Salvando a Draco Malfoy

de Dayspring

beta LatexoHPo

Capítulo 20. De Completo Acuerdo y Por Mi Propia Voluntad y Deseo…

―¿Está listo, señor Malfoy?

Draco se giró hacia su Jefe de Casa. Vestía una fina túnica, el cabello impecable, y sabía lo que supuestamente debía decir cuando estuviera de pie frente a Dumbledore y los magos y brujas reunidos. Pero no estaba listo.

―¿Qué diablos estoy haciendo?― susurró para sí mismo.

Al parecer no susurró con tanta suavidad, porque Snape le respondió.

―Estás salvándote a ti y a la línea Malfoy.

¿Esa era razón suficiente para casarse con Harry Potter? El mismo Potter que lo había rechazado, hechizado, que era la invariable espina en su costado por casi siete años. ¿Acaso era esa la mejor solución? ¿Simplemente no pudo haber huído… y esperar que todo saliera bien?

―No pensé bien en este curso de acción cuando me contaste tu plan― volvió a hablar Snape―. Lo vi extremo y desesperado. Sin embargo, después de analizarlo bien me di cuenta de la fuerza inherente de tu plan. Estás asegurando una alianza a través de la confluencia de sangre en forma de hijos. Tu plan honra la tradición de la magia. Tu Casa, que ahora no sólo incluye a los futuros Malfoy, sino a los Parkinson, Zabini, Crabbe y a todos los demás, será tenida en alta estima por su dedicación al código por el cual todos debemos vivir. Deberías estar orgulloso de ti mismo, Draco. Yo estoy honrado de estar a tu lado este día.

Draco miró a su profesor, parecía ser sincero, pero el hombre era un espía (parecer sincero mientras mentía descaradamente era una herramienta de trabajo) Pero, no tenía razón para mentir, no tenía razón para halagarlo. Draco ahora era nada. No era hijo de Lucius. No era el heredero Malfoy. No era más que un inútil fenómeno que había permitido… no, para ser honestos, se había puesto a sí mismo para ser la perra de Harry Potter. ¿Por qué Snape intentaría ganarse su favor? ¿Por qué Snape diría que estaba honrado… ? A menos que de verdad lo estuviera.

Bien… mierda.

Draco se paró derecho y siguió a Snape hacia el castillo.

ooooo

Harry abrió vacilante la puerta de la oficina de Dumbledore, hasta que cuatro manos lo impulsaron al interior. Después de fulminar con la mirada a sus supuestos amigos, miró alrededor de la habitación, sorprendido de ver sólo a Dumbledore allí. El mago traía una sorprendentemente dócil (y diplomática) túnica dorada con bordes verdes.

―Hola, Harry. Luces muy bien.

―Eh… usted también, señor. ¿Acaso llegué temprano?

Dumbledore sonrió.

―No, estás justo a tiempo. Los demás están esperando adentro―. El hombre hizo un gesto con su mano y Harry vio una puerta doble que nunca había visto antes… puertas que no habían estado allí antes. Oh, genial. Ahora hasta el mismo castillo anticipaba el acto―. Esperaremos aquí por…. Oh, aquí están. Justo a tiempo, caballeros.

Harry se dio la vuelta y vio a Draco y a Snape entrar a la oficina. Snape vestía de una manera similar a Ron, excepto por el borde en los colores Slytherin. Draco vestía supuestamente igual que Harry (excepto que Harry no sabía que lucía tan bien). El blanco de la túnica acentuaba el color de Draco, haciendo resaltar sus ojos plateados, su cabello se veía más… sólo más.

―Draco― susurró sin notar siquiera que estaba hablando.

―Harry.

Compartieron una mirada, luego ambos se giraron hacia Dumbledore.

―Es hora de comenzar― dijo el viejo mago―. Yo entraré primero, luego la señorita Granger― sonrió a Hermione, que también traía una túnica formal, aunque era más ceñida al cuerpo que la de los hombres―. Después ustedes cuatro entrarán, ¿está bien?

Todos asintieron y las puertas se abrieron mágicamente, revelando filas de sillas ocupadas. Música comenzó a sonar y los invitados se pusieron de pie. Dumbledore comenzó a caminar lentamente por el pasillo, sonriéndole a las personas reunidas. Cuando llegó al final, se detuvo y le hizo una seña a Hermione. Ella levantó un palo del escritorio de Dumbledore y una bandera se desplegó; la mitad representaba el Escudo de Armas de Gryffindor, la otra mitad el de Slytherin. Orgullosa, la chica sostuvo el estandarte y comenzó a caminar por el pasillo.

Harry sintió pánico de pronto y, sin pensarlo, tomó la mano de Draco. Incluso estaba tan anonadado como para no sorprenderse cuando unos cálidos dedos se entrelazaron con los suyos, y apenas notó que estaba caminando hasta que escuchó un siseado "Postura", de Snape.

Los jovenes y Dumbledore subieron a un pequeño estrado. Al centro de la plataforma había un pedestal sosteniendo un orbe de luz con una cuerda dorada a su alrededor justo en medio. La cuerda se movía como si tuviera vida, y Harry se estremeció.

―Amigos míos, estoy complacido de estar hoy aquí, frente a ustedes, para oficiar una ceremonia que nunca se ha celebrado en Hogwarts. Hoy, ustedes y yo seremos testigos del vínculo entre dos de nuestros estudiantes, un Vinculus Unitas. Como saben, un vínculo es un evento sagrado, porque no puede haber nada más sacrosanto que la unión de magia con magia por la misma Magia. Harry, Draco, ¿están aquí presentes por fuerza, falsedad o locura?

―No, director.

―No, señor.

―¿Puede verificar eso, señor Weasley?

―Sí, señor. Harry está aquí por su propia voluntad.

―¿Profesor Snape?

―Draco está aquí por su propia voluntad.

―Caballeros, por favor diríjanse al Orbis Magus para realizar su petición.

Harry fue primero que Draco, ya que como la persona que había pedido primero el vínculo, estaba en el rol de pretendiente. Por eso la petición de Harry era más dudosa y si él no podía continuar, la petición de Draco sería en consecuencia inútil.

La Magia era a veces muy práctica.

Harry se acomodó los anteojos y miró la bola de luz.

―Suma de Toda la Magia, yo, Harry Potter, suplico que busque en mi mente, mi corazón y mi alma, y aproveche el poder de las verdades reveladas y puestas al descubierto, para que vea todo lo que es para mí Draco Malfoy. Esto es lo que pido, de completo acuerdo y por mi propia voluntad y deseo.

Miró rápidamente a Draco, luego a sus pies.

―Suma de Toda la Magia, yo, Draco Malfoy, suplico busque en mi mente, corazón y mi alma, y aproveche el poder de las verdades reveladas y puestas al descubierto, para que vea todo lo que es para mí Harry Potter. Esto es lo que pido, de completo acuerdo y por propia voluntad y deseo.

Cuando Harry lo volvió a mirar, Draco lo observaba con un deje de tristeza en los ojos. Antes de poder comprenderlo, hubo un jadeo colectivo en la audiencia y nódulos gemelos de luz salieron del orbe. Se arremolinaron alrededor de Draco y de él, levantando una densa cortina de chispas pulsantes. Era extraño, pero Harry no sentía maldad en la luz que bloqueaba para ver el resto de la habitación. De hecho, se sentía calmado, en paz. Le sonrió a Draco, con quien estaba compartiendo la pequeña columna de privacidad. Draco sonrió a su vez.

Luego, los dos nódulos que había formado la columna flotaron entre ambos. Mientras observaban, los nódulos explotaron, cegándolos. Cuando su visión regresó, Harry notó que las luces a su alrededor habían desaparecido. Miró con rapidez a Draco, pero el rubio no le estaba prestando atención; miraba la cuerda trenzada alrededor de su muñeca izquierda. Harry miró su propia muñeca y vio que estaba adornada de manera similar. Al tocarla, encontró que era una especie de suave metal.

―Y como así ha sido ordenado por la Magia, así deberá ser― dijo Dumbledore con los brazos extendidos―. Harry Potter y Draco Malfoy han sido examinados por la Magia y ella no ha encontrado faltas en su devoción hacia el otro. La Magia ha permitido su unión colocando en sus personas lazos visibles, advirtiendo así que no permitirá interferencias en lo que ha convertido en uno. Ustedes, como testigos, quedan encargados de proteger esa unión, de administrar su cuidado y defenderla contra detractores, engañadores y litigantes. Señalen su comprensión diciendo: "Obedecemos la sabiduría de la Magia".

―Obedecemos la sabiduría de la Magia― repitió la audiencia al unisono.

Dumbledore sonrió.

―Magos y brujas, aquí está la pareja vinculada: Draco Malfoy y Harry Potter.

ooooo

Draco estaba en shock. El vínculo… había funcionado. ¿Cómo? ¿Por qué? Mientras estaba de pie estrechando la mano de la gente NI SIQUIERA LO QUERÍA; reflexionaba sobre lo imponderable y no podía entender si había sido jodido o bendecido. Simplemente no sabía.

―Invita a Potter a bailar―. Draco miró sin comprender a su Jefe de Casa, que había estado protectoramente tras él evitando todos los apretones de mano―. Debes guiar el primer baile, luego puedes colapsar― agregó Snape de manera muy gentil para ser él.

―Está bien― asintió y se giró hacia Potter, a su lado izquierdo. Años de entrenamiento le sirvieron bien―. Harry, ¿puedo tener este baile?

Aquellos que lo escucharon rieron de placer. Draco sintió náuseas.

―No soy bueno para bailar― le advirtió Harry.

―Yo sí. Sólo sígueme, ¿está bien?

Harry asintió y Draco lo guió hasta el centro del Gran Comedor, que era el lugar donde se celebraba la recepción. Una recepción. Dumbledore había sacado todo por su chico dorado. Bueno, si tuvo que vincularse con alguien, al menos era alguien con buenas conexiones.

El cuerteto de cuerdas terminó su canción y Draco no pudo recordar haber bailado.

―Te ves sonrojado.

Draco se percató de que estaba cansado.

―Creo que iré a sentarme. Pídele a alguna de las profesoras que baile.

―¿Qué? No sé bailar, ¿recuerdas?

―Fingue que eres yo. Y no cuentes por lo bajo.

―¿Puedo empezar con Hermione?

Draco se encogió de hombros.

―Como quieras. Voy a sentarme.

―¿Estás bien?

―Fue un largo día.

Una semana larga. Un mes largo…

Se dejó caer en una de las sillas del banquete que había reemplazado las bancas habituales. Ah. Alivio.

―Toma.

Tomó la copa de ponche que le alcanzó Snape.

―Gracias.

―Fue todo un golpe el que hiciste― le dijo Snape sentándose a su lado con su propio cáliz de ponche.

―Me gustaría saber cómo lo hice.

―Es simple. Le pediste a la Magia que mirara dentro de ti, y encontró algo que aparentemente escondiste de ti mismo. Es comprensible si tomas en consideración la presión exterior bajo la que tú y Potter estaban para odiarse. Cuando se es joven eres fácilmente influenciado. Al madurar, sin embargo (y si tenemos suerte) descubrimos quiénes somos en realidad. O, en tu caso y el de Potter, una fuerza externa mira dentro de ustedes y les dice la verdad sobre ustedes mismos. Eras amado, Draco. Disfrútalo.

Draco miró a su Jefe de Casa con precaución.

―Parece que usted está tomando esto muy bien.

Los labios de Snape se afinaron en la parodia de una sonrisa.

―Le puse al ponche una poción calmante.

Draco lo miró, asombrado ante su audacia.

Luego se tomó todo el contenido de su copa de un golpe.