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- (13 de diciembre 2013) -

Han pasado algunas semanas desde que Callie llego de Whitman y todo lo que ese viaje supuso, nunca fue algo que estuvo en su mente. El fin de ir allá, era encontrar respuestas a tantos sentimientos que experimentaba y pensamientos que se agolpaban en su cabeza. Necesitaba claridad.

Había avanzado en muchos aspectos, su vida en general pasaba por un buen momento. Aun cuando la partida de Emily era algo que quizás jamás tendría un punto final, cada día podría ser mejor respecto a ello; pero aun así siempre estará allí el recuerdo y la inevitable tristeza.

A parte de eso, en su corazón aún había otra parte en conflicto.

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No tenía las cosas muy claras antes de decidir ir, había mucho que le confundía. Se sentía sola e irremediablemente con un corazón vació, algo le faltaba y ya se empezaba a preguntar si su vida terminaría así o si sería capaz de avanzar.

Siempre creyó que no habría nadie que pudiera hacerle pasar de Laura, su amor y su lealtad serian por siempre. Por lo tanto pensaba que las conexiones emocionalmente libres era lo más plausible para ella, ¿podría eso terminar con lo que sentía? Lo más probable es que no, pero era una forma de al menos seguir con su vida; sin aparentemente traicionar su corazón.

¿Pero porque no lo había hecho ya? Quizás porque no había nadie que le provocará aventurarse a ello.

Aunque últimamente, antes de ir a Whitman, había alguien en sus pensamientos. Pero el miedo a traspasar los límites de lo físico y quedar atrapada en lo emocional, le llevaba a negarse cualquier cosa. Cada vez que pensaba en ello, se decía que no podía existir un "Touch and go" con su mejor amiga y seguir como si nada, Arizona no se lo merecía. Porque sí… quien había estado en sus pensamientos últimamente, antes de ir a la playa, era su mejor amiga.

Necesitaba claridad. Quería saber si podía continuar y si era así... cómo hacerlo. Porque estaba sintiendo como la soledad se acrecentaba, como la tristeza la visitaba más seguido y su corazón gritaba por ser atendido. Entonces pensó que enfrentarse a sus recuerdos y a un lugar tan especial, le permitirían encontrar respuestas.

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Pero ir a Whitman, estuvo lejos de lo que se suponía sería o al menos lejos de la forma en cómo seria. Primero no entendía por qué decidió invitar a Arizona, se dijo que era por el hecho de necesitar apoyo; debido a que no sería fácil ir a ese lugar. ¿Pero era la mejor idea, cuando ella era parte de su conflicto? Sin saber porque, casi guiada por una fuerza desconocida; Callie solo lo hizo y evito hacerse más preguntas respecto a que tan bueno sería. Solo se concentró en que era su mejor amiga apoyándola.

Su viaje significo un sin fin de emociones diversas, de manera inesperada se vio enfrentada al pasado y al presente. Aquel pasado que creía que debía honrar, que no podía dejar y el presente que tanto se quería negar. Se vio en medio de tumultuosos sentimientos que se encontraban y se enfrentaban como dos naves enemigas, pero el destino que es tan sabio conocía que quizás sería la única manera de por fin hacerle ver con claridad.

En principio su camino, su llegada y parte de su estancia temprana en la playa fue un el golpeteo constante de recuerdos y la tristeza era una compañera fiel. Después vino la introspección, el tiempo de pensar con más tranquilidad y sonreír de alguna manera a los buenos recuerdos. A continuación el desahogo, el abrirse y hablar de lo que guardaba solo para ella; recuerdos de vivencias y sus sueños interrumpidos. Pronto vino con todo ello, una extraña liberación del dolor que por tanto tiempo contuvo solo en ella. Fue bueno hablar.

Después lo inesperado, el momento en que todo lo que estaba en su cabeza se esfumo, donde los recuerdos se perdieron y los miedos volaron lejos. Un momento que duro toda una noche, pero que mientras duro no existió nadie más. Un encuentro que estuvo fuera de cualquiera planificación o pensamiento, fue algo que surgió y se dio espontáneamente.

Muchas veces se sintió atraída por Arizona y la tensión entre ellas siempre estuvo al límite. Pero esto fue distinto, fue un momento donde sin esperarlo se volvió a sentir, donde su corazón volvió a vibrar. No fue solo sexo, hubo algo más. Fue consciente de ello y fue lo que le golpeo tan fuerte al despertar.

Arizona y Laura, se enfrentaban en sus pensamientos esa mañana; la culpa crecía conforme se fue dando cuenta que lo ocurrido era algo que había sido especial. Quiso correr de aquellos sentimientos para no sentirse tan miserable frente a la memoria de Laura, pero todo lo que logro fue enfrentarse de improviso a lo que quería de su vida. Porque a pesar de todo lo que sentía por Laura, sabía que no había sido un error lo que paso con Arizona.

Entonces allí se enfrentó por primera vez a sus temores reales.

Se sentía sola y con su corazón carente de vida, pero no se atrevía a avanzar porque creía imposible pasar de Laura; era demasiado lo vivido con ella. Por otro lado sus sentimientos nuevos por Arizona y la noche que habían compartido, se repetían y se repetía en su memoria; pero tenía miedo de abrir su corazón.

Pero como todo en ese viaje lo inesperado fue lo que primo, Callie ante tanto tumulto de emociones se tuvo que enfrentar a sus sentimientos y a los de su amiga. Cuando Arizona expreso lo que sentía, a la morena le dolió ser el motivo de todo aquello; pero fue un golpe certero en su corazón para abrirse y ser sincera con Arizona.

Le hablo de sus sentimientos y todo lo confundida que estaba, pero cuando le dejo claro que no había sido un error; por primera vez ella misma recibió el mensaje sin tanto tumulto. Hablo de sus temores y de sus anhelos, siendo esto una luz que necesitaba para ser consciente de lo que quería aún con todos sus miedos golpeando.

Quería ser capaz de seguir adelante y ser feliz. Se dio cuenta que no era una conexión libre lo que necesitaba, su vida necesitaba más que eso. Y ahí es donde aparecía Arizona y se cruzaba de repente en sus pensamientos, le estaba despertando sentimientos. Pero cuando pensaba en ello, le asustaba porque la rubia le hacía pensar en querer seguir adelante... entonces eso le aterraba, porque se dio cuenta que quizás era la persona que le haría pasar de Laura y eso era algo que ella no quería ni siquiera pensar antes.

Entonces cuando Callie dejo todo afuera se enfrentó a sí misma, se dio cuenta de que quería hacer frente, que quería avanzar... no era fácil, no sabía cómo hacer para dejar todo atrás; pero aun así quería y ese era el primer paso.

Y nuevamente ocurrió lo inesperado, luego de dejar todo su corazón expuesto, Arizona tomo el valor para pedirle una oportunidad. Si bien esto le sorprendió, más se sorprendió a sí misma. Porque aun conociendo todas sus luchas, Callie tomo valor e hizo un salto de fe… acepto la petición de Arizona. Se había dado cuenta que era hora de seguir adelante, había que intentarlo. Se merecía ser feliz y había alguien que empezaba a importarle como para querer realmente dejar que su pasado la determine.

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Hoy ya más lejos de aquel viaje, con más tiempo para pensar y meditar en ello, Callie está segura que no se había equivocado.

Desde su regreso a Seattle las cosas con Arizona iban bien, poco tiempo tuvieron las dos primeras semanas por la carga de trabajo; pero aun así se las arreglaron para verse, incluso para ir a cenar.

Una cena con cara de cita como bromearon entre ellas, pero la verdad es que Callie no les daba mucha importancia a los nombres o definiciones. Lo importante era el tiempo que pasaban juntas y la manera en que todo se desarrollaba entre ellas.

La primera salida fue muy esperada por Arizona. Desde su regreso de la playa había estado buscando, en medio del tiempo escaso, un momento de tranquilidad y lejos del hospital, pero había sido casi imposible. Por lo que sugerir salir un día a media semana no era descabellado.

Ese era el principal motivo por el cual se encontraba en una sala de guardia, despertándose. Bueno, no exactamente el motivo, ella había venido buscando a Callie para invitarla a cenar; pero se vio gratamente descansando de un momento a otro abrazada a la mujer que le quitaba el sueño y le hacia la sonrisa mayor. Sin darse cuenta se había quedado dormida.

Cuando se despertó se vio sola en la cama y quedo perpleja ¿Dónde estaba Callie?, se incorporó y antes de aventurarse a conjeturas; revisando su celular se encontró con un mensaje de texto de hace media hora.

* Siento haber salir de improviso,
pero me llamaron de urgencias
y no quise interrumpir tu sueño.
Aps! por cierto, te veías hermosa durmiendo.
¿Nos vemos a la salida? ;)

Arizona sonrió, incluso se sonrojo. Solo le dijo que era hermosa, ¿por qué tanto descalabro en ella? Volvió a sonreír. Se levantó y salió de la sala de guardia feliz.

* Me hubiese gustado despertar contigo a mi lado,
pero está bien. Te perdono por esta vez. ;)
Por supuesto que nos vemos! Nuestra primera salida,
no me lo perdería por nada. :)

Envió su mensaje sin pesarlo, pero luego medito en la primera línea. No se dio cuenta, pero sonaba insinuador quizás... ¡diablos!, Definitivamente es algo que quería hacer, pero sabía que todo llegaría a su tiempo. Pero le preocupaba que Callie lo tomara mal… o quizás ¿no? Decidió no preocuparse, era natural querer eso. Más, después de haber tenido una muestra más que contundente en Whitman de que su despertar podría ser realmente maravilloso. Sonrió para sí.

Para Callie la cena fue motivo de ansiedad, a pesar de que ese día había compartido un buen descanso abrazado a la rubia, se sentía nerviosa conforme se acercaba la hora. Había pasado mucho tiempo desde que había salido con alguien.

Pensaba en que hubiera querido ir a su apartamento para cambiarse y verse mejor, pero no se podía; iban directo del trabajo al restaurante. En eso estaba cuando una cosa llamo la atención de Callie; su interés en querer verse bien, ¿hace cuánto no había pensado en eso? Sonrió para sí misma. No podía ser una mala señal.

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Callie sonrió al recuerdo de ese día, para ella cada día era un paso y cada día se sentía más a gusto con Arizona, le sorprendía lo bien que se llevaban ya no solo como amigas; porque lo que tenían era más que eso.

Se comunicaban solo con la mirada, con un gesto, en el silencio... siempre tuvieron esa facilidad, eso siempre existió; pero ahora era a un nivel completamente distinto… quizás el hecho de no reprimir sus sentimientos y guardarlo de la otra, las llevaba a ese nivel de conexión y fluidez.

Si bien no había intimidad, no quiere decir que no le pasaban cosas; era difícil controlar las chispas que parecían volar con más frecuencia. Pero ambas ponían de si, para que las cosas no pasaran al plano físico aún. Compartir y conocerse en este nuevo aspecto de su relación era realmente importante.

¿Que eran?

No habían hablado de ello y en realidad no importaba mucho, solo eran dos personas con sentimientos en común que se habían dado una oportunidad; ya vendrían con el tiempo las formalidades si las cosas funcionaban. Ahora no era lo más importante.

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Hoy era viernes y habían quedado en salir nuevamente. Callie había salido temprano y paso a su apartamento para cambiarse. Estaba más preocupaba de su apariencia, eso era algo que acostumbraba antiguamente, pero con el tiempo lo perdió. Bueno, siempre estaba presentable, era una persona de buen gusto, muy preocupada del buen vestir y sobretodo de la pulcritud y la limpieza; pero eso de revisar los detalles, de agregar algo de vez en cuando, de poner algún brillo especial en sus labios, de querer verse bien pensando en alguien... era algo que había dejado de hacer hace mucho y ahora con Arizona había vuelto a ella.

El único problema de la salida de hoy, era que para mala suerte Callie mañana en su día libre debía estar temprano en el Hospital para una cirugía que tuvo que postergar y no podía esperar al lunes. Por lo tanto no podía quedarse hasta muy tarde, pero aun así pretendía disfrutarlo al máximo.

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Las horas habían pasado demasiado lento para su gusto, quería disfrutar de Arizona fuera del trabajo y entonces parecía que el tiempo se burlaba de ella. Ella había salido más temprano, pero Arizona se había quedado atrapada en una cirugía de emergencia.

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Eran las 8 de la noche y ya estaba afuera del Seattle Grace esperando impacientemente a una mujer. La mujer con la cual se había decidido a intentar seguir adelante. Suspiro profundamente, ella lo quería... quería que funcionara y quería darle más a Arizona, pero todo debía ser paso a paso... suspiro a sus pensamientos.

- Hey, lamento haber demorado. - Callie se sobresaltó, no la había visto venir. - Estaba atrapada... - la rubia se quedó congelada cuando Callie se acercó, puso su mano en el rostro y coloco un beso en su mejilla, luego lentamente se separó y la miro.

- Lo importante es que ya estás aquí - Callie le sonrió.

Arizona en su aturdimiento pensó... "¿esta es la Callie libre en una relación?... porque si es así, quiero más de ella y todo el tiempo". La rubia se sonrió, le encantaba sentir a Callie suelta, como si no hubiera nada más en lo que pensara. Era solo un gesto pequeño y una par de palabras, pero que la hicieron feliz de haberse tropezado en la vida con Calliope. Ella quería conocer todas las facetas de una Calliope libre y estaba segura que lo vería.

- Si... lo importante es que ya estamos juntas... - la rubia dijo hablando de ellas en general, más que solo el momento; ella llevo su mano a la de Callie, la tomo y sonrió. - Vamos. - Se dirigieron al auto de Arizona y esta se sorprendió de que su mano no fue despedida hasta que estaban frente a su vehículo. Le encantaba todo esto, realmente se estaba volviendo cursi con los años. Pero no le importo.

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Una vez en el restaurante, la velada estaba siendo realmente agradable. La conversación como siempre fluía, las risas abundaban, las miradas se encontraban; disfrutaban de cada gesto que hacían.

- Ha sido una noche increíble Calliope. - la rubia miro a Callie por un momento, como ya era habitual se perdieron un instante en los ojos del otro. - Realmente Calliope, no podría tener suficiente de ti. - Arizona no pudo controlar sus palabras y se arrepiento de ello, debió sonar mal. Callie asintió y se sonrojo, aparto su mirada por un segundo. - Lo siento Calliope, a veces no mido mis palabras. No te quise incomodar.

Callie volvió su vista y hablo. - No lo sientas por hacerme sonrojar, es solo que estoy un poco fuera de forma en estas lides. - la morena se río y negó con la cabeza. - Pero no me hace incomoda. Es más... me agrada... me hace sentir especial. - su mirada se nubla un poco. - y... la verdad hace mucho no me sentía así... -Arizona se sonrió ante la visión tan vulnerable, pero tan adorable de Callie. Extendió su mano por sobre la mesa y tomo la de la morena.

- Todo lo que quiero... es demostrarte lo especial que eres para mí. - Arizona ladeo su cabeza y su cara fue solo de adoración hacia la morena.

- Gracias... tú también lo eres para mí... - silencio - Sé que quizás esperas más, pero no dudes que esto es lo que quiero... las cosas poco a poco irán tomando su lugar... me haces sentir bien Arizona, me haces querer más de mi misma... y eso es algo que jamás imagine que volvería a mí.

Arizona solo sonrió, estaba emocionada por saberse importante para ella también. Sabía que el tiempo iría haciendo todo mejor e irían avanzando más, pero tenía lo importante... a Calliope. - No hay otro lugar en donde quisiera estar ahora mismo. - sus pensamientos como se estaba haciendo costumbre, dejaron su cabeza y se transformaron en palabras. Pero no le asusto esta vez.

Ambas sonrieron al unisonó ante la declaración. Verdaderamente había algo especial entre ellas, no era más que una simple conexión.

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El resto de la velada paso igual, entre conversaciones, declaraciones sinceras, silencios, sonrisas y miradas. Habían terminado de cenar hace un rato, pero disfrutaban de una copa de vino y de la música en vivo que sonaba suavemente. Era una noche realmente maravillosa. No querían acabar, se sentían tan cómodas que no querían que llegara el minuto de despedirse.

Pero todo no podía ser como querían, mañana Callie debía estar en una cirugía temprana y ya eran cerca de las once de la noche. Así es que pagaron la cuenta e hicieron su salida. El viaje de regreso fue igual que la cena, conversación amena y risas, que hicieron sentir el trayecto al apartamento de Callie demasiado corto.

Arizona se detuvo en el estacionamiento del edificio y paro el motor un momento, después de muchas palabras se sentían de un momento a otro en la pérdida de ellas.

- Así que... - silencio - aquí estamos... - dijo Arizona mirando al edificio.

- Si... llegamos... - Callie se sonrió ante su respuesta, era obvio que habían llegado. - Gracias por la compañía... todo estuvo increíble... - la morena estaba nerviosa.

- No hay porque agradecer... realmente fue maravilloso poder tener un tiempo fuera del hospital contigo... - Arizona no quería despedirse. - Bueno, creo que eso es todo por hoy... - silencio - supongo que hay que decir adiós. - se sonrió.

- Si... supongo que hay que hacerlo... - también sonrió ante el comportamiento de ambas, parecían unas adolescentes tímidas en su primera cita.

- Creo que en mejor que subas... si seguimos así no seremos capaces de despedirnos... - se rieron.

- Si... es verdad... - silencio - bien... entonces… ¿nos vemos mañana?

- Por supuesto, eso no lo tienes que ni preguntar - Arizona se sonrojo y Callie se río. - Buenas noches Calliope, tuve una noche increíble... aps! y llámame cuando termines mañana para ver que hacemos.

- Te llamare, eso ni lo dudes... Yo también tuve una noche maravillosa... buenas noches...

Ambas mujeres se miraron por un momento, ninguna quería decir adiós. Callie respiro profundo dándose valor para salir, puso su mano en el seguro y miro nuevamente a Arizona. Se acercó y deposito un beso en la mejilla, ambas se miraron y sonrieron.

Mantuvieron sus ojos por un instante más, mucho se decían sin siquiera hablar... el azul y el marrón se mezclaron en un sin fin de sentimientos y lentamente al mismo tiempo se comenzaron a acercar. Arizona estaba nerviosa, no quería hacer nada que pudiera incomodar a Callie; pero sentía que era algo reciproco. Callie también lo quería.

Así fue como después de lo que pareció una eternidad sus labios se juntaron en un beso suave, lleno de sentimientos y expresiones. Era solo eso, un pequeño beso de despedida en el que transmitían emociones y anhelos. Pronto se separaron y sus ojos conectaron nuevamente. Arizona fue la primera en hablar.

- ¡Dios! podría hacer esto para siempre. - se sonrió, otra vez su mente la traicionaba... ¿qué le estaba pasando? Callie se río, ante la expresión de su cara.

- No veo nada de malo en repetirlo las veces que queramos. - la cara de Arizona fue de sorpresa, ¿en serio Callie había dicho lo que había dicho?, la morena volvió a reírse. - ¿porque te sorprendes?

- Mmmm no... eee... no me sorprende... o bueno si... - la rubia estaba en dificultad de palabras. Callie adoraba a Arizona nerviosa. - Wow! creo que me estoy comportando como una idiota. Lo siento... es solo que... bueno, yo podría besarte siempre… no me molesta... solo creí que quizás tu no... - Callie interrumpió.

- Se supone que estamos juntas o ¿no?... sé que iríamos lento, pero... algún día debemos avanzar o ¿no?... y sinceramente tenia muchísimas gana de besarte, no solo hoy... - Arizona se sonrió y abrió la boca, no podía creer lo que escuchaba... realmente era un sueño... escuchar decir eso a Callie, solo la hacían querer perderse irremediablemente en esa mujer.

- Si estamos juntas... - silencio - es solo que pensé que tendría que esperar más para disfrutar de tus labios nuevamente... - ambas se rieron – y… si está permitido... déjame decirte que lo aprovechare al máximo... empezando en este mismo instante... - Arizona se inclinó y suavemente tomo el rostro de Callie en sus manos y con los pulgares roso los labios de la morena. - Me encantan tus labios... sobre todo cuando se enredan con los míos... - Arizona cerro las distancias.

Fue un beso con solo sus labios disfrutando del contacto. Era el comenzar a experimentar la naturalidad de poder besarse sin restricciones, ya no tendrían que contenerse nunca más ante la necesidad de un beso, de ese contacto tan íntimo y que transmite tanto.

Callie puso sus manos en los brazos de Arizona como agarrándose para salvar su vida. Definitivamente ella también quería disfrutar de besar a Arizona, porque en este instante se estaba convirtiendo en su cosa favorita.

Cada una estaba de lado en su asiento, no era el mejor lugar para besarse por primera vez desde la noche que les había marcado tan profundamente en la playa. Aun así se atrajeron entre si todo lo que podían y el beso comenzó a hacerse más profundo. Sus leguas ya conocidas, hicieron contacto y se reencontraron en choques eléctricos; pero ya no eran dos extraños queriendo conocerse. Se conocían y se sabían bien, ahora era tiempo perfeccionar ese baile... a falta de aire se separaron.

- Wow! - Arizona dijo con sus frentes unidas.

- Wow! - Callie replico... ambas sonrieron.

- Si antes no quería dejarte ir, ahora menos... - se separó de Callie, deposito un pequeño beso en sus labios y volvió a mirar. - ¡Dios! ¿Por qué es tan difícil? - Arizona se río.

- Se a lo que te refieres... pero nos veremos mañana y la verdad es que será con muchas más ganas... - Arizona le interrogo con la mirada, Callie se acercó y dejo un beso suave, ya se sentía natural compartir ese gesto. - Porque estaré esperando ansiosamente para poder besarte de nuevo. - Callie se sonrió y Arizona se emocionó, no estaba soñando... era real.

- ¡Dios! te adoro - de improviso se acercó a Callie y le beso. Callie se río. - Eres lo mejor que me ha pasado. Haces que todo sea tan natural y espectacular, que me encanta todo de ti.

- Bueno eso es algo que me han dicho un par de veces. - la morena le guiño un ojo y Arizona entrecerró los suyos.

- ¿sí?... bueno déjame decirte que la única que tiene permitido decirte esas cosas soy yo... - le beso de nuevo. - también soy la única que puede besarte cuando quiera. - ambas mujeres se rieron.

- Créeme que no quiero que nadie más me bese. - Arizona pensó en que caería perdida e irremediablemente en el amor con esta mujer, si es que ya no había caído... - Pero creo que podemos dejar más para mañana... debo estar temprano para una cirugía...

- Si lo sé... pero ya me puedo ir, tengo más de lo que espere de esta noche... así es que estoy feliz... - silencio - bueno la verdad es que no te dejaría ir, pero tienes responsabilidades y hay que comportarse como los adultos que somos... - las sonrisas entre ellas estaban a flor de piel.

- Bueno, ahora sí... buenas noches Arizona...

- Buenas noches Calliope, nos vemos mañana... - la rubia sonrió, las cosas habían avanzado un poco más sin esperarlo; pero no se quejaba.

Se acercaron por última vez y se besaron, esta vez en un beso más largo e intenso. Después de un momento se separaron, se miraron y se sonrieron. Callie abrió la puerta y salió, antes de cerrar miro por última vez a Arizona que seguía en la misma posición y le sonrió; la morena le hizo un gesto de despedida con la mano y cerró la puerta. Luego giro e hizo su camino al edificio, este había sido un día fabuloso; se sentía... ¿feliz?... la morena sonrió ante sus pensamientos.

Mientras tanto Arizona observo como la morena entro al edificio. Cuando se perdió en él, se acomodó en su asiento, tomo el volante con ambas manos y luego giro las llaves... se sonrió... se sentía feliz, había sido un día maravilloso.

Con una inmensa sonrisa dio una última mirada y comenzó alejarse.

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