El capitulo es Rated M, especialmente por el lenguaje, no precisamente por el hecho de que hay pocos lemmons, este capitulo tiene demasiado lenguaje fuerte. Es tan solo una advertencia.


El próximo grinch.

.

-Dame solo dos semanas mas – le dije casi con suplica.

Era estúpido que me tuviera aquí, sentado en la enorme oficina del cual aro Vulturi era propietario. Y también sería el propietario de mi empresa si no me daba otra puta semana. ¿Qué tanto le costaba a este hombre esperar un poco más?

¡Carajo! ¿Cómo es que él podía necesitar veinte millones de dólares? ¡Era Aro Vulturi! Estábamos hablando de Aro Vulturi, uno de los accionistas y empresarios mas grande de todo USA y también podría decirse que del mundo.

-Ya te he dado casi dos meses, Edward. No puedes venir a pedirme mas tiempo porque no te lo voy a dar –me dijo con calma. Demasiada calma, tanta calma que probablemente yo me estiraría y le rompería esos dientes postizos que tenía – sabes muy bien lo que pasará si no me pagas ese dinero. Tienes tres días, quiero mi dinero en al banco en tres días, no más.

-¡Necesito que la compañía Ortox firme! ¡Allí obtendrás tu dinero! –casi le grité, estaba cabreado, no podía soportarlo mas.

-Y dime ¿ellos ya firmaron? –Lo miré con mala cara – Si no han formado es porque no les ha parecido un buen contrato. Y no me importa si ellos han firmado el contrato o no. Quiero mi dinero, Edward. No son diez dólares, son veinte millones. ¿Quién me asegura que después de un tiempo me los vas a pagar?

-Tu compañía y la mía llevan mucho tiempo haciendo negocios, te lo pagaré ¿Por qué no crees eso?

-¡Quiero mi dinero de una puta vez! – Gritó y toda la habitación retumbó – no se hable mas, Edward, si no encuentro mi dinero en tres días en mi cuenta. Fácil te vas despidiendo de tus compañías y de tu familia.

Me levanté de golpe de mi asiento. Estaba harto, estaba putamente harto. Pero esto la gente lo iba a pagar, Jenks y Jankowski lo iban a pagar, me aseguraría de quitarles todo, absolutamente todo ¿Es que no podían hacer su jodido trabajo bien por un puto momento? Malditos cabrones hijos de mierda.

Salí de la habitación con un fuerte golpe de puerta. Ignoré todas las miradas que me estaban dando los empleados del estúpido italiano que se había convertido en mi manipulador, y llegue hasta mi auto. Comenzó a andar sin que dijera algo.

Todo porque en la empresa nada estaba saliendo bien. Necesitaba sacar a adelante a cuatrocientos empleados, dos empresas y todavía tenia que ver también por la empresa de Emmett. Todo se estaba saliendo de control. Todo se estaba saliendo de mis manos por un puto pensamiento.

Habíamos tenido una multa por cinco millones; eso estaba bien, pero entonces todo se acumuló y tuve que recurrir a los estúpidos Vulturi. Era estúpido. Estúpido de mi parte recurrir a ellos. Pude haber ido con cualquier otro. Pero no, Carlisle había dicho que con ellos porque eran amigos.

Y ahora resulta que su amigo me había amenazado con que mataría a mi familia sino le daba el dinero en tres días. No lo había dicho con esas palabras pero eso era lo que el puto anciano maricón me había dicho hacia una semana.

No tenia esa cantidad de dinero, era una cifra muy elevada. ¡Me habían robado veinte millones hacia unas semanas! ¿Qué clase se estupidez es esta? Nunca en mi vida me había metido en un puto conflicto así. Todo estaba funcionando bien. Estaba.

Pero sin duda todo esto era un plan en el que muchos habíamos caído ¿Ir a reuniones fuera del país, en lugares muy buenos solo porque la compañía de Aro así lo quería? ¿Por qué se les había hinchado el huevo? Por favor… todo eso había sido para que las compañías cayeran y ellos tuvieran más ganancias.

Ellos eran los padres de las empresas en lo que respectaba a USA, eso nos dejaba a nosotros la opción de ir y acudir a ellos. Eso era lo que pasaba, pero sin embargo yo tenía varios amigos empresarios en el mundo, no necesitaba a los putos Vulturi; sabía que algo iba a salir mal, pero no; eso me sucedía por hacerle caso a Carlisle en todo lo que él quería. Siempre sucedía lo mismo.

Afuera del auto estaba cayendo la nieve. Todo estaba blanco, las personas iban lo mas abrigadas que podían. La mayoría comenzaba a hacer sus compras navideñas y los niños jugaban con la nieve riendo sin parar. Era la hora pico en Chicago, el peor momento del día para andar en auto.

Esta navidad seria el grinch. Y no me importaba esta vez la competencia de ver "Quien tenia la casa mas iluminada en esta época" No, y no me importaba lo que Alice me dijera. Yo no iba colocar ningún adorno navideño.

Nada. Nunca lo había hecho.

Siempre lo hacia ella, se volvía loca con el espíritu navideño, ella amaba esta época y no precisamente por la nieve, sino porque no había opción para no "dar amor" como ella decía.

Pero esta vez ni siquiera me esforzaría, por que ella ya no estaba conmigo, aquí. Me había dejado, solo. Como debía ser desde el principio. Ella me dejó.

Se fue.

Ella se fue, al fin se fue, después de pasar demasiado tiempo diciéndomelo sin palabras al fin se había ido. Y yo ni siquiera estaba preparado para eso. De hecho, me preguntaba que era lo que la estaba reteniendo para una vez dejarme. ¿Qué era?

Mi vida se fue con ella. A donde quiera que fuera.

Estaba solo, como ella lo había dicho, solo como debía estar. Me merecía estar solo. Solo porque ese era el peor castigo que podría obtener de ella. Pero yo la necesitaba, a ella, conmigo, mientras dormía, necesitaba abrazarla, necesitaba saber que ella estaba allí. No quería que se fuera. Pero tuve que dejarle ir, porque las cosas en este lugar no estaban nada bien.

Bella. Mi Bella. La persona que más amaba en este mundo. Me importaban una mierda mis padres en estos momentos, en todo momento.

Siempre fue ella. Ella me había aguantado demasiado tiempo, había soportado demasiado durante más de dos años. ¡Ella, que no tenia ninguna obligación de ver por mi! Ella que intentaba una y otra y otra vez. Sabía lo que ella estaba tratando, me molestaba. Me molestaba porque ella no sabía cuando alguien decía no.

La traté mal. La traté como a un perro. Sin corazón, con coraje, enojo y muchas cosas. Y gracias a eso, ella ya no estaba aquí, conmigo, discutiendo sobre algo, mirando como su ceño se fruncía todo el tiempo al saber que yo estaba diciendo alguna estupidez, que normalmente era todo el tiempo.

Habían pasado ya tres semanas desde que ella se fue. Y mi ultima palabra hacia a ella no fue un "te amo" no, fue un estúpido "suerte" ¿Qué quería decir con eso? ¡Ella me había dejado! Y esa había sido mi pesadilla desde siempre, desde que me casé con ella, desde que la había conocido. Mi peor temor.

Ahora se había cumplido, sin esperármelo, pero eso era porque yo era un maldito cabrón sin sentimientos. Ella me llamaba de esa manera. Todas las noches, casi. Porque todas las noches que pasaba junto a ella la escuchaba hablar entre sueños. Ella me revelaba todo lo que me causaba interés. Ella era la persona más perfecta del mundo pero yo nunca se lo hice saber.

¿Cómo estaría ella en su nueva casa? ¿Comenzaría algún trabajo? ¿Qué tan grande estaría su barriga? Al menos debía crecer un poco. Quería verla, quería ver ese abultado vientre de nuevo. Quería estar con ella y mantenerla abrazada a mi todo el tiempo.

Pero yo estoy aquí, siendo miserable. Siendo un maldito patán que hizo todo por deshacerse de ella sin quererlo. Quería a mi Bella conmigo. La quería aunque me llamara patán sin sentimientos, cabrón, estúpido.

Mi más grande debilidad era ella. Pero algunas veces podía resistirme. Odiaba tratarla mal, pero si dejaba que ella se metiera con mis sentimientos estaría perdido. Todos lo estaríamos. Si la dejaba conocer mis sentimientos seria débil ante ella. No tendría algún poder y no me gustaba eso. Me volvía vulnerable.

Pero según Carlisle no debía enamorarme porque seria hombre perdido, porque seria una empresa perdida.

¡Ya era una empresa perdida y no por estar enamorado de Bella! Era una empresa perdida por las estupideces que él me hacia hacer. Pero eso se había terminado. Tenia una reunión con él en menos de media hora, allí le diría todo.

-Lionks, ve a la casa de Carlisle, por favor – le dije e inmediatamente el auto dio vuelta.

Las cosas iban a estar claras desde ahora.

.

Al llegar a la casa de mis padres, fui recibido por Esme, quien me dio un fuerte abrazo y comenzó a regañarme diciéndome porque no había venido a verla. Y entonces me preguntó por Bella.

Mierda, ni siquiera había pensado en eso a pesar de que ella es mi pensamiento ahora mismo. ¿Qué le iba a decir a ellos? A sus padres, a Alice, a Rosalie. Ellos no se habían comunicado con nosotros pero ¿Qué mierda les iba a decir cuando preguntaran por ella?

-¿Dónde esta Carlisle? –le pregunté, evadiendo las preguntas y evitando su mirada. No me apetecía hablar con ella sobre Bella. Si no fuera por Carlisle, Bella estaría retenida en nuestra casa sin que saliera siquiera del cuarto.

-En su oficina –fue su respuesta. Le di un corto beso en la mejilla y me dirigí hacia allí sin darle mas explicaciones. No estaba de humor para eso.

Sin llamar, entré a la oficina y me encontré con mi padre leyendo un libro. El muy cabrón si podía tomarse la libertad de leer un puto libro pero yo no. Porque estaba ocupado buscando de donde podía sacar ¡veinte millones de dólares!

Alzó la mirada hacia a mi con gesto interrogatorio. Casi malhumorado por no avisar antes de entrar.

-¿Se te ofrece algo Edward? –me siguió con la mirada hasta que me senté frente a él sin que me lo indicara. Pues que se joda.

-Necesito veinte millones de dólares, de hoy a tres días, sino, probablemente secuestren a Esme o a Rosalie, o a Alice o a Emmett, o a ti –me encogí de hombros- tu buen amigo Vulturi me lo acaba de decir, tengo tres días para darle su dinero. Sino, nosotros nos vamos a la mierda. Así de fácil.

Él me miro sin ninguna expresión, simplemente me miró y ya. Como yo también solía hacerlo algunas veces. Cuando yo trataba de transmitir… nada. Odiaba parecerme tanto a él.

-¿Y que pasa con Bella? – Volvió su vista al libro que descamisaba en su escritorio. Iba a golpearlo.

-Ella esta a varias millas de aquí, ni siquiera se donde está. Y eso es lo mejor, porque si no consigo esa puta cantidad de dinero, entonces… algo le sucedería a ella y a mi hija.

-¿Tu hija? ¿A ella? ¿Ahora sientes amor? –Me miró con cierto interés- ¿Haz caído Edward? ¿Tan fácil? Ella no es tu hija, Edward.

-¡Joder! No es mi hija porque tú no quieres que lo sea, porque tú no quieres que una niña se haga cargo de las empresas. Pero es mi hija, lleva mi sangre y me duele que Bella se haya ido y me haya quedado solo. Sin ninguna de las dos.

-¿Desde cuando tu sientes algo por Bella?

-Te sorprenderías si supieras la respuesta –le respondí, recargándome en el respaldo del sillón en el que me encontraba. Lo miré impasible – pero eso ahora no importa. Lo que importa es que te vas a joder. Tú y toda tu bonita familia. Porque es tu culpa, no mía.

Él me miró sin dar crédito a lo que acababa de decir. Probablemente analizándolo muy bien.

-No puedes simplemente culparme de algo de lo cual no soy culpable.

Eso fue el colmo, definitivamente esperaba no haber escuchado eso. Pero su mirada retadora me dijo que era así.

-¡Eres culpable! ¡Joder, Carlisle! Tú fuiste quien me dijo que le pidiera a los Vulturi el dinero. ¡Bien! Lo hice, a pesar de que sabia que eso no estaba funcionando, no iba a funcionar, yo sabía lo que estaba pasando y tú también lo sabias pero eres un ciego. No voy a ser el culpable de eso. Simplemente voy a ir con Stefan y le voy a pedir ese dinero. Le voy a pagar a Aro y salvaré tu culo. Después me aseguraré de que Emmett se entere de todo esto para que arranque tu nombre de su empresa y no tengas ningún derecho de esta, al igual como lo voy a hacer yo –me puse de pie ante sus mirada aturdida- Es todo lo que tengo para decir.

Y dejándolo allí, furioso, salí de su oficina.

Ni siquiera me despedí de mi madre a pesar de que la vi sentada en la sala. Ella me siguió con la mirada, claramente preocupada porque había escuchado los gritos que le había dirigido a mi padre, hasta que cerré la puerta de la caza con un fuerte golpe.

Sí, estaba encabronado. ¿Cómo se atrevía a decir semejante estupidez? Tomé mi teléfono celular una vez que subí al auto y éste arrancó sin que yo lo pidiera.

-¡Hey, Edward! – escuché la voz de Emmett al otro lado de la línea. Se escuchaba un poco agitado.

-Emmett –tome una gran respiración, no era normal que yo le hablara a mi hermano, asi que se debía estar preguntando el motivo de mi llamada- Necesito verte en diez minutos donde estas?

-Estoy saliendo del restaurant Italianis, rose tuvo un antojo y ahora estoy aquí. Casi voy a salir. Te veo afuera.

Entonces colgué y le di la dirección a Lionks de nuevo.

¿Cómo es que Bella nunca había tenido ningún antojo? ¿O tal vez si lo había tenido? No lo recordaba, no le prestaba mucha atención, no la debida, me odiaba por eso, ella se merecía que estuvieran detrás de ella diciéndole que es lo que quería ahora. No sola.

Siempre me tuvo a mi, pero era como si estuviera sola, por mi actitud. Me odiaba de mil maneras al actuar de esa forma, pero si seguía "el camino del amor" estaría abajo, de fracasado, justamente como lo estaba ahora. Con una amenaza hacia mi familia.

Moría de ganas de ver a Bella con su enorme barriga. Ya la había imaginado de esa manera una y otra vez pero no creía que eso le hiciera justicia. Yo necesitaba verla con mis propios ojos.

La quería de vuelta conmigo, para mí. Aunque sea insultándome, matándome con la mirada, pero la quería aquí, justo aquí, conmigo, enviándome una mirada envenenada.

Y quería conocer a mi hija. Tantas veces la había despreciado frente a ella, sin embargo, las ganas de conocerla, de quererla tener en mis brazos eran grandes, inmensas. ¿Por qué simplemente no me comportaba como una persona normal? No era tan difícil.

El auto se estacionó y segundos después Emmett entró al auto cargando una gran bolsa blanca. Suponía que tenía la comida de Rosalie allí dentro.

Le dirigí una breve mirada en forma de un saludo y él me devolvió una enorme sonrisa haciendo que sus hoyuelos se marcaran. Él siempre tan contento. ¿Cómo es que yo no fui como él? Sin preocupaciones, sin obligaciones, sin ser el "hijo superestrella" como me llamaba Carlisle.

-Buenas tardes, Emmett –le dije de manera formal.

-Hola Edward, dime ¿para que me necesitas? ¿Dónde esta Bella?

¿Por qué ahora todos me preguntaban por ella? Semanas sin saber nada de nosotros y justo cuando nos veían preguntaban por nosotros. Vaya, que amigos. Se la pasaba a Emmett, solo porque era mi hermano.

-Ella está bien – le dije con la mirada al frente- Es sobre Carlisle de lo que quiero hablarte.

Él me miró con cierto interés cuando mencioné a nuestro padre. Además, el tono el que lo había dicho no era nada agradable y yo nunca había hablado de él de esa manera. Bueno, pues esto no iba a ser algo realmente agradable. Mas le valía que ahora que estaba grande ya no le tuviera tanto cariño como antes.

-¿Y bien? – Me miró ansioso- Habla, joder, lo dejas todo en suspenso como si fuera una maldita película de mala racha.

Rodé los ojos antes si loca expresión.

-Hace algunos meses, cinco meses para ser exactos, la empresa estaba a punto de quebrar. Necesitaba veinte millones de dólares para poder levantarla. Estaba pensando en pedirle el dinero a Stefan, ya sabes el chico de Alaska –él asintió sabiendo de quien hablaba, lo había conocido también hacia unos años –Pero entonces comenta el error de mencionarle a Carlisle lo que estaba pasando. Él me dijo que le pidiera el dinero a Aro Vulturi, y no muy convencido lo hice. Sin embargo no podía decirle que no.

-Aro estuvo de acuerdo en darme ese préstamo, le dije que se lo pagaría en cuanto tuviera esa cantidad y nos recuperáramos fácilmente. Bueno, pues aun no logro eso. Aro quiere su dinero en tres días.

-¿Qué? ¿Y que pasa si no le entragas el dinero a tiempo? ¿Con que estupidez va a salir el anciano maricón?

-Si me dejaras terminar mi relato sin interrupciones seria mejor - él se quedó callado- Bien. Hacia un mes, casi, me amenazó con hacerle algo a mi familia si no tenía el dinero a tiempo. No lo tengo. Es por eso que Bella ya no esta conmigo, ella se fue y no se cual es su paradero, no me preguntes donde esta porque no se y si la mencionas te rompo la cara –tomé una gran cantidad de aire- Ahora, tanto tú como Rosalie están en peligro, no sé que quiere decir con eso. Pero necesito el puto dinero ahora. Carlisle, por otra parte, ha dicho que no importa nada de eso, dijo que no le importara lo que le pasara a Rosalie o a Alice o a ti o a nosotros. Así que, tú dirás si quieres que él siga a cargo de las finanzas de tu empresa –me encogí de hombros- Y es todo lo que tengo para decirte.

-Joder, Edward. Si necesitas dinero dímelo, pero tan solo seré capaz de darte diez millones, la temporada esta comenzando y hemos hecho demasiados gastos, no es tan fácil…

Lo mire sin dar crédito. ¿Estaba loco, cierto? ¿Es que no comprendía nada de lo que estaba diciendo? Iba a joderlo a él si no decía algo coherente.

-Emmett – le dije con casi toda la calma del mundo – Solo asegúrate de salvar tu culo y a tu mujer, es lo único que debes hacer. Hoy viajaré a Alaska, veré a Stefan, le pediré el dinero y todo estará listo. Aro tendrá su dinero y podre olvidarme de él por un tiempo. Hasta que todas mis acciones y las de ellos estén separadas si es necesario le daré los pequeños locales que tenemos.

Mi hermano me miró un poco desconfiado pero no le di importancia. Yo no estaba pensando muy bien en estos momentos.

-Puedo acompañarte si lo necesitas

-¿Desde cuando necesito de mi hermano mayor? Por favor, ocúpate de tu mujer embarazada y ya. Saca tu empresa adelante. Solo que pon atención a tus espaldas. No creo deshacerme de este ruco demasiado pronto, aun si tengo su dinero a tiempo.

.

.

Después de dejar a Emmett en la puerta de su casa –Ya que él, por un extraño motivo- no llevaba auto, nos dirigimos a la casa de nuevo. Sabía que aun tenía que lidiar con Jenks el asunto de Tia.

Me seguía preguntando lo que esa mujer quería. Por supuesto que ese niño no era mio, sin embargo, sabia en la situación en la que ella se encontraba. No podía simplemente dejarla así cuando ella no había sido la culpable de eso.

Y Bella se había quedado con el pensamiento de que era verdad. Oh Bella… si tan solo supieras todo. Pero ella estaba bien allá, ella estaba mejor allá, donde quiera que estuviera. Sabia que no estaba sola y eso era lo que mas me hacia enojar conmigo mismo.

Ahora ella estaba con ese capullo de mierda. ¿Qué? ¿Le iba a enseñar a tocar la guitarra o algo así? Yo le enseñé a tocar el piano, que era mucho mejor. Aun recordaba esa vez, que fue a mi casa y simplemente me soltó un "Edward, enséñame a tocar el piano" Fue demasiado cónico, verla allí, tan diminuta junto al enorme piano de cola de color negro.

Pero ya no sabia lo que era de ella. Tan solo sabía que ella estaba segura gracias a los informes que le daba Jason a Lionks. Era lo único que sabia de ella. Y también había aumentado su depósito en la cuenta bancaria. Si ya no la tendría bajo mis servicios, entonces ella tendría que vivir lo suficientemente bien.

Si gracias a eso era porque no tenia los veinte millones para los Vulturi… entonces lo Vulturi podrían venir y matarme con sus propias manos por ese dinero. Primero estaba el bienestar de ella; de ellas.

No podía soportar la idea de ya no verla, ni saber cuando nacería mi hija. Ni saber lo que Bella pasaría, ni nada. No sabría sobre el crecimiento de la bebé dentro de ella.

Cuando me dijo que estaba embarazada sentí algo raro. No sabía si era felicidad o algo diferente. Estaba confundido pero entonces, lo supe. Tendría un bebé. Algo que ella y yo habíamos hecho. Una persona más para la familia. Después de asimilar muy bien la noticia supe que me agradaba. Que me agradaba que por fin pudiéramos tener una familia bien. Que ese bebé por arte de magia se llevaría todos mis errores.

Sabia que era capaz de amar a Bella; bueno, más bien la amaba. Pero sabía que era capaz de demostrárselo si ella me lo pedía. Me volvería un maldito cursi si eso era lo que ella quería. Le llevaría todos los días flores y le diría ese tipo de cosas que a las mujeres les gusta que les diga.

Ese no era mi estilo, por supuesto que no, y tampoco era el estilo de ella. Pero si eso era lo que repentinamente quería seria capaz de hacerlo.

De camino a la casa de Emmett él me había cantado su experiencia como un "esperador de bebé" así lo había llamado él. Mi hermano y sus extraños apodos.

Me había dicho que el vientre de Rosalie estaba creciendo, con lentitud, pero lo hacia, además a ella no le importaba demasiado si engordaba o no con eso del embarazo, si tenia algún antojo lo comía y ya. Ella mandaba a la mierda todas esas revistas para mantener un buen cuerpo. Ella sacrificaría su cuerpo por su bebé, aunque Emmett y yo sabíamos que después se arrepentiría de eso.

También me había contado que hacia tres días, ella tuvo un antojo de pescado con mayonesa –casi vomité cuando el me explicó como era esa comida- a las tres de la mañana, así que Emmett tuvo que levantarse de la cama e ir a buscar eso que ella quería. Después de una hora y media ella ya estaba feliz, comiéndose esta cosa. Casi le vació toda la mayonesa al pescado. Emmett vomitó porque lo había olido y había visto como ella comía eso.

No sabia di él debía darme lastima o simplemente tenerle envidia. Lastima por que se había levantado de la cama solo por eso. Porque ella se lo había pedido y además él había vomitado gracias a eso. Y envidia porque yo podría estar viviendo eso. Cumpliendo los antojos de Bella a la mitad de la noche, aunque fuera extraño. Seguramente se le ocurrirían unos antojos demasiado raros, porque simplemente era Bella.

Joder. Habían pasado tres semanas y yo estaba pensando en ella todo el tiempo. Estaba pensando más en ella ahora que estaba a miles de kilómetros de mí que cuando estaba en la misma casa con ella. Estaba enfermo.

Y la pregunta del millón era: ¿Cuándo volvería a verla?

No soportaba la maldita idea de ya no volver a verla. Pero no era esa mi decisión, era decisión de ella el volver a verme o no. Pero… el no volver a verla, ¡a ella! La sonrisa más hermosa del mundo, los ojos más hermosos de todo el mundo.

¿Qué si estaba enamorado de ella? Pff desde hacia varios años. Pero como yo era un gran idiota nunca lo demostré. Y menos después de esa estúpida noche en la que me aproveché de ella. Todos los días de mi existencia pensaba en eso. ¿Cómo pude haber hecho eso? Podría decirse que estaba completamente consiente cuando eso sucedió, pero ella… ella si era un caso perdido.

Sacudí la cabeza un par de veces mas para sacar esos pensamientos de mi cabeza. Todo el tiempo pensaba en eso; y ella pensaba que yo estaba en el mismo estado que ella. Oh dios… estaba demasiado equivocada.

-Señor, estamos listos para volar –me avisó Lionks y yo solo asentí en modo de que había entendido lo que él me había dicho.

Ya habíamos ido a la casa, recogí algunas cosas y ahora estaba en un avión para ir directo a Alaska. Stefan había resultado un buen amigo mio en mi ultimo año de la universidad, sin duda había sido muy bueno. Se podía contar con él con los ojos cerrados. Pero por desgracia él vivía muy lejos de donde yo lo hacia.

El vuelo había pasado casi sin preocupaciones y allí pude recuperar algunas horas de sueño. Desde hacia tres semanas no podía dormir casi nada. Y todo por pensar en como estaría ella. En la oficina tenia varias llamadas y citas pendientes pero simplemente no podía atenderlas ahora. No era capaz de pensar en otra cosa que no sea ella.

La azafata me despertó de la manera mas amable que pudo y entonces me arreglé para el aterrizaje. Había dormido sin soñar eso era algo realmente bueno. Supongo. No estaba demasiado cuerdo para pensar en mis sueños raros.

Cuando bajé del avión, ya estaba un auto esperando por mí. Lionks hacia demasiado bien su trabajo. Sin embargo no le comenté nada; no estaba para elogiar a alguien en estos momentos. No había cruzado palabras con alguien, era como si viajara completamente solo. Salvo por el tema de que necesitaba seguridad todo el tiempo.

Como hacia casi cuatro semanas, en Washington. Cuando me había retrasado casi una semana en mi viaje y llegué justo el día en que Bella me decía la peor noticia y todavía se le sumaba Tia con sus estupideces.

Hacia cuatro semanas hacia sido perseguido por al menos tres autos de color negro, blindados, según Lionks. No sabía nada de eso, pero si esto de la seguridad seguía de esta manera tendría que ponerme a ver revistas de autos. No había duda de que los Vulturi estaban participando en esto.

Jacob Black había salido de nuestro mapa hacia un tiempo. Pero estaba siendo vigilado. El maldito hijo de perra que siempre causa problemas estaba siendo vigilado. Lo único que tenía en ventaja eran unos años menos que yo. Pero solo eso. Tampoco sabía que tipo de peligro podía ocasionar ese chico… a menos que su padre estuviera manejándolo. De solo pensar eso sentía lastima por él. Y de paso lastima por mí.

Jasper Whitlock era punto y aparte. Jason, antes de partir con Bella a quien-sabe-donde, me había dicho que Bella se encontró con Jasper fuera de la casa de Aidan. Eso quería decir que él y Bella tendrían un extraño acuerdo. No sabía si Jasper podía preocuparme, pero él algunas veces desaparecía del mapa.

Muchas cosas por ver, tanto por tener que investigar hacer de ciertas personas… como Aidan. A ese chico lo había investigado ya cientos de veces, pero siempre había nueva información, aunque prácticamente, si sabia donde estaba él, sabia donde estaba Bella así que simplemente decidí dejarlo a un lado.

Moría de ganas de ir y tomar a Bella entre mis brazos, donde quiera que esté y traerla de vuelta conmigo a la casa. Y sabia, que si reconocía el lugar en el que ella estaba, iría y haría eso. Pero no quería que ella corriera peligro por estar conmigo, al menos no el peligro físico que le podía ocasionar eso. Ella estaba bien allá. Y ahora ni importaba lo que yo sentía.

Cuando se divisó la casa de Stefan a los lejos, en el campo, supe que ya había pasado lo peor, casi. No había sido perseguidos por ningún estúpido auto color negro. Había llamado a Stefan antes de subir al avión y él estaba de acuerdo con eso, con ir a su casa. Tenia toda la semana libre así que no estábamos interrumpiendo nada… más que si descanso. Pero eso a mi no me importaba mucho.

Una vez que llegamos a la puerta salió Stefan, un hombre de veinticinco años, con el cabello rubio y ojos de color verde oscuro, su piel era demasiado bronceada. Parecía que trabajaba en el campo. Él tenia una enorme sonrisa en el rostro al verme; él era algo así como un niño, muy parecido a Emmett, pero Stefan en definitiva cuando de hablaba de trabajo era demasiado bueno, sobre todo para hacer cualquier tipo de negocios.

-¡Edward! Querido amigo – me dio un fuerte abrazo y un par de palmadas en la espalda una vez que salí del auto – Hace mucho que no te veía, un placer tenerte por acá. Adelante, adelante, pasa –besó mis mejillas y se apartó para dejarme pasar.

Oh, ¿Había mencionado que era gay? Era el único gay al cual podía soportar, solo por ser mi amigo desde hace muchos años. Oh bueno… él era algo así como gay, aunque también le gustaban las mujeres, él decía que prefería a los hombres. Extraño, sí, pero con mucho dinero.

Ya en la casa, me senté en el enorme sillón de piel color negro. Todo lo demás era de un extraño color pistache y todos los cuadros que estaban colgados en la pared contenían un poco de café. No sabia como me sentía aquí, sentado, rodeado de muchas cosas extrañas con doble significado.

-Dime, Edward. ¿En que puedo ayudarte esta vez? No creo que hayas venido solo hasta aquí a hacerme un saludo –me dijo con diversión. En definitiva este hombre siempre estaba sonriendo. Siempre que no se tratara de negocios.

-En realidad, vine aquí por un préstamo –le dije con el tono que siempre usaba cuando hacia negocios.

-Claro, puedo imaginarlo ¿Cuánto necesitas?

Aquí venia la parte difícil. Nunca, en mis casi veinticinco años, nunca, había pedido esta gran cantidad de dinero. Fácilmente por que era algo ridículo pedir esa cantidad de dinero, pero sabía que no era el único que pedía así. Era de vida o muerte.

-Veinte millones de dólares –dije por fin

Él me miró sin pode creer lo que había dicho, y es que lo entendía perfectamente. Cada vez que lo visitaba era tan solo para tener un tiempo de amigos, saludarle y no perder el contacto con él. Nunca antes le había pedido dinero. Pero ahora, lo necesitaba mas que nada. Y había sido una cantidad demasiado elevada.

-Vaya, Edward –comenzó él- nunca creí que me pedirías esa cantidad alguna vez. Pero, sabes que para eso estoy y ese es mi negocio y tú eres un gran amigo así que, por supuesto, te daré esa cantidad. ¿En efectivo?

¿Así de fácil? ¿Nada más?

-Voy a trasladar esa cantidad a una cuenta en el banco, por lo que la necesito yo en mi cuenta –él asintió, comprendiendo lo que estaba diciendo- Así que solo debes trasladarlo.

-Perfecto, no voy a tener problema con eso –se encogió de hombros y sacó de un maletín que estaba debajo de un cojín varios papeles- tienes que firmar ciertos contratos para asegurarme de eso. Porque es una cantidad demasiado elevada.

-Seguro, no hay ningún problema con eso, estoy dispuesto a firmar lo que sea necesario –me apresuré a decir.

-¿Para cuando lo necesitas? – me dijo sin mirarme, estaba demasiado ocupado mirando los papeles entre sus manos con sumo interés.

-¿En dos días? – Miré su reacción y él solo asintió un par de veces respondiendo a mi respuesta –Se que es algo precipitado, Stefan, pero lo necesito ahora, es urgente.

Alzó la mirada hacia a mi con interés. Sin embargo asintió de nuevo.

-Claro, Edward, te aseguro que después de que haga algunas llamadas, esa cantidad de dinero estará en tu cuenta esta noche, sin problema. Tú tan solo debes de decirme el lapso de tiempo que pasará para que me pagues y es lo único.

Nunca pensé que esto seria tan fácil. Aunque supondría que no era demasiado fácil; algo me decía que tendría que firmar demasiadas cosas para que eso fuera posible.

Pasamos al menos dos horas hablando sobre contratos de confidencialidad, contratos de los cargos que se harían si yo no pagaba la cantidad exacta en el tiempo determinada. Al final habíamos acordado que el tiempo seria de un año, la cantidad exacta, sin cobrar intereses. No podría mencionar de donde saque el dinero y eso estaba bien. No era como si iría por allí diciéndole a todo el mundo el tipo de persona que era por ir con un viejo amigo a pedirle dinero cuando se suponía que tenia una de las mejores compañías de américa.

Finalmente me despedí de él, prometiéndoles que lo visitare pronto. Me volvió a besar dos veces en la mejilla (ya me había acostumbrado con el tiempo) y entonces salí de su casa.

Afuera estaba cayendo la nieve, tapando todo el suelo que antes era verde. Sin duda este seria el invierno más horrible de toda mi vida.


¡Hola! Pues esta vez tardé una semana y eso que tuve examenes la semana pasada, soy genial, lo se. Pues... este es un EPOV, no fue tan largo pero aqui esta, esto revela un poco de lo que él es ¿Que opinan? Probablemente en la siguiente tambien sea un POV de él o simplemente el flashback de lo que pasó en aquella fiesta.

Quiero agradecer a:

yolabertay, NFMMNFCPMP, anaprinces25, BarbyBells, La enana del ma, Fernandaa, Fle-ARG, beakis, manligrez, isamariaag29, Maya Cullen Masen, viivii alice, marah2221, lucy-nya, Jess, Samantha, alimago, Lucero Mendoza, Melania, wendycruzg, Laura Katherine, Lulu, .Patzz, soles, tamipanxi, ashleyswan, ISABEL, Suiza19, carlita16, Twilight all my love 4 ever, ashleyswan, catitacullen, ashleyswan, lorincullen, Milla Whitlock.

Y a todos los anonimos, tambien a sus alertas y favoritos. Eso me hace demasiado feliz!.

Tambien... otro dato: si quieren ver los adelantos, o imagenes del fanfic, simplemente agregen mi Fb, pero antes, tienen que dejarme un correo diciendome que les agrege al grupo así me será mucho mas facil, les dejaré el link de mi FB.

. 92 - espacios juntos.

Y eso es todo. Muchas gracias por su atencion y... tambien a todas aquellas que me publican en sus paginas n.n