TERRIBLE PRESENTIMIENTO; UNA TRISTE DESPEDIDA
La pequeña Michiru despertó a consecuencia del alboroto que había en la planta baja de la casona donde vivía.
Aun adormilada, cuidadosamente fue bajando las escaleras. Pensaba que sus padres finalmente habían regresado de aquel viaje que habían tenido que hacer a consecuencia de sus negocios. Pero en lugar de eso, se encontró con sus abuelos, gente extraña y amigos de la familia. Todos ellos vestido de manera triste y sombría.
"¿Dónde están mamá y papá?", pregunto mientras se acercaba a su cariñosa abuela.
La mujer con lágrimas en los ojos la tomo en sus brazos, "Siguen de viaje… su avión se atrasó y no podrán llegar a tiempo para tu cumpleaños", respondió con un nudo en la garganta.
"¿Por qué hay tanta gente?", pregunto tallándose los ojos.
"Vinieron a saludarte… pero creo que es mejor que vayas a dormir. Cuando lleguen iré a avisarte", la mujer se puso de pie. Tomándola de la mano, se dispuso para llevar a la pequeña a su habitación.
Michiru sonrió, pero al caminar junto a la mesa del recibidor, se percató de un periódico con un título que la hizo llorar, "Accidente de avión, cero sobrevivientes"
Michiru beso las manos de su amada, luego se acercó hasta ella para besarle los labios. Haruka correspondió a aquel cálido beso.
"Haruka, no tienes que preocuparte más, todo estará bien", llevo la mano de la rubia a su rostro, quería que le acariciara con esas manos que consideraba sucias, "Sabes que amo tus manos, no importa que tanto mal hayan hecho o que estén dispuestas a hacer por el bien de todas esas personas que ahora caminan por la calle sin intuir lo que hoy sucederá", la mujer de cabellos aguamarina volvió a besarle las manos.
"Ellas no nos permitirán adueñarnos de los corazones puros… en especial Sailor Moon", Haruka respondió mientras le acariciaba el cabello.
"Su manera de pelear es muy diferente a la nuestra, pero muy en el fondo sabemos que queremos lo mismo, la paz. En un mundo sin paz, no podríamos cumplir todos aquellos planes que hemos hecho"
"Venceremos y la conseguiremos, ya verás. Creo que lo mejor es que llame a Serena, no quiero que interfiera", la rubia intento reincorporarse, pero en ese preciso momento la hermosa princesa de los mares la detuvo.
"Espera… no te vayas", dijo con su delicada voz.
"¿Qué sucede?", Haruka pregunto con evidente preocupación en su rostro.
Michiru miro su mano, sonriendo al contemplar el anillo que hacía unos días la rubia le había obsequiado, y que era el mismo con el que habían prometido huir una vez que todo terminara, "¿Haruka?... ¿Crees que todo estará bien?", pregunto con lágrimas en los ojos. Ella intuía lo que el cruel destino tenía reservado para ella.
"Si, tú y yo nos iremos, ¿Recuerdas el precioso hotel al que fuimos con aquella hermosa vista hacia el bosque?, podemos ir nuevamente, o si tu prefieres algún otro lugar, entonces iremos a donde tú quieras. Además no olvides aquellos hermosos planes que hicimos para nuestro futuro"
"Siempre los llevo muy presentes. Seremos eternamente felices", sonrió al ver su sortija de bodas, que aunque para muchos resultara un juego dada su naturaleza de ficticio, para ella no lo era.
"Ahora ve y sécate el cabello, que no quiero que te resfríes. Afuera llueve y hace frio", Haruka nuevamente le acaricio las mejillas.
"Mi amor, eso no importa. Ahora quiero pedirte algo muy especial antes de ir y luchar", Michiru le abrazo por el cuello, mirando esos ojos verdes. Su amada llevo sus manos a las caderas de su amada.
"Pídeme lo que quieras. Tus deseos son órdenes para mí", Haruka sonrió, dándole un corto beso en los labios.
Los ojos de aquella hermosa mujer brillaban, "Quiero que me hagas el amor"
Haruka sonrió, "Con mucho gusto princesa", se inclinó para volver a besarle los labios.
Michiru sentía que en cualquier momento rompería a llorar, de alguna manera que solo ella entendía, sabía que esa era la última vez que se entregaría a los brazos de su amante. Quería disfrutar una vez más de aquellas sensaciones.
Llevando sus manos al pecho de la rubia, comenzando a desabotonar la blanca camisa de su uniforme escolar, "Haruka, no sabes cuánto te amo"
"Lo sé, me lo has demostrado tantas veces", respondió mientras ella trabajaba en el traje de baño de su amada, "Creo que el zipper se ha atascado", rio un poco.
Michiru volvió a besarle, "Vamos a nuestra habitación, a nuestra cama", trato de ocultar aquella amarga tristeza con una delicada sonrisa.
"Voy a donde tú me digas que vaya", Haruka volvió a acomodarse la camisa. Tomando a su amada de la mano.
Ahora ambas caminaban por aquel pasillo que conducía hacia la habitación que compartían. El mismo parecía no tener fin. La luz natural del día ahora se encontraba bloqueada por las espesas nubes que daban paso a la lluvia. Todo ello aunado a su tristeza, le daba a la tarde un aspecto melancólico, casi funerario. La hermosa diosa de los mares estaba afligida, hacia no mucho tiempo de la misma manera camino por ese pasillo para entregarse por primera vez a su amada, ahora del mismo modo caminaba solo que para entregarse por última vez. Y aunque quería llorar, no deseaba que la rubia intuyera la terrible aflicción que la victimizaba.
Entrando en la habitación, Haruka cerró la puerta, luego se dirigió a los grandes ventanales para cerrar la puerta del balcón y las cortinas, quería la más íntima de privacidad.
La lluvia caía a torrentes, era la primera vez que se entregarían al amor durante una tarde lluviosa.
Michiru le atrajo nuevamente a su cuerpo, besándola de manera apasionada mientras que sus manos se hundían en aquella rubia cabellera.
Haruka por su parte acariciaba aquel divino cuerpo que tanto amaba. Michiru, sin soltar el beso, comenzó a empujar a la rubia hacia el lecho, Haruka cayó sobre el. Michiru quedo sobre ella, comenzando a desnudarse. La rubia sonrió al verla luchando contra la prenda que cubría su precioso cuerpo, "Eres la mujer más hermosa de este universo y de todos los que puedan existir", murmuro.
La aguamarina no respondió, en lugar de eso volvió a inclinarse para besarla y desnudarla. Esos rosados labios comenzaron a desfilar por el pecho de la rubia, quien a cada toque se estremecía. Fue en ese momento cuando la hermosa protectora de Neptuno finalmente hablo, "Dime que me amas"
"Te amo, tú eres la parte pura de mi corazón", respondió viéndola a los ojos.
"Yo también te amo, eso recuérdalo siempre. Jamás lo olvides", volvió a besarla profundamente.
La rubia giro sobre ella, arrancándole lo que quedaba de su traje de baño, Michiru sonrió al sentirla besar su cuerpo, llevándola a acariciar su corta cabellera.
La lluvia golpeaba con fuerza los cristales, pareciera que quería romperlos y entrar para hacerles compañía.
Mientras se entregaban mutuamente, Michiru derramaba lágrimas, ¿Sería la última vez que disfrutaba de aquellas caricias y aquellos besos que la hacían sentirse amada?, ¿Sería la última vez que aquellas manos que tanto amaba recorrerían su cuerpo?, no, no quería pensar en ello, así que haciendo a un lado esas preocupaciones y esas fatales ideas, se entregó a su amada como nunca, aferrándose a su espalda a cada toque de sus habilidosas manos y labios. Nada la hacía más feliz más que escuchar a la otra quejarse y verla estremecerse a causa de sus besos y sus caricias.
La entrega fue de manera sublime y total, el amor con el que lo habían hecho era algo que les brotaba por la piel. Haruka se tumbó sobre la aguamarina con la cabeza apoyada en su pecho, concentrándose en escuchar la manera en la que su corazón aun agitado por la pasión se contraía. Podía sentirlo moverse atreves de la piel de su amada. Michiru sonrió y besándole la frente comenzó a acariciarle el rubio cabello.
"¿Me quieres?", Haruka pregunto con una exquisita sonrisa.
"Jamás me cansare de hacerlo o de decirte cuanto te amo", acariciaba esa fuerte espalda de la cual muchas veces en medio de tanta pasión se había aferrado.
"Yo también", beso su pecho una vez más.
Michiru no pudo soportarlo más, finalmente las lágrimas comenzaron a resbalar por sus a rosadas mejillas.
"¿Qué ocurre?, ¿Dije algo malo, te lastime?", la protectora de Urano pregunto afligida.
La hermosa mujer de inmediato comenzó a limpiarse las lágrimas con el dorso de su mano, "No me has lastimado, sabes que luego de hacerlo me pongo muy sentimental", respondió tratando de sonreír.
Haruka se reincorporo, besando sus lágrimas, "Lo sé, tus ojos derraman amor, pero dime ¿Acaso sucede alguna otra cosa que yo no sé?", pregunto con tristeza.
"Nada mi amor, es solo que soy muy feliz a tu lado, y… soy una tonta por ponerme a llorar en este momento en el que ambas debemos ser más que valientes, ¿No crees?", rio un poco para enmascarar su semblante.
"Lo sé" respondió profundamente preocupada.
"Anda, ya es casi la hora. Debemos estar listas para encontrarnos con Eudial", la aguamarina comenzó a revolver las sabanas.
Haruka la observo sin entender aquel extraño comportamiento, "Tienes razón, iré a llamar a Serena. No deberá interferir con nuestra misión, no ahora que está por terminar", comenzó a vestirse.
La protectora de Neptuno hacia lo mismo. Justo cuando termino, se acercó a su amada quien yacía sentada en la cama mientras se ataba los zapatos, "Mi amor, hoy voy a pedirte algo muy especial… quiero que seas muy valiente. No importa que pase. Si algo malo llega a ocurrir, quiero que tú seas feliz. Busca a una buena mujer que te amé y continua con tu vida, cumple con los planes que juntas hicimos, además quiero que me recuerdes cómo la mujer que más te amo", Michiru beso sus labios una vez más.
Triste, Haruka la observo sin comprender si aquello era una petición o una despedida…
Notas de Autor: Hola mis estimados lectores.
Vicky, leí los seis capítulos completos. También en un principio supuse que Víctor era un cadejo. Ahora imagino que Haruka puede llegar a serlo.
VaMkHt, gracias. Con mis historias trato de transmitir el sentimiento de los personajes. Michiru siempre ha sido más comunicativa; en varios capítulos la toma del brazo, roza sus manos, se recarga en su cuerpo. Haruka no es tan abierta. Por eso mismo comencé este fic, para dar un poco de vida las emociones que seguramente guardaba solo para ella. Haruka es ambivalente, con Michiru se acobarda mientras que con Serena se expresa.
hyunwon02o, también me encanta la idea de la pijamada, Haruka y Darien pueden hacer la suya con las starlights… ¿no?
Osaka, muy cierto amaban a Hotaru demasiado, ahora imagínate si ellas tienen uno propio…
