CAPÍTULO XXI - El nuevo Fénix.
Pese a que le costó bastante trabajo a Harry y al profesor Flitwick tranquilizar a Minerva McGonagall, el chico finalmente pudo narrar lo sucedido.
-Fue un accidente en realidad profesora, las apestosas esas no querían atacar Hogwarts, de hecho no querían salirse de sus cuevas, pero bueno, azares del destino, tenían hambre y vinieron a dar aquí...
-Lo importante aquí Minerva, si me dejas mencionarlo, es que Harry tiene una fuerte conexión con Hogwarts, creo que está unido de alguna manera a Fawkes y eso lo convierte prácticamente en parte del sistema de seguridad del colegio.
- Viéndolo así Hestia... sí, eso parece. Gracias Harry y disculpa mi enfado, pero entenderás que nos asustamos mucho con tu mensaje y luego bajamos y nos encontramos con la noticia de Arpías en el colegio y ustedes dos bromeándose...
- No se preocupe profesora, la verdad es que ya la extrañaba, soy medio masoquista sabe... (los ojos de McGonagall se abrieron casi del tamaño de su sonrisa ante el comentario del Gryffindor).
-Sabes que puedes venir a visitarnos cuando quieras, no sólo cuando "algo" nos ataque.
- Sí gracias, lo haré y ahora si me lo permite, quisiera saludar al profesor Dumbledore y luego desde su chimenea regresar a casa.
- Claro muchacho, vamos.
- Hagrid vendré con Ginny a visitarte entre semana, Ron y Hermione estarán de viaje de bodas 10 días pero a su regreso seguro se darán una vuelta a verte.
- ¡Vale! Nos vemos por aquí entonces... Ahh y Harry, ya hablando en serio... Gracias hijo, te debo una.
- No Hagrid, no me debes nada, al contrario, ya hablando en serio, esto no es ni una gota a comparación de lo que tú siempre has hecho por mí.
Durante los siguientes 10 días, en ausencia de los recién casados, Ginny estuvo apoyando a su novio con la tienda de Quidditch. Una tarde después de cerrar la chica lo notó algo pensativo y decidió indagar.
- Espero que lo que sea que te tiene tan pensativo, en realidad tenga que ver con un plan para festejarme el 14 de febrero...
- No pequeña, eso ya lo tengo bien planeado, te voy a llevar a cenar a París... se trata de otra cosa a la que le he estado dando vueltas desde hace un par de meses y ahora creo que tengo que hacerlo pero quiero pedirte que me acompañes.
- ¿Qué te acompañe a dónde Harry?
- A Privet Drive... Independientemente de lo mal que siempre estuve con los Dursley, tía Petunia es la hermana de mi madre y al final de todo, mi primo decidió tenerme un poquito de algo parecido a "cariño". Creo que debo ir para ver que estén bien, para decirles que yo estoy bien, presentarte con ellos como mi prometida y comentarles que ya tenemos fecha para la boda. Ni siquiera tenemos que entrar a la casa, sólo saludamos y nos vamos.
- Creo que es un gesto muy educado de tu parte Harry, mucho más de lo que se podría esperar de ellos. Claro que sí te acompaño y no porque me muera de ganas de conocer a tus tíos, sino porque sé que en el fondo esto es importante para ti, para sentirte tranquilo en relación a la memoria de tu madre.
- Un poco por ahí va la cosa, por el recuerdo de mi madre. ¿Entonces vamos el domingo temprano?, ellos suelen salir de paseo como a las 11 a.m., si llegamos como eso de las 10, sólo nos atenderán 15 minutos a lo mucho. Lo que sí es que llegaremos en auto, quiero que todo sea lo más muggle posible.
- De acuerdo amor, como tú digas.
El domingo temprano subieron al auto muggle de Harry y éste lo hizo aparecer en las carreteras cercanas a la entrada de Little Winging, donde vivían sus tíos, para llegar en él hasta el número 4 de Privet Drive sin que los vecinos notaran su presencia.
Se estacionaron justo en la entrada del auto de tío Vernon y después de unos minutos de concentración, él salió del auto y le abrió la puerta a Ginny para que lo acompañara. Juntos tocaron a la puerta y se encontraron con la cara de un sorprendido Dudley que les recibía.
- ¿Harry?... ¡Estás vivo!... ¡Hey mamá, Harry está aquí!... ¿No tenemos que irnos de casa nuevamente verdad? Los señores esos del Ministerio dijeron que podíamos estar tranquilos, que tú habías matado, es decir, bueno... que el mago maligno había muerto...
- No te preocupes primo, todo está bien, de hecho a eso vine. Sólo quería decirles que todo está bien conmigo y quería ver que ustedes lo estuvieran también... ¡Oh, hola tía Petunia, buenos días!
- ¿Harry?... estás tan... cambiado.
- Tal vez sea porque ahora me alimento bien, duermo bien y uso ropa de mi talla tía, pero eso no importa, estoy aquí porque quiero presentarles a Ginny Weasley, ella es mi prometida y nos casaremos en marzo del próximo año, obviamente ustedes recibirán su invitación, al fin y al cabo son... mi familia. Ginny ella es mi tía Petunia y él es mi primo Dudley... No veo por aquí al tío Vernon...
-Papá está de viaje Harry, regresa la próxima semana.
-¡Oh es una verdadera lástima pequeña que no vayas a conocer a mi tío favorito! Pero ya será para la boda supongo, si es que asisten. Bueno, nosotros nos retiramos, no queremos interrumpirles su domingo...
-No Harry espera... pasen un momento, cuéntame eso de que acabaste con el mago que mató a tus padres... ¿Mamá a caso tú no quieres saber?... Los del Ministerio de Magia hablan de Harry como un héroe, como si todos en su mundo lo idolatraran...
-No estás muy lejos de la realidad Dudley, en "nuestro mundo" el nombre de tu primo es toda una leyenda, todos lo admiran y lo respetan porque le debemos la vida y la tranquilidad...
-Gin, no tenemos que entrar en detalles... ¿En realidad te interesa escuchar mi historia primo?
- Sí, sí quiero, pasen... Mamá ¿puedes traer limonada?
- Sí claro mi cachorrito, lo que a ti se te antoje... pasa muchacho, siéntense en la sala.
Sin poder salir de su sorpresa, Harry les platicó de manera rápida su aventura en busca de los Horrocruxes, la batalla con Voldemort y su nueva vida a partir de entonces. Les contó también de sus planes con Ginny y les reiteró que estarían recibiendo la invitación a su boda. Dudley le expresó sinceramente que quería estar en contacto con él eventualmente, para no perderse la pista el uno del otro y Harry le dejó su dirección de Valle Godric para que le escribiera cuando deseara contactarlo. Tía Petunia, aunque no muy emotiva, se mostró interesada en las narraciones de su sobrino y observó a Ginny de pies a cabeza.
- ¿Tú eres también... una bruja? Me pareces conocida de algún lugar...
- Sí señora, lo soy, como lo era su hermana, como Harry y como todos en mi familia, usted conoce a mi padre, a mi hermano Ronald y creo que a los gemelos también...
-¡Oh sí! Hemos tenido ciertos encuentros con ellos... mmm... de modo que esa es tu familia...
-¡Y la mía a decir verdad tía! Los Weasley me acogieron como parte de ellos desde que me conocieron, me han protegido y me han querido como uno más de sus hijos, les debo tanto cariño y atenciones, con ellos conocí lo que era un hogar...
- Entiendo tus indirectas Harry y aunque no lo creas, me da gusto que te sientas bien en tu nueva vida, todo parece estar saliendo a la perfección.
- Ya era justo tía y sí, estoy muy bien gracias. Y ahora sí debemos irnos, "Big D" ya sabes que puedes escribir cuando lo necesites y yo, bueno, trataré de hablar de vez en cuando. Saludos al tío Vernon, seguro que le dará un gran gusto cuando se entere que estuve aquí y él no tuvo que verme.
Esa noche en la Madriguera los chicos le contaron a los señores Weasley la visita a Privet Drive.
- Bueno amor pudo haber sido peor, en realidad no estuvo tan mal, tu tía hasta nos preparó limonada.
- Claro que pudo ser peor, pudo estar tío Vernon y ahí seguro que ni pasábamos, ni tomábamos limonada, ni nada... en fin, creo que después de todo me siento más tranquilo.
- Harry... tal vez... sólo tal vez, deberías considerar mantener contacto con tu primo y tu tía de vez en cuando ¿no?
- Ginny, entiendo que quieras que mantenga una sana relación con mi familia porque la tuya es maravillosa y ni yo podría concebir la idea de cortar todo lazo con ellos, pero la verdad pequeña es que mi caso es muy diferente. Esas personas se dedicaron a hacerme la vida desdichada durante 11 años y 6 veranos, lo que menos quiero es tener contacto con todo lo que me recuerde esa amargura. Sin embargo les llamaré de vez en cuando.
- Lo siento Harry, tienes razón, además si de familia se trata... creo que aquí tienes de sobra.
- ¡Y es la mejor de las familias mi niña, la mejor!
El mes de marzo llegó, Ginny inició la nueva temporada de Quidditch y Ron festejó su primer cumpleaños como hombre casado con una reunión en su departamento, en compañía de su esposa, familiares y amigos, una excelente velada.
Teddy también cumpliría años el próximo mes, sería su segundo aniversario. El pequeño, que en un futuro sería un gran experto en transformaciones, era un niño tranquilo y cariñoso, de brillante cabellera casi siempre azul y enormes ojos aceituna. Ted era físicamente más parecido a la familia de Tonks (a los Black), pero su temperamento era por completo como el de su padre y aunque no había heredado su licantropía, Teddy tenía un temor natural a la luna llena, por lo que Harry procuraba que Andrómeda y él siempre pasaran esas noches en la habitación que tenía para ellos en Grimmauld Place, bajo su vigilancia y las desmedidas atenciones de Kreacher que era su niñero oficial.
El muchacho tenía que reconocer que, después de Ginny, su debilidad más grande era su ahijado. Lo mimaba y le consentía hasta el hecho de dejar suelta a Electra revoloteando por la casa para mantenerlo sonriendo, de hecho en repetidas ocasiones Harry fue a Hogwarts a buscar a Tangly para llevarlo a casa de Andrómeda y que el pequeño pudiera pasar la tarde jugando y montando al cachorro.
El orgulloso padrino le había dicho a Andrómeda que quería hacerle una fiesta al niño con un gran pastel, juegos pirotécnicos, dulces y todo lo que ella sugiriera. Kreacher se haría cargo de la comida y él compraría todo lo necesario para organizarla. La abuela estuvo de acuerdo en recibir en su casa a los amigos cercanos y hasta sugirió mandar una invitación a Narcisa Malfoy, Harry estuvo de acuerdo aunque sabía que "Cissy" no asistiría.
El 18 de abril todos se reunieron a pasar una velada muy agradable y a consentir a Teddy y a la pequeña Victoire. Para sorpresa de todos, el tío Percy se presentó a la fiesta con "su novia" Audrey, lo que tenía particularmente contentos a Arthur y Molly Weasley.
En repetidas ocasiones durante la fiesta, los invitados recordaron a Dora Tonks y Remus Lupin, también a Fred, Ojoloco, Sirius, Albus Dumbledore, Lilly y James Potter, entre otros grandes y muy extrañados amigos. Harry no podía evitar la nostalgia que llegaba a él con estos recuerdos, pero ahora el dolor era distinto. Antes cada uno de sus seres queridos se sumaba a una colección de amargura que caía en seco sobre su alma, pero ahora el muchacho lo sentía diferente. Potter tenía el amor de su novia y de muchas personas, su vida era estable y cada cosa que hacía lo volvía más fuerte, más maduro y lo convertía cada vez en mejor mago, había empezado a superar esa carga tan pesada que llevó durante tantos años. Todo parecía estar siguiendo un rumbo normal, todo marchaba a ritmo natural, el joven mago sentía que su vida era como un colorido calidoscopio, con movimiento, colores y figuras por todas partes, con magia que lo hacía sentir fuerte y con amor que lo hacía sentir feliz.
-Sabes pequeña, creo que sí me gusta este clima como para nuestra boda, me parece que la fecha que fijamos es la ideal.
- Ah claro, por algo fue idea mía hacerla en primavera ¿no? Yo siempre tomo decisiones muy buenas... ¿A caso no decidí adueñarme del corazón del mejor mago del mundo?
-Del corazón y del alma, los sentidos, el pensamiento, el cuerpo... de todo Gin, te adueñaste de todo lo que soy... estoy perdido, lo reconozco.
-Y más te vale seguir así Potter... porque no soportaría que fuera diferente.
-Eso no va a cambiar nunca, de verdad lo sé. Cuando cierro los ojos y pienso en el futuro siempre me veo a tu lado, con Teddy y por lo menos con tres hijos nuestros, con tus actividades y las mías, pero lo importante es que siempre me veo contigo y ya sabes que yo tengo muy buenas corazonadas.
- Te adoro Harry Potter... ¿Ya te lo había dicho?
- Mmm... creo que hoy no...
-Ah pues te amo y eso es algo que tampoco va a cambiar nunca.
- Lo sé pequeña... y eso me hace inmensamente feliz.
Harry visitó Hogwarts días antes de las vacaciones de semana santa, acudiendo a una solicitud que la Directora hizo al Ministerio para que mandaran a un representante de la Institución a impartir una plática teórico-práctica a los estudiantes que estaban en el quinto curso y debían dominar los hechizos en silencio antes de presentar sus TIMOS.
El chico llegó temprano para desayunar con profesores y alumnos antes de atender a los estudiantes de quinto año de las cuatro Casas, divididos en dos sesiones. Al finalizar las dos interesantes clases que los jóvenes declaraban como "excelentes", Harry estuvo un buen rato en el despacho de McGonagall platicando con ella y con sus dos Directores antecesores. Después de esta charla, que siempre resultaba enriquecedora para el muchacho, éste se dirigió a la cabaña de Hagrid. Cuando llegó, el guardabosques estaba terminando de impartir su clase de Cuidado de Criaturas Mágicas y pudo observar que en esa ocasión la sesión había sido dedicada a los Thestrals, por lo que le hizo señas a Hagrid desde la cabaña para que no se los llevara aún.
-¡Hey Harry ven aquí, acércate muchacho, mis alumnos no muerden!
-Hola Hagrid, hola chicos... Es que no quería interrumpir, pero la verdad no podía dejar pasar la oportunidad de acariciar a una de estas hermosas criaturas.
- ¿Has dicho hermosas Potter? (Se dirigía a él un chico pálido de ojos azules con uniforme de Slytherin, que inevitablemente le recordó mucho a Draco)... Creo que tanta acción en tu vida te ha afectado un poco el sentido común y eso que dicen por ahí que tienes buenos gustos.
- Y de hecho sí, tengo muy buenos gustos, mmm... ¿Cómo te llamas?
- Jimmy Saenz
- Bien Jimmy, entonces supongo que puedes verlos... correcto, bueno eso es algo que por diferentes circunstancias es posible sin importar mucho nuestra edad. Pero lo importante aquí es que debemos aprender a ver más allá de lo físico. Es muy bueno dominar perfectamente lo que vemos con los ojos, pero es mejor cuando aprendemos a observar con el corazón.
Ante las palabras del chico tanto Hagrid como los estudiantes se mostraron por demás interesados, incluyendo al mismo Jimmy Saenz. Harry poseía un talento especial al momento de impartir una cátedra, eso lo desarrolló desde el ED y generalmente su auditorio quedaba cautivado ante la forma en la que solía expresarse... en realidad, hablaba muy parecido a como solía hacerlo Albus Dumbledore.
- No tengo problemas con mi sentido común Jimmy, yo sé que ver a un Thestral significa que he visto a la muerte muy cerca y eso no es grato, tú lo sabes también. Pero si ves bien a esta criatura, si la miras a los ojos y sientes el calor de su piel, te podrás dar cuenta que es inmensamente noble, digna de gran confianza y nunca deja a medias una tarea. Si logras notar eso, entonces serás capaz de ver su perfecta estructura ósea, su brillante y perfectamente negra piel, sus fuertes patas y músculos, en resumen, podrás notar lo bella que es.
- En eso tienes mucha razón Harry, llevo dos horas tratando de explicarles a estos mocosos que los Thestrals son criaturas magníficas.
- Creo jóvenes, que la belleza de este animal radica en la manera inteligente en la que cada uno de ustedes aprenda a ver su concepto rector, es decir, la manera en la que ustedes vean a la muerte. Yo conocí a dos grandes magos, a los más grandes de los últimos tiempos, uno era mi tutor y el mago más poderoso que mucho hemos conocido... el otro, era mi peor enemigo y el mago oscuro más tenebroso que ha existido. Cada uno de ellos veía a la muerte de manera muy distinta. El primero la veía como una extensión de la vida, como una oportunidad de trascender y como algo inevitable, por lo que nunca le hizo sentido mal gastar su vida pensando en la muerte, por eso de hecho, hasta pudo planear, de alguna manera, su propia muerte... por cierto, acabo de tener una amena charla con su retrato.
- ¡Dumbledore!
- Exacto Jimmy, Albus Dumbledore... "el mejor"... El segundo mago vivió obsesionado siempre con la inmortalidad, el simple hecho de pensar que la muerte le arrebataría de las manos el poder y la gloria lo hizo aislarse de las cosas más importantes en esta vida, se alejó del amor, de la fidelidad, del alma y en lugar de fortalecerse con su maldad, su obsesión lo hizo débil y lo dejó solo... así murió, presa de su debilidad y de su misma maldición. Después de tanto dolor causado, después de tanta crueldad, al final simplemente desapareció. Y supongo que saben de quien hablo, Tom Ryddle nos hizo mucho daño pero nos dejó esta enseñanza. ¿Entienden ahora cómo cualquier cosa puede tener belleza en esta vida, dependiendo de la perspectiva desde donde la veamos?... Piénselo chicos y la próxima vez que vean a un Thestral, los que puedan, traten de ver más allá de lo físico... los que no los vean, de corazón les deseo que no los puedan ver nunca o dentro de mucho tiempo.
Los chicos Slytherin y Gryffindor de cuarto año se retiraron rumbo al Castillo analizando las profundas palabras de Harry. En tanto los amigos entraron a la cabaña y el semigigante puso a calentar el té y mientras ponía sobre la mesa una canasta con lo que parecían galletas de higo, si se les miraba de forma optimista.
-No sé cómo lo haces, deberías escribir un libro Harry, de verdad hijo, pero cuando hablas... a veces eres tan profundo. Yo no logro olvidar todo eso que le dijiste a Voldemort antes de "su despedida".
-He tenido buenos maestros, eso es todo: Dumbledore, Remus, Sirius, Snape, tú... el destino. Del estilo de todos conocí un poco y lo que hago es expresar lo que he aprendido retomando sus palabras.
-Pues será el sereno, pero esos estudiantes se fueron con el cerebro funcionando a más revoluciones por minuto de lo que están acostumbrados.
Antes de que el sol se ocultara por completo, Harry se despidió porque tenía la firme intención de internarse en el bosque. Un poco movido por las ganas de ver a los unicornios y tal vez para saludar a los Centauros, pero sobre todo por la posibilidad de saludar a Fawkes. Caminó sendero adentro iluminando un poco con su varita... ¡Lumos!... sentía que varios pares de ojos le observaban por entre los árboles pero ninguna criatura salía a su encuentro, de modo que continuó internándose hasta encontrarse con un par de faros de alógeno y un motor ronroneante en chasis azul. El Ford Anglia de Arthur Weasley seguía de celoso guardián del bosque prohibido, Harry se acercó al auto y lo saludó sentándose sobre su cofre. - ¡Hola, qué bueno verte!, empezaba a sentirme muy solo por estos rumbos, aunque a decir verdad, las últimas veces que has aparecido es porque he tenido problemas a mis espaldas... mmm... espero que en esta ocasión no sea por lo mismo (El auto abrió la puerta del copiloto y Harry captó el mensaje, así que subió para que su transporte lo llevara a donde fuera que éste lo considerara. La parada del Ford Anglia fue a las orillas del lago). - No entiendo muy bien por qué me has sacado del bosque, pero te agradezco el aventón- Harry bajó y su amigo motorizado se internó con sus faros encendidos nuevamente en las profundidades del bosque.
El muchacho notó algo en la tranquila superficie del lago y se acercó para averiguar. Una figura que no le resultaba extraña asomaba medio cuerpo por la superficie y se dirigía a él en un lenguaje que no comprendía... - Lo siento, no te entiendo - Harry sólo conocía a una persona que hablaba el lenguaje de la gente del agua y lamentablemente estaba enterrado en esos mismos terrenos, sin embargo una voz llegó a sus espaldas traduciendo los extraños sonidos...
- ¿Quiere saber si es verdad que eres el Nuevo Fénix humano?
- ¡Firenze!, Hola... No sabía que entendías a la gente del agua.
- Entiendo muchas cosas Harry, muchas más que tú, de hecho yo conozco la respuesta a su pregunta y tú aún no.
- Pues de hecho, no tengo idea de lo que habla... "El Nuevo Fénix"... ¿A qué se refiere?
- Verás Harry, cada determinado tiempo, a veces en generaciones seguidas, otras veces en generaciones muy distantes, nace un mago marcado por el destino. Un mago que bajo pagar el precio de mucho dolor, llega a convertirse en uno de los mejores y alcanza cierta gloria y la felicidad, siempre sirviendo como defensor de los suyos.
- Dumbledore... Él era así ¿cierto?
- Él era el último... Hasta que naciste tú. Estos magos reciben en vida el regalo especial de un Fénix y eventualmente viven bajo la protección de una criatura de esa especie, tú conoces bien a Fawkes y pese a la muerte de su amo, le sigue siendo fiel y él te ha dado su don curativo.
- Pero no es mío, tú lo has dicho bien, él sigue fiel a Dumbledore, yo no tengo un Fénix y hasta donde sé, no se consiguen en la tienda de mascotas, estas criaturas son libres y no se pueden adquirir o comprar.
-No tienes uno... aún, pero lo tendrás, así como Fawkes llegó a Dumbledore, así como tu varita tiene su esencia y tú tienes su don... lo tendrás, estás marcado por el destino, está escrito para ti en el firmamento.
- Pero Firenze, ¿cómo sabré...?
- Lo sabrás en su momento Harry, recuerda que la vida de Dumbledore al salir de Hogwarts distaba mucho de la que llevó después. Tú también has pasado ya ese período, tú estás viviendo en pleno esa etapa "Phoenicoperus", estás a punto Harry, sólo debes esperar, así como en su momento supiste que eras "el amo de las reliquias de la muerte".
Después de su charla con Firenze la cabeza de Harry estaba tan llena de preguntas que sus pasos lo guiaron inconscientemente de vuelta al Castillo hasta detenerse ante la gárgola de piedra del despacho de la Directora, pero no conocía la contraseña... - Tengo que entrar, necesito hablar con ella y con Dumbledore, por favor... - Pero la gárgola no se movía.
- ¡Pobre pipipote, no le hace caso el pajarote!
- ¡Peeves! ¿Nunca vas a dejar de molestar verdad? No sé porqué me preocupo por hablar contigo, eres un caso perdido.
-Perdido, perdido Peeves no está, porque él sí conoce la palabra mágica...
- Y supongo que no me la dirás... Así que déjame en paz de una buena vez.
- Mmm... Peeves le debe una concesión a pipipote... Aún me río por las noches cuando recuerdo borracho a Filch... Esa fue una muy buena, muy buena, superior a las que Peeves ha hecho.
- ¡Shhh... Cállate Peeves!
- ¡Pompones de Fuego!
- ¿Qué... Pompones de Fuego?... Vaya, creo que me resultaba más fácil adivinar las que ponía Dumbledore... En fin, nunca pensé que diría esto pero gracias Peeves, entonces... ¡Pompones de Fuego!
La gárgola abrió paso a Harry para que tuviera acceso a la escalera de caracol y el chico entró corriendo en busca de sus Directores y sus consejos.
- Profesora, digo, Directora... ¿Está usted aquí?
-¡Harry! Pensé que te habías ido sin usar la chimenea.
- No, yo estaba en el bosque y algo pasó...
- ¿Y ahora qué pasó Harry? ¿Dragones en el bosque?
-Ningún ataque, todos bien pero mantuve una conversación con Firenze que me tiene algo inquieto y necesito saber, necesito que usted y el profesor Dumbledore me digan qué debo esperar.
Harry relató lo ocurrido en el bosque y finalmente escuchó las palabras que lo dejarían un poco más tranquilo.
- Bien Harry, creo que debo empezar por contarte un poco acerca de lo que es un Fénix y luego Albus podrá aclararte la parte que te inquieta. Hay varias versiones del origen de estas aves, una leyenda mitad muggle y mitad mágica cuenta que el Fénix vivía en el jardín del Paraíso y estaba anidando en el rosal. Cuando Adán y Eva fueron expulsados, de la espada del ángel que los desterró saltó una chispa y prendió su nido haciendo que ardieran éste y su inquilino. Pero por ser la única criatura que se había negado a probar la fruta prohibida, se le concedieron varios dones, siendo el más destacado la inmortalidad a través de la capacidad de renacer de sus cenizas. Cuando le llegaba la hora de morir, hacía un nido de especias y hierbas aromáticas, ponía un único huevo que empollaba durante tres días y al cabo de este tiempo, el ave ardía... El Fénix se quemaba por completo y al reducirse a cenizas resurgía del huevo que había puesto, siempre única y eterna.
- Yo he visto arder a Fawkes, pero nunca he visto que ponga un huevo.
- Pero así es la naturaleza del Fénix, eso es lo que explica la leyenda y puedes entenderlo. Cada 500 años el Fénix pone un huevo y de sus cenizas resurgen dos de su especie.
- Entonces cada 500 años se incrementa en "uno" el número de Fénix... ¡Wow!
-Así es y ese "uno" se asigna a sí mismo a un humano, pueden pasar 400 años antes de que lo haga o puede estar tan cerca que tal vez a su primer nacimiento ya lo elija y a lo largo de su vida pueden llegar a adoptar a más de un humano, pero sólo uno a la vez. Tal vez Fawkes estuvo con otros humanos antes de Albus, no lo sé, pero supongo que está a punto de cumplir 500 años está a punto de poner su huevo... ¿Estoy en lo correcto Albus?
- Sí Minerva, yo tampoco sé si el viejo Fawkes estuvo con alguien más antes que conmigo, pero sí está cerca de sus 500 añitos y todo parece indicar que su hijo puede estar contigo, lo que se me hace raro porque es su primer nacimiento, pero estas criaturas no son predecibles. Harry, cuando el Nuevo Fénix vaya a nacer tú lo sabrás, porque tienes ese lazo con Hogwarts que Fawkes ha generado. Cuando eso pase deberás venir y una vez aquí sabrás qué hacer. Mi recomendación es que vayas consiguiendo una hermosa y cómoda percha que pueda estar en tu lugar favorito, porque pronto tendrás a un inquilino que la va a necesitar.
- De acuerdo profesor, así lo haré, conseguiré la percha y la pondré en mi habitación y estaré pendiente del llamado de Fawkes. Muchas gracias por la información, ahora me retiro, debo ir a casa o Kreacher aparecerá en cualquier momento por esa chimenea para preguntar por qué no he llegado a cenar.
