Lo sé, lo sé, esta semana no subí nada, sorry, pero como recompensa subiré hoy los que no subí, (o uno al menos) :'D

Hora del KiKaga, es tan dulce esta pareja que me da diabetes 3

Adv: Medio shota, porque ambos tienen 10 años :v


Dormir

Kise Ryouta x Kagami Taiga

Kagami nunca había tenido miedo de dormir solo, ya que siempre dormía junto a su madre hasta que ella se cercioraba de que dormía para dejarlo en su habitación. Siempre fue así, a pesar de tener apenas unos diez años.

Pero ahora, las cosas iban muy mal para su mente infantil.

Él y su madre vivían en un apartamento, y en el departamento de al lado del suyo, vivían también una linda señora rubia con su hijo, que a Taiga le pareció, tenían exactamente la misma edad. Al sr vecinas, ambas mujeres se veían de forma constante, hasta llegar a ser unas excelentes amigas.

Conoció al hijo de la amiga de su Mamá, Kise Ryouta. Era un simpático rubio que era completamente idéntico a su madre, desde los ojos miel hasta las grandes pestañas. Le gustaba, le hacía sentirse muy bien estar con él, y forjaron una gran amistad.

Pero como sus madres, aún seguían siendo jóvenes que querían al menos un poco de tiempo solas y divertirse, quedaron en un acuerdo en que saldrían un viernes a dar un paseo, mientras los niños se quedaban en alguno de los dos departamentos.

El departamento elegido fue el de la señora Kise, mientras que su hijo dormía en su habitación, Kagami podría dormir en la de ella, en lo que regresaban de su noche a solas.

Pero fue la primera vez para el pequeño Taiga, que sintió miedo.

Estaba solo en aquel enorme cuarto, estaba oscuro, ya que no había la misma luz de noche que él tenía para dormir. Las sombras de la ventana le daban miedo, aun cuando fueran apenas ramas deformes, y los sonidos imaginarios que su mente producía producto de su miedo solo lo hacían alterarse más.

Completamente atemorizado, y dándose cuenta de que no dormiría, se levantó de la cama, en silencio, camino fuera de la habitación hasta quedar parado frente a una gran puerta que ya conocía. Era de color café madera, con el dibujo de un pollito amarillo pegado.

La habitación de Kise.

Abrió la puerta y pudo ver el bulto que descansaba en la cómoda cama, con sus pies descalzos, avanzó lentamente hasta que llegó al borde de la cama. Observó la cara del niño, Ryouta estaba durmiendo, se veía tan relajado que hasta sintió envidia.

Con cuida se subió, de manera cautelosa para no despertar al rubio con sus movimientos, y cuando estuvo acostado a su lado, tomó la sábana y se cubrió con ella para acomodarse en el colchón y poder dormir

– ¿Kagamicchi qué haces en mi cama? – La voz susurrante de Kise le asustó, pensó que estaba dormido pero parecía que solo tenía los ojos cerrados, entonces lo miró a la cara mientras se acomodaba mejor ya que ahora no debía tener cuidado con sus movimientos.

– Me sentía solo – Dijo de manera automática, agradeciendo que la oscuridad de la noche cubriera sus mejillas que probablemente estuvieran rojas de la vergüenza.

– ¿Tienes miedo? – Cuestionó el otro.

– ¡N-No! – Gritó en un susurro el pelirrojo, mientras hacia un puchero y fruncía el ceño.

– Ya ya, no tienes que molestarte, puedes quedarte a dormir conmigo – Le dijo Kise mientras se reía levemente ante la negativa de su amigo, era obvio que Kagami tenía miedo. Pero bueno, él también tenía un poco, y por eso no se había dormido.

– G-Gracias… – Agradeció, mientras cerraba sus párpados y se amoldaba al cuerpo de Ryouta. Este le abrazó, y entonces Taiga hizo lo mismo.

Como estaban concentrados en el otro, lo demás pasó a segundo plano, y en unos minutos ambos cayeron dormidos, abrazados, y con una sonrisa en el rostro.


– ¡Miyako! ¡No encuentro a Taiga!

– Tranquila Konoha, está con Ryouta, lo fui a ver hace unos momentos, ambos aún están durmiendo y no quise despertarlos.

– ¿Con Ryou-chan? Entonces iré a verlos.

La mujer de cabello rojizo castaño fue con dirección a la habitación del hijo de su amiga, mientras esta preparaba la cena. Ambas llegaron un poco tarde ayer y se fueron directo a dormir en el departamento donde no estaban los niños, pero cuando amaneció y fueron a ver a sus hijos, Konoha, la madre de Taiga, no encontró a su niño en donde debería.

Abrió la puerta del dormitorio del rubio y se encontró una adorable escena. Su bello hijo y el de su amiga, abrazados, durmiendo felizmente mientras se escuchaban sus leves suspiros. Se veían tan lindos que la señora Kagami no pudo evitar tomarles una foto.

– Adorables ¿No? – Dijo Miyako apareciendo en la puerta también –Cuando se casen será maravilloso, ¡Seremos consuegras!

– ¡Gran idea Miyako! ¡Habrá que preparar los preparativos de la boda desde ahora!

Y mientras las dos mujeres charlaban sobre la futura boda de sus hijos, ellos seguían durmiendo, ajenos a lo que sus madres estaban planeando.


Las madres de ambos son unas loquillas XD

Es todo ¿Reviews?:3