"A UN BOXER Y A UNA BRAGA"
Estaba plácidamente durmiendo cuando una vibración me despertó. Frunci el ceño, algo estaba vibrando debajo de mi almohada, y eso me molestaba. Me removí intranquilo hasta que finalmente recobre la conciencia, tome el maldito celular que vibraba, y apagué el alarma.
Eran las 4 de la madrugada. Quería seguir durmiendo en esta calentita cama, pero la idea de que en unos cuantos pasos mas me estaba esperando mi novia, tambien en una calentita cama me entusiasmo para despertar un poco mas. Me estiré en la cama, bostezando y restregandome los ojos. Me senté en la cama para mirar a mi alrededor, al parecer esta vez las chicas habían venido a profanar la cama de los hombres, pero estaban tan dormidas que se confundieron de novio.
Me tapé la boca para no reirme en sus caras, Alice estaba durmiendo sola en la cama de Brick, que al parecer se escapó de nuevo con Becca. Rose estaba durmiendo con Jasper y Emmet estaba en el piso muerto de frío. Reí divertido.
Salí de la cama, y el frío se apodero de mi cuerpo enseguida, camine de puntillas para no hacer ruido, y por el frío tambien. Tuve compasión del hombre y le pateé en las costillas para que despertara. No se inmutó.
Suspiré, soportando el frío del piso, me pare bien y me agaché para mover a esa bola de grasas. Lo tomé por los hombros y lo senté en el piso.
- Emmet - susurré. Comenzó a removerse intranquilo el muy homosexual. - Deja de moverte puta - susurré en su oído. El se relajó. Rodeé su espalda con mis brazos, y conté tres segundos para levantarlo. Lo lancé a la cama y lo cubrí con las cobijas, como niño. - Imbécil - murmuré, y le di un palmazo en la cabeza antes de salir de la habitación.
Si pensaron que tenía frío, ni se imaginan lo que siento ahora en el pasillo, miento, lo que no siento ahora, no siento nada, mis extremidades estaban totalmente congeladas. Rapida y silenciosamente abrí la puerta de la habitación de las chicas y luego lo cerré.
Bella estaba durmiendo tan desordenada como siempre. Estaba toda destapada y acurrucada para mantener el calor. Me sorprende que esta mujer no se haya enfermado ya.
Mire alrededor de la habitación, y como supuse, Becca no estaba en su cama. Debían estar por allí follando. Mejor para mí.
Lentamente, camine hacia la cama de Bella y me acoste sobre ella haciendome el sonámbulo.
Ella se sobresaltó y me golpeó varias veces antes de despertar.
- Edward - chilló. - Mueve tu cuerpo obeso, me estas aplastando - murmuró.
Yo no respondí, y seguí con los ojos cerrados.
- Muevete - masculló entre dientes.
Acerqué mis manos a su cuerpo, y las puse en su cadera destapada.
- Edward - siseó. - Tus manos estan congeladas...
En respuesta seguí subiendo mis manos por sus caderas, hasta internarme a su pequeña cintura y apretarlo con mis dedos.
- Sueltame - murmuró entre gimiendo y retando. No le hice caso y me quedé en donde estaba, aplastando su lindo y pequeño cuerpo.
Bella puso sus manitas en mis hombros y me empujó a un lado. Relajé mis musculos y dejé que la gravedad me llevara, para continuar con mi acting.
- No te hagas el sonambulo ahora - murmuró. Permanecí con los ojos cerrados, tratando de mantener mi cara de poker para no reir. Sentí que la cama se movía ligeramente, pero no sabía que estaba haciendo precisamente. - ¿De verdad eres sonámbulo? - preguntó para si misma, supuse. Podía jurar que se estaba mordiendo los labios.
La cama se movió nuevamente, y sentí su mano en frente, acariciando mi cabello suavemente.
- Si eres un tierno - susurró. Tuve que usar todo mi autocontrol para no sonreír, abrir los ojos y saltar sobre ella salvajemente. - Con ese cabello tan perfecto, y suave. No es cafe, no es negro, no es rubio, es cobrizo, cobrizo tenía que ser - murmuró para si misma. - ¿Por que tan raro y diferente? Tan perfecto...
Su pregunta quedó en el aire, y el silencio nos inundó. Ella se acercó mas a mí, pegando su cuerpo contra el mío. Podía notar su aliento en mi rostro, con su peculiar aroma. Tragué saliva con dificultad.
Me abrazó y puso su cabeza en mi pecho, acurrucandose. Por inercia, la apreté contra mí, y murmuré un Bella débilmente para que siguiera pensando que estaba durmiendo.
- Eres tan idiota - murmuró contra mi pecho. - Tan egocéntrico, tan imbécil... - Arrugué la frente... - Pero tan tierno, tan hermoso, tan inteligente, tan bueno... - sonreí. - Mira esa boca tan tierna - susurro tocando mis labios con sus dedos. - Y esa sonrisa matadora que tienes - delineó mi sonrisa de izquierda a derecha, acariciando mis labios.
Senti como me acariciaba la mejilla suavemente con el dorso de su mano, mientras le daba pequeños besitos a mi nariz, después paso a mi mejilla y después a mis labios. No pude hacerme mas el dormido, asi que hice acto de presencia concientemente abriendo los ojos. Bella estaba muy concentrada dandome mimos que no se dio cuenta de que estaba despierto hasta que carraspeé.
- Señorita Swan... ¿Se puede saber que esta haciendo? - pregunte con un tono de voz suave. Ella alzo su vista lentamente, levantando sus largas pestañas hasta que nuestros ojos se encontraron, tan inocentemente. Ella sonrió traviseamente, como si la hubieran descubierto de algo malo.
- Eh... estaba... hum... - se quedo callada pensando, mientras se sonrojaba furiosamente. Reí.
- ¿Estabas?... - presioné
- Te estaba besando, porque hablas dormido y me lo rogaste. - dijo no muy convencida. Alcé las cejas. La abracé por la cintura y enterré mi cara en el hueco de su cuello.
- Eso te paso a ti ayer, y te estaba preguntando que estas haciendo tu ahora conmigo, aprovechandote de mi.
- No estabas durmiendo - acuso ella.
- Estaba placidamente durmiendo linda, hasta que sentí unos dulces labios acariciando los míos, y decidi que no podía perderme de esto por estar durmiendo. - murmuré mientras pasaba mi nariz a lo largo de su cuello, inhalando. - Pero, no es muy apropiado de tu parte, besar a un hombre mientras no esta consciente. Eso no es lo que haría una señorita como tu.
- ¿Y porque no es apropiado de mi parte? ¿Solo porque soy mujer? Eres un maldito machista.
- Igual abusaste de mi inocencia - dije separandome para mirarla.
- No lo hice, siempre supe que estabas despierto - murmuró. Reí negando con la cabeza.
La tomé de la cintura, ella chilló por la sorpresa antes de que atrapara esa boca tan tierna, para robarle un beso con salvajismo. Subí mi mano, y lo puse en su rostro, ella continuó con el beso, moviendonos en unísono.
- No eres sonámbulo, mentiroso - murmuró contra mi boca riendo.
- Vale, soy culpable - le respondí divertido. Ella agarró un puñado de mi pelo y comenzó a tirar, como siempre. Se separó por falta de respiración, y yo aproveché ese instante para dejarle besos humedos en su mejilla.
- ¿Creiste que no note que estabas despierto? - preguntó con voz entrecortada.
- No lo notaste - aseguré murmurando contra su cuello. Pase mis manos por todo su cuerpo, acariciandola.
- Si lo noté - me contradijo, reí.
- No lo hiciste - murmuré.
- Si - remarcó ella, subiendo mi rostro con sus manos y besandome de nuevo. Rodamos y quedé sobre ella, quien aprovechó la oportunidad para rodear mi cintura.
- No-oh - contradijé contra sus labios, mientras ella abría la boca y le daba el pase libre a mi lengua para entrar.
- A-ha - afirmó con el sonido, pues su lengua estaba muy ocupada como para hablar.
- ¿Vamos a seguir discutiendo sobre si sabias o no que estaba despierto, o vamos a besarnos como pareja de adolescentes hormonosos que somos?
- No lo sé, dime tu, eres el macho - rió. Apoyé mis codos en la cama, y me quedé viendo su rostros, sus ojos.
- Decido seguir mirandote, acariciandote, besandote toda la noche, hasta que el maldito sol decida salir y empiece otro dia. - Una gran sonrisa aparecio en su rostro, y sus ojos se hicieron pequeños. - Mi novia es la mas hermosa del mundo - dije enterrando mi rostro en su cuello.
- Me haces cosquillas tonto - rió - No te has afeitado - Me aparté, y me acosté de lado, apoyando mi cabeza en mi mano.
- Lo siento - mumruré tocando mi mandibula, estaba un poco rasposo.
- Te ves sexy - susurró.
- ¿Yo? - pregunté alzando las cejas, sorprendido. Ella asintió. - Isabella Marie Swan dijo que yo, Edward Anthony Lillion Cullen, era sexy - murmuré. - Nunca voy a olvidar este momento.
- ¿Qué tiene de raro que yo te diga que eres sexy? - preguntó con las cejas fruncidas.
- Nunca pensé que tu dirías algo así. Siempre te haces la dura de corazón, pero en verdad tu eres la tiernita - murmuré acariciando su mejilla.
- Eres un maldito homosexual - dijo haciendo un puchero.
- Entonces, eres el hombre mas bello que he visto. - murmuré dandole un beso en los labios.
- Tus pies estan congelados - dijo cambiando de tema. Entrelacé nuestros dedos, y deje un beso en sus nudillos.
- Esto es lo que tengo que sufrir solo para estar contigo - respondí. - Tuve que levantarme de mi cama, salir del calor, pasar frío mientras estaba en el pasillo, solo para abusar de tu inocencia.
- No es como si fuera un sacrificio para ti abusar de mi inocencia. - ronroneó juntando nuestros pies.
- Esta vez tengo que contradecirte, porque fuiste tu la que abuso de mi inocencia. - dije pasando mis manos por su cintura.
- Bueno, podemos discutir sobre eso mas tarde... Ahora concentremonos en otra cosa - comentó. Sonreí pícaramente.
- ¿Y en qué quieres concentrarte precisamente? - pregunté. Ella sonrió, alzó su mano derecha y tiro suavemente de mi pelo.
- En ser unos adolescentes hormonosos y darnos todo el cariño del mundo. - Puso su mano en mi cabeza y lo bajo suavemente para atrapar mis labios entre los suyos.
Cerré mis ojos por inercia, mientras correspondía su beso, moviendo los labios contra los suyos. Ella puso sus manos debajo de mi sudadera, y las deslizo suavemente hacia arriba, acariciando mi cintura con su pequeña mano, y luego las pasó hacia mi espalda.
- Tus manos están congeladas - murmuré contra sus labios, divertido.
- No seas niñita - dijo, tomo mi sudadera por el borde, y comenzó a subir.
- ¿Qué haces? - pregunté alzando las cejas, mientras me separaba.
- Soy una adolescente hormonosa caliente, que quiere ver los musculos de su perfecto y sexy novio. - contestó para nada avergonzada. Reí. Levanté los brazos y le ayudé para quitarme la sudadera.
Me quede arrodillado en la cama, desnudo de la cintura para arriba, muerto de frío externamente, pero algo estaba hirviendo en mi interior. Miré para abajo, a mi novia acostada con su largo cabello desparramado en la almohada, sujetando mi sudadera entre sus manos, mientras me observaba detenidamente, con sus ojos de chocolate, con la luna iluminando su bello rostro.
Tenía la boca entreabierta y la respiración entrecortada, ligeramente sonriendo. Podía ver la lujuria en sus ojos oscurecidos, supuse que ella tambien podía verlo en los míos.
Me incline lentamente para besar esos labios adictivos.
- ¡Espera! - dijo con la mano en mi pecho, impidiendo que me acercara mas. Me estremecí ante el contacto de su fría y pequeña mano. Ella parpadeó varias veces y se sonrojó.
- ¿Que sucede? - pregunte confundido.
- Tengo que fotografiar este momento - murmuró riendo. Sonreí con ternura. Me arrodille nuevamente, y pose como modelo, guiñandole el ojo.
- Ahi va una foto apresurate - ella guiñó el ojo e hizo un sonido de flash.
- Otra - ordenó. Puse el dedo en mi boca, como tipico modelo porno en un calendario.
- ¿Así? - alzó las cejas, y sonrió con burla.
- Podrías tratar con algo mas sexy y no tan homosexual... Eso lo hacen las mujeres. - bufé.
- Estoy posando para que tengas una foto mental de mi persona en desnudo...
- No exageres, no estas desnudo - interrumpio rodando los ojos.
- Estoy posando para que tengas una foto mental de mi persona en semidesnudo - corregí - muerto de frío, solo para que tu puedas imaginarme en tus sueños pervertidos cuando yo no este a tu lado, y me dices que parezco homosexual... Me ofendes Isabella, de sobremanera - dije poniendo la mano en mi pecho, y haciendo mi mejor cara de sufrimiento posible. Me giré, y caí en la cama nuevamente, acostandome a su lado, y robando su cobija para taparme del frío.
- Pero es la verdad, si quiero unas fotos de ti para mis pervertidos sueños, necesito algo mas... varonil y no ese dedo en la boca - rió.
La agarré por sorpresa, y la aprese bajo mi cuerpo, con mis manos en su cintura y mi cabeza entre su cuello.
- Sé que en verdad piensas que soy super varonil - susurré seductoramente en su oído. Ella se estremeció bajo mi cuerpo. - Pero te dare algo para que recuerdes, en algo mejor que una foto, en un video, que podras reproducir una y otra vez en esa mente sucia - murmuré atrapando el lóbulo de su oreja.
- Edward - jadeó levemente. Puso sus manos en mi espalda, y enredo sus piernas en mi espalda. - Eso fue sexy... - musitó.
- ¿Estó? - pregunté con una sonrisa ganadora, mientras chupaba su lobulo de nuevo. Me gané un gruñido de su parte. Pasé mis manos por su costado, mientras volvía a besarla con pasión. Nuestras lenguas se encontraron enseguida, y comenzó una danza lenta, nos masajeabamos mutuamente. La erección ya había aparecido hace bastante tiempo, y necesitaba un contacto. Así que comencé a restregarme contra ella, suavemente, mientras Bella apretaba el agarre de sus piernas alrededor de mi cintura y gemía en mi boca.
Deslicé mis manos debajo de su pijama, acariciando su suave piel, paseando mis dedos desde su cadera hasta su cintura. Podía sentir sus pezones ya erectos a travez de su tela presionando contra mi pecho. Apuntandome. Eso me tenía distraido hace bastante rato.
Fui subiendo mis manos por su costado lenta y sensualmente. Sin apuros, presionando la punta de mis dedos contra su piel. Acaricie el contorno de sus pechos con mis pulgares, era la primera vez que mis dedos hacía contacto con sus senos y eso me tenía vuelto loco.
Sus besos humedos, mientras me tiraba el cabello, sus piernas en mi cintura y su sexo contra el mío, separado por una simple ropa, su piel bajo mis manos, sus pechos bajos mis dedos, su cuerpo bajo el mío. Era todo un conjunto de sensaciones que no podía explicar.
Ella es la mujer perfecta para mí y no porque es lo que estaba buscando, porque lo que yo busco es muy poca cosa en comparación a lo que es ella. Yo siempre miré a personas que no tenían nada que ver con ella, y debe ser porque no existía persona en el mundo que la igualara, porque ella es única y es mía, esta conmigo ahora. Era de otro continente, al otro lado del mundo, y el destino la puso conmigo, me dio la posibilidad de estar con ella y demonios que lo estoy aprovechando.
- Bebé, te amo - murmuré contra sus labios. Me separé de ella y estaba analizando lo que estaba haciendo.
- Edward - gimió apartando su rostro, dandome acceso a su cuello. Finalmente, me dejé de rodeos y tomé sus senos entre mis manos, acunandolo perfectamente, y los estrujé levemente. Ella gimió un poco mas fuerte y arqueó la espalda. - Te amo - murmuró entre dientes.
Levanté su remera hasta su clavícula, y deje su torso descubierto. Me separé de ella, arrodillandome en el camino y por primera vez, contemplé el cuerpo semidesnudo de mi novia, y esto definitivamente era lo mejor que podía desear. Ella se ruborizó furiosamente, y no evitó mi mirada.
- Hey... Hermosa, ¿Por qué no me miras a los ojos? No tengas vergüenza - susurré tomando su rostro para atrapar su mirada. Ella alzó la vista y sostuve su mirada por unos segundos, que se hicieron eternos. Sus ojos brillaban mientras me miraba. Le trasmití todo lo que sentía por ella, le estaba diciendo que era hermosa, que no se avergonzara de su cuerpo, porque simplemente es perfecta. Ella sonrió tímidamente, tomó mi rostro entre sus manos y me beso en la frente. - Eres lo mejor de lo que podría haber deseado. - susurré.
Ella tomó su remera y se lo quitó lentamente. Quedamos en igualdad de condiciones.
Lentamente se levanto y quedó arrodillada, frente a frente. Nos miramos por un tiempo, sin decir nada, conociendonos mas. Se arrastró con sus rodillas lentamente, acercando su cuerpo al mío pero nunca tocandonos.
- Wo - murmuró apuntandose a ella misma. Fruncí el ceño. - Ai - dijo abriendo la mano y la posó sobre su pecho desnudo, encima de su corazon - Ni - lo ultimo lo dijo apuntando hacia mi.
- No creo que sea momento de insultos Bella. - Ella se golpeó la frente con la mano y rió.
- No te estaba insultando. Definitivamente no sirves para las mimicas. Repite conmigo. - Tomó mi mano y puso mis dedos de tal manera que el indice quedara levantado y apuntara hacia mi. - Wo...
- Wo - repetí. - ¿Yo? - pregunté, y ella asintió mientras esbozaba una linda sonrisa
- Ai - continuó.
- Ai - murmuré, abrí mi mano como me indicaba ella, y la puse sobre mi pecho, donde supuse era el corazón. - ¿Corazón? - Ella negó con la cabeza.
- Pero estas cerca...
- ¿Amor? - asintió.
- Ahora, di "ni" - dijo tomando mi mano y se apundo a si misma.
- Ni - Lo analicé un segundo y supuse que era tu. - ¿Tu?
- Sip...
- ¿Wo ai ni? - ella asintió. - ¿Yo amor tu?
- Un poco, bueno, significa yo amor tu, pero quiere decir te amo.
- Asi que me amas - afirme, atrayendola hacia mi con mis dos brazos alrededor de su cintura. Finalmente nuestros cuerpo hicieron contacto y me estremecí cuando sus senos estuvieron contra mi pecho, con sus pezones erectos apuntandome. Jadeé ligeramente.
- Asi es - susurró ella. - Wo ai ni - dijo besando mi mejilla. Sus manos que estaban en mis hombros, subieron lentamente hasta llegar a mi rostro, una mano jugueteó con mi cabello desordenado, pasando sus dedos entre ellos, y la otra acariciando mi mejilla con su pulgar.
Bajé mi rostro, acortando la distancia entre nosotros y acaricié su nariz con la mía, dandonos un beso esquimal.
- Soy feliz contigo hermosa, no sabes cuanto - murmuré. Ella sonrió y beso mis labios antes de separarse, muy rápido para mi gusto.
- Suelo hacer feliz a las personas - rió entre dientes.
- ¿Tu no estas feliz? - pregunté curioso.
- No, estoy feliz, pero podría estar más feliz - sonrió.
- Quieres estar más feliz... supongo que algo podemos hacer - dije soltando mi agarré. Puse mi mano en mi pera para dar la impresión de estar pensando.
- Tengo frío... - susurró pasandose las manos por los brazos.
Rápidamente, me lancé sobre ella, tirandola hacia la cama. Ella soltó un chillido por que la tome desprevenida. Con las frazadas cubrí nuestros cuerpos, hasta que no se veía nada mas que la oscuridad. Comecé a tantear con la mano, sentí su hombro y fui subiendo lentamente hasta su cuello, hasta llegar a su mandibula. Su respiración se fue haciendo cada vez mas entrecortada. Se removió intranquila debajo de mí, restregando sus senos desnudos contra mi pecho.
Ella puso sus piernas alrededor de mi cintura, frotando su caliente sexo contra mi erección. Gruñí audiblemente.
Acaricié sus labios con mi dedo indice, y bajé mi rostro completamente para besarla. Ella abrió la boca e introduje mi lengua al instante, explorando su boca. Tomé su labio superior entre mis dientes y tironeé ligeramente. Ella gimió.
Tenía una de mis manos en su rostro, y la otra estaba en su muslo, subiendo y bajando hasta su cadera. Decidi que no quería hacer mas ese recorrido, y cuando llegue a su cadera, fui subiendo mas y mas, hasta que tome su seno derecho. Con mi pulgar acaricié su pezón haciendo que se estremeciera.
Su respiración era irregular, su pulso y el mío había acelerado considerablemente y estaba claro que ambos estabamos mas excitados que la mierda.
Ella se separó de mí soltando un jadeo, y murmuró "Edward" débilmente.
Me levanté un poco, dejando la luz de la luna entrar por el agujero, y el frío también entro. Miré a Bella, quien estaba con las mejillas sonrojadas, los labios entreabiertos estaban rojos e hinchados, me miraba con intensidad. Seguí mirando hacia abajo y vi el torso desnudo de mi novia. La piel era blanca nivea, como la leche. Los huesos de su pelvis estaba fuertemente remarcado en su cadera, fui subiendo por su pequeña cintura, con su piel tan suave, hasta que llegué a esos maravillosos senos. Me relamí los labios inconscientemente, hice contacto visual con Bella, quien me estaba mirando con una sonrisa ganadora.
- ¿Te gusta lo que vez? - preguntó.
- No sabes cuanto - murmuré, la mire un segundo mas, para buscar algun tipo de vacilación o duda en sus ojos, pero no encontré nada. Así que puse mis manos en sus caderas, las fui subiendo por su cintura y luego lo puse en su estomago plano, y como si de persecución se tratara, mis manos subieron sin despegarme de su piel, hasta llegar a sus pechos, que acuné suavemente en mis manos, eran del tamaño perfecto. - Eres sumamente sensual Bella, aunque no te lo propongas. -
Sin mas, me incliné y tome su pezón derecho entre mis dientes, y probé sus pechos por primera vez. Su piel tenía el perfume tan peculiar a ella, inhalé profundamente. Comencé a chupar furiosamente, mientras que con la otra mano estaba estrujando su pecho izquierdo, acariciando su pezón con mi pulgar.
Sus gemidos se hicieron mas continuos y mi ego crecio como nunca antes. Tómo mi cabello entre sus manos y comenzó a tironear fuertemente, cosa que me volvía loco.
- Terminaré calvo - murmuré con su pezon entre mi boca. Alejó mi cabeza de su pecho, y la miré confundido. Me miraba con una sonrisa picara y con mucha intensidad. Suavemente, me empujo con su mano dandome a entender que me tenía que erguir. Ella hizo lo mismo, y tomo la liga de mis pantalones. La miré y comprendí sus intencioes. Bajó finalmente mis pantalones, acariciando mi trasero de paso, y me levante finalmente para quitarmelo por completo. Quedé solo en ropa interior.
Me di cuenta de como miraba mi erección intensamente, y sonreí. Me incliné sobre ella, que se acostó nuevamente sobre la cama, tanteando con mis manos, tomé sus pantalones y tire hacia abajo para quedar en igualdades de condiciones.
- Me estas volviendo loco - murmuré. Mi necesidad de sus labios no se hicieron esperar, y la volví a besar.
Nuevamente, Bella envolvió sus piernas alrededor de mi cintura pero ahora se sentía mas. Solo había dos estupidas telas que nos separaban. Podía sentir su caliente sexo contra el mio, ella se restregó descaradamente contra mi erección, su entrada estabao humeda. Inconscientemente mi pelvis se comenzó a mover, y comencé a "penetrarla" o hacer el movimiento porque simplemente no me podía contener.
- Oh Dios - gimió ella separandose para buscar respiración. Bajé mi boca al hueco de su cuello, mientras ella enterraba sus uñas en mi espalda.
Mis manos tuvieron curiosidad de explorar mas, asi que fui tanteando camino desde su pecho, lentamente bajé por su cintura y aparté mi pelvis de ella, para introducir mi mano entre su ropa interior, que era la maldita cosa que nos separaba.
- Tocame - susurró en mi oído. Reí.
- A la orden - murmuré, mis labios volvieron a hacer contactos con los suyos. La palma de mi mano se apoyó en la parte frontal de su pelvis, y mis dedos quedaron libres, pude sentir lo caliente y supuse, lo humeda que estaba. - Joder Bella - murmuré contra sus labios. Ella gimió en respuesta. - Estas caliente.
- Es lo que me provocas homose... - no pudo seguir hablando porque mis dedos hicieron contacto con los pliegues de su vagina. Con delicadez, los separé e introduje los dedos facilmente, por la humedad.
- Tan humeda - susurré, ella gimió nuevamente. Mis dedos comenzaron a moverse en circulo, y luego fui presionando hacia arriba, allí fue cuando soltó un chillido.
- Oh Dios - gimió. Solté una risita.
- Shhh... La gente esta durmiendo. -
Por primera vez en esta velada me detuve a pensar en lo que estaba haciendo. Bella estaba casi desnuda, yo también estaba casi desnudo. Probe sus pechos, la besé, ahora la estoy masturbando y recien es nuestro segundo dia de noviazgo. ¿Cómo llego a pasar todo esto?
Y de repente, la razón volvió a mi, asi que saqué mi mano de alli y me sali de la cama lo mas rápido posible.
- Lo siento Bella - murmuré.
- ¿Qué pasa? - preguntó confundida, sentandose en la cama. Miré su cuerpo nuevamente, y mi vista se concentró en su pecho. Aparté la vista rápidamente.
- ¿Podrías por favor hacer el favor de taparte? Me distraé - murmuré incómdo.
Pasé las manos por mi cabello, nervioso, para tratar de tranquilizarme. Esto había llegado muy lejos.
- ¿Te das cuenta de lo que estuvimos a punto de hacer? - ella se quedó pensando. - Estuvimos a punto de... de...
- De hacerlo Edward, estuvimos a punto de hacerlo, no seas exagerado, no es para tanto - murmuró relajandose. Se apoyó en su codo y nuevamente no se molestó en taparse. Mi vista se quedo trabada en sus senos de nuevo. Vi como sonreía.
- Bella, esto es muy grave. No me pude controlar, se supone que venia a dormir contigo, dormir de la palabra dormir. A hacerte mimos, a hablar contigo, no a... a...
- Hacerlo - dijo rodando los ojos.
- Exactamente. Lo siento Bella, de verdad... - me acerqué a ella y puse mi mano limpia en su rostro.
- No es tu culpa lindo... - Se puso de rodilla en la cama, dejando en descubierto su cuerpo. Mi vista se fue a su cuerpo nuevamente, embobado con el.
- Te lo ruego por el amor de Dios. Tapate por favor - pedí.
- Eres un exagerado - rió. Tomo la cobija y se cubrió con ella.
- ¿Me llamas exagerado? Apenas llevamos dos dias de novios y casi te violo.
- ¿Qué importa? Somos novios, nos podemos violar - rió ella.
- Espera un segundo... no eres virgen ¿Verdad? - Ella me miró por un segundo y negó con la cabeza. - ¿Eres virgen? - asintió.
- Pensé que lo sabías...
- ¡Eres virgen! Oh por Dios. Yo... yo lo sabía, pero no lo sé, parecías tan expertas en estos temas que... pense que no lo eras y... ¡Dios! Eres virgen, fue muy irresponsable de mi parte, nisiquiera teniamos protección. Y Dios, ¡Eres virgen maldita sea! - me lamenté. Me senté en la cama de Alice, y puse mis manos en mi rostro. Mala elección, pues una mano olía a Bella y era sensacional. Me quedé trabado inhalando mi mano, hasta que mi lado racional volvió.
- ¿Qué tiene que sea virgen? - preguntó un poco molesta.
- ¿Lo quieres perder conmigo? ¿Con este miserable imbécil?
- Hey.. No quiero perder nada contigo mi vida, quiero ganar. - Se salio de la cama con la cobija, camino hacia mi envuelta en ella y se sentó en mi regazo. Trague saliva con dificultad. - No te pongas mal, ¿Donde quedo mi Edward con todo su ego? - arrugué la cara. - Quiero hacer el amor contigo. - La miré intensamente, un brillo especial había en sus ojos.
- Pero... Es tu primera vez linda, tiene que ser con alguien especial, en el lugar especial y en el momento perfecto...
- No es para tanto, solo me basta con que sea con alguien especial.
- Bella, Yo no recuerdo mi primera vez... No recuerdo con quien fue. Solo me acuerdo de que estaba muy borracho y luego desperté desnudo en la cama de una habitación equis. No sabes como me arrepiento de eso ahora. Me hubiera encantado que mi primera vez hubiera sido contigo. - Ella sonrió.
- Lo siento por ti - dijo dejando un beso en mis labios.
- No estas desnuda debajo de la cobija, no estas desnuda debajo de esa cobija - murmuré para mi mismo. Ella rió.
- Entonces, recordarás esta por que será la primera vez estando enamorado. - me animó ella.
- ¿Esta? Bella, tienes claro que no haremos el amor ahora ¿Verdad?
- Si... solo dije esta por decir esta. Ademas, si no es ahora ¿Cuando sera?
- ¿Lo quieres programar? - ella se encogió de hombros. -
- No programar, pero quiero una fecha aproximada.
- Bueno, aclaremos que no sera ni ahora, ni mañana ni en el proximo mes. Apenas nos llevamos conociendo como novios, y aparte, te prometí que quería estar contigo porque te amo, no porque quiero tu cuerpo.
- Eso ya lo se...
- Pero no lo estoy demostrando, ¿Entiendes? Han pasado dos dias, dos miserables dias y estuvimos a una braga y boxer de hacerlo. Qué poco autocontrol tengo, o tu eres excesivamente irresistible, o ambas cosas...
- Bueno, bueno... tranquilizate.
- Tu no eres de gran ayuda tampoco. Estas allí de lo mejor, como si fuera de lo mas normal. A ti que eres mujer te debería importar mas esas cosas.
- ¿Qué estas insinuando con esto? - preguntó un poco ofendida.
- Que te me presentas ahi, toda sexy e irresistible y me tientas Bella, yo con el libido que tengo dentro, quiero abusar de tu inocencia una y otra ves y a ti parece que no te importa. - Ella rió.
- Eres mi novio, creo que con eso te doy el permiso de hacerlo...
- ¡Mal esta! Deberías golpearme por querer violarte tan seguido.
- No exageres Edward.
- Vale entonces ahora lleguemos a un acuerdo... - propuse.
- ¿Qué tipo de acuerdo?
- No vamos a tener relaciones hasta que cumplamos seis meses de noviazgo.
- ¿Seis meses? - preguntó con el ceño fruncido. Asentí. - Pero con una condición.
- ¿Qué tipo de condición?
- Podemos hacernos mismos... Segunda base - dijo guiñandome el ojo.
- Tu eres una pervertida encubierta... - murmure
- No me has respondido a mi sugerencia.
- Bueno, pero hay que ser moderados. - Ella asintí.
- Segunda base incluye besos, toqueteadas, lamidas, masturbaciones...
- Osea practicamente todo, menos que te lo meta - recibi un golpe en el hombro.
- Eso fue vulgar - me retó. Reí.
- Bueno, segunda base, mimos. Despues de los seis meses llegamos a tercera base. - Ella asintió feliz. - Trato - dije estrechando nuestras manos.
- Lindo - dijo besando mi mejilla.
- Para ser virgen sabes muchas cosas - ella arrugó la frente. Reí. - Es un cumplido... o quiza no.
- Jodete. Existe la televisión y el internet.
- Valla.. nunca pensé que fueras una pervertida que ve porno - murmuré.
- No veo porno. Es solo información que sé...
- Algun dia me diras de donde obtienes esa información...
- Quizá - murmuró. - Ahora, mejor vayamos a dormir que son casi las seis de la mañana y yo estoy muriendo de sueño. Despues de esta casi revolcada mis energías se fueron.
- Eres mas pervertida que yo, mujer.
- Probablemente. - respondió. La tomé en brazos, con la cobija y todo. Nos vestimos y nos dispusimos a dormir. Después de esa conversación, mi calentura había bajado y al parecer su libido se había ido y las energías se fueron con ellos.
- Buenas noches - dijo media adormilada despues de los cinco minutos.
- Buenas noches hermosa - susurré.
- Entonces, seis meses. - asentí.
- Así es, seis meses.
- Me parece un periodo muy extenso - murmuró.
- Eso es porque eres una pervertida.
- Eso es porque tengo un novio sumamente caliente, si no soy pervertida es porque bateó para el otro equipo y dudo que quieras eso...
- De todas formas eres una pervertida.
- Eso te gusta - rió entre dientes. - Reconocelo.
- Vale, tengo una novia multilingüe, sexy, hermosa, buena, inteligente y para mas, es pervertida. No puedo creer que haya encontrado a alguien como tú. - Ella rió.
- Bueno, entonces, ahora si a dormir. - me besó en la frente antes de darme la espalda. Envolví mis brazos en su vientre, y ella puso sus manos sobre los míos. Dormimos estilo cuchara. Puse mi mentón en su hombro.
- Wo ai ni - susurré en su oido. Orgulloso porque recordé como decirlo.
- Wo hen ni - murmuró de vuelta.
- Gracias, yo tambien... - respondí sin saber que significaba.
- Era ahora cuando tenias que decir, no es tiempo de insultar.
- ¿Qué me dijiste?
- Te odio- respondió.
- Es mentira, tu me amas - reí.
- Calla y duerme.
- Bueno, me callare y dormiré.
Ella comenzó a moverse para acomodarse y restregó todo su trasero en mi pene dormido. Concentrate Edward, piensa en cosas lindas, no es momento para abusar de tu novia, acordamos un tratado de seis meses. Tienes que dormir ahora. Despues de un rato, ella seguía moviendose y a este paso estaba conteniendo la respiración. Mi temperatura se estaba subiendo cada vez mas y creo que mi amigo no iba a durar mucho.
Finalmente, me sali de la cama y me fui a dormir a la cama de Alice, que gracias a Buda, estaba helada.
- ¿Por qué te fuiste? - preguntó haciendo un puchero.
- Por tu jodida culpa. Eres tan sensual, restriegas tu trasero en donde no debes Bella, y si quieres que duerma y respete el tratado, no tienes que hacer esas cosas...
- Yo no te pedi que respetaras el tratado - sonrió.
- ¡Peor todavía!
- Vuelve conmigo - pidió con voz de bebe.
- Pero Bells...
Resignado, despues de discutir un rato, volví a dormir con mi novia. Esta vez una almohada nos separaba, eramos unos malditos adolescentes hormonosos, teníamos que cotrolarnos. Deseando las buenas noches, finalmente nos quedamos dormidos.
Seis meses de abstinencia sexual, teniendo a esta maravillosa morena, no parecia tan facil. Agradezco que Bella haya incluido la segunda base, o si no estos seis meses se me iban a hacer eternos.
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¿Parte Favorita? ¿Parte más graciosa? ¿Parte que odiaron?¿Parte que les aburrió?¿Parte mas triste?¿Parte mas tierna?
Son cosas que me gustaría saber. Si tienen el tiempo y si quieren, me las pueden responder.
Atte.
FANOSM
