hacer tu novia me hubiera matado.
Cuando Santana iba a responder a eso, Brittany le golpeó con la servilleta.
- ¿Qué susurráis vosotras dos? – indagó.
- Quinn me estaba diciendo que es bastante tarde, que quizá Rachel debería quedarse en el hotel esta noche, Nueva York a estas horas puede ser peligrosa ¿verdad Quinn?
La rubia la miraba con los ojos abiertos como platos, evidentemente que no era eso de lo que estaban hablando, y evidentemente, que no sabía que contestar a eso. Si contestaba en un sentido afirmativo podría ser malinterpreta, si contestaba en sentido negativo… si lo pensaba bien, no tenía sentido contestar en sentido negativo, porque la haría parecer una zorra sin escrúpulos, y no quería interpretar más ese papel y menos delante de Rachel. Y miró a Santana que la miraba con esa típica sonrisa picara de victoria, que ponía la latina cuando había vencido en alguna "batalla".
- ¿Quinn? ¿Es eso cierto? – preguntó Brittany, al ver que la ex animadora estaba completamente en otro mundo.
- Sí, creo… bueno, es tarde, y cuando acabemos de cenar será más tarde.
- Pero no hay camas suficientes – obvio Sam.
- Ya dormiré en una silla – sonrió Quinn, segura de su respuesta.
- ¿Cómo vas a dormir en una silla? – preguntó Rachel – No me quedaré, no pienso hacer que duermas en una silla.
- Dormiré en la silla y se acabó el tema ¿ok?
- Hazle caso – dijo Santana, mirando a la Diva – Todos sabemos que es muy cabezona.
La cena transcurrió con bromas, sonrisas, y cada vez un ambiente más natural y menos tenso entre Rachel y Quinn.
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Más tarde, después de la cena y antes de entrar en la habitación, Rachel y Quinn se quedaron un momento a solas en el pasillo. La rubia no sabía dónde meterse, estaba nerviosa cuando estaba cerca de la Diva, pero ahora que estaban a solas, aun más.
- Quinn… - llamó su atención tímidamente.
- Dime – dijo mirándola, mientras apoyaba la espalda en la pared.
- Que… - bajó la mirada – no tienes porque dormir en una silla.
- Pero dormiré – la miró seria.
- Te conozco mejor que nadie, y sé que eres capaz de dormir incluso de pie, pero tienes una competición muy importante dentro de dos días, estás cansada, y necesitas descansar porque serás la estrella de New Directions – no pudo evitar sonar orgullosa de la rubia, con otras personas habría sentido celos de que ellos tuvieran la actuación, pero sabía que Quinn tenía luz propia, y el mundo iba a impresionarse de una estrella como ella.
- Estaré bien.
Rachel puso una mano en la mejilla de Quinn, para que ambas se mirasen directamente a los ojos.
- Quinn me preocupo por ti, aunque sea sólo a nivel de amistad, me preocupo, eres importante, y no quiero que porque yo esté bien, tú no vayas a descansar.
- Rachel, tú también eres mi amiga, y también me preocupo por ti – dijo cogiendo la mano de Rachel y alejándola de su rostro, sin dejar de mirar a los ojos a la Diva – Pero tú también tienes una importante prueba dentro de dos días.
- No me lo recuerdes – dijo algo apenada.
- ¿Qué te pasa? – Quinn no pudo evitar preocuparse al ver la reacción de Rachel, ante el recuerdo de la prueba – Es tú sueño, vas a cumplirlo antes de lo esperado. ¿Qué tiene de malo?
- Que no podré estar con vosotros en las Nacionales, ni siquiera podré veros actuar – explicó agobiada.
- Pero eso no tiene ninguna importancia, comparada con tu sueño Rachel, no mires el pasado.
- No ningunees las Nacionales, ni a New Directions Quinn, la competición será realmente importante, hemos luchado tanto para llegar a donde estáis ahora. Y no me pidas que olvide el pasado, porque hay muchas cosas de mi pasado que no deseo olvidar nunca – Dijo enfadada y dolida – En mi pasado estás tú, estamos tú y yo, estamos nosotras y todo lo que tuvimos ¿Quieres qué olvide eso? ¿Me estás pidiendo de verdad que lo olvide?
Quinn permaneció un momento en silencio, sin dejar de mirar a la morena, que buscaba una respuesta y se impacientaba por no obtenerla.
- Rach, no seas tan Drama Queen, obviamente no deseo que olvides lo que tuvimos, me refiero a que te espera mucho en el futuro, estás cumpliendo tu sueño, siempre nos lo decías, querías ir a la universidad de artistas y luego triunfar en Broadway. Dentro de dos días comenzarás uno de esos sueños.
- Pero no quiero renunciar a ti – bajó la mirada.
- Siempre estaré cuando me necesites ¿ok? – hizo que Rachel subiese la mirada, para cerciorarse de que se daba cuenta de que sus palabras eran ciertas.
En esos momentos pasaba el señor Schuester por el pasillo.
- ¿Rachel? ¿Qué haces aquí? – preguntó abrazando a la chica, y haciendo a la vez que la ilusión del acercamiento entre Rachel y Quinn desapareciese – Tu madre estaba preocupada por ti.
- Me quedo esta noche con las chicas – dijo mirando a Quinn – Iba a enviarle un mensaje ahora mismo.
- No deberías estar tan tarde fuera de la habitación, y eso va por ambas.
- Ya entrabamos profesor Schuester no se preocupe.
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Quinn se había adormilado en la silla, cuando un ruido la despertó. Alzó la vista y vio a Rachel acercándose a ella.
- ¿Qué haces aquí? – le preguntó.
- No podía dormir – contestó la Diva – Y pensé en hacer algo más divertido.
- ¿A estas horas? – preguntó confusa.
- Sí – dijo sentándose encima de Quinn.
- ¿Qué cosas divertidas? – preguntó la rubia nerviosa y con la temperatura corporal subiéndole a cada segundo.
- Estas – dijo besándola.
Los besos cada vez eran más intensos, Quinn quiso parar al recordar que estaban en la habitación con el resto de chicas del Glee Club.
- Para – le pidió.
- Aburrida – le sonrió pícaramente.
Quinn se despertó de golpe, y se volvió a maldecir, llevaba dos noches seguidas soñando escenas sensuales con Rachel, su estado estaba empeorando. Miro a lado y lado de la habitación, y todo estaba a oscuras, todas las chicas dormían.
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(Visto por Quinn)
A la mañana siguiente Quinn se despertó más pronto que nadie, y se arregló. Pensó en tener un detalle con Rachel. Era el primer día para su nuevo plan, reconquistar a Rachel, y hacerle ver que a pesar de la distancia, ella siempre estaría cuando la Diva la necesitase.
Se fue a buscar el desayuno para llevárselo a Rachel, estaba nerviosa, cuando pidió su café favorito y pastas, le latía el corazón a mil por hora. ¿Cómo reaccionaría Rachel ante aquello? Su cabeza daba vueltas.
Cuando llegó a su habitación, con el café en una mano y un croissant en la otra, se quedó de piedra, todas las chicas se estaban acabando de arreglar, pero no había ni rastro de Rachel. Había tardado un poco, porque la cafetería estaba llena de gente, pero no ver a la Diva allí la había descolocado. Se dirigió hacía Santana.
- ¿Dónde está? – preguntó a la latina.
- ¿Berry?
- No, Mary Poppins… Pues claro que te pregunto por ella.
- Veo que le trajiste el desayuno a la cama – dijo haciendo un gesto dubitativo.
- ¿Dónde está?
- Kurt vino a recogerla cuando tú estabas fuera, lo siento – acarició el brazo de su amiga.
- ¡Mierda! Bueno, empezamos, Mundo 100 – Quinn 0.
- Puedo comérmelo yo si quieres- se acercó Brittany.
- Lo siento, creo que me lo comeré yo, aun no he desayunado – contestó Quinn.
- No pasa nada, espéranos y vamos juntas luego a la sala de ensayo ¿Ok? – le preguntó la latina tratando de animarla.
Cuando todas las chicas desaparecieron de la habitación, Quinn no pudo aguantar la presión, se sentía hundida. Parecía que ahora que se había esforzado en hacer las cosas bien, en recuperar a Rachel, el mundo se volvía en contra de ella. Se empezó a asustar de sus pensamientos, cuando comenzó a odiar a Kurt. El chico era su amigo, no entendía porque aquel desespero le había llevado a odiarlo durante un instante.
La rubia se encerró en el lavabo, y comenzó a llorar. Al cabo del rato fue interrumpida por Santana que literalmente aporreaba la puerta del baño, y por Brittany.
- ¡Quinn! Deja de acaparar el baño – gritó la latina - Tengo que repasar mis cejas ahora mismo.
- Todo vuestro – miró a Britt y a Santana, cuando salió del baño, y se dio cuenta ella misma, de que había puesto sin darse cuenta su barrera de la antigua y fría Quinn.
- Todos están ya trabajando en la otra habitación – le dijo la latina, no entendiendo la nueva faceta fría de su amiga.
- ¿De verdad? ¿Está aquí el señor Shue? Porque creo que voy decirle que Rachel y Kurt salieron a escondidas.
- No puedes hacer eso... el tendrá que suspender a Kurt – dijo Brittany completamente confundida.
Santana y Brittany miraban a Quinn, como si estuvieran viendo a una extraña.
- Y se irá nuestra oportunidad de ganar las Nacionales. ¡Maldita sea! – exclamó irónica y fríamente Quinn.
- ¿Sabes qué? Lo entendemos – intentó explicar Santana - Estás enfadada con el mundo por todo lo que ha pasado con Rachel – estaba ya completamente enfadada por el comportamiento de la rubia, así no iba a conseguir nada – ¡Supéralo!
- ¡No quiero superarlo! ¿De acuerdo? – gritó enrabiada Quinn.
- La única persona a la que estás saboteando es a ti misma – Santana trataba de calmarle.
- ¡No me importa una estúpida competición de coros! – volvió a gritar Quinn.
- ¡Bueno, deberías! – estaba más que harta del comportamiento de su amiga - Porque ésta es la única oportunidad que tenemos para sentirnos bien con nosotros mismos. La ÚNICA OPORTUNIDAD de demostrarle al mundo, y demostrarte a ti misma, que mereces el amor de Rachel Berry.
- ¿No se supone que debemos ser las chicas populares? – Santana y Brittany la miraron incrédulas, ya que la popularidad no tenía nada que ver con todo aquello, pero trataron de escuchar a la rubia, cuando se puso a llorar mientras hablaba - Entonces ¿por qué no podemos hacer realidad nuestros sueños más fácilmente? Vosotras tenéis amor, Tina lo tiene, incluso Zizes. ¿Por qué tengo que estar tan asustada?
Quinn lloró amargamente, no podía aguantar más el miedo, sus inseguridades, la pena por haber tenido y perdido a Rachel, y el terror que le daba volver a hacer daño a la morena. Se sentó en la cama, en la que hacía escasamente un par de horas había dormido Rachel.
- Sólo quiero ella me ame- volvió a llorar, casi no podía respirar.
Santana y Brittany se sentaron una a cada lado de la rubia, tratando de calmarla.
Brittany, le apartó el cabello de su rostro, y le intentaba animar, con caricias amistosas en la espalda.
- Creo que sé cómo hacerte sentir mejor – dijo la latina.
- Me halaga, Santana, pero la verdad es que no me gustan esas cosas.
Hubo un momento de desconcierto en la latina, mirando a las dos rubias, hasta que se dio cuenta a lo que había pensado que se estaba refiriendo.
- No, no estoy hablando de eso – le miró a los ojos, con un gesto gracioso, tratando de hacerle sonreír - Estoy hablando de un corte de pelo.
- Sí, totalmente – sonrío Brittany.
Santana puso su cabeza en el hombro de Quinn, y está apoyo su rostro en la mejilla de la latina.
- Te vamos a ayudar Q, no estás sola, yo siempre voy a estar cuidando de ti – le susurró – Santana.
Brittany tan sólo sonrió, estaba siendo testigo de un momento intimo de amistad entre ambas chicas, y le alegraba el corazón ver lo increíblemente unidas que estaban ambas, a pesar de todos los problemas del pasado.
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Y el momento había llegado, no sabía muy bien como, se había dejado convencer para aquel cambió de look. El peluquero señaló por donde cortar. Quinn estaba sería, mirando a Santana y a Brittany.
- ¿No es demasiado corto? – preguntó insegura.
- Para nada, vas a estar súper sexy – le animó la latina.
- ¿Segura de qué quieres que corte por aquí? – preguntó el peluquero, un chico que les recordaba extremadamente a Kurt, si no hubieran conocido a la familia de su compañero en el grupo, habrían pensado que era su hermano gemelo.
Quinn se miró al espejo, abrió la boca simulando un grito, y al final afirmó.
El peluquero era un chico divertido, y todas se reían con sus bromas, mientras iba haciéndole el nuevo look a Quinn. Cuando acabó, la rubia a penas se reconocía. Su melena había desaparecido, y pelo ahora llegaba a sus hombros. Pero aunque pudiera parecer prepotente, se gustaba mucho más con aquel look.
- ¿Qué tal estoy? – preguntó a sus amigas.
- Buenísima – dijo Brittany.
- ¡Brit! – le recriminó Santana – Con que le digas que está muy guapa, ya nos conformamos todos.
Las tres rieron, junto con el chico que le acababa de cortar el pelo a Quinn.
- ¿Y tú qué piensas? – le preguntó Quinn a la latina.
- Rachel se va a lanzar entre tus brazos en cuanto te vea – le guiñó un ojo – Eres como The Lion Quinn, o algo así.
- Lion Quinn, ese va a ser tu nuevo nombre – bromeó Brittany – Ahora vas a conquistarla.
- No sé chicas, aun con mi nuevo look es complicado.
- No si le haces saber que la quieres – dijo Santana.
- Esto me recuerda a una canción – se le iluminó la cara a Brittany.
- ¿Qué canción? – tanto Santana como Quinn estaban confusas.
Brittany sonrió, y la latina supo que se iba a poner a cantar, como lo demostró segundos después.
¿Cómo tu amor lo sabe?
¿Cómo tu amor sabrá?
Hazle saber que la quieres
Hazle saber lo que sientes
Hazle saber que la quieres mucho mucho y siente
El peluquero también cantó, haciendo que Quinn acabase sonrojándose de vergüenza.
Hazle saber que la quieres
Hazle saber lo que sientes
Hazle saber que la quieres mucho y para siempre
Ambos, Brittany y el peluquero continuaron cantando.
En el amor no basta dar el sí por hecho
Hay que sentirlo bien para poder decir
Esto es amor del alma
Esto es amor lo se
El tiene que escribirte ya y decirte que ah pensado en ti
Que con cada flor te mande un te querré
Algo con lo que él te diga
Yo siempre te amaré
Eso es amor eso es amor dulce amor
Hazle saber que sí es cierto
Que vuestro amor no está muerto
Hazle saber no seas terca
Un amor del bueno
Un amor así yo se que a de durar por siempre
Un amor igual, igual al que anhelas tú
Eso es amor del bueno
Eso es amor, amor
¿Por qué nos vamos a bailar juntitos solos tú y yo? (Cantó Brittany haciendo bailar a Santana)
Canta esa canción que le has escrito tú (Cantó mirando a Quinn)
Dime que me quieres mucho todo bajo un cielo azul
Eso es amor eso es amor, dulce amor,
Eso es amor del bueno eso es amor, amor
Que siempre viste azul a juego porque ese es mi color
Mi invitado viene, que romántico
Y caminar muy juntitos
De la mano que es mejor
Eso es amor eso es amor eso es amor eso es amor
eso es amor eso es amor dulce amor
Quinn y Santana estaban rojas de la vergüenza, cuando el peluquero y Brittany acabaron de cantar, el chico además, por habérselo hecho pasar tan bien decidió no cobrarles nada.A pesar del numerito de Brit, y quizá también gracias en parte a ella, salió animada de allí, Rachel y ella acabarían solucionando las diferencias y en esos momentos estaba segura.
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(Visto por Santana)
Había quedado con Rachel en el piso de Shelby. Le había costado mucho escabullirse de Quinn sin levantar sospechas, menos mal que tenía la ayuda de Sam, Kurt y Brittany. Llamó al timbre, la Diva tardó poco en abrir la puerta.
- Hola Santana – le saludó con afecto.
- Ey Berry – le sonrió - ¿Cómo va todo?
- Estupendo – dijo animada - ¿Y vosotras?
- Vengo para que podamos hablar de ese plan tuyo – dijo alzando una ceja.
- ¡Entra, entra!
A la vez que la latina entró, Rachel iba cerrando la puerta, dejando al mundo fuera de ese plan que ambas estaban preparando.
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Espero que este aunque muy corto episodio os haya gustado. Gracias por vuestros comentarios. Y perdón por los retrasos en actualizar, pero el trabajo de verano me ocupa casi todo mi tiempo.
La canción es "Eso es amor" de la película "Encantada".
