Disclamer: personajes de JK. Rowling.
Hola chicas, disculpen la demora, pero es que recientemente falleció mi tía, así que como comprenderán, no tenía muchas ganas de escribir.
Este capítulo me ha encantado escribirlo, sobre todo porque digamos…que…bueno…ya lo verán….tiene segunda parte que me apresuré a subirla lo más pronto que pueda. Lo encuentro interesante porque aquí la trama se empieza a expandir y ustedes ya tendrán una idea de donde viene y a donde irá todo esto.
Banda sonora: Automatic Systematic Habit de Garbage, además de Satellite mind y Waves de Metric para la escena final.
Capitulo 20 LIES
Lies lies lies
You love those lies,
You tell them straight
Straight to my face
They feel so right
They keep you safe
And you're so...
Good at it, oh it comes automatic
Lies more lies
I cant tell they're lies
I can see right through
You have see-through eye
I won't be your dirty little secret
GARBAGE
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Harry Potter consideraba que tenía un don y no era precisamente haber sobrevivido a la maldición asesina…dos puñeteras veces…. ¡Que nadie dijese que no era un hombre con suerte! Logró esquivar al hombre calvo de la guadaña más ocasiones de lo que le hubiese gustado o de lo que se consideraba saludable, pero ni modo, así era su vida, en consonancia con su mantra; " algunos nacen con estrellas….otros estrellados" , aun cuando, después de tanto tiempo todavía Harry se estaba preguntando a cual categoría pertenecía.
Debería considerarse afortunado, pero es difícil creer en la buena suerte cuando eres huérfano, te has abierto camino en la vida casi a puñetazos y tu limitada capacidad afectiva (o incapacidad para demostrar afecto, lo cual venía siendo más o menos la misma cosa) era el origen de algunos problemas que lo atormentaban en los últimos tiempos.
Era capaz de sentir amor, eso lo sabía muy bien, él amaba a sus dos mejores amigos, a la familia Weasley que lo acogió como otro miembro y amó alguna vez o creyó amar a Ginny, pero a veces no basta con sentirlo, sino que hay que demostrarlo…con palabras si es preciso. Los magos eran capaces de utilizar la legeremancia en la mayoría de las situaciones, lo curioso era que respecto al amor, esa técnica mágica carecía completamente de utilidad. Su relación con la pelirroja terminó porque no dijo lo que tenía que decir en el momento en que tuvo que decirlo….lo demás…era leche derramada. De pronto se encontró nuevamente solo y sin saber a ciencia cierta lo que le deparaba el destino en el terreno amoroso, cuando inesperadamente, empezó a ver a alguien cercano de una manera muy diferente a como lo venía haciendo desde hace años. Un velo corrió de sus ojos y comenzó a fijarse en la persona que tenia al lado. Alguien totalmente improbable y que de seguro no correspondía a sus sentimientos.
Intentaba no distraerse con esos nebulosos pensamientos. Pero últimamente, cuando tenía una misión, se encontraba divagando en lo triste que sería morir sin expresar nunca con palabras lo que sentía por ella.
En las noches, mientras su cabeza descansaba en la almohada de su solitario lecho, Harry repasaba su vida, todas las veces que hablaron, todas las cosas sin aparente sentido que ella le dijo, pero que con el tiempo se confirmaron como verdades ineludibles. Si él tenía el don de la sobrevivencia, ella tenía el de la clarividencia y no en el sentido de la profecía sino más bien de la sensibilidad, esa era su gracia, ver más allá de la simpleza de las cosas, maravillarse como si cada puesta de sol fuese la primera, como si existiese un mundo de infinitas posibilidades en cada gota de lluvia. Para él, que se convirtió en un escéptico y un cínico a la fuerza desde la más tierna edad, era una maravilla descubrir la candidez de un niño pequeño en la mente de una mujer, eran sus gestos, eran sus palabras, era su mirada, lo que nunca vio al principio y tuvo que hacerse hombre y madurar para reconocer la dimensión de ese especial encanto. No era excéntrica, no estaba loca, no era estúpida, simplemente ella veía y analizaba las cosas en su más pura esencia, sin cuestionar, nunca mentía y no le daba miedo ni inseguridad hablar de sus emociones, esa era una de las razones por la cual él estaba seguro de que su amor platónico no era correspondido.
Harry apreciaba su inocencia, perdió la suya cuando tenía un año de vida. Pero a veces odiaba que fuese tan transparente, así no se sentiría de alguna manera ignorado por ella.
Pero en realidad lo que más odiaba era definitivamente no atreverse a contárselo, eso le revolvía los intestinos todo el tiempo ¿Quién iba a pensar que él resultaría el tipo de hombre de emociones turbulentas?
De pronto la vio de pie en una acera del callejon Diagon, escribiendo en una libreta, mirando de vez en cuando el cielo, completamente ajena del hecho de que la gente a su alrededor huía en estampida del humo de los incendios, los alborotadores del día rompían los aparadores de cristal de las tiendas y parecían disfrutar entregándose al desorden del amotinamiento generalizado mientras que ella se encontraba en medio de todo sin prestar atención, Harry se quedó paralizado. Rabia y miedo estallaron en su interior.
¿Cómo demonios podía ser ella…..tan ella? La ciudad ardía en los cuatros costados a su alrededor y ella estaba allí, sin importarle más nada que….en realidad Harry no tenía idea de por qué Luna estaba escribiendo unas notas en medio de esa turbulencia.
Harry exasperado se separó de la columna de aurores que avanzaba repartiendo indicaciones entre los transeúntes, caminó rápidamente hacia la chica y la jaló del brazo, ella giró el rostro sorprendida.
-¿Qué demonios estás haciendo aquí?- preguntó bruscamente Harry apretando con fuerza su brazo, ella abrió los ojos como platos pero no se apartó de su agarre, Harry la jaló mas contra si, aplicando fuerza excesiva y cuando la oyó gemir de dolor, la soltó rapidamente como si su contacto quemase. De pronto se sintió apenado y confundido, ella era delicada, él jamás debió tratarla de esa forma, pero es que le dio demasiado coraje encontrarla precisamente allí, en el epicentro de los disturbios corriendo peligro.
-Hola….Harry- saludó Luna frotándose el brazo, sus ojos celestes no se despegaban de la cara de Harry, estaba inquieta, asustada y no la ayudó a relajarse que Harry la sorprendiese- ¿Sucede algo?
Su voz era clara y no contenía ningún atisbo de reproche sobre su conducta tan descortés. Ella era así, algo distraída o simplemente capaz de perdonarle cualquier cosa a cualquiera. Eso era lo que siempre le atrajo de ella, esa capacidad de parecer fuera de este mundo y al mismo tiempo esa cualidad etérea de Luna era lo que le impedía confesarle sus sentimientos y lo alejaba. ¡Demonios! Que le decías a la mejer amiga de toda la vida de quien fue tu novia toda la vida… ¿Qué te equivocaste de chica todo el tiempo? ¿Qué de pronto después de tantos años empezó a verla de otra forma? Todo era tan cliché que le daba asco pensarlo, no digamos mencionarlo en voz alta. Para completar el cuadro, Luna era la confidente de Ginny, probablemente ella sabia los detalles de su noviazgo, la primera vez que se fueron a la cama, cuantas veces lo habían hecho y cosas así, sus defectos como novio, y quien sabe que mas. La lista era enorme. Además existía esa cuestión entre las mujeres, ese código infranqueable de que el novio de tu mejor amiga era intocable o algo por el estilo. Luna jamás había dicho algo así, pero sin duda, prodigaba lealtad hacia su amiga, así que no tenia caso…era un imposible. Harry se acercó a ella, lo suficiente para hablarla en susurros
-Debes salir de aquí….tenemos un motín en estos momentos-dijo Harry- hay problemas en el ministerio, Kingsley fue asesinado- Luna se llevó una mano en la boca y sus ojos se llenaron de lagrimas de inmediato.
Harry le tomó el rostro y le limpió con ternura las lágrimas con el dorso de una mano.
-No..no llores…no ahora…no hay tiempo….tienes que correr a refugiarte en el ministerio mientras apaciguamos la revuelta- dijo él, ella asintió- de todas formas ¿Qué hacías por aquí?- preguntó Harry mirando su cuaderno de notas.
-Harry…mira el cielo- dijo ella levantando el rostro. Harry siguió su gesto y de pronto vio unas sombras aladas planeando el firmamento, la luz del sol no le permitía detallarlas.
-Son arpías o eso creo - dijo Luna sin ocultar un profundo interés- vine aquí esta mañana por material para escribir, obviamente me di cuenta que el ambiente estaba un poco tenso. La gente ….la gente estaba un poco agresiva, luego empezaron los disturbios, consideré en irme de regreso a casa, pero entonces vi el cielo y me di cuenta….
-Las arpías son criaturas nocturnas…..nunca….jamás….vuelan a la luz del sol- Harry todavía seguía mirando embelesado el cielo.
-Por supuesto que nunca salen de día, esta conducta es inusual…por lo cual debo registrarla…si ciertamente son Arpías, están demasiado alto para observar los detalles- comentó Luna con todo la curiosidad científica del caso, después de todo, ella tenía un doctorado en criaturas mágicas.
Ella no dejaba de mirar el cielo, Harry tuvo que agarrar su cara con ambas manos para que estableciese contacto visual con él.
-No vas a exponerte en medio de este desastre solo para terminar tu investigación- terció Harry enérgicamente- no puedes ser tan inconsecuente.
Luna clavó sus ojos en su cara, los ojos verdes de Harry estaban más brillantes que nunca y su cabello tan revuelto como siempre, un mechón se le atravesaba en la cara, Luna levantó la mano y se lo apartó, rozando ligeramente el rostro de Harry, quien cerró los ojos un fugaz momento. Luna sintió la tensión en el cuerpo de Harry, él se apartó bruscamente y ella se quedó bastante confusa por sus reacciones.
Hubo un momento incomodo y ella buscó rápidamente algo que decir.
-Theo Nott me dijo lo mismo, que soy demasiado osada- dijo ella e inmediatamente los celos estallaron dentro de Harry. Por supuesto, Nott, para él no era un secreto que se veían y salían. Hermione se lo comentó.
Theo Nott, un tipo de cuestionable reputación, guapo y millonario, obviamente Luna y cualquier mujer se sentiría atraída por él.
Harry suspiró resignado, esa era la desgracia de ser un chico bueno, las mujeres te veían como tu mejor amigo y nada más, seguramente Luna lo consideraba sexualmente tan peligroso como el Conejo de la Suerte.
Harry decidió superar sus celos y darle un punto a Nott por intentar ponerle los pies en la tierra.
-Nott tiene razón- dijo él.
-Estoy acostumbrada a los riesgos, forman parte de mi trabajo- contestó Luna. Harry gruñó en total desacuerdo.
-Pues deberías dedicarte solamente a la enseñanza en la Universidad o en Hogwarts- comentó Harry.
-Sabes que me gusta la investigación de campo- dijo Luna- no sé hacer otra cosa. Harry no seas pesado, lo hemos hablado miles de veces, no sé cómo puedes ser tan intransigente.
-Lo siento, me preocupo, eso es todo- contestó Harry.
-Y a mí me preocupa que te preocupes- dijo ella con dulzura tocándole la solapa del abrigo por un fugaz instante- ¡déjalo ya!
Harry era muy honesto en su percepción real de Luna, aunque en su enamoramiento le otorgase cualidades casi angelicales, Luna Lovegood tenía sus bemoles también, era distraída, era confiada, tenía poca o nada de malicia, por lo que era bastante frecuente que la embaucaran, cuestión que enfurecía a Harry con bastante frecuencia (la sacó tantas veces de apuros que perdió la cuenta), ella era bastante obsesiva con su trabajo, cuando se le metía algo entre ceja y ceja no existía poder humano que la apartase de su camino, bueno algo de la influencia de Ginny y Hermione había por ahí, dos de las mujeres más testaduras que conoció en la vida eran sus amigas, la diferencia era que mientras la pelirroja podía convertirse en una perfecta arpía o Hermione en una estatua de piedra por lo dura que era, Luna era dulce, tierna, suave y ya no sabía que adjetivos mas ponerle. Y eso era algo que volvía loco a Harry, a veces, en la oscuridad de la noche, pensando en asuntos más terrenales con ella, se preguntaba si también seria dulce en la cama, después de todo, él era un hombre y ella una mujer, su imaginación volaba.
Ella era linda, verdaderamente muy bonita, con ese cabello rubio largo y esos grandes ojos celestes que miraban directamente al alma de las personas. Era un poco más alta que él, y flaca hasta la escualidez, vestía de manera bastante peculiar y era inevitable que llamase la atención con su conversación extravagante, pero a Harry eso jamás le importó. La quería así…sin disfraces, Luna Lovegood tal como era y a ninguna otra.
-No quiero que te hagan daño- dijo Harry y le tomó una mano para apretársela, ella le devolvió el gesto.
-¿Tan malo está?-preguntó Luna
-Tienes que irte al ministerio y darle la información de las arpías a Hermione, ahora es nuestra jefa- dijo Harry, Luna frunció el ceño desconcertada- en realidad ella ahora es el gobierno mágico….pero creo que será mejor que Hermione te explique los detalles ¿tienes tu varita?
Luna la sacó de su abrigo. Harry suspiró aliviado, luego miró hacia todos lados, la corriente de gente al parecer se había dispersado.
-Debería llevarte yo mismo al ministerio- comentó Harry indeciso, no quería dejarla sola pero al mismo tiempo tenia deberes.
-Estaré bien, se cuidarme sola- Luna se acercó y le besó la mejilla cándidamente, a Harry se ruborizó, ella le sonrió, una sonrisa confiada y deslumbrante que iluminó toda su cara- ten cuidado.
Harry la dejó y ella salió corriendo a toda velocidad, su cabello rubio estaba suelto y refulgía como un rio de oro a la luz del sol.
Luego él empezó a correr para alcanzar a Malfoy y los demás aurores. La zona por la cual se desplazaba estaba abandonada, los amotinados ya habían pasado por allí, algunas vidrieras rotas y basura quemándose por toda la calle era todo lo que quedaba. Tenía esperanzas de que fuera un disturbio pasajero debido a la tensión e inestabilidad que provocó entre la gente la noticia del asesinato del primer ministro…pero a Harry todo le parecía…tan sospechoso…eso sin contar con las malditas supuestas arpías. Para ser sinceros, en lugar de sus aplaudidas habilidades mágicas, él se sentía orgulloso de sus otras virtudes, relegadas completamente a un segundo plano, después que mundo mágico lo etiquetase como el niño-que-sobrevivió, nadie se fijaba en sus otras habilidades mas mundanas, como por ejemplo: liderazgo y capacidad para actuar bajo tensión, virtudes que sin duda le ayudaban en su recién estrenado papel de Jefe de la División de Aurores a sus escasos veinte y tantos años, pero el don que le daba vueltas en la cabeza en ese preciso instante era de una naturaleza menos terrenal y mas metafísica; Harry estaba pensando precisamente en su proverbial olfato para oler los problemas.
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Draco Malfoy no tenía paciencia para ejercer funciones de policía anti-motines en ese momento, ayudó a reducir a algunos revoltosos y eso fue suficiente para hartarse. Se dispuso a esperar a Potter quien se había rezagado para conversar con Lovegood. Draco se preguntaba qué demonios tenia la rubia para que la gente se quedase medio atontada con ella, generaba una multitud de reacciones en la gente que conocía, honestamente inexplicables: Hermione la adoraba y la protegía como si fuese su madre, no se podía decir absolutamente nada malo de Luna en su presencia, Theo estaba rendido a sus pies y lo más sorprendente de todo, no se la había llevado a la cama y ahora Potter, a quien se le notaba a leguas que bebía los vientos por ella. Ni siquiera él era inmune, extrañamente, Draco que no confiaba en casi nadie, le había dado automáticamente el voto de confianza a la extraña chica, aprobaba su singular relación con Theo sin discutir, cuando en general a él no le gustaba ninguna de las relaciones externas de Theo. Y no era que él tuviese algún asunto raro con Theo, es que el protegía a su amigo y a Pansy con fiereza.
Harry llegó al rato, se paró frente a Draco y evaluaron la situación.
-14 cuadras destruidas en el Londres mágico, la parte occidental al menos- dijo Draco- todavía tenemos que avanzar, desconozco totalmente la situación en los distritos mágicos del este.
-Debo enviar un explorador- dijo Harry.
-Te recomendaría que fuésemos nosotros- dijo Draco- existe algo en esta revuelta que no cuadra. Hemos interrogados a varias personas y nadie sabe a ciencia cierta cómo se originó todo.
-No es extraño- dijo Harry- en este tipo de sucesos, la mecha se enciende rápido y luego todos se olvidan de quien lanzó el fosforó. Motivos teníamos de sobra; descontento, incertidumbre.
-Esto es una distracción, el asunto es que…- Draco caminaba de un lado a otro pensativo, de pronto se fijó en algo en el cielo, se colocó la mano sobre su frente a modo de visera para que el sol no entorpeciese su visión, achicó los ojos intentando agudizar la vista- ¿Qué es eso?
-Arpías- dijo Harry imitando el gesto de Draco-Luna me lo dijo…son arpías.
-Las arpías no salen a la luz del día- dijo Draco.
-Eso mismo me comentó Luna….le pareció un suceso de lo más extraños- dijo Harry.
-Todas se concentran en un solo punto, dan vueltas y vueltas sobre un lugar- dijo Draco.
-Si no me equivoco, es el este - Harry señaló con el dedo- ves esa cúpula que brilla al sol….es Gringotts.
-Sé que es Gringotts- respondió agriamente Draco- la pregunta es ¿Por qué?
La respuesta llegó de inmediato, cuando las figuras aladas se precipitaron sobre la cúpula, dejando una estela negra a su paso.
Draco y Harry se miraron uno al otro. De un momento a otro se resolvió el misterio, decididamente no eran arpías, eran….
-Mortifagos- ambos hablaron al unisonó. Harry empezó a dar órdenes gritando.
Draco Malfoy enseguida tomó su teléfono. Si eran mortifagos, el cuartel de Aurores o lo que quedaba de este después de la purga al que fue sometido por Hermione Granger en calidad de Marshall, no iba a ser suficiente para enfrentarlos.
Porque además, como bien decía el dicho "Mortifago…mata a Mortifago"
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Las risas de las hienas la sacaron de sus pensamientos abruptamente. Bella estaba echada sobre un sillón, sentada de una manera desvaída, arropada en una túnica, frente al fuego de una chimenea. Disfrazada de nuevo de hombre, veía las llamas con intensidad. Pensando, maquinando. No existía ministro mágico en Inglaterra, pero en un movimiento inesperado, Hermione Granger se hizo del poder.
Eso por supuesto, no le provocó ninguna gracia.
-¿Cómo pudo atreverse?- Bella cogió una copa llena de licor y la apuró. Lo último que hubiese pensado que la sangresucia, tan correcta y seguidora de las reglas, pisoteara toda la constitución mágica, una y cada una de sus letras y tomase el mando.
Un perfecto golpe de estado. Honestamente, Bella admitía que ni ella misma lo hubiese hecho mejor.
Al parecer….la chica había aprendido algo en esa especie de academia de Marshall´s allá en Rusia. Por lo visto las enseñanzas de Krakov se trataban más de política y menos de patear traseros. En fin, algo tendría que haber aprendido del único dictador del mundo mágico. Hasta su Señor había tenido sus reservas para meterse directamente con el ruso.
-Maldito Jaden…..has debido deshacerte de este incordio desde hace rato- susurró Bellatrix Lestrange, frustrada porque su más fiel esbirro al parecer le gustaba jugar con su comida, quizás demasiado.
De pronto las puertas de su estancia se abrieron de par en par y el susodicho Jaden Scabior apareció, las hienas se arremolinaron como perros falderos a sus pies, él les acarició la cabeza a ambas bestias.
-¿Has llamado por mi?- pregunto Scabior acercándose a la silla de su madre.
-No- contestó Bella todavía mirando el fuego y con la copa suspendida delante de sus labios.
-He escuchado… "Maldito" y "Jaden" entonces supuse que querías verme- dijo Scabior apoyándose en una pared con los vasos cruzados sobre el pecho.
Bella terminó de tomarse el contenido de la copa, desagradablemente sorprendida ¿Cómo supo? Ella gruñó…en fin….Jaden y sus rarezas.
-Has tardado demasiado en eliminar a esa impura- dijo Bellatrix- ahora ella es quien manda en Inglaterra.
-No por mucho tiempo….mi señora….no por mucho más- contestó Jaden.
-Es la hora- comentó Bellatrix.
-Solo esperamos por usted- respondió Jaden.
-¿Están todos?- preguntó Bellatrix.
-Todos los que están son todos los que son mi señora- Jaden se dedicaba a jugar despreocupadamente con sus manoplas de metal.
Bellatrix se levantó de la silla y pasó al lado de Jaden quien la siguió. Como era lo usual, sería el encargado de que nadie se le acercase a su madre.
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-Nott….Nott…..Theo…..toma el maldito teléfono- Draco caminaba impaciente, tanto que estuvo a punto de estrellar el teléfono contra una acera, era la quinta vez que lo llamaba, iba a desistir el intento, con la suerte de que Theo respondió en el último minuto.
-¿Qué demonios quieres? y por favor no grites, todos aquí van a escucharte…estoy ocupado…muy, muy ocupado ¡Entiendes!- dijo Theo fastidiado pensando en el increíble sentido de la oportunidad de su amigo.
Mientras tanto su acompañante seguía lamiéndole el bajo vientre con la lengua, Theo bajó la mirada, la chica levantó la cabeza y le dedicó una sonrisa lasciva que Theo se apresuró en devolver para entonces volver a su acometida un poco mas debajo de donde besaba y lamia candorosamente, a su lado una pareja jadeaba sonoramente mientras se daban placer uno al otro, gemían tanto y tan estruendosamente que Draco escuchó a pesar del ruido que tenía a su alrededor….
-¡Estás follando! ¡Por Merlín Theo! ¿Es que no tienes nada más que hacer? -Draco lo dijo suficientemente alto como para que la pareja que estaba al lado de Theo riera por lo bajo. Theo rodó los ojos y jaló sobre su cuerpo a la chica que esos momentos iniciaba una felación con todas las de la ley, ella estaba desnuda de la cintura para arriba igual que él. Theo le amasó una nalga y la hizo colocarse a horcajadas encima de él, ella movió la cabeza para colocar su largo cabello negro a un lado dejando descubierto unos pechos generosos. Theo tenía buen ángulo para observarla y cuando la detalló se le secó la garganta y se le nubló la cabeza al punto que jadeo.
-¡No puedes ser tan hipócrita!- exclamó Theo refiriéndose al hecho de que el apetito sexual de Draco podía ser tan insaciable como el suyo, la diferencia es que desde hacia tiempo Draco se guardaba para una sola mujer….eso era el primer síntoma de estar enamorado, solo quieres follar con una y si no es ella, ninguna otra sirve para llenar ese hoyo que se abre en el pecho. Afortunado Draco, que podía amar con libertad.
-¡Demonios! Tú no eres normal… ¡Estas enfermo!- comentó Draco.
Theo rió por lo bajo, ¿Enfermo? Eso era un término suave para lo que le pasaba, sería capaz de tener sexo con medio mundo si con eso lograba sacarse a Pansy del corazón. Al principio, esa fue su excusa, olvidarla en brazos ajenos, después de un tiempo se dio cuenta que era adicto a la combinación extraña de sentir placer y dolor al mismo tiempo. El placer que obtenía del cuerpo de otra persona, el dolor asfixiante de saber que nunca seria ella.
Theo Nott convirtió a la autoflagelación en una forma de vida….lo único que lo mantenía funcionando. A la vista de los demás era un hombre sin escrúpulo alguno que disfrutaba del sexo indiscriminadamente, su despreocupación al respecto y su poco sentido de la selectividad eran legendarias, cualquiera servía. Recordaba una vez en New York, él fue a una importante compañía aseguradora para sostener una reunión, uno de los negocios no mágicos de WANTED. Se subió a uno de esos elevadores que subían más de cien pisos a toda velocidad y con él estaba una mujer despampanante que tenía toda la apariencia de una modelo de pasarela, una muggle. Los dos eran los únicos ocupantes del ascensor. Theo la reconoció, la había visto dos o tres veces por el lugar, habían intercambiado dos o tres palabras por cortesía, era bastante atractiva, aunque intuía que era algo mayor que él, la mujer siempre lo miraba como si fuese a comérselo vivo, a Theo no le extrañó, usualmente causaba ese efecto en las personas, hombres, mujeres, todos querían lo mismo, un revolcón con él.
En esa ocasión no supo si fue su jodida suerte, el destino o quizás todo fue cuidadosamente preparado, pero lo cierto es que ella lo miró intensamente, con el deseo impreso en sus ojos, él le devolvió la mirada y en cinco segundos la tenía atrapada contra el muro. Theo la alzó por las nalgas, le rasgó las medias y la ropa interior y la tuvo desde el piso diez hasta el 98. Fue sucio, intenso y fugaz también, sexo duro contra la pared lo llamaban , apenas le dio tiempo para ponerse un condón, ella se movía tan bien que por un instante lo sorprendió con sus ímpetus, se impulsaba arriba y abajo como enloquecida, Theo decidió no ser menos y la penetró como si no hubiese un mañana, sus caderas chocaban con las de ella a ritmo demencial , la mujer jadeaba sonoramente y le jalaba en cabello pidiéndole que fuera más rápido, él la obedeció gustosamente metiéndose casi a la fuerza en sus entrañas, fue una cogida salvaje, una de las pocas que recordaba con la mente clara, absolutamente memorable, le hizo de todo, pero no la besó, una de sus reglas, jamás las besaba mientras se las follaba, quizás antes o después pero jamás durante, eso solamente lo hizo con una sola persona en su vida.
Las puertas del elevador se abrieron justo en el mismo instante que ella se desmontaba de su henchido miembro y arreglaba su falda. Theo ni siquiera preguntó su nombre, salió del elevador mientras se acomodaba los pantalones, todo el mundo en ese piso los miraba con curiosidad y parecían saber lo que había sucedido entre los dos, pero Theo ni se inmutó, después de todo él no tenía ningún sentido de la vergüenza. Al llegar a la reunión, de pronto se dio cuenta que los documentos que necesitaba firmados, de alguna manera maravillosa e inexplicable, lo estaban, sin presionar ni discutir. Casualmente, la mujer, era la vicepresidenta de la aseguradora. Su pene hizo lo que el dinero ni la influencia de Draco Malfoy y WANTED lograron, una jugosa asociación financiera. Ese día, se sintió como una verdadera puta. Lo reanudaron en donde lo dejaron puesto que ella lo invitó a su oficina y allí, Theo se la folló a gusto durante horas, la penetró por todas partes y en todas las posiciones posibles, al final ella estaba casi inconsciente de puro placer y cansancio, él lo disfrutó físicamente, pero su mente se hallaba en un lugar muy lejano. Lo peor fue cuando se reunió con Pansy en la cena, juntos vieron una película en la TV esa noche, ella intentó colocar su cabeza en su hombro, pero Theo la rechazó de mala forma, no soportaba tenerla cerca en esa parodia de relación que tenían, no cuando él la amaba y se acostaba con otras, él no podía ni mirarla a la cara, mucho menos permitir que lo tocase, sentía que la traicionaba y se maldecía también por eso….todo el tiempo. La velada terminó como muchas otras, con Pansy encerrada en el baño, negándose a dirigirle la palabra por unas horas, preguntándose porque él no la quería para nada. Cuantas veces lloró en silencio con ella, sentado en el piso al otro lado de la puerta del baño, cuantas veces….
Y lo seguía haciendo, tener sexo a destajo, con cualquiera que se la atrévase en el camino y así seguiría probablemente hasta el fin de sus días. Solo para sentirse poderoso por un momento, para que nada ni nadie importasen, para saborear el éxtasis de la liberación, para no tener que pensar y enfrentarse a la miseria que era su vida. Un fugaz segundo de placer para sentirse como un maldito el resto del día, castigándose eternamente por sentir lo que sentía por ella. A la final, pensándolo bien, tampoco era un intercambio justo. Él merecía la muerte solo por desearla.
¡DIOS! Estaba tan dañado…en cuerpo y alma. Y si servía como prueba, estaba dispuesto a dejarse llevar por sus bajos instintos de nuevo, cuando Draco Malfoy golpeó a su puerta. Mas bien lo llamó por teléfono, pero básicamente la idea era la misma.
-Ya sabes cómo soy…no tengo horario ni fecha en el calendario y tampoco clasifico como un sujeto normal y corriente- dijo Theo forzosamente con la voz ahogada sin apartar la vista de los senos que la chica se empeñaba en pegarle en la cara.
"Vaya buen par de tetas" el pensamiento cruzó fugaz por la mente de Theo y por una ínfima fracción de segundo la sangre se le escapó de la cabeza y se concentró en su hemisferio sur, por lo que se planteó seriamente dejar a Draco colgado del otro lado de la línea para llevar a un buen y feliz término su asunto con aquella chica, por cierto, una perfecta desconocida, amiga de Gary, su mano automáticamente buscó el bolsillo de su pantalón, ¡Sí! Tenía una buena provisión de condones, porque si de algo estaba seguro, era que un solo polvo no bastaría. A ese pedazo de hembra había que hacerle los honores apropiadamente, varias veces y en varias posiciones si era posible.
¡Y pensar que esa mañana había salido de casa de Luna sin ninguna expectativa para el fin de semana! Theo de pronto sintió una presión en la cabeza. Luna…Luna…Luna…ella se había robado su corazón a su modo, pero jamás, nunca la condenaría a compartir su infierno, él no podría amarla, su corazón lo tenía otra. Jamás tocaría a Luna y eso era una promesa.
Dos llamadas telefónicas bastaron para cuadrar esa especie de bacanal en la cual estaba inmerso junto a su buen amigo Gary, el actual amante de Gary y una amiga de Gary que sin duda era alguna bailarina exótica o prostituta del burdel de Gary. Estaban en un hotel lujoso en Londres, en la suite presidencial. Sexo, Drogas y Rock´n Roll…..nunca mejor dicho.
Sin embargo, Theo era un tipo que se sabía controlar, así que pronto la sangre le volvió al cerebro, no sin que antes un sentido suspiro frustrado saliera de su garganta, Theo finalmente resolvió aclarar las cosas.
-No estoy follando….por lo menos no en este justo instante- Theo tuvo dificultades para seguir hablando mientras la chica le pasaba la lengua por la garganta y le succionaba la nuez de Adán.
-Eres hermoso ¿lo sabías?- murmuró la mujer mientras succionaba su cuello y desplazaba sus manos por sus pectorales acariciandolo. Theo sonrió, le habían dedicado unos cuantos elogios en la vida, pero "hermoso" no era de los más frecuentes, se sintió inmediatamente complacido y su ego elevado a la estratosfera, por otro lado, corría demasiado riesgo de no levantarse de la cama si seguía en esa situación, ella tenía una lengua exquisita por lo que Theo se obligó a decirle algo a Draco antes de que el asunto pasase a mayores.
- Espera un segundo tengo que resolver algo aquí- Theo apartó el teléfono y le dio un beso a la chica que yacía sobre él. Mientras le metía la lengua hasta la garganta, el sabor del alcohol le aseguró que ella no opondría resistencia alguna, la tomó por las nalgas, se levantó cargándola, se dio media vuelta y la dejó acostada en la cama. Theo le sonrió seductoramente antes de dejarla, una verdadera promesa de que continuarían donde lo dejaron….lo más pronto posible-pídele mi teléfono a Gary si todavía estas interesada, pero ahora…. debo irme.
No preguntó su nombre….ni tampoco le dio el suyo, él jamás lo hacía….con ninguno de sus amantes de una noche, eventualmente salía a colación, pero no porque él preguntase directamente ni tampoco porque develase su identidad por las buenas, si ella llamaba, poco podría importar su nombre ni el suyo sino mas bien el lugar, la hora acordada y el sexo rudo que iban a tener. El reconocimiento de un nombre, su uso indiscriminado en labios de un desconocido, implicaba ataduras….algo que de lo que Theo Nott huía como la peste.
La chica hizo un puchero pero finalmente se quedó sonriente en la cama. Justo como pensaba Theo, ella estaba tan ebria que honestamente, nada le importaba ni siquiera que su fuente de placer la dejase abruptamente. En el suelo, justo al lado, el amigo de Theo, Gary estaba ocupado con su pareja, un hombre de tez oscura, no pareció importarle cuando Theo salió de la habitación, de todas maneras Gary parecía algo distraído, el moreno le estaba dando una cogida de campeonato, esos dos se lo estaban montando una fuera de serie, Theo pestañó al verlos y se obligó a sí mismo a dejar de pensar pendejadas que no venían al caso.
Escandaloso trió o en este caso cuarteto lujurioso….etapa superada….¡Diablos! …en fin, maldita sea su fascinación y obcecación con el sexo.
-Espero que tengas una buena razón para interrumpirme- dijo Theo con molestia- No sé si entiendes el concepto Draco pero algunos sabemos divertirnos.
-¿Dónde estás?- preguntó Draco serio.
-Después de irme de casa de Luna me pareció buena idea pasar el rato con un grupo de amigos….lo usual-contestó Theo mientras cerraba la cremallera de su pantalón, miro con lastima su pene hinchado, erecto mas allá de cualquier remedio, le incomodaba la tela del jean, ese era el problema de no usar ropa interior. Theo esperaba que su miembro masculino entendiese que no habría más acción, al menos durante unas cuantas horas.
-Esta vez ser un perfecto gamberro te ha salvado el pellejo- comentó Draco.
-¿Que quieres decir?- preguntó Theo asumiendo una actitud a la defensiva.
-¿Dónde diablos estas?- pregunto de nuevo Draco.
-Donde Gary- confirmó Theo.
-Bien- contestó Draco.
-Bien… ¡solo vas a decirme eso! donde quedó aquello de "Que tiene él que no tenga yo" ni nada por el estilo, te desconozco Malfoy pensaba que eras un hombre celoso, hieres mis sentimientos- bromeo Theo o por lo menos lo intentó.
-Escúchame bien maricón- dijo Draco quien estaba escondido en un callejón perdiendo la paciencia con su mejor amigo-no tengo tiempo para tus rollos existenciales, tenemos un gran problema, Kingsley fue asesinado, Granger ahora es la primer ministro y la gente se ha desmadrado en el Londres Mágico.
-Voy para allá de inmediato- dijo Theo buscando una camiseta.
-No…de ninguna manera- dijo Draco- te necesito en otro sitio ahora.
-¿Dónde?-preguntó Theo.
-En Gringotts- dijo Draco- ¿Adivina qué? Nuestros antiguos camaradas han armado un jolgorio en el Londres Mágico con la intensión de distraernos y robar el banco mágico.
Theo entonces cayó en cuenta.
-¡Diablos!- y empezó a maldecir como un marinero.
-Por supuesto que ¡Diablos!- contestó Draco cinicamente-No solo están en peligro las reservas de todo el mundo mágico, sino bastante cantidad de nuestros clandestinos galeones. Nadie…absolutamente nadie….debe estar al corriente de nuestro dinero….un dinero que no debería existir. No sé si te acuerdas de los juicios Theo, pero legalmente somos unos desposeídos, el indulto de Granger no incluye devolvernos nuestro antiguo patrimonio.
-Ella sabe que somos ricos- dijo Theo.
-Sí, pero no sabe la magnitud de nuestra riqueza- dijo Draco.
-Mentirle no te hará ganar puntos con ella….ni asegura ningún final feliz- dijo Theo y él tenía su propia cuota de mentiras por las que rumiar así que hablaba con la voz de la experiencia.
Draco apoyó su frente contra un muro. Mentiras…..Mentiras….Mentiras…..si solo Theo supiese, esa pequeña confabulación para ocultar el tamaño de sus bienes a Hermione Granger, Marshall de Inglaterra, era solo la punta del iceberg de las cosas que le ocultaba a ella.
- No es que desconfié de las buenas intensiones de Granger ni nada por el estilo, solo que no me agradan sus métodos- aclaró Draco sin comentar lo molesto que estaba por el golpe de estado de Hermione- nos respetamos, de hecho, sé que voy a ayudarla, pero tal cantidad de dinero es una tentación para cualquiera, estamos al borde de una guerra civil, ella necesita dinero para financiarse.
-Se que si ella te lo pidiese le darías la mitad de tu fortuna….toda si fuese necesario-aventuró Theo.
-Quizás lo haría- contestó Draco haciendo una mueca- por supuesto, bajo mis reglas y condiciones.
-Mientes. Eres capaz de hacer cualquier cosa por meterte en sus bragas….hasta entregarle tus pelotas en bandeja de plata- dijo Theo- no digamos tu dinero. El amor nos hace idiotas….eso es un hecho.
-No diré una sola palabra más que puedas utilizar en mi contra- exclamó Draco- pero en algo tienes razón, estoy dispuesto a dar una considerable cantidad de dinero para apoyar la causa, aun así, pero Granger en todo caso no necesita saber exactamente por cuantos miles de millones de galeones soy rico, eso desencadenaría un montón de preguntas que ni yo ni el resto de WANTED está dispuesto a responder. No sé si lo sabes, pero ella….ella es una lata cuando se lo propone
-Hermione se va a enterar- dijo Theo.
-Por supuesto que lo hará….tarde o temprano….pero no justo ahora- dijo Draco – he estado pensando que voy a tener que jugar en ambas canchas…si quiero lograr mi objetivo, por lo cual debo dejar mis opciones abiertas y mi dinero completamente bajo mi control. No me sirve de nada tener que justo ahora rendirle cuentas al gobierno mágico o a la Marshall que es lo mismo.
-Algo me dice que llevas una agenda oculta- dijo THeo.
-Siempre tengo una agenda oculta- respondió Draco –pero en este caso solo me afecta a mi no a WANTED.
-Espero que sepas bien lo que haces- suspiró Theo- ¿Cómo están nuestras posibilidades?
-Como siempre…..de escasas a ninguna- dijo Draco- son mortifagos…..el problema es que no se quienes son….eso siempre representa una desventaja.
-Tenemos que ganar- dijo Theo- sabes muy bien que Gringotts no se hará responsable sobre cualquier robo en un estado de excepción. Necesito proteger mi oro.
-Nuestro oro- corrigió Draco
-Necesito refuerzos- dijo Theo.
-Tienes que hacerlo solo- dijo Draco- nadie más que WANTED debe saber la cantidad exacta de oro que existe ni los medios que usaremos para sacarlo.
-No puedo solo y lo sabes mejor que yo- dijo Theo usando su lógica y su frialdad.
-Te enviare a Snape.
-Snape no será suficiente- dijo Theo.
Draco maldijo en voz alta, luego de pensarlo unos segundos, supo que Theo tenía la razón.
-Estaré allí - dijo Draco.
0o0
Hermione no se mantenía quieta, caminaba de un lado a otro en el atrio del ministerio que permanecía desolado a excepción de la presencia de la profesora McGonagall , Aberforth Dumbledore, Hestia Jones, Arthur y Bill Weasley, todos estaban allí como parte de la orden del Fénix. Estaban al corriente de todos los acontecimientos, Hermione los llamó con celeridad, tenían que formar un nuevo gobierno de inmediato.
La orden había previsto intervenir de un momento a otro debido a la inestabilidad del gobierno mágico, aun así, el asesinato del ministro mágico los tomó por sorpresa.
Ron Weasley asumió provisionalmente la función de guardaespaldas de Hermione, se mantenía callado y taciturno, la observaba muy ansiosa y obviamente eso le preocupaba, cuando se harto de verla caminar de un lado a otros, agitando las manos sobre la cabeza o lanzando maldiciones en voz baja la jaló por un brazo y la obligó a sentarse, ella se dejó, Ron se inclinó y le dijo en voz baja.
-No es momento de perder los papeles.
-No estoy nerviosa- dijo ella mordiéndose una uña.
-Te conozco muy bien, más que a mí mismo- contestó Ron susurrando-quizás puedas mentirle a Harry o al imbécil de Malfoy, pero yo se que tienes una crisis de ansiedad. Cálmate.
-No puedo- confesó Hermione. Se veía superada por las circunstancias, si bien al principio le pareció una buena idea asumir su función de Marshall debido al grave suceso que significaba el asesinato del primer ministro, la actitud de Harry y Malfoy, quienes no ocultaron que eran contrarios a la medida, la hizo reflexionar ¿Estaba equivocada? Hermione miró intensamente a Ron y le dijo en voz baja confidencialmente- No estoy segura de que haya hecho lo correcto.
Ron iba a responder cuando la profesora McGonagall lo interrumpió, había escuchado a Hermione claramente.
-Fue una medida necesaria- dijo la anciana profesora con preocupación- ya lo hemos discutido….No creas que en los últimos tiempos no sopesamos esta posibilidad: Una ley marcial mientras resolvemos, quizás sea lo indicado.
-Minerva, la gente se rebelará- dijo Arthur, sentado con las manos en su regazo, sus lentes estaban torcidos casi cayendo de su nariz, su cabello rojo ahora estaba completamente blanco, su voz afable esta vez no escondía su inquietud sobre la situación- necesitamos tiempo para explicar lo necesario de nuestras acciones.
-De las acciones del Marshall- agregó Bill echándole un vistazo a Hermione- Nuestro consejo e intervención no deben salir a la luz pública, sería el abono perfecto para una revuelta.
-Bill, esto ya es una revuelta- dijo Aberfoth levantando una ceja- hay una batalla campal en el Londres Mágico en estos momentos por si no te has dado cuenta.
-La represión no nos hará ganar simpatías sino todo lo contrario- afirmó Bill sin dejar de mirar a Hermione, la chica simpática e inteligente que siempre le había gustado era ahora un Marshall, un sujeto poderoso que tenía en sus manos la vida de todos los presentes. Estaba receloso, no porque desconfiara de Hermione, sino más bien de lo que los Marshall´s significaban. A lo largo de la historia, los Marshall habían empapado de sangre toda Europa, no se detenían ante nada para cumplir la ley….su ley…..A Bill no se le pasó por alto que nadie en ese salón había comentado ese pequeño detalle. ¿Hasta dónde Hermione estaría comprometida con los Marshall?
-Harry debe controlar a la gente usando la menor fuerza posible- dijo Hermione con expresión seria, Bill estaba viéndola de perfil, el cabello corto la hacía lucir como una especie de duende, sus facciones eran estilizadas, sus brillantes ojos oscuros estaban enmarcados por unas cejas perfectamente delineadas, entendía porque su hermano estuvo prendado de ella, era una mujer muy hermosa, de hecho, por la mirada lánguida que le estaba dirigiendo, al parecer Ron seguía enamorado de ella. Bill devolvió su mirada a Hermione quien seguía hablando- he dado instrucciones claras que se debe evitar un derramamiento de sangre. Por otro lado, me resulta extraño y sospechoso que precisamente hoy, el día que hemos descubierto el cuerpo de Kingsley , tengamos este desorden en la ciudad.
-No hay que darle vueltas al asunto- dijo la profesora McGonagall- es obvio que la fracción sangre limpia y los jueces destituidos del Wisegamont buscan hacer un golpe de estado y apropiarse del poder.
-El golpe de estado lo he dado yo en la práctica- dijo Hermione- quizás mi decisión fue la mejor y la más acertada, pero he forzado la ley y la constitución mágica y estirado mis prerrogativas al máximo. No me siento bien por ello, creo que los he traicionado a las bases democráticas que sustentan este país.
Todos estaban sentados en semicírculo, unos frente a otros. Hermione estaba en el medio, vestida con su túnica azul protocolaria, lucia pálida y ojerosa, parecía más joven e inexperta que nunca. Sin embargo, no había que equivocarse ni tener una errónea impresión de ella, debajo de esa aparente impresión de vulnerabilidad, existía una mujer de voluntad férrea.
- Lo hecho…hecho está- dijo Minerva McGonagall- quizás si hubieses pedido consejo a nosotros, te hubiésemos indicado ser menos….directa. Pero supongo que ser impulsiva es una defecto de tu juventud- Hermione frunció el ceño ante la crítica, conocía muy bien a la profesora, detrás de la condescendencia se escondía una reprimenda a toda ley. Hermione decidió ser humilde y aceptar los consejos- Debes organizar tu gobierno y lo más importante de todo, enviar un emisario a todos nuestros gobiernos mágicos aliados explicando la situación.
-Escribí personalmente a Visiliv Krakov- dijo Hermione- me devolvió el correo, en nombre de los Marshall y del gobierno mágico ruso me ofrece todo su apoyo.
-Que un dictador te apoye no te ganará simpatías entre los otros gobiernos mágicos- dijo Arthur- y necesitamos toda la ayuda posible.
-Es un buen hombre- explicó Hermione. Esos eran los momentos en que de pronto se sentía insegura. Quizás con los desconocidos mostrase una fortaleza fuera de serie, pero era en el seno de quienes consideraba su familia cuando sus inseguridades salían a flote. En ese momento en especial, se sentía torpe y sin argumentos frente a los curtidos miembros de la orden del Fénix.
-Pero un pésimo gobernante, usar la fuerza o el engaño para mantener el poder no es la característica de un buen líder- respondió Arthur- nunca me gustó ese hombre y nunca me gustara.
-Vasiliv no usa el engaño, solo utiliza sus poderes mentales para controlar el país- aclaró Hermione- pero tengo que estar de acuerdo con Ud. en un punto: Vasiliv es un déspota, aunque no esté inclinado a proclamarse como tal. Un país que no tiene Wisegamont ni Corte suprema, donde el gobierno esté concentrado en una sola persona, donde no hay proyectos de hacer unas elecciones generales, aunque sea hecho con buena intensión, no es más que un gobierno totalitario- todos los presentes la miraron- Obviamente mi caso es distinto, no pretendo hacer del Reino Unido otra Rusia bajo el control de un Marshall, todo esto es temporal, yo pretendo llamar a elecciones lo más rápido posible.
Cuando vio la cara de alivió de todos los presentes, Hermione se dio cuenta de que sus palabras fueron las correctas. La orden del Fénix no estaba contenta con un Marshall en el poder, aunque el Marshall en cuestión fuese Hermione Granger, miembro de la orden.
-¿Por qué no hay elecciones en Rusia?- preguntó Bill.
Hermione dio un largo suspiro. Vasiliv Krakov era un Marshall, algo parecido a su mentor y por eso le debía algo de lealtad, también era un amigo, pero tampoco era cuestión de ocultar el sol con un dedo.
-Es obvio, el desea mantener el poder….permanentemente- dijo Arthur- considera que él y nadie mejor que él, puede gobernar Rusia.
-No es de esa forma- dijo Hermione.
-Se escuda en las prerrogativas que le ofrece ser un Marshall- dijo Minerva- él puede mantener la ley marcial todo el tiempo que quiera o si lo considera necesario. Comparto la opinión de Hermione, es un buen hombre….que ha tomado el camino equivocado.
-No es exactamente de esa manera. Se dejó seducir por el poder y le ha costado caro- dijo Hermione pensando en la horrible historia de la hija de Vasiliv y el temor permanente que tenía el hombre sobre la seguridad de su nueva familia- él mismo es consciente de que ha extralimitado sus funciones. Lo sabe y lo lamenta profundamente, pero ya es demasiado tarde para hacer algo al respecto. Vasiliv Krakov es lo único que mantiene Rusia unida en estos momentos. Como mi instructor y maestro, él me ha hecho ver sus errores, de tal forma que yo no los cometa.
-Entre Malfoy, Nott y el tal Vasiliv- dijo Bill- considero lamentable tu gusto para escoger tus amistades.
-Sí, sobre todo la parte de los licántropos-replicó mordazmente Hermione de inmediato.
Hermione le lanzó una mirada asesina al medio-hombrelobo. No tenía idea porque Bill Weasley que en general era muy agradable con ella, ahora la trataba como si tuviese la peste. Bill le sostuvo su intensa mirada un rato para luego desviarla algo contrariado por ser tan franco, quizás una característica lobuna. Hermione sonrió, lo había apenado.
-Lo siento….es que todo este asunto de los Marshall no me gusta para nada. No es personal. Yo te adoro como todos en la familia….si no tuviera a Fleur, estaría corriendo tras tus huesos tal como el imbécil de mi hermano, bonita- dijo Bill inclinándose en su silla para acercarse a ella, Hermione le tendió la mano, tomó la suya y se la apretó cariñosamente.
Ron carraspeó sonoramente ante el intercambio de su hermano y Hermione.
-No nos vayamos por las ramas- exigió Arthur Weasley y luego preguntando a Hermione- ¿Has decido quienes serán tus ministros?
-Por lo pronto dejaré a todo el mundo en su puesto –dijo Hermione- por supuesto, ustedes fungirán como mi consejo asesor externo y también serán los encargados de hacer las averiguaciones y encontrar posibles nexos con sujetos sangrelimpia que públicamente desafiaron a Kingsley.
Ron intervino:
-Para eso necesitaremos la red de informantes de WANTED ¿estás segura de que Malfoy aceptara dar a conocer las identidades de sus informantes? Siempre se ha mostrado reacio en ese aspecto.
-Lo hará- dijo Hermione con firmeza. Ese asunto ya lo había discutido con Malfoy y él había accedido, no sería un problema.
-¿Cómo puedes estar tan segura?- preguntó Ron, el fugaz brillo en su mirada fue interpretado como un ataque de celos por Hermione. Ella bufó disgustada.
-No me puedo imaginar la razón por la cual tienes tanta precedencia con Malfoy- Ron habló entre dientes.
Hermione se levantó y se acercó a él, colocó sus manos sobre sus antebrazos y le indicó que se levantase y la siguiese, caminaron unos metros hasta estar lo suficientemente lejos de los demás. Ella no deseaba que los escucharan.
-Este momento no es el indicado para contarte ciertas cosas- dijo ella en un susurro.
-Estás enamorada de él- afirmó Ron rojo de furia- eso es obvio y tampoco Malfoy puede ocultar su interés por ti. No entiendo ni cómo ni por qué sucedió pero supongo que están enrollados.
Hermione abrió la boca sorprendida. No pretendía ocultarse de sus amigos eternamente, pero honestamente no pensaba que Ron fuese tan perspicaz.
-Ron- dijo ella tratando de evitar que su amigo siguiese hablando- no es buen momento para esto.
Ron la miró dolido, para él si era el momento indicado para hablarlo, se había mordido la lengua por semanas, desde que lo intuyó la primera vez, verlos juntos en dos o tres ocasiones más le confirmó su sospecha.
-Nunca me he metido en tu vida, no desde que tú y yo terminamos- Ron se pasó la mano por la cabeza, peinado sus cabellos hacia atrás, estaba estupefacto, furioso y celoso- te respeto, confió en tus poderes de Marshall que te indican si alguien está siendo sincero contigo, así que debo suponer que efectivamente lo que sea que siente él por ti es de verdad. Pero debes entender que no me gusta, ni nunca me gustará, que estés con el tipo que te humilló hasta lo indecible en el colegio, se me antoja una indecencia, algo que no debió suceder.
-Nadie puede controlar sus emociones y todo el mundo tiene derecho a una segunda oportunidad- dijo Hermione hablando entre dientes, le debía una explicación y si bien no consideraba que era la hora ni el sitio, que mas daba, iba a aclarar el punto definitivamente- Te quiero Ron, siempre te quise y siempre te querré, pero para ti lo que yo podía darte nunca fue suficiente, así que preferí irme, dejarlo correr y que tú tuvieses la oportunidad de encontrar a la persona indicada. No juzgo tus elecciones, pero déjame en paz con las mías, bueno o malo, él es lo que escogí.
-Tengo miedo por ti- dijo Ron- no quiero que te dañen.
Hermione sonrió. Si tan solo Ron supiese …
-Malfoy me ha hecho daño, y sé que lo volverá a hacer y se que me va a doler, igual yo tengo la misma capacidad de herirlo, lo sé porque lo he hecho- confesó ella- y también sé que si no lo vivo, si no estoy con él, voy a arrepentirme el resto de mi vida.
-No deseo esto para ti….no con él…..- dijo Ron- Malfoy no te merece.
-Solo te estoy pidiendo un poco de comprensión- dijo Hermione herida por las palabras de Ron, él estaba sacando a flote todos los esqueletos que tenía en el armario respecto a Malfoy sin ninguna consideración. Estaba siendo brutalmente sincero y eso a ella le dolía, que fuera capaz de lanzarle todos sus miedos a la cara, que la hiciese confesar todos su más íntimos temores.
-¿Es amor lo que existe entre ustedes dos?- preguntó Ron para luego reír amargamente- por supuesto que no lo es….es solo atracción, conozco a los tipo como Malfoy, solo quiere algo de ti y cuando se canse….se ira.
-¡Basta!- exclamó Hermione furiosa.
-Si no te lo digo yo, nadie lo hará- dijo Ron- ¡Te está usando!
Hermione se dio la vuelta y dio un bufido, entonces rápidamente se giró y empujó a Ron con frustración, varias veces, él retrocedió y la tomó de las manos para que ella no siguiese empujándolo. Hermione se dio cuenta de lo que hacía y se detuvo de inmediato. Ron la dejó ir.
-Es amor…es amor, porque entre él y yo siempre ha sido todo o nada, una vez nos odiamos a muerte, ahora es amor, el tipo de amor que puede nacer entre dos personas como nosotros, amor incomprensible, inexplicable pero verdadero - dijo ella, sintiendo una especie de liberación al decirlo en voz alta y luego continuó –quizás ni él ni yo seamos las personas mas románticas y sensibles del mundo, puede que nos hayamos hecho cosas innombrables uno al otro, que carguemos con una historia lamentable entre los dos, pero al final lo que importa es que nos queremos y estamos juntos.
-No suenas como la Hermione Granger que conozco, dura y analítica– dijo Ron- suenas como una niña tonta idealista.
A Hermione se le salió una risita histérica al escuchar el comentario de Ron.
-No soy una maquina- dijo ella mirándolo de reojo- a veces quisiera serlo. Lo sabes ¿verdad? No...no soy tan dura como pretendo ser.
Ron asintió, por supuesto que lo sabía, esas complejidades de ella al principio lo habían desconcertado y por ultimo lo habían seducido. Una niña mujer, siempre fue eso, una niña mujer con una coraza para que no dejara ver su blando interior.
-¿Cómo diablos pude dejarte ir?- Ron habló casi para sí mismo- ¿Por qué no fui detrás de ti?
-Hubo un tiempo, después que terminamos, en que me quedaba mirando la puerta de mi casa esperando que finalmente llegaras….te extrañaba….demasiado- dijo Hermione nostálgica- no quise herirte, pero no fuiste el único que salió con el corazón roto de esa relación. Te quise….mucho….pero yo no era lo mejor para ti en ese entonces ni ahora. Tengo muchos defectos, no soy una buena pareja, no soy una mujer cariñosa, ni una dedicada ama de casa, le tengo miedo al compromiso y nunca he deseado lo que la mayoría de las chicas quieren, una boda bonita, una casa con un montón de niños y un perro. Soy poco femenina y soy una obsesiva con el trabajo.
-A mi no me importaba que no fueses como las otras- respondió Ron- sabia que me costaría adaptarme , pero estaba dispuesto a hacer el intento...solo que tú no querías hacerlo…darme una oportunidad. Sabes, supe que todo había muerto cuando te negaste a irte a la cama conmigo. ¡Sí! eres dura Hermione Granger, pero esa dureza no oculta tu ser apasionado…ese que nunca me demostraste. Me querías….pero no me deseabas.
-Acusas a Malfoy por querer exactamente lo mismo que tú- dijo Hermione con rencor.
-Cuando se ama a alguien como yo te amé- dijo Ron- la demostración física de ese hecho es algo tácito, no hay que ni siquiera preguntarlo…simplemente sucede.
-Lo sé- respondió Hermione sintiendo como sus mejillas se encendían mientras recordaba las muchas y variadas demostraciones físicas de amor entre ella y Draco Malfoy.
-Lo que se me hace difícil perdonarte es que debiste ser sincera desde el principio, no mantenerme esperando como un estúpido- Ron finalmente se sacó la espina que tuvo dentro todos esos años, esa conversación incomoda que jamás se atrevió a mantener con ella.
Hermione no dejaba de establecer contacto visual con él, se sentía profundamente apenada con Ron, aunque ella no fuese la culpable de no amarlo.
-¡Dios! Te hizo tanto daño….fui tan imbécil….Todavía no entiendo que viste o que es lo que veías en mi- contestó Hermione.
-No puedo creer que lo digas en serio- Ron estaba furioso- ¿Quieres que te diga que vi en ti? ¿Quieres que te diga ahora mismo que es lo que hace que el maldito Draco Malfoy esté echado como un perro a tus pies? ¿Quieres que te lo diga o que te lo demuestre?
Hermione miraba asombrada a Ron quien hablaba con una vehemencia pocas vista en él. Pero no tuvo tiempo de replicar, Ron la agarró por la cintura y allí en frente de todos, le clavó un beso, furioso, apasionado y rápido. Hermione no tuvo tiempo ni siquiera de rechazarlo o responder. Ron tomó su cara con ambas manos y la miró fijamente, ella estaba absolutamente sorprendida, él también de alguna forma, luego de unos segundos, Ron le sonrió a Hermione.
-Eres la más hermosa, la más brillante, eres todo- dijo él mientras le dedicaba la mirada más intensa que Hermione le hubiese visto dirigida a ella- y si Malfoy siente la decima parte de lo que yo sentí alguna vez por ti, serás una mujer afortunada.
Los ojos de Hermione se humedecieron, algo floreció en su pecho de pronto, era una emoción intensa, cariño y nostalgia combinados.
-Cualquier mujer que ames será una mujer afortunada- contestó ella.
Ron le acarició las mejillas para finalmente soltar su cara.
-Tómalo como la despedida definitiva- dijo él- por años he guardado la esperanza de que volvieses a mí. Finalmente elegiste y no fui yo. Está bien…no para mi ciertamente, pero está bien siempre que tú seas feliz.
-¿Tenias que hacer todo un espectáculo para finalmente darme tu bendición?- preguntó ella levemente ofendida.
-Soy Ron Weasley….obviamente tenía que gritar y arrastrarme por las paredes al enterarme que estabas con otro aunque nosotros terminamos hace como cien años- dijo Ron-pero es lo adecuado, una especie de catarsis, tenía que sacarme todo esto dentro para dejarlo ir. Aun así, vigilaré a Malfoy, en la primera que la embarré….lo mató.
-¡Por Dios!- exclamó Hermione y se giró para alejarse, cuando sintió la mano de Ron tomando la suya y jalándola para evitar que se fuese, el hombre entonces le hizo un movimiento de negación con la cabeza, ella entonces cayó en un detalle.
Hermione miró de reojo al resto de la orden del Fénix quienes los observaban atentamente en una esquina alejada del salón, sin duda fueron testigos del beso aunque ella estaba segura de que no escucharon la conversación. Luego ella miró a Ron, quien se encogió de hombros.
-Lo hiciste a propósito….el beso…todo lo demás- acusó Hermione en voz baja.
-No te quejes, solo te estoy protegiendo de ti misma- dijo Ron- sabes mejor que yo, que tu relación con Malfoy debe ser un secreto, le diste un indulto. Si se descubre su romance, te meterás en un problema, perderás credibilidad. Es mejor que crean que estás conmigo.
Ella lo miraba perpleja.
-Hermione….no puedes confiar en nadie- dijo Ron.
Hermione asintió, Ron tenia la razón, le asombraba su capacidad de previsión, sin duda lo había planeado con Harry, y ¡eso que no sabían que no solo estaba de novia con Malfoy sino que más bien estaban casados! Les agradecía a ambos lo que hacían por ella, fingir que estaba volviendo con Ron no sería problema.
-Gracias- susurró ella.
-Y por cierto- Ron la tomó de la mano para conducirla de nuevo al círculo- todo lo que te dije….es la verdad.
Ron y Hermione volvieron al círculo y se sentaron en sus respectivos asientos. Arthur le dedicó una sonrisa de "Bienvenida de nuevo a la familia" que hizo sentir culpable a Hermione, no le gustaba mentir y sentía que utilizaba a Ron. Por otro lado, tendría que decírselo a Malfoy y eso iba a ser un dolor de cabeza de seguro.
Estaban discutiendo los pormenores de algunos otros asuntos, esperando al mismo tiempo noticias. Hermione prestaba toda la atención posible, entre Abeforth , Arthur Weasley y la profesora McGonagall le estaban dando una clase magistral de liderazgo. Al mismo tiempo delineaban un plan de contingencia. Las elecciones serian en un mes y Arthur Weasley sería el consejero electoral.
De pronto un auror abrió las puertas y se acercó a ellos corriendo. No miró a nadie sino que se dirigió inmediatamente a Hermione, ella se levantó enseguida de su asiento. El hombre le estaba dando un saludo militar, cuando Hermione perdió la paciencia, intentaba distraerse con la reunión, pero honestamente estaba preocupada por Malfoy y Harry, que un auror viniese a traerle las nuevas, no le gustaba para nada.
-Habla- ordenó ella.
-Dama- dijo el auror- creo que necesita ser testigo de una situación.
Hermione miró a los demás y sin mediar palabra, se dirigió a paso firme al atrio del ministerio. Ron no le quitaba los ojos de encima, su capa azul ondeaba detrás de su figura , era una visión regia, ella destilaba poder absoluto y autoridad mientras caminaba, los aurores se cuadraban cuando pasaba por el lado. Ron la siguió, cerrándole el paso.
0o0
Oslo, Noruega
Severus Snape tenía a la pequeña Alex sobre sus rodillas, la niña observaba atentamente al mago hacer diversos movimientos con su varita. La niña tenía agarrada la muñeca del hombre, percibiendo los movimientos para aprenderlos y posteriormente reproducirlos. Pansy los observaba fascinada, sin duda Snape le había enseñado a ella de una manera muy diferente, primero en Hogwarts, con estrictas y complicadas clases y luego como mortifago, en el campo de batalla, con instrucciones precisas. Pero jamás habría adivinado la paciencia y la constancia que tenia para enseñar a un niño tan pequeño. El Snape que ella conocía perdía los estribos si alguien arruinaba una poción o más bien lanzaba un comentario sarcástico bastante hiriente. Ahora, incluso dejaba que la niña lo tocase, Pansy jamás había visto a nadie tocando a Snape, ni de casualidad, el hombre no permitía contactos físicos a menos que él fuese el que diera el primer paso. Se portaba cariñoso y atento con Alex, algo jamás visto por ella. Pansy suspiró, si seguía pensando en las aptitudes paternales de Snape, más pronto que tarde se lo llevaría a la cama, solo para asegurarle un padre a Alex.
Obviamente, Snape, aun sin mirarla, le estaba escuchando los pensamientos, porque mientras observaba a Alex hacer una maniobra con una varita, sonrió.
-No se preocupe Pansy, le aseguro que no he perdido mi lado difícil-comentó Snape socarronamente- en cuanto a lo otro, tendrá que inventarse una mejor excusa. No soy tan fácil de convencer.
Pansy gruñó mas exasperada que avergonzada de que el hombre la hubiese dejado en evidencia y corrió hasta la cocina. Snape lanzó una carcajada y Alex lo miró.
-¿Lo estoy haciendo mal?- preguntó la niña.
-No, tú eres perfecta- aclaró Snape- me río de tu madre, que tiene unas ideas bien divertidas en la cabeza.
-¿Puede leer la mente?- preguntó la niña asombrada.
-La legeremancia no es lectura de mente- dijo Snape- es simplemente captar algunas ideas o sentimientos en el pensamiento de otras personas, en general se necesita contacto visual, pero tu madre es una escandalosa mentalmente hablando, era como si me estuviese llamando a gritos.
En realidad, Snape era una de las pocos magos que podría practicar la legeremancia sin que su víctima lo mirase directamente, de hecho solo se necesitaba que la mente de la otra persona estuviese abierta. Tendría que empezar a darle clases de oclumancia a Pansy Parkinson, su mente era demasiado susceptible. Ese era el problema de la gente demasiado honesta o con muchas preocupaciones.
-¿Usted conoce a mi padre?- preguntó Alex.
-Si- respondió Snape.
-¿Por qué no viene a verme?- preguntó de nuevo Alex.
-Eso quizás debería responderlo tu madre- contestó cauteloso Snape.
-Ella no quiere hablar del tema- dijo Alex- sabe profesor Snape, ella me enseñó una fotografía.
-¿Ah sí?- Snape prestó atención a la niña que era la viva imagen de Theo Nott, cabello castaño liso, ojos azules y una personalidad carismática.
-Siempre me lo imagine viejo y con barba- dijo Alex- porque todos los papás son mayores ¿No?
-Depende de la edad que tengas cuando tuviste a los hijos- dijo Snape.
-Pues mi padre es muy joven, casi un niño- confirmó Alex, refiriéndose a la foto del anuario escolar. Pansy se lo había explicado mil veces pero ella no entendía que en esa foto, ellos estaban en el colegio.
-Tienes razón, tus padres son muy jóvenes- dijo Snape- Pansy tiene veintitrés años y tu padre, más o menos veinticuatro.
-¿Veinticuatro? ¡Tantos! Entonces es verdad que es un viejo- dijo Alex con los ojos abiertos como platos.
-Yo tengo cuarenta y cinco- dijo Snape- según tu apreciación debería ser anciano.
-Ohhh- respondió la niña- la hermana Sofía tenía más o menos su edad. Ella me cuidaba mientras mi madre se encontraba lejos. Tengo tiempo que no la veo, ni a ella ni a las otras hermanas ni a los chicos de la escuela.
Snape no respondió nada, por lo que sabía todos ellos estaban muertos, asesinados por mortifagos. Pansy consideraba que Alex estaba muy pequeña para saberlo, Snape era de la opinión que Alexandra tenía la edad suficiente para comprender el concepto de la muerte y la vida. No se ganaba nada ocultándole la verdad. Pero ¡Demonios! No se metería en eso, no todavía, después de todo ella era la madre y decidía, aunque él fuese el maestro.
-Los veras algún día….eso es seguro- dijo Snape.
-Y a mi padre ¿También lo veré?- preguntó Alex.
Snape vio la carita esperanzada de Alex y algo se le retorció en el pecho. La situación le parecía muy injusta y mal manejada por Pansy. Hablaría con ella seriamente, Nott tenía derechos….derechos incuestionables, debía saber que tenía una hija. No sabía cómo él se lo tomaría, en el peor de los casos, si se ponía idiota, lo agarraría a puñetazos hasta que entendiese lo esencial: la niña no tenía la culpa de que ellos dos fuesen hermanos.
Alex se aburrió pronto de la conversación, gracias al cielo y siguió interesada en los ejercicios. Pansy de pronto apareció en la salita de estar con un teléfono celular.
-Es Draco…quiere hablar solo contigo- dijo ella tendiéndole el artefacto. Snape lo agarró al revés y después de un segundo lo apartó de su oreja- No escucho nada.
Ella se lo quitó de las manos, para colocarlo en la posición correcta. Snape maldijo interiormente la tecnología muggle.
Escuchó atentamente a Draco y luego le tendió el teléfono a Pansy.
-¿Y entonces?- preguntó ella.
-Problemas en Inglaterra, al parecer asesinaron a Kingsley y ahora Hermione Granger es el ministro- dijo Snape- hay una revuelta en las calles y Draco me necesita para proteger a Gringotts de los mortifagos junto con Nott.
-¿Quiénes? ¿Cuántos?- preguntó Pansy visiblemente alterada, solo habia que mencionar a Theo para que ella se convirtiese en un manojo de nervios. Estaba molesta con él, furiosa por todo lo que le ocultó, pero teniendo en cuenta su propia cuota de mentiras, al final el resultado era nulo. Si él estaba potencialmente en problemas, ella inmediatamente se preocupaba al extremo.
-Algunos cientos, los nombres…puedes imaginártelos- dijo Snape. Alex mientras tanto seguía jugando con la varita, pero antes de que pronunciase un hechizo solo por hacer una travesura, adivinando completamente sus intensiones Snape se la quitó de las manos con agilidad. Cuando le habló fue cortante y seco, ni una gota de amabilidad en su voz y si mucha autoridad.
-Alexandra….a la cocina…de inmediato- la niña no esperó que se lo dijeran dos veces, cumplió la orden de inmediato.
-Aun no entiendo como no tienes que pelearte con ella para que haga caso- dijo Pansy impresionada de lo modosita y correcta que era su hija con Severus Snape, no le hacía ningún berrinche ni se portaba malcriada.
-Es cuestión de modular el tono de voz- respondió Snape a la ligera- ayuda también que tu hija sea demasiado inteligente para meterse conmigo.
Pansy lo observó, todo vestido de negro y con una expresión poco amistosa en la cara, un metro ochenta y ocho de pura malicia y poder mágico, sin contar con esa aura misteriosa que lo envolvía como un manto. Obviamente el hombre era intimidante, eso no podía negarlo.
Snape empezó a prepararse para salir.
-Espera un momento- dijo Pansy, mientras corría a su habitación, cuando regreso Snape se fijó que también estaba vestido con un traje de cuero negro que se le pegaba al cuerpo como una segunda piel, ella se ajustaba unos cuchillos en unos soportes en sus largas piernas. Su largo cabello negro le caí desordenado como una cascada sobre el rostro mientras se inclinaba para asegurarse sus botas de tacón de aguja, de pronto ella levantó su rostro y fijó sus resplandecientes ojos azules en el hombre. Snape parpadeó dos veces, ella era la mujer más hermosa que había visto en su vida, la legendaria belleza de su madre (a quien había llegado a conocer íntimamente) palidecía en comparación con la de la hija. Pansy, en contraste con Marisa Nott, también poseía algo diferente, una personalidad magnética, arrasando con todo a su paso, incluso con la voluntad de un hombre. Ya entendía como Theo Nott todavía estaba enamorado de ella, aunque ya sabía que era su hermana, era imposible escapar a la atracción de ese sol brillante que era Pansy Parkinson . Snape tragó grueso, él no iba dejarse impresionar por una cara bonita.
-De ninguna manera- exclamó Snape.
-Debo acompañarte- la voz de Pansy salió casi como una súplica.
-No…no…tú no iras- canturreó Snape meneando la cabeza una y otra vez.
-Nunca…nunca…he dejado de guardarle la a espalda a Theo en batalla…jamás- dijo ella, se podía leer la preocupación en su rostro, estaba en un dilema, no le gustaba dejar sola a la niña pero si Theo corría peligro…
Snape supo que sería una pérdida de tiempo discutir con ella. Para bien o para mal, Pansy Parkinson estaba unida de todas las maneras posibles a Theo Nott. Ella lucharía hasta con las uñas contar de ir a su lado.
-De acuerdo…colocaré las protecciones a la casa y le daré instrucciones estrictas a la elfa respecto a Alexandra- dijo Snape, antes de salir se dio la vuelta- y no cometas ninguna estupidez, Nott sabe cuidarse solo.
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Cuando Draco y Harry llegaron a Gringotts , observaron que una multitud de mortifagos los esperaban armados hasta los dientes. Se definían claramente dos grupos, uno frente al otro. Draco reconoció a algunas caras, pero otros eran francamente más jóvenes que él, seguramente nuevos reclutas, observó que las puertas del banco mágico se encontraban cerradas , quizás los duendes no fueran tan tontos como suponía….En realidad los duendes no eran ningunos imbéciles, Draco habia hecho suficientes tratos con ellos para tener la certeza. De seguro, se habían encerrado a cal y canto en Gringotts, era mejor así, una preocupación menos.
Harry gritaba órdenes a los aurores, señalándole sus posiciones. Draco lo miró de reojo con interés clinico, Potter era un buen comandante, de eso no habia la menor duda, un sujeto al cual se le podía confiar la vida, nunca lo apreció en su valía, pero en ese momento se daba cuenta de lo equivocado que estuvo toda la vida. No eran muy diferentes él y Potter en el fondo, aunque no tuviesen muchas cosas en común, ambos luchaban por lo que creían o lo que querían. Ahora, Hermione era su punto en común, lo que ambos querian, lo que los había acercado y le permitió pelear en el mismo bando.
De pronto Draco vio aparecer tres figuras en las escalinatas del banco, justo en la retaguardia de los mortifagos.
En el medio estaba Pansy Parkinson , bella y blanca como una estatua de mármol, pero al mismo tiempo decididamente peligrosa. Su cabello negro ondeaba como una bandera, todo su estilizado cuerpo estaba en posición de ataque, se le notaban los músculos de las piernas contrayéndose en tensión, preparándose para la inminente lucha, su varita se dirigía amenazante hacia sus enemigos. Estaba franqueada por Snape, quien sostenía la varita en su mano hacia abajo, estaba con las piernas separadas, la cabeza baja y su temible mirada hacia el frente, verdaderos ojos de halcón, oscuros, despiadados y fríos. En el otro lado estaba Theo, con su habitual atuendo de jeans rotos, botas militares y una camiseta de The Misfits, con las manos metidas dentro de los sobacos, con una apariencia relajada y despreocupada, como si le valiese mierda el mundo, usando gafas oscuras y maniobrando un cigarrillo encendido entre sus labios.
Los tres representaban la barrera que decenas de mortifagos tendrian que quebrar antes de entrar a Gringotts.
Draco cuando los vio, enseguida sonrió, una sonrisa desquiciada de complacencia. Siempre fue un solitario, pero WANTED, su creación, lo hizo sentir que pertenecia , que estaba haciendo algo importante, purgando sus culpas y quien sabe que mas. Y cuando los vió alli, destilando mala actitud, enfrentadose sin temor a quienes lo superaban en numero, por primera vez del bando correcto, su pecho estalló de orgullo.
Llamó a Harry a gritos y le señaló a los miembros de WANTED.
Harry asintió, perfecto, tenían a los mortifagos rodeados por ambos lados.
De pronto Draco miró hacia los edificios que circundaban la plaza en donde se encontraban, figuras negras descendieron del cielo hasta los techos y los rodearon desde arriba. Maldijo interiormente, el bando que tiene el terreno alto es quien llevaba la ventaja. Lo pensaron, por supuesto que lo pensaron, Potter y él discutieron mucho ese asunto, pero eran tan pocos que no se atrevieron a desperdiciar fuerzas en la azotea de los edificios. Ahora Draco sabían que lo pagarían caro, iba a ser una carnicería.
Harry se dio cuenta en el mismo momento, al igual que Nott, Snape y Pansy.
Uno de los mortifagos que estaban al frente de Snape, avanzó unos pasos y se quitó la máscara. Era Avery.
Snape tomó su varita con mas fuerte. Si allí estaba Avery, de seguro que los otros de la vieja guarda también. Malo para todo. No dudaba de las habilidades de combate de Pansy y Nott, despues de todo, él mismo los habia entrenado desde que eran unos niños. Pero enfrentar a Avery y camarilla, eso era un plato fuerte dificil de tragar para cualquiera.
-Severus- el anciano saludó a Snape como un viejo amigo- años sin ver tu cara.
-Michael- dijo Snape entre dientes.
-Ríndete- dijo el anciano- si lo haces…te aseguro una muerte rápida y sin dolor.
-Que considerado- respondió Snape torciendo la boca en una mueca desagradable.
-Rindete….no puedes contra nosotros- dijo Avery.
-Nunca- respondió Theo desafiante quitándose el cigarrillo de la boca, lanzándolo al piso y apagándolo con el pie.
-Nott….cierra el pico- dijo Snape. Lo que menos necesitaba en ese momento eran las monumentales malas pulgas y el coraje de Theo Nott.
-Veo que te acompañan los dos cachorros-dijo Michael y luego agregó con malicia admirando de arriba abajo el cuerpo de Pansy- quien iba a pensar que esa perra daría tan buena cría.
Eran pocos los que sabían el pasado de Pansy y Theo, muy pocos, los más viejos mortifagos. Michael Avery solo escuchó los rumores, pero cuando vio a los dos jóvenes juntos lo tuvo por seguro, ya mayores, el parecido entre ellos dos y la madre era incuestionable.
La varita de Pansy tembló en su mano solo por un fugaz instante cuando escuchó el insulto, tembló, titubeó, pero no lo suficiente, enseguida envió una maldición asesina a Avery quien rápidamente tomó a uno de sus jóvenes seguidores y lo usó como escudo humano, el Avada dio directo en el pecho del chico, un muchacho de unos dieciséis años, que cayó inerte en el piso.
La mirada de Pansy se oscureció de rabia y dolor, Theo la miró preocupado. A pesar de su pasado como mortifago y como miembro de WANTED, Pansy rara vez mataba a alguien, menos a un muchacho que casi era un niño, eso la debía estar destrozando.
-Calma…calma-le susurró Theo a Pansy- calma- obvio que a Theo no le gustó que le dijeran perra a su madre en su propia cara, pero en honor a la verdad, su madre se merecía eso y más. Pero Pansy no conocía las historias, no sabía nada de la mujer que le dio la vida y la abandonó. Y para colmo, era obvio que no eran los únicos que conocían su turbio secreto.
-Ábranse…- ordenó Snape -ustedes no tienen la fuerza ni la habilidad para enfrentarse a Avery. Además, tenemos una cuestión pendiente-y luego se dirigió a Michael Avery- Nadie….nadie….insulta a Marisa Nott en mi presencia….era mi amiga.
Pansy corrió hacia adelante directo a los mortifagos lanzando hechizos a diestra y siniestra, Theo la siguió casi por inercia.
Severus Snape y Avery se mantuvieron quietos un momento, mirándose uno a otro, midiéndose, valorándose. Ambos se quitaron sus túnicas con elegancia y seguridad, tomándose su tiempo mientras el infierno estallaba a su alrededor. Pronto tomaron posiciones de guardia, ellos no pelearían como unos filibusteros ni unos marginales, ambos eran unos caballeros, se ceñirían a las estrictas normas de un duelo mágico.
En ese mismo instante, Harry y Draco también corrían contra los mortifagos, acompañado por su reducido grupo de aurores. Hechizos mortales iban y venían. Luchaban cuerpo a cuerpo, a una distancia cercana. Draco era bastante certero, y al final lo que no hacía con la varita lo terminaba con un puñetazo o con una patada. Muchos de los mortifagos, en vista de la habilidad de los aurores y de los miembros de WANTED , optaron por huir , solo quedaron los más experimentados. Harry estaba cubierto de sangre y sudor, peleaba codo a codo con Draco, abriéndose paso. Uno a uno los mortifagos que estaban en los edificios, fueron descendiendo, para unirse a la pelea. Uno en especial, bajó con especial gracia, caminó entre los combatientes como si fuese invulnerable, desviando hechizos con su varita con una rapidez prodigiosa. Harry sintió un cosquilleó en la nuca y se giró, para encontrarse frente a frente a un rostro que lo atormentaba en sus más peores pesadillas.
Harry casi deja caer la varita de la impresión. Frente a él….estaba…..era imposible…
Tom Riddle….Lord Voldemort….tal como lo había visto en el pensadero, con el mismo aspecto de cuando tenía treinta años: Alto, delgado, con el cabello negro peinado hacia atrás y sus penetrantes ojos azules. La sorpresa no lo dejó reaccionar, el hombre le dedicó una maléfica sonrisa y disparó un Avada contra él, pero Draco fue más rápido, se dio cuenta de la situación y se echó encima de Harry, sacándolo de la dirección de la maldición. Los dos rodaron por el piso, Draco se levantó primero y jaló de la túnica a Harry para ponerlo en pie. Harry estaba anonadado.
-Corre Potter…maldita sea corre- dijo Draco sacándolo de la línea de tiro a empujones.
Ambos corrieron entre la multitud, Harry solo veía a la gente caer como moscas a su alrededor por los hechizos que enviaba Tom Riddle, corrieron en zigzag para confundirlo. Cuando estuvieron rodeados de aliados, bien lejos, se detuvieron, Harry respiraba agitadamente.
-¿Es él?….- Draco lo tomó por las solapas de la túnica y lo zarandeó un par de veces, Harry se lo sacó de encima empujándolo con tal fuerza que Draco se vio impulsado hacia atrás trastabillando, pero igualmente exigió una respuesta - Tienes que saberlo…..Granger dijo….que tú eres el único que puede saberlo ¿es él…..es Voldemort?
Draco estaba a punto de ponerse histérico, la perspectiva de enfrentarse a Voldemort lo puso frenetico. Harry respiró hondo y se tocó la cicatriz, no le dolía, cuando Voldemort estaba cerca su cicatriz en forma de rayo ardia, además sus ojos…..por un momento le vio los ojos azules y luego cambiaron de forma y color….eran café oscuro….casi negros.
-Es un impostor- confirmó Harry y Draco dió un suspiro de alivio.
-Tenemos que volver a la pelea-dijo Harry. Draco lo señaló entonces con el dedo.
-Tú no….no volverás- dijo Draco - eres su objetivo principal, sea quien sea.
-Tú no das las órdenes aquí- respondió Harry altanero.
Draco volvió a tomarlo de las solapas y lo empotró contra un muro. Los aurores miraban la escena, pero no se atrevieron a intervenir en esa pelea, si lo hacian, el jefe Potter patearia sus culos todo el camino de Londres a Dover.
-Escúchame bien Potter- dijo Draco- No pueden matarte…..no a ti…a cualquiera menos a ti….eso hundiría la moral de este país. Hasta que no sepamos exactamente de quien se trata y que quiere contigo…estas fuera de esto.
Ambos hombres se miraron intensamente. Harry no quería ceder, bajo ningún motivo, pero en el fondo, Malfoy tenía razón.
Finalmente se separaron, Harry caminó de un lado a otro un par de veces y luego se situó frente a Draco.
-Odio darte la razón pero la tienes. Iré dentro del banco, conozco una entrada secreta- dijo Harry- resguardaremos a los duendes y al dinero del gobierno.
-Perfecto- dijo Draco antes de girarse sobre sus pies y correr de nuevo a la batalla.
Pansy peleaba bastante bien, Theo le cubría las espaldas, ambos avanzaron dejaron un reguero de cuerpos inertes. Un hombre se abalanzó contra ella dispuesto a atacarla, pero Theo lo tomó del cuello y lo apartó del camino lanzándolo al aire como si fuese un muñeco. Pansy siguió lanzando hechizos, pronto en su sector no quedaban más que heridos y cadáveres.
Ambos se detuvieron y ella se giró hasta quedar enfrente de él. Theo se quedó inmóvil observándola, el ruido de la batalla de pronto fue solo un murmullo lejano, solo eran él y ella, por un fugaz instante, ajeno de todo, Theo se salió de la realidad solo mirándola, estaba maravillado, Pansy había luchado como toda una guerrera. Se sentía orgulloso de ella.
Pansy no le quitó la mirada de encima y dio un paso hacia adelante. Theo también, y enseguida se dieron un fuerte abrazo, ella hundió el rostro en su pecho, él besó sus cabellos, eso para los dos, se sintió como la gloria, luego de unos instantes se separaron. Ella lo seguía mirando intensamente.
-Hueles a burdel- dijo ella tragándose las lagrimas. Si no lo conociera mejor, estaría ofendida, pero los desvarios sexuales de Theo era comida de todos los días para ella. Sin embargo eso o el hecho que estuviese consciente de que él era su hermano, no le quitaban los furiosos celos que sentía en ese momento.
-Siempre huelo a puta- dijo Theo con la voz quebrada- me revuelco con ellas, es obvio que algo se me pegue de vez en cuando.
Era brutalmente sincero, pero que más le quedaba…nada …no le quedaba más nada.
-Espero que al menos te pongas un preservativo- dijo ella- detestaría perderte por una jodida enfermedad.
Eso fue todo, con esas palabras ella le dijo lo sencillo, lo simple y evidente. No le perdonaba nada menos aun que se fuera con otras, pero lo quería, furiosamente, tanto como él a ella.
-Pansy- gimió él- perdóname. Te juro…te juro…que jamás…de nuevo….nunca volveré a hacerlo.
Ella negó con la cabeza un par de veces. Entonces subió su mano y la pasó por el rostro de Theo para limpiarle las lágrimas, la sangre y el sudor. Fue un gesto tan familiar, tan esperado, que todo el cuerpo de Theo vibró con el contacto, finalmente estaba en casa, no era más nadie, era solo ella.
-Odio todo esto que nos ha sucedido, odio que seas mi hermano, pero lo que más odio es que te hagas daño a ti mismo- dijo ella- !crees que no lo sé! que te acuestas con todo el mundo solo para castigarte, para sacarme de tu cabeza.
-Necesito olvidarte- dijo Theo- necesito quererte como a una hermana….pero no puedo…. ¡Maldita sea!…no puedo.
-Los sentimientos no pueden obligarse- dijo ella- y el pasado no puede cambiarse tampoco. Es lo que es y tendremos que aprender a vivir con eso.
-Estoy tan cansado-comentó él cerrando los ojos pesadamente- tan cansado.
Ella le tomó el rostro con ambas manos. Theo la tomó por las muñecas, acariciándoselas. Ella no cortaba contacto visual.
-Escúchame Theo y escúchame bien- dijo ella- no fue tu culpa…no es tu culpa….de ninguno de los dos.
-Te amo- dijo él, y cuando lo dijo sintió que su lengua quemaba y su corazón se llenaba otra vez de culpa y remordimiento. La amaba demasiado y eso lo estaba matando.
Fue tan fuerte esa oleada de culpabilidad proveniente de él, que Pansy lo sintió en cada fibra de su cuerpo, la golpeó como un mazo y simplemente la destrozó por dentro.
-Lo sé- dijo ella menando la cabeza de un lado a otro, lucia calmada pero el infierno ardía en su interior- pero no sirve de nada si te enferma la idea de amarme….así no funciona Theo.
Ella lo soltó para dirigirse caminando al centro de la batalla dándole la espalda, Theo respiró hondo y la siguió.
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DEJEN REVIEWS
