PAWNS 20-1

RAZÓN

"Al, no podemos detenernos ahora," dijo Roy. "Nos atraparan. ¿Has pensado en lo que te pasara a ti¿A Ed? Ni siquiera la señorita Rockbell saldrá sin un castigo. No es hora de acobardarse. Tenemos que continuar."

"No." Dijo Al.

Estaban de pie. Uno frete al otro, nariz a nariz, o más bien nariz a garganta. El mayor lo miró, empujando toda su voluntad por sus ojos. Al no retrocedió.

Era duro. Al nunca había tenido que ser exigente. Cuando era armadura odiaba ser grande, frió y picudo, y que un roce accidental contra alguien podría lastimarlos. Siempre había hecho todo lo posible para hacerse pequeño y discreto, se alejaba de otros para dejar a alguien más, generalmente Ed, atraer la atención.

Aun restaurado, Había conservado la necesidad de hacerse a un lado. Pero era hora de hacer a un lado esa timidez y hacerse cargo. Aunque QUERÍA retroceder y confiar completamente en Roy, dejar que el hombre se parara frente al lugar principal y vivir su vida en la sombra de otros, no podía.

No después de lo que acababa de ver.

Gozo puro. Era la única forma de describirlos, Gozo puro en el rostro de Roy cuando logró quitarle a un hombre su posesión más preciada – su voluntad. Gozo puro sin el menor rastro de vergüenza o culpa.

Roy no podía tener ese tipo de poder. Ya tenía demasiado dominio de la gente. Carisma, magnetismo personal, o tal vez solo era habilidad de encontrar el punto más débil de las personas, Al no sabía lo que era, pero Roy lo tenía. No necesitaba poder absoluto y casi divino sobre los pensamientos de la gente.

Tenía que terminar ahí.

"¿Por qué?" preguntó Roy. "¿Que te hizo cambiar así?"

"Tu." Dijo Al. "Míralo, Roy." Al miró al guardia, acostado boca abajo en el suelo, sin moverse más que para respirar. Solo Dios sabía lo que el hombre pensaba en verdad, pero Al podía suponer. Y podía hacerlo bastante bien.

Roy miró al hombre en el suelo.

"¿Cómo se llama?"

"No lo se."

"¿Esta casado¿Tiene hijos¿Cuales son sus sueños¿Sus esperanzas¿Sabes algo de eso?"

"No." Roy había vuelto a esconder su expresión.

"¿Sabes lo que esta pensado ahora, escuchándonos hablar de él como si fuera solo carne¿Sabes lo que yo pensaría? Estaría muy asustado, preguntándome que van a hacer estos tipos conmigo, o que van a obligarme a hacer. Me preguntaría si voy a volver a ver a los que amo. Me preguntaría si me forzaron a hacer algo horrible. Me preguntaría si dejaría de ser yo."

A Roy se le endureció el rostro.

"Pregúntale su nombre," dijo Al. Se sentía tan MAL darle ordenes a Roy, pero se decidió e ignoró el rostro del mayor.

Roy miró al guardia. "¿Cual es tu nombre, soldado?"

"Joseph Carr."

"Dile que regrese a su puesto. Dile que se siente y olvide todo lo que pasó en los últimos cinco minutos. Dile que no presione el boton de pánico, sino que se siente y piense que todo esta bien y no preste atención alguna a lo que estamos diciendo."

"¿Crees que eso es lo mejor para él?" dijo Roy.

"Creo que tengo más idea que tú."

"Esta bien." Y lo hizo. La manipulación de la luz de Midnight debió desaparecer en algún momento, por que los ojos de Carr estaban normales cuando los abrió. Se levantó del suelo, se sacudió y regresó a su puesto. Se sentó y miró, aburrido, hacia ninguna parte. Roy levantó una ceja, y, en su interior, le dio la razón a Al.

Midnight regresó, mirando brevemente al guardia y después a Al. "Ya esta," dijo Al. "Escucha, Andrew, se que tienes mucho trabajo que hacer¿Por qué no regresas a tu oficina? Te llamaré si te necesito."

"Espera," dijo Roy. "Necesitamos…"

Al negó con la cabeza y se puso un dedo en los labios.

Midnight parecia aliviado. "Tendo montones de trabajo. Regresaré en unas horas." Y los dejo.

"¿Por qué le dijiste que se fuera¡Lo NECESITAMOS!"

"Le dije que se fuera por que no quiero tener esta conversación frente a él. Él no sabe que el círculo esta funcionando. Cree que hace todo lo que le dijo por que él lo decide así. " Al dudó. "Quiero que sea así, si le da un poco de dignidad y disminuye su sufrimiento."

"Lo creas o no, SI entiendo las implicaciones morales de lo que estamos haciendo" dijo Roy. "No podemos detenernos aquí. Es todo o nada."

"Tu crees que Carr es solo otro soldado siguiendo ordenes." Dijo Al. "Solo que son tus ordenes en lugar de las de sus superiores. Pero así no funciona. No es solo tu subordinado, es tu maldito ESCLAVO. Es diferente."

"Lo sé, Al" Roy estaba pensando. Buscando el punto débil en el razonamiento de Al. Al lo sabía.

Al casi se rinde. Probablemente lo encontraría. Tal como encontró el punto débil de su hermano y lo hizo enamorarse de él. Por dios, lo hizo darle su virginidad.

La forma en la que había encontrado el punto débil de Winry y la tenía arriesgando su cuello una y otra vez por él, sin ningún beneficio para ella. Demonios, Roy la tenía ROBANDO para él.

La forma en que había encontrado el punto débil del más joven y mucho más inocente Al. Recuerda a los Bastardos, decía el mantra. Bueno, ahora NOSOTROS somos los bastardos, muchísimas gracias, Roy.

Roy suspiró. Ya venía. Al se preparó.

"¿Que es más importante?" La voz de Roy era baja, paciente, razonable. "¿Un poco de angustia mental de parte de unos cuantos inocentes, y no tan inocentes soldados, o la muerte innecesaria de miles?"

Al entrecerró los ojos.

"Creo que estas olvidando el objetivo aquí, Al." Dijo Roy. "No es sacarme de prisión. No es alguna linda venganza en contra de los que conspiraron contra ti. Es detener esta guerra que esta fuera de control y matando literalmente a miles de jóvenes. Durante.Cada.Día. Es quitarle el poder a un Fuhrer que no tiene conciencia y una avaricia increíble de poder. El parlamente se ha hecho pedazos, los militares manda, no hay nada para equilibrar esta locura más que nosotros tres."

Al tragó con dificultad.

"Y pones todo eso, las vidas de toda esa gente real, tomadas en contra de su voluntad de sus hogares y obligadas a matar o a ser asesinados por causas que no entienden – tú pones todo eso en contra de tu conciencia. ¿Qué te hace creer que tu inocencia vale más que la de ellos?"

Al se quedo sin aliento. Roy tenía razón. Roy siempre tenía razón. Al miró el suelo. Quería apagar sus oídos.

"Estas enojado conmigo por hacerte hacer esto. Piensas que negándote ahora puedes castigarme. Pues no puedes. Yo no pierdo nada. A los que van a castigar son a tu hermano, a tu chica, y a ti, y a todos esos conscriptos."

Roy le puso una mano en la barbilla, y gentil pero insistentemente lo obligó a verlo a los ojos. "Sé lo que estoy haciendo. Se lo que podríamos hacer con Car y con Midnight, y con todos los otros a los que TENDREMOS que hacerles esto. Podríamos destrozarles el alma.

Al tembó.

"Pero no tenemos por qué," continuó Roy. "Y no vamos a hacerlo. Por que aunque estamos haciendo algo cruel, nosotros NO somos gente cruel, y SI es diferente."

Roy soltó a Al. "Ahora. ¿Tengo tu cooperación?"

Al se mordió el labio. Le tomo toda su fuerza de voluntad, pero no desvió su mirada de la de Roy. "Vas a tener que darme razones por cada una de las personas a las que quieras hacerle esto."

Roy sonrió y se relajó. "Si, claro que sí."

"Eres un bastardo." Dijo Al.

"Si, eso tambien lo sé."

Al se fue a una esquina, derrotado.