Capítulo 21: Mujeres
El ingreso de Scorpius al equipo de Quidditch de Slytherin fue recibido de forma grata por todos sus amigos, e incluso por personas que Albus no se hubiera imaginado. Entre dichas personas se encontraba su hermano James, quien a la mañana siguiente a la selección se acercó a la mesa de Slytherin para felicitar a Malfoy por su desempeño, y para informarle que no tendría piedad con él cuando se enfrentaran sobre las escobas.
El puesto libre que había dejado Hamilton Knight de Cazador del equipo de Gryffindor había sido ocupado por un estudiante de sexto año llamado Michael Ulrich.
Era poco lo que sabía de Ulrich más allá de que se trataba de un muchacho poco talentoso. Albus encontraba aquello bastante desconcertante, pues le parecía sumamente extraño que Fred Weasley no hubiera encontrado a alguien mejor para el puesto libre de Cazador. Su intuición le decía que había algo raro detrás de todo aquello. Pero Albus no dejó que aquellos presentimientos le alteraran su confianza en su mejor amigo. Y, sobre todo, en que Chelsea Whitestone sería una mejor capitana que Heros Morgan.
Así que el domingo por la tarde, antes de empezar nuevamente la semana de estudio, tanto Albus y sus amigos como James y los suyos organizaron una reunión en la Sala de Menesteres para divertirse y relajarse.
El grupo de James estaba compuesto exclusivamente por hombres: Louis Weasley, Lorcan Scamander y Alexander Domich. James, Lorcan y Louis se conocían desde que eran pequeños, y habían compartido ya cientos de aventuras antes de entrar a Hogwarts. Alex fue la última incorporación al grupo, durante el primer año en el colegio. Siendo hijo de muggles, Alex desconocía mucho de lo referente al mundo mágico, y los chicos no tardaron en incorporarlo y ayudarlo. Pronto descubrieron que hacían un equipo perfecto: James y Louis eran los que ideaban gran parte de los planes, Alex y Lorcan eran las mentes brillantes que los ponían en funcionamiento. Así los cuatro se habían ganado rápidamente la fama de alborotadores. Harry Potter solía reírse al escuchar dichos comentarios, y muchas veces murmuraba por lo bajo que era todo culpa de los nombres que había elegido para su primogénito. Lo cierto es que James se había convertido en una especie de líder, con una gran capacidad e ingenio para idear travesuras. Louis era un bromista nato, que siempre secundaba a Potter en sus ideas más delirantes y que encontraba el sentido de su vida en la pura diversión. Lorcan, por su parte, era descrito por el propio James Potter como "la mente fría del grupo, que sabe como sacarnos de los aprietos cuando cunde el pánico". Lo cierto era que Scamander era dueño de una inagotable paciencia y tranquilidad, que conservaba incluso en las situaciones más desesperantes. Y por último, Alexander era el broche de oro. Dueño de un carisma excepcional, capaz de conquistar al profesor más reacio, Alex era el miembro más responsable y centrado del grupo, y quien solía salvarlos de gran parte de los castigos gracias a su personalidad encantadora.
En compañía de ellos cuatro, la diversión estaba asegurada. Fue por esa razón que Albus se alegró de que todos estuvieran allí esa tarde de domingo. Entre cervezas de manteca robadas de Honeydukes y bromas de lo más descabelladas, todos rieron durante largas horas escondidos en la Sala de Menesteres.
Había pasado ya gran parte de la tarde cuando, repentinamente, James carraspeó, llamando la atención de todos los presentes.
—¿Me escuchan un segundo? —pidió el mayor de los Potter, fingiendo una seriedad que desentonaba notoriamente con la sonrisa de sus labios. James se paró sobre una de las mesas, quedando por encima del resto de los presentes.
Todos hicieron silencio, siguiéndole la corriente. Elektra dejó escapar una risita por lo bajo, mientras que hacía un esfuerzo por mostrarse seria y atenta. Hedda por su parte rodó los ojos, en claro gesto de intolerancia.
—Albus, hermano, ven aquí —lo llamó James, desde la mesa. Sin comprender lo que estaba pasando, Albus se levantó de su silla y caminó hacia su hermano, quien le tendió una mano para que subiera también a la mesa.
—James… ¿qué sucede? —le preguntó en un susurro una vez junto a él. James le guiñó un ojo y volvió su atención hacia el resto de los presentes.
—El año pasado, durante las vacaciones de Navidad, yo le pedí un favor a este muchacho que esta parado junto a mí —comenzó a relatar de manera solemne James. Frente a él, Alex, Louis y Lorcan comenzaron a reír por lo bajo. —Le pedí que trajera de contrabando algo aquí, a Hogwarts… ¿Lo recuerdas, Albus Severus Potter? —le preguntó con exagerada seriedad. Albus hizo un esfuerzo por no reír, y asintió con igual solemnidad. —Aquel día él no era conciente de la contribución que estaba haciendo a la humanidad… —dijo James, mientras que meneaba la cabeza, conmovido. Louis tuvo que meter la cabeza en una almohada para ahogar la risotada que había escapado de sus labios ante aquella frase. —Damas y caballeros, hoy quiero agradecer formalmente a este hombre junto a mí… Porque sin él, hoy no sería posible que los Caballeros de la Mesa Redonda estén en Hogwarts —y diciendo esto, extendió una mano hacia su hermano, en signo de agradecimiento actuado. Nuevamente, Albus le siguió el juego y estrechó su mano.
—Perdón, pero… ¿Qué se supone que son Los Caballeros de la Mesa Redonda? Y Albus… ¿Tú entraste a Hogwarts algo ilegal? —reaccionó primera Rose Weasley.
—Vaya, me sorprende que la pregunta sobre los Caballeros haya venido antes que tu contrabando, Al —le susurró James en broma a su hermano. Albus sonrió ante el comentario, pero Rose frunció el ceño y cruzó los brazos, en claro gesto de desagrado.
—James…—dijo a forma de advertencia la pelirroja. James extendió una mano en su dirección, pidiéndole silencio.
—Por favor, Caballeros de la Mesa Redonda… De pie —pidió James. Inmediatamente Louis, Lorcan y Alex se levantaron de sus asientos y adoptaron una postura rígida, como si llevaran puesta una armadura. —Aquí nos tienes, primita… Los cuatro Caballeros.
—Eso supuse… —masculló Rose, meneando la cabeza. Su mirada se encontró con Albus— ¿Metiste algo a Hogwarts en contra del reglamento? —le preguntó directamente a él.
—Bueno… En realidad no sabemos si va en contra del reglamento, porque no se especifica al respecto… —empezó a defenderse Albus, pero Rose frunció aún más su entrecejo, y Potter supo que lo mejor sería decirle la verdad—. Metí una guitarra entre mi ropa —le respondió rápidamente. Rose alzó las cejas sorprendida ante la respuesta, pues seguramente se esperaba otra cosa más terrible.
—¿Una guitarra? —reaccionó entonces Scorpius, interesado.
—Y no cualquier guitarra, joven Malfoy… Una mágica —le respondió James.
—¡No puede ser! Esas cosas salen una fortuna… —habló Lysander, su mirada brillando de emoción.
—No la compré… La fabriqué. De hecho, lo hicimos entre los cuatro —aclaró James, señalando a sus amigos y miembros de la banda.
—¿Y para qué querías entrar la guitarra aquí? —preguntó Rose.
—Prima… ¿No escuchaste toda la introducción que hice? Sin guitarra, los Caballeros de la Mesa Redonda no podrían existir —le recordó el mayor de los Potter. Hedda rió de manera sarcástica al escuchar eso.
—Por Merlín, James… No me digas que todo eso de los Caballeros es una banda de música —se burló ella. James acentuó más su sonrisa al escucharla.
—No, no es una banda de música… Es la banda de música —la corrigió James.
—¡Qué divertido! —exclamó Elektra, verdaderamente emocionada con la idea—. ¿Y tienen más instrumentos o solo la guitarra? —preguntó, interesada.
—Yo toco el piano —respondió Louis, con un guiño hacia Elektra.
—¿Y cómo trasladaste un piano a Hogwarts? —insistió Elektra, asombrada.
—No lo trasladamos. Era demasiado trabajo. Traje un teclado eléctrico en su lugar —dijo Louis, encogiéndose de hombros.
—Sigue siendo algo grande, ¿no crees? —intervino Hedda, a favor de su amiga rubia.
—Claro, por eso lo encogí al tamaño de un libro —explicó Louis como si fuera obvio.
—¿Y qué hay de ustedes? —preguntó Lysander a su hermano y a Alex. Repentinamente, sus ojos parecieron abrirse, como si acabara de comprender algo. —¡Tú tocas la batería! —exclamó, señalando a su hermano mayor. Lorcan asintió afirmativamente. —¿La trajiste?
—Por supuesto. Fue la más difícil de modificar para que funcione aquí —respondió Lorcan.
—¿Y tú, Alex? —le preguntó Scorpius, fascinado con la brillante idea de James y sus amigos.
—Toco el bajo, hermano. Deberías escuchar cómo suena con las modificaciones que le hicimos… Es de otro planeta —dijo Alex con pasión en sus palabras.
—Están locos —dijo Rose, pero no pudo esconder la sonrisa que se le había dibujado en el rostro. Albus conocía esa sonrisa: Rose la lucía siempre que algo la impresionaba. Y no era para menos: el trabajo de los Caballeros de la Mesa Redonda era una pieza asombrosa de magia.
—¿Cuándo podremos escucharlos tocar? —preguntó Ely, ansiosa.
—En la fiesta de Halloween. Será nuestra presentación oficial —le respondió James, complacido con el efecto que había generado.
Durante la siguiente hora, todo lo que hablaron fue de música. Rose los atosigó a preguntas sobre cómo habían hecho para convertir instrumentos de música muggles en mágicos. Les preguntó por cada detalle, cada hechizo y transformación que habían realizado. Y cuando sus preguntas se le agotaron, el resto de los chicos comenzó a preguntar sobre las canciones que tocarían, si eran escritas también por ellos, sobre los ensayos, sobre el nombre que habían elegido para el grupo y demás banalidades propias de adolescentes entusiasmados.
—Así que tú lo ayudaste… —le dijo repentinamente Rose a Albus. Éste se encontraba sentado algo alejado del resto, y no había visto venir a su prima, por lo cual las palabras lo tomaron por sorpresa.
—No me dejó muchas alternativas —dijo en su defensa Albus, con una sonrisa cómplice. Rose se sentó junto a él.
—Es brillante, ¿no lo crees? —reconoció la pelirroja.
—Sí, lo es —coincidió Albus.
—Si tan solo pusiera el mismo empeño en el estudio… Sería el mejor —aseguró Rose. Albus rió ante el comentario.
—Suenas a mi madre —comentó a manera de burla.
—Es en serio… Jamás pensé que James podía hacer este tipo de magia —confesó Weasley.
—A veces la gente puede sorprenderte, Rose —señaló Albus. Repentinamente, a Rose la sonrisa se borró de los labios. Albus notó que su prima parecía inquieta, como si quisiera decirle algo y estuviera pensando cómo. —¿Qué sucede? —la instó a hablar Albus, en un tono de voz más bajo.
El resto de los presentes no parecía percatarse de la conversación que estaba teniendo lugar entre los primos, demasiado ocupados charlando sobre la fiesta que los Caballeros planeaban para Halloween.
—Tú me sorprendes a veces, Albus… Y no siempre en una buena manera —le confesó Rose sin tapujos. Albus alzó la ceja, sorprendido ante la respuesta de su prima favorita.
—¿A qué te refieres, Rose? —insistió en saber. Weasley se removió algo inquieta en su sillón.
—Desde que sucedió todo aquello del Templo estás algo… Distinto —explicó Rose, usando palabras políticamente correctas. Potter asintió silenciosamente, a la espera de que continuara. —Te conozco desde que somos críos, Albus. Y tu reacción cuando perdiste la magia, pues… Me dio un poco de miedo. Estabas tan distante, tan ausente… Te aislaste solo, dejaste de responder nuestras cartas, no querías recibirme en tu casa. Me preocupé, y mucho… —le explicó la pelirroja.
—Siento si te lastimé en alguna manera, Rose. No fue mi intención. Pero debes entender que si yo no tenía mi magia, entonces no quería pertenecer al mundo mágico —le confesó Albus. No había hablado sobre ello con sus amigos hasta el momento. Era la primera vez que le confesaba a alguien los planes que había ideado durante el verano sin magia. Su plan de abandonar el mundo mágico, y con éste, a su familia y amigos.
—¿No te parece un poco extremista? —sugirió Weasley, sorprendida del impacto que la falta de magia había tenido sobre su primo. Albus frunció levemente el entrecejo.
—No, no me lo parece —aseguró él—. Rose, toda mi vida he soñado con llegar a Hogwarts, con poder demostrarle a mi padre, y a todos, que yo puedo ser como él… O incluso mejor. He crecido entre magia y entre magos. Y sin magia… Simplemente no podía tolerar la idea de permanecer en un mundo al cual, técnicamente, ya no pertenecía. Habría sido una tortura para mí verlos a ustedes terminar sus estudios en Hogwarts mientras yo iba a un colegio muggle… Vivir rodeado de magia sabiendo que no podía realizarla… ¡Más aún cuando alguna vez lo había hecho! Habría sido una verdadera tortura —trató de hacerle entender Albus. Pero Rose lo miraba atónita, como si aquello le pareciera un delirio.
—Somos tus amigos, Albus… ¿Nos ibas a hacer a un lado de tu vida así de fácil? —se sorprendió ella. Albus rió amargamente.
—No habría sido fácil… Pero habría sido lo mejor —le respondió Potter, convencido.
—Es decir, que habrías abandonado a todas las personas que te quieren simplemente porque no podías hacer magia —ironizó ella, comenzando a enojarse—. ¿Tan importante es para ti la magia? —replicó antes de que él pudiera hablar.
Albus la miró unos segundos directamente a los ojos. Podía leer cierta decepción en la mirada de su prima, y aquello lo lastimaba. ¿Cómo podía ser que Rose no entendiera lo terrible que habría sido para él seguir viviendo en el mundo mágico cuando él ya no podía disfrutarlo?
Por un instante, vaciló. ¿Tenía razón Rose? ¿Le había dado demasiado valor a su magia cuando la perdió? Albus se preguntó a sí mismo si, de no haberla recuperado, habría cumplido con su plan de abandonar el mundo mágico. Fuera de contexto le costaba analizar la situación de manera objetiva.
—Mi familia y mis amigos son lo más importante que tengo, Rose. Daría cualquier cosa por ustedes. Pero no sé qué hubiera sido de nosotros si yo nunca hubiera recuperado mi magia —respondió con sinceridad Potter. Rose asintió, pensativa.
—¿Tiene algo que ver con el hecho de que consideres a los muggles como personas inferiores a los brujos? —disparó sin miramientos Rose. Había usado un tono de voz bastante duro y hasta ofendido. Albus comprendió que su prima se refería a aquella pelea que él había tenido con Elektra durante las vacaciones en St. Jean-Baptiste.
—Sabes que yo no pienso así —se defendió Potter, sintiéndose a su vez ofendido por la pregunta. Rose alzó una de sus cejas de manera significativa.
—¿Entonces qué quisiste decir aquel día, Al? Porque algunas veces me desconciertas —le pidió que se explicara Rose.
—No pienso que los muggles sean inferiores… Simplemente que los magos somos mejores —trató de hacerle entender Albus. Rose rió sarcásticamente.
—¡Por Merlín, Albus! ¡Es lo mismo! —le dijo ella.
—No, no lo es. Porque yo no considero que los muggles son tontos y no sirven para nada. Simplemente creo que los magos tenemos habilidades que nos hacen más capacitados —insistió Potter.
—¿Capacitados para qué? ¿Para gobernar? —preguntó Rose, y Albus notó que era una pregunta tramposa. Sabía a dónde quería llegar con eso, y no le gustó.
—No pongas en mi boca palabras que yo no he dicho, Rose —le advirtió el morocho.
—Mejor que no las hayas dicho, Albus. Porque creo que los dos sabemos quiénes son los que piensan así —respondió Weasley sin amedrentarse.
Sí, Albus sabía quiénes eran. La Historia de la Magia estaba plagada de magos oscuros que habían basado sus políticas en la creencia de que los magos eran quienes debían gobernar porque sus capacidades así los habilitaban. Sin ir más lejos, había sido el propio Gellert Grindelwald quien había esgrimido aquella bandera para liderar una revolución en Europa. Grindelwald había impuesto con más fuerza que cualquier otro mago antes la creencia de que los magos, por su naturaleza superior, no sólo tenían la capacidad de gobernar Europa, sino que tenían la responsabilidad de hacerlo. Debían tomar control, a la fuerza si era necesario, por el bien mayor. Solo gobernados por los magos los muggles podrían vivir bien, ya que éstos no estaban plenamente capacitados para autogobernarse. Y ahora, pisándole los talones, se hallaba una nueva guerra, liderada por el Mago de Oz quien, además de ser un Guardián Negro, compartía la vieja creencia de Gellert e incluso planeaba llevarla adelante. Así, La Rebelión de los Magos se basaba en la misma frase que ochenta años atrás había sido ideada por Grindelwald: Por el Bien Mayor.
—Si yo pensara de esa forma, no habría perdido mi magia tratando de detener a Grindalwald —respondió tajante Albus. Rose se sonrojó levemente ante la respuesta.
—Solo quiero que veas la magnitud que tus palabras pueden tener, Albus —le explicó ella, tranquilizando las aguas—. La mitad de mi familia es muggle. Y yo no pienso que soy mejor que mis abuelos porque puedo hacer volar objetos. Mi abuela es capaz de tejerte un sweter en un día, y yo no puedo siquiera sostener las agujas. Pero eso no la convierte en mejor persona que yo. Simplemente nos convierte en dos personas diferentes —aclaró Weasley. Y le sonrió con cariño.
Albus sabía que su prima no estaba intentando agredirlo ni ofenderlo. Estaba preocupada. Y era comprensible. Él también estaba preocupado. Los tiempos empezaban a cambiar, y ellos también. La guerra en cierta forma comenzaba a definirlos como personas. Rose simplemente quería ayudarlo.
Potter le devolvió la sonrisa a sabiendas de que aquella charla era un reflejo de los miedos de su prima. Miedos que él también experimentaba. Una nueva pregunta comenzaba a flotar en su mente… ¿A dónde los llevaría la guerra a cada uno de ellos? Albus esperaba que fuera donde fuera, terminaran juntos.
Septiembre había llegado a su fin cuando Albus volvió a tener un encuentro con Tessa Nott.
Potter entró en la biblioteca junto con Scorpius para hacer las tareas que tenían pendientes de Pociones. Hedda, la mejor de todos en dicha materia, ya había terminado las suyas pero se había negado a prestárselas para que ellos pudieran copiarlas. Enfadados, Albus y Scor habían abandonado la Sala Común de Slytherin dejando a su pálida amiga sola adelantando tareas para otras asignaturas.
Tras un mes de clase y muchas tareas, Albus se encontró con que la Biblioteca estaba abarrotada de estudiantes, en especial aquellos que cursaban quinto, sexto y séptimo año. Habían recorrido varios sectores buscando alguna mesa vacía pero era inútil. Todo estaba repleto. Estaban a punto de darse por vencidos cuando escucharon que alguien les chistaba en voz baja.
Albus giró la cabeza para comprobar que era su hermana menor, Lily. La pelirroja les hizo un gesto para que ambos se acercaran a donde ella se encontraba buscando un libro en la sección "Encantamientos".
—Albus, ¿me puedes ayudar? No alcanzo aquel libro de allá arriba —le pidió su hermana, señalando una de las estanterías más altas.
—¿Para qué tienes una varita, Lily? —le criticó Albus, divertido. Lily se sonrojó levemente.
—Todavía no sé hacer el hechizo Wingardium Leviosa —confesó la pelirroja en un susurro.
—Ten —dijo repentinamente Scorpius, quien se había estirado lo suficiente como para alcanzar con la mano el libro. Lily lo miró durante unos segundos antes de tomar el libro de las manos del rubio.
—Gracias —susurró nuevamente la menor de los Potter.
—¿Necesitas ayuda con el hechizo, Lily? —le preguntó Albus.
—¿Qué hechizo? —preguntó Lily, despistada.
—Wingardium Leviosa —le recordó su hermano, algo confuso.
—¡Ah, claro! —reaccionó Lily, sacudiendo levemente su cabellera roja y quitando la mirada de Scorpius. —No, gracias… Nina me va a ayudar con eso —le explicó.
—¿Quién es Nina? —preguntó Albus, haciendo memoria.
—Una chica menuda, de pelo castaño…, ojos violetas —agregó Lily la característica más distintiva.
—¡Oh, sí! Ahora la recuerdo. Nunca había visto unos ojos así —confesó Albus, sorprendido. Scorpius negó con la cabeza, dando a entender que él tampoco había visto ojos como esos.
—Sí, pues… Nos estamos yendo a practicar a la Sala Común —explicó Lily.
—¿Tienen una mesa para cedernos si se van? —preguntó Scorpius, entusiasmado. Lily se mordió el labio inferior, afligida.
—No… Acabamos de cedérsela a Lucy y sus amigas de Ravenclaw —le respondió la pelirroja, apenada.
—¿Lucy Weasley? ¿Nuestra prima? —quiso aclarar Albus. Su hermana asintió. —Talvez nos pueda hacer un lugar… —sugirió Potter, en dirección a Malfoy. Conocían a las amigas de Ravenclaw: se trataba de Tessa y Circe. Y de seguro ninguna de ellas tendría problemas en compartir mesa con ellos.
—Están al final de esta estantería, a la derecha… Cerca de la sección de Herbología —explicó la más joven de los Potter. Y despidiéndose con la mano, se alejó para reunirse con Nina Raven. La chica la esperaba al final de la estantería. Albus se sintió algo intimidado al notar que la chica lo miraba fijamente. Había una intensidad en aquellos ojos que Potter no recordaba haber visto en nadie más. Sus miradas se encontraron y entonces Nina se sonrió y lo saludó con la mano. Y sin decir una palabra, abandonó la biblioteca junto a Lily.
Potter tardó algunos segundos en reaccionar, y junto a Scorpius caminaron hacia el final del pasillo señalado por Lily, encontrando a su derecha la mesa ocupada por Lucy, Circe y Tessa.
Fue Circe quien notó primera la llegada de los muchachos. Levantó la mirada del libro de Herbología que se encontraba leyendo, y los miró alternativamente a uno y al otro antes de sonreír suavemente.
—¿Buscan algo, serpientes? —bromeó Circe, siseando las palabras. Lucy y Tessa levantaron sus cabezas y sonrieron al notar con quienes estaba hablando su amiga.
—Buscamos lugares… ¿tienen alguno para cedernos? —pidió Albus amablemente.
—¡Claro, primo! Con una condición… —dijo Lucy, y una sonrisa traviesa se dibujó en sus labios.
—¿Cuál? —preguntó Scorpius, precavido.
—Necesitamos ayuda con nuestras monografías sobre la Mandrágora —explicó Tessa mirando a Potter.
—Nosotros tuvimos que escribirla también el año pasado… Podemos ayudarlas —respondió Albus antes de que Scorpius llegara a dar su opinión. El rubio alzó las cejas, sorprendido ante la respuesta de su mejor amigo.
—¡Yo no necesito ayuda! Ya terminé el mío —aseguró Lucy, satisfecha.
Lucy era la segunda hija de Percy Weasley, y hermana menor de Molly. Pero ambas eran muy diferentes. Molly siempre había sido la hija ejemplar, la mejor alumna, la Prefecta, y la que seguramente se convertiría en Premio Anual. No había recibido nunca un castigo, y era increíblemente respetuosa de las reglas y de las autoridades.
Lucy, en cambio, era una historia completamente distinta. Era una muchacha despistada, torpe y distraída. Odiaba leer, y en cambio, disfrutaba de ir al laboratorio de George Weasley, su tío. Allí, junto a Roxanne, su prima menor, solían investigar y hacer sus propias mezclas, las cuales en general terminaban en explosiones coloridas.
Albus estaba convencido que lo mejor que le podría haberle pasado a Lucy Weasley era haber ido a Hufflepuff. Allí, ella podía ser ella misma, sin tener que cumplir con el mismo camino recorrido por su hermana.
—Yo no sé si agregarle algunos datos más que he encontrado en este libro sobre los efectos adversos que el llanto prematuro de la mandrágora puede producir… —comentó Tessa, dubitativa.
—¿Puedo leerlo? —pidió Albus, mientras que se sentaba en una silla junto a ella. Tessa asintió, mientras que tragaba saliva algo nerviosa.
—Entonces supongo que tú me puedes ayudar a mí, Scorpius —sugirió Circe, guiñándole un ojo. Malfoy sonrió de lado, mientras que se sentaba junto a la hermana menor de su compañero de curso, Taurus Zabini.
—Te advierto que no soy bueno rn Herbología —le dijo Malfoy, mientras que tomaba la monografía—. Pero al menos disfrutarás de mi compañía —bromeó, y a continuación se dispuso a leer la monografía de Circe.
Albus permaneció los siguientes quince minutos leyendo las catorce hojas que Tessa había escrito sobre la mandrágora. Él recordaba haber escrito solo diez hojas, y con un gran esfuerzo. Se sorprendió al leer información en aquella monografía que él desconocía sobre las propiedades de la planta. Tras terminarla, soltó un suspiro.
—Es excelente… —dijo Potter, sonriéndole.
—¿No crees que sea necesario agregar esos datos extra? —preguntó la chica de Ravenclaw, dubitativa.
—Si tú los crees necesarios… —comentó Albus, a sabiendas que no lograría convencerla de lo contrario.
—Sí, creo que lo agregaré —dijo Tessa, y tomando una pluma, se preparó para escribir.
Albus extrajo entonces su libro de Pociones y se preparó para hacer la tarea. Cada tanto, levantaba la mirada y observaba a Tessa. La chica escribía inclinada sobre el brazo izquierdo, con la pluma sostenida en su mano derecha. Lucía una expresión concentrada, con el ceño levemente fruncido y se mordía la lengua suavemente. Albus la encontró muy graciosa en aquella pose.
Junto a ellos, Scorpius buscaba en un libro de Herbología algunos datos más para agregarle al trabajo de Circe, el cual contaba con ocho hojas para aquel entonces.
Repentinamente, un trozo de pergamino se deslizó sobre el libro de Pociones de Potter, tapando el texto que él se encontraba leyendo. Se trataba de un papel plegado al medio. Con curiosidad, Albus lo tomó y lo abrió para comprobar que había una nota en su interior.
Me enteré que Scorpius y tú estarán juntos en el Equipo de Quidditch.
¡Felicitaciones!
Se encontraba escrito en la letra de Tessa. Albus levantó la mirada y se encontró con que Nott también lo estaba mirando, con una sonrisa cómplice. Tomando su pluma, Potter se dispuso a contestarle.
Sí… Este año ganaremos la Copa sí o sí.
Le pasó el papel a Tessa por sobre la mesa. Ésta lo tomó, leyó la nota y sonrió de manera burlona mientras que mojaba su pluma para retrucar el mensaje.
Yo no estaría tan seguro. El año pasado no pudieron con nosotros.
Y pasó el trozo de pergamino de nuevo hacia Albus.
Este año lo tenemos a Scorpius de Cazador. Es imbatible.
Tessa leyó nuevamente la respuesta, y su sonrisa se acentuó aún más, mientras que dejaba escapar una suave risita entre sus labios.
Y este año Ravenclaw me tiene a mí de Cazadora. Y también soy imbatible.
Albus leyó el mensaje y no pudo evitar que la sorpresa se reflejara en su rostro. Levantando la cabeza, sus ojos verdes se encontraron con Nott, quien le sonreía orgullosa de sí misma. Potter se sintió sorprendido y alegre de enterarse que la chica de Ravenclaw sabía jugar Quidditch. Por alguna razón, aquello le pareció atractivo.
Ya veremos qué es lo que sucede en el campo, Nott… Pero quiero que sepas que no te tendremos piedad.
Nott leyó la broma de Albus y alzó las cejas, fingiendo sentirse ofendida.
Quédate tranquilo, Potter, no la necesitamos. Este año, la Copa es de Ravenclaw.
Por cierto… ¿Todavía te interesa conseguir una copia del libro "La Magia"?
Albus leyó aquella pregunta y sintió que su corazón daba un vuelco en su pecho. Prácticamente se había olvidado del pedido que le había hecho a Tessa. Se sintió halagado de que ella no lo hubiera olvidado, sino que incluso le hubiera averiguado al respecto.
¡Claro que sigo interesado! ¿Sabes dónde puedo conseguirlo?
Le pasó rápidamente la respuesta por sobre la mesa, ansioso por leer dónde podía ir a buscar más información al respecto de la magia. Sintió que Tessa tardaba siglos en responderle y pasarle el pergamino por la mesa para que él lo leyera.
No estoy segura de si conseguirás el mismo libro, ya que se trata de una copia muy antigua que viene como herencia familiar. Pero hay un lugar en Hogsmeade llamado "La Librería de Alejandría". Se trata de una de las librerías más antiguas que hay en Inglaterra. Si existe una copia de "La Magia" en algún lugar, entonces es allí.
Albus leyó el mensaje y lo anotó mentalmente. Aquello tenía lógica. Hogsmeade era uno de los pocos pueblos puramente mágicos que quedaban en Inglaterra, y sumado a ello, era también uno de los más antiguos. Si quería encontrar más libros como aquel que le había prestado Tessa, La Librería de Alejandría sonaba como el lugar correcto para ir a buscar.
—Gracias, Tessa —susurró Albus en voz alta, tras terminar de leer el mensaje. Tessa asintió, sonrojándose levemente. —¿Quieres que te devuelva tu copia ahora? —sugirió repentinamente Potter, en un susurro para que el resto no pudieran escucharlo. No supo por qué lo hizo, pero no quería que el resto oyera esa pregunta.
—Sí, claro —aceptó Nott tras un instante de vacilación. Ambos se pusieron de pie, e inmediatamente, las miradas de los otros tres chicos se posaron en ellos.
—¿A dónde van? —preguntó Malfoy, alzando las cejas.
—Albus tiene que devolverme un libro que le presté —explicó brevemente Tessa, y sin darle tiempo al resto para que objetara tomó a Potter de la mano y lo arrastró lejos de la mesa.
Albus sintió el contacto de la mano de Tessa Nott con la suya y un escalofrío, que nada tenía que ver con la temperatura ambiental, lo recorrió desde la punta de los dedos hasta los pies. Como si fuera incapaz de moverse por sí mismo, Potter se dejó arrastrar todo el camino hasta llegar a la puerta que conducía a las mazmorras.
—Bueno, desde aquí creo que te toca guiar a ti —se rió Tessa.
—Claro —balbuceó Albus mientras que comenzaba a descender las escaleras que llevaban a las mazmorras.
Tessa caminaba junto a él con una expresión tranquila y alegre en el rostro. Miraba a su alrededor a medida que recorrían los pasadizos como si nunca antes los hubiera transitado. Cada tanto, cruzaban una mirada y ella le sonreía.
—Es extraño tener la Sala Común en un lugar tan oscuro y húmedo —comentó repentinamente la chica. Albus se encogió de hombros.
—Al tiempo te acostumbras… Hasta termina resultándote agradable. Siempre está fresco y silencioso. Y tiene muchos pasillos secretos y cosas divertidas —le respondió Potter.
—Algún día puedes mostrármelos… No conozco mucho de las mazmorras. Me dan un poco de miedo —confesó la chica y tembló levemente. Albus rió.
—¿Miedo? A mí me daría más miedo vivir en una torre que se eleva cientos de metros sobre el suelo —se burló el morocho.
—Vaya, y tú te haces llamar jugador de Quidditch teniéndole miedo a las alturas —le replicó inteligentemente Nott.
Albus rió ante el comentario. Por alguna razón, Tessa tenía ese efecto en él: lo relajaba, lo hacía sentir tranquilo, lo hacía reír.
—Mi padre siempre me cuenta anécdotas de su época en Hogwarts… Y la mayoría transcurren en estos pasillos —comentó repentinamente Tessa, tomándolo por sorpresa.
—¿Le gustaba pertenecer a Slytherin? —se animó a preguntar Albus.
Conocía parte de la historia de Tessa, pero no la versión completa. Sabía que su padre había pertenecido a Slytherin, y había sido compañero y amigo de Draco Malfoy. Sabía que tras la guerra se lo había encontrado inocente, pues él nunca se había unido a Voldemort. Pero no había sucedido lo mismo con el abuelo de Tessa, quien había terminado en Azkaban.
—Sí, eso creo… Pero no tuvo una vida fácil en aquel entonces —le respondió Tessa, pensativa.
—Bueno, creo que nadie la tuvo por aquellos tiempos —coincidió Albus. Tessa asintió.
—Slytherin fue su hogar… Bueno o malo, pero hogar al fin y al cabo, ¿no? —dictaminó Nott finalmente, encogiéndose de hombros.
—Sí… —coincidió Albus.
No pudo evitar sentirse identificado con Theodore Nott, padre de la muchacha que caminaba en ese entonces con él. Ambos habían pertenecido a Slytherin. Y a pesar de todo lo que ello simbolizaba, a pesar de lo que se pensaba de la gente de dicha casa, ambos habían llegado a tomarle cariño. Hogwarts era una gran casa, pero para Albus, Slytherin era su hogar.
—Llegamos —dijo Potter finalmente, deteniéndose frente a una pared de piedra, enmarcada por un arco, que conducía hacia el interior de la Sala.
—Te espero aquí —dijo Tessa.
—No, pasa —le pidió Albus. No sabía si aquello estaba permitido, pero no pensaba dejar a Tessa esperando sola afuera, pues le parecía de mala educación. Nott pareció incomodarse ante la propuesta. —Prácticamente no hay nadie adentro… Están todos en clase o en la biblioteca —argumentó Albus. Finalmente, Tessa accedió.
Ambos entraron en la Sala Común la cual se encontraba, efectivamente, vacía a excepción de una docena de alumnos. Algunos de éstos levantaron sus cabezas al verlos entrar, pero ninguno dijo nada. En gran parte, porque varios de ellos eran de años más bajos que Albus. Y en parte porque Potter se había ganado cierta reputación y respeto durante los últimos años, tanto por su puesto de Buscador en el equipo de Quidditch como por los rumores que circulaban. La gente todavía no terminaba de conocer la verdad detrás de la desaparición de los hermanos Potter y el Profesor Primus. Esto, sumado a los rumores iniciales sobre la posibilidad de que Albus fuera un "futuro mago oscuro", había aumentado el temor y, por ende, el respeto hacia él.
—Sígueme —le pidió Albus, y esta vez fue él quien la tomó de la mano y la guió hacia el dormitorio que compartía con los otros estudiantes de tercer año. Sintió cómo la mano de Tessa se tensaba inicialmente ante el contacto, para luego sujetarse fuertemente a la suya.
Albus tardó algunos minutos en encontrar el libro de Tessa, pues lo había escondido en las profundidades de su baúl.
—Gracias —volvió a decirle Potter mientras que le devolvía el libro. Tessa sonrió.
—No tienes nada que agradecerme. Me alegro que te haya servido —le dijo Nott. Las miradas de ambos se encontraron, y por un instante ninguno supo qué decir—. Será mejor que me vaya, antes de que alguien se de cuenta de que no pertenezco aquí —dijo Tessa repentinamente, desviando la mirada. Albus notó que la chica se sentía incómoda, y lo atribuyó al hecho de que se encontraba en una sala común que no era la suya.
—Vamos —aceptó Albus, y la guió nuevamente hacia la salida de la Sala. —De nuevo gracias, Tessa —le dijo Potter mientras que la despedía.
—Siempre es un placer, Albus —le dijo ella, seria. Y al igual que había hecho otras veces, se despidió con un beso fugaz en la mejilla.
Albus esperó hasta verla desaparecer al final de pasillo para volver a entrar a la Sala Común. Al hacerlo, se encontró con que Hedda Le Blanc lo esperaba del otro lado, con una sonrisa extraña en los labios.
—¿Puedo preguntar qué hacía Tessa Nott aquí? —inquirió la pálida chica, con sorna.
—Vino a buscar un libro que me había prestado —respondió de manera evasiva Potter. Hedda lo taladró con la mirada, y Albus comprendió que ella se había dado cuenta de que le escondía algo.
—Claro… Me imagino —se rió Hedda en un tono algo meloso poco común en ella, y sin decir nada más, se alejó sin darle la oportunidad a Albus de explicarse.
Sin embargo, Potter se lo agradeció. Porque de haberse quedado, él no habría sabido qué explicación darle. ¿Había ido Tessa hasta allí solo para buscar un libro? ¿Era ése el verdadero motivo por el cual él le había sugerido ir a buscar el tomo? ¿O realmente era que había deseado tener un momento a solas con ella, lejos del resto de la gente?
Confundido y sin saber qué pensar, Albus se dispuso a retomar su tarea.
Como habrán notado, este capítulo se llama "Mujeres" porque se centra, básicamente, en dos conversaciones que Albus tiene que dos mujeres. La primera es la charla con Rose, su adorada prima. Creo que encontrarán muchas cosas interesantes en esa charla... Es la primera vez que Albus se anima a compartir sus sentimientos respecto a su "pérdida de magia"... Y es también la primera vez que Rose le señala algunas cosas del comportamiento de Albus que no le agradan.
Con respecto a la segunda charla... Es una charla mucho más distendida, quizás más adolescente, entre Tessa y Albus. Talvez esto ayude a conocer un poco más al personaje de Tessa Nott, y a saber qué fue lo que sucedió con su familia tras la guerra.
Ojalá lo hayan disfrutado! Espero ansiosa sus opiniones... Se que este capítulo despertará muchas opiniones encontradas, y talvez algunas preguntas... :)
Por cierto, quiero agradecerles a todos porque este ff ha llegado a los 300 reviews, y lo ha superado! Estoy muy feliz! :D ¡Gracias a todos por acompañarme a lo largo de estos 21 capítulos! Y ojalá sigan estando allí por muchos más...
Respondiendo ahora los reviews del capítulo pasado:
maddie . sophie: Te confesaré algo... Yo también sentí pena por los chicos de Slytherin cuando escribí el capítulo 20. Antes de empezar esta saga, me puse a imaginar cuál podría haber sido el final de cada uno de los personajes de JKR, al menos los más importantes. Y la verdad es que... No todos pueden tener un final feliz. No sería real, ni tampoco tendría sentido. Todos nuestros actos conllevan una responabilidad. Lamentablemente, si actuamos equivocadamente, las consecuencias serán también malas. Con los chicos de Slytherin... Intenté darles una historia lo más real posible acorde a sus actos... Pero de todos modos me generó cierta melancolía darles estos finales, aunque sigo pensando que son los correctos. Con respecto a Draco... Yo creo que siempre tenemos otra opción... aunque a veces las oportunidades nos lleguen más tarde de lo esperado. Y sobre Astoria... Recuerdo que una vez leí que JKR había dicho que ella no quería que Draco se casara con Pansy Parkinson porque le parecía el prototipo de mujer egoista, fría y, básicamente, mala. En cambio, lo terminó casando con Astoria. Y cuando leí eso, inmediatamente me imaginé a Astoria como todo lo contrario a Pansy. Sobre Theodore Nott... Todavía queda mucho por decir de su historia. Sí, logró sobrevivir... Pero a veces no es fácil sobrevivir. Al menos, no lo fue para él.
Alfy-Malfoy: Sí, ciertamente ha sido un capítulo de conexión entre Harry y Draco. Coincido en que fue un momento que les permitió, a ambos, comprender mejor al otro. Eso no quiere decir que compartan las elecciones que tomó el otro, simplemente que ahora entienden por qué. Y lo respetan. Ambos saben que tomar decisiones en época de guerra no es fácil. Que la diferencia entre el bien y el mal no siempre es tan clara... Y que equivocarse es muy fácil, más de lo que parece. Pero reparar esos errores, no lo es.
Atra Rosae: Siempre me divierte, y creo que resulta también divertido y entretenido para el lector, escribir sobre lo que sucedió con los distintos personajes de JKR después del séptimo libro. Saber qué fue de ellos después de la guerra... Que ha sido de sus vidas durante estos últimos veintiún años. Y me alegra ver que vos pensás igual! :) Sobre la Mansión Malfoy... Creo que después de las guerras, queda dentro de las personas un dolor y un rencor difícil de sanar. Es un sentimiento que los impulsa a querer terminar con todo aquello que les recuerde a la guerra... Y en cierta forma, querer vengarse de aquellos que les causaron ese dolor. Y eso fue lo que sucedió con la Mansión: es un intento de hacer pagar a la familia Malfoy con aquello que es más valioso para ellos: su hogar. Sobre la relación entre Harry y Draco... Coincido en que no podría llamarse "amistad", pero al menos podemos decir que ambos han madurado lo suficiente como para dejar atrás su enemistad de la infancia, y para comprobar que no son tan distintos como pensaban. Y sobre tu pregunta... ¿dije yo alguna vez que Scorpius se iría a vivir a Londres? Porque no recuerdo haber dicho en algún momento eso... Jajaja. Y sobre Astoria, ella aparecerá eventualmente en la historia, lo prometo.
Malfoy-son: Coincido con vos en que fue elección de Draco seguir a Voldemort. Como dije en otro review... Siempre tenemos otra opción. Y como dijo un viejo personaje alguna vez "Hay que elegir entre lo correcto, y lo que es más fácil". Draco nunca dejará de ser el muchacho engreído y altanero, lleno de sarcasmo y que hablaba arrastrando las palabras. No es eso lo que cambió en él... Es otra cosa, es la capacidad de poder ver más allá, de tener autocrítica, de saber reconocer la diferencia entre el bien y el mal.
Lourdes: ¡Bienvenida! Yo también me alegro de tener internet de regreso! Con respecto a mis historias... ¡Me encanta crear nuevos lugares y nuevos personajes! Siempre me he interesado mucho por las distintas culturas, y en esta historia he encontrado la oportunidad de hablar un poco de cada una de ellas... Muchas veces mi mente empieza a delirar y tengo que contenerla un poco, pero la realidad es que me gusta escribir, y mucho. Y me encanta que haya gente en algún lugar que lee lo que yo hago, y también lo disfrute! Así que espero seguir viéndote por aquí.
Mikaelita-cullen: Me gustó tu reflexión sobre Draco. Así como alguna vez Draco actuó "equivocadamente" en pos de su familia, hoy elige un camino diferente también por ellos. Por Astoria y por Scorpius. Él tiene una herida grande todavía, que no ha sanado en veinte años, y que no sanará nunca si él no hace algo para redimirse. La culpa y el remordimiento son sentimientos muy poderosos. Sobre Harry... Yo sentí que en el último libro, sobre todo en los últimos capítulos, él madura a pasos agigantados. Y creo que ese proceso de maduración y aprendizaje continuó durante los siguientes veinte años. Aprendió que no se puede juzgar a la gente sin conocerla, que a veces hay que confiar ciegamente, que los humanos se equivocan (incluso los humanos como Dumbledore), y que ante todo, hay que saber perdonar... Y perdonarse a uno mismo. Y en cuanto a Ron... ¡Es Ron! No puedes esperar que acepte a Draco tan fácilmente. Pero sí acompañará a Harry en lo que sea que les depare el destino.
jjaacckkyy: Es muy triste la vida que le tocó a los chicos de Slytherin después de la guerra. Pero como dije antes... Todo acto conlleva una responsabilidad. Todo tiene sus consecuencias. Si aceptamos tomar un camino estamos aceptando también las consecuencias que ese camino nos traiga. Pero es humano equivocarse, y más humano aún es querer cambiar. Nadie quiere sufrir... Todos actuamos en busca de la felicidad, aunque a veces nos equivoquemos sobre dónde hay que buscarla.
Herart: Te doy formalmente la bienvenida a mi ff, y te agradesco el review! Y te pido perdón por los desvelos que te causé! Jaja. Sobre el pensamiento de Harry de que muchos de la nueva Orden morirán a lo largo de esta guerra... Pues, es un pensamiento triste, sí, pero no deja de ser un pensamiento real. No existe Guerra sin muertes. ¿Así que estás dispuesto a ceder a los nuevos aurores y al señor Le Blanc? Nunca se sabe en qué podría terminar convirtiéndose cada uno de ellos... Imagínate que Kingsley era solo un simple auror, y terminó siendo el Ministro de Magia... Esta historia podría darte algunas sorpresas sobre los personajes menos esperados, ;) Y sobre por qué Harry permitió que Victoire estuviera en la Orden... No iba a poder evitarlo. Vicky es mayor de edad, es la novia de Teddy, y es la hija de Bill y Fleur. Todas las personas que ella ama están en la Orden. Ella nunca hubiera aceptado un "no" como respuesta.
sev snape: ¡Gracias por los halagos! ¿Así qu la habitación de Draco te pareció similar a la de Regulus? No lo había pensado, pero ahora que lo mensionas, tiene sentido. Esos dos personajes son muy parecidos, ¿no crees? ¿Así que planté una semilla de duda en tu hipótesis de que Blaise es el Mago de Oz? Bueno, ya veremos qué ha sido de la vida de Blaise Zabini... Talvez eso te ayude aclarar tus dudas, y termine por confirmar o refutar tu teoría ;) Sobre tu pregunta... No la entendí. ¿Quieres saber si en esta historia los chicos tendrán que buscar algo, algún objeto valioso o algo por el estilo? Lamento decepcionarte, pero no... Esta historia es... Distinta a las dos anteriores. Sobre el resto de los miembros del ED... algunos volverán a aparecer, pero no todos ellos.
Heart of Melon: ¡Wow! Me alegro que te haya gustado tanto, jaja. Veo que todos coinciden en que les gustó saber qué había sido de Draco y sus amigos tras la caída de Voldemort. En mi dormitorio tengo un cuaderno donde cada tanto voy escribiendo sobre los distintos personajes que JKR nos presentó en su libro, y sobre el futuro que yo me imagino para cada uno de ellos después de la guerra. Es divertido y además me sirve para poder continuar esta saga... Y eventualmente, la idea es ir contando qué ha sido de cada uno de ellos (según mi humilde versión, claro). Eres la primera que nombra la "deuda mágica" que Draco tiene con Harry. Es una deuda de vida, por cierto... Pero más allá del lazo mágico de esas deudas, es más bien una deuda de honor para Draco. Es algo que le pesa en la conciencia, algo que no lo deja tranquilo... Sentir que le debe su vida a otra persona, y nada menos que a Harry Potter. Draco quiere saldar esa deuda por él mismo, porque no puede soportar la idea de deberle algo a alguien.
Little Mess: Draco... A su modo, Draco hizo lo mejor que pudo. Se mantuvo vivo, y mantuvo viva a su familia. No tomó las mejores decisiones, es verdad... Pero al menos es conciente de ello. Veo que también te has sumado a esa manía que tienen mis lectores de emparejar a mis personajes! Jajaja. Supongo que este capítulo lanzará un poco de luz sobre el futuro de Albus Potter. Con respecto a Hedda... Me guardaré mis comentarios para el futuro, pero tengo varios planes para ella. Pero, ¿por qué todo el mundo sueña con que Rose y Scorpius terminen juntos?
adrisstbdt: ¡Yo también cambié mi oponión sobre Draco Malfoy tras leer el último libro! Jajaja, creo que a muchos nos pasó lo mismo. Pienso que no nos veíamos venir esa realidad de Draco. Veo que también te gustó saber qué pasó con el resto de los chicos de Slytherin, aunque no se tratara de lo que se puede llamar "final feliz". Pero bueno, soy de las que cree que las historias son más interesantes cuando son reales. En cuanto a Astoria... Yo tampoco creo que su matrimonio sea una "formalidad sangre pura". Pienso que Draco ha pasado por demasiado con respecto al temita "sangre pura" como para casarse también por ello. Creo que cuando le llegó el momento de elegir, eligió por lo que más necesitaba en una compañera: Paz.
G-annie: uhh! Muchos reviews juntos! Jaja. Iré respondiendo de a poco, ¿te parece? Cap 16: horace... Pobre hombre, es un viejo de hábitos! Veo que también empezaste a ver "amor" entre los chicos... Qué puedo decir al respecto, ¡son las hormonas! Sobre la charla entre Albus y Hedda... Pues, ella es una chica difícil de convencer. Tendrá que darse cuenta por sí sola de lo que Albus intenta convencerla. Cap 17: Sí, me he paseado un poco por todos los contienentes, ¿no? Sobre la película "La Ola", ¡Yo también la vi! Y me pareció por demás interesante, con una teoría muy fuerte... Parece que después de todo, el fanatismo es algo que se le da muy bien a los seres humanos, ¿no? Cap 18: ¡Thomas! Sí, es un amigo de Ted desde la infancia... Pero Albus todavía no lo sabe, o al menos no lo recuerda. Es increíble cómo una persona puede recordar tan bien aquellas cosas que le interesan y olvidarse de otras que considera triviales, ¿no? Cap 19: Sí, este será un fic mucho más largo que las dos historias previas... ¡Es que tengo tanto por contar antes de poder empezar la cuarta parte! Ojalá no se vuelva demasiado tedioso. Sobre Albus, ¿crees que él podría convertirse en un buen capitán? Tengo que confesar que al principio no planeaba poner a Scorpius en el equipo, ni tampoco a Hedda. Pero luego me arrepentí con Malfoy... No sé, algo me dijo que él debía estar en el equipo, jaja. Sobre Zafira... Sí, ella es el prototipo de mujer desagradable, ¿no crees? Cap 20:Sobre tu pregunta con respecto a diario de Albus... ¡Ya recibirás noticias al respecto! Solo tienes que ser paciente... Créeme, no me he olvidado del diario ;) En cuanto a la visita a la Mansión Malfoy... Hermione es una chica fuerte. La mansión le trae algunos recuerdos que obviamente preferiría no tener, pero ella es más fuerte y sana más fácil de lo que Ron y Harry creen. Ella estará bien.
ely potter: ¿Verdad que el Quidditch es excelente para alivianar los momentos tensos? Ese capítulo fue como un pequeño recreo entre tanta guerra. Yo también soy una adicta a las segundas oportunidades... Posiblemente sea porque estoy convencida que en algún momento voy a equivocarme, y me gustaría que me dieran una segunda chance cuando eso suceda, jaja. Pero pienso que lo mejor de cada uno puede salir a la luz si uno les da la oportunidad. Oh, eres una fanática de Albus /Elektra... Bueno, espero que no me odies con este capítulo. Pero lamentablemente, tengo otros planes para Albus. Con respecto al futuro amoroso de Hedda... ¿Pensaste que iba a decirte algo, no? Te equivocaste, jaja. No pienso hablar sobre ella, tendrán que esperar. Pero si me gustaría remarcar un comentario que hiciste sobre Lancelot... La razón por la cuál el podría estar con Zafira, pues me parece interesante. Me refiero a la posibilidad de que el padre de ella, (Avery) forme parte de la Rebelión de los Magos y Lancelot esté con ella por interés... Es una buena teoría... Pero no puedo decir mucho más!
silvers draco: ¡Que bueno que te haya gustado el Draco maduro que he descripto! La verdad es que tenía mucho miedo on las repercusiones que el "Draco maduro" de mi saga podía tener sobre los lectores... Tenía miedo que no fuera a agradarles, o que ustedes no coincidieran con mi punto de vista sobre la vida que le tocó vivir a Draco. Pero hasta el momento veo que ha tenido buenas repercusiones, lo cual me tranquiliza bastante!
Freya25F: ¿Enamorando de Draco Malfoy? Uf, eso es algo que no me veía venir! Sobre tu deseo de que Ron respete a Malfoy... Pues, mucha agua va a tener que pasar debajo del puente antes de que Ron pueda siquiera mirar a Draco sin querer golpearlo en la cara jaja. Pero yo no me daría por vencida! Sobre "Memorias de Ted"... Estoy bloqueada! No he tenido la inspiración suficiente como para escribir el siguiente capítulo, pero veré que puedo hacer durante esta semana... Tengo una idea rondando mi cabeza loca...
Manuel Canabal: ¿Así que ya puedes decir que esta tercera parte es tu favorita? ¡Genial! Porque todavía no has visto la mejor parte ;) Tengo grandes planes para el final de este tercer libro, jajaja. ¡Sí, me contaste de tu prima! Me alegra mucho saber que hay más gente ahí que lee mis historias. Y decile que cuando quiera que puede hacerme todas las preguntas que desee (aunque no voy a responderle con quién termina Albus! Talvez termine quedándose solo... Jajaja). Gracias por el review, y mandale mis saludos también a ella! Por cierto, ¿pudiste actualizar la historia?
wixi22: Sí, lo sé... Yo también tuve esa sensación de que Scorpius debía pertenecer al equipo de Quidditch... Pero me resistí hasta el capítulo pasado. Claro que ahora no me arrepiento... Fue una buena idea. Sobre el capítulo pasado... La Mansión está un poco venida abajo (por no decir del todo), así que va a necesita de mucho trabajo antes de que alguien pueda habitarla. Pero sin duda sería el lugar perfecto para el Cuartel.
Cygnus Malfoy: veo que hemos vuelto a viejas costumbres, ¿eh? Jajaja, me divirtió leer tu descripción de Draco. Y creo que tienes razón: era un niño mimado, malcriado y cobarde, pero también hay que reconocerle que no le tocó la mejor de las vidas... Cometió muchos errores, y ahora es tiempo de remediarlos. Veremos qué es capaz de hacer, ¿no crees? ¿Cuánto pueden cambiar las personas?
Nitmi: ¿Ron y Draco amigos? ¿Hermione y Draco amigos? Creo que pides demasiado! Muchas cosas pasaron entre ellos como para poder ser amigos... Y hay algunas cosas que posiblemente nunca se perdonen unos a otros. Pero talvez algún día logren dejar atrás el pasado, y al menos llegar a un "cordialidad" entre ellos. Mientras tanto, habrá que ver cómo se las arreglan para estar juntos en la Orden del Fénix. Por cierto, ¡me encantaron las portadas para los libros que me mandaste! Estoy ansiosa por que me envies las versiones finales así puedo mostrárselas a mi "editor" Thorio, jajaja.
Espero no haberme olvidado de nadie! Si me olvidé de alguien, por favor avisenme!
Saludos,
G.
