Kuroko no basuke pertenece a Tadatoshi Fujimaki-sensei. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.
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Capítulo 21 Intrusos.
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En el sitio donde mantienen cautivos a los esclavos (centro especial). Varias horas antes.
Una vez Hanamiya dejó a su víctima en cama, se dirigió a donde su mayor cómplice, o por lo menos la que da resultados. Se adentró en la cámara donde le mantienen y tomó asiento en el piso, a su lado, en el más absoluto silencio.
-¿Las cosas no salieron como esperabas?-le interrogó con dulzón tono maternal.
-Solo con esa persona me ocurre. No fluye con mis ideales, no comprende lo importante que es para mi. Solo le hago llorar y...gritar-la miró con coraje y frustración-No soy un buen sujeto, soy la clase de basura que pisa a otros para lograr sus objetivos.
-Lo sé.
Makoto dejó la boca entreabierta pero no emitió comentario alguno.
-Siempre lo supe, pero no puedes negar que en este enorme mundo eres tan solo un niño asustado.
-¿Entonces por qué ayudarme?
-Porque me recuerdas a mi hijo-sonrió con melancolía-Es un chico que se extravió en el camino. Confundió objetivos y prioridades. De alguna manera quise verlo en ti. No digo que sea moralmente correcto y tampoco lo estoy reemplazando. ¿Sabes? No hemos hablado mucho pero de verdad me agradas. Si fuera tu madre estaría en verdad orgullosa, porque a pesar de las adversidades a las que te enfrentas puedes salir adelante.
Él se reincorporó abruptamente y le dirigió un gesto lleno de repulsión y desprecio.
-Siempre creí que nadie podría leer a través de mi. Que era un genio en cuestión de relaciones humanas, que los entendía al punto de predecir sus acciones y echar por tierra sus planes. Pero tu maldita, te has aprovechado de mí única debilidad, me utilizaste e hiciste ver que soy un pobre diablo con sueños de grandeza.
-Las cosas no son como las planteas.
-No voy a caer con tu veneno otra vez. Jugaste conmigo. Si, lo sé. Mis acciones son peores, crímenes cuando menos pero es algo que ya no interesa. Esta fue la última vez que hablamos. No me sirves más. Créeme que si tengo la oportunidad, llevaré la cabeza de tu hijo a Masaomi.
-No sabes su nombre.
-Murasakibara Atsushi-sonrió perverso.
-¿Pero cómo...?
-Tienes tus mañas, yo las mías. Adiós.
-¡Espera!
Pero Hanamiya no le dio la oportunidad de retenerle. Salió y cerró tras de si para caminar furioso por los corredores. Estuvo a punto de chocar con alguien que alcanzó a evadirle.
-Te apareces en buen momento. Quiero que entregues un informe a Masaomi.
-¿Eh?
La ausencia total de cortesía o reverencia al nombre le descolocó.
-Dile que su primogénito ha sufrido tres infartos y que no importa el método empleado, se niega a dejar de lado su humanidad. No tengo idea de cuáles sean tus planes para él, pero es un juguete que no te servirá más.
-P-pero si se entera, usted.
-¿Estas esperando un castigo? Muévete.
-¡Si señor!
Se fue corriendo. Makoto mordió sus labios con ahínco y dió un puñetazo a la pared.
-¡Maldición!
...
En la actualidad.
Masaomi realiza una llamada al sitio donde mantienen encerrado a su hijo. Un distractor que pretende ayudar a Tetsuya. El único apoyo que recibirán de su parte.
-¿Y bien?-articuló en el tono más severo que posee.
Hanamiya tragó duro.
-Después del insolente mensaje que enviaste, ¿perdiste el valor?
-Señor yo...
-¿Crees que todavía me engañas de esa manera?
-¿Eh?
-Estuviste a punto de asesinar a Seijuro pero no lo lograste. Ni para eso sirves. No eres más que un peón inútil. Déjame adivinar. ¿Te creíste el dueño de tu pequeño mundo? ¿Con esa visión tan arrogante y limitada de la vida?
-Ser el dueño de la compañía de esclavos no te convierte en un dios.
-¿Dios?
-¿Te quedaste sordo?
-¡Ja ja ja!
La carcajada provocó un escalofrío en el joven al que se le antojó repulsiva y perturbadora.
-Vaya mocoso. Si lo fuera el mundo no sería lo que es.
-Lo imagino. Todos y cada uno de tus súbditos besando el suelo que pisas. En lo personal nah, que asco.
-Sin la usual máscara que empleas eres mucho más agradable.
-Sin embargo el sentimiento no es mutuo. Te odio.
-Es bueno saberlo.
-Aprovechado que de cualquier manera vas a eliminarme, te diré algo interesante.
-¿Estas enamorado de Seijuro e incluso le has besado?
Makoto jaló aire abruptamente, emitiendo un sonido curioso.
-¿De verdad creíste que no lo notaría? Soy como dices, un dios en nuestro diminuto mundo.
-Esta prisión.
-Exactamente.
-Conozco perfectamente tus debilidades.
-¿Por qué me dió libertad de acción entonces?
-Me pareces interesante. Tan amargado y dolido por la muerte de tu madre. ¿Lo recordaste?
-Desgraciado. ¿Qué demonios quieres de mi? ¿Qué tome una pistola y me vuele los sesos? Lo siento pero me resistiré hasta el final. Llegué demasiado lejos, si he de irme lo haré envuelto en gloria. No soy un masoquista.
-Lo eres, es solo que no te has dado cuenta.
-¿A dónde quieres llegar?
-¿Qué te parece formar parte de mi plan maestro?
-¿Eh?
-Posees cualidades que valen la pena...
...
Kuroko se desplazó por los ductos de ventilación, siguiendo perfectamente las indicaciones de Midorima; en silencio, sin que nadie se percatara de su presencia, como una sombra.
-¡WAH YA NO POR FAVOR! ¡DÉJEME MORIR! ¡SE LO RUEGO! ¡NOOO!
Aquellos lamentos congelaron su sangre, por un segundo olvidó el tipo de jugar al que ha entrado por voluntad, y lo que pone en riesgo de fallar. Le frustra saber que está ahí, capaz de hacer algún cambio, de liberar a tantas almas que le necesitan y no puede hacerlo. Masaomi fué claro, la única oportunidad. Muerde sus labios intentando pensar en otra cosa que no sean los gritos y llanto que acompañan su recorrido. Porque ha de dar todo por el chico que ama.
«-¿Estás bien Akashi-kun? Obviamente no, ¿aún eres tu? ¿Cuál de los dos? Espero no sea demasiado tarde. Lo siento tanto, si hubiese tenido lo necesario para escapar, para protegerte...tu padre me confunde, se niega a confiar en mi pero estoy seguro de que no es el monstruo que piensas. Me dejó ir después de todo y...»
Se detuvo por completo al escuchar el sonido de algo arrastrándose. Tragó duro y contuvo la respiración.
«-¿Qué es?»
Advirtió aquello cada vez más cerca. Se tensó cuando le tuvo a unos cuantos centímetros, capaz de vislumbrarle gracias a una rendija que permite el paso de la luz.
«-¡Un Aspid!»
Logró reconocerle gracias a que en el orfanato solía leer algunos libros de la pequeña biblioteca. Comprende que si le muerde ésta condenado a morir de manera casi instantánea.
«-A-Akashi-kun.»
El ser se deslizó hasta rozar sus tobillos, sobre el pantalón. Kuroko se esfuerza para no realizar movimiento alguno aunque es complicado, considerando el terror que le embarga y la posición, con rodillas y palmas en el piso.
La serpiente subió por el brazo, recorrió su torso, al llegar al cuello se introdujo en la playera para avanzar por la espalda, trasero y finalmente al muslo y pie. Se detuvo unos tres minutos en los que la víctima respiraba de a poco en lapsos que duraban un par de segundos cuando mucho. El sudor comienza a perlar su frente.
«-Oh no, si demora más se dará cuenta.»
Como si una fuerza superior le hubiese escuchado, esta se alejó rápidamente.
-Ah~.
Suspiró aliviado en algo similar a un murmullo y continuó el recorrido que por fortuna es en dirección contraria.
«-Espero no encontrar más sorpresas. Es increíble que tengan una aspid en los ductos de ventilación. No me sorprende que nadie pueda escapar. Si no te disparan los guardias en la entrada te envenenan las serpientes y a saber si hay más trampas. ¿Por qué el padre de Akashi-kun no me lo dijo?»-negó con la cabeza-«-¿Acaso insinúa que este es el primer paso? ¿Si no supero la prueba, no hay futuro? Ya verás, lograré llegar con él, por nada del mundo me voy a rendir, menos cuando ya le tengo tan cerca.»
Centró todo esfuerzo en continuar hasta que el crujir del metal le hizo parar en seco de nueva cuenta.
«-¿Qué fué eso?»
De pronto un intenso dolor atravesó su pecho, provocando que se quedara a nada de gritar y abriera los ojos desmesuradamente. Un objeto similar a una aguja se clavó en su corazón, el diámetro no es problema ni la longitud a pesar de que esta última sea de unos cuarenta centímetros. El dilema en realidad es que de esa manera no puede ir ni para adelante ni atrás y de romperla podría herirse. La toca con valentía decidido a salir cuanto antes, sin embargo la tarea se complica cuando esta emite una poderosa descarga. Muerde sus labios hasta hacerlos sangrar para no ponerse en evidencia. Comienza a marearse y por mera terquedad rompe el delgado metal, lo arranca de su cuerpo y se desploma adolorido, temblando. Los zafiros se esconden una fracción de segundo y vuelven a la batalla con un intenso brillo.
«-No me voy a rendir.»
El solo Imaginar que Akashi le ha pasado peor hizo hervir su interior. No es alguien que pueda enojarse con facilidad, así que es de temer cuando ocurre.
Se reincorporó y prosiguió con ánimos renovados y gran velocidad. Encontrando diversos obstáculos, como si fuese alguna suerte de laberinto infernal, es una fortuna que gracias a Midorima sea conocedor de la ruta. Recibe cuantiosas heridas pero nada de consideración, es así que llega a la celda de Akashi, información que le proporcionó su padre. Con trabajo logra salir del ducto en el techo y aterriza en el suelo con sigilo. Su instinto le obliga a girar por el terreno hasta colocarse debajo de una mesa, por si se abre la puerta pero nada, silencio total. Se levantó y dió un vistazo detallado corroborado lo que contempló antes de bajar.
«-Akashi-kun no está. ¿Acaso caí en la trampa de ese hombre? No, puede decir lo que quiera pero sus ojos. Piensa, piensa, ¿dónde podría estar?
»
Retrocedió algunos pasos hasta que su espalda dio con la pared y se deslizó por esta hasta quedar sentado. Llevó las manos a su cabello del cual tiró frustrado.
«-Este sitio es enorme. ¿Cómo se supone que lo encuentre?»
Apreció la tenue conversación de alguien por lo que agudizó el oído.
-¿Lo viste?
-¿Al chico pelirrojo? Si, ¿sabes quién es?
-No estoy muy seguro pero se rumora que es hijo de Akashi Masaomi.
«-¿Eh? ¿Akashi-kun?»
-¿Lo dices enserio? Wah, ese sujeto es un engendro. El pobre muchacho está al borde de la muerte.
-Si caray, el señor Hanamiya se extralimitó. El desdichado iba sangrando por todos lados. Me pregunto si aún vive. ¿Qué su padre no lo quiere?
-Ese sujeto desconoce el significado de esa palabra.
-¿A dónde lo llevaría?
-Creo que a las celdas del segundo nivel, ya sabes aquellas que parecen habitaciones.
-¿Las que están reservadas para los esclavos de estatus?
-Wah, lo dices como si fuera algo bueno.
-Oye, están en mejores condiciones que tu y yo juntos.
-Eso que ni que.
-Mejor dejemos de distraernos y pongamos atención a nuestro trabajo. No quiero que me den a tragar ácido otra vez.
-Ni yo.
Se hizo el silencio.
«-¿Celdas del segundo nivel? Me parece que vi algo así en los planos que me mostró Midorima-kun. No debería estar muy lejos pero...¿en que dirección? No esperaba que le tuvieran en otro lugar.»
Respiró hondo y decidió confiar en su suerte e intuición por lo que se adentró en la ventilación de nueva cuenta. Transcurrieron unos quince minutos con relativos inconvenientes, menos que antes.
«-En esta zona la seguridad no es tan estricta. Supongo que se debe a los guardias, están mejor armados que en las demás celdas...no solo eso, da la impresión de que no tuvieran problemas con asesinar a alguien. Si me ven se acabo. ¿Eh?»
Cabezeó y sus ojos comenzaron a cerrarse de a poco. Contuvo la respiración y se apresuró.
«-Dudo que sea un somnifero. Es increíble que lo pongan en el ducto de ventilación.»
-Bien-debajo de él-el sistema nervioso de estos sujetos se paralizó.
-¿Me puedo quitar la máscara de oxígeno?-su compañero.
-Solo si te quieres morir.
-¿Qué es este gas?
-No lo sé del todo pero se supone que destruye tu cerebro.
-O-oye pero si llega a otro lado será peligroso.
-Se disipa rápidamente pero prefiero asegurar mi supervivencia. No creo del todo en los "jefes", en una de esas los conejillos de indias somos nosotros.
-Pobres.
-Mejor ellos que yo.
-Supongo.
Tetsuya continuó su recorrido esperando que no le afectara la minúscula cantidad que inspiró, lamentando una vez más el no poder hacer algo al respecto.
Unos cincuenta metros más adelante llegó a su destino. Sonrió sutil al mirar por la rendija y ver a su amado descansando, sobre una cama.
«-Estas bien.»
Se adentró en el cuarto y una vez se aseguró de que no hubiese nadie, se acercó hasta tomar asiento a un lado y tocar su mejilla. Se estremeció al reconocer su calidez.
-Akashi-kun, vine por ti.
-Mmm...
Este despertó lentamente, como si le costase mucho trabajo. Le dirigió una mirada apática, apagada.
«-¿Es que no puede reconocerme? ¿Llegué demasiado tarde?»
Justo cuando la melancolía estuvo a punto de ahogarle, el pelirrojo le tomó con fuerza entre sus brazos.
-Kuroko-kun...creí que...-se le quebró la voz.
Este se aferró con desesperación a su espalda, arrugando la tela con las manos.
-Eres tu. Por fin estamos juntos.
Estuvieron en la misma posición por un tiempo que se les antojó eterno. Hasta que el mayor rompió el contacto y tomó del mentón con suavidad para contemplar a su novio.
-¿Mi padre te hizo daño?
-Hablaremos de eso más tarde. Necesitamos salir de este lugar. ¿Crees poder hacerlo?
-Seré honesto. Me duele todo, pero no me quedaré un segundo más si eso significa también arriesgarte.
-Yo podría...
-Hiciste suficiente-sonrió con dulzura-gracias por salvarme.
Seijuro se levantó con el sufrimiento que eso le ocasionó.
«-¿Siquiera puedo dar un paso?»
Negó y tomó una cuerda del buró, el único objeto en ese lugar que con un poco de suerte puede servirle como arma. Kuroko subió al ducto de ventilación y ofreció su mano para ayudarle a lo mismo pero antes de hacerlo la puerta se abrió.
-¿Escapando mi princesa?
El aludido se congeló aterrado.
-¡Vete!
Le indicó a su pareja. Pero este saltó al interior de nueva cuenta y se interpuso entre Hanamiya y él. Tetsuya le miró con increíble seriedad.
-Oh-el hombre-así que tu eres ese en el que tanto piensa.
-No permitiré que le hagas daño.
-Je, es un poco tarde, ¿no te parece?
-¿Eh?
-Tengo su sangre en mis manos. Es increíble que aún viva considerando toda la que perdió.
Kuroko se giró un segundo consternado, pero fué suficiente para que Makoto le cogiera del cabello y tirara de el hasta tomarlo entre sus brazos.
-No te atrevas-el pelirrojo.
-¿O si no qué?-deslizó un poco la playera dejando al descubierto el hombro que lamió con cinismo-Acercarte un milímetro y lo muerdo.
-No soy tan débil-el prisionero.
-Por favor, estas a mi merced, ambos. Puedo hacer lo que me venga en gana. Hasta donde sé tienen una relación. Supongo que eres del tipo fiel. Me gustaría deleitarme con la expresión de mi princesa al ver que otro hombre recorre la zona más íntima de tu piel.
Deslizó la mano por el torso con intención de tomar su inocencia pero en ello se quedó cuando cayó de sentón con la nariz a nada de ser fracturada.
-No soy tan débil, te lo dije.
Emitió Tetsuya para llevar la mano a su lastimada cabeza, luego de golpearle con ella.
-Je, eres interesante. Y ya princesa que de cualquier manera no me habrías dejado llegar más lejos.
Admitió preocupado por la cuerda que se ciñe a su cuello y le impide respirar con normalidad.
-Estoy bien Akashi-kun, no lo hagas por favor.
-Como le toques de nuevo te saco los ojos, ¿te quedó claro?
-Oh~ vaya personalidad más sensual. ¿Es gracias a este niño? No me parece que sea cosa del otro mundo, torturarle a el no es tan divertido como hacerlo contigo.
Ambos le miraron molestos.
-Que carácter, ¿es que ya no se puede hacer una broma?
-De cualquier manera no es como si nos fuéramos a ver de nuevo. Nos vamos-Seijuro.
-¿Quién dice que lo voy a permitir?-retador.
-No necesito tu autorización.
-Pero si mi ayuda. Entrar es sencillo pero no será igual salir.
-Si continuas aquí es por algo.
-No lo niego pero digamos que recibí un poco de ayuda.
-¿De quién?
«-Si Seijuro se entera de alguna manera, asumiré que fuiste de soplón y no descansaré hasta hacerte pagar por ello.»
Sonrió resignado.
-Un amigo je, si como no~. Da igual, sigánme.
El par se quedó en el sitio negándose rotundamente.
-No les parece que si quisiera tenderles una trampa, ¿ya les hubieran capturado?
-Conozco el camino de regreso Akashi-kun y...
-¡Un prisionero del nivel ocho escapó!-algunos guardias en los corredores.
-¡Tenemos que encontrarle pronto o nos mataran!
-¡No si yo lo hago antes con ese imbécil!
-Oh si será bien fácil-Hanamiya-¿Por dónde comenzarán a buscar?
-Los ductos-al unísono.
-Correcto~.
-¿Qué ganas haciendo esto?-el pelirrojo.
-Si, ¿qué?-se encogió de hombros. Bueno, avisados están si vienen es asunto suyo. No me quedaré a recibir un castigo.
-Solo por esta vez-Tetsuya-confiaré en ti. No me parece que seas una mala persona.
-¿Aún con todo lo que les hice?
-Si.
-Que estúpido-frunció el ceño advirtiendo una grotesca calidez en su pecho-Tchi.
Salieron de la alcoba y recorrieron varios pasillos siempre teniendo cuidado de no ser vistos por algún guardia. Makoto al frente dirigiendo y Akashi en la retaguardia.
-Ah lo olvidaba, necesitamos a dos personas más~.
-¿Para qué?-el de orbes escarlata con hostilidad.
-Números, estos siempre te benefician.
-Escudos-con desagrado.
-Por eso me gustas princesa, eres muy inteligente.
-Me niego.
-Bueno, si prefieres ver a tu muñequita llena de balas, ¿quién soy para detenerte?
-Que bajo.
-Je, muchas gracias.
-No es un halago.
-Para mi lo es. Aquí-anunció y abrió la puerta provocando que el habitante pegase un brinco-Nos vamos Haizaki.
-¿Pero qué demonios...?
-No hay tiempo que perder, muévete.
-Eres un desgraciado. ¿Te piensas que puedes venir y dar órdenes? No eres mi...¡ungh!-le silenció con un golpe en el estómago.
-Una palabra más y te quedas sin hígado, ¿entendiste?-asintió-Así me gusta.
Continuaron en dirección al área restringida cuando se toparon a dos sujetos. Kuroko se sirvió de su falta de presencia para ponerle el pie a uno y hacerle caer, Hanamiya aprovechó para propinarle un par de patadas para disgusto de la pareja. El otro recibió un potente golpe en la nuca, cortesia de Akashi que sintió su alma quebrarse de dolor por el brusco movimiento.
-Ten cuidado princesa, recuerda que no estas en óptimas condiciones.
-No necesito que me lo recuerdes.
Metros más adelante se encontraron otros tres pero entre Makoto y Haizaki se los surtieron de lo lindo.
-Se darán cuenta en un rato de que estamos aquí, pero llegamos a nuestro último objetivo.
Abrió la puerta con ayuda de las llaves que robó anteriormente de los ineptos custodios. Se adentró con paso firme.
-Nos vamos bruja.
Una mujer de largo cabello morado alzó la vista avergonzada pero de inmediato palideció, finalmente sus mejillas se ruborizaron debido a la rabia que le aqueja.
-Tu-a Seijuro-es culpa de tu familia que mi esposo haya muerto, que mi hijo esté desaparecido y quizá lastimado, de todas las desgracias que...
El muchacho se acercó y arrodilló frente a ella.
-No voy a excusarme porque tiene razón. Mi padre le ha robado a sus seres queridos. Estoy dispuesto a pagar por su crimen, pero no aquí. Si quiere tomar un arma y asesinarme que así sea. Pero será en libertad, cuando tenga la oportunidad de buscar a su hijo...señora Murasakibara.
El pelirrojo llevó la mano a su abdomen, intentando contener la sangre que emana de una herida abierta, no le pone en peligro pero punza horrores.
-¿Acaso tu...?
-Akashi Masaomi no es un hombre que sienta empatía por nadie-el de ojos platinados-ni por su único sucesor.
-El comentario está de más-el aludido.
-Veré a mi hijo, ¿cierto?
-No te basta haberme usado-Makoto-ahora también lo intentas con mi princesa.
-No me gusta que uses ese sobrenombre.
-El día que te agrade algo de lo que hago, estas perdido y muy enfermo.
-¿Nos vamos ya?-Haizaki.
«-¡Alerta de nivel uno!»-suena en el alta voz-«-Alerta de nivel uno: intrusos en el ala norte, intrusos en el área norte.»
Hanamiya y Kuroko se miraron confundidos.
-Pero nosotros estamos en el sur...-informó este último.
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Notas finales.
;O; de veras siento lo mucho que me he tardado...pero muchísimas gracias por la paciencia! Viva el AkaKuro! Oh...ya quiero poner una escena romántica entre ellos! Abstinencia! Je je XD, nos vemos en la conti!
