Viviendo entre sombras

Capítulo 21: Esperanza

Cada día que pasaba terminaba más asombrado aún de cuán extrañas eran las hembras de aquel pequeño planeta azul. No habían pasado ni siquiera cinco minutos en presencia de la platinada de top y shorts que parecía tener una especie de altercado con Bardock, para que luego de un minúsculo estornudo se transformara en una serena mujer de cabello púrpura y enormes ojos del mismo color.

Al príncipe le corrieron varias gotas de sudor por la frente e incluso mostraba los colmillos, algo nervioso. Y dudaba un poco si deseaba o no permanecer allí para entrenar.

— Si la hago estornudar otra vez volverá a ser la misma de antes —Dijo Bulma y rápidamente tomó la hierba de los labios de Bardock y se abalanzó sobre Launch.

Inocente, la de piel de porcelana se quedó estática observando como su amiga peli azul era aprisionada por los brazos del saiyajin de bandana.

— Te dije que no lo hicieras —Le recriminó Bardock, molesto.

— ¡¿Y a mí por qué habría de importarme?! —Gruñó Bulma tratando de liberarse.

Vegeta alzó una ceja. ¿Qué demonios hacía Bardock?

— ¡SILENCIO! —Se escuchó de la voz del príncipe y los tres restantes giraron sus rostros hacia él.— Bardock, debo saber dónde está Nappa. Quiero comunicarle mis nuevos planes. Así que apreciaría que dejaras de jugar con las mujeres de este planeta.

El guerrero soltó inmediatamente a Bulma, quien parecía ya no oponer resistencia alguna.

— De acuerdo, le mostraré dónde está.

— ¿Se marchan? —Cuestionó la dulce y calmada voz de Launch y el saiyajin de clase baja la miró de reojo. No podía evitarlo.— Cuídense mucho —Le dijo y le sonrió dulcemente.

Bardock infló el pecho en una respiración y se pintaron de rosa sus morenas mejillas, y en son de evitarse más bochornos, alzó vuelo seguido por el príncipe de su especie.

Una vez lo suficientemente lejos, Bulma se acercó por un lado a la morena recién "llegada" con una expresión de un niño planeando una travesura y la mujer se sonrió con inocencia sin esperar los futuros intentos salvajes de hacerla estornudar nuevamente.

Vegeta no iba a permitir que aquellas peculiares hembras lo distrajeran o perturbaran lo que sentía en aquel momento. Tal vez venir a la Tierra o había sido una pérdida total de su tiempo, quizás podría entrenar en las deplorables condiciones que tanto deseaba de una manera más cómoda y la sola idea lo hacía sonreír. Por fin, después de tantos días de tortura, había recuperado una pequeña porción de esperanza. Ahora el panorama no se veía tan crudo y quizás sí tuviera la posibilidad de sobrevivir a un ataque del ejército de Freezer, una muy pequeña posibilidad a la cual se aferraría hasta el último momento.

Delante de él, guiándolo, se encontraba el muy incómodo Bardock. Era extraño pero cada vez parecía sentirse menos incómodo alrededor de los humanos. Unos meses atrás probablemente hubiera calcinado viva a cualquier hembra que osara dirigirle una mirada reprobatoria. Sin embargo minutos antes se encontraba sosteniendo a Bulma por los brazos evitando que hiciera resurgir la impetuosa rubia, sonrojándose ante la sincera sonrisa de la menuda morena.

El guerrero nuevamente imaginó la delgada figura de piel color leche, sonriéndole y mirándolo con esos profundos y enormes ojos púrpura, sólo para terminar sacudiendo la cabeza e intentar quitar esos extraños pensamientos de su mente. Pero simplemente, jamás había tenido oportunidad de posar su mirada sobre tan perfecta y cubierta de un manto de ingenua seguridad.

— Apresúrate —Demandó Vegeta y Bardock se sobresaltó, se giró levemente y aceleró su vuelo luego de asentirle.

Luego de unos minutos vio la pequeña morada de su hijo y lo recordó. Recordó como Kakarotto había enviado a su hogar a Nappa y estaba seguro de que él ya se habría encargado de terminar con su nieto bastardo. Siendo así, era de esperarse fricción entre ellos al arribar pero no había manera de evitarlo, lo mejor sería encontrar al príncipe Tarble y retirarse hasta que Kakarotto volviese a entrar en razón.

Dentro de la morada Goku cambió su semblante pacífico y miró en dirección a donde se encontraban Bardock y Vegeta, a las afueras de su hogar, con el ceño fruncido. Su mujer, sentada a su lado en la mesa junto con el resto de sus amigos notó de inmediato el cambio.

— ¿Todo está bien, Goku? —Cuestionó la ama de casa, acariciando su vientre.

— Vegeta está aquí —Espetó con frialdad a sabiendas de lo que podría ocurrir a continuación.

— ¿Vegeta? —Dijo sorprendido el pequeño príncipe y de inmediato se levantó de la mesa junto con Nappa, quien antes de acompañarlo miró con desconfianza a Kakarotto, por sus aparentes nuevas habilidades.— Ya se cumplió una semana, espero que Bulma esté bien —Se dijo al tomar la puerta de entrada para luego encontrarlo allí, parado y de brazos cruzados.

Nappa salió rápidamente, quedando enfrentado al otro par.

— Ve-Vegeta… —Pronunció Nappa, debía darle la penosa noticia de haber sido derrotado por Kakarotto en algún momento.

— Cambio de planes, Nappa —Espetó con una sonrisa y de la frente de su hermano corrió una gota de sudor frío, temiendo que hubiera ocurrido con su amiga de cabellos azules.— Nos quedaremos aquí por un tiempo más —Espetó sonriendo y el resto no pudo contener su sorpresa. Vegeta era quien más deseaba largarse del planeta y ahora se sonreía ante la noticia.

— ¿Qué sucedió con Bulma? —Preguntó Tarble al tiempo que el resto de los humanos comenzaban a salir de la morada y entre ellos el actual novio de la mujer en cuestión.

— ¡¿Bulma?! —Dijo Yamcha empuñando sus manos para luego dirigir su colérica mirada hasta el de cabellera puntiaguda.— ¡Te juro que si le hiciste algo voy a—

— ¿Vas a qué? Puedo asesinarte a esta distancia en un segundo y ni siquiera te darías cuenta. Así que mantente al margen, insecto —Le contestó al devoto novio y se giró a su hermano, con un gruñido.— ¡La mujer está bien! —Vegeta sentía como su humor decaía lentamente con cada intromisión, hasta que escuchó la voz de su fiel lacayo.

— Vegeta, tengo algo que decirte… —Dijo con la cabeza gacha.

El príncipe levantó una ceja y miró al grupo.— ¿Esa hembra está preñada? —Cuestionó al ver como la hembra se escondía detrás del torso del saiyajin de clase baja.

Al escuchar la pregunta, Milk se hizo un par de pasos hacia atrás, sólo para que su fiel esposo se interpusiera entre ellos, preparándose para la pelea.

— Así es —Le contestó Goku.

— Vaya —Pronunció y comenzó a reírse levemente.— Como si no tuvieras ya, suficiente de qué avergonzarte —Le dijo a Bardock mirándolo de soslayo.

El guerrero estaba estático. ¿Cómo podía ser que el hijo no nato de Goku permaneciera allí, en el vientre de la mujer? Estaba seguro de que al momento de dejarlos a solas con Nappa y su convicción por seguir las leyes de los Saiyajins, terminaría en un par de minutos con la pequeña criatura que se gestaba.

— Vegeta, intenté eliminarlo como se supone… —Comenzó, Nappa— Pero… Kakarotto me venció en combate y… me perdonó la vida.

— ¡¿QUÉ?! —Se oyó de Vegeta y Bardock, quienes tras el shock de esas palabras miraron fijamente a Kakarotto, quien seguía preparado para el momento de una nueva pelea.

No puede ser, es imposible. Kakarotto es un simple guerrero de clase baja, es imposible que pueda vencer a Nappa, ¡jamás! —Y de pronto se le apareció una voz familiar entre sus pensamientos, algo que ya había escuchado antes y en ese momento pareció hacer un click en sus pensamientos.— "Puede modificar la gravedad que haya dentro de la cámara, a Goku le gustó mucho entrenar aquí, pero desde que Milk se embarazó dejó de usarla para pasar tiempo con ella." —En ese instante estaba tan asombrado que pasó por alto el comentario de ella, pero eso ahora no era lo importante. Ahora todo se explicaba por sí solo. Kakarotto había entrenado en esa cámara de gravedad que había construido la científica y gracias a ello había logrado vencer a Nappa, era obvio. Entonces si él entrenara por el doble de tiempo entonces…— Es perfecto —Espetó con una sonrisa y los saiyas restantes se extrañaron, fue entonces cuando el príncipe soltó una carcajada victoriosa y apretó los puños con fuerza. Estaba emocionado, quizás de esta manera sí lograría vencer a Freezer.

— ¿Per… perfecto? —Cuestionó con duda, Nappa.

Aún los hombros de Vegeta se meneaban por la risa, entonces miró a Goku con media sonrisa dibujada.— Tienes suerte, Kakarotto. Me has dado la mejor noticia en mucho tiempo y te ganaste mi clemencia y la de tu hijo bastardo.

Goku relajó su posición, sin entender lo que sucedía. Nappa se giró al saiyajin de clase baja, nadie lo podía creer, ¿Vegeta estaba demostrando clemencia?

La felicidad que lo embargaba era tan grande que no se tomaría ninguna molestia más que retirarse junto con su lacayo a las instalaciones de la cámara de gravedad y compartir con él sus planes.

— Nappa, sígueme — Le ordenó y comenzó a levitar aún de brazos cruzados y volvió a reír antes de retirarse a toda velocidad, seguido de su subordinado.

Bardock aún estaba estático, levantó la mirada y encontró la de Tarble, plagada de repudio y decepción.

— Debemos seguirlo —Espetó Bardock y Tarble siguió a su hermano mayor sin dirigirle la palabra al de bandana. El saiya lo observó partir, extrañado de su actitud reprobatoria.

— Lamento que no te saliera como planeabas, padre.

El aludido se giró, con el ceño fruncido y sin dedicar más palabra se retiró siguiendo al trío que se había marchado.

Bardock tenía sus razones para aceptar que Kakarotto haya nacido con un escaso y patético poder de pelea, al igual que el Rey las tenía para con Tarble. Había aprendido que debía continuar esperando cosas mejores de él y entendido finalmente que no era la culpa de ninguno haber nacido así, sin embargo engendrar un hijo faltando a las reglas que se le había inculcado toda su vida era una falta total de respeto a él y a todo un imperio caído.

Tarble no comprendía qué era lo que le había sucedido a ese soldado, que lo había ayudado y prácticamente consolado, en aquel frío y sombrío planeta habitado por seres de sangre fría; cuando su hermano, como tantas otras veces, lo había despreciado. Parecía haberse olvidado de aquellas palabras reconfortantes que le brindó, u tener otras para su propio hijo. Bardock compartía con Nappa un inquebrantable respeto hacia su patria y al rey Vegeta, aunque su actitud y semblante eran más severos que los del calvo.

Vegeta aterrizó en el laboratorio una vez más, aunque ésta, visiblemente más animado. Ni siquiera prestó atención, al entrar, a las maniobras de Bulma y Launch, sosteniendo entre sus manos armas de asalto y apuntando hacia el otro lado de la habitación. Nappa, quien entraba detrás del príncipe, en cambio alzó una ceja y ralentizó su paso, extrañado, para luego proseguir más a prisa al ver como el otro se desaparecía en un corredor. No tardó demasiado en encontrarlo otra vez, parado y sonriente frente a una habitación de vidrios ahumados. Vegeta no cabía en sí mismo por toda la expectativa que le generó la derrota de Nappa a manos de Kakarotto, lo cual no podía ser adjudicado a nada más ni nada menos que a aquella cámara de gravedad que pronto estaría utilizando.

Hacía demasiado tiempo que Nappa no veía esa mirada de satisfacción en él, mucho menos ese semblante tan orgulloso y similar al de su padre. Pero no podía evitar preguntarse si estaba en sus cabales, después de lo que había tenido la desgracia de comunicarle, esperaba que mínimo se lo reprochara o se mostrara incrédulo.

— Lamento lo que sucedió, Vegeta…

— Aunque no lo creas, Nappa, fuiste útil como no lo has sido desde hace mucho tiempo —Le dijo Vegeta con media sonrisa clavada en el rostro mientras presionaba en aquel pequeño panel que Bulma había utilizado frente a él. El enorme soldado calvo esbozó una expresión de no comprender y el príncipe soltó una risa casi inaludible.— Kakarotto pasó por un entrenamiento especial durante su estadía en éste planeta y esa es la razón por la que logró derrotarte.

— ¿Entrenamiento especial?

— Así es, Kakarotto entrenó durante meses en esta habitación construida por esa científica humana. Tiene la capacidad de manipular la gravedad dentro de ella y aumentarla a voluntad —Se giró empuñando su mano derecha con una sonrisa ladeada, victoriosa, mientras el otro continuaba desconcertado.— Si el gusano de clase baja logró superar tu poder de pelea con este entrenamiento, entonces yo tal vez pudiera—

— Convertirte en un súper saiyajin —Finalizó el otro.

Vegeta contuvo el aliento durante unos segundos y se volvió una vez más a su querida cámara de gravedad. Posiblemente esta fuera su única arma para vencer a Freezer de una vez por todas.

— Nos quedaremos en este planeta durante un tiempo más.

— De acuerdo —Dijo e imitó su sonrisa.

Del otro lado del sitio, el renegado y futuro abuelo de un semisaiyan arribaba junto al despreciado príncipe de la especia al nuevo laboratorio de Capsule Corp.

A diferencia del primer dúo, ellos no ocultaron miradas a las hembras mientras una le daba instrucciones a la otra sobre el uso apropiado de un arma de asalto y al mismo tiempo corregía su agarre y postura, con un poco de agresión. Había regresado la rubia platinada.

Un par de segundos de inspección después, Nappa y Vegeta regresaron sobre sus pasos. Tarble tragó saliva ante el aspecto soberbio que su hermano mayor desfilaba. Vegeta posó su mirada sobre él y borró su mirada orgullosa, sustituyéndola por su acostumbrado desprecio.

— ¿Ya están listas las naves? —Se apresuró a preguntar el de bandana roja.

Vegeta giró su rostro y camino hacia la mujer que le daba la espalda, posando la vista sobre su pistola modificada. Bardock gruñó por lo bajo ante la actitud del príncipe y Nappa contestó por él.

— Nos quedaremos un tiempo más.

Tarble se alarmó ante la noticia, y al ver al mismo tiempo a Vegeta caminado a paso seguro y firma hasta la mujer que había prometido sacarlos del planeta, apretó la quijada. No parecía una buena situación.

— ¡No! ¡Sostenla con más fuerza! —Le gritó la rubia a la científica y le quitó el arma de entre las manos— Debes hacerlo firme y segura, si disparas con los brazos así te dislo—

— Mujer, enséñame a usar los controles de la cámara de gravedad —Ordenó el príncipe, interrumpiendo.

Bulma anticipaba ese pedido, por lo que se giró para indicarle la manera apropiada de utilizar su útil invento.

—Oye, ¿qué no ves que estamos ocupadas? —Renegó la rubia, tomando a la otra del brazo y trayéndola hacia sí.

— No hay problema, Launch —Dijo Bulma intentando tranquilizarla, con un par de minúsculas gotas de sudor en la frente.

— No fue una consulta —Espetó Vegeta levantando la voz y una ceja al mismo tiempo— Fue una orden —Gruñó y reclamó el brazo restante de la mujer.

— Suéltala ahora mismo —Riñó Launch apuntándole al príncipe en la frente con su arma.

La ceja que Vegeta mantenía alzada se pronunció aún más con aquella estúpida acción. Él no sería amenazado por ninguna terrícola y mucho menos con una insignificante arma de fuego humana.

— ¡En serio, Lauch! No pasa na—Dijo Bulma, pero no pudo terminar de pronunciar al sentir cerca de ella una onda gélida y brillante formándose cerca de ella.

Rápidamente se giró vio como Vegeta formaba con su mano libre una esfera similar a las que usó Goku para destruir buena parte de su casa en la Capital del Oeste.

— ¡Detente! —Le gritó al saiya que la sostenía con una expresión de hielo.

— ¡Suéltame! —Escuchó del otro lado y sintió como liberaban su atrapada extremidad y se giró a la atrevida mujer sólo para verla retirarse montada sobre el hombro de Bardock.— ¡Que me sueltes, desgraciado! —Le reclamó pataleando mientras la arrastraban a las afueras del laboratorio, hasta que su pedido fue violentamente complacido cuando el guerrero la arrojó de bruces al suelo y se agachó sobre sus rodillas para mirarla fijamente a los ojos, con seriedad.

Launch gruñó, sabía que aquel soldado podía haberla apartado del resto para exterminarla sin testigos. Hacer un trabajo más limpio y profesional, como buen mercenario, pero simplemente ella era el tipo de mujer que no se rendiría sin dar pelea.

Intentó levantarse para tomar el arma que había caído al suelo a unos metros pero tras un leve movimiento volvió a caer sentada sobre el suelo, con una mano del soldado sobre su hombro. Intentó golpearlo en el rostro, pero Bardock recibió su puño dentro de su palma sin titubear.

— Hazlo ya —Dijo con el ceño fruncido y en voz alta.

Bardock se abalanzó sobre ella y la mujer cerró los ojos con fuerza y se hizo lentamente para atrás, luego de unos segundos de silencio ciego, oyó un sonido a hierba seca y abrió un ojo con duda y temor. Allí seguía él con su expresión seria, apoyado sobre sus rodillas y con un trozo de hierba amarillenta entre sus manos. La cual apoyó sobre su nariz y la agitó suavemente.

Launch entrecerró la mirada y luego de un par de respiraciones profundas apareció su serena contraparte morena con mirada confundida.

— Hola… —Dijo serena.

Bardock tragó saliva algo ruborizado. De cerca era aún más tentadora, de modo que antes de plagar su mente de malos pensamientos, giró su mirada y irguió sobre sus piernas.

— Hola.


La mujer miró el firme agarre que él ejercía sobre su frágil muñeca y sus mejillas se pintaron de rosa cuando se conectó con la de él. Alerta y ruborizado, gruñó para luego soltarla como si aquel circo no se hubiera dado. Sin más se giró sobre sí mismo y se cruzó de brazos.

— ¿Qué esperas? —Carraspeó, lo cual le resultó algo gracioso a ella y sin darse cuenta se estaba sonriendo.

— ¿Qué es lo que sucede, Nappa? —Cuestionó en voz baja el consternado príncipe.

— Eso intento entender —Contestó, perplejo.

— No, no, me refiero a que… Creí que Vegeta quería marcharse de aquí y repentinamente decide quedarse.

Nappa esbozó media sonrisa.— Vegeta entrenará aquí, en la Tierra. Parece que ésta mujer encontró la manera de volverlo más fuerte.

Tarble se giró y la vio caminando por el pasillo a la par de su soberbio hermano. Alegre porque su amiga humana había logrado satisfacer los deseos de su hermano como nadie lo esperaba.

Continuará…


N/A: Yo sé que esperan más de Bulma y Vegeta, y les prometo que llegará n_n Todo a su debido tiempo. Por cierto, me está gustando mucho escribir sobre Launch y Bardock ¿a ustedes qué les parecen?

Les dejo mi deviantART, he estado subiendo varios de mis dibujos para quienes les interese: nadeshicovegetariana . deviantart (punto com)