Capítulo 21: Acoso
La noche llegó. Shipou le había llevado a Kagome un vestido de su hermana y a Inuyasha un traje de cuando su padre era joven.
Todos los invitados estaban en la sala contemplando el esplendor de la familia. Inuyasha estaba en un rincón cuando Kanna se acercó.
- Tú debes de ser Inuyasha. Mi madre me ha hablado mucho de ti.
- Me alegro de conocerla. ¿Le gustaría bailar?
- Me encantaría.
La fiesta estaba por un punto intermedio, pero Kagome aún no aparecía.
- No quiero bajar. Para ver a esa tal Kanna con Inuyasha prefiero no ir. Pero si no voy, quedaría descortés. Mejor será que baje.
Kagome entró al recinto. Lucía un simple vestido banco con mangas anchas que se ceñía hasta la cadera. Notó una mano sobre su hombro. Al girarse vio que era Inuyasha.
- Estaba esperando a que bajaras. Menos mal que lo hiciste porque sino, no se si podría haber aguantado más aquí. Kanna es insoportable. Ahora es cuando tú sonríes.
Kagome sonrió. Le hacia gracia que supiera cuando ella sonreía.
- Por cierto, te ves muy bien con ese vestido.- se acercó más a ella y susurró.- Sobretodo cuando sonríes.
Kagome se sonrojó. Le ponía nerviosa que se acercara tanto.
- ¿Me concede la señorita este baile?
- Por supuesto.
Llego el amanecer y todos los residentes de la casa despertaron. La puerta sonó.
- Adelante.
- Kagome, sería un placer darle esta ropa. Se ve que no sois viajantes comunes. Así que pensé que esto le vendría bien.
- Muchísimas gracias. ¿Cómo se lo puedo pagar?
- No te preocupes.- la madre dibujo una media sonrisa y susurró.- Ya lo estás haciendo.
Kagome no pudo alcanzar a oír lo que decía. No perdió más tiempo y se probó la ropa.
Era perfecta. Nada que ver con los vestidos, que para la misión que ella llevaba, la molestaban. Constaba de una camiseta de mangas largas y medianamente anchas, mallas y botas. La siguiente prenda era un tanto extraña, no era un vestido ni una camiseta, llegaba a la mitad del muslo, de tirantes anchos que para mayor comodidad se colocaba un cinturón a la cintura. Era lo que ella andaba buscando.
Inuyasha estaba en su habitación cuando de repente se abrió la puerta. Era Kanna. Corrió hacia Inuyasha y se lanzó a su cuello.
- No te marches por favor. Quédate con migo. Nos casaremos y viviremos felices.
- Perdóneme si la he hecho pensar que podría haber algo entre nosotros, pero no tengo intención de quedarme y mucho menos de casarme con usted.
- No podrás salir de esta habitación a menos que aceptes.
- Fue un placer conocerla.
Inuyasha corrió hacia la vidriera y saltó sobre ella, causando que esta se rompiera en pedazos.
Suerte que era la segunda planta. Un toldo frenó su caída. Pero no duró mucho, porque por el peso se desgarró y Inuyasha cayó de espaldas al suelo.
En ese instante Kagome salía por la puerta trasera para coger los caballos.
El ver a Inuyasha caer de techo se asustó y corrió a ver si estaba herido.
- ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien? ¿Por qué has caído?
- De una en una.
- Perdón. Es que estoy preocupada.
- Estoy bien. Pero debemos irnos de aquí cuanto antes. La loca de la hija me está acosando.
Kagome soltó una carcajada.
- ¿No te lo crees?
- Si, te creo. Lo único es que me hace gracia.
- Mejor vayámonos.
Montaron en los caballos y salieron galopando lo más rápido posible. Por suerte Kagome ya se había despedido de Efrén.
Hoy toca doble :P por haber tardado
atte: Earand
