21. NOCHE REVUELTA
-¿Qué pasa aquí,-dijo la voz de Mc Gonagall desde detrás de ellos-.
Y a Hermione no se le ocurrió otra cosa que besar a Draco en la boca...
-¿Pero que están haciendo,-dijo una escandalizada Mc Gonagall-. No puede ser...¡señorita Granger, señor Malfoy!..., creo que me va a dar un mareo...,-dijo empezando a abanicarse con la mano-.
-¡No..., yo no...,-empezó a explicarse Draco, pero Hermione le cortó-.
-Él no quería, yo tampoco quería... Las hormonas...¡somos hormonas que caminan, profesora Mc Gonagall! Yo sólo con verle ya me dan ganas de...¡no se ni de que!...,-dijo recordando cuando era Pansy Parkinson-. Son cosas de la edad, entiéndalo profesora... La atracción por el otro sexo...,-dijo Hermione mirando a Malfoy, pero el chico la miraba como si estuviera loca-. ¡No me digas que eres medio rarito Malfoy, porque me muero ,-dijo ella, haciendo ahora mucho teatro-.
-¡No!..., que va..., yo...,-y esta vez le cortó Mc Gonagall-.
-Yo si les entiendo, pero no pueden andar besándose por los pasillos, por favor. Eso es algo bochornoso...¡tiene que intentar vencer esas pasiones! Señor Malfoy, haga usted algo de ejercicio¡mucho ejercicio, y por favor. Retírense. Vuelvan a los pasillos por favor, a vigilar...,-dijo la mujer mirándolos, aún escandalizada-. Pero mejor que corra el aire..., no vaya a ser que vuelvan las hormonas a atacar sus acciones y a actuar por ustedes...,-dijo la mujer, yéndose del lugar y murmurando cosas que los chicos no pudieron oír-.
El silencio que le siguió fue horrible para los dos. Hermione estaba completamente roja, no se le había ocurrido otra cosa...¿pero qué podía hacer? Sabía perfectamente que si la veían fuera, la expulsarían, castigarían o a saber que cosas...¡y no podía permitirselo!
-Granger...,-dijo Malfoy, de repente, completamente rojo, de vergüenza, pero también de enfado-. ¿Se puede saber que diablos ha sido eso?
-Eso ha sido..., atracción. ¿No me digas que no sabes lo que es? Aunque no me extrañaría porque con todo lo que le das a la bebida tu amiguito debe estar de capa caída,-dijo con tono burlón-.
-¿Mi amiguito,-dijo el chico sin comprender-.
-Claro. Tu amiguito. El de ahí abajo. ¿No serás tan infeliz como para no saber a que amig...?
-¿Y tú que sabrás,-dijo el chico, sin poder evitar levantar la voz más de la cuenta-. ¿Yo te besé a ti en la fiesta, ayer, cuando estaba borracho,-saltó de golpe, el rubio-.
-¿Y eso a que viene ahora,-dijo la chica, intrigada-.
-Bueno, simplemente, que tu beso me recordó algo..., no se...
-Pues no te preocupes. Sería en tus sueños, conmigo,-dijo recordando el juego del Pensadero-.
-Yo nunca he soñado contigo Granger. Más quisieras¿no?
-Serían pesadillas para mi, pero puede que tus gustos de sueños sean raritos¿cómo voy a saberlo yo?
-¿Y no me vas a decir quien estaba afuera? Tenía que ser alguien importante para sacrificarte de esa manera...,-le dijo el chico mirándola con picardía-.
-No había nadie fuera. No seas paranoico además de medio rarito..
-¡Te he dicho que no soy medio rarito! A mi me gustan las chicas más que a un niño un juguete nuevo¿estamos?
-Jajajajaja,-empezó a reírse Hermione como una loca-.
-¿Y ahora de que te ríes? Estás loca...
-Es que es graciosa..., la comparación quiero decir. ¡Y no estoy para nada loca Malfoy! Tal vez tus amiguitos los estén, pero yo estoy perfectamente en mis cabales.
-¿Entonces me besaste simplemente porque te apeteció,-dijo el chico, pinchándola-.
-Bueno. A eso se le puede llamar locura transitoria.
-Más quisieras tú que fuera transitoria...,-susurró el chico-.
-¡Oye que te he oído eh!
-Y yo preocupado. ¡Mira como tiemblo Granger,-dijo mirándola con odio-. ¿Nunca te han dicho que tienes pelos de loca,-dijo de repente, y sin venir a cuento, mirándola fijamente y con seriedad-.
-¿Me estás vacilando¿eso a que viene ahora?
-Bueno, como por lo visto aquí cada uno hace o dice lo que quiere cuando quiere¡me apunto al club preciosa,-le dijo con ironía-.
-¿Por qué no te mueres idiota?
-Porque mi mayor deseo es verte morir a ti primero. La humanidad haría una fiesta...
-Claro. En tu caso la harían los simios, porque es lo más parecido a ti que existe en este planeta.
-¡Oye,-dijo el chico, con aire ofendido-.
-¿Qué oigo,-le dijo, vacilándole de nuevo-.
-Tienes suerte de no ser un chico.
-¿Y por qué?
-Porque no pego a las chicas¿sabes? Aunque no se..., mi puño izquierdo a veces no obedece a mis deseos...¡ten cuidado,-la amenazó tan ricamente-.
-Mira estúpido cretino, me pones una mano encima, y te juro que te quedas sin descendencia para el resto de tus días.
-¿Y qué me vas a hacer, eh,-la azuzó el chico, acorralándola contra una pared-. ¿Vas a echarme un hechizo?
-No, es mucho más fácil. Pero te recomiendo que no me tientes¿vale?
-¿Y qué me vas a hacer Granger,-le susurró en un oído-. ¿Acaso me darás otro beso?
-Parece que te gustó mucho,-no pudo evitar decir Hermione-.
-Más de lo que te crees, seguro,-le dijo el chico, en otro susurro ronco-.
-Malfoy. Déjalo ya¿vale,-le dijo la chica, comenzando a ponerse nerviosa-.
-¿Qué pasa Granger, que primero calientas y luego no tienes lo que hay que tener,-le dijo con una risita maliciosa-.
-¡Yo no he calentado a nadie, imbécil.
-¿Cómo que no¿entonces es habitual en ti ir dando besos por ahí a la gente o qué?
-Depende del momento, sí,-mintió enormemente la chica-. Y ahora aléjate de mi, pervertido,-le dijo con tono amenazante-.
-¿Y qué harás si no me alejo, eh?
-Prefieres no saberlo...,-le dijo ella con voz ahogada-.
Entonces Malfoy, cogiendo por sorpresa a Hermione, comenzó a besarle el cuello. Con suma delicadeza, con dulzura...
La chica se estremeció, recordando sus días en el cuerpo de Pansy. Hasta que se dio cuenta de que ella no era Pansy, era de nuevo Hermione.
-¡Para degenerado,-le digo ella empujándole levemente lejos de su propio cuerpo-.
-No disimules Granger, que te gusta.
-No disimulo, y no me gusta,-mintió descaradamente-. Ahora suéltame o te juro que te arrepentirás...
Malfoy parecía no captar la indirecta, así que Hermione levantó su pierna derecha, lista para golpearle en la entrepierna, pero rubio se dio cuenta justo a tiempo.
-Vale, vale. No hace falta que te pongas tan salvaje...
-Pues parece que te hubieras vuelto sordo y ciego¿sabes?
-Ese es el efecto que creas en mi Granger.
La chica se quedó boquiabierta.
-¿Era eso lo que querías oír no? Lástima que no sea cierto.
-¡Capullo,-le dijo la chica, mirándole de frente-. Me voy ya mismo porque me están dando ganas de estrangularte, y no quiero pasar el resto de mi vida en Azkaban por un estúpido como tú.
-¡Eres toda amabilidad Granger¿nunca te lo había dicho?
-Que va...
-¿Y nunca te he dicho que me gustan las chicas con carácter?
-¿Y no te he dicho ya que si no me dejas en paz toda tu descendencia acabara hoy mismo sus posibilidades de existencia?
-¿Qué puedo decir? Me atrae el peligro...,-le dijo el chico en un susurro ronco-.
-¡Psss,-se oyó desde un pasillo al fondo-.
Hermione miró. Allí estaba Pansy, diciéndole hola con la mano.
-¿Quién está allí?
-Nadie.
-¿Cómo nadie¿a quién miras entonces?
-A..., ti capullo...,-y de repente, le dio un tortazo que le dejó completamente desconcertado, para, a continuación, salir corriendo del lugar-.
-Mujeres...¿quién las entiende,-se dijo el chico tocándose la zona en que Hermione le había dado el tortazo-.
Mientras, Hermione y Pansy ya se habían encontrado, para irse a charlar un rato.
Lo que pasó a continuación, ninguna de las dos lo tenía planeado... Pero acabaron ambas, en la sala de los Menesteres, bebiendo mano a mano, chupito tras chupito de whiski de fuego.
Primero brindaron por ellas. Luego por su amistad. Por Blaisse. Por Harry. Por Ginny. Por Ron. Por Slytherin. Por Gryffindor...
Y tras los ocho chupitos, los brindis fueron cambiando de tema:
-Yo quiero brindar,-dijo Hermione con mala pronunciación-¡por la liberación de lo elfos mágicos,-y ambas bebieron-.
-Bien. Yo brindo por el culo de los gemelos Weasley...¡que es doble,-dijo Pansy riéndose como una loca, y volvieron a beber-.
-De acuerdo. Por Snape...¡para que se compre un champú de buena calidad y lo use,-dijo Hermione a continuación-.
-Bien. Porque Mc Gonagall deje de ser tan seria...¡para que un hombre le alegre la vida,-y ambas se rieron esta vez como enajenadas-.
-Ajá..., por..., por Malfoy para que siga con ese culo que tiene que..., ejemm...,-dijo viendo como la miraba Pansy-, por Malfoy, para que siga siendo tan estúpido como siempre.
-El último. Porque mi cuerpo no puede asimilar más alcohol... Por nosotras, para que liguemos con quien queramos y cuando queramos...,-dijo la chica, haciendo señal de su "poca arrogancia"-.
Cuando acabaron de tomas los catorce chupitos, las dos estaban tan contentas que no sabían por donde andaban. Decían lo primero que se les pasaba por la cabeza, sin pensar las consecuencias.
Así que, Hermione, se empezó a aburrir, y decidió salir a dar una vuelta, mientras su compañera se había quedado dormida en el sofá.
Su sorpresa no tenía límites, cuando se volvió a encontrar con Malfoy, y se quedó mirándole, con la boca abierta.
-¿Me estás siguiendo o qué Granger,-le dijo el chico con mal gesto-¿Qué estás mirando?
-A ti y a tu hermosa..., cara,-dijo actuando como una fan loca-. ¿Nunca te han dicho que tienes un pelo divino¿con que te lo lavas¡que suave,-dijo empezando a acariciar sus cabellos-.
-¿Granger te volviste loca o qué?
-¡Sí!..., loca por ti...¡te deseo tanto Draquín!...¡tómame,-le dijo sin pensar lo que decía. Y aunque jamás lo aceptaría en público. Era la pura verdad. Ya se sabe que los borrachos y los niños son los que dicen la verdad -.
-¿Qué te tome,-le dijo el chico, mirándola con incredulidad-.
-Sí, eso.
-¿No ves como si que calientas?...¡Granger!..., no te vuelvo a avisar eh...
-Ahí no seas mojigato.., venga...¡bésame tigre,-dijo rugiendo como si fuera una tigresa-.
Cualquiera que viera aquella situación pensaría que Hermione estaba borracha, y Draco no era menos.
-Granger. ¿Para que bebes si no sabes?
-¿Qué?
-No bebas alcohol. Te hace actuar como una chiflada.
-Chiflada de deseo..., bésame un poco venga...¡un poquito sólo. Venga Draco..., tú sabes que eres taaaan atractivo. ¿No crees que soy guapa?
-Yo no he dicho eso..., pero es que...
-¡Bésame entonces!..., no me tortures más..., sólo te pido que me beses...¡venga!
-Pero...
-Venga... Bésame.
-¿Estás borracha en serio,-dijo el chico, alucinando. Porque¿desde cuándo Hermione soy perfecta Granger se emborrachaba así como así?-.
-No. Yo no estoy borracha.
-¿Ahogas las penas, Granger,-le dijo el rubio, impactado-.
-No. Sólo las baño...,-dijo lanzándose sobre el chico que tenía frente a sí-.
-Granger. No hagas nada de lo que mañana te arrepientas.
-Pff. Como si fuera la primera vez,-dijo la chica refiriéndose a cuando estuvo en el cuerpo de Pansy-.
-Claro...,-dijo el chico, mirándola como si estuviera completamente loca-.
-Entonces es cierto que eres medio rarito...,-dijo apuntándole con un dedo acusador-.
-¡No,-dijo el chico subiendo el volumen de su voz-.
-¿Quién anda ahí,-dijo la voz de Filch-.
Aunque ellos eran prefectos, la hora ya se les había salido de plazo. No tenían más remedio que ocultarse.
Malfoy se llevó a Granger a un escobero, y lo cerró rápidamente. El problema era que no sabía como hacer para que dejara de hablar..., y Filch continuaba caminando hacia el lugar.
-Cállate ya Granger¿no ves que nos va a oír?
-Dame un beso..., sólo uno...,-le decía la chica, entre risas-. Sólo uno...
Malfoy valoró la situación...
Filch seguía acercándose. Granger no dejaba de hablar. Y para que lo dejara de una vez por todas le rompió la boca de un beso, el beso más apasionado que le había dado jamás a nadie.
FIN DEL CHAP
