Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de RUMIKO TAKAHASHI. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.

Les notifico que si, habra EPILOGO


Capítulo 18

Solo tú

Soltó mi mano y dejando escapar un suspiro, lo deje ir. Mientras más se alejaba de mi vista, sentía que más lento palpitaba mi corazón, vi como su cabello plateado se alejaba entre la gente hasta que al fin ya no lo vi mas. Me acerque a los grandes ventanales donde se podían ver a los aviones despegar. Me aferre en intentar encontrarlo entre los que abordaba pero el intento fue nulo. Sin más, dos aviones despegaron y al mirar la hora, sabía que en uno de ellos, Sesshomaru ya se encontraba en dirección a Inglaterra.

Sentí un profundo dolor en mi pecho pero la promesa de Sesshomaru me mantuvo en pie, confiaba en él y sabia que regresaría por mí, pero lo único que desconocía, era la manera en que viviría a partir de ese momento. Sin más que hacer ahí, decidí retirarme, con pequeños pasos me dirigí a la salida, tenía la mirada en el suelo pero justo cuando salí, frente a mí se encontraba Jaken, así como yo había insistido en acompañarlo al aeropuerto, él había insistido en que de regreso a casa, su asistente me llevara.

Salude sin mucho ánimo al señor Jaken quien en seguida me abrió la puerta del auto y en cuanto entre, nos marchamos. Creía ser la única que se encontraba completamente destrozada por la partida de Sesshomaru pero me equivoque, por los suspiros que soltaba Jaken, supuse también se encontraba triste, eso o algo no le parecía porque mientras me llevaba a casa, gruñía entre dientes.

- ¿Se encuentra bien señor Jaken? – pregunté

- Ah, ¿Qué? Si, si ¿Disculpé Señorita? Entonces ¿La llevo a casa? – preguntó

- Amm, claro – respondí confundida – ¿A dónde más me llevaría? – pensé

- Bien, y ¿Mañana a qué hora quiere que pase por usted para llevarla a su trabajo?

- ¿Perdón? Amm, no, no muchas gracias no hace falta que…

- Perdone usted pero, claro que si debo hacerlo – interrumpió confundiéndome

- Es usted muy amable pero…

- ¿Disculpe? – preguntó confundido - ¿A caso el amo no le comento? – quede sorprendida ¿Sesshomaru tendría que decirme algo más? Jaken me miro por el retrovisor y soltando un suspiro profundo, hablo – El amo Sesshomaru me ha dado la estricta orden de estar al pendiente de usted durante su ausencia

- ¿Cómo? – exclamé sorprendida

- Así es, me ha ordenado estar a cargo de usted, el mismo trabajo que hacía con el amo Sesshomaru hare con usted de ahora en adelante – Quede atónita ¿Qué había hecho Sesshomaru? – Aunque pudo llevarme con él en vez de llevarse a Totosai ¿Por qué dejarme a mí a cargo de su novia? – dijo y al parecer había pensado en voz alta

Al momento de escucharlo, sentí una gran ternura, Sesshomaru nunca dejaba de ser tan lindo y protector conmigo, así mismo, el señor Jaken y sus quejas daban bastante gracia.

- ¿Cree que hubiese sido mejor que se quedara a cargo de mí, el señor Totosai? – pregunté sarcástica

- Así es… ¿Oh? Perdóneme, no quise decirlo… por favor no le diga al amo porque…

- Jajaja – reí - No se preocupe señor Jaken, no diré nada, siendo sincera no, Sesshomaru no me dijo nada, pero aceptare sus servicios con gusto, muchas gracias por su disponibilidad – dije un tanto burlona

- Realmente lo siento es que… Bueno, está bien, entonces ya sabe que para cualquier cosa estoy a sus órdenes – dijo al momento en que llegamos a casa

- Muchas gracias y si me deja decirle, no debería sentirse triste por la decisión de Sesshomaru ya que al dejarlo a cargo de mi, significa que es de su total confianza, mucho más que Totosai, así que siéntase contento – me miro estupefacto y sin poderme pronunciar palabra, salió del auto

Abrió la puerta, me ayudo a bajar, pregunto si necesitaba algo mas, negué con la cabeza y le regale un sonrisa, acto seguido, entre a casa indicándole que le haría llegar por teléfono la hora que necesitaría pasara por mí al día siguiente. Con eso, la conversación con Jaken quedo finalizada. Entre a casa y encontré a mi tía tomando un café sentada en la sala. De inmediato que la vi, corrí a ella y entre sus brazos pude soltar todo lo que había reservado durante la semana, tanto lo sucedido, como miles de lágrimas.

xxxxx

Y nuevamente, las vacaciones de fin de año las pase sin él. Aunque en esa ocasión no fueron tan malas como las ultimas, ya que contaba con todos mis amigos a quienes como había acordado, después de la partida de Sesshomaru, les comente todo. Al principio, la idea no les pareció pero terminaron por entender la situación y de inmediato me dieron su total apoyo. Agradecía a todos, su cariño y comprensión que de hecho me hacía muy bien pero aún así, me hacía falta el de mi amiga Kykio.

Necesitaba desahogarme con ella y escuchar sus tan certeras palabras de siempre pero no se encontraba, regresaría de su luna de miel al inicio del nuevo año escolar, si, definitivamente comenzaba a creer que eso de vacacionar no era lo mío y lo peor era que me faltaban las siguientes a cinco años. Debo decir que hacia un esfuerzo monumental al no irme a encerrar a mi habitación, pero bueno, había prometido seguir con una vida normal.

Las vacaciones habían terminado y un nuevo año comenzaba en la universidad, por suerte al recibir mi horario, me percate de que la doctora Kanna no me daría clases y por otro lado compartiría unas cuantas con Shippo. En el nuevo año en el campus, ya no veríamos más a Kykio ni a Naraku, porque como Sesshomaru, ya se habían graduado. Ese mismo día, que fue el primero de clases, había quedado de verme con mi amiga, ya que para esas fechas, ya estaría nuevamente en la ciudad.

Salí de clases y de inmediato me dirigí al parque, y ahí sentada en una de las bancas se encontraba mi confidente, corrí a donde ella y de igual manera ella hizo lo mismo, nos abrazamos con cariño para después dar un largo paseo por aquel lugar. Conversamos sobre su luna de miel y lo que había hecho en su tiempo ausente. Al terminar con su maravillosa experiencia, comencé con la no tan agradable mía.

Al principio como era de esperarse, Kykio se sorprendió pero como siempre, la sabiduría que siempre la caracterizo apareció para darme sus mejores palabras de aliento, su apoyo incondicional y nuevamente, secar mis lágrimas como calmar un poco mi dolor. Para ese momento, el desahogarme con ella me ayudo lo suficiente como para que al soltar una sonrisa, no la sintiera tan falta como las anteriores a los demás.

Le comente, le había prometido a Sesshomaru, continuar con una vida normal e intentar ser feliz, ya saben; sin ahogarme en mi dolor y falta de él. Pero era difícil, realmente difícil, era apenas un mes y ya sentía ser una muerta en vida. Kykio me comento que era lo mejor, y más si confiaba en su palabra y lo era, confiaba en él, pero…

- ¿Entonces? No veo que lo hagas, se que te duele amiga pero, si él te lo prometió, lo hará, realmente es afortunado de tenerte para apoyarlo, lo que estás haciendo es admirable, así que ya basta, quita esa cara de triste y sonríe, ve las cosas con alegría y veras que el tiempo pasara volando – dijo dándome animo – Además… se nota que Sesshomaru tiene todo bajo control ya que te ha dejado bajo el cuidado de Jaken

- Jaja – reí - Creo que tienes razón – respondí un tanto desanimada

- Linda, siempre la tengo – agrego graciosa guiñándome un ojo – Ya Rin, sonríe

No muy convencida, acepte lo mencionado por mi amiga, que aunque me costara, tenía razón, una promesa era una promesa, además si Sesshomaru se llegara a enterar de cómo me encontraba, no sería bueno, porque no solo me estaría haciendo daño a mi sino también a él. Nos despedimos y quedamos de vernos lo más pronto posible ya que al salir de la universidad tenia nuevas actividades, el ser esposa, ama de casa y trabajar, justamente en el mismo hospital donde estaba mi tía.

Después de aquella charla, no muy segura, puse manos a la obra. Comencé con mis actividades normales, asistir a la universidad, estudiar en la biblioteca, trabajar en la cafetería Tensaiga, tratar de distraerme con mis amigos e intentar llevar todo tan tranquilo y normal como siempre pero era obvio, para nada me funcionaba ya que por dentro seguía sintiendo ese dolor de no tenerlo cerca. No, definitivamente, no me acostumbraba a mi nueva vida. Pero lo bueno era que lo intentaba ¿Cierto?

Habían pasado al menos dos meses más y la vida no detenía su ritmo al igual que acontecimientos como la noticia de que Miroku y Sango ya vivían juntos. Compartían un departamento bastante amplio ubicado por el centro de Tokio, lo sé, porque nos llevaron a conocerlo, recuerdo que cuando nos lo comentaron, radiaban de felicidad, era encantador verlos así de contentos y la verdad era que todos, siempre nos esperamos que esos dos terminaran juntos, desde que asistíamos a la secundaria, ellos ya se tenían sentimientos uno al otro.

Y claro, para ese tiempo, la pancita de Sango ya estaba lo suficientemente grande como para saber que sería lo que vendría en unos cuantos meses más. Valla sorpresa que todos nos llevamos al enterarnos que no solo tendrían un bebe sino dos y por cómo le indicaban los doctores, serian dos hermosas niñas. Al principio, cuando nos comentaron, Miroku portaba una cara tan pálida como si hubiese visto un fantasma, en cambio, Sango radiaba de felicidad. Pero con el tiempo, todo se fue relajando.

Así mismo Shippo no podía verse más que enamorado de Satzuki y viceversa, cada vez que los encontraba en el campus, almorzando e igual cuando salíamos juntos (si, Satzuki ya era parte de mi grupo de amigos) iban tan sonrientes y radiantes que hasta cierto punto, en ocasiones llegaba a sentir un poco de envidia. También a esos meses, nos habíamos enterado de la primera señal de vida de Kohaku, al parecer se encontraba bien en la universidad de Hong Kong y aunque Sango aun seguía sin estar convencida de la decisión de su hermano, le alegraba saber que estaba bien.

Los días siguieron pasando, ya eran cuatro meses y durante ese tiempo Sesshomaru se había comunicado conmigo al menos tres veces, por teléfono y video llamada, aunque realmente moría por verlo y escucharlo, cuando lo hice fue tan duro sonreír, fue tan duro no ponerme a llorar frente a mi laptop, fue tan duro no gritarle que lo detestaba por dejarme pero también gritarle que ya no aguantaba estar sin él. Me comentaba que la poca comunicación era gracias al exceso de trabajo que tenia y que lo hacía a propósito ya que quería regresar lo antes posible.

Me alegraba saber que aunque fuera poco, seguía al pendiente de mi, claro, así mismo como me dijo Kykio, pero así como me llenaba de alegría saber que estaba bien, saber que yo, estaba presente en sus pensamientos y escucharlo decirme que me extrañaba tanto o más que yo, también cuando terminaba el tiempo de poder hablar y tocaba una nueva despedida, era terrible, tanto que me quedaba mirando la pantalla en negro por tiempo ilimitado con la intención de que mi ser digiriera todo, para volver con una vida "normal"

xxxxx

Medio año, había pasado medio año, seis largos meses. Sango ya se encontraba fuera de la universidad y habían nacido al fin sus dos gemelas hermosas. Todos quedamos de acuerdo para ir a visitarla a su departamento y conocer a las pequeñas así como, notar que mis amigos que ya eran padres, se encontraban más que felices. Verlos juntos a los cuatro, me lleno de nostalgia, ellos ya habían formado una familia. En un momento, note como Satzuki tomo del pecho a Shippo y entre susurros al oído le menciono algo que, por la reacción de mi amigo, supuse ellos ya pensaban en un futuro con todo e hijos.

Salí de la habitación, necesitaba respirar un poco. Me dirigí a las ventanas que daban a la ciudad, era un piso alto y desde arriba se podían ver los pequeños autos pasar, las personas caminar de un lado a otro, la vida seguir, mientras para mí, se había detenido hace seis meses. Di un gran suspiro y me aguante para no ponerme a llorar. Fue ahí cuando escuche su voz.

- ¿Estás bien amiga? – preguntó Kykio llegando y colocándose a mi lado

- Estoy en pie, no me he enfermado… creo que sí, estoy bien – respondí un tanto sarcástica. Mi amiga me miro y sonrió levemente – Ha pasado medio año Kykio – proseguí – Siento que ya no puedo más, a pesar de que me esfuerzo…

- Si, lo sé, pero también sé que te duele. Y es normal amiga, no debes forzarte a no extrañarlo, simplemente a estar dispuesta

- Lo estoy, lo amo y lo esperare pero, esto ha sido más duro de lo que se ve Sesshomaru se ha comunicado conmigo, poco pero lo hace y créeme que cada vez que lo hace, es más dura para mí la espera – confesé

Mi amiga se acerco a mí y rodeándome con sus brazos pronuncio:

- Eres fuerte Rin, más de lo que crees. A veces en la vida, nos toca experimentar tormentas de todo tipo, pero siempre deben terminar ¿Me explico? Después de un día nublado, llega la tranquilidad de uno soleado

La mire un poco incrédula, pero después de analizar sus palabras me di cuenta que tenía razón.

- Creo que sí – respondí en un suspiro

- No sabemos en qué momento terminara la tormenta Rin, tú tienes pensado que en cinco años pero, puede ser en menos – continuó

- O en mas – agregué antipática

- Al fin, deberá parar Rin, ya sea menos o más, tiene que finalizar, la garantía que tienes es que Sesshomaru, siempre cumple su palabra así que de que sea más, no debes preocuparte – solté aire, cerré los ojos y correspondí su abrazo

- Tienes razón, no intentare, no extrañarlo sino, ser paciente y esperar lo mejor

- Que será: cuando el regrese. Porque lo hará amiga – aclaró firme

- Exacto – sonreí – Muchas gracias – finalicé y ella me abrazo aun más fuerte. Después de un rato, volvimos a la habitación de Sango con té, para todos.

Nueve meses, justo el tiempo para que un bebe nazca. Nueve meses en que no veía (físicamente) a Sesshomaru. A pesar de seguir el consejo de Kykio, seguía sintiéndome vacía, claro, ya no me encontraba tan ansiosa como antes y eso era una gran ayuda. Todo iba "bien" si puedo llamarlo así, de hecho, ese mismo día, al entrar en la biblioteca me había encontrado con la doctora Kanna, al principio por la forma en que me vio creí me diría algo ofensivo como la última vez, en cambio, me sonrió. De inmediato supuse seria su disculpa así que sin pensar de más, le devolví el gesto.

Salí de la universidad, había quedado en verme con Kykio en un café cerca de la universidad, hacíamos eso cada cierto tiempo. Salir, platicar, nuestra amistad había crecido mucho desde el año anterior y dejar que se decolorara no estaba en nuestros planes. Además, platicar con ella me hacía muy bien, calmaba mi tristeza. Recuerdo que era tarde, me había entretenido con un proyecto y en cuanto me percate de la hora, salí corriendo de la biblioteca.

Sabía que Jaken me llevaría y estaría a tiempo pero aun así no me agradaba andar a las prisas. Corrí por la calle, ya casi llegaba a donde Jaken me esperaba, cuando de pronto choque con un tipo de enorme espalda, no fue tan fuerte el golpe pero si lo suficiente para tirar mis libros, de inmediato me disculpe y me aproximaba a levantarlos cuando lo escuche hablar:

- Tranquila Rin, yo los recojo – lo mire sorprendida pero después le sonreí – Gracias – dije tomando mis libros – ¿Sigues aquí? y ¿Kagome?

- La estoy esperando, es su manía de siempre tardar tanto. ¿Y tú? ¿A dónde vas con tanta prisa? – preguntó sonriente

- Iré con Kykio a tomar un café y ya es bastante tarde, lo que pasa es que me entretuve en la biblioteca - expliqué

- Si claro, la pequeña Rin siempre de nerd y entonces ¿Con Kykio he? Siempre te has llevado bien con ella…

- Sí, creo que si – respondí recordando cuando Inuyasha y Kykio eran novios Era cierto, siempre nos hemos llevamos muy bien, la amistad disminuyo cuando ellos dos terminaron y porque ella se distancio mucho pero, siempre le guarde mucho cariño y viceversa.

- Ahora entiendo porque Kagome la veía con un poco de recelo – comentó

- ¿Eh? – me sorprendí

- En ocasiones notaba como Kagome la miraba, pero ya veo porque. Porque su amiga Rin era cautelosamente robada por Kykio. Supongo que es por celos entre chicas ¿No? – mencionó y yo, lo mire atónita

- ¿Realmente piensas eso? – pensé sin decirle nada. Seguí viéndolo penetrante, intentando saber si lo que me decía era solo para ocultar la verdad o si lo que decía era cierto - Eso creo – respondí aun viéndolo para probar mi teoría

- Va, no las entiendo a ustedes las mujeres, se enojan solo porque le hablan a su amiga, son raras - y no, definitivamente decía la verdad, entonces, arrugue la frente comprendiendo lo despistado de mi amigo.

- Bueno, amm gracias por decirme rara y pues… ya debo irme Inuyasha, Kykio ya me ha de esperar y ahora si voy tarde – mencione comenzando a caminar

- Ah... Rin – dijo Inuyahsa casi en un tartamudeo tomando mi brazo – Espera yo…

- ¿Sí? – pregunté extrañada

- Necesito decirte algo…

- ¿Qué pasa? – cuestioné curiosa. Era raro que Inuyasha se pusiera nervioso

- Bueno…– comenzó - Es sobre, Kagome, amm sabes, siempre, siempre le tuve un cariño especial desde que éramos niños, después al crecer… en ella, encontré consuelo, apoyo, amor y pues, estaba pensando en que…

- ¿Qué pasa Inuyasha? – insistí ¿Había algo extraño en sus mejillas o estaba sonrojado?

- Bueno amm, la compare con Kykio y pues me di cuenta de que…

- ¿Qué hiciste, qué? – pregunté un poco sobresaltada

- Calma… eso fue hace mucho y cuando lo hice me di cuenta de que era Kagome la mujer, con la quiero estar siempre, ¿Me explico? – mire confundida a mi amigo y al parecer esa confusión lo molesto porque entre gruñidos menciono - Que he considerado en pedirle a Kagome que, sea mi esposa - Abrí la boca por el asombro, me quede sin palabras, solo lo miraba completamente estupefacta – Solo que tengo un poco de nervios y, ¿Rin?

- ¿Es en serio? – solté casi en un grito - ¿Le pedirás que sea tu esposa?

- Cállate…no grites. Si, si eso dije

- No puedo creerlo Inuyasha, que emoción y no, no temas, te puedo asegurar que aceptara de inmediato – pronuncie con una enorme sonrisa en el rostro – Amigo, no sabes la alegría que me da, que increíble paso piensas dar– hable acercándome a él con la intención de abrazarlo pero una voz nos interrumpió

- ¿Rin? – escuchamos mi amigo y yo. Volteamos un tanto confundidos y lo que vimos frente a nosotros, nos saco un suspiro

- ¿Kykio? – dije a mi amiga quien con su teléfono en mano, nos miraba como si hubiese un fantasma frente a ella.

Kykio quien se encontraba a unos centímetros de nuestro lado, nos vio primero a mí y después a Inuyasha, note como soltó un pequeño suspiro, bajo por un segundo la mirada y después cuando la volvió a alzar ya tenía una sonrisa en el rostro. De inmediato entendí su actitud y la verdad era que, eso me sorprendió más que su repentina presencia.

- ¿Qué les pasa a ambos? ¿Están bien? A caso ¿Me vestí mal? – preguntó ella como si nada

- Kykio… - suspiró Inuyasha – amm, no, no

- Qué bueno y amiga, te estuve esperando pero como vi que no llegaste vine por ti, creí te entretuviste en un proyecto o algo

- Pues así fue… después me encontré con…

- Inuyasha, ya veo ¿Nos permites Inuyasha? Rin y yo tomaremos un café – mencionó fingiendo molestia para después sonreír otra vez

- Ah, sí, si perdón, ya, ya no las detengo – tartamudeo Inuyasha dando media vuelta

- Gracias…. Bueno ¿Nos vamos amiga? – preguntó gustosa Kykio

- Claro – dije aun desconcertada, mire a mi amigo y después de eso, nos marchamos

De los momentos más incómodos que viví junto a esos dos, creo que ese fue el peor, estaba claro, Kykio había escuchado todo así como le había dolido escucharlo, lo sé, porque me di cuenta de ello pero como siempre, mi amiga oculto sus sentimientos. Ella sabía bien que en algún momento tenía que pasar, así como ella hizo su vida junto a Naraku, Inuyasha tendría que hacer lo mismo y ese momento ya había llegado, ya que para el siguiente mes, Kagome más que feliz, nos presumió a todas, su anillo de compromiso.

xxxxx

Un año, se cumplía un año.

Para ese tiempo, la última vez que había hablado con Sesshomaru había sido en dos meses y si anteriormente había dicho que ya todo se encontraba bien, pues me retracto ya que para ese punto, me encontraba peor que nunca. Ya no podía mas, de verdad que cada día lo sentía una agonía. Si, admito que el gran apoyo de mi tía y amigos me ayudaba en mucho para no parecer una zombie pero, en definitiva, no vivía una vida "feliz" sonreía, reía y salía para distraerme pero, no sé cómo explicarlo.

Todo parecía artificial. Más que nada para mí porque yo era quien contemplaba como las vidas de mis amigos se iban acomodando, como poco a poco iban tomando su lugar, todas excepto la mía.

¡Sesshomaru, te necesito tanto! Era lo que mi ser gritaba todo el tiempo.

Habíamos quedado en ir a casa de Inuyasha y ver una película todos juntos. Según Kagome, estaba planeado para que conviviéramos como antes y seria en casa de su novio justamente para que las gemelas estuvieran a cuidado de la gente de trabajo de la mansión Taisho. Aunque creo que realmente lo que quería era animarme, lo sé porque cada vez que mencionaba la invitación a la que primero contemplaba era a mí.

Sabía bien que me encontraba más que deprimida ya que había pasado un año y un mes exactamente desde que mi novio se había ido a Inglaterra. Todos, absolutamente todos, insistían en que fuera y lo agradecía pero, realmente no me apetecía ir a casa de Sesshomaru si él, no estaba. Lo sé, no fue lo mejor que pudo idear mi amiga, pero aun así, acepte.

Ya nos encontrábamos en su casa, todos nos dirigimos a la gran sala e Inuyasha se puso a preparar el proyector para ver la película, estábamos prácticamente todos claro, sin contarlo a él. El ambiente estaba muy bien, todos reían y charlaban tan contentos como nunca pero yo, a pesar de que sonreía me sentía vacía, me hacia tanta falta Sesshomaru que estar ahí, me asfixiaba. Pusieron la película, iba casi al principio y yo ya quería irme así que, sin decir nada, fingiendo dirigirme al baño, me levante de mi asiento y salí de la sala.

En vez de irme al baño, como supongo los hice pensar, me dirigí a la salida, justo donde se encontraba Jaken. Con una mirada, entendió me retiraría así que sin decirme palabra alguna se encamino por el auto. La verdad no tenía ni la más mínima intensión de quedarme, hasta ya sabía lo que les diría cuando preguntaran porque me fui, un dolor de estomago, de cabeza, no sé, cualquier cosa que requiriera marcharme, era buena. Abrí la puerta y baje por los escalones para dirigirme, a donde ya estaba Jaken esperándome para irnos a casa.

- ¿Rin? – escuché detrás de mí y era una voz potente, una voz muy conocida pero que hacía tiempo no escuchaba y que en cuanto la escuche llamarme, automáticamente me hizo voltear – Si eres Rin ¿Cierto? – preguntó

- Ah, ah – tartamudeé – Señor Inu… Inu No Taisho… - pensé mirándolo boquiabierta hasta que después de un momento pude hablar - Sí, si soy yo, Rin, Señor - solté en un gran suspiro. No podía creer que se encontrara frente a mi

Lo conocía al igual que él a mí, como comente, desde niños Inuyasha y yo fuimos grandes amigos, junto con los demás y el venir a su casa que aunque era en ocasiones, nos llegábamos a encontrar con su padre. La verdad no sabía que se acordara de mí ya que después de la muerte de mis padres, no volví a verlo y mucho menos cuando su esposa Izayoi murió.

- Ya veo – expresó con una sonrisa picara – Así que tu eres la verdadera razón por la que Sesshomaru no quería irse a Inglaterra - dijo - Y, no lo culpo, los años no han paso en vano sobre ti, te has convertido en una hermosa señorita – mencionó dejándome atónita así como completamente sonrojada. Intente responderle pero no sabía que decir. Al ver mi reacción, sonrió levemente y agregó – O ¿Me equivoco? Sabes… nunca imagine que eras tú quien traía así a Sesshomaru y para serte sincero Rin, siempre pensé que quien terminará contigo seria Inuyasha – soltó y yo no podía abrir más la boca ni los ojos gracias al asombro de sus palabras. ¿De qué estaba hablando?

- ¿Pe… perdone? – pregunté confundida sin disimular mi asombro

- Así es, la verdad en algún momento imagine que Inuyasha terminaría enamorándose de ti ya que, ya sabes, desde lo de tus padres, procuro tanto de ti que en un futuro los visualice juntos – pronunció mientras yo, no pude ocultar mi cara de estupefacción – Pero bueno, quien resulto ser el afortunado fue Sesshomaru

- Amm, perdón señor Taisho pero… ¿Cómo supo que Sesshomaru y yo…? – pregunté intentando evadir por completo lo que me acababa de decir con respecto a Inuyasha

- Fácil ¿A quién más le dejaría a su cuidado a Jaken? Además Rin, no me dejaras mentir que con solo verme te hice recordarlo – y ante sus palabras baje la mirada. Tenía razón – Tranquila señorita. Entonces ¿Has pasado un año entero sin él?

- Así es – respondí sintiendo una punzada en mi pecho

- Ya veo, lo extrañas mucho

- Sí, mucho señor – respondí – Realmente mucho – dije en mis adentros

- Entiendo… y eso es porque estas enamora de él

Me sobresalte un poco pero tímidamente respondí

- Si… - y ante mi "si" note en su rostro una gran satisfacción que no entendí hasta mucho después

- Tranquila Rin, ya verás que cuando menos lo esperes, ese muchacho regresara por ti porque así como lo veo, no creo que aguante más tiempo – dicho lo último se encamino a la puerta de entrada, me miro desde arriba y con una sonrisa finalizo – Gusto en verte de nuevo señorita

Sin poder contestarle, el señor Inu No Taisho, entro a su casa. Confundida ante sus palabras y con miles de sentimientos comenzando a salir de mi ser, me dirigí al auto y pedí a Jaken nos retiráramos. Durante el camino examinaba las palabras del señor pero realmente no comprendía lo que me había dicho así que, intente relajar mi mente y ver por la ventana pero fue ahí, cuando los recuerdos me inundaron más que nunca.

En cuanto voltee mi rostro a la ventana, estábamos pasando justamente por debajo del mirador donde Sesshomaru me llevo, la primera vez que me beso, las emociones que comenzaron a inundar mi cuerpo fueron lo suficientes como para pedirle a Jaken desviara el camino y se dirigiera para allá.

Baje del auto y pedí me esperara hasta que regresara, así que me encamine justamente por el mismo lugar en que Sesshomaru y yo caminamos juntos, aquel lugar donde por primera vez sentí sus labios, donde pude saborear lo que realmente era el amor. Observe todo el alrededor del mirador y de inmediato lagrimas corrieron por mis mejillas, no sabía que sería de mi vida sin él, nada tenía valor, ya nada tenía sentido sin Sesshomaru.

Me estuve ahí un buen rato, lo suficiente para pensar mil cosas. Las principales: como mi vida había cambiado desde que lo conocí, esa vez que nos encontramos en las escaleras de la biblioteca, esa misma en que nos miramos a los ojos y aunque no lo admitiera, a partir de ese momento ya teníamos una conexión. Recordaba con lágrimas en los ojos, las veces que lo llegue a encontrar en el campus, lo arrogante que se me hacía, lo presumido, pero que al pasar del tiempo, descubrir al hombre romántico y lindo que siempre fue.

La primera vez que me llamo kimono, la primera vez que me dijo que lucía bella, nuestra primer cita en Ah-Un, su constante presencia en Tenseiga, sus molestos pero encantadores comentarios, la manera en que me entendía y yo a él, nuestra visita a ese mirador, nuestro primer baile, hasta cuando comenzaron dificultades entre nuestra relación pero todo siempre lo lográbamos superar. La primera vez que fui suya, cuando me entregue por completo a él y la hermosa manera en que nos reconciliamos.

xxxxx

Lo extrañaba monumentalmente y aunque me doliera, no podía seguir mas con la promesa que le hice, ya no podía sonreír, me sentía sin motivos porque sin Sesshomaru no valía la pena nada. Pero tenía que aguantar, ser fuerte, esperar cuatro años más a pesar de estar muriendo por dentro. Note que comenzaba a oscurecer, tenía que regresar a casa así que, limpie mis lágrimas y me dispuse a irme.

Teniendo en mente que aún me faltaba por esperar, me sentí resignada a no verlo más, sino hasta dentro de cuatro años. Si, forzadamente resignada, hasta que una irritante llamada apareció.

Escuche mi teléfono sonar, al ver quien era fruncí el seño y conteste en un suspiro:

- ¿Hola?

- Señorita Rin – dijo él un poco acelerado

- ¿Qué pasa Jaken?

- Han venido por usted señorita – pronunció gustoso

- ¿Qué? ¿Quién? – cuestioné incrédula

- Lindo kimono – escuché detrás de mí y de pronto me paralice por completo.

Quite el celular de mi rostro y lo fui bajando lentamente. Entonces, volvió hablar.

- Te estuve buscando por casi media ciudad kimono – yo seguía sin voltear – Pero algo me dijo que, te encontraría aquí sino estabas en tu casa ni en la mía

Sentí erizar mi piel y mi corazón comenzó a palpitar tan fuerte que me dolió el pecho. Me quede en el mismo sitio, aún inmóvil, temía voltear, temía fuera simplemente mi imaginación.

Fue cuando un par de manos me tomaron por los hombros, al sentir su tacto un calor inundo mi cuerpo y me sentí tan frágil como un papel. Delicadamente me volteo hacia él y en cuanto lo distinguí, no pude abrir más los ojos, admito que lo vi tal y como si fuera un fantasma. Quede sin habla mientras no podía creer que tenía frente a mí, esos hermosos ojos dorados.

- Se –ssho-ma-ru… – tartamudee débilmente

- ¡Hola! – habló Sesshomaru embozando una sonrisa

- Sesshomaru… – repetí soltando un suspiro al tiempo en que sentía inundarse mis ojos.

Lleve mis manos a su pecho, sus brazos, su rostro y lo toque como si no pudiera creer que estaba presente, que era él. Acaricio mi rostro y de inmediato me estremecí, entonces, dije al fin:

- Eres tú – al segundo parpadeé y cual cascada, de mis ojos comenzaron a brotar miles de lagrimas

Comencé a llorar, no hice algún gemido o ruido sollozado, sino solo hipos silenciosos que se atoraban en mi garganta. Baje mis manos sobre su pecho, pose mi cabeza en él y me acurruque entre sus brazos. Sesshomaru de inmediato me rodeo y sentí nuevamente ese calor protector que emanaba de él. Después de un rato de desahogar mi asombro, delicadamente me separo de él, levanto mi mentón para que nuestros ojos se encontraran y me miro con una profunda dulzura.

- Volviste – pronuncié entre pequeños suspiros

- Regrese por ti Rin – respondió y yo, sentí como mi alma regreso a mi cuerpo

- ¿Por mi? – repetí sonriendo

- Así es – afirmó.

En eso, tomo mi cintura, poso una de sus cálidas manos en mi rostro y en automático cerré mis ojos dejándome envolver por Sesshomaru. Sentí como lentamente me fue acercando a él, así que los volví abrir. Fue cuando poco a poco sentí su aliento cada vez más cerca, como el calor de su cuerpo, inundaba el mío, fue ahí, cuando volví a sentir sus labios. Sentí como roso lentamente sus labios con los míos y de inmediato mi ser se amedrento entre sus brazos. Si, comenzó tierno y delicado, masajeándose suavemente haciéndonos sentir una especie de éxtasis.

Puedo jurar, que aquel beso fue el más lleno de emociones que he, experimentado en mi vida, se sentía tan abrazador, tan exquisito, tan cautivador, se sentía tal y como el primero o hasta mejor. Nos separamos de pronto y conectamos nuestras miradas, sonreímos uno al otro y volvimos a besarnos pero ahora con mas veracidad, con más pasión, con más ganas de desquitar todo el tiempo separados.

Después de un buen rato en aquel mirador donde por primera vez nuestro amor se declaro entre miradas, caricias y un primer beso. Permanecimos, hasta que en un momento Sesshomaru habló:

- ¿Rin? – preguntó

- ¿Sí? – respondí mirándolo con ilusión

- Debes saber que regrese a Japón solo por un par de días – y ahí fue cuando toda mi alegría se esfumo. Me tenía tomada de las manos y en cuanto lo escuche soltar aquellas palabras, lo solté mirándolo con reproche

- ¿Qué? – dije en voz áspera sintiendo mis pulmones sin nada de aire - No es verdad ¿De qué hablas? – pregunté agitada

- Cálmate y escúchame Kimono – pronunció en seguida – No vine en vano Rin. Si, regrese solo por unos días ya que la planta aun esta en mantenimiento, el proyecto de cinco años sigue en pie - lo mire atónita – Pero no puedo mas – prosiguió – Tenía que regresar por ti. No sabes cuanta falta me haces - dijo tomando mi rostro entre sus manos

- Pero… regresaste y de nuevo ¿Te piensas ir? – pregunté confundida y un poco exigente

- No he terminado - pronunció paciente – La última vez cometí un error Rin y fue porque pensé en ti, en tu carrera, en tu vida aquí en Japón, por eso, no te pregunte nada – seguía de la misma manera. Sin entender nada

- ¿Sesshomaru? – pregunté

- Considere, venir, pedirte vinieras conmigo a Londres de hecho, estuve investigando, hay una universidad de oftalmología excelente y el departamento donde estoy es lo suficientemente cómodo pero… cuando lo analice de una mejor manera, no creí sería la mejor opción – mi cara se cayó ¿A qué se refería?

- No te entiendo… - dije ya un poco molesta – ¿No te hubiera gusta que me fuera contigo? – cuestioné con un dolor en el pecho

- Si te fueras conmigo de esa forma, no sería lo correcto – dijo tan seguro como siempre, mientras yo, lo miraba sin creer lo que decía – Así que mejor te pediré otra cosa – concluyó

Fue exactamente en ese momento donde me miro, sonrió y de inmediato comenzó agacharse ante mí, hasta que quedo hincado, con su mirada hacia arriba, viéndome directa y profundamente a los ojos. Lo mire perpleja y sin aliento. Tomo una de mis manos, le dio un tierno beso y del bolsillo de su chaqueta saco un pequeño estuche, lo sostuvo en su mano y vi claramente como la escasa luz, hizo brillar aun más sus ojos de oro.

- Rin – comenzó – Mi hermosa kimono ¿Aceptarías ir conmigo a Inglaterra, siendo mi esposa?

Fue cuando sentí como si todo el aire dentro de mí, saliera en un suspiro, lo mire con los ojos tan abiertos que hasta se podrían salir. Tartamudee y antes de que pudiera siquiera, sacar un gemido, añadió:

- ¿Te casarías conmigo Rin?

Ahora entendía, siempre me había llamado la atención esa forma de hablar suya, era extraña y hasta cierto punto, confusa pero aun así, siempre tuve la capacidad de entender su idioma. Así mismo, mirándolo en ese momento comprendí todo, comprendí lo mucho que lo amaba, lo mucho que siempre lo ame desde el principio y lo feliz que me sentía de conocerlo, porque en efecto, mi vida había cambiado "cuando te conocí" y es verdad cuando digo que no cambiara nada, ya que fue lo mejor que me pudo pasar.

Y esa noche, esa mágica noche, cambiaria aun mas mi vida, ya que entendí, que en ese momento, había finalizado la primer parte de mi historia con él, para empezar con la segunda pero ahora, de una forma diferente, de una mejor, porque por fin, estaríamos siempre juntos.

No había duda, sabía que me amaba y de igual forma yo a él. No tuve que pensar nada, en cuanto Sesshomaru pronuncio la ultima letra, di mi respuesta. Seguido de eso, se levanto, me tomo de la cintura levantándome en el aire y comenzó a darme vueltas por el lugar. Después de bajarme, me abrace a su cuello y él, me acerco a su cuerpo con esa actitud tan varonil que siempre me enloqueció, nos besamos sellando lo dicho y en el ambiente, gracias a la falta de luz, se podía percibir perfectamente el brillo de la argolla que se encontraba en mi dedo anular.


Comentarios de la autora:

Déjenme todas las preguntas que tengan, las dudas que les quedaron acerca de la historia y las responderé en el epilogo. Así mismo comenten que les pareció este Fanfic SesshoXRin

Continuare con "Sesshomaru el frio Yokai" estén al pendiente lo subiré la semana próxima después de que publique el Epilogo

las quiero muchisimo y les mando un fuerte abrazo.