declaración.
—¿a quien se llevaron? —dice un curiosa Aladdin, volviendo. Sin mucho éxito en su intento de persecución. Miraba hacia atrás de reojo, evitando así que lo hallan seguido. Llego junto a su hermano y miro a la pareja, dándole una sonrisa picara al que era su hermano mayor.
—a… a-alibaba… —responde con nerviosismo kougyoku, llevándose las manos al pecho y luego a su rostro que tenia sangre en él.
—ya veo… por eso intentaste detenerlos… —murmuro el menor, y volvió a mirar a Judar.
—regresemos… ahí podremos ubicarlo, o al menos saber que es lo que quieren… —dijo finalmente el mayor,
—Judal… —murmura tenuemente ella, mirándolo. Después de aquel abrazo, el había evitado por completo su mirada.
—no te quedaras aquí ahora, vamos a casa. —volvió a decir fríamente, mientras caminaba con las manos en los bolsillos, dejándolos unos pasos atrás.
Estaba enojado, realmente enojado, chasqueo sus labios y camino de mala gana. No entendía por que se sentía así realmente, pero mirarla solo lo hacia pensar lo furioso que estaba.
—vayan ustedes…
Judal se volteo con sorpresa, y kougyoku quien caminaba entre los dos, se quedo observándolos, sin entender mucho.
—¿y eso?
—¿qué pasa Aladdin? —kougyoku menciona preocupada, sin moverse ningún paso más.
—¿qué pretendes enano?
—creo que puedo conseguir información… —sonríe, algo nervioso, esperando una mala respuesta de su hermano.
—¿de donde? —dijo en seco, mirándolo de reojo.
—vamos, confía solo un poco en mi. Volveré en una pieza.
—eso es lo que me preocupa enano.
Aladdin da unos pasos atrás, al sentir que su hermano se acerco un poco.
—¡lo hare aunque tu no quieras! —se alejo corriendo en otra dirección, escapando lo mas rápido que pudo. Su plan también era dejarlos solo, un momento, ellos tenían cosas que hablar, y mientras el estuviese ahí eso, no iba a pasar.
Corrió, lo suficiente como para asegurarse que su hermano ya no lo seguía, miro hacia atrás, algo agitado, reincorporando el aire en sus pulmones, inhalo profundamente y exhalo, un leve vapor de agua salió de su boca, y luego miro hacia delante, el también estaba enfadado, no soportaba la idea que hayan golpeado a la señorita kougyoku, y lo mínimo que podía hacer, era saber que relación tenían esos hombres, con…
Movió su cabeza de ambos lados con brusquedad.
—bien, vamos.
-.-.-.-.-.-
kougyoku miro a Judar, con duda. Podía ver en su expresión que estaba furia, el mordía sus labios, y sabia que no había ido tras su hermano, por que ella estaba ahí. Suspiro, intentando llamar su atención.
—podrías haber ido por él —dijo divertida, mirando en dirección a donde corrió.
—y seguro lo habría atrapado… —gruño luego de eso, revolviendo su cabello, enojado, pozo su mirada en ella, enfadado.— por tu…
—mi culpa —levanto la mano, sonriendo, una leve mueca de dolor apareció en su rostro al sonreír, un pequeño dolor en su mejilla, rápidamente iba a colocar su mano en ella, cuando la mano de Judar estaba ahí, suave como la recordaba.
Tibia y protectora, seguía con su cara de enfadado, pero le observaba la herida de su rostro.
—tu no aprendes… vieja bruja —le sonrió, perverso y travieso.
—que no soy vieja…
—lo eres —camino por delante, burlándose.
—¡Judal!
.-.-.-.-.
—¿qué haces aquí?
—creí que tu podrías ayudarme tío.
Sinbad sonrió, era raro ver a Aladdin, entrando por su puerta, vinieron a su mente los recuerdos que tenia con su padre y sonrió, algo divertido. Pareciese que esos recuerdos no eran malos, había algo de cariño en su rostro.
—no deberías estar aquí, no deberías estar metiéndote en líos tan temprano. —miro su reloj de la muñeca.— bueno… ahora que lo pienso, no deberías estar aquí tan tarde…
—se acaban de llevar al prometido de la señorita kougyoku. —interrumpió.
—¿y esa quien es? —le arqueo una ceja, limpiando un vaso, no estaba dispuesto servirle nada de alcohol a su sobrino. Escucho a Aladdin suspirar, había creído mal de su hermano, pero no estaba dispuesto a contarle toda la historia a Sinbad.
—no importa —dijo cortante.— Alibaba es el heredero de la compañía de … ¿seguro que así si te interesa?
—creo que ahí estamos hablando el mismo idioma… —sonrió a Aladdin.— al parecer a ti te interesa ella… el pequeño enamorado.
—n-no…bromees Tio .—se sonrojo Aladdin nervioso.— no tengo nada que ver ahí…
—por que llegaste tarde, mal… podría presentarte a algunas, ya estas en edad.
—papá te mataría… —murmuro Aladdin divertido.— pero tampoco me negaría…
—Si, siempre supe que te gustaba una de las chicas de la familia de Magnos. —dije pensativo Sinbad.
—la señorita… —recordó algo avergonzando Aladdin— ya… pero no estoy aquí por eso.
Sinbad comenzó a reír, incluso podía estar casi seguro de ver un leve sonrojo en las mejillas de el pequeño, al ver que su sobrino como se distraída con temas como eso, era fácil de distraer cuando se trataba de hermosas mujeres, tenia que admitir que el a esa edad también era de ese tipo, a diferencia de su hermano.
—bien… pero al igual que Judal, me deberás un favor… —sonrió dulcemente Sinbad a Aladdin, quien trago saliva y asintió delante de él.
.-.-.-.-.-.-.-.
—¿se han comunicado contigo?
El pelinegro, pasaba por la entrada de su casa, seguido de kougyoku, quien tímidamente lo seguía, mirando su celular, entro con cierto recelo a aquella casa, que tanto le gusta, y que tan segura la hacia sentir.
Como aquellos brazos que también la rodeaba, de vez en cuando. Hizo una pequeña mueca al tener ese pensamiento, y se acerco a la gata, melocotón, que rápidamente camino a saludarlos. Sin responder la pregunta pasada.
Judal tocio, intentando llamar la atención, pero ella lo ignoro, jugando con la gata.
—bien… —camino molesto, enojado. Si algo lo podía hacer enfadar era, claro. Que lo ignoraran. La sujeto del brazo y le levanto la barbilla con su otra mano, para su sorpresa, quería verificar, que el golpe que le dieron no le haya aflojado alguna neurona.
—ya basta… —dijo ella, intentando evitar su mirada. Si se había aliviado en su momento de verlo, pero… ¿hacia cuanto que no lo veía? Estaba muy dolida, el ni siquiera imaginaba lo sola que se sentía, y que no debía…
Y el… se comportaba como si no hubiese pasado nada, como si el tiempo para él no importara. Rabia corría en su interior, por, por… por que él era así.
—al parecer si se te daño algo ahí dentro —le apunto Judal en su frente, y acaricio sutilmente las heridas de su rostro, le gustaba de sobremanera sentir la suave piel de su rostro.
Se quedo mas tiempo del necesario, en esa posición, mirando esos profundos ojos color rubí que tanto le gustaba, y que tanto terror le tenia a momentos, se iba a acercar un poco más, levantaba su mano para devolver su caricia, lentamente, vio como la mirada de el se suavizo… como ella suavemente también cerraba sus ojos.
El nunca podía negarse a ella, era su peor debilidad, y esperaba que nunca nadie se enterara de eso, caería ante todo… si alguien se enterara.
se preparaba para besarla, vio como ella cerro sus ojos acercándose lentamente a el, después de este tiempo, moriría por volver a besarla…
un fuerte sonido los saco de ese dulce momento, un sonido en seco proveniente de la puerta.
Judal se acerco a mirar las cámaras, a ver quien podría ser, era alguien que sabia pasar la seguridad de la puerta de fuera.
Y si claro que lo era, Kouha ¿el mocoso? Que estaba haciendo aquí… a esta hora.
—Judal… ábreme la puerta, se que nos estas evitando, pero ahora vengo por algo urgente. —Kouha estaba afuera, mirando directamente la cámara de seguridad. La puerta se abrió para la sorpresa de el Ren.
—¿ahora que mocoso? —la raposa voz de el oji rubi, apareció tras la puerta. Apoyándose en ella.
—¿es verdad que secuestraron a Alibaba? ¿mi hermana esta bien? Por lo que se vivían juntos… y ella no estaba en casa… –se acerco Kouha, empujándolo a entrar, darse con la sorpresa de que su hermana estaba ahí.
Se quedo en blanco, mirándola, perplejo.
—hola… —levanto la mano tímidamente.
Kouha le da una perversa sonrisa a Judal, mientras este pasa por el lado de el dirigiéndose a la sala, donde kougyoku estaba sentada.
—me salvo de una difícil, para variar… —dijo la mujer, con un amargo desdén en su voz.
—¿qué te hicieron? —se acerco el Ren.
—no pasa nada. —le dijo con una sonrisa.— ahora solo importa Alibaba.
Un silencio los rodeo, un momento, un momento que pareció eterno, pero no fue así; el dueño de casa los interrumpió, jugando con su pequeña gatita.
—solo queda esperar, vayan a descansar idiotas —dijo el pelinegro, quien los ignoraba y jugaba con su gata.
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—¿qué hace este unicornio aquí? —Falan entraba por una puerta, encontrándose con su esposo.
—me dijeron que lo secuestrara —responde este, con ambos brazos cruzando por su pecho.— aun no entiendo por que.
—¿no es el de esa compañía? ¿amiga de los Ren?
—puede ser… —inclino su cabeza sutilmente hacia un costado, mirando al hombre inconsciente delante de ellos.— primero el niño Ren y ahora este… no se que es lo que planea la señora esa… pero si esta bien que esas compañías no se unan, no después de lo ocurrido…
—dah… —dijo de mala gana Falan, soltando un suspiro en el momento.—
—y tu… ¿dónde has estado?
—ah lo notaste… —responde una indignada Falan, al parecer esta situación pasaba seguido.
Un leve quejo se escucho de parte de su esposo, pero no le dio mucha importancia.
—he estado haciendo cosas que manda la señora esa… —dijo suspirando, y acercándose al rubio, que se encontraba inconsciente sobre una cama. Tomo unas esposas y sujeto sus muñecas utilizándolas, colocando su otro extremo en el respaldo dela cama.— mejor asegurarse con esta gente.
—¿tu crees? —el corpulento hombre se acerco a la puerta.
—esta gente es rara… —Falan camino hacia a él, quien abría la puerta para ella.— volvamos a casa.
Ambos se quedaron en silencio luego de esa palabra, era un silencio mas bien incomodo; esa palabra 'casa' no era una palabra, que alguno de ellos les gustara al parecer.
—me iré al bar.
Ambos caminaban por el pasillo del hotel, ya saliendo de este.
—¿no volverás conmigo? —Falan lucia triste.
—no, no tengo nada que…
el sonido de un auto de policía lo interrumpió, mientras un carro de bomberos con una ambulancia paso tras él.
—un incendio…mi bebe —dijo angustiada Falan.
El hombre guardo silencio y decidió irse, no soportaba estar ahí, mirando a su esposa quien no podía de dejar de mirar el lugar del incidente.
Muchos recuerdos vinieron a su mente, desapareciendo rápidamente de ese lugar, en las sombras de la noche, entre el ruino de los vehículos.
—Wahid… —se giro ella, llamándolo, para darse cuenta de que su esposo, ya no se encontraba a su lado. Se había inundando de sentimientos de odio hacia su persona, y sobre todo situaciones pasadas, los recuerdos la hacían caer cada vez mas profundo en aquella desesperación.
La mujer tomo su teléfono, y marco un teléfono, eran altas horas de la noche, pero no le importo, llevo el teléfono a su oído, dejando oír el tenue sonido de cada marcado que pausadamente sonaba tras su oído.
—¿diga?
Se oyó desde el otro lado del teléfono, una vez interrumpido el tono de marcado. La voz somnolienta de un hombre, una voz familiar para ella… una voz que últimamente se ha vuelto un refugio.
—¿estas ocupado Hakuryuu?
El sonido de las ambulancias y los gritos de el lado de ella, era lo único que se oia ene se momento, parecía un caos, y eso era ella en este momento.
Un caos.
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—¿Aladdin aun no llega?
Kougyoku entraba a la sala del trabajo de Judal, venia vestida con ropa de el, cubriéndose con una manta. No podía dormir, no podía dejar de pensar en lo ocurrido, y culparse por todo eso.
Judal le había repetido un montón de veces que ya no se preocupara y que fuese a dormir, pero no podía, y se había quedado de pie mucho tiempo afuera, cuestionándose si entrar a su habitación o no.
—¿te importa que aparezca? —responde el hombre, sin prestarle mucha atención, mirando las pantallas y escribiendo en un pequeño teclado delante de él.
—obvio que si… —dice indignada y con un desdén de tristeza a la respuesta, acercándose lentamente a él, aun dudándolo, mientras sujetaba la frazada por sobre sus hombros.
—él esta bien, me mando un mensaje hace un momento, si eso te deja mas tranquila.
—oh… —finalmente llego a su lado, y se sentó en la silla que se encontraba ahí, supuso que ese era el lugar que solía usar Aladdin.
El seguía sin mirarla, solo tecleaba y movia una que otras cosas, mientras ella se preguntaba, y se lamentaba, podía sentir que ella molestaba ahí, noto como la miro de reojo al momento que se sentó junto a él. tenia tantas cosas que preguntar…
—¿me quieres decir algo?
La sorpresa de ella, estaba clara. El seguro podía leer su mente. Eso la aterraba siempre que lo hacia.
—no… —responde tímidamente. Quedándose en silencio unos segundos, para luego negar con su cabeza.— bueno si…
—dime… ¿es con respecto a lo que paso?
—no…
se quedaron en silencio tiempo, que le pareció eterno, el no decía nada y ella no sabia como empezar, tenia muchos sentimientos encontrados y mezclados con respecto a el.
—¿por qué no me volviste a buscar? Digo… —se veía un poco complicada, se avergonzaba de preguntar esas cosas, realmente no quería una respuesta.— digo… yo te busque… —pero su boca seguía escupiendo quizás todas las cosas que tenia a medio trabar en ella.
—te busque cada día, cada día vine… pero no tenia respuesta… el teléfono no funciono más… y tu jamás… y tu…
ella se había puesto de pie, entre la rabia y confusión que tenia se había revuelto el cabello, y se sujetaba la sien, le dolía la cabeza, no podía darle forma a todo lo que quería decirle. Y creo que, ahora… no lo estaba haciendo de la mejor manera.
—¿eso querías decir? —dejo un momento de teclear, mientras la escuchaba decir todo lo que ella seguía sacando de si.
—¿qué? —dijo molesta— ¿te basta con desaparecer meses? Sin saber nada de ti, sin saber si estas bien… tu puedes saber de mi ¡pero yo jamás de ti!
El dejo de moverse, sin mirarla, dio un suspiro, el tampoco sabia que decir, temía mirarla, ella estaba molesta. Y no quería tratar con ella molesta.
—¿no me dirás nada? —ya estaba al borde, enojada y apunto de las lagrimas de frustración.—
se subió un poco mas la frazada sobre sus hombros, y miro hacia otro lado, sus lagrimas salían, sin que ella si quiera se diese cuenta.
—ni te dignas a mirarme… ¡si solo querías acostarte conmigo, me lo habrías dicho y ya…! Si era tan importante tener sexo esta bien… —lo dijo con furia.— pero… no… jugaste mas allá… es que no te entiendo…
grito enfadada y se disponía a salir del cuarto, llego a la perilla de la puerta sujetándola, cuando la voz de él la interrumpe, con una palabra que jamás creyó escuchar de su parte.
—t-te a-amo… —se oyó aterrado, con lo mas sincero de si mismo, mirando fijamente la pantalla delante de él. no quería por nada, que ella creyera que él solo la había usado… no a ella.
Al oírlo, se quedo sujetando el picaporte, escuchando con atención, su estomago se había revuelto al tan solo oír esas palabras, de parte de él, pero palabras que se escuchaban completamente sinceras.
—creí que dejándote, creí que perdiéndote… era la única forma de protegerte… —hizo un movimiento lanzando lejos de él el teclado con el que trabajaba.— no sé amarte de otra manera…
el se quedo mirando el suelo, sentado en la silla, ambas manos las apoyo en sus piernas, solo lo alumbraba la tenue luz de las pantallas, y eso era todo lo que podía ver ella, quien aun le caían lagrimas de sus ojos, y a esta altura ya no sabia por que, rabia, tristeza o felicidad… o quizás todas al mismo tiempo.
—te conozco hace poco… no me iba a entrometer en la relación con tu prometido… tu eras feliz y con eso… yo estaba bien, créeme que si… —suspiro y miro hacia arriba, cuando sintió un golpe en la nuca que lo saco de si mismo, se sujeto la cabeza y finalmente la vio, ahí frente a frente.
—eres un animal… ¿cómo crees que es mejor dejarme sola? —le dijo entre lagrimas.— ¿sabes cuanto creí que te había pasado algo? Ni si quiera te imaginas las mil historias que me imagine pensando que no sé, habrías muerto por ahí… y tu… —lo volvió a golpear, pero esta vez mas fuerte.— lo peor de todo es que de verdad que puedes controlar mi vida… y eso, me pone de los nervios!
El finalmente sonrió, y se puso de pie, tomándola rápidamente del rostro y besándola bruscamente, sin oír ni la mitad de cosas que le decía, que hasta este momento solo eran quejas, y bien merecidas.
—te amo preciosa… y no te pido que me correspondas. —le dijo riendo alejándose un poco de sus labios.
—idiota, animal… —le tomo suevamente sus manos, mientras sujetaban su rostro.– como pretendes que no te corresponda…
el beso suavemente el golpe que tenia en su rostro, para luego besarla sutilmente en sus labios.
—mataría al que fuese que te hiciese daño… —le dijo con seriedad.
—ridículo —rió ella— no llegarías a eso…
el celular sonó tras él, se distrajo y lo tomo, respondió el teléfono y rápidamente lo dejo sobre el escritorio.
—te amo Judal. —le dijo con una sonrisa, mientras aun se sacaba las lagrimas que tenia en sus ojos y rostro.
—me sabe mal no tener ni un poco de información de tu prometido. —rio, culpable.
.-.-.-.-.
soy lo peor xDD pero aquí esta uno… me costo pero lo logre…
en fin, mi pequeño aporte, mil disculpa las demoras.
