Supongo que el título de este capítulo ya es algo más esperanzador XD, ¿o no? Bueno por lo menos eso es lo que yo pienso, vamos a ver si es así realmente. Si, no me acuerdo casi nada de lo que escribí antes XD ¿Y que? Ya había pasado mucho tiempo XD.
EL REGRESO DE GANONDORF
.-.-.-. Capítulo 20: ¿Lo logramos? .-.-.-.
- Link…
Zelda sabía lo que estaba ocurriendo, había visto el momento en el que la enorme serpiente se había abalanzado contra el chico, en ese momento intentó levantarse y gritar, pero no pudo, no logró que su mente se coordinara con sus acciones, y ahora se sentía más impotente que antes.
- Link… - en esos momentos en lo único que podía pensar era en el joven guerrero - … si no fuera tan débil… - volvió a cerrar con fuerza su mano, formando un puño.
La chica podía ver claramente la enorme y monstruosa criatura que tenía a Link inmovilizado, sabía que si no hacía algo el chico moriría, no había forma de que él se liberara ¿o si?, no… era imposible, ningún hombre tendría la fuerza para hacer algo como eso, entonces… ahora ella era la única esperanza del joven, pero si no lograba levantarse no podría ayudarlo, no podría, salvarlo.
- Tengo… tengo que lograrlo – pensaba mientras hacía un gran esfuerzo por girar sobre si misma.
Al fin lo había conseguido, ahora se encontraba recostada sobre en suelo boca abajo, se apoyó como pudo con sus brazos y empezó a arrastrarse sobre el suelo hasta el lugar de la habitación donde estaba completamente congelado, si lograba llegar hasta ahí, podría ayudar al joven.
- Sólo un poco… sólo un poco más – pensó al tiempo que lograba rozar el filo de la espada del chico.
Por su parte Link trataba de retener el aire en sus pulmones, aunque podía sentir que sus fuerzas se estaban agotando y que pronto no opondría ninguna resistencia, pero cuando estaba a punto de perder la conciencia algo dentro de él despertó, una sensación que se le hacía conocida, no sabía como ni porque pero en ese instante resintió más despierto que nunca, con los brazos se opuso al agarre de la bestia, y con una fuerza que no creyó poseer logró disminuir la presión sólo un poco, pero suficiente para poder llenar sus pulmones nuevamente de aire.
- ¿Qué es lo que me pasa?- se preguntó sin saber como era que había adquirido esa fuerza descomunal justo en el momento más indicado, era como si su instinto de supervivencia hubiera despertado de pronto.
Aunque eso no era suficiente para liberarse, el monstruo seguía presionando aún con más fuerza al sentir la resistencia que estaba poniendo el chico. A este paso no resistiría mucho, pero aún así había algo que le impulsaba a continuar.
En ese mismo momento la chica había logrado levantarse un poco ayudada de la pared, y ahora apoyada en esta y con arco y flecha en mano intentaba apuntar hacia la bestia, y aunque el objetivo estaba completamente quieto, a ella le costaba bastante enfocarlo, para poder usar el arco debía mantener uno de sus brazos completamente estirados sosteniendo con firmeza el arma y con el otro debía colocar la flecha en su lugar y jalar hacia atrás para luego soltar el arma y que esta hiciera su recorrido.
- ¿Cómo puede ser que se me haga tan difícil…? - pensaba desesperada intentando enfocar bien su ataque, lo había hecho miles de veces, esta vez no podía fallar.
La verdad es que lanzar una flecha no era tan sencillo como aparentaba, había que tener técnica y practica, ella aún recordaba la primera vez que había tomado un arco. Un verdadero desastre… y en estos momentos se sentía como una novata, en las circunstancias que se encontraban sabía que de ese tiro dependía la vida de Link, el único chico que había entrado en su corazón y que la hacía sentirse completa, no quería perderlo, pero el apuntar a la bestia se le estaba haciendo excesivamente difícil, los brazos le temblaban y no le permitían tener firme y derecho el arco.
- Vamos tú puedes Zelda… sólo ten el brazo firme… apunta… y dispara – repitió mentalmente los consejos que hace años le había dado su tutora… Impa.
La chica trato de mantener recto el brazo, apuntó lo mejor que pudo y soltó la flecha rogando dar en el blanco.
- Falle… - dijo cayendo nuevamente al suelo, era cierto que su cuerpo se estaba recuperando de los efectos del veneno, pero no era suficiente, aún más de la mitad de su cuerpo se encontraba paralizado – todo esta acabado – pensó intentando retener el llanto, después de todo ¿Qué sacaba con ponerse a llorar?
Link aún luchaba por liberarse, sentía que por momentos esa misteriosa fuerza auxiliadora aumentaba, ni tampoco supo como pudo percatarse del inusual sonido que hacía algo cortando a una gran velocidad el aire… ¿Qué había sido eso?... el sonido se esfumó tan rápido como había aparecido, aunque no fue el sonido lo que le llamó la atención, sino el hecho de que haya podido escucharlo en esas circunstancias.
- No… no todo esta acabado… yo confió en Link al igual como él confía en mi… no voy a rendirme… nunca lo haré – termino de decir con determinación, apretando con fuerza el arco que aún tenía en su mano derecha.
Con nueva determinación se levantó, tomó otra flecha de las que había esparcida por el suelo y volvió a apuntar, esta vez no fallaría, esta vez lograría darle al enorme reptil… soltó nuevamente la flecha, pero ahora en vez de dejarse caer se mantuvo firme siguiendo la trayectoria de la flecha con la mirada.
- Por favor… ¡Link! – grito lo más fuerte que pudo.
- Zelda – al sentir el grito de la chica abrió los parpados que hasta ahora había preferido mantenerlos cerrados, acaso eso ¿había sido parte de su imaginación?
Nuevamente ese sonido peculiar... justo después del grito había vuelto a escucharlo ¿Qué era?
La flecha de la chica esta vez si había logrado darle a la enorme bestia, la punta de la flecha se había clavado justo en uno de los ojos de la criatura, el monstruo se agitó y soltó un gran chillido, un sonido verdaderamente ensordecedor.
Link escuchó como la bestia se agitaba adolorida y disminuía considerablemente el agarre, esta era su oportunidad… ahora que el monstruo no estaba estrangulándolo él podría ejercer la presión, sin perder ni un segundo y ayudado de sus piernas y brazos logró soltarse por completo… estaba libre.
- Link – Zelda vio como el joven lograba escapar y ahora hacía un perfecto aterrizaje. Se sentía feliz, muy aliviada de ver que al parecer el chico se encontraba en perfectas condiciones.
El enorme reptil seguía retorciéndose de dolor cuando se dio cuenta que su presa se había escapado.
El chico observó a la enorme criatura y al instante detecto el motivó de sus alaridos, una flecha perfectamente ensartada en medio de su ojo… ¿Acaso la flecha era lo que había producido ese sonido?... pero era imposible que él lo escuchara.
- ¿Una flecha? – acababa de percatarse de un pequeño detalle ¿de donde había salido ese flecha?, al instante dirigió su mirada al lugar donde antes había dejado a la princesa… no había nadie.
La bestia logró reponerse un poco de su dolor e inmediatamente fijo el único que le quedaba en su nueva victima, la pequeña criatura que se había atrevido a desafiarla, esa indefensa chica que a penas se mantenía en pie.
Link al instante volvió a observar su alrededor y se detuvo en la parte congelada del cuarto, ante sus ojos estaba la princesa de Hyrule, en pie y con arco en mano… ella, lo había salvado.
- Zelda… - El chico sabía que no era el momento ni el lugar para distraerse, pero no podía evitarlo, no pudo evitar dirigir toda su atención y sus sentidos en la joven que siempre lleno sus pensamientos.
- ¡Link… cuidado! – le grito nuevamente tomando con gran rapidez otra de las flechas esparcidas por el suelo, y con la misma agilidad volvió a dispar.
Un nuevo chillido lleno la habitación, el monstruo había recibido un nuevo ataque, esta vez la flecha pasó junto al chico y se dirigió directo a la garganta de la bestia, que había tenido la mandíbula completamente abierta preparándose para atacar.
El chico reaccionó al instante y corrió hasta el lugar donde la joven princesa se encontraba, le hubiera justado quedarse junto a ella, pero de momento tenía un asunto pendiente, por lo que tomó su espada y volvió a correr en dirección a la bestia que a penas comenzaba a tranquilizarse.
La chica se mantuvo apoyada junto a la pared, para no caer nuevamente al suelo, ahora su cuerpo no se encontraba paralizado, pero por alguna razón se sentía como su hubiera sido arrollada por algo con mucha fuerza, le dolía todo el cuerpo… ¿Qué era lo que había sucedido mientras ella estaba inconciente?
Link, por su parte dio un gran salto y con su espada logró cortar la cabeza de la bestia, el cuerpo inerte del monstruo se azoto contra el suelo al igual que la cabeza, Link volvió ha hacer un perfecto aterrizaje y observó como el cuerpo de la criatura comenzaba a expeler un extraño humo, a los pocos minutos toda la piel de la criatura había desaparecido y ahora lo único que quedaba de la bestia era su largo esqueleto que terminaba perdiéndose bajo el agua.
- Se acabó – dijo el chico siguiendo con la mirada el recorrido que hacía el esqueleto de la bestia.
Las palabras del chico hicieron eco en las paredes de la habitación, el sonido del agua que seguía escurriéndose por las paredes de la habitación aumentando en nivel del agua le daba al cuarto una atmósfera solitaria, abandonada… pero ese no era el motivo por el cual los jóvenes se mantenían inmóviles en sus lugares, en estos momentos ambos chicos compartían un sólo pensamiento…
Si ese era el monstruo que había liberado el hombre que aprisiono a Nayru ¿Dónde estaba la dichosa llave que habían venido a buscar? pasaron por muchos desafíos, derrotaron a cada una de las bestias del calabozo e incluso acabaron con la criatura que supuestamente tenía la llave y ahora se encontraban en una habitación que lentamente se estaba llenando de agua.
- Zelda… - dijo volteándose y mirando a la joven que seguía como en trance mirando el cadáver de la bestia – Zelda… ¿te encuentras bien? – le preguntó mientras se acercaba a la chica.
- ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que entramos al calabozo? – pregunto aún con la mirada perdida sin responderle al chico.
- ¿Estas bien? – volvió a interrogarla cuando la fin había llegado hasta el lugar donde se encontraba la joven.
- ¿Cuánto tiempo? – volvió a repetir casi en un susurro.
- ¿Tiempo?... ¿A que te refieres? – le preguntó posando ambas manos en los hombros de la chica.
- Debe ser demasiado tarde… no lo lograremos – dijo más para si misma que como respuesta a las preguntas de Link.
Sabía que la chica no lo estaba escuchando, y ahora entendía cual era el motivo, lo último que dijo lo había devuelto a la dura realidad… El sólo estaba pensando en encontrar la llave, pero había olvidado por completo el significado que tenía encontrarla antes de que anocheciera y ahora una nueva interrogante le molestaba… ¿Cuánto tiempo habrá transcurrido?
- No aún no… debemos seguir adelante Zelda – le dijo finalmente intentando animarla y esperando que esta vez lo escuchara – estoy seguro que la encontraremos.
- Link… si Nayru muere… - su voz sonaba quebrada y su rostro mostraba su gran preocupación.
- Nayru estará bien, ella confió en nosotros y no la defraudaremos – le dijo intentando parecer convencido, la verdad es que ahora no sabía que era exactamente lo que harían.
Estaba muy ensimismado pensando en eso cuando sintió que la chica se apartaba de su lado y caminaba con algo de dificultad en dirección al alargado esqueleto de la bestia, no intento detenerla sólo la siguió con la mirada… observó como al llegar hasta el lugar donde se encontraba la bestia la chica recorrió con su mano el esqueleto y comenzó a caminar nuevamente, siguió el recorrido de las vértebras hasta el punto donde estas se perdían bajo el agua.
- Nada… no hay nada que nos indique el paradero de esa llave – pensó frustrada, observó con detenimiento agua intentando ver lo que había en el fondo, una tarea bastante complicada considerando lo oscuro del agua - ¿Qué es eso? – se preguntó sin creer aún lo que había visto.
No sabía si realmente había visto ese resplandor o si sólo había sido parte de su imaginación, ya que sólo fue durante unos cortos segundos y muy débil, si no se equivocaba podría tratarse del resplandor de la llave que abría el candado de las cadenas, lo más seguro es que se tratara de una llave grande y oxidada de aspecto viejo y maltratado y por esta misma razón no poseía el brillo habitual de un metal.
- Link… mira eso – dijo al fin al volver a detectar el difuso resplandor.
El chico de inmediato se dirigió hasta el lugar donde se encontraba la princesa, y observo atentamente el lugar que ella apuntaba, no lograba ver nada fuera de lo común, hasta que…
- ¿Un resplandor? - pensó al ver el sutil brillo que se perdía con rapidez – esa debe se la llave – dijo de inmediato.
Y sin esperar ni un instante se lanzó al agua, después de todo no tenía nada de que alarmarse, ya que su ropa aún seguía completamente húmeda, buceo bajo las oscuras aguas intentando divisar el brillo del metal, no lograba ver nada, y lo más escalofriante es que le parecía haber perdido la orientación, no sabía donde era arriba y donde abajo, pero siguiendo su instinto logró salir a la superficie antes de que el aire se le agotara.
- Link… sigue el recorrido que hace el esqueleto, el resplandor esta justo debajo de lo que parece ser una de las vértebras – le dijo Zelda.
El chico nado hasta el punto donde el esqueleto de la criatura se sumergía en el agua, no se había percatado de lo mucho que se había alejado, ya que debajo del agua todo le parecía igual.
- Lo intentare de nuevo – le dijo a la chica antes de volver a sumergirse.
Esta ves decidió ir descendiendo de forma paulatina y calmada, aforrándose a cada una de las vértebras del monstruo para no perder el camino, de esta forma llego mucho más rápido hasta el fondo, por un segundo volvió a ver es difuso resplandor, de inmediato buceo hasta el sitió y comenzó a palpar el suelo hasta que logró dar con lo que parecía ser una llave.
- La encontré…
Desde la superficie Zelda comenzaba a preocuparse, el chico se estaba tardando demasiado y no lograba verlo por ninguna parte, fue en ese momento cuando por alguna extraña razón el cuarto comenzó a agitarse… estaba temblando… y si no se detenía toda la edificación se les vendría encima.
- Tenemos que salir de aquí ahora – dijo observando como las grietas de las paredes se hacían cada vez más notorias y la cantidad de agua que entraba por estas era cada vez mayor.
A pesar de sus deseos el temblor no se detuvo, pero por suerte no había aumentado de magnitud, aunque eso no serviría de mucho ya que las paredes estaban cediendo con una rapidez alármate. Y en ese momento, cuando la chica observaba el agua con la esperanza de ver al joven guerrero emerger, fue cuando sin quererlo su mirada se detuvo al otro extremo de la habitación, una parte de la pared se había derrumbado rebelando una estrecha puerta que parecía muy firme y que tenía grabada el signo de la Trifuerza.
- Esa puerta…
Sin pensarlo se sumergió también en el agua y nado lo más rápido que pudo hasta el otro extremo de la habitación, subió a la pequeña plataforma que se había formado después de el derrumbe de la pared y se acercó sin vacilar hasta la puerta, observó con detenimiento el grabado y noto al instante que uno de los fragmentos de la Trifuerza sobresalían notoriamente.
- La Trifuerza de la sabiduría… - dijo posando su mano derecha sobre la puerta.
Al instante la marca sobre su mano comenzó a brillar y la puerta comenzó a desaparecer dejando sólo una fina cortina de agua. En ese momento Link estaba emergiendo y cuando logro por fin sacar la cabeza fuerza del agua lo primero que hizo fue tomar una gran bocanada de aire, luego de eso logró percatarse que Zelda ya no se encontraba en el mismo lugar y que el agua donde estaba se agitaba furiosa.
- ¿Qué esta pasando? – se preguntó algo confundido cuando vio como Zelda comenzaba a atravesar la cortina de agua que había aparecido en un extremo de la habitación donde antes sólo había una gran pared.
Cerró los parpados mientras atravesaba la fría cortina de agua, al otro lado volvió a abrir los ojos encontrándose con un pequeño cuarto con pilares de ¿agua?... no podía ser posible… los pilares eran de agua y no sólo eso en el centro una figura humana completamente hecha de líquido, con las manos casi completamente unidas en posición de rezo sostenía una piedra azul brillante, casi como un zafiro.
- Esto… esto no puede ser real… - dijo aún paralizada por lo que veía.
Luego de un breve instante se percato de que el cuarto estaba completamente quieto… ¿acaso el temblor se había detenido?... la verdad es que no le importaba, sólo se alegraba de haber encontrado el segundo cristal con el que lograrían abrir las selladas puertas del Templo del Tiempo…
- Tiempo… eso era... – el tiempo era la explicación que estaba buscando, era ese el motivo por el que el temblor se había detenido y era esa la explicación por la cual los pilares y la figura de la diosa de la sabiduría estaban hechas de agua – en este cuarto… el tiempo esta detenido – pensó ahora acercándose hasta la figura de la diosa.
No tuvo ningún problema para sacar el cristal de entre las manos de la diosa… la figura estaba hecha de agua por lo que sólo restaba tomarlo sin necesidad de separar las manos de la diosa.
- De nuevo… muchas gracias Nayru… - dijo observando el transparente rostro de la diosa antes de salir corriendo del cuarto, al atravesar nuevamente la cortina de agua sintió la extraña sensación de volver al caos.
Link se encontraba en la misma posición en la que estaba cuando vio a la joven atravesar la cortina de agua, aunque ahora estaba completamente perplejo porque para el no habían pasado más de tres segundos antes de volver a ver que la chica salía nuevamente.
- ¡Link! – exclamó feliz la chica al ver al joven guerrero en la superpie del agua.
Fue en ese momento cuando el temblor aumento su intensidad y varias de las grietas en las paredes cedieron, ahora el agua entraba a grandes chorros en la habitación, muy pronto el cuarto entero estaría completamente inundado, y no sólo el cuarto, todo el calabozo estaba sumergido en el mar y sumándole este temblor a algunas grietas la presión del agua triunfaría y toda la edificación quedaría sepultada por miles de toneladas de agua.
- ¡Vamos Zelda… tenemos que salir de aquí! – le grito el chico agitando una de sus manos para que ella se acercara.
La joven princesa volvió a sumergirse en el agua y nado al encuentro del joven, luego ambos llegaron hasta la orilla, subieron rápidamente, tomaron las armas que habían dejado tiradas por el piso y salieron corriendo por la puerta que estaba a punto de derrumbarse.
Afuera la luna ya mostraba su pálida cara en la noche. Una luna que siempre le pareció hermosa y majestuosa, pero que hoy no sólo traía su brillante luz sino que junto con ella arrastraba un mensaje de muerte… el destino inevitable en el que el tiempo estaba a punto de agotarse.
El Oráculo de las Eras hacía todo lo posible por mantener la paz interior que siempre la había acompañado hasta en los más difíciles momentos, y a pesar de que sabía que era una Diosa inmortal, en estos momentos estaba atrapada en un cuerpo de carne y hueso, el cuerpo de un mortal y al igual que uno, su vida se extinguiría.
- Mi cuerpo material morirá, pero mi alma nunca podrá abandonar este mundo, porque como una de las tres Diosas creadoras de Hyrule mi deber es permanecer siempre vigilante y proteger que las leyes naturales se cumplan – pensó mientras tomaba rápidamente una bocanada de aire en el momento en que el agua se retiraba y volvía a retener la respiración para el momento en que esta volviera a cubrirla por completo.
Sabía que su muerte no sería un gran problema ya que seguiría existiendo, pero debía admitir que el haber encarnado en un cuerpo material había sido una experiencia increíble, nunca imagino que vivir como un ser terrenal sería tan interesante, mirar el cielo desde la perspectiva de un hombre no es lo mismo que mirarlo desde la perspectiva de una Diosa.
- Pero aún no es mi final… mi vida aún no se ha extinguido y mientras pueda resistir no me daré por vencida… - pensó manteniendo los parpados cerrados para que el agua salada no entrara en sus ojos -confió en que Zelda y Link lleguen a tiempo.
La misteriosa y oscura sombra de un joven se desplazaba sigilosa entre las rocas de la costa, hace sólo unos minutos había llegado hasta el lugar y ahora esperaba pacientemente a que su objetivo apareciera.
- Ya estoy aquí Link, llegue lo más rápido que pude para no hacerte esperar - su voz era tranquila y pausada, pero el macabro tono del odio no desaparecía - espero… que tú no lo hagas – terminó de decir para dirigir su vista al oscuro manto estrellado.
Lo que él no sabía es que no se encontraba sólo… no muy lejos de donde el esperaba otra siniestra silueta lo vigilaba cautelosa, mantenía su presencia completamente oculta, como si su existencia se borrara del mapa, había estado siguiendo al joven a prudente distancia todo el camino y ahora sólo le restaba esperar y observar… no debía intervenir en nada, justo como le habían ordenado.
- ¿Qué es lo que has venido a buscar? – se preguntó sin dejar de observar al solitario joven.
Había algo en él que despertaba su curiosidad, aunque no quisiera admitirlo, sentía grandes deseos de saber más acerca del joven, quería tener la oportunidad de hablar con él, después de todo… su creador había sido el mismo y tal vez él si tenía la respuesta a la pregunta que la agobiaba ¿Quién era ella?
- No entiendo, ¿Por qué me siento incompleta? ¿Qué es lo que me falta? – Se preguntaba sintiendo ese gran vacío en medio de su pecho.
Por su parte el chico no tenía tiempo para meditar acerca de su destino, ni el motivo por el que fue creado. En estos momentos sólo tenía un claro objetivo en su mente… derrotar a Link. Esa era su principal preocupación, luego de eso tenía claro que debía acabar con Ganondorf y después de eso, bueno… después de eso pensaría que hacer con su vida, por ahora sólo prefería enfocarse en lo que sería su venganza.
Link corría a todo lo que le daban las piernas junto a la chica que intentaba seguirle el paso, él la había tomado firmemente de la mano para que esta no se quedara atrás, ya que a pesar de que el efecto del veneno ya había desaparecido casi por completo los tacones que tenía puestos y el resbaladizo piso correr demasiado rápido.
Tuvieron que atravesar todos los cuartos por los que habían pasado, subir una gran cantidad de escaleras y esquivar innumerables trozos de piedra que caían sobre ellos. Todo se estaba derrumbando y lo que era aún peor, todo el espacio que antes lo ocupada el aire ahora era remplazado por agua… por suerte el cuarto donde antes se encantaba el laberinto había quedado completamente destruido y ahora pudieron atravesar rápidamente sin perderse.
- Te ayudaré a subir – le dijo Link a la chica sujetándola por la cintura.
Luego de atravesar el laberinto se encontraron con la pared y un poco más arriba con el compartimiento por el que había vaciado el agua del piso superior, Zelda subió sin problemas con la ayuda de Link y luego extendió su brazo para ayudar a que el chico hiciera lo mismo.
Lo único que esperaban en estos momentos era lograr salir con vida del calabozo, aunque lo veían bastante difícil. Ahora estaban en el cuarto donde habían luchado contra el extraño calamar, y se encontraban frente a otro gran problema, no había forma de llegar hasta la especie de tubo por la que habían caído y aunque lograran llegar hasta ella, no podrían seguir subiendo.
- ¿Qué haremos ahora? – preguntó la chica observando la lejana entrada sobre sus cabezas.
- Sólo tenemos dos opciones… - dijo Link analizando la situación en la que se encontraban – una es que los cuartos que ya pasamos se inunden por completo hasta llegar a este y que el agua nos ayude a subir hasta el tubo por el que entramos… o…
- O que las paredes de los cuartos superiores a este, sedan y el calabozo comience a llenarse desde arriba dejándonos sepultados junto con los escombros - terminó de completar lo que supuso que Link diría a continuación.
- Exactamente - Luego de decir eso cerró los parpados y se sentó sobre el húmedo suelo.
- Pero… ¿Qué se supone que estas haciendo?, este no es momento para descansar – dijo bastante alterada por la calma con la que el joven estaba tomando la situación.
- En estos momentos sólo podemos esperar, con algo de suerte lograremos que las paredes de los cuartos superiores resistían hasta que logremos llegar hasta ellos. - le dijo como si se tratara de lo más natural.
- Tienes razón - dijo resignada y dejándose caer junto al joven se disponía a esperar – ahora sólo podemos rogar porque la suerte este de nuestro lado.
Mientras en otro lejano lugar en Hyrule, un nuevo enfrentamiento estaba a punto de desatarse. El misterioso mago que había puesto en peligro la vida del Oráculo de las Eras había llegado hasta la cima de la montaña de la Muerte y justo como lo esperaba se habían encontrado con Din, la encarnación de la Diosa del Poder.
Din, quien había sido advertida por Nayru del peligro al que ahora se enfrentaba había decidido esperar al enemigo, a pesar de que la chica le había dicho que huyera del lugar o que se ocultara dentro del calabozo para protegerse. Pero Din nunca aceptaría la idea de rendirse ni mucho menos de escapar del enemigo, sus otras compañeras se habían enfrentado valientemente a este mago y ella también podía hacerlo, de ninguna manera dejaría que ese extraño tipo entrara al calabozo ni que la derrotara.
- De todas formas tengo la ventaja… - pensó sin perder de vista al hombre que comenzaba a acercarse – conozco mejor que él este terreno y estoy al tanto de parte de tus poderes… de ninguna forma puedo perder…
- Buenas noches señorita, estoy buscando a la bailarina Din… ¿usted la conoce? – dio muy cordialmente cuando se encontraba a unos tres metros de la joven.
- ¿Qué? ¿Acaso no sabe que yo soy Din? – seguramente eso era una engaño por eso no debía bajar por ningún motivo la guardia.
- ¿Usted conoce a una joven que se hace llamar Din? – Volvió a repetirle la pregunta – necesito encontrarla lo antes posible.
- ¿Para que la necesita? – la chica decidió seguirle el juego… si el realmente no sabía quien era debía responderle.
- Tengo un presente para la señorita – le respondió sin vacilar con el mismo tono amable de voz.
- ¿Un presente? ¿Me podría decir cual es ese presente? – volvió a interrogarlo.
- Es esto – le dijo sacando algo de entre sus ropas.
- ¿Una tiara? – preguntó sin querer en voz alta.
- A si es señorita… necesito entregarle esto a la joven Din en la mayor brevedad posible – le volvió a repetir con mucha calma.
- Yo puedo entregárselo si usted no tiene inconvenientes claro – le dijo esbozando una sonrisa – sus ojos parecen sinceros… tal ves este no sea el maligno hechicero – pensó relajando sus músculos que hasta ese momento se habían mantenido completamente tensos.
- Se lo agradecería enormemente – le dijo como respuesta extendiendo su brazo para que la chica pudiera tomar la tiara.
Din tomó el objeto aún con algo de desconfianza, pero al sostenerlo se dio cuenta que no había nada extraño en él o por lo menos eso fue lo que creyó.
- Creo que debe retirarme… espero volver a verla señorita – se despidió haciendo una leve inclinación y luego comenzó a caminar perdiéndose en las sombras… - has caído en mis manos Din… ahora tú te encargaras de terminar mi trabajo.
El joven que hasta ahora se había mantenido sentado en las rocas se levanto de golpe.
- Al fin estas aquí, no sabes cuanto espere este momento – dijo comenzando a saltar las rocas hasta llegar a la arena – este vez la historia será diferente.
Avanzó a pasos lentos pero firmes en dirección a las ruinas… la joven continuaba en el roquerío, pero aún así no perdía de vista al oscuro joven.
El chico se detuvo en la orilla de la playa y desde ahí observaba impaciente las ruinas.
- En cualquier momento…
Sólo tuvo que esperar unos segundos más, del gran agujero por el que anteriormente había accedido al calabozo la princesa y Link ahora estaba completamente inundado y del agua emergieron los dos jóvenes agotados.
Ambos se alejaron del agujero nadando hasta llegar por fin a tierra firme, ambos estaban tan concentrados tratando de recuperar el aire perdido que ninguno de los dos se percató de la maligna presencia del joven que los observaba con una malvada sonrisa en el rostro.
- Lo… logramos Link… - le dijo la chica entrecortadamente.
- Si… no se como… pero lo logramos – le respondió el joven feliz de aún seguir con vida.
La chica miro a su alrededor y se percató que ya había anochecido y que la luna ya casi alcanzaba su punto más alto.
- Link… es demasiado tarde… - dijo la chica perdiendo su vista en la inmensidad del cielo.
- No… aún no… estoy seguro que Nayru nos esta esperando – le respondió al tiempo que se incorporaba.
- Nayru… por favor… resiste sólo un poco más – pensaba la chica al tiempo que corría lo más rápido que podía hacía el lugar donde se encontraba atrapada la peli-azul, Link la seguía de cerca.
No lograron llegar muy lejos ya que una misteriosa voz hizo que ambos se detuvieran en seco.
- ¿Cómo se atreven a ignorarme? – le dijo ahora un muy enfurecido joven.
- ¿Quién eres tú? – preguntó el chico al tiempo que observaba incrédulo al joven con vestimenta oscura.
- ¿Cómo que quien soy?… ¡¿Qué acaso no me recuerdas?! – le grito furioso por el comentario de Link.
- No puede ser… - Al fin parecía reaccionar - tú eres… - dijo observando más detenidamente al misterioso chico que se acercaba hasta el lugar donde ellos se encontraban – tú eres idéntico a mi – termino de decir.
- Hasta que al fin lo notaste – dijo con aún más rabia en su voz… ¿Cómo podía ser posible que se olvidara de él?
- No puedo creerlo… pero... si estabas muerto – dijo el joven aún sin hacer ningún movimiento.
- Basta de charlas… he venido aquí por tu cabeza – dijo antes de desenvainar su espada y correr a gran velocidad al encuentro de Link.
Zelda sólo observaba confundida al extraño aparecido ¿Por qué se parecía tanto a Link? ¿Qué relación tenía con él?... estaba pensando en eso cuando se percato que no tenía tiempo para estar meditando acerca de la identidad del enemigo, debía liberar a Nayru, pero había un pequeño inconveniente, Link tenía las llaves.
El joven logró desenvainar su espada a tiempo bloqueando el poderoso ataque de Dark Link, el chico era muy fuerte y veloz, cada ataque estaba perfectamente sincronizado con cada uno de sus movimientos, dejándolo sin tiempo para contraatacar… ¿Cómo era posible que se volviera tan hábil durante estos cinco años?
- Esto no esta bien… yo tengo la llave para liberar a Nayru… pero no puedo hacer ningún movimiento… este maldito me tiene completamente atrapado - pensó haciendo un intento por alejarse de el chico que seguía abatiéndose contra él una y otra vez sin descanso.
- Lo tengo acorralado… eres mió Link…
El oscuro joven dio un gran salto sobre la cabeza de chico aterrizando justo detrás de este, ahora era su oportunidad, al fin vería derrotado a Link, al fin completaría con su venganza…
Continuará…
XD La verdad es que no recordaba todas las cosas que tuvieron que pasar estos dos, hasta yo me sorprendo de lo mucho que los hice sufrir XDD Y esa pobre Nayru, debe de estar más entumecida, lleva cualquier capitulo encadenada jajaja.
((De aquí en adelante no he modificado nada))
Antes de despedirme deseo agradecer a Grunne, Miko Raven Tonks y a Itxier… nOn muchísimas gracias por sus review y por seguir leyendo este fic claro n.n y también deseo agradecer a Ceniza, escribí justamente lo que tu creías que sucedería XDD… bueno ahora si que me despido n.n.
Hasta el siguiente capítulo…
