Capítulo XXI
La mañana llegó, encontrando a dos chicos con todos sus miembros entrelazados. Harry fue el primero que despertó y observó las facciones de su esposo dormido, admiró la piel blanca con un levísimo rastro de pelusilla como barba, las pestañas rubias y largas, la barbilla afilada y por último los labios sensuales –sin dejar de ser varoniles. Harry no se resistió y los recorrió con el pulgar, y estos se entreabrieron. El moreno aprovechó y besó al rubio que sonrió dentro del beso…
–… Si me vas a despertar así todos los días, que felices serán.
–Si.
Draco se incorporó solo para colocarse sobre el moreno que lo recibió gustoso y dispuesto a disfrutar de la entrega mutua. El rubio acarició las caderas del moreno y preguntó:
–Si no estás indispuesto, podríamos….
–Por que no.
El rubio se acomodó en el espacio que Harry hizo para él, entre sus piernas y entre besos y caricias, este fue bajando hasta el miembro erguido del moreno, que sintió como esa boca húmeda envolvía su hombría y lo chupaba con singular alegría. Draco sintió pulsar el pene entre su boca y sonrió oyendo las advertencias del de ojos verdes sin que le prestara la menor atención. Harry se corrió y el rubio lo recibió en su boca escupiendo después para lubricar con eso la entrada del moreno, que bastante relajado, le sonrió coqueto.
–Vamos…
Draco se acomodó y fue introduciéndose en su esposo que lo instó agarrándolo de las nalgas. Harry estaba viviendo una sexualidad plena y sin tapujos por que tenía confianza en Draco y sabía que este no lo juzgaría.
El rubio platino cambió de posición e invitó a Harry a que él controlara las penetraciones al estar arriba, y el moreno se movió con un ritmo tranquilo para que ambos disfrutaran un tiempo más largo. Draco ayudaba con las manos a su pareja a moverse para que este no se fatigara y de ese modo ambos hacían un poco de esfuerzo compartido. Harry movió una mano tentativamente hacia su pene, pero el rubio lo detuvo para masturbarlo él. Harry terminó primero y su esfínter apretó al rubio llevándolo al clímax un poco después.
Harry se dejó caer sobre el pecho del rubio y sintió como el miembro flácido de este salía de su interior.
–Quisiera quedarme así –dijo Draco.
–Y yo, pero hoy debió salir el reportaje de Luna y quiero leerlo.
–Lo mandare a pedir junto con el desayuno.
–Sería almuerzo por la hora que es.
–Cierto…
Los dos se levantaron y Draco cubrió a Harry con una bata y se puso una él, para dirigirse al baño, pero antes el rubio llamó al elfo del hotel y pidió los diarios y el desayuno.
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Lucius seguía dormido y Remus no quiso despertarlo, pues ya se habían acostado en la madrugada, pero la poción estaba lista solo le faltaba reposar un poco más. El licántropo se dirigió al baño y se dio una ducha rápida, luego salió a la sala buscando a alguno de los anfitriones. Severus estaba en la mesa tomando té.
–Lupin, que bueno que te levantaste ¿me acompañas a desayunar?
–Si claro ¿Y Sirius?
–Aun dormido, fue el que se quedó cuidando la poción.
–Y se lo agradezco, porque tuve que llevar a Lucius a dormir si no, no lo hubiese hecho.
–Está bien Lupin, el chucho no parecía muy cansado. Por cierto ten –Severus extendió El Profeta a Lupin y este lo tomó.
El encabezado decía:
¡Un nuevo heredero Malfoy, es el motivo por el cual liberan a Lucius!
El pasado sábado Rita Skeeter -su servidora- fue a la central de trasladores internacionales para recibir y preguntar personalmente a los Malfoy y a sus respectivas parejas, pues son estas la que nos interesaba entrevistar, por ser conocidos héroes de la guerra ¿Qué tan cierta era la farsa de su uniones? Los héroes, entre los que se encuentra el Salvador del Mundo mágico, a pesar del poco tiempo que ha pasado del final de la guerra, se les vio muy repuestos…
Palabra tras palabra, una a una era más insidiosa que la otra. Así que Remus dejó de leer.
–¿Lo leíste todo?
–Sí, porque también me menciona y a mi embarazo… no vale la pena leerlo. El Quisquilloso también salió hoy y tiene todo el reportaje completo.
–Que bien.
–En caso de que Skeeter quiera copiar o tomar algo de artículo de Luna, el hechizo Veritas se activara y la entrometida no podrá escribir nada.
–Es raro que yo no conociera ese hechizo.
–Existe, pero a decir verdad nadie lo utiliza por que la mayoría quiere salir en las noticias y si preguntas por lo de Potter hace años, fue por que a cierta persona le convenía que ese hechizo no se usara para que no le creyeran.
–Oh…
Los dos siguieron desayunando y poco después se les unió Sirius.
–Voy a ver a Lucius es raro que no se haya levantado. –informó Remus saliendo de ahí.
Sirius se acercó a Severus y lo besó.
–… Sabes a café –dijo el animago.
–¡¿Yo?!
–No mientas.
Severus maldijo los sentidos desarrollados de su esposo.
–Solo fue poquito… se me antojo.
–Pues esperemos que no se repita ese antojo.
–¡Mira Black si me quiero tragar una caja completa de chocolates de café, me los trago y ya!
El animago miró a su esposo y no respondió, pues creía que esos reclamos solo eran las hormonas del pocionista haciendo su aparición. Por lo que siguió untando su pan con mantequilla.
Severus esperaba una buena contestación, mas no la hubo y poco a poco se le fue pasando el enojo.
–¿Cuándo nos mudarnos?
–Yo creo que mañana.
–Empacare mis cosas del laboratorio.
–Yo puedo ayudarte…
–No gracias, son cosas muy delicadas y que en tus manos…
–Bueno –se resignó Sirius– pídeles ayuda a los elfos.
–…
–Severus no puedes a hacerlo solo.
–Si puedo no acabare en un día, pero lo hare.
Sirius no refutó lo último, pues quisiera o no, él ayudaría Severus.
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Lucius sintió el beso y abrió los ojos poco a poco.
–Bueno días.
–Buenos… –El rubio Platino no pudo reprimir un bostezo– días.
Remus ayudó a su esposo a levantarse y este lo miró.
–Me siento muy cansado.
–Ven te llevó a darte un baño.
–Oye puedo hacerlo solo.
–Se que puedes, pero quiero meterme contigo.
–Pero ya te bañaste.
–Si…
–Está bien, solo déjame despertar con el baño y salgo.
Remus aceptó y esperó a su esposo en la recamara. Lucius no tardó y salió listo.
–¿Ya desayunaste?
–Ya, pero Sirius aún no, puedes acompañarlo.
Los dos rubios salieron y encontraron a los anfitriones conversando acerca de su mudanza.
–Vaya, quiero conocer su casa. –dijo Remus.
–Podemos ir mañana que iniciamos la mudanza. Por cierto no sé cómo, pero la desgraciada de Skeeter sabía lo de su embarazo el tuyo Lucius y el de Severus.
–Si, algo me dijo uno de mis socios, mas no mencionó lo de Severus, supongo que no sabía.
–De Lucius lo entiendo porque fue directo al sanitario de los hombres… –expuso Severus.
–Oye pudo haber sido no sé, que… –se defendía sin éxito alguno el rubio Malfoy.
Los otros tres magos prefirieron obviar el argumento del rubio platino.
–Lo que importa es que no podrá ir más allá de especulaciones y lo que le permita el artículo del Quisquilloso –afirmó Sirius.
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Draco y Harry comentaban también lo del artículo y el moreno preguntó.
–¿Crees que tu padre tenga problemas por esto? Ya no podrán decir que Remus es el gestante.
–No, seguro que ya lo arregló con sus socios.
–Vaya que bien. ¿Iremos con Hermione hoy?
–Los Nott, si, para afinar detalles de la celebración.
–Los Nott se oye raro…
–Harry…
–Lo sé, nada de esos comentarios en público, aunque me digan Malfoy…
El moreno hizo gestos.
–Oh no, eso si puedes explicarles, diles que te gusta que te digan Potter y que a mí no me molesta que no uses mi apellido.
–Pero a los que me interesa que sepan a los que no, no les pienso explicar nada –se enfurruñó el de ojos verdes y Draco se rió.
–Como quieras cariño.
Harry sonrió y siguió comiendo.
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Para el mediodía Remus y Lucius ya estaban de regreso en la mansión Malfoy e iban directo a que el rubio se preparara para la visita del medimago cuando Tiny se apareció para recibirlos e informarles:
–Amos, la señora Narcissa está esperándolos.
Remus y Lucius se dirigieron a la sala y el rubio platino comentó.
–No pudo quedarse sin venir.
–Tranquilo.
–¿Y por qué no habría de estarlo?
Dijo muy ofendido el rubio platino y Remus se preparó para un enfrentamiento entre esos dos y sus palabras frías y cortantes. El matrimonio Malfoy entró a la sala y la bruja los vio sin levantarse de su lugar.
–Narcissa –se acercó el Malfoy y la saludó besando su mano.
Remus saludó cortés sin llegar a ser tanto como Lucius.
–Ya te atienden verdad –comentó Lucius.
–Ya.
–¿Y qué te…? –decía Remus.
–Por favor Lupin –para nadie pasó desapercibido el modo en que la rubia se dirigió al licántropo– No empecemos con ironías.
–Yo no pretendía…
–No Lupin, tú nunca pretendes nada.
–Mira Narcissa, mi esposo –Lucius recalcó esa palabra– se está dirigiendo a ti con educación y te pido lo mismo para con él. ¿Qué quieres? No pretendo darte explicaciones de mi vida, ni él tiene por qué dártelas tampoco.
–Es extraño no Lucius, asegurabas que tenías un trauma hacia los licántropos y mira que abriste las piernas para uno e incluso esperas un hijo de él.
Remus se levantó y sus ojos se tornaron dorados, pero Lucius lo detuvo sentándolo de nuevo.
–¿Y qué es lo que te molesta que yo hiciera eso o que no pudiste hacerlo tú?
La mirada de Narcissa se volvió gélida y su herencia Black de orgullo se hizo presente al confirmar:
–Ciertamente su vida no me interesa simplemente no quiero que me inmiscuyan en los rumores y esta mujer lo ha hecho, poniéndome como la víctima, la esposa abandonada.
–No te quejes y actúa. Es raro que no lo hayas hecho.
–Oh lo hare. Y ustedes me ayudaran.
–¿Como? –cuestionó el de ojos plata.
–Necesito que me presentes al Ministro, Remus.
–¡¿Kingsley?!
Exclamó Remus, pero de nuevo Lucius intervino:
–Cuenta con ello.
–Bien y… quiero ser la madrina.
Remus sonrió respondiendo:
–Por supuesto.
A Lucius no le quedó otra que aceptar. Ella se retiró y Lucius pellizcó al licántropo.
–¡¿Y eso?!
–¡Como se te ocurrió aceptar y darle a nuestro hijo una madrina como esa loca!
–Lucius… ella no está loca, solo molesta.
–¡Que molesta ni que las bolas de Merlín!
Remus abrazó a su pareja a pesar de que este se resistió y le susurró al oído.
–Yo por lo menos le debo mucho, pues si no fuese por ella no estaría contigo, con nuestro hijo en camino.
–Eres un blando Lupin.
Remus se rió y besó al de ojos plata que se dejó hacer, al ser recostado en el sillón y sentir que el licántropo le retiraba la ropa. Lucius renuente se detuvo al rubio trigo.
–No… ¿Y el medimago…?
–Tenemos tiempo.
Respondió el rubio trigo siguiendo con su labor de no dejar nada de ropa interponerse en su deseo de saborear al rubio platino. Lucius dejó que Remus le besara y lamiera, y cuando se sintió listo, alejó a su amante y el mismo se hincó en el sillón y mostró su trasero al licántropo que casi babeó al verlo.
–¿Te gusta lo que ves?
–…
Remus tuvo que tragar saliva restregando su miembro erecto entre las nalgas del rubio.
–Oh si te gusta.
Remus recorrió la espina dorsal del Malfoy mordiéndola con delicadeza hasta llegar a los montículos de carne que masajeó antes de separarlos para introducir la lengua entre estos y lamer ese orificio que lo recibiría. Entre jadeos, Lucius le pidió que se apresurara y Remus no se detuvo lubricando la entrada al mismo tiempo que lo masturbaba, se fue introduciendo y el rubio platino se arqueó al sentirlo, pero Remus lo detuvo de las caderas para quedar completamente dentro. Lo movimientos iniciaron subiendo de ritmo ante la urgencia de ambos. Terminaron al mismo tiempo, cansados, pero muy satisfechos.
Como no podían aparecerse, Remus salió con su esposo en brazos y lo llevó a su habitación para meterse al baño juntos y alistarse, si bien iban desnudos no había nadie en la casa, solo los elfos que discretamente se alejaban de su paso.
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Leyó ambos artículos y no pudo evitar sentirse traicionado, pues creía conocer lo suficiente a Harry para saber que esa entrevista en el Quisquilloso era real. Y si bien en El Profeta no mencionaban a Harry más que de pasada y eso diciendo que se había vuelto arrogante. Olliver supo que esa batalla la estaba perdiendo.
Wood se vistió saliendo de su departamento dirigiéndose a Sortilegios Weasley que si bien esta no estaba abierta por que estaba en reparaciones, el ex gry confiaba en que encontraría a sus antiguos golpeadores y era hora de reavivar su amistad.
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Harry y Draco llegaron a la mansión Nott y fueron recibidos por la castaña que llevaba el cabello recogido en una cola alta dejando que sus bellas facciones destacaran. Harry la abrazó y sintió agradecimiento por Theodoro, pues logró que Hermione dejara salir su coquetería natural.
–Bienvenidos, supongo que vienen para ver los arreglos de la fiesta.
–Si, ¿está Theo? –preguntó Draco.
–No, salió a Gringotts para arreglar lo de unas cámaras que estaban a nombre de su madre, pero no tardara, salió desde muy temprano. Adelante, vamos a la sala.
Hermione pidió servicio de té y si bien seguía siendo una persona consiente de los derechos de los elfos, no dejaba de usar sus servicios sabiendo que estos vivían de servir a una familia.
–Blaise y Ron irían por Molly y luego vendrán para acá.
–Oh ya organizaste, me parece muy bien –aceptó Draco.
–¿Invitaremos a los miembros de la Orden? –preguntó Harry.
–Si.
–No tienen dinero, pero si tienen fama –mencionó Draco, Harry lo vio feo, pero el rubio no se retractó– Vamos cariño, sabes que él único que quedó bien ubicado fue Kingsley.
–Son buenas personas.
–No lo dudo y por eso deben estar aquí, hay que hacer que mucho de los burócratas del Ministerio sean remplazados por algunos de ellos.
–No entiendo
–Si Harry, Draco tiene razón. Hay muchos funcionarios de Ministerio que casualmente regresaron a sus labores después de que vencimos a Voldemort, pero mientras no supimos de ellos… ¡¿Sabías que Umbridge sigue trabajando?!
–¡No!
–Si y lo peor de todo es que se les permite opinar en asuntos importantes, pues forma parte del Departamento de Control de Criaturas mágicas.
–Pero si ese Departamento ya no existe.
–¿Cómo?
–Si, nosotros fuimos ayer y no había nadie trabajando.
–Pues según me informe, ahí trabaja ella. Harry de verdad crees que ella trabajaría en ese Departamento, solo es una pantalla para cobrar sin trabajar y poder opinar y meterse en asuntos de los que no sabe nada.
–¡Que ladrona! ¡La Universidad sin fondos y estos cobrando sin trabajar!*
Draco no opinaba hasta este último comentario de su esposo:
–Si les indigna tanto hagan algo, por ejemplo en esta fiesta tendrán a la mayoría de magos empresarios, a los aristócratas y a los héroes de guerra, al ministro y uno que otro miembro del Wizengamot. Unan los puntos.
Hermione miró al rubio y tomando un sorbo de té agregó:
–Por supuesto, haciendo presentaciones entre ciertas personas y dejando caer palabras en los oídos adecuados.
–Exacto Granger.
–Y tú Harry ayudarás.
–Oh claro… ¿Cómo?
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Blaise y Ron llegaron a las afueras de la Madriguera y el pelirrojo comentó:
–Espero que mamá haya hecho panques.
–Ron acabas de almorzar.
–Pero siempre tengo un hueco para los postres de mamá.
Blaise sonrió pensando en que debía estar muy enamorado, pues no le importaba si Ron engordaba un poquito. Pasaron por las protecciones del lugar, que los reconocieron de inmediato y entraron a la casa. Blaise se sentó en la sala y esperó a que su esposo buscara a su madre al puro estilo Weasley…a gritos. Ron salió al jardín y dejó solo a Blaise. Fred Y George bajaron, –pues estaban sacando algunas cosas para llevar a su negocio– vieron al moreno y de inmediato fueron con este, a sentarse junto a él uno en cada lado de este.
–¿Qué te trae por aquí cuñadito?
–¿Cómo es que nuestro Ronnie te dejó solito?
–Venimos por su madre y no me dejó solo, está fuera buscándola.
–Oh.
Fred se acercó al moreno y este sintió que su espacio personal era invadido.
–Oye cuñadito ¿no te gustaría hacer crecer tu fortuna?
–Ehm si, en eso estoy trabajando.
–Eso es bueno y que mejor que con gente en la que confíes. –opinó George.
–Sí, mis amigos son confiables. –respondió Zabini.
–¿Oh y la familia? –agregó George.
–Pues no tengo. Mi madre nos abandonó cuando era pequeño, no la recuerdo y mi padre murió en la guerra…
–Me estoy sintiendo ofendido Fred.
–Y yo George. ¿Por qué nos tratas tan mal Blaisito si nosotros te estimamos mucho?
–Si, ya te consideramos como otro hermano. –dijo George.
–Oh, pues muchas gracias… yo también.
–A eso me refiero que somos familia. –siguió Fred.
Zabini asintió y es que no era tonto y sabía lo que esos dos querían, pero si cedía tan fácilmente –como le había advertido Ron– ellos no se detendrían. Claro que la llegada de Molly y el pelirrojo menor detuvieron a los gemelos. Ron caminó a grandes zancadas y levantó a su esposo llevándolo al sillón individual y sentándose –aunque muy pegadito– con este.
–Envidioso. –regañó Fred
–Qué vergüenza Ronnie.
Molly negó y mencionó:
–¿Que estaban haciendo ustedes dos? ¿Molestaron a Blaise?
Los gemelos negaron de inmediato y Blaise tomando la mano de Ron respondió.
–Estábamos hablando de la inversión que hare a su negocio. Claro que solo daré el efectivo y no me inmiscuiré en su negocio a menos que mi inversión no sea redituable.
Los gemelos vieron azorados al moreno que sonreía inocentemente. Ron abrazó a su esposo y miró a sus hermanos mayores. Que solo sonrieron y se levantaron para seguir empacando.
–No sé qué hiciste Blaise, pero mis hijos nunca se habían quedado sin palabras.
–Oh no hice nada solo segui los consejos de mi esposo.
Molly sonrió y agregó.
–Solo déjenme llamar a Arthur para decirle que no estaré cuando regrese hoy del trabajo.
–¿Por qué no le dices que cuando salga vaya para allá? –invitó Ron.
–No quiero que seamos una molestia.
–Hermione no se molestara, al contrario estará feliz de verlos.
–No se…
–Si usted quiere pueden ir todos. –opinó Blaise, seguro de que su amigo Theo no se molestaría.
Molly se opuso un rato hasta que el joven matrimonio la convenció. La matriarca Weasley llamó a los gemelos y a Ginny –esta última algo insegura, y con todos listos salieron rumbo a la mansión Nott.
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Severus acomodó con tiento uno de su calderos favoritos siendo observado por Sirius que se armó de toda, pero toda su paciencia para ser el ayudante del profesor, pues este le prohibía cada dos por tres tocar algo sin que él hubiese cubierto el objeto con cuanto hechizo sabía.
–Sabes ya sé que quiero de pago por ayudarte.
–¡¿Vas a cobrarme?!
–Pues sí. –respondió el animago mirándose la uñas
–Y yo que creí que lo hacías por amabilidad.
–¡¿Yo?! ¡Cómo crees! Si puedo pedir ese cuerpecito a cambio.
Severus se sonrojó y se giró veloz para que Sirius no lo viera.
–Chucho pervertido.
Sirius se encogió de hombros sin refutar eso y acercó al pocionista a su cuerpo.
–Tomemos un descanso.
–Eso… no sería… descansar…
El Black ya se había apropiado del cuello de Severus y lo devoraba con gula, colando las manos bajo la camisa del ex profesor que aún se resistió estoicamente.
–No… Sirius… debo seguir… empa…
–Si… si…
El animago llevó a su esposo hasta la mesa que servía a este para colocar los ingredientes –que ya vacía– sirvió para que lo sentara sobre ella y él pudiera ir desabotonando la camisa y el pantalón. Los besos iniciaron y cuando Severus sintió que el animago bajaba, lamiendo todo a su paso y Severus no pudo evitar querer probar la piel de este y mordió el hombro de su amante.
–¡Auch! Y dices que yo soy el chucho.
–Cállate Puchi.
–Con esa voz jadeante hasta ese Puchi me pone caliente.
–Idiota.
Sirius subió las piernas de Severus sobre la mesa y bajó los interiores de este dejándolo con el miembro erecto al aire.
–¡A comer!
–Black eres un guarro.
–No más de lo que sería Rebastan.
–Oh y eso mató la pasión…
Dijo Severus alejando al animago y levantándose. Este corrió a detenerlo.
–Fue una broma Sev.
–Púes eres peor que Dumbledore y su sentido del humor.
–¿Me perdonas?
–Ya que, pero quiero el nuevo modelo de balanza.
Sirius se sintió manipulado, pero no se preocupó, Severus era un Slytherin de tomo a lomo. El de ojos grises se restregó contra Snape diciendo:
–Aún estoy interesado.
–Y yo.
Sirius alzó al exprofesor y este enredó sus piernas en las caderas del animago. El heredero Black llevó a Severus la habitación que compartían y es que no consideraba que hacerlo en lugares poco cómodos fuese sano para el estado del pocionista. Al llegar a la recamara Sirius recostó a Severus en la cama y siguió con la exploración del cuerpo de este, hasta que el momento que ambos deseaban se cumplió y el animago penetró al pocionista comenzando los movimiento de cadera que con algo de caricias y masturbación contribuyó a que el orgasmo llegara. Recostados, Sirius se acomodó sobre el pecho de Severus.
–Me dio sueño.
El ex profesor ya no respondió, pues ya estaba dormido.
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Hermione fue informada de las visitas que llegaban y ella pidió que los llevaran al salón. Harry se alegró de ver a todos los pelirrojo y Draco ofreció su mejor sonrisa yendo detrás de su esposo a saludar. Fred y George miraron al rubio y se acercaron:
–Malfoy creímos que no estarías aquí.
Harry se giró al escuchar la frase y ya estaba a punto de defender a su esposo, cuando este respondió.
–¿Por qué?
–Bueno es que no hemos tenido el gusto de verte desde que la guerra terminó.
–Ustedes saben, las ocupaciones me impidieron acompañar a Harry cuando fue a su casa, sin embargo les debemos una visita.
Fred y George no se quedaron conformes y agregaron:
–Pues si no hay problema preferimos visitarlos en su casa…
–¿O hay problema?
–Por supuesto que no será un placer recibirlos. A todos –respondió Harry abrazando a Draco y deseando incluir a Ginny en la invitación.
–Si, si vemos que hay amor aquí –se burló George.
–¡Ugh que cursis! –dijo dramáticamente Fred.
–Envidia pura y mera envidia –se burló Harry.
Hermione se rió y pidió que se sentarán.
–Mira si no te molesta ni a tu esposo tampoco, mejor danos un tour por la casa –pidió Fred.
–Theo no está, pero si lo esperan él puede guiarlos, pues yo todavía me pierdo un poco.
Los gemelos aceptaron y con casi todos reunidos inició el intercambio de ideas en donde todo mundo opinó y se fue haciendo una lista de lo que se necesitaría y quien se haría cargo de cada cosa. Draco y Blaise se encargarían de comentar con sus conocidos y las invitaciones vía lechuza se enviarían poco después claro que todo sería muy exclusivo y las invitaciones irían con hechizo de protección para evitar falsificaciones.
Zabini se sentó cerca de Draco:
–Debemos invitar a los Greengras.
–Si.
–Lo digo porque ellos no están muy contento contigo y con tu familia.
–Ellos son los que llegaron a falsas conclusiones.
–La verdad yo también creí que te casarías con Astoria.
–Tal vez…
Blaise cambió de tema, más ninguno de los dos notó que cierto moreno de ojos verdes había puesto mucha atención a la plática de ellos dos.
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Lucius se sentó en la salita de la habitación y vio como Remus llamaba a Nulo para preguntar:
–En cuanto llegue el medimago hazlo subir.
–Si amo. Llegó esto para el amo Lucius.
La creatura entregó un rollo de pergamino y desapareció. El licántropo caminó hasta el rubio que recibió el rollo desenvolviéndolo.
–Lo mandó Peter.
–¿Qué es?
–Cartas de los dos socios que abandonaron ayer la reunión.
–Oh.
–Piden que se termine la sociedad y se le entregue la parte que les corresponde.
–¿Es mucho?
–No, pues tenían acciones en las dos fábricas que se quemaron y en una que está funcionando.
–La que no visitamos ayer y dijiste que me gustaría.
-Si… es una fábrica de dulces.
–Vaya, no creí que tuviese una.
–Claro, solo que esta bajo otro nombre y es que hay magos y brujas que no comprarían algo con mi apellido en la envoltura.
–¿Chocolates también? –preguntó con sospecha el rubio trigo.
Lucius sonrió sin responder.
–¡No puedo creerlo!
–Exactamente la marca que te gusta, chocolate traído de Suiza y de su originario México. **
–Lucius Malfoy en que negocio no tienes metidas las manos. –dijo con sarcasmo Remus.
–En la farmacéutica, esa es exclusiva de los Black. –bromeó el de ojos plata– por eso me pareció extraño que Narcissa no te diera un potente e invisible filtro de amor.
–Ella no hubiera…
–Es hermana de Bellatrix.
Nulo apareció interrumpiendo la respuesta de Remus:
–El medimago llegó, amos.
Lucius asintió y Remus ordenó que subieran. Lupin se levantó y preguntó:
–¿Es tu medimago familiar o sea que es…?
–Si muy viejo, él fue el que les informó a mis padres de mi fertilidad y también el que la oculto.
–Ya…
Lucius observó a Remus y preguntó.
–¿Qué sucede?
–Mis instintos lupinos.
–…
–Soy muy celoso y posesivo.
–¡¿De verdad?!
–Bueno no la has notado por que no considero a ninguno de los magos que te rodean como una amenaza…
–¡Oh! por eso no quieres que vaya a hablar con los licántropos.
–Por eso y por tu seguridad si bien sabes que eres mi pareja, sigues siendo muy deseable para ellos y ahora gestando…
Lucius sonrió. Unos golpes en puerta sonaron y ellos permitieron el paso. Un anciano entró saludando cortés y Lucius se levantó a recibirlo.
–¡Lucius!
–Sanador Macgrey. –el anciano saludó efusivamente al hombre de cabello platino y este se acercó a Remus– Mi esposo, Remus Lupin.
–Mucho gusto.
Remus saludó, pero de pronto se quedó envarado y sus ojos brillaron.
–Ah esperen, mi nieto Patrick ha venido conmigo, es mi ayudante, pues fue el único que siguió mis pasos y es medimago.
Un mago de cabello castaño oscuro y ensortijado, como de unos treinta o menos años de edad, entró y saludó. Sus ojos avellana recorrieron las dos figuras de los anfitriones, deteniéndose segundos en la de Lucius, algo que para un ojo normal hubiese pasado desapercibido, pero que para un licántropo pareció un claro desafío. Remus se colocó estratégicamente entre su rubio esposo y la mirada del joven medimago.
–Pasemos –invitó el Malfoy ajeno a lo que sucedió.
–Comencemos con las preguntas obligatorias Lucius –dijo el Macgrey mayor.
–Si.
Todos se sentaron en la salita en lo que Patrick agrandaba los maletines y colocaba el instrumental sobre la mesa que usaría todo a golpe de varita. Remus se sentó y abrazó a Lucius que si bien se extrañó no dijo nada, pues estaban frente a otras personas.
–¿Cuándo dejaste de usar el hechizo anticonceptivo?
–… Desde… que Draco tenía tres años…–El medimago miró al rubio platino– ¡¿Es que para que tenía que utilizarlo?!
–Bien, bien no te alteres. ¿Has tenido algún aborto?
–¡¿Qué?! ¡No!
–Lucius… –calmó Remus y se giró hacia el mayor– Lucius no había tenido nunca relaciones con varones.
Patrick escuchó esa frase y vio de reojo a los rubios notando algo que si no tuviera la misma… enfermedad, no hubiese notado en las acciones de Remus.
–Oh, bueno es que hace tanto tiempo que no he revisado a este muchacho. –acusó el medimago de más edad.
–Desde hoy veré que eso no vuelva a suceder. –aseguró Remus.
–Yo soy muy sano –se defendió el rubio platino.
Los presentes no quisieron llevarle la contraria al Malfoy.
–¿Y que síntomas o porque crees estar gestando?
–Bueno… Yo… –Lucius miró a Remus.
–Tú decides Lucius, si confías…
El rubio platino asintió y se giró hacia el medimago respondiendo.
–Mi esposo es… Licántropo.
–…
–Y yo sentí que mi pareja estaba gestando…, pues…
–Está bien señor Remus entiendo –ahora fue el turno del medimago de ver a Patrick y este asintió– lo sé porque mi nieto en esta guerra… fue mordido. La verdad es que esta tarde rogaba a Merlín porque Lucius no se diera cuenta, pues con la situación y todo lo que ha sucedió… el trabajo para él no es mucho y si Lucius se daba cuenta hasta yo saldría despedido.
Lucius se removió inquieto y Remus tuvo que levantarse y caminó hasta el otro mago haciendo que este se pusiera en guardia. Los ojos de ambos brillaron y Remus avanzó amenazador hacia el más joven… un gruñido salió desde la garganta de Lupin…
–Lo supe desde que entraste…
–No soy una amenaza.
Los otros dos presentes optaron por retirarse, pero Lucius estaba pendiente por si tenía que detener a su esposo.
-¿No lo eres? ¡¿Y porque ves a mi esposo de ese modo?!
Patrick no respondió. Remus tomó de la bata al joven y lo estampó contra la pared gruñendo más ferozmente, hasta que los ojos del más joven se inclinaron sin mirarlo. Para ellos eso había sido que el joven había aceptado la supremacía del lobo mayor. Remus dejó al joven medimago y regresó con Lucius al que abrazó y beso, luego miró al anciano:
–Lamentó lo sucedido, pero mi esposo necesitaba sentir que su nieto no era una amenaza ni para él ni para mi hijo y yo… por mis instintos.
–¿Señor Lupin usted tiene mucho tiempo con esta enfermedad?
–Si desde niño.
–Es que Patrick… no sabemos mucho como manejar esto.
–¿Toma matalobos?
–Es escasa ahora con los negocios cerrados y con pocos galeones, la que hemos conseguido no es muy buena –respondió Patrick que ya se había atrevido a acercarse.
El anciano interrumpió:
–Pero que poco profesionales, si hemos venido a atender Lucius y no a contar nuestros problemas.
Lucius se levantó y fue hasta el cambiador para desnudarse y quedar en bata. Remus se acercó a los medimagos y pidió.
–Por favor solo que se quede tu abuelo –pidió a Patrick.
El joven sanador salió.
–¿Aun tiene problemas con que Patrick se porte inapropiadamente con Lucius? –preguntó realmente preocupado Macgrey, pues si Remus lo exigía, ellos perderían el trabajo.
–Oh no, son celos normales. –comentó el licántropo.
Lucius salió y Remus fue por él para recostarlo en la cama sin separarse, solo lo mínimo para no estorbar al medimago. La revisión terminó y el anciano anotó en un pergamino:
–Ciertamente quince días de gestación, el embrión está sano y desarrollándose normalmente. Recomiendo alimentos bajos en sodio y mucho hierro, hare una lista. Puede hacer actividades normales sin exagerar que si bien todos está en orden, la edad no es una ventaja.
Lucius suspiró resignado y se dirigió al cambiador. Al quedarse solos, Remus preguntó al sanador:
–¿No se puede saber si mi hijo heredara mi enfermedad?
–Me temo que no señor Lupin, hasta que nazca.
Remus no agregó más y ambos vieron salir al rubio platino que iba acompañado por Nulo quien lo ayudó a desvestirse y vestirse. Patrick entró y guardó todo de nuevo y Lucius lo invitó a tomar un pequeño refrigerio en el jardín. Ya en el jardín y comiendo, Remus sintió un apretón en la mano y una mirada significativa de parte de su pareja.
–¿Patrick en que te especializaste?
–Medicina familiar.
–Que bien ¿Trabajabas en San Mungo?
–No, lo hacía por mi cuneta.
–¿Y ahora escasea?
–Es que los días de luna llena, un poco antes y después de ella, no puedo salir.
–Además que si la gente se enteró de tu condición…
–Me temo que fue muy cerca de mi casa y en un ataque por lo que ocultarlo es imposible.
Lucius seguía la conversación sin participar y es que si bien no le temía a su esposo por obvias razones, su fobia no abarcaba a los otros licántropos. Deseaba que el joven medimago se uniera a la plantilla de trabajadores en la fábrica como sanador de esta, pero dejó que Remus se encargara de las negociaciones.
–Lucius y yo tenemos un proyecto y…
Cuando los dos medimagos se retiraron los Malfoy Lupin, ya tenían un medimago para atender a los trabajadores de la fábrica y sus familias, y Patrick un trabajo seguro con prestaciones de ley, incluida la matalobos exclusiva, hecha por el creador de esta, Severus Snape.
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Theo arribó a su casa y encontró la reunión en su apogeo y unos felices gemelos Weasley desesperados porque les mostrara el lugar que si bien el Slytherin sospechaba de las intenciones de esos dos, prefirió no ahondar en el tema y les cumplió su petición. Al recorrido se les unió Ginny, Harry y Ron.
Draco y Zabini se quedaron afinando las ideas y luego se alistaron para salir. Hermione los detuvo:
–¿No se quedaran a comer?
–No, puedes excusarnos es que tenemos cita en la cámara de los Lores, para ver a los que invitaremos.
–Y ver cuántos aún viven –se rió Blaise.
–Pero nuestros esposos se quedan y regresamos por ellos –confirmó Draco.
–Y es que en cuanto esta noticia se sepa habrá una revolución de llamada por red flu y visitas inesperadas. Hay que estar preparados. –comentó Blaise.
–Oh si, porque habrá advenedizos que quieran estar presentes para buscar un beneficio, desde un matrimonio hasta negocios.
–Eso es cierto –afirmó Molly– lo recuerdo de cuando yo era soltera y no ha cambiado mucho.
–No, solo que ahora son más sinvergüenzas –aceptó Zabini.
Draco carraspeó y vio que no hubiese regresado ninguno de los del tour.
–Cuidado con Theo, Hermione, hay brujas que no les molestaría ser amantes de un sangre pura
A pesar del sonrojo en las mejillas de Draco, Hermione vio a Molly y este asintió.
–Son tiempos difíciles Hermione –confirmó Molly.
–Pero no invitaremos a esas personas –dijo inocentemente la castaña.
Zabini respondió con una sonrisa.
–Como bien dice mi suegra, son tiempos difíciles y pocos son los que sabemos realmente si aún tienen fortuna, por lo que si queremos recaudar recursos para la Universidad, tendremos que aceptar a todos y hasta que estén aquí, sabremos quienes si donaran. Además tendremos estrellas del deporte, dueños de los equipos, autoridades del Ministerio, embajadores, etc.
–Esto realmente… –decía la señora Nott.
–Será mucho trabajo –dijo el rubio– por lo que creo que mi madre también seria de ayuda, si les parece.
–Por mi está bien –aceptó Molly.
Los dos jóvenes salieron rumbo a la casa exclusiva de la cámara de los Lores.
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Si bien hubo algunos rumores porque Draco llegó en vez de Lucius a ocupar el lugar de la cabeza Malfoy, no hubo contratiempo y es que los dos chicos notaron que la mayoría de los Lores, eran jóvenes, lo que significaba que los ancianos estaban muertos o encerrados. Draco y Blaise se sentaron en una mesa y pidieron algo de vino, pronto algunos otros Lores se fueron acercando comentando.
–¿Draco, como está tu adre?
–Bien gracias.
–Supongo que reposando.
–¡No Hughes, los negocios no descansan!
–¡¿Sigue trabajando?! –peguntaron más magos interesados.
–Si de hecho tiene nuevos proyectos
Desde ese momento las conversaciones giraron en torno a los nuevos negocios de lo Malfoy, Zabini, Nott y Parkinson y es que lo que esos chicos tenían en común, es que desde pequeños fueron educados para buscar buenos tratos y conexiones como fuese.
–¡¿Casado?! –gritaron a coro los decepcionados pretendientes de Zabini.
–Oh sí, mi esposo es Ronald Weasley.
Algunos sin pudor comentaron ¡Claro un héroe y sangre pura! Blaise no quiso sacarlos de su error, pues consideró que el amor entre Ron y él, solo les concernía a ellos dos. Por otro lado se escuchó.
–¡Por supuesto Harry Potter, no podía ser otro verdad Draco! –felicitaron al de ojos grises
–Claro. –Aceptó el rubio orgulloso– Mi esposo, él quiere estudiar Antropología mágica, pero…
Draco relató su experiencia en la Universidad y de ese modo se coló el tema de la fiesta y al hacerlo, mucho de ellos pidieron ser invitados, pues deseaba ayudar a tan loable causa.
Los más viejos a pesar de no participar hasta ese momento en la conversación, también se unieron a la petición. Zabini sonrió amablemente y aseguró que vería que todos fuesen invitados.
Esa tarde de regreso a la mansión Nott, Draco comentó:
–Lo más difícil les toca a padre, a Theo y a Sirius.
–¿Qué?
–En la fiesta ellos deben estar vigilando que no haya abusivos que busquen beneficio para ellos sin dar nada a cambio.
–Qué bueno que solo me tocó ser un poco amable.
–Yo no diré nada, pero en la fiesta Weasley tendrá que volverse crup guardián.
–Por cierto ya le dijeron a tu padre y los Black.
–No, pero no se negaran. Iré a verlos hoy.
Los dos jóvenes entraron y los recibieron con muchas preguntas que respondieron antes de sentarse.
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Severus se acomodó en el sillón y tomó un sorbo de té. Sirius había salido en su forma animaga a ver Hagrid. La chimenea se escuchó y se asomó el rostro de Draco:
–Padrino déjanos pasar.
El pocionista abrió la conexión y aparecieron Harry y Draco.
–Buenas tardes Severus –dijo el rubio.
–Hola profesor.
–Buenas tardes ¿Qué hacen por aquí?
–Visitándolos e invitándolos. –dijo el rubio.
–¿A dónde?
Harry miró a su alrededor y preguntó.
–¿Y Paddy?
–Fue con Hagrid.
–Voy con ellos.
El moreno salió y recorrió lentamente los pasillos recordando el tiempo que pasó en Hogwarts y sonrió con nostalgia, sabiendo que muchos de sus profesores ya no estarían nunca más ahí. Harry salió a los jardines y de ahí fue hasta la cabaña y no llegó a ella, pues un enorme perro salió a recibirlo feliz, arrojándosele, tirándolo y lamiéndole la cara.
–Ya Paddy.
Hagrid salió y al verlo gritó feliz.
–¡Harry!
Los tres se reunieron en el patio y el moreno sintió el abrazo de Hagrid.
–Qué bueno es verte.
–Lamento no haber venido antes.
–Está bien, entiendo que siendo recién casado no podías venir.
Harry se sonrojó.
–¿Y cómo estás Harry? Leí El Quisquilloso. Luna me lo envía y… ¿eres feliz?
–Lo soy y mucho Hagrid.
–Me alegro, a Dumbledore también le hubiese alegrado, te mereces serlo.
Harry sonrió y dejó que su gran amigo le mostrara sus nuevas adquisiciones –criaturas indefensas por supuesto–, Paddy correteaba feliz sin ponerles mucha atención. Poco rato después Draco y Severus se les unieron y eso para Hagrid significó mucho, pues pudo ver como Harry y Sirius estaban más que felices a lado de esas frías serpientes... más bien no tan frías.
Sirius se trasformó para acercarse a Severus y Harry preguntó por qué:
–Por qué no quiero que mi pelo le cause alguna alergia a Severus durante este tiempo.
Hagrid fue invitado a cenar con los otros cuatro y cuando Harry y Draco dejaron Hogwarts, se fueron no sin antes prometer ayudar en la mudanza de esos dos al otro día.
Los dos chicos salieron de la chimenea comiéndose a besos y al escuchar un carraspeó se separaron.
Remus los veía con ceño adusto, detrás de él…
–¿Cómo les fue? –preguntó un tranquilo Lucius tomando lo que parecía una malteada– Ya Remus que aparte de que son mayores, son un matrimonio.
Remus se calmó y asintió derrotado.
–Bien y tenemos muchas novedades –respondió contento el moreno.
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La noticia insidiosa de los embarazos y matrimonios arreglados de los héroes y los mortifagos redimidos, no fue más que borrón y cuenta nueva, pues el articulo con hechizo Veritas de El Quisquilloso ató de manos a Rita y a sus editores sin que esta pudiese hacer nada, viendo cada palabra calumniosa que escribía en contra del tema desaparecía como si nunca hubiese estado, y ni hablar de esto, pues el mismo hechizo le impedía hablar de él. Por esto el otro tema que captó la atención fue la fiesta que se llevaría a cabo para recaudar fondos para la Universidad mágica y en la que muchos de los grandes empresarios y héroes de guerra estaban involucrados. Por desgracia para Rita esta era también exclusiva del Quisquilloso. Mas ella no era una conformista y juraba que entraría en la fiesta fuese como fuese.
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Remus y Harry ya estaban listos esperando a que los Malfoy terminaran esa llamada por red flu con algunos proveedores de Japón, pues irían a ayudar en la mudanza a los Black. Aunque realmente solo iban a reunirse con ellos, pues la mudanza solo consistía en llevar cajas reducidas. Por lo que se convirtió en una reunión donde hasta los Weasley se colaron. Draco y Harry se perdieron en los terrenos de la casa y buscaron un lugar que hechizaron para no tener miradas indiscretas, mientras que Blaise era perseguido por su esposo en el ático de la casa, que estaba muy limpió e iluminado. El moreno se asomó por la pequeña ventana redonda y Ron llegó por detrás para besar el cuello de este.
–Calma, que nos verán.
–Claro que no, mamá trajo tarta y ya la están comiendo.
–…
Blaise sintió como sus pantalones eran bajados y como el pelirrojo se hincaba detrás para besar su trasero y lamerlo separando las nalgas y siguiendo con el agujerito…
–Ron…
El pelirrojo subió de nuevo y aferrando a su esposo fue entrando en él sin soltarlo y sin dejar de besarlo detrás del cuello y los oídos. Zabini se recargó en la ventana para recibir las embestidas de su esposo y complacerse en esa entrega.
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Fuera de la mansión y tendido en el pasto, Draco veía como el moreno se empalaba en su miembro y le sonreía coqueto.
–Harry… eres tan… sensual…
Harry se sonrojó, pero sin dejar de moverse sintiendo como la resistencia del rubio iba cediendo y percibió el cálido semen de este inundarlo, llegando también al fin.
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En el jardín de la mansión Sirius se recargó en Severus suspirando:
–¿Que sucede?
–Creo que un par de parejas van a estrenar nuestra casa.
Severus rodó los ojos y comentó:
–Mientras esos mocosos calenturientos no se metan a nuestra recamara, ni a mi laboratorio.
El animago sonrió.
–Cierto.
Ajenos a lo que los dueños del lugar pensaban, los demás seguían comiendo y conversando y es que en una ocasión para recordar Arthur y Lucius parecían hablar uno con el otro… amablemente.
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Ragmar Dorkins le extendió el sobre a Olliver y este lo miró con curiosidad.
–¿Qué es?
–Lee.
El chico leyó:
–Oh, lo que toda la gente comenta. No tienen vergüenza, algunos apenas si tienen trabajo y ellos haciendo fiestas, me extraña de los gryffindor.
–No entiendes chico, en este mundo todo se mueve con dinero.
–Y ellos se dejaron comprar.
–Que tu rencor no te ciegue.
–No es eso.
–No me engañas. –cortó el entrenador y agregó explicando– Déjame explicarte. Ellos recaudarán fondos para reabrir varias facultades de la Universidad y un fondo de becas para los estudiantes. Realmente crees que todos los magos de las nuevas generaciones tienen recursos para estudiar una carrera. No con la economía como está y además el Ministerio no tiene tampoco fondos para sacar adelante a las Instituciones.
–Pues muy buena explicación, sin embargo tengo mis dudas.
–Aun no comprendes ni con el artículo que salió.
–Por favor, Luna Lovegood es amiga de ellos, seguro que hasta les hizo un favor. Los gemelos Weasley me comentaron que Draco Malfoy ni siquiera los había visitado que no fue con Harry cuando este lo hizo.
Ragmar Dorkins se resignó ante la negativa de su jugador y por la manía de este de ver cosa donde no las había y agregó:
–Pues por eso te mostré la invitación para que vayas conmigo. Te doy una oportunidad de ver por tus propios ojos la verdad.
Oliver aceptó y aseguró:
–Te haré ver lo que en verdad sucede.
Ragmar negó y sonrió:
–Dejemos eso por la paz y entrenemos.
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Los elfos de las tres mansiones –Zabini, Malfoy y Nott– trabajaban a marchas forzadas e incluso se tendrían que comprar más, pues Molly y Narcissa eran bastante estrictas.
Faltaba solo una semana para la fiesta y ya se vería si tanto trabajo y esfuerzo funcionaria.
…
*No sé en otros países, pero aquí en México empezando por los Senadores y Diputados son así, cobran sin trabajar.
**Fue una flor para mi país, que aunque casi nadie lo sepa, el cacao es orgullosamente mexicano.
Miles de gracias a todos sus comentarios:
Luna Oscura1, xonyaa11, susigabi, Alba marina, Gabriela Cruz, sophie cullen swan, Renesmee Black Cullen1096, cari -Ahora si todos son matrimonios jejeje-, sailor mercuri o neptune, Tracy Cullen Malfoy, Jaquelin-25, Ale-are, NUMENEESSE, arita -Oh Padre amo ese fic jejeje y este, pues aún no sé cuánto dure ;)-, Tsuki Lamperouge, valessilova, setsuna-GW y dobbyhp.
