Capítulo 37: Pero Me Rehusé A Irme


¡Eres tú! -habló Liuxus hacia el verdugo de su enemigo.
-Así es. Y tú, si no me equivoco, eres a quien buscaba.

Para sorpresa de Liuxus, su enemigo invocó una segunda Cadena del Reino, poniéndose en posición de combate.

-Será mejor que me muestres lo que es una buena pelea. Que acabando contigo, me llevaré a Nyx.
-Primero, logra pasar sobre mí.

Con un chasquido producido por la boca del sujeto de gabardina negra, él se lanzó al ataque contra Liuxus, mientras que él se preparaba para cubrirse con su llave espada. Bloqueando su ataque con total seguridad, lanzó a su enemigo hacia el otro extremo del campo de batalla y se lanzó contra él a gran velocidad, dando una tajada horizontal con toda su fuerza.
Mala suerte. Ambas llaves espada, cruzadas y elevando la hoja de Liuxus, sirvieron de escudo para el encapuchado, quien dio una patada izquierda hacia el rostro de su blanco y lo alejó.

-Ya veo. Ése tipo de pelea...

Respondiendo con lo que podía él deducir como furia, elevó y cruzó una vez más las dos Cadena del Reino, para darles un giro a ambas y con fuerza desatando su verdadero poder, ambas llaves se transformaron en Prometida y Recuerdos Lejanos.

-¡No me incites más y da más en tus golpes! -exclamó Liuxus con firmeza, exigiendo una verdadera pelea.

Y no se lo negó.
Él comenzó a dar tajadas al aire, mientras que de las tajadas salían pilares de luz dirigidos hacia Liuxus. Para su suerte, podía esquivarlos sin ningún problema.

-¡Toma eso! -gritó el encapuchado.

Fue cuando surgió un brillo de él y se lanzó a increíble velocidad que se dio cuenta que lo subestimaba, ya que lo logró atacar sin haberse dado cuenta. Pero no acabó ahí: seguido de un giro, creó cuatro pilares de luz a su alrededor y luego los liberó, haciendo que éstos lo siguieran y dieran en el blanco.

-De éso estoy hablando... ¡De éso! -gritó Liuxus con ánimo, mientras que jalaba unos cables invisibles atados a los dedos, y cruzaba sus brazos como si se protegiera el rostro. Inmediatamente, saliendo de por la parte de abajo de la gabardina, una media luna de títeres sosteniendo armas de fuego aparecieron.
-¡Esto es...!
-¡Abran fuego! -gritó Liuxus, mientras que los títeres disparaban hechizos de fuego hacia Roxas, y éstos desaparecían después de poco.
-¡Buen intento! -respondió el encapuchado, mientras que sus llaves espada brillaban y él atacaba.

Liuxus logró esquivar por poco las veinticuatro tajadas consecutivas que lo amenazaban, mientras que seguía atacando con sus títeres y disparando en los momentos justos, hechizos distintos. Después de tiempo en la pelea, los dos se alejaron una distancia considerable, aun permaneciendo en posición de pelea.

-¿Por qué pelear? Pregúntate. ¿Es por ellos? –preguntó hacia Liuxus.
-Sí. Exactamente por ellos-
-¿A los que olvidaste y no sabes sus nombres tan siquiera?

Apretando los puños, decidió hablar a pelear.

-Recuerdo haber hablado antes con ellos. Y vaya que extraño a todos...
-¿Entonces te duele a ti el hecho no poder verlos?
-Obviamente sí.
-Pues ése tipo de dolor te arrastrará a la oscuridad. Solamente con lo que has vivido y puedes recordar, te has adentrado mucho en la oscuridad como para casi perder tu humanidad... ¿Y sigues así?
-Es porque me recuerda a algo muy importante. A algo demasiado importante. Y seguirá doliendo hasta que pueda recordar lo que necesito recordar o a quien necesito recordar. Además, si dejase de extrañarlos, me desharía de lo único que me conecta a ellos.
-¿Que rayos estás diciendo? -comenzó a enfadarse. -¿Piensas que recordarlos hará que todo vuelva a ser feliz? ¿Crees que no es tu culpa que los hayas olvidado? ¡¿Te justificas con el hecho de sufrir para poder acordarte de alguien que probablemente te ODIE?!

Un solo grito lleno de ira hizo que el sujeto de la gabardina levitara un par de metros sobre el suelo, mientras que elevaba sus dos llaves espada.

-¡No puedes detenerme! -fueron sus palabras antes de que varios pilares de luz estuvieran saliendo del suelo.

Poco a poco, Liuxus esquivaba lo posible de los pilares, alejándose de éstos. Notando que Liuxus seguía intacto, tomó sus llaves espada y las extendió mientras que su ataque terminaba.

-Fue impresionan-
-¡DENME FUERZA! -gritó. Envuelto en un manto de luz, pilares más grandes y rápidos aparecían del suelo y atacaban fieramente a Liuxus. Aunque trató de hacer lo mejor posible, no logró esquivar lo suficiente estos mismos, haciendo que comenzaran a calcinar partes de su ropa y armadura, además de dejar ciertas marcas en el rostro.

Arrastrándose y debilitado, Liuxus hacía lo posible para levantarse. Su enemigo, se acercaba peligrosamente con su llave espada, mientras que miraba hacia los ojos de Liuxus.

-Heh...que lástima. Fuiste un buen rival. -dijo Liuxus con una sonrisa, mientras que se desplomaba en el suelo.
-Pues qué lástima. -dijo el encapuchado. -Esperaba que me derrotaras y que ya no me sintiera culpable por...

Después de unos segundos de silencio, un brillo verde turquesa y de un respiro con el aroma similar a la menta, Liuxus se sintió revitalizado. Sin haberse dado cuenta, su rival lo había curado.

-Anda. Vete y retoma tu oscuridad. -dijo mientras que caminaba hacia otra dirección.
-E-espera... -habló Liuxus, mientras que trataba de detener a su rival. -¿Por qué hiciste ésto...?

El silencio duró por muchos segundos, mientras que él no se daba la vuelta. Lo único que logró hacer fue seguir dando la espalda, y quedarse en silencio por un poco más.

-En Villa Crepúsculo, en una mansión, conocí a una chica. Fue justo un año después de que yo existiera. -mencionó, mientras hacía desaparecer sus armas. -Tan pronto nos conocimos, ella se mostró muy triste por ciertas cosas, pero nunca me dijo. Más bien, me mostró tantos recuerdos y memorias me llegaban a la mente...pero ella seguía consternada. Fue cuando me dijo que había algo mal con mi memoria. Con la memoria de todos. Era como si se tratase de un eco, que ahora se encontraba justo aquí. Confundido, le pregunté por más información, pero ella no pudo decirme nada. Solo que por favor buscara la respuesta a ésta incógnita.

Él comenzó a retirarse su capucha, para revelar una cabellera rubia con un peinado salvaje y voluminoso, mas seguía dándole la espalda a su rival.

-Fue cuando recordé que había ocurrido con una de mis misiones recientes. Cuando aún estaba en la organización.

¿"Cuando aún estaba en la organización"?
La pregunta dio varias vueltas en la cabeza de Liuxus, hasta que la dejó por la paz.

-Conocí a un enemigo. Alguien que podía utilizar mis memorias como armas. Y conocí a la administradora de éste lugar. -dijo con algo de repudio. -Axel contactó a su líder, y llegamos a un acuerdo...pero era un secreto solo entre Axel, yo, y la administradora. Tan pronto comprendimos la importancia de su existencia en éste espacio, nos dimos cuenta de la razón de la anomalía con nuestras memorias, según...según ella. -mencionó triste. -No seguiré las ordenes de un loco que solo busca traer esperanza. No seguiré su guión. -mencionó, mientras que abría un portal oscuro.
-¿Pero de que hablas? -preguntó Liuxus con miedo a la respuesta, pero decidido a querer saberlo todo.
-Según su libreto, yo me enfrentaré a Sora...y él ganará. Y destruirá a la organización, a Xemnas, liberará a Kingdom Hearts...además de otras cosas. Pero yo dejaré de...

De nuevo, el silencio cayó en aquél lugar. Poco a poco, él comenzó a girarse hacia Liuxus, mostrando al fin su rostro a su rival: un rostro juvenil de piel clara, ojos azules y una mirada llena de determinación eran sus características.

-Debes de buscar a Naminé en Villa Crepúsculo. Te está esperando.

Fue entonces que se dio la vuelta y siguió caminando hacia el portal oscuro.

-¡Aguarda un momento! -gritó mientras que su rival se preparaba para adentrarse en aquella oscuridad. -Nunca me dijiste tu nombre. Además... ¿Qué piensas hacer ahora? ¿Qué debo hacer con toda ésta información?
-Solo busca a Naminé. Te dirá todo lo que necesitas. Por mí, no te preocupes: le pienso hacer una cita a Xemnas. Tengo un ajuste de cuentas con él. Como dije, no esperaré a que llegue Sora para que la organización caiga: yo crearé mi propio sendero.

Adentrándose a aquél portal oscuro, volteó sobre su hombro derecho por un momento, y le regaló una mirada amable, seguida de una sonrisa calmada.

-Y mi nombre...es Roxas.