Cinco meses después, Harry se encontraba sentado en un pub cercano al Ministerio. Secretamente aliviado de tener un pretexto para no volver a casa temprano y agradecido de que Ron creyera que ser aceptados en el programa de Aurores era un éxito para celebrar y no algo predecible. Harry dio un largo trago a su segunda cerveza.

"Ya no sé qué hacer," gimió Ron, después bebiendo de su vaso. Saboreó el contenido amargo y continuó abatido. "Está obsesionada. Ya ni si quiera se trata de nosotros disfrutando, y ha estado presionándome para el conteo de espermas."

Harry asintió, dio un trago a su propio vaso, y guardó silencio expectante. No sabia que decir para consolar a su amigo.

"¿Y si soy yo el problema? ¡Significa que ella dejará de amarme!"

"No seas tonto Ron, Hermione te ama mucho. Solo quiere estar segura, porque quizás hay otros métodos."

"¿Y si es ella?" Ron se limpió una solitaria lágrima. "¿Podré seguir con una mujer que nunca será la madre de mis hijos?"

Harry se quedó congelado de inmediato. La empatía por su amigolo sumergía también en una tristeza profunda. No podía imaginar a sus amigos con otras personas.

Abrió la boca un par de veces antes de responder con voz seca. "Siempre está la adopción."

Ron negó con la cabeza de inmediato. "Pero no sería lo mismo, ¿no?"

"Ser padre significan otras cosas además del hecho de la reproducción. Ser padre es cuidar de alguien profundamente que depende de ti, preocuparte por darle lo mejor," dijo Harry después.

"No digas mierdas Harry. Eso lo dices porque los que tienes son tuyos. Dime, ¿estarías con Malfoy si no tuvieran a los niños?"

El Barman les trajo otras cervezas. Harry quería gritarle la respuesta, pero la pequeña pausa en la conversación le dio tiempo para pensar un poco mejor.

"Quizás no…" su nuevo vaso de cerveza no podría mantenerse si la plática continuaba. "Pero es diferente. Nosotros no teníamos una relación amorosa con que empezar. Si hubiera sido mi novio en la escuela, quizás no me importaría si pudiera, o no tener hijos."

"En lugar de eso terminaste engañándonos a Hermione y a mí, con ¿me ayudan a tontear a Malfoy haciéndolo creer que quiero algo con él?"

Harry sintió un ligero remordimiento. "No creo que decirte la verdad hubiera sido suficiente para que me ayudaras. ¡Hey, Ron! Quiero tener experiencias homosexuales con Malfoy, ¿me ayudas?"

"Y funcionó. Malfoy realmente cayó por ti."

"Si… " Harry sintió un repentino nudo en la garganta. La cerveza no lo disolvió e intentó de nuevo con rapidez. Pero mientras Harry más pensaba en él, más quería estar alejado de casa. "Así que…."

"Seguiré intentándolo, pero no me haré ningún estúpido examen."

"Ron, eres un patán, con un pepino enterrado profundamente en el ano. Siempre eres tan testarudo para ver cómo son las cosas," Harry frunció el ceño. "Y un inflexible…"

"¡Salud!" dijo Ron con una sonrisa. "¡Pero no estamos aquí por eso! Estamos para celebrar. Flamantes nuevos cadetes del programa de Aurores."

"No debería estar aquí, mañana tengo que trabajar."

"¿Cuándo dejaras tu trabajo Muggle?"

"No lo sé. Draco esta obsesionado en comprar una casa," Harry sintió sus mejillas arder. "También esta enfadado porque me vine cuando Jack tiene gripa."

Ron frunció el ceño. "¿De nuevo?"

Harry asintió sintiéndose cansado. "Reconozco que como siguen las cosas, no podré dejar ningún trabajo. No tendré tiempo para otra cosa que no sean taladros y teoría mágica."

"Harry, si necesitas dinero, Hermione y yo estamos aquí para ayudarte."

"Me gusta pensar que todo está bien."

"¿Y con Malfoy?" preguntó Ron, sus mejillas sonrojadas casi igual que su cabello.

"No te preocupes. No tendrás que escuchar los sórdidos detalles, por que no hay ni siquiera eso."

"¿Ni un poquito?" preguntó Ron aún más sonrojado, si es que eso era posible.

"¡Nop!" respondió con una sonrisa juguetona. "Pero ya viene Navidad y no pierdo la esperanza."

Ron soltó una carcajada.

"Por dios. Necesito tranquilidad…" gimió Harry enterrando las manos dentro de su cabello desordenado. Su libro de Defensa Avanzada Contra la Magia Oscura, abierto por la mitad. El pergamino y las notas acumuladas a su alrededor.

Sam sentado a su lado, con su acojinado trasero, mirando incrédulo y soltando risas de vez en cuando, mientras su hermano Jack bailaba enfrente del televisor y Draco sumergido en una apasionante discusión con Blaise sobre la idioteces de los trabajadores de Control de Escobas Mágicas, quienes habían aprobado a un fabricante chino para la venta en Londres.

Su discusión desagradable, poniéndoles nombres a los miembros, y criticando el producto como si fueran la máxima autoridad en el asunto, y toda aquella arrogancia había causado que le doliera la cabeza

"Draco," dijo tallándose los ojos. El rubio soltó una carcajada y él volvió a intentarlo. "¡Hey!"

Draco volteó desconcertado. "¿Qué quieres?"

"¿Podrían bajar el volumen?" imploró.

"¿Por qué estudias? Es domingo…" respondió frunciendo el ceño.

"Porque estoy atrasado en esto, todo por culpa del nuevo trato de Tío Vernon con un fraccionamiento de oficinas."

"Ve al dormitorio a estudiar," contestó Draco fastidiado, volteando hacia Blaise que había comenzado la plática de nuevo.

Harry lo miró boquiabierto unos minutos. Sam miró hacia arriba, sus pequeñas manos regordetas sujetando un cubo de color. Sus ojos verdes lo miraron. Harry gruñó fastidiado.

"Tú no me molestas por que no sabes hablar."

Sam tiró el cubo hacia un lado, se inclinó hacia adelante y se marchó gateando. Harry lo miró alejarse con coraje.

"¡BIEN!" gritó. Todos voltearon a mirarle de inmediato.

Tomó sus cosas y las arrojó dentro de una mochila. "Me largo…"

"No olvides traer leche cuando vuelvas," respondió Draco encogiéndose de hombros. Harry azotó la puerta.

Harry sintió escalofríos cuando entró a la oscura biblioteca del Ministerio. Sus pasos hacían eco en todos los pasillos y, al mismo tiempo, podía escuchar la muy lejana conversación de dos hombres de mantenimiento, quienes estaban presuntamente arreglando las luces de una oficina.

El tomó asiento en una de las mesas más cercanas a la puerta y encendió la luz del bulbo. Sus ojos retomaron ávidos hacia la lectura. "La defensa básica contra la mágica oscura avanzada consiste en tres importantes lecciones-….-cuando le arrancaron el brazo-…-Y es por ello que-…-al mismo tiempo-…-el Auror Simon Pegg-…- Declaró que…-"

Cinco minutos después, había leído la misma línea dos veces. Molesto consigo mismo frunció el ceño y se mordió el labio. Había avanzado mucho menos que en el departamento. No podía ser posible que alguien extrañara el desorden. Aunque Harry se sintió solo sin el baile alegre de Jack y las manitas exploradoras de Sam, maldijo por lo bajo, negando incrédulo su suerte.

Estaba apunto de cerrar el libro y volver con su familia con la cola entre las patas, cuando una luz se tambaleó entre las estanterías. Él saltó asustado, apuntando la varita como reflejo. La luz siguió caminando.

Un fantasma quizás, o un enemigo aprovechando la oscuridad de la biblioteca para sorprenderlo. Se levantó lentamente, sin arrastrar la silla, y caminó en dirección contraria para bordear la estantería.

Dos metros más adelante, con la varita en mano y el corazón latiéndole muy fuerte, saltó en la trayectoria de la luz. Una mujer gritó despavorida, soltando los libros entre sus brazos. La luz de la varita se extinguió de inmediato, dejándolos en una oscuridad muy profunda.

"¡No me hagas daño!" dijo ella apresurada.

"¡Oh! ¡No!, ¡no! Pensé que era alguien más…" dijo Harry encendiendo su varita, antes de agacharse por los libros. "Lo siento."

"No te preocupes, que nos hemos dado un buen susto, ¿eh?"

"Es un lugar muy solo para una mujer," recriminó Harry apurado.

"Necesito estudiar si quiero aplicar examen en Departamento de Cooperación Mágica."

"¡Ahh…diplomacia!" dijo Harry con una sonrisa muy tonta. Ella soltó una carcajada alegre.

Harry la miró con más atención gracias a la luz doble de las varitas. Su rostro era redondo, sonrojado y su cabello color castaño estaba amarrado en un moño alto. Tenía unos labios rosas y una figura delgada.

Sus pechos eran grandes y redondos. Y Harry sacudió la cabeza, perturbado de haber siquiera mirado en esa dirección.

"Es mi sueño ser embajadora."

Harry la miró confundido, luego su cerebro comprendió. "Claro, es un gran puesto…"

"Y necesito grados impecables. Estoy algo preocupada, aunque mi padre cree que es suficiente," ella suspiró. "Y tú, ¿que haces aquí?"

"¿Yo?" carraspeó. "Trato de ponerme al corriente. Estoy en el programa de Aurores."

"¡Wow! Mi tío era Auror, todo paranoico y eso en sus últimos días…"

El asintió murmurando la palabra paranoico y ella se tocó incomoda el cabello. Luego abrió la boca indecisa de hablar y Harry le sonrió para animarla.

"¿Nos conocemos de algún lugar?"

Harry negó de inmediato. Pero tomó el cabello de su frente para mostrarle la cicatriz.

"¡Oh, vaya! Nadie me creerá esto."

Harry se encogió de hombros avergonzado.

"En serio…" ella se mordió el labio insegura, luego volvió a sonreír mientras Harry se pasaba la mano por el cabello. "¿Te molesta si me siento junto a ti? Aquí es muy oscuro y solitario."

"Oh…claro. Adelante," dijo Harry guiándola hasta el escritorio.

Harry volvió a su lectura y se sumergió en las páginas, olvidando que ella estaba a su lado, hasta que el contorno de sus pechos se delineo por los limites de su vista periférica. Enfadado y confundido, cerró de golpe el libro. Ella saltó asustada.

"Lo siento, es tarde y quizás deba ir a casa…" dijo juntando sus cosas con desesperación. "Con mis hijos."

"Ohh…" dijo ella sorprendida. "Está bien, creo que es mi hora de salida de todos modos."

Harry se detuvo asustado.

"Podemos ir juntos a los elevadores…"

"Eh…, sí."

Harry sintió que ella lo seguía de cerca, mirando su cuello que se sonrojaba pensando que ella tenía la vista ahí. Asustado, caminaba más rápido para terminar con la vergüenza y la confusión inapropiada. Pero aquello fue inevitable, porque terminaron encerrados en el elevador.

"Entonces…" dijo ella cuando se abrieron las puertas en el atrio. "Nos veremos la siguiente semana, ¿eh? ¿Para estudiar?" preguntó ella esperanzada.

Harry asintió torpemente, pero tomó la cabina hacia el Londres Muggle sintiéndose extraño, y con las rodillas débiles.

Repentinamente extrañaba el cabello largo, rubio y lacio, los ojos grises, el ceño fruncido, los gritos e incluso los golpes; las manos grandes, el pecho plano y un glorioso miembro erecto.

Sentía que la mujer lo había acosado. Que había violado una parte de su mente que debería solo pertenecer a una persona. Y estaba enojado, pero sobre todo eso, estaba aterrado.

Y lo peor, es que ella tan solo había sonreído.

++ (2 de Mayo 2008)

La siguiente semana, por supuesto, Harry estaba sentado en la única mesa del departamento, con sus libros rodeándole. Por buena suerte los niños estaban arropados y profundamente dormidos en la habitación.

Y no había visitas inundando el espacio, así que sólo eran ellos dos. Tal y como se suponía que debía ser. Se acomodó inquieto en la silla pensando en la sonrisa que lo había afectado durante la semana. No, se dijo. No volveré a ir a esa biblioteca.

Miró decidido su trabajo anotado en la libreta, como llevaba haciendo durante los últimos veinte minutos, sin esperanza de terminar mientras su silla siguiera incómoda y sus pensamientos divagando sin cesar sobre las cosas que había jurado no pensar de nuevo.

Draco abandonó el silencio azotando una cacerola dentro del fregadero. Harry lo miró desconcertado.

"No puedo quitarle la grasa," se quejó de inmediato, moviendo la varita en el aire. "Me duelen las muñecas, el jabón me irrita y no tendría que hacer esto de tener un elfo domestico."

Harry frunció el ceño mientras se levantaba. "Te diré que haremos…" entró a la pequeña cocina donde el espacio apenas era suficiente para ambos, y dejó que la cercanía de Draco le inundara los sentidos.

Su cuerpo sufrió un escalofrío, mientras la necesidad palpitante de arrojarlo hacia las alacenas y abrirle las piernas para penetrarlo le consumía la conciencia. Él le sonrió sonrojado, pero Draco apenas y alzó una delgada ceja.

"Yo limpio los platos y tu resuelves el último problema de mi trabajo."

Draco lo miró con sospecha, pero asintió. Su hombro rozó el pecho cálido de Harry cuando tuvo que rodearlo para salir de la cocina. Y en un impulso, Harry le acarició el trasero.

El rubio lanzó miradas apuradas hacia la puerta abierta de la habitación, como esperando encontrar a Jack parado ahí. Al no encontrar nada, se acercó hacia Harry y le apretó la entrepierna.

Harry sonrió abiertamente entendiendo que esto sólo significaba un muy claro Después. La inseguridad se perdió de inmediato en un torbellino de anticipación, el recuerdo de la mujer de la biblioteca se destruyó en fragmentos que ya no podían hacerle daño y Draco opaco cualquier otra presencia. Harry quería tenerlo esta noche, como nunca antes había deseado. Gimiendo y sudando, mientras sus dos hijos dormitaban a tan sólo unos pasos.

Ya los vecinos se quejarían la mañana siguiente, porque en algún punto el hechizo silenciador se desvanecería mientras ellos cogían ardientemente sobre el sofá.

Harry se sonrió a sí mismo mientras se encargaba de las ollas, los platos y los cubiertos.

"A veces hay que hacerlo a mano, la magia se resbala sobre las manchas grandes."

"Y tú eres tan idiota como para pensar que el encantamiento escudo es suficiente para bloquear un Muffiato," contestó Draco desde la mesa, corrigiendo la tarea de Harry con el ceño fruncido. "En serio, Potter. Ahora me preocupa lo que te pueda pasar por tu increíble incompetencia, si Merlín decidiera someterte a una nueva guerra mientras sirves con los Aurores."

"Probablemente haré lo mismo que Tonks en estos días."

A Draco pareció no importarle en absoluto la mención de uno de sus últimos familiares sanguíneos. Nunca tomaba interés, incluso aunque Remus hablara sobre ella y sus hijos. Harry se encogió de hombros, nunca había logrado que Draco tomara interés en nada.

Ambos estaban distraídos cuando la puerta fue golpeada con desesperación, era tarde para recibir visitas. Harry alzó la varita, frunció el ceño y apuntó con la cabeza hacia la única habitación. Draco dejó todo menos su varita y se encerró con los niños de inmediato.

Harry abrió la puerta. Era Hermione, su cabello suelto y salvaje alrededor de su cabeza. Traía apenas su ropa de dormir y de sus ojos escurrían lágrimas amargas. Él no pudo resistir abrigarla en sus brazos, queriendo lastimar a quien pudiera hacerle daño a una chica como ella.

La bruja hundió el rostro dentro de su cuello, sollozando sin descanso, ni siquiera siendo capaz de articular palabras. Pero Harry ya había comprendido para entonces qué pasaba. Ron y ella probablemente discutiendo de nuevo sobre la infertilidad. Maldición. Sobre su matrimonio, su relación y el amor.

Harry se sintió temblar de ira, tristeza y desconcierto. Era como ver a una hermana destrozada por algo que lamentablemente él no podía evitar.

"No puedo más…" gimió sobre su hombro. Harry suspiró buscando a Draco, ahora recargado en el marco de la puerta. Su expresión de fastidio, su desacuerdo, su rechazo. Luego, gruñendo, cerró la puerta de la habitación.

Harry apretó el abrazo sobre su amiga.

"No sé que está mal conmigo."

"No seas tonta, nada esta mal contigo," le consoló Harry tratando de calmarla con suaves caricias en la espalda.

"No existe un hombre que eventualmente no quiera tener niños. Si no es Ron, tampoco será otro."

"Ron te ama. Espero que lo sepas."

"A veces no es suficiente, Harry."

Harry se sintió inmediatamente sacudido ante sus palabras. Como si la imagen inocente dentro de su cabeza fuera despedazada. Quería ser infantil y decirle que el amor lo puede todo.

"Sabia que algo estaba mal," repitió ella desesperada. "Antes si quiera de Azkaban, no podíamos… no podíamos lograrlo. Le mentí a Ron, en realidad no estaba tomando ninguna poción anticonceptiva."

"Oh, dios…" dijo Harry. "Pensé que eran las secuelas de…de lo que pasó."

"No, Harry. Y no era importante antes, la única presión era Molly; sin embargo, las cosas han cambiado. Ron ha cambiado, puedo verlo cuando toma a Jack en sus brazos y lo mira; lo mira con ese anhelo que casi hace brillar sus ojos. Y ahora que nacerá el primero de Neville, la boda de Seamus, y el hijastro de Dean, siente….sentimos, que no somos como los demás. Como si no pudiéramos dar el siguiente paso a la madurez y tener una familia después de cinco años de matrimonio."

Harry se quedó sin palabras. Era verdad que su generación los había alcanzado por fin; sus amigos tenían la edad y los requerimientos para hacer el bebé-boom. Incluso Crabbe tenía una niña ahora, había dicho Zabini.

"No sé exactamente qué decirte, pero hablé con Ron sobre esto. Él no piensa hacerse algún tipo de examen, creo que ahora veo su punto. De esta manera no podrán culparse entre ustedes, es mejor si nadie lo sabe. Ustedes son buenas personas. Eres inteligente como nadie y tienen soltura económica. Como le dije a Ron, siempre está la adopción."

Harry también quería decirle que los niños no son asunto fácil, pero sería insensible de su parte tratar de explicar lo terrible que era educar a Jack lo más adecuadamente posible, pero sin lograr aún calmar su hiperactividad y hacerlo abandonar las maldiciones. O el hecho de que ya no tenía vida sexual, porque le quitaba el ánimo tener al bebé en la cama. O también, que a veces se sorprendía intentando recordar los días en que no había que cambiar pañales cagados y olorosos, con llantos incontrolados. O que los gastos eran excesivos con dos niños; tanto, que a veces era difícil lograr que el pago de su salario llegara al final de mes, cuando había que pagar la renta. Pero no, él no diría nada. Aunque pensaba que tal vez si ellos supieran lo terrible que podría llegar a ser, no estarían deseando tener niños en primer lugar.

Ella asintió hundiéndose de nuevo en el llanto. Harry no dejó de reconfortarla hasta que se hubo calmado.

"¿Puedo acampar en tu sillón?" preguntó ella con voz rasposa.

"Te ofrecería la cama, pero no creo que Draco lo haga. Lo siento."

"No seas tonto, dónde pondrían a Sam."

Harry soltó una carcajada. "¿Hablas en serio?, el pequeño sujeto cabe en alguno de los cajones de la cómoda."

Ella rió también mientras se levantaba para acomodar el sillón.

"Gracias, Harry."

Harry le sonrió, le dio un beso sobre la frente, y luego se dirigió hacia la pieza. "Buenas noches, Hermione."

"Buenas noches, y gracias."

Cuando Harry entró, la luz estaba apagada. Con un suspiro, dio por hecho que esa noche tampoco habría acción a pesar de la promesa de la tarde. Sin remedio, se resignó a prepararse para dormir dándole la espalda a su compañero.

"Por favor, Sammy," gimió Harry. El bebé, sin embargo, le dio un manotazo en el rostro y siguió llorando. Él suspiro. "Toma Draco."

El rubio recibió al niño y señaló en el horizonte. "Ahí están, los mini-Cannons…"

"¡Yay!" grito Jack saltando con su mini escoba.

"Recuerda tener cuidado hijo," Harry le tomó la mano de inmediato. "No trates de volar muy alto. No trates de volar muy bajo. Y, por dios, no trates de hacer maniobras. Escucha bien al entrenador, pórtate bien."

Draco rodó los ojos fastidiado. "¿Por qué no le prohíbes divertirse también?"

Harry gruñó en respuesta. "Es un juego peligroso."

"Yo jugaba Quidditch prácticamente antes de caminar y nada terrible me sucedió."

"Si, pero tú no tienes la suerte que yo tengo; además, unas cuantas recomendaciones no están de más."

Los cuatro hicieron camino hacia el pequeño campo con postes, Jack marchando impaciente por unirse a las filas de niños con escobas de la liga infantil. Aún así, Harry tenia que hablar con el entrenador para inscribirlo.

"¡Oh, no!" dijo Draco frunciendo el ceño. "Sammy necesita cambio de pañal."

"¿Quieres que regresemos?" preguntó Harry. Jack comenzó a jalarle de la mano. "Puedes necesitar ayuda, recuerda que no hay cambiadores en el baño de hombres."

"Vayan a delante, lo levitaré."

Harry asintió y siguió andando con Jack hasta llegar al lugar donde algunas brujas y magos se juntaban para ver a los niños. En ese momento, todos estaban en un círculo. Y apenas miró a quien rodeaban, sintió un escalofrío.

"¡Potter!"

Él trató de sonreír. Sin embargo, se sintió mal de hacerlo y volteó en busca de Draco, casi esperando encontrarlo a su espalda con el ceño fruncido y el rostro rígido de pura furia. Pero no había nadie atrás de él.

"¿Es este? ¿Tu hijo?" preguntó la chica entusiasmada.

"Si," Harry se pasó la mano por la nuca. "¿Qué haces por aquí?"

"Soy la entrenadora, Lucy. Ese es mi nombre," ella sonrió plenamente. "Lucy Horton…"

Harry la recorrió con la mirada, deteniéndose sobre sus senos expuestos por la túnica deportiva.

"¿Eres entrenadora en tu tiempo libre?"

"Para deleite de mi padre, debo admitir. No estaba muy feliz con mis intereses profesionales, por eso entreno al equipo. Él solía ser jugador de los Cannons."

Harry repartió su peso, incómodo, hacia la otra pierna.

"¿Y cuál es tu nombre pequeñito?"

Jack la miró con sus ojos grises, grandes y curiosos. "Me llamo Jack James Potter."

"Wow, bonito nombre. Tienes dos jotas", aquí podemos llamarte Jey-Jey"

"Mi papi dice que papa Potter es un idiota por llamarme con dos jotas." sonrió el pequeño. Harry lo miró incómodo.

La chica soltó una carcajada. "¿Y qué pasó contigo? Estuve esperando verte durante el fin de semana, la biblioteca es demasiado solitaria algunas veces."

Harry se tensó de inmediato. "Sí…, es que ahora estudio en casa."

"Así que de ahora en adelante sí nos veremos a menudo. Con el pequeño Jay en el equipo."

Casi de inmediato, sintió que su rostro se sonrojaba. Volteo de nuevo hacia atrás, y por fin pudo ver a Draco acercándose, quien parecía ir caminando más lento de lo normal.

"¿Qué necesito hacer?"

"¡Ohh, no mucho! Serán tres galeones de inscripción, por supuesto incluye el uniforme. Debe tener escoba propia…"

"¡Yo tengo escoba!" grito Jack. "Me la dio mi tío Blaise."

Harry frunció el ceño como siempre que Jack se expresaba de los Zabini con tanto agrado.

"Y solo será un galeón al año en adelante."

Harry asintió. Draco estaba tan cerca ahora, que sintió que respiraba aliviado.

"¡Dios, lo hizo de nuevo!" dijo enojado, entregándole a Sam. "Me orinó de nuevo."

La túnica de Draco mostraba la gran mancha en su vientre. Soltando los botones, se la quito de inmediato para limpiarla con la varita, ignorando la compañía de la mujer.

"Lucy, te presento al papi de Jack."

Ella parecía sorprendida mirando entre los cuatro, como la gente siempre hacia cada vez que decían que estaban juntos. Sam comenzó a saltar mientras chupaba su dedo.

"Un gusto…" dijo ella cortante.

Draco alzó la mirada, frunciendo el ceño ante la mujer. "Sí, sí…"

"Es todo, entonces," agregó Harry.

"Claro. Pueden recogerlo hoy a las tres," dijo ella incómoda. "Te vas a divertir mucho, Jay"

Draco reaccionó violentamente, mirándola fijamente. "No, y digo ¡NO! No le digas así."

Lucy lo miró sorprendida. "¿Cómo debo de llamarlo?"

"Por su nombre, no con estúpidos diminutivos que solo las personas idiotas usan para llamarse entre ellos. Jack no es un estúpido; por lo tanto, no lo llames Jay."

La mujer frunció el ceño aún más. Draco gruñó mirándola enojado y luego, llevado por un impulso, tomó la mano de Harry. Él no volteo a mirar hacia atrás mientras se marchaban. Pero Harry sintió algo cálido ante los sentimientos protectores de Draco

Continuara….

Quiero agradecerle al club Slash, que me secuestro. En especial Vampisandi y a spettro-ragazza. Yo se por supuesto que no tengo el carisma mas agradable. Soy un palo siempre en las primeras citas.

De todos modos, ellas y las otras chicas me hicieron ver un anime que de todos modos planeaba ver. Solo hicieron que pasara dos días después bajándolo como una maniaca. Y una serie sobre el libro de Jane Austen, personalmente no los he leído aun que los tengo ahí apilados en mi librero, por que…es más bien el fandom del cual mi hermana es adicta. Por lo tanto no es me es desconocida la trama, los personajes y las múltiples series. Y disfrute la serie que vimos. Realmente quería ver el final, por eso, como dice, el que mucho se despide no se quiere ir. Y bueno, supongo que tarde o temprano tendré que leerlos.

En fin, me he sentido un poco…triste. Me da depresión el fin de curso, y terror el que viene. No había tenido muchas ganas de abrir el archivo y hacer la rutina de copiar y pegar las páginas para la siguiente actualización. No es como si me desquitara con el fic. Simplemente que no me da alegría el hacerlo. Por lo tanto no lo hago.

De todos modos muy poca gente lo leerá, por que aparentemente todo el mundo anda de vacaciones. Pero en fin.

See ya.