Capítulo 21 "Arde Troya"

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En un abrir y cerrar de ojos el tiempo paso volando y sin darse cuenta pasaron 3 meses y con ellos fueron sucediendo muchas cosas.

Una tarde Rei llego que no cabía en si de gusto y un perplejo y fantasmal Nicolás tras anunciando que serian padres, que Rei tenía 2 meses de embarazo.

La relación entre Yaten y Mina iba viento en popa, casi nada había cambiado entre ellos, seguían peleando cada 2 por 3, de 5 minutos, 3 se peleaban como perros y gatos, uno se ignoraban olímpicamente y el ultimo se comían a besos. Esto último fue un cambio radical en sus peleas, las chicas de hecho pensaban que se peleaban para luego reconciliarse.

Y la relación entre Hotaru y Seiya iba cada vez mejor, las chicas asesoraron a la tímida Hotaru y poco a poco se fue convirtiendo en una mujer despampanante, Seiya quedo más que contento con el nuevo look de Hotaru, y esta poco a poco fue tomando confianza en si misma.

Serena y Darien después del pequeño incidente en la cocina con Ikuko, tuvieron más cuidado con su relación, sobretodo por que aun Kenji desconocía sobre ella, y después de darle mil vueltas al asunto de cómo enterarlo y al no encontrar una solución viable decidieron dejarlo para después.

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Era domingo y entre que los hombres iban y perdían su tiempo jugando fútbol, las chicas quedaron en desayunar en el restaurante de Lita. La ultima en llegar como era costumbre fue Serena.

―Lo siento chicas… se me hizo un poco tarde ―llego Serena patinando.

—Se te pegaron las sabanas. ―dijo Lita divertida.

—Yo creo que el culpable es mi hermano… —Comento Rei divertida.

—Lo dirás de broma, pero si… —dijo la rubia sentándose junto a su cuñada— Hola bebé ¿como estas? —le dijo la rubia acariciando la panza de la pelinegra.

—Yo creo que durmiendo, esta quietecito. —contesto Rei poniendo su mano sobre su abultado abdomen de 5 meses.

—Que bueno que al fin llegaste, muero de hambre —comento Mina.

—Yo creo que las mirare comer, me he sentido un poquitin enferma, he tenido arcadas y nauseas. —dijo la Serena encogiéndose al pensar en la comida.

—Eso te pasa por comer en la calle. —comento Lita.

—Juro que no, si no como en casa, como aquí contigo… —dijo Serena haciendo pucheros.

—Has de haber contagiado algún virus —Comento Amy.

—Deberías de comer algo, te vez pálida —comento Hotaru.

Después Lita pidió a un mesero que comenzara a servir el desayuno que había preparado para todas, una vez servido, dieron gracias por los alimentos, y comenzaron a comer alegremente entre chisme y chisme.

Serena solo con oler la comida comenzó a sentir su estomago más revuelto, las arcadas que se habían ido, tristemente regresaron, el olor a huevo cocido no le dio tiempo más que correr al baño de mujeres a descargar lo poco que tenía en el estomago.

Al salir del privado se topo con la cara preocupada de Amy y Lita que la esperaban para cerciorarse que estuviera bien. Cosa que dudaba seriamente al mirarse en el espejo, estaba pálida como papel y tenía ojeras. Se acerco al lavabo y se lavó la boca y se hecho agua en la cara, después se seco con un pedazo de papel que le paso Lita. Entro Hotaru con un baso de agua que la rubia agradeció y se lo llevo a los labios, pero acto seguido regreso al privado a devolver la poca agua que tomo.

— ¡Demonios! ¡Me voy a morir! —Se quejo la rubia otra vez lavándose la boca—. ¡¡No puede ser que me de asco el agua!!

Las 3 chicas solo intercambiaban miradas especulativas, era obvio que Serena estaba enferma, pero dudaban que fuera mortal, es más, Amy apostaría a que se pasaba en unos meses, 9 para ser exactos.

Después de que Serena se sintiera mejor regresaron con las demás chicas que esperaban que se reunieran con ellas para continuar comiendo, pero al ver a Serena se preocupara, era obvio que algo le pasaba.

— Sere… ¿Te sientes mejor? —pregunto Rei preocupada.

—Eso creo… —Contesto la rubia sentándose pesadamente junto a ella.

—Será mejor que visitaras a Amy en la clínica y te hiciera un chequeo —comento Mina preocupada.

—No creo que sea para tanto —se quejo la rubia recargándose en el hombro de Rei.

—Yo creo que es mejor, así estaremos seguras de que no tienes nada malo —comento Hotaru.

—No es nada, al rato se me pasa. —intento sonreír las rubia.

—Iré a traer algo ligero que puedas comer —comento Lita alejándose hacia la cocina.

Después de uno momentos regreso con un platón de fruta picada, Serena ante la insistencia de las chicas comió poquito a poquito, no con muchas ganas, pero era peor quedarse sin comer.

Después de un tiempo y al ver que Serena poco a poco recuperaba el color, el desayuno regreso a su acostumbrada alegría y platica, después de terminar dieron paso al café y al pastelito y galletitas para acompañarlo, y un rato después llegaron los hombres del grupo sudorosos y muertos de hambre.

Darien al ver a Serena que estaba muy desanimada y pálida, se acerco sin basilar a ella para cerciorarse que estuviera bien.

— ¿Te sientes bien princesa? —se acuclillo junto a ella.

—Sip… solo un poco mareada. —le contesto sonriendo para evitar que se preocupara, pero al ver que no funciono, añadió—. Lo prometo, me siento mejor.

—Ya le dijimos que es mejor que Amy la revise mañana en el consultorio —intervino Mina.

—Ya les dije que no es necesario… se me pasara… —se defendió Serena.

—No discutas amor, mañana iras a ver a Amy. —sentencio Darien.

—Si papá, lo que tu digas —contesto Serena con ironía.

Después todos se sentaron y continuaron con el desayuno y la platica, Serena al dejar de ser el centro de atracción se sintió mejor, era solo una pequeña infección en el estomago provocada por algo que comió, no veía por que armaban tanto jaleo.

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El lunes por la mañana, fiel a su palabra Darien paso a dejarla a la clínica donde trabajaba Amy, al no poder acompañarla a la consulta por el exceso de trabajo que tenían en la empresa, mínimo se cercioro que Serena asistiera a la consulta, aunque se había sentido mejor desde el incidente en el desayuno el día anterior, aun así Darien la llevo y Serena no estaba muy conforme que digiera.

—En verdad amor, no es necesario, me siento bien. —le decía la rubia.

—Ya lo se, pero aun así iras a que Amy te revise, estas muy pálida y no has comido casi nada. —decía Darien intercalando la mirada entre ella y la carretera.

—No tengo mucha hambre, pero seguro que más tarde regresa. —Serena hacia lo que fuera por evitar la consulta, no le gustaban los hospitales.

—No vas a convencerme, así es que deja de quejarte. —Darien le acaricio la mejilla y siguió conduciendo.

Serena al ver que no iba a conseguir nada, termino por hundirse en el asiento y mirar por la ventana.

Una vez en el consultorio, Darien dejo a Serena en manos de Amy y se fue a la empresa. Dentro del consultorio, Amy procedió con el chequeo de rutina, pero no encontró nada fuera de lo normal, decidió hacerle algunos exámenes clínicos para cerciorarse que todo estuviera bien. Y mientras la examinaba procedió con las preguntas de rigor, sus hábitos alimenticios, horas de comida, horas de sueño y descanso, si tenía estrés, y después paso a las preguntas un poco incomodas, aunque Amy fuera medica y su amiga hablar sobre su vida sexual era incomodo.

Después de la consulta, le mando a tomar vitaminas confiando en que estas abrirían el apetito de la rubia, y como Serena no podía ir a recoger los análisis por el trabajo, Amy quedo que los recogería y le haría saber el resultado por teléfono, así acordaban la siguiente cita.

Serena salio después hacia la oficina, para enterarse que Darien tenía que hacer un viaje por un problema que había en una filial de la empresa y regresaría a más tardar el viernes, cosa que no le hizo mucha gracia.

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El miércoles por la tarde la secretaria de Serena le informo que tenía una llamada de la Dra. Mizuno, cosa que recordó a Serena que había quedado ella de llamar a Amy y por el trabajo había olvidado. Le dio las gracias a la secretaria y le pidió que le pasara la llamada.

—Hola Amy lo siento, se me paso el tiempo con tanto trabajo. Y como no esta Darien lo tengo que hacer yo sola.

—Me imagine que tendrías mucho trabajo, solo te llamo por que tengo los análisis en mis manos. —El tono de Amy era muy profesional.

—Ok, dime, tengo un bicho en la panza ¿Verdad? —Contesto animada Serena.

—Mmmm… nop…

— ¿Entonces si estoy enferma? —Pregunto preocupada la rubia.

—Mmmm… tampoco.

—Amy… me estas asustando… —el tono de voz de Serena reflejaba su preocupación.

—No es nada grave, es solo que no se si decirte por teléfono. —contesto indecisa Amy.

—Más vale que me digas ya, me tienes preocupada, ¿Qué pasa conmigo? —contesto Serena mordiéndose las uñas nerviosa.

—Esta bien… solo tienes una pequeña anemia…

—Eso no es tan malo… —contesto sonriente la rubia, ya se había asustado.

—Hay algo más… estas embarazada.

Después de la noticia Serena se quedo muda, se esperaba todo menos un bebé, después de recuperarse del shock de la noticia, le dijo que la pasaría a ver al consultorio antes de terminar el día y colgó.

Por dios ¡un bebé!

¿Cómo demonios sucedió?

Después de la pregunta, se reto así misma por una pregunta tan estúpida, era obvio como había sucedido, al fin y al cabo ella y Darien eran todo menos célibes, pero eso no quitaba que la sorpresa fuera menor.

Tendría que decírselo inmediatamente a Darien, tomo el teléfono y se quedo a medio camino hacia su oído, no, no podía decírselo por teléfono, esto no es algo que se diga por teléfono. Tendría que verlo a la cara y decirle que iban a ser papás.

Inconscientemente se llevo las manos a su aun plano abdomen, era la noticia más maravillosa del mundo, un pequeño bebé de ella y Darien. Quería salir a gritarlo a los 4 vientos, pero a como estaban las cosas eso de gritar tendría que esperar.

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Los días pasaban tan despacio que quería gritar, no veía la hora de que llegare el viernes y poder compartir la noticia con Darien, pero eso tendría que esperar un poco más. Había pasado por el consultorio de Amy y esta le había dado la receta con las medicinas que tendría que tomar para el embarazo y las indicaciones generales.

El jueves por la noche al hablar con Darien estuvo a punto de decirle pero no lo hizo, quería ver su cara cuando se lo dijera, en cambio le dijo todo lo que lo extrañaba y lo mucho que lo amaba.

Hablaron por horas, el le dijo que llegaría a medio día y que todo estaba saliendo bien, que solo era terminar unos pendientes y regresaría a Tokio y se verían a medio día en la oficina, ella le dijo que seguía mejor, que Amy había encontrado una ligera anemia y que le había recetado unas vitaminas y una dieta, solo omitió un pequeño detalle, pero eso se lo diría mañana en medio de una deliciosa cena.

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El viernes por la mañana Serena se perdió en el trabajo y pendientes que tenía por delante que no sintió el paso del tiempo, cuando despejo un poco su mente se dio cuenta que era hora de comer y Darien aun no había regresado, se dijo que seguro lo haría a más tardar por la noche, le dio permiso a su secretaria de salir a comer, encargo algo al restaurante de Lita y espero a que lo llevaran y decidió seguir trabajando.

Después su comida llego, y como aun no se le pasaban del todo las nauseas, solo picoteo la comida, prometiéndose que más tarde terminaría de comer, intento regresar al trabajo y se dio cuenta que necesitaba información que estaba en el despacho de Darien e intento localizar a la secretaria pero aun no regresaba de comer, así que decidió buscarla ella misma, le vendría bien caminar un poco.

Camino el pasillo, la estancia y la recepción que separaba ambos despachos, y entro en el de Darien para buscar lo que necesitaba, a la hora de comida, el ultimo piso de la empresa era demasiado tranquilo y solitario, solo se oían sus tacones al caminar, al regresar por el camino que antes había recorrido iba metida en el expediente que tenía en las manos, oyó distraídamente la campanilla del ascensor al llegar al ultimo piso, no le dio gran importancia al pensar que serian las secretarias regresando de su hora de comer y siguió metida en su expediente.

Oyó que las puertas del ascensor se abrían y volvían a cerrar para que este descendiera al piso que lo haya solicitado, Serena estaba tan metida en la lectura que no se percato que no llegaron los pasos que esperaba, sino unos más sólidos y pesados que los de una secretaria.

—Mmmm… —dijo la voz en tono de meditación—. Te ves tan hermosa concentrada con esa boquita fruncida que quisiera devorarte a besos.

Serena levanto inmediatamente la cara, al ver a un divertido Darien mirándola de arriba hacia abajo con esa miradita lasciva suya, se olvido de todo salvo de que su amado al fin estaba frente a ella, corrió los pocos pasos que los separaban y se arrojo a sus brazos. E inmediatamente busco sus labios con los suyos. Lo beso con todo su amor.

—Hola princesa… de saber que esta seria la bienvenida, hubiera regresado antes. —le dijo contestando sus besos.

—Te extrañe bebé… —le decía dándole besitos donde podía.

—Yo más mi amor.

La tomo en sus brazos para apretarla contra él y demostrarle a besos lo mucho que la había extrañado, no le importaba que estuvieran a medio hall de recepción, solo quería sentirla contra él. Serena no supo en que momento dejo caer el expediente que tenía en las manos, solo se concentro en enterrar los dedos en su espeso cabello y atraerlo hacia ella.

Estaban inmersos en sus besos que no se percataron que el ascensor volvía a subir y menos de la llegada de este, cuando las puertas se abrieron las personas sonrientes que iban dentro se quedaron de piedra.

— ¡¿Qué demonios significa esto?! —vocifero una vos enojada.

Darien y Serena se separaron en el acto, no podía ser que los hayan sorprendido de forma similar dos veces. Pero ahí estaba, Kenji mirándolos con cara de pocos amigos e Ikuko mordiéndose el labio al no imaginarse que algo así pudiera pasar. Serena fue la primera en reaccionar.

— ¡Papá! ¿Qué haces aquí? —pregunto sorprendida.

—Es mi empresa y vengo cuando se me antoje —le contesto de forma cortante.

—Kenji… —Ikuko trato de calmarlo.

—Ahora mismo vas a explicarme que haces con mi hija. —le exigió a Darien.

—Creo que eso es más que obvio Kenji. —fue la seca contestación de Darien. No iba a justificar su relación con Serena.

—Eres un maldito traidor, has abusado de mi confianza para aprovecharte de mi hija. —le recrimino con furia acercándose peligrosamente a Darien.

— ¡Papá! —se quejo Serena.

— ¡Tu te callas! —le grito a Serena.

—No le grites a mi hija —amenazo Ikuko.

—Tranquilízate Kenji, es mejor que hablemos. —le dijo Darien para calmarlo.

—No voy a hablar contigo, eres un traidor, un arribista, un aprovechado, yo te di trabajo, te di mi confianza y tu me pagas aprovechándote de mi hija —lo acuso Kenji.

—Basta Kenji, no digas cosas de las que te vas a arrepentir. —le sentencio Ikuko.

— ¡¡No lo defiendas!!

En un arrebato de furia arremetió contra Darien, golpeándolo en la mandíbula y tirándolo de golpe al piso. Este no se defendió, no podía golpear al hombre que estimaba tanto y al cual consideraba un segundo padre por muy enojado que estuviera.

Al ver a Darien caer con violencia al piso, Serena se apresuró a ayudarlo, sin embargo antes de que pudiera siquiera ayudar a Darien, su padre la jaló del brazo para tratar de alejarla de él, Serena vio en los ojos de su padre una mirada que combinaba furia, frialdad y desilusión. Ya alarmado por Serena, Darien se reincorporó de inmediato y limpió la sangre de su boca. Producto de un labio partido resultado del golpe.

— ¡Mira lo que hiciste papá! —Lo acuso Serena.

— ¡Ya te dije que tu no te metas! —Le dijo a Serena y a su esposa por igual—. Y tú, —dirigiéndose a Darien—. Más te vale que no vuelvas a poner un solo pie en mi empresa y mucho menos te quiero cerca de mi hija.

— ¡Papá escúchame! —le decía Serena pero Kenji no le hacia caso.

— ¡Ya te dije que no es asunto tuyo! ¡No te metas!

— ¡Basta! —trato de detenerlo Ikuko.

— ¿Por qué demonios no estas sorprendida? —Acuso a su mujer—. Es por que lo sabias ¿verdad? —la miro como si con su silencio lo hubiera traicionado.

— ¡Lo sabia! ¿Y que? —le espeto Ikuko en reto.

— ¡Tu también eres una traidora! —la acuso, lleno de desilusión.

—No hice nada malo, no veo por que he de arrepentirme de guardar un secreto, para mi, la relación de los chicos me hace muy feliz, no veo por que a ti no. —lo cuestiono.

— ¿Por qué?... ¿Por qué? ¡Por que es un traidor! —lo volvió a acusar Kenji.

En eso el ascensor volvió a subir y ahora si eran las secretarias, que al ver la escena prefirieron retirarse y no atraer hacia ellas la obvia furia del dueño de la empresa.

—No soy ningún traidor Kenji —al fin se defendió Darien—. Estoy enamorado de tu hija, ¡No me importa lo que pienses!

— ¡¡De lo que estas enamorado es de su cuenta corriente!! —lo acuso.

— ¿Crees qué tu hija vale tan poco como para que me importe más el dinero? —recrimino Darien.

— ¡Kenji cuidado con lo que dices! —Le volvió a decir Ikuko.

— ¡¡Eres un mal nacido, un aprovechado, yo te acogí como a un hijo, y eres tan ingrato como para pagarme con traición!!

— ¡Si el amar a Serena para ti es traición, pues bien, soy el peor traidor del mundo!

— ¡Eres un sinvergüenza! ¡LARGATE! ¡¡No quiero volver a verte en la vida!! ¡¡Para mi estas muerto!! —Le grito y quiso volver a acercarse para golpearlo otra vez.

— ¿Y yo también estoy muerta papá? —se le planto enfrente Serena.

— ¡¡Deja de decir estupideces!!

— Papá… —Serena buscaba su atención—. ¡Si Darien se va, yo me voy con él!

— ¡Déjate de estupideces niña tonta! —trato de apartarla.

—No soy una niña papá —contesto Serena con paciencia—. Estoy enamorada papá, y si Darien se va me voy con él. Así de sencillo.

— ¡Tú no vas a ningún lado! ¡El que se va es él! —miraba a Darien por encima de la cabeza de Serena.

—No papá escucha… —Serena intentaba razonar con él—. ¡Lo amo! Y donde el vaya yo iré con él. —le dijo convencida.

—A donde él ira, será a al cárcel, por abuso de confianza, por fraude, por chantaje y por lo que se me ocurra.

— ¡Eso no es verdad! —grito Serena.

—Eso es lo que menos me preocupa. —le aseguro Kenji.

— ¡Eso es una mentira Kenji y lo sabes! —declaro Darien.

—No me importa, con tal de alejarte de la insensata de mi hija soy capaz de todo. —lo amenazo.

— ¡Basta Kenji! —se quejo Ikuko.

—Unos años en la cárcel le bastaran para arrepentirse de morder la mano que le dio de comer.

— ¡Papá!

— ¡He dicho que te calles Serena!

— ¡No puedes haces eso papá!

— ¡Por supuesto que puedo! —iba a arremeter contra Darien nuevamente, y este lo enfrento.

— ¡No papá! —Se interpuso entre él y Darien—. No puedes dejar a tu nieto sin padre. —le recrimino al borde del llanto.

— ¡¡¿Qué?!! —preguntaron 3 voces al mismo tiempo.

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Chicas espero que el capi les haya gustado… espero sus comentarios y sugerencias.

Besos a todas

Salyluna.