Bueno, aquí voy con otro capítulo. Me siento feliz, la verdad la historia va genial y es gracias a ustedes.
El Clan:
Anaketsu, siempre fue un muchacho de mente brillante. Desde pequeño había sido alabado, su mente era rápida y tenía una capacidad de análisis sorprendente, claro que él lo supo. Su ego y arrogancia se permitían alimentarse de toda las palabras que le daban.
Para el mismo, más que un hombre.
Era un Dios.
En esas épocas, cuando ya alcanzaba su madurez. Fue momento de ser elegido por un grupo, ya que el Clan se regía por el compañerismo y el vínculo. Varios líderes pelearon por tenerlo, en su vanidad él se permitió solo escoger el mejor, James.
Para nadie era un secreto que James Robinson era de un poder incalculable, sabio y sobre todo una capacidad de enseñar envidiable. Toda figura que había pasado bajo su mano, estaba destinada a la grandeza. Eso era lo que él quería.
Sin embargo, cuando más estaba seguro de su victoria, James hablo…
-Lo lamento, pero el…el no puede ser un discípulo mío-exclamo frente de toda la multitud. Anaketsu, muerto de rabia miraba con sus ojos rojos a James.
-¿Por qué?-pregunto tranquilo Amat.
- Su corazón…está lleno de ambición. Una persona así, jamás va a estar en mi grupo.
Anaketsu supo que con estas palabras, el destino de James estaría sellado. Una furia ciega nació de su corazón. Amat en esos momentos quiso ponerlo en otro grupo, pero disgustado y humillado se negó.
Él lo haría solo.
Entreno, con una idea en la cabeza. El solo tener venganza en contra de James le era toda la satisfacción. Su corazón estaba vacío.
Un día, se entero de que James había escogido por fin a un discípulo.
Con un deseo de matar, fue a ver quién era al que había escogido. Y cuál fue su sorpresa…un humano. Quiso reír en ese instante, pero vio como Setsuna caía postrada en sus rodillas por ella. Por la mujer que ahora era una alumna, y que bajo la mirada de los presentes se mostraba poderosa y altiva.
Sus ojos chocolate, revolvieron algo dentro. Algo que jamás había sentido. Repugnado por la sensación se separo. Tiempo después descubrió su nombre, y fue hermoso, para él.
Pero desde ese día, Kagome se convirtió en su obsesión. En su pequeño fetiche, su nariz, sus ojos, solo trabajaban para verla a ella. Dentro de el junto con la atracción enfermiza nació también el odio hacia ella, le repugnaba la forma en que ella lo hacía sentir. No la dejaba sola, por las noches soñaba con ella. Con su hermoso cuerpo y su hermosa voz. Con él. Apareándose, susurrando su nombre.
Despertaba más que excitado, furioso.
El era un Dios, ella una humana.
Y así como odiaba con tal intensidad, la anhelaba.
Pero su problema se reducía a una palabra.
Tetsu.
Recordaba el día donde el bastardo que más odiaba le había quitado que algo por derecho divino le pertenecía. Su puesto con James. Claro, que el sabia que aun odiaba a James, pero con la misma intensidad odio al rubio de ojos verdes.
Trabajaba con el más grande maestro, pero su sueño también quedo devastado cuando entendió que trabajaría con Kagome, su obsesión. En el momento en que ambos se habían presentado, vio en los ojos verdes de Tetsu lo que había sentido al tocar la delicada y pequeña mano de la sacerdotisa
Pura atracción.
Día a día, espero y grabo con interés los movimientos del rubio, esperando el momento para atacar. Nadie debía estar tan cerca de Kagome, nadie que no fuera él. Kagome ignorante a todo seguía trabajando duro. Finalizando su entrenamiento hizo algo que sellaría su destino…
-Ten cuidado-exclamo Kagome, llevando a Anaketsu al suelo con su cuerpo. La nieve caía sin contemplación. Anaketsu sorprendido, no dejaba de ver los finos rasgos de ella.
Lo había salvado.
-¿Estás bien?-pregunto incorporándose la sacerdotisa. Viendo alrededor lobos corriendo, ya que estaban siendo atacados por otros demonios. Le tendió la mano al hombre que tenia al frente de ella, de ojos rojos como la sangre. El tembloroso la cogió, ella lo ayudaba.
- Es mejor que nos movamos de aquí. Pronto llegaran los demás- Anaketsu vio con ojos conmocionados como le había sonreído y después se había ido. Se sintió amado y querido, en casa.
Ella era su todo, desde ese momento su obsesión había atravesado el límite. Espero con paciencia cada movimiento del rubio, ella iba a ser suya a toda costa, espero también a Setsuna, a que ella decidiera llevarse al "bastardo" lejos y que el quedara con ella.
Con su Diosa.
Pero ella no hizo nada, era estúpida y caprichosa. Espero el día en que se convirtiera, y se sorprendió de su hermosura, de su belleza. Pero también deseo lanzarse a ambos como una bestia sedienta de sangre.
Tetsu, la había mirado como un macho mira a una hembra. Ciego de rabia se juro matar a Tetsu, y a todos los hombres potencialmente peligroso para su mujer.
Sí, porque era su mujer.
Durante años espero, con paciencia y esa espera ese día daba frutos. Tristán sonreía en frente de el, el demonio había prometido el paraíso, con su mujer. Sin dudar, hoy sería el día en donde su venganza comenzaría, contra Tetsu y James, pero sobre todo con Tetsu.
Por intentar desearla, por intentar amarla. Porque el ya lo hacía, porque ella era su salvación, su hogar. En donde no existían sus padres maltratadores e indiferentes, donde no había soledad. Donde solo estaría ella y su sonrisa.
Tristán, por su parte sonreirá por fuera pero por dentro rugía. Nadie que no fuera él se quedaría con la sacerdotisa, lo mataría tan pronto pudiera. Pero por ahora le servía.
Heneka y Kagome al fin serian de él. Todas de el.
…...
Fue después de un gran tiempo que lo volvimos a encontrar. Mi viaje, sin embargo, se lleno de emociones hermosas pero a la vez desconcertantes.
Me había enamorado.
De él. De Daisuke.
Cada vez que lo veía, sentía un cosquilleo, un nerviosismo incontrolable. Claro, que después del primer beso que nos dimos esas sensaciones se habían multiplicado por mil. Ese beso fue…todo. Una noche lluviosa, tratando de que el calor llegara a mí, me abrazo. Según él para darme calor, ahora que lo escribo no se qué pensaba en ese momento.
Sus mejillas estaban sonrojadas, pero no lo detuvo, porque esa noche tormentosa habíamos unidos nuestros labios de forma tierna…
Después de eso, algo entre nosotros había cambiado. Al principio estaba ese silencio incomodo, esas frases a medio decir, esas miradas extrañas. Pero después…después, todo cambio. Nos tratábamos igual, pero había una ternura tacita y un sentimiento silencioso había nacido entre nosotros, no habíamos aclarado nada, pero…en el silencio nuestro, habíamos entendido todo.
Me sentía tan feliz.
-Mierda…-musito Kagome.
-¿Qué pasa?-pregunto Dante, a su lado sentado. Su rostro estaba sumido en una profunda contemplación.
Kagome pasó rápidamente unas hojas del libro. Tetsu a su lado estaba mirando fijamente el fuego. Inuyasha y Kikyo permanecían callados en una esquina de la silenciosa cabaña. Mientras Miroku y Sango estaban sentados con las manos unidas, ambos profundamente conmovidos.
-El relato termina ahí. Pero al aprecer comienza después…con Daisuke-explico la sacerdotisa, carraspeo suavemente y se concentro en la lectura.
Aun después de tantos años no puedo olvidarla, sin embargo, hoy me tomo el atrevimiento de terminar el pequeño relato que mi pequeña luz me dejo. Aun mi corazón se siente solo, desolado, la única compañera que he tenido y tendré hace ya años murió.
Murió protegiendo a su gente, a todos. Cumplió su deber. Hace ya mucho tiempo había leído este diario, me sentí conmovido por las palabras de ella. Con una sonrisa recordé el mismo beso, y en ese momento pensé en ella. Solo en ella.
Tristán…al fin cumplió su cometido, había logrado llevársela…
Kagome escucho unos jadeos, pero, se obligo a seguir. Ella también estaba sorprendida y dentro de ella una sensación de tristeza y dolor había nacido. Como si fuera él y a la vez ella.
Pero, se que donde lo encerró no volverá a ver la luz otra vez. Por lo menos no en mucho tiempo. Todavía recuerdo los ojos sanguinarios de Tristán mirando con lascivia a mi bella Heneka.
Esa tarde de otoño todo se terminaría. Esa vez tuve una sensación de vacío en el pecho y tristeza infinita. Si hubiera sabido que sería la última vez que la vería la hubiera abrazado. Pero, solo, la tome de la mano y la sostuve con fuerza.
Ella me sonrio.
Al momento sentía las energías de algunos cazadores como yo: Amat, Nassau, Tao, y entre ellos estaba Kamitsagaru, el sabio. De un momento a otro, el caos se había desatado. Tristán estaba enfurecido, soplaba un aire seco que olía a sangre y a muerte.
Amat a unos metros se protegía junto con los demás, con heridas en los brazos y cortes en el rostro. La herida más peligrosa estaba cerca al corazón, en el pecho se veía un gran agujero sangrante. De pronto vi a Heneka mirar con desesperación mis ojos, sabía que estaba sucediendo.
Estábamos perdiendo.
Ella se acerco a mí y me beso…recuerdo cada segundo en donde sus labios que me tocaron solo unos pocos minutos, en mi fue…eterno. Pero cuando quiso sostenerla, ella ya no estaba. Confundido, no me pude mover, estaba paralizado. Ella me había sujetado con algún conjuro.
Vi sus tristes ojos mirarme y después caminar a lo que sería su sentencia de muerte. Así lo sentía yo, ya que cada vez que se acercaba el olor a putrefacción y a muerte era más penetrante, calaba mi alma. También observe con los ojos abiertos como Tristán sonería….
-Al final supiste, que todo lo que tenías que hacer era estar conmigo Heneka-siseo, lamiendo sus labios en cada paso que la sacerdotisa daba.
-Si al final lo supe…yo era la única-se quedo a metros de Tristán y soltó su arma. Abrió, para sorpresa mía, los brazos a Tristán. El demonio antes de lanzarse a los brazos de mi amada, me volteo a mirar socarronamente.
Ella lo envolvió en sus brazos, pero al toque de ella una gigantesca luz me cegó y a los demás presentes en el campo, pero lo único que quería saber era sobre Heneka.
¿Dónde estaba?
Cuando por fin el polvo que se había esparcido, reposaba en la tierra otra vez, me sorprendí. Tristán gritaba con furia y dolor, salía un vaho negro de los brazos donde Heneka lo sostenía y a la vez decía unas palabras que no alcanzaba a escuchar. De pronto, los gritos se hicieron más fuertes y los ojos de Tristán ardían en odio, Heneka en ese momento me volteo a mirar y me dedico una sonrisa…
"Tienes que asegurar la vida de todos. Te amo, eres…y fuiste todo para mí. Mi deber fue este, lo sentí desde el principio. Desde donde este, te esperare y pensare siempre en ti. La pesadilla termina aquí, sin embargo, a pesar de que lo selle, el algún día saldrá. Por eso, mi alma aun no descansara, esperara el momento indicado para reencarnar…los dos vamos algún día a estar juntos, ambos debemos cumplir con nuestro destino.
Siempre estaremos unidos…eso es lo único que puedo prometer, así como que te amo.
Acuérdate, estaremos juntos cuando la estrella caiga del cielo, ame y brille intensamente. Donde ambos polos se unan, donde guardián y protectora se amen, para que en el Edén reposen todas las almas."
Me recorrió un escalosfrio al oír sus palabras en mi cabeza, trate de gritar y ella me sonrio por última vez.
La luz me cegó.
Cuando logre moverme, mi nariz trato de alcanzar su aroma…pero había desaparecido. Ella…había muerto. Llore y grite, mientras Amat trataba de tranquilizarme, al no tener éxito me noqueo, la oscuridad me trago.
Después de ese momento, me separe de mi clan, me separe de todo lo que antes era para mi hogar. Viaje mucho, conocí lugares y gente extraordinaria que se que Heneka le hubiera encantado ver.
Aun sueño con ella y su sonrisa.
Pero cada día me levanto con la promesa de morir y algún día reencontrarnos…cada vez que duermo y despierto es lo único que viene a mi mente. Lo único que deseo.
-Bien ahí termina-exclamo ante el silencio de la cabaña la sacerdotisa.
-el…el la amaba mucho-dijo Elisa, llorando en el hombro de Kiba.
-La profecía es esa…ellos dos reencarnaran-exclamo Tetsu mirando a James, que solo bajo la mirada y suspiro.
-¿Dónde encontraste este diario?-pregunto el jefe de los grupos.
-Seshomaru me lo dio…-Inuyasha que había permanecido atento pero sin mirar a nadie miro a Kagome confundido.
¿Desde cuándo le tenía tanta confianza a su medio hermano?
-Kagome… ¿Por qué crees que te elegí? pregunto James.
- Bueno…no se…supongo que…-pero James la corto. Kagome confundida bajo la cabeza.
-Kagome…tu antecesora es Kikyo ¿no?
-Sí, pero no veo porque la pregunta
-Bien te diré el porqué te escogí. Cuando te vi por primera vez sabia que guardabas un aura inmensa, llena de fortaleza escondidas, que necesitaba ser encontradas y pulidas, por eso te pregunte si querías ir conmigo. Pero cuando me contaste tu historia, y al ver a…la otra sacerdotisa. Sus almas no eran compatibles…jamás lo fueron. En tu entrenamiento, el alma que vi era diferente a la de Kikyo…no eran ni cercanas.
Kagome lo miro confundida…
-¿Eso qué quiere decir?-pregunto Tetsu impaciente.
-Kagome nunca fue reencarnación de Kikyo, sino de Heneka
-¡¿Qué?!-exclamaron al unisonó.
Amaterasu97
Y...aquí los dejo con las ganas, de repente escribí por impulso y me salí esto. Ojala les guste, dejen comentarios por favor, ya sabes todo es bienvenido. Gracias por el apoyo y sus graciosos comentarios (créanme me hicieron reír XD)… y eso fue todo. Suerte y Abrazos.
