¡Reedición! Este capítulo ha pasado por la temible etapa de la reedición. Arreglados ciertos detalles, el contenido en si ha sido cambiando en gran parte, ciertos detallitos agregados y escenas borradas.

Harry Potter es de J. K. Rowling y quien haya pagado los derechos por él, yo simplemente me entretengo creando caos en el mundo que Rowling creó.

Capítulo 19:

Todo sobre Hermione

Después de toda una noche para pensar en la mejor forma de darle las malas nuevas a Ron, la mente de Harry seguía absolutamente en blanco frente al problema de cómo proceder. ¿Tendría que incluir a Ginny o lo mejor era mantenerlo entre ellos tres? Lo que si sabía es que no podía guardarse un secreto como ese por mucho más tiempo.

Para el alivio de Harry, y el resto del alumnado, el fin de semana había llegado y junto a él, una nuevecita capa de nieve fresca.

Durante el desayuno, muchos Gryffindor se habían apiñado en diferentes partes de la mesa y si estaba interpretando bien los símbolos, una guerra de bolas de nieve se desataría apenas todos terminaran de comer.

-Quizás deberíamos unirnos y mostrarle a los nuevo cómo se hacen guerras de bolas de nieve.

-Fred y George solían embrujar las suyas para que persiguieran a la gente, si pudiéramos hacer algo así, entonces seríamos invencibles –comentó Ron emocionado.

-Quizás alguien de Ravenclaw sepa como hacerlo.

-Le voy a preguntar a Luna, espérenme aquí.

-Oye, Ron, estás muy tranquilo con lo de Ginny.

-¿A qué te refieres, Seamus?

-Simplemente creí que harías todo un escándalo por la invitación de ayer, pero de esta manera está mucho mejor, no puedes evitar toda tu vida que tu hermana salga con otros chicos.

Al oír esto de parte de Seamus, Ron se atragantó con el chocolate caliente que estaba tomando, lo que le dio a sus compañeros la luz de que el menor de los hombres Weasley estaba en la total oscuridad en lo que se refería a la agenda social de su única hermana.

-No pensamos que no lo supieras, toda la torre se enteró de ello y cómo no hacerlo –siguió Seamus, sacando un perverso placer de las reacciones faciales de Ron.

-Hasta yo me enteré –agregó Harry, aportando su knut a la conversación.

-Y eso es mucho decir, ya que Harry no le presta atención a nada últimamente –dijo Dean-. A todo esto, Harry, ¿ya terminaste el ensayo para McGonagall?

Harry gruñó por lo bajo y la respuesta fue clara para todos.

-Oye, Neville, pásame el pan.

-¿Alguien se va a quedar aquí para Navidad?

-Yo tengo que ir a ver a mi familia, ya saben, como ellos no son magos vamos a tener una celebración bastante tradicional, pero la comida que hace mi abuela bien vale el soportar a algunos de mis primos.

-¿Quién. Es. Ése. Que. Está. Con. Mi. Hermana?

Oh, oh. Ron finalmente se había dado cuenta de las actividades de Ginny y por la forma pausada en que hizo la pregunta, la idea no le estaba agradando para nada. Nadie nunca entendió cómo fue que el día anterior no se había enterado de que un chico de Ravenclaw, dos años mayor que Ginny, la había invitado a salir y por medio de una lechuza, porque no podía esperar a encontrársela en los pasillos del colegio. Cabe decir que las amigas de la susodicha habían explotado en risas y uno que otro elogio al chico en cuestión.

-Ése es el nuevo novio de tu hermana –le dijo Lavender uniéndose a la conversación el momento en que se puso interesante.

Con los ojos desorbitados, porque su hermana estaba con un chico más grande que él mismo, y no tenía vergüenza alguna en ocultarlo, Ron terminó de tragar su desayuno y se puso de pie para salvar a su inocente hermana de las garras de un Ravenclaw de séptimo año que no podía tener intenciones honorables con ella.

-¿No creen que hay que detenerlo? –dijo Lavender en voz alta, devolviéndose a su puesto y conversación con Parvati.

Ya que nadie más estaba interesado en interponerse entre Ron y su tendencia sobre protectora, Harry no tuvo más remedio que pararse él también y sacar a Ron de un brazo del Gran Salón, lo que le daba la oportunidad perfecta para conversar a solas con él.

-Harry, déjame, él y mi hermana, ellos van a…

-Tenemos algo importante de lo que hablar, se trata de Hermione.

-¿Qué pasa? ¿Ya despertó?

La seriedad de Harry no era algo con lo que Ron contaba. Él había supuesto que cualquier conversación que tuvieran respecto a la chica sólo podían ser buenas noticias, después de todo, que algo peor sucediera era improbable, pero cuando se está en Hogwarts, la posibilidad nunca se debía eliminar de la mente.

-No creo querer escuchar esto…

-Y no deberías, pero tenemos que buscar un lugar donde nadie nos escuche.

Harry Potter y paranoia no eran una combinación rara en lo absoluto, pero faltaba muy poco para la Navidad y Ron no estaba de humor para nuevos ataques del que no debe ser nombrado o sueños extraños que los llevarían a entrar a la fuerza al Ministerio de la Magia.

A falta de mayor imaginación para buscar un lugar donde conversar, Harry y Ron terminaron en el baño de Myrtle, cuyo fantasma residente por suerte no se encontraba en el lugar.

-¿Tenía que ser aquí? –preguntó Ron con disgusto.

¿Qué otro lugar propones? –preguntó Harry molesto.

-No sé... tal vez las cocinas, donde no hace frío y hay comida de sobra.

-Ron, acabamos de salir del desayuno.

-Sí, pero si vas a decirme algo trágico, qué mejor que estar comiendo algo dulce para aminorar el golpe.

Harry no tenía intenciones en ir a la cocina cuando ya habían caminado hasta el baño en desuso de mujeres, pero la aparición de Myrtle a favor del caso de Ron, lo hicieron cambiar rápidamente de idea. Que un fantasma le coqueteara podía resultar altamente repulsivo.

No había tiempo para más demoras, ya que cada segundo que pasaba Harry sentía como su resolución de soltar toda la verdad iba disminuyendo y la tentadora idea de que si ignoraba el problema éste no existía, iba ganando terreno rápidamente.

En el camino se encontraron a Ginny y Luna, que venían mojadas de pies a cabeza. Harry aceleró el paso esperando que Ron entendiera la indirecta y no se detuviera a darle un sermón de hermano mayor a Ginny, pero el pelirrojo había olvidado por el momento por qué iban camino a la cocina en pos de un deber a sus ojos más urgente: el ser hermano mayor.

Mientras Ron y Ginny discutían como solía pasar cada vez que había un posible novio en la vida de la última, Luna, sin inmutarse mucho por el frío se acercó hasta donde Harry gruñía por lo bajo y mirándolo con los ojos abiertos como una lechuza dijo:

-¿Cómo está Hermione? O quizás deba decir Maia. Va a ser extraño acostumbrarse, me gustaba su antiguo nombre.

-¿¡Qué dijiste!? –Harry dio un respingo en su sitio.

Luna lo miró con sus grandes ojos azules de lechuza sin inmutarse. Su expresión corporal reflejaba exactamente lo contrario a la de Harry, mientras ella estaba calmada e indudablemente mojada, él se agitaba y retorcía las manos. Luna lo examinaba sin decir una palabra y Harry tartamudeaba confundido. Ella sabía algo, él necesitaba respuestas.

-Creí que la ya lo sabías –fue la única respuesta que dio Luna antes de mirar hacia Ron que retrocedía ante los avances de una visiblemente enojada pelirroja que no le llegaba más arriba del hombro.

-¿Saber qué, Luna? ¿¡Cómo Lo Sabes Tú!?

-Que Hermione es la heredera Malfoy—

En un impulso, Harry le tapó la boca a Luna, quien asintió con la cabeza entendiendo que en la mitad de un pasillo cualquiera del castillo no podían discutir tales temas. Ahora sí que desesperado por contarle a Ron y recibir las explicaciones de Luna, Harry fue a separar a los hermanos y muy a su pesar, tuvo que llevarse a todo el grupo hacia la cocina, porque si Luna iba, no habría manera de impedir que Ginny también se uniera al grupo.

El calor de las chimeneas de la cocina fue muy bien recibido por las dos chicas. En su caminata por el castillo habían dejado un rastro de agua que de haber sido descubierto por Filch, les habría ganado al menos dos noches de castigo y una porción gratuita de gritos y amenazas con las antiguas torturas que alguna vez, el squib pudo usar contra los alumnos.

-¿Qué está pasando, Harry? –preguntó Ron confundido al ver como los ojos de su mejor amigo no abandonaban a Luna.

-Harry no sabía que Hermione es la heredera Malfoy desaparecida o muerta, como creen todos –respondió Luna encogiéndose de hombros, como quien habla del clima o de lo que comió a la hora del desayuno.

-Luna… -la voz de Harry era implorante, y rendido por este nuevo giro en los eventos del día, se dejó caer en una silla, mientras los elfos domésticos iban de acá para allá sirviendo los favoritos de sus visitantes más o menos frecuentes.

'Al menos Dobby no está aquí' agradeció Harry en su mente, sabiendo que lo único que le faltaba era la estrafalaria pinta de Dobby y su agudo tono de voz ofreciéndole, si le era posible, el mundo entero en una bandeja.

-¿De qué estás hablando, Loony? –preguntó Ron, enarcando las cejas y usando el apodo de la chica en una clara postura de que la rubia finalmente había tocado fondo.

-Nada más que la verdad –dijo Luna sin ofenderse-. Una verdad que tú deberías saber al haber sido criado por una familia de magos.

El comentario dolió o al menos, ron lo tomó en ese sentido. Ginny que se había quedado observando a Harry reaccionar ante las palabras de Luna tomó la palabra:

-¿Cómo va a ser eso posible? Hermione nunca ha dicho nada sobre ser adoptada.

-¡Además que Malfoy la ha tratado toda su vida como hija de muggles, si fueran familia, al menos él lo sabría! –contrarrestó Ron.

-Es una tragedia, la verdad. Hace ocho años, uno de los dos herederos de la familia Malfoy fue secuestrado en su propia casa. Estuvo desaparecida tres días y el departamento de aurores en pleno la buscaban. El Ministerio estaba vuelto loco, los Malfoy siempre han ejercido mucho poder en él. La encontraron, muerta. No se tienen muchos detalles, dicen que fue encontrada gracias a la efectiva acción de los aurores y también que ellos evitaron que Lucius Malfoy asesinara a los que habían mantenido en cautiverio a su hija. Tuvieron que aturdirlo.

Harry se puso de pie, se pasó las manos por el pelo, caminó de aquí para allá, estiró los brazos hacia el cielo, pateó el suelo de piedra y se dejó caer derrotado.

Aunque ver a Harry podía ser bastante interesante, Ron y Ginny estaban luchando contra sus propias reacciones. La pelirroja intentaba buscar alguna conexión entre la historia de Luna y lo que sabía de Hermione, mientras que Ron se negaba rotundamente a creer una palabra.

-El funeral se llevó a cabo en la casa de los Malfoy sólo para la familia. El que estaba detrás de toda la operación era—

-No digas más –pidió Ron con un hilo de voz.

Harry levantó la cabeza de la superficie de la mesa para mirar a su mejor amigo, cuyas pecas resaltaban de forma escandalosa en contraste con lo pálido que estaba. De ser otra la situación, Harry se hubiera reído recodando el retrato de San Mungo que aseguraba que Ron sufría de una serie enfermedad debido a sus pecas, si tal medimago lo viera ahora…

-¿Harry, te sientes bien? Estás mirando a Ron de una forma extraña –preguntó Ginny.

-Claro que no está bien, Ginny –saltó Ron-, Luna está diciendo que su novia es una MALFOY, cómo va a estar bien con eso, es suficiente para matar a cualquiera.

-Luna tiene razón –dijo Harry-. No sé cómo ni por qué, pero todo parece indicar que Hermione si es parte de esa familia.

Antes de que Ron pudiera decir algo al respecto, Ginny le dio un codazo y le indicó a Luna, que abría la boca para decir algo.

-Como decía el funeral lo hicieron en la casa de los Malfoy, sólo para la familia. El que estaba detrás de toda la operación era un mago hijo de muggles que había tenido problemas serios con los Malfoy en el pasado. Ésa fue la versión oficial de los hechos que dio "El Profeta". Mi papá sin embargo no estaba de acuerdo. Él publicó la verdad en su revista, Maia no estaba muerta, sino que oculta de su familia. Prohibieron la circulación de la revista hasta que no se cambiaria el reportaje, pero yo sabía que él tenía razón.

-¿Qué quieres decir con eso? Es imposible que Hermione y esa Maia sean la misma persona. ¡Los Malfoy lo hubieran sabido!

-Ésa es parte del problema, Ron. Creo que nadie sabía de esta verdad hasta que Hermione tuvo ese repentino cambio –dijo Harry-. Ginny, ¿te acuerdas cuando te pedí la mochila de Hermione?

-Sí.

-La verdad es que no estaba buscando apuntes, sino algo que confirmara mis sospechas y lo encontré.

-¿Sospechas? –preguntó Luna, sorprendida.

-No estabas mal al pensar que yo sabía la verdad –respondió Harry, enrojeciendo un poco.

Los hermanos Weasley, que estaban colgadísimos y sin entender ni calabaza, se sentaron a la mesa y sin pensarlo, tomaron algo para comer.

-El día que fui a ver a Hermione a la enfermería usando la capa, llegó la mamá de Malfoy a la enfermería y tuvo una conversación con Dumbledore. Ella lo acusaba de haber estado escondiendo a Hermione de ellos todos estos años, y dijo algo sobre que no lo perdonaría por alejarla de Hermione nuevamente, que ella pertenecía con ellos y que se encargaría de quienes les hayan hecho algo.

-¿Tú crees que el que Hermione no despierte tiene algo que ver con su pasado? –preguntó Ginny.

-No estoy seguro, puede ser, si lo que Luna dice es verdad.

-¿Y por qué dormirlos?

-No sé, pero Dumbledore dijo que lo único que estaba mal con ellos era que no despertaban.

-Seguramente es un segundo intento de venganza

-¿Qué no lo ven? Ahora que Hermione lleva todo este tiempo con esa apariencia, seguramente alguien se ha enterado de la verdad y ahora quieren terminar el trabajo.

-Harry, hermano, no digas ese tipo de cosas –pidió Ron.

-Pero, Harry, ¿qué encontraste en la mochila de Hermione?

-Una carta.

-¿Cómo supiste que Hermione tenía algo así en su mochila? –preguntó Ron.

-No tenía idea –admitió Harry-, pero por alguna parte debía comenzar, además si se trata de Hermione, seguramente desde el primer día ella había estado buscando una respuesta para todo lo que le estaba pasando.

Harry rebuscó en sus bolsillos y sacó la carta que le había dado la certeza de que todo lo que había escuchado en la enfermería era verdad.

Ron tomó la carta y la leyó rápido y en voz alta para que Luna y Ginny también pudieran conocer su contenido.

-¿Qué más sabes, Luna? –preguntó Ginny.

-Los Malfoy nunca tuvieron otro hijo, Draco quedó como el único heredero, la historia se convirtió en tragedia, la casa de los Malfoy pasó a ser casi inexpugnable y su ubicación se sacó de los registros. Nunca más se volvió a mencionar a Maia Isadora Malfoy, segunda hija y melliza de Draco Malfoy. Dijeron que estaba muerta, pero yo siempre creí lo contrario. Hay una historia oculta detrás, traiciones y lo más seguro es que se deba a la gran herencia que ambos van a recibir cuando sea tiempo, aunque esos parecen ser los temas menos interesantes detrás de todo este asunto.

-¿Y por qué esconderla?

-Eso es parte de lo que nadie sabe y nunca pudo preguntar.

-Dumbledore sabe algo sobre esto –dijo Harry-. A él pareció no sorprenderle el cambio de Hermione y con lo que le dijo a la mamá de Malfoy, estoy seguro de que está más involucrado en esto de lo que creemos, pero si él no quiere hablar, no hay forma de que podamos saber la verdad.

-¿Y por qué no, Harry?

-¿Acaso no recuerdas cómo fueron las cosas el año pasado?

Ron guardó silencio.

-En ese caso tendremos que saber la verdad por nuestros propios medios, Luna puede escribir a su casa y preguntar sobre más noticias.

-No creo que sea buena idea escribirlo, lo mejor sería que le preguntaras durante las vacaciones y luego vas a nuestra casa y nos dices todo lo que averiguaste –corrigió Ginny a su hermano.

-¿Ustedes creen que alguien más esté enterado?

-Theodore Nott y Blaise Zabini –respondió Luna inmediatamente.

Ante las miradas de pregunta que los tres Gryffindor le mandaron, Luna elaboró:

-Los escuché hablando sobre ello un día. Tenía mis sospechas, pero esa conversación aclaró mis dudas. Parece que Malfoy sí creía que su melliza estaba muerta, según lo que escuché.

-¿Malfoy no sabía que todo era una puesta en escena?

-Supongo que ahora tenemos más cosas que resolver.

Continuará

Por Ar-Nárwen

Definitivamente esta puesta en escena de saber la verdad me gusta más, además deja ciertos aspectos en la oscuridad y le presentamos un problema a Harry y compañía.