Yami estaba recostado en su habitación y el CEO estaba junto a él, no pensaba descuidarlo tan fácilmente como la última vez.
- ¿Cómo me encontraste?- preguntó el tricolor, sabía por el propio Mahad que éste lo había sacado de Japón sin decir nada a nadie, ni siquiera al otro castaño, cosa que le molestó al principio, pero cuando se calmó lo dejo pasar, con la idea de contactarlo a la menor oportunidad.
-Todos dejan un rastro cuando entran o salen de un país, he de confesar que tu hermano escondió muy bien su rastro, pero no fue tan inteligente cuando te escondió a ti. Sólo tuve que buscar por tu verdadero nombre, tu pasaporte apareció sellado en un vuelo privado de media noche, aunque no fue fácil abrir esos registros, al final como siempre obtuve lo que quería. Así que subí a mi equipo táctico a un avión y me vine de inmediato para acá, el resto ya lo sabes. -explicó con simpleza.
- ¿Dime Seto, que represento yo para ti?, ¿Por qué me buscaste?, ¿Por qué te arriesgaste tanto por mí? -Yami estaba interesado en saber el por qué su jefe lo había buscado, y lo principal, si había algún sentimiento de su parte.
- Si Seto, responde la pregunta, ¿Cuáles son tus intenciones con mi hermano? -se escuchó a Mahad hablar, entrometiéndose.
- Eso no te incumbe, esto es una charla privada- dijo molesto el ojiazul.
- Me importa si se trata de mi hermano pequeño -le respondió el otro sin dejarse amedrentar.
La escena en sí, era de lo más bizarra, en un momento de paranoia los castaños habían terminado tomando medidas para asegurar que Yami no desapareciera de nuevo en manos del contrario. Ambos habían sacado esposas, Seto se esposó al lado derecho del tricolor y Mahad al lado izquierdo. No solo eso, los castaños se esposaron mutuamente también, Kaiba esposó la pierna del chocolate a la cama y viceversa, pero claro en un mundo donde estaba en juego algo tan importante como el ojos rojos cualquier cosa podía pasar.
- Saben, no es raro para mi estar con dos hombre en la cama al mismo tiempo, incluso el estar esposado no me es indiferente, -reveló el tricolor sin mucho pudor – aun así esto es por mucho, lo más extraño que me ha pasado últimamente, supongo que es la falta de sexo en la ecuación- agregó con humor, ruborizando a los castaños.
- Eres una rata insensible, no te mereces a Yami -dijo el chocolate desviando el tema y la vergüenza - Tú no sabes nada -le respondía Kaiba, siguiendo la pelea
- que es lo que no sé, cubo de hielo, que te aprovechas de un chico indefenso, pero él tiene quien lo cuide y proteja –el otro castaño no estaba nada contento.
- Claro que sí y ése soy yo, él es mío –la contienda comenzaba a ponerse intensa de nuevo.
- Les recuerdo que yo solo detuve su absurda pelea -les recordó el tricolor- que a veces necesite un poco de ayuda no significa que no pueda partirles la cara.
- Torpe troglodita, retrógrado sin sentimientos -insultó Mahad ignorando el comentario de su hermanito de una forma muy inmadura.
- Mono descerebrado, impulsivo sin control -Kaiba también se hizo el sordo y continuó su pelea verbal con el otro.
- No hay como estar aquí encadenado con ustedes dos para extrañar la vida de la jaula -ironizó Yami ignorando como la pelea comenzaba de nuevo, e inútilmente tratando de dormir entre ese par de chiflados -demonios quiero ir al baño- se quejó dramáticamente
POR LA MAÑANA…
Había preparativos, una fiesta se llevaría a cabo en donde Yami sería presentado a la sociedad como el legítimo heredero de la familia. Todo había sido planeado desde que el chocolate había partido a buscar a su hermano a Japón. Lo único que iba a quedar pendiente era hacerlo de forma legal, ya que para eso se necesitaba de una prueba de ADN la cual tardaría algunos días, pero como Mahad estaba seguro y no le importaban los tecnicismos adelantó primero la celebración.
Todos los hermanos reunidos, algunos felices otros no tanto, invitados importantes y celebridades especiales de fama mundial, también estaban presentes.
- Mira, vendrá el ministro de Francia, es muy difícil que él asista a eventos sociales -dijo Mahad mostrando la confirmación de asistencia que habían enviado.
- Sí, lo conozco -dijo el tricolor sin mucho interés, él se estaba probando algunos trajes lo cual ya lo tenía cansado, nunca le había gustado medirse la ropa.
- ¿De dónde lo conoces?, es un hombre muy ocupado y poco sociable –preguntó curioso.
- Sólo diré que le gusta la seda rosa y no precisamente que yo la use –respondió el ojos rojos con una sonrisilla traviesa.
- ¿Cómo es eso? -preguntó confundido y luego recordó el antiguo trabajo de su hermano y se puso algo rojo- sabes que olvídalo, no digas nada.
- No es lo que tú crees. -dijo el tricolor aclarando la situación– ¿Sabes lo que es un muñeco viviente? -el chocolate asintió– Bueno, a él le gusta que lo vistan como uno y jueguen con él como si lo fuera, pero nada sexual, lo único es que en lugar de vestirse como un muñeco masculino le gusta que lo traten como si fuera una muñeca femenina.
- Suena perturbador que un hombre el cual tiene una fama muy respetable y de más 50 años, tenga esos gustos -la imaginación del castaño estaba tratando de reprimir las imágenes que llegaban involuntariamente a su mente.
- Te sorprenderías, es probable que a la mitad de tus invitados los conozca, voluntaria o involuntariamente y a los que no conozca, igual les sabré algún gusto o secreto, mis compañeros no siempre son discretos -para el tricolor era algo normal, sus compañeros tenían un voto de silencio, no comentaban nada de sus clientes, pero eso era a personas fuera de su círculo, entre ellos siempre se platicaban todo, desde las cosas más divertidas, hasta situaciones en la que deberían tener cuidado.
- Bueno tu olvídate de eso, ahora eres alguien más importante y poderoso que ellos, ahora ellos son los que te servirán a ti y se desvivirán por atenderte, lucharan por complacerte -dijo Mahad sonando muy motivador.
- Se escucha igual a mi trabajo anterior –dijo Yami sonriente y travieso.
- Tal vez, pero ahora tú los manejaras a tu antojo y ellos tendrán que obedecerte sin protestar. -el chocolate sonaba muy firme y seguro.
- En definitiva suena igual que mi anterior trabajo -dijo el tricolor sin contener ya su risa, viendo como su hermano sentía el fracaso por no poder decir algo más motivador.
- A tu novio no le va a gustar escuchar esos comentarios -dijo el castaño ya inmaduramente como un niño pequeño.
- Kaiba no es mi novio- reprochó rápidamente el otro e igual de infantil que Mahad- además él así me conoció, sabe a qué me dedicaba y no tengo porque ocultarle nada. Ya sabrá él si quiere algún día escuchar o no la historia completa, o por lo menos mi versión- agregó dándole la espalda al otro.
Majad se sintió un poco mal al respecto y decidió dejar el asunto por la paz y en el olvido.
- Ese traje se te ve bien -dijo cuándo lo vio con un esmoquin en color crema, aunque el pantalón le quedaba un poco largo -pero sé que ropa te quedaría mejor, caminó hacia un viejo arcón y sacó una caja más pequeña de madera bellamente decorada, dentro de ella había un traje que parecía llevar tiempo guardado.
- ¿Qué es eso? -preguntó Yami con inseguridad, nunca había visto nada parecido y eso que había usado toda clase de disfraces -es un traje ceremonial típico de nuestra familia, usarlo es un honor ya que no todos tienen el derecho de portarlo, este perteneció a nuestro padre. Cuando era adolecente lo usó para su primer evento formal hace más de 50 años, se considera una reliquia familiar -dijo el chocolate mostrándoselo.
- Qué… bonito -dijo el tricolor aunque no muy convencido.
- Pruébatelo –sugirió su hermano con una sonrisa suave.
- Claro –aceptó por cortesía más que nada.
No podía creerlo le quedaba a la medida, ni largo, ni corto, era exacto, como si fuera hecho para él, claro que por su gusto no era lo que elegiría para un evento formal, pero era la tradición de su familia y había sido de su padre, sintió que era el destino.
- Quiero usarlo hoy -dijo el tricolor con melancolía, hacia tanto que no sentía lo que era el pertenecer a una familia verdadera que no podía negarse.
- Te verás como lo que eres, un príncipe, no mejor dicho un faraón –dijo el castaño- te dejo solo, el evento comienza en unas horas descansa un poco y relájate mientras tanto.
Pasaron unas pocas horas, y los invitados estaban ya reunidos, era obvio que ya todos sabían quién era Yami y su pasado, también era evidente que nadie diría nada al respecto, la familia era muy poderosa como para molestar o humillar al heredero perdido, por el contrario, el chico era considerado un sobreviviente a tan terrible vida. Hipócritas a los ojos del tricolor, ya que él sabía bien que muchas de esas personas pagaban por los servicios de la escuela, pero ya había tomado una decisión, sabía de antemano que con o sin el director la escuela seguiría funcionando, había más de una rata al poder, pero ahora con todos los recursos que poseía se dedicaría a destruirla desde la raíz.
hola, me disculpo por la demora, no tuve internet por mucho tiempo y luego no se fue la inspiración, pero ya regreso, aunque no se por cuanto tiempo, en fin pasemos a las gracias
GRACIAS A:
TsukihimePrincess: pues si yami es muy fuerte, y seto un celoso de primera. Saludos
M.A.: Fue tan pronto como pude, espero te agrade el cap. saludos
Ninoska: gracias a ti por leer, espero te guste el cap.
AVISO URGENTE "REGALO". como disculpa por la demora les quiero hacer un regalito, no siempre los are pero ahora y cuando pueda tratare de incluir alguna cosita extra, recuerden no siempre lo are así que espero que los disfruten, no tiene nada que ver con museo.
Seto llega con su esposo el cual comía un poco de sopa en la cocina
- sabes lo que la inútil de mi secretaria me dijo esta mañana- bramo furioso y sin dejar a yami hablar continuo - que necesita una licencia por maternidad, el año pasado tuvo ya un mocoso y ahora tendrá otro, no sabe lo inconsciente que es traer más niños al mundo, debería ser ilegal o con licencia expedida del gobierno,… ja para cuando esos burócratas den la autorización a las parejas ya serian ancianas y sin ganas de mocosos- kaiba repentinamente fue sorprendido por un fugas y dulce beso de su esposo-
- amor escucha bien- dijo yami tranquilamente - vamos a ser padres, tendré un bebe, ahora sonríe y dime que me amas a mí y a tu hijo o te juro por Ra que te mato- Si, seto kaiba vivió muchos años y tuvo muchos hijos.
FIN
espero que les haya gustado su regalo.
dudas quejas o comentarios son recibidos
disculpen la ortografía
gracias a los que leen :-)
