Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola! Es sábado, y aunque por un momento pensé que se me haría imposible actualizar el día de hoy, no fue así, aquí estoy, como cada fin de semana, para dejar otro nuevo capítulo, esperando como siempre, que sea de su agrado, muchas gracias por su apoyo en forma de lecturas, de reviews, de follows, de favoritos, significan mucho para mí, ya sé que en cada capítulo lo digo, pero es en serio, en fin, no pondré más en ésto, espero que les guste y nos leeremos el siguiente sábado (si no hay ningún contratiempo).

Por cierto; cualquier error, no duden en hacérmelo saber, lo arreglaré.


Ron Weasley le sonrió divertido a la mujer que estaba frente a él, ni siquiera sabía su nombre, la había visto en publicidad, sabía, no sólo por su físico que era una modelo, pero desconocía más información.

—Ron Weasley –informó, dando pie a que la morena le dijera su nombre.

—Muy sutil, Ron Weasley –sonrió divertida –me hubiese gustado más que preguntaras mi nombre mientras me tomaba el trago que me invitarías –su sonrisa fue amigablemente interesante, el pelirrojo bajó la vista hasta el niño.

—Oh, eres niñero –sonrió –puedes traerlo, te prometo no hablar de cosas inapropiadas –le guiñó un ojo.

—Yo iré con el abuelo, ustedes vayan por su trago –el tono del niño hizo que Pansy sonriera alegre.

—Me agradas cada vez más, gracias por el permiso –tomó a Ron del brazo y caminaron rumbo a la barra.

Ron sonrió a todos los que le dedicaron el gesto mientras avanzaban, bajó la mirada con una sonrisa divertida, llamando la atención de ella.

—Ahora te ríes de mí –frunció el ceño.

—En realidad me he dado cuenta que una supermodelo me está usando para poner celoso a su ex, un famoso actor británico que se está consolidando como uno de los mejores en el mundo, y que tiene una cita con la Reina para ser reconocido, es algo nuevo para mí ¿sabes?

—Un actor famoso británico –soltó una risita –sí sabes que por lo regular, lo más famoso que llega a ser un actor británico es a ser reconocido por Escocia ¿no?

—Desde luego –soltó Ron riendo divertido, ocasionando que la chica hiciera lo mismo –pero aun así me usas, para poner celoso a Harry ¿no es así?

—Normalmente, lo sería, pero ésta noche en específico, no.

—Me alegra saber que fue mi encanto lo que te llamó la atención.

—Tienes un encanto en bruto, eres como un diamante sin descubrir.

—Vaya ¿así es como se sienten ustedes con los halagos? No los haré de nuevo.

— ¿No te estoy halagando bien? –Elevó una ceja –dime el mejor halago que se te pudiera ocurrir –incitó.

—En realidad no soy muy bueno halagando a las mujeres.

—Eres más del tipo patán que las insulta para conquistarlas.

—Ya soy un patán, ésta charla de conocimiento me está dejando muy mal –sonrió.

La charla entre ellos se hizo cada vez más amena, para sorpresa de Ron, ya que la ahora chica con nombre, Pansy Parkinson, aparentaba todo, menos ser alguien divertida y agradable, sí que tenía un caparazón duro de romper.

—Hola –saludaron junto a ellos una vocecita suave.

—Hola –saludó Ron con una sonrisa.

—Soy Luna Lovegood –sonrió sujetando la mano del chico –porque algo me dice que Pansy no me presentará.

—Lo has adivinado muy bien –soltó incómoda la mujer de cabellos oscuros.

—&—

Ginny regresó al salón lleno de famosos, productores, reporteros y hombres de negocios, con una sonrisa enmarcando su rostro, pretendiendo que estar entre ellos le era tan cómodo como normalmente le era.

—No deberías detenerte de la nada –la reprendió Draco, chocando con ella y sujetándola de la cintura desde atrás.

—Lo siento –le sonrió.

El flash la dejó ciega y observó hasta la mujer que le dedicó una sonrisa fanfarrona, después observó a Draco, y su dentadura perfecta se mostró, resaltando por el labial rojo que usaba.

—Han estado desaparecidos un buen rato ¿no lo cree, señor Malfoy?

—En realidad no, no lo creo –soltó serio.

—Bueno, es un poco extraño que su prometido esté atendiendo a todos mientras tú –la vista de la rubia descendió por Ginny –estás con Malfoy.

—Es mí…

—Ya no trabaja para usted ¿recuerda? Pero vamos, Ginny ¿sigues sin palabras para Oliver Wood? –sonrió maliciosa.

—También me encantaría saber si ya tiene algo que decir referente a robarse a mi hijo –anunció Wood llegando junto a la mujer.

—Así que la enviaste tú, Rita Skeeter interesada en mí –se burló –ni en mis pesadillas pasa eso.

—Si no quieres que alguien se fije en ti, no te robes a un niño, querida –se encogió de hombros Rita.

—Bueno, eso es lo que él dice, aún tiene que probarlo ¿no es así, Oliver?

—Es mejor que vayas despidiéndote de mi hijo –dio un paso hasta ella –pero te puedo prometer que las cosas no van a quedarse así, no voy a descansar hasta verte pudriéndote en una cárcel, por lo que nos hiciste.

—Por fortuna, hay alguien competente viendo el caso –se encogió de hombros –nos veremos ahí, Oliver.

La sujetó del brazo cuando se iba a ir. —Voy a llevarte a la miseria nuevamente, y cuando estés suplicando que me detenga, me llevaré a Asher conmigo, y jamás volverás a verlo –susurró en su oído.

—Quiero verte intentarlo.

—Bueno, he decidido no lo sé… retrasar el proceso, ver cuánto tiempo te tomará conseguir empleo, y ¿cuánto crees que te duren tus ahorros, para mantener a Ash, pagar la renta, comer y pagar todo esto? –Sonrió –que duermas bien.

El hombre se alejó con un andar despreocupado, acercándose a una rubiecita que reconoció de inmediato, Luna Lovegood estaba ahí, con él, siendo demasiado amable, ella normalmente lo era, pero le sorprendió que lo fuera con él, precisamente, suspiró, era una idiota, y todo ese tiempo había estado cuidando su espalda de que Pansy la traicionara, y ahora veía que por más confiable que alguien se viera, no lo era.

—Tranquila –intentó Draco, sujetándole de la mano, pero ella se soltó.

—No es el momento ni el lugar, lo siento –se alejó.

El rubio frunció el ceño al verla alejarse, todo lo que había logrado hacía unos minutos se habían ido a la mierda, maldita rubia que tenía que arruinar el buen humor que le había costado recuperar en la pelirroja.

Draco vagó por el lugar, charlando con algunos de los invitados, intentando ser social, como Astoria y Ginny le habían pedido que fuera, porque eso sin duda ayudaría mucho a su imagen pública, su cara se arrugó en enfado cuando Potter se detuvo junto a él, con una mano en el bolsillo y un trago en la otra.

—No puedo creerlo ¿qué le ve? –bufó el hombre.

Draco levantó la vista y se encontró con la pelirroja hablando alegre con Nott. —Lo mismo quisiera saber –admitió.

—Apenas lo conoce, vamos, no tengo nada en su contra, por el contrario, me cae bastante bien, pero ¿por qué de todos los hombres en el lugar, precisamente él?

—Ah –observó a Potter, notando que veía a otro lado, así que siguió su mirada –Parkinson –soltó divertido.

—Sí, ha estado ayudando a Ginny con algunas cosas, pero… no sé qué rayos me pasa –admitió para Draco –ya sé que no somos amigos –aceptó.

—Pansy es una mujer complicada, casi tanto como Ginevra.

—Pues parece como que no lo fuera –aceptó –la conocí en mi sabático, ella estaba en la isla por trabajo, y bueno, nos topamos en el bar, me reconoció, hablamos y fue sencillo tratarla sin que se pusiera como loca fanática.

—Pansy Parkinson sólo es fanática de ella misma –contestó –le gusta ir por la vida pretendiendo ser una tonta e ignorante, pero en realidad sabe más que tú y yo juntos, es una chica, sin duda sabe más que nosotros –bromeó.

—Pensé que no se llevaban bien.

—Quería que saliéramos en el pasado, su familia y la mía se codean –informó a Potter –pero…

—Ginevra –supuso Harry y Draco asintió con una sonrisa fingida.

—Así que… ¿algún consejo?

—Te la has pasado ignorándola y haciéndonos pensar que sientes algo real y fuerte por Ginevra ¿crees que te la pondrá fácil? –Negó –es Pansy Parkinson de quien hablamos.

—Ya, iré a que Ron Weasley no la conquiste antes de que yo lo haga.

Potter se alejó rumbo a los Weasley y a Pansy, Draco volvió su vista hasta Ginny y Nott, éste último le tenía ubicado, su rostro era impasible, contestaba a lo que ella le decía, pero no le ponía importancia, hasta que ella volteó también a verlo.

Las cejas de Draco se elevaron, sumando al combo de provocación una sonrisa socarrona, suponía que ella le estaba diciendo que estuvo más de media hora sobre su regazo, con el rostro escondido en su cuello, mientras él la pegaba más contra él, y era obvio que no le agradaba saber, que estaba por buen camino de conquistarla de nuevo.

—No estás ayudándome mucho esta noche –informó Ginny junto a él.

—Yo no me he puesto ebrio, aun –aclaró –y no he gritado a los siete vientos que…

—Cuatro –lo corrigió con una sonrisa –y por favor te lo suplico, Draco, quiero solucionar mis problemas con él, no te quiero ocasionando más problemas, no ahora, no con Oliver pisando mis talones, no con Asher enfadado conmigo, no con mi familia creyendo que soy una ratera, no quiero a los tabloides publicando algo que jamás pasará.

—Algo que jamás pasará –repitió –no te comprendo entonces, dejas que te bese…

—Te abofetee por eso –le recordó.

—Me dejas consolarte, me cuentas tus cosas por media hora y luego, me hablas así, es que simplemente no sé qué es lo que quieres y por qué lo haces.

—Dijiste que querías ser mi amigo –contestó frunciendo el ceño.

—Potter también es tu amigo ¿te sientas en su regazo mientras él…?

—No te comprendo –admitió –en un momento eres mi amigo, y al siguiente me estás reclamando las cosas como si fuera una mujerzuela, como si hubiese algo entre tú y yo, pero no hay nada ¿Cuándo lo vas a comprender?

—Recurres a mí cuando te sientes vacía, pero cuando las cosas marchan bien, me tratas como un enemigo.

—Bueno, sí eso es lo que te molesta, te prometo solucionar el problema, esta vez, no necesitas ser rudo para pedirme que me aleje de ti.

—Ginevra –la nombró cuando la mujer se alejó de él.

No se detuvo ni siquiera porque fue tras ella, llamándola, ocasionando que varios les observaran más de lo necesario, tenía razón, lo mejor para ella era que dejara de ocasionarle más problemas de los que ya tenía.

Avanzó hasta Pansy, que se había alejado de Ron Weasley y Harry Potter, sabía por Granger que ellos estaban saliendo, así que el pelirrojo no era una amenaza para Potter, pero era obvio que no se lo diría, porque no le importaba, y porque lo merecía, igual que él, que Ginevra lo tratara así, unas veces amable, otras cuantas fría.

—Estoy aburrida –informó ella –sigues aquí, me imagino que porque Ginevra aún sigue.

—Y me imagino que tú sigues aquí porque Weasley no se ha ido.

—Es atractivo –admitió con una sonrisa coqueta.

—Estás loca por Potter, a mí no me engañas.

—Ya, pero eso no le quita lo sexy al pelirrojo de allá –le guiñó un ojo.

—Sólo espero que cuando Potter te diga lo mucho que le gustas, no caigas de inmediato en sus brazos.

—Claro que no pensaba hacer eso –soltó ofendida –dime ¿cómo te va con la madre del siglo? –bromeó.

—Tus bromas no me parecen divertidas –soltó.

—Veo que te llevas bien con Wood.

—No soy la única –se encogió de hombros –ni siquiera sabía que conocía a Lovegood, me imagino que fue quien le dijo de Asher.

—Pensé que habías sido tú –admitió Draco, ganándose un golpe.

—Realmente sí eres un imbécil –soltó enfadada.

El rubio sonrió, divertido por su reacción, recordando la vez que ella había amenazado con reunir a Asher con su padre, la forma en que se aterró al pensar en ese hombre y la forma tan tranquila en la que hablaba de Wood, o ese hombre no era realmente el padre del chico, o Pansy y Ginevra tenían más cosas en común y un trato, eso o la mujer frente a él era la mejor actriz del mundo.

—Ya sabes, como dijiste que el número del padre de Ash estaba entre tus contactos, y de la nada aparece Wood, reclamando la paternidad, y tú, hablando con él tan amable –le tomó a su whiskey, sin quitar la vista de la reacción de la mujer –perdón por pensar que tú lo trajiste.

—Bueno, son cosas que Ginevra tiene que aclarar –sonrió.

—Así que crees que ella realmente se robó a Asher.

—Draco, yo no soy amiga de Weasley, conocía muy bien a Oliver hace años, al igual que a Katie Bell –admitió, su tono era extraño y su actitud también, las manos le temblaban ligeramente cuando encendió su cigarrillo y lo llevó entre sus labios.

—Yo también conocí a Katie, de hecho la presenté con Ginevra –aceptó.

—Sí, en ese evento familiar donde tu padre se puso histérico por verte llegar con la hija de nadie –se encogió de hombros.

— ¿Sabías que entre Bell y Wood había algo así? –interrogó a la mujer que observó a otro lado nerviosa.

—Draco, si tengo conocimiento de quién es el padre del niño ¿crees que no iba a saber algo tan básico como que Bell se entendía con Wood? –sonrió.

— ¿Cómo es que nadie los relacionó por tantos años? –La sujetó de la mano –digo, Katie era una de las violinistas más prominentes en ese tiempo, alguien debió verlos juntos ¿cómo es que hasta ahora Oliver reclama a su hijo?

Pansy observó a todos lados y soltó una risita divertida, lo sujetó del brazo y lo jaló lejos del lugar, así que Draco siguió de inmediato a la mujer, sin poner resistencia alguna a ser sacado del lugar.

—Tienes que estar bromeando para atacarme con todas esas preguntas en un lugar como ese –bramó.

—Quiero la verdad.

—No importa lo que tú quieras ¿me escuchas? –lo golpeo en el hombro y dudó un momento –la vida de Ginevra no te incumbe, eso es lo único que tienes que saber.

—Claro que me interesa, creo que no estás enterada de que esa mujer, me sigue interesando.

—Así fuese una prostituta ¿no? –Draco apretó la quijada.

—Yo la orille a todo esto –admitió.

—No –sonrió –tú sólo terminaste tu relación con ella, fue su decisión recurrir a todo eso, tú no la llevaste y la presentaste con esa gente.

—Le presenté a Katie Bell y de esa forma conoció a Wood, y por eso ella pudo robarse un bebé –admitió.

—No voy a recordarte la forma en la que Astoria terminó en ese hospital, porque no creo que necesites un recordatorio de lo que pasa si intentas averiguar sobre el padre de Asher.

—Así que Oliver si es su padre.

— ¿Qué te dijo ella?

—Que no lo era.

—Tú la conoces mejor que nadie, Draco, o eso quiero pensar, así que dime ¿qué te ha dicho ella sobre el padre de su hijo?

—Que era Cedric Diggory –aceptó –y sigue diciendo que no es de Oliver.

—Bueno, ella dirá, hará y tergiversará todo lo que tenga que hacer para proteger a su hijo, así sea decirte que el niño es de quien no es.

—Estás complicándome las cosas, Pansy.

—Exactamente, y yo no tengo a quien cuidar de nadie ¿eres demasiado estúpido? –Sonrió –si Cedric Diggory es su padre, dime ¿por qué no lo has buscado aún?

—Yo no tengo porque buscarlo.

—Entonces tampoco tienes por qué preguntarme, solo… piensa ¿Cuántos padres puede tener un niño? –sonrió y salió.

Draco se quedó quieto, sin comprender muy bien lo que Pansy Parkinson le había dicho, pero esa manera de negarse a decirle la verdad, ella estaba protegiendo a alguien, así dijera que no lo hacía.

Regresó al evento, estaba realmente harto de todo aquello, así que buscó a Ginevra para despedirse, pero al único que encontró fue a Asher, así que se acercó a él, que apenas si se había movido de donde estaba toda la velada.

— ¿Y tu madre? –interrogó.

—Muerta, según lo que mi padre biológico me dijo esta noche –soltó en un tono extraño.

—Sigues creyéndole a Wood –se cruzó de brazos.

—Ya no sé qué pensar, Draco, no sé a qué madre elegir, si a la drogadicta, alcohólica, o a la secuestradora, dime ¿quién es mejor?

—Le estás haciendo la pregunta incorrecta a la persona incorrecta –admitió.

— ¿Por qué? –frunció el ceño.

—Por qué voy a elegir a Ginevra sobre el mundo –admitió –y la única persona que tiene que elegir eres tú, si te equivocas, que la equivocación sea solo tu culpa, deja de vivir sobre lo que los demás dicen que es correcto ¿Qué demonios es lo que tú quieres realmente? –soltó enfadado.

—Quiero que Oliver Wood se vaya por donde vino y me deje en paz, con mi madre.

—Asegúrate de decirle eso –lo animó –pase lo que pase.

—Ya –lo detuvo el niño con una sonrisa –quiero que un adulto sea honesto conmigo por una vez en la vida –Draco lo observó –dime ¿qué es lo que ocurrió entre mi madre y tú? ¿Por qué cada que está junto a ti es como si su mundo estuviese derrumbándose? –La mirada del pequeño fue intensa –sé honesto conmigo.

—Eso también tienes que preguntárselo a ella, no soy la persona indicada para decirte nada.

—Ella me dijo que no hay nada entre ustedes, que nunca lo hubo y jamás lo hará, que deje de darte ideas, porque no funcionarán.

—Ouchie –se quejó Draco –eso fue cruel.

—Bueno, tú siempre hablas de ella como si alguna vez, hubieses sido la persona más feliz, por estar junto a ella, pero ella lo niega, sé honesto conmigo.

—Ash, es hora de irnos –interrumpió la pelirroja.

El niño observó a su madre y después al rubio. —Piensa sobre lo que te dije, y pensaré si mi actitud cambia al respecto.

Caminó hasta Theodore Nott que estaba a lo lejos, la mirada de la mujer se topó con la del varón, que como siempre, su semblante no dejaba ninguna pista de lo que había estado hablando anteriormente con el niño, desvió la vista de ella, así que salió para encontrarlo.

—En serio, tú y él no pueden seguir siendo "amigos".

—Dejaré que sea él quien me diga eso –contestó enfadado –yo no represento peligro alguno para ti, él ni siquiera es mi hijo, y para que lo sepas, es él quien me busca para hablar sobre sus problemas y como todos le piden que te odie, deberías agradecerme –avanzó más hasta ella –tal vez no sea la persona más neutral en su vida, pero siempre he sido el que sin importar lo que hayas hecho en el pasado, siempre apostará por ti, y siempre se lo digo, sin importar nada, que debería aferrarse a ti y no dejarte ir, no quiero que a él le pase lo mismo que a mí, que te deje ir por estúpido y te pierda –Ginny sonrió y soltó una risita divertida.

—No, Draco, no importa lo que Ash decida, él jamás, va a perderme como lo hiciste tú, porque no importa lo que diga Oliver, lo que diga un juez, lo que diga la Reina –negó con una sonrisita –Asher va a ser siempre mi hijo, no importa si estuvo o no en mi vientre, yo cuidé de él, yo lo vi crecer, yo sequé sus lágrimas y curé sus fiebres, eso es ser una madre, no traerlos al mundo y abandonarlos, como lo hizo la tuya.

Las manos del rubio se cerraron en puños cuando la pelirroja se alejó, no sabía que había pasado en el transcurso de la noche, pero estaba intentando por todos los medios hacerlo enfurecer, que le dijera otra estupidez que después sería difícil de olvidar entre ellos, pues no, no iba a caer en su maldito juego, esta vez iba a ser más inteligente de lo que había sido en el pasado.

Salió rumbo a su auto, duró cinco minutos controlando la ira creciente dentro de él, y cuando estuvo mejor, encendió el vehículo y se dirigió a su apartamento, que estaba custodiado por paparazis las 24 horas, estaba desesperado porque el problema de Ginny terminara, favorablemente para ella, así, podían dejarlo a él en paz, no parecía importarles que ella ya no trabajara para él, el acoso y las acusaciones no paraban, Oliver siempre daba declaraciones controversiales cuando el asunto estaba olvidándose.

Tomó una ducha para quitarse la mala vibra de encima, regresó a la estancia, encendió el televisor y se quedó viendo la película que estaban pasando, jamás la había visto, ya estaba iniciada, pero no quiso cambiarle, posiblemente porque la protagonista era una chica pelirroja que le recordaba demasiado a la mujer que hacía unas horas, le había echado en cara la mala madre que le había tocado, él sí estaba jodido, un padre como el de él, y una mala madre, tenía suerte de no haber terminado siendo un dictador hijo de puta, sonrió divertido por ese pensamiento y después de un momento, sacudió la cabeza, para alejar cualquier idea idiota de su cabeza; la pelirroja de la película comenzó a llorar, y los ojos del rubio se hicieron un poco pesados, quedándose dormido con el llanto de la mujer.

—&—

Asher Weasley movió la mano en despedida hacia su madre, los niños habían comenzado a murmurar de él, pero al ver que no les daba mucha importancia, eventualmente habían dejado de molestarlo, los adultos a su alrededor eran una cosa completamente diferente, su maestra había tenido que presentar una queja porque algunos de los padres de familia lo habían abordado preguntando si realmente su madre, Ginevra, lo había robado, porque él tenía que saber la verdad, esa era la razón por la que él no era pelirrojo, ya lo habían pensado antes, que ella no podía ser la verdadera madre, pobre de él, por tener que vivir en la miseria todos esos años, ya que era hijo del heredero de una de las familias más ricas de Reino Unido.

Escapó en cuanto pudo, realmente esperaba que Draco Malfoy no hubiese salido de su apartamento, usó de camuflaje a una pareja y los niños que iban entrando al lugar, desde luego que lo observaron raro cuando se dieron cuenta de su presencia en el elevador, pero no dijeron nada, suponía que la gente rica no le importaban mucho los chismes.

La familia bajó del ascensor, y él llegó hasta el último piso sin que nadie más subiera, así que pudo estar tranquilo, se acomodó la mochila mientras tocaba a la puerta; Draco tardó cinco minutos en abrir, estaba aún en sus pijamas, su cabello rubio platino estaba revuelto.

—Creo que vine en un mal momento ¿cierto? –cuestionó apenado.

—No –informó –estaba dormido en el sofá –hizo un movimiento con la cabeza para que pasara –supongo que tu madre no sabe que estás aquí.

—Ella me dejó en el colegio –aceptó él –pero quiero que hablemos.

—Vaya, suenas como mi ex cuando terminó conmigo hace diez años.

— ¿Tu ultima novia fue hace diez años? –cuestionó sin creerle.

—Novia oficial, sí, las otras fueron sólo… distracción.

—Eso no suena correcto, no son un juguete.

—Oh, pero es muy correcto que ellas nos usen, y luego nos tiren, eso sí es bastante correcto ¿no?

—Yo que sé, soy un niño –soltó frunciendo el ceño.

—Para juzgar a los adultos no lo eres ¿cierto?

—Sí, lo sigo siendo, ustedes los adultos se complican mucho la vida –soltó encogiéndose de hombros.

Dejó su mochila en el sofá, y se estiró para tomar la libreta que estaba en la mesa, mientras Draco iba a la cocina por algo para comer.

And I'll be there that's all I phoned to say

Whether you broke down mentally

Or you were on the motorway.

So when you've given up, there's nothing left to do –

My damsel in distress, I'll do my best to rescue you.*

Asher sonrió al ver lo que había escrito Draco, suponía que al final, seguía intentando hacer una canción decente, y eso le agradaba, posiblemente lo que sentía por la pelirroja era demasiado en serio como para ignorarse, la vista azul del pequeño vagó más por los párrafos escritos en desorden, con un pequeño número encerrado en el círculo para indicar cuál iba primero.

Words come easy with you.

To keep them coming

There's nothing I won't do.

And love comes easy with you

'Cause you've got a face that makes my heart race.*

Según los numerales, ese era el párrafo que le seguía, se quedó meditando lo que decía, levantó la vista asustado cuando escuchó un ruido fuerte proveniente de la cocina, pero se tranquilizó al notar que sólo había sido un accidente y no porque lo hubiese descubierto husmeando, así que su vista buscó el siguiente número.

And I'll be there, my girl,

'Til the sun doesn't rise.

And I'll be there my girl

When there's tears in your eyes.

And I'll be there my girl

To hold you when you're feeling down.

'Cause when know one seems to care,

And life ain't being too fair,

I'll be there.

'Cause when the feeling can't compare,

And life ain't being too fair,

I'll be there.*

Draco se detuvo cuando notó al niño leyendo las notas que había estado garabateando últimamente, buscando inspiración para una canción, pero por el momento nada le gustaba en sí.

—Eres un chismoso –lo acusó.

—Es bastante buena, pero el orden no me gusta mucho –la dejó y sonrió.

—Ahora eres un experto en música.

—Mi vida es más complicada que la tuya, así que cállate –se burló Ash, haciendo que Draco pensara de inmediato en Ginevra, se parecía demasiado a ella, como para no ser su hijo.

—Puede ser ¿qué haces aquí, por cierto?

—Ya te lo dije, quiero que me cuentes tu historia con mi madre –se encogió de hombros –y quiero que sea la verdad, no una que te inventes.

—Puedo inventarla y no lo sabrás –se burló.

—No puedes escribir una canción con un buen orden, no eres Oliver Wood, él es el escritor, recuerda eso –sonrió el niño.

—Bien, te voy a decir lo que pasó entre tu madre y yo –se dejó caer en el sofá.


Los párrafos en inglés marcados con un * pertenecen a la canción titulada I'll Be There, de Tom Felton, y es utilizada sin intención de lucro alguno, la letra fue tomada de la página feltbeats punto com