¡Hola! :)

Gracias a Julietaa, Mede Nott y selPotter, por vuestros reviews.

Hoy traigo a un OC muy callado. Sí, es Daniel Nott.


El factor determinante

Daniel Nott no tiene amigos.

Nunca entiende muy bien por qué hasta un día lluvioso en que la profesora particular que comparte con Scorpius no puede ir porque está acatarrada, y su primo se queda en la Mansión Malfoy disfrutando del monopolio de sus padres. A Dan también le gustaría hacerlo, pero teniendo un hermano mayor y tres pequeños lo tiene más bien difícil.

De modo que se queda en su dormitorio. Su casa, pese a no ser tan grande para llamarse Mansión con mayúscula, como la de Scor, no es precisamente pequeña. Aunque es un poco oscura, y a veces a Dan le da la impresión de que es un interminable laberinto de paredes negras y puertas sobrias, y se siente encerrado. Y los días que no puede salir a que le dé un poco el sol, como hoy, esa sensación se acentúa.

Escucha el llanto de Tony y Lizzie, los más pequeños de todos, que tienen ocho meses y lloran siempre como si los estuviesen matando. Dan está casi seguro de que Nicky, su otra hermana pequeña, no lloraba tanto cuando era un bebé. De hecho, opina que Nicole es mucho más irritante ahora que ha aprendido a hablar y descubierto que no podría hacer magia ni con la varita más poderosa del mundo.

Se tumba en la cama y entierra la cara en la almohada con la esperanza de dejar de oír los berridos de los dos enanos. Cómo envidia a Philip, su hermano mayor, que debe de estar pasándoselo pipa en Hogwarts. Pero a él le quedan todavía varios años.

-¡Daniel!-escucha a su madre llamándolo desde el piso de abajo. Los mellizos han dejado de llorar, gracias a Merlín. A regañadientes, Dan se levanta de la cama y baja hasta el salón, donde lo espera su madre-. Van a venir unos compañeros de tu padre a comer, así que quiero que te vistas de forma adecuada. Y busca algún vestido bonito para tu hermana, mientras yo me encargo de Tony y Lizzie. Ah, y estaos calladitos durante la cena.

Dan asiente. En esos momentos, cuando la ve ponerse a ordenar cosas a diestro y siniestro, le da la impresión de que el Señor Tenebroso debió de ser menos marimandón que ella.

Con un suspiro resignado, Dan hace lo que su madre le ha mandado, preguntándose quiénes serán esos que vienen a comer. Y diciéndose que su madre es un poquito cruel. ¿Por qué le recuerda a él que se calle? No podría hablar aunque quisiera.


Unas horas más tarde, se encuentra sentado a la mesa con sus padres, Nicky y los invitados. Tony y Lizzie están durmiendo en sus cunas, y Dan los envidia. Porque se muere de aburrimiento.

Se trata de un hombre un poco más alto que papá, con el pelo negro salpicado de gris, su mujer, morena y tan delgada que Dan tiene la impresión de que si cogiera a Lizzie se partiría la mitad de los huesos. Y sus hijas, dos niñas que le sacan un año y media cabeza, gemelas y de rostro angelical excepto por la falsedad de sus sonrisas. Dan se pregunta si lo hacen porque también están aburridas.

En un momento determinado de la comida, él, Nicky, Mía y Lía, las gemelas, se terminan el postre y se mueren de aburrimiento. Sus padres les sugieren amablemente ir al dormitorio de Dan, porque así estarán más entretenidos. A Dan no le hace mucha gracia tener a dos niñas, por falta de una, en su cuarto, pero sabe que como rechiste sus padres le echarán la bronca de su vida cuando se vayan los invitados, así que no protesta.

-Eres muy callado-dice Mía tras unos instantes. Dan la fulmina con la mirada.

-Uy, uy, uy, qué cara-comenta Lía, sonriendo con malicia-. ¿Se puede saber por qué no dices nada?

-Porque mi hermano es mudo, par de tontas-replica Nicky, que a sus siete años tiene auténtico mal carácter. De repente, a Dan su hermana no le parece tan irritante. Le dedica una mirada agradecida.

-Cállate, squib-le ordenan las dos a la vez. Dan entorna los ojos con rabia, mientras su hermana hace un puchero y baja la vista, avergonzada y tratando de no llorar. Se dirige hacia la puerta y les hace un gesto a las gemelas para que salgan.

Las gemelas se miran, y luego lo miran a él con suficiencia.

-Vale, nos vamos-dice Mía.

-De todas formas, no pensábamos quedarnos-agrega Lía-. Con un mudo y una squib, ¡menuda compañía!

Mientras Dan abraza a Nicky para consolarla, asegurándole con gestos que él la quiere igual aunque no sea mágica, comprende por qué no tiene amigos. Nadie quiere molestarse en aprender un idioma que sólo es útil para hablar con él, porque tampoco vale la pena.

Dan suspira con tristeza.

Si sólo pudiera hablar.


Notas de la autora: ¿Reviews? Y sugerencias para el capi especial también son bienvenidas :)