Los personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi, esto lo hago sin fines de lucro


TODO POR ALCANZARTE

CAPÍTULO 21-Las miserias de un corazón enamorado

Los cálidos rayos de sol les daban de forma intermitente debido al levemente denso follaje en esa zona del patio, haciendo un delicado contraste con la fresca brisa de estación, el aroma a hierba buena inundaba el aire y el canto de alguna ave que viajaba por allí perturbando el oído de algún caminante si este prestaba la debida atención. Claro que nada de esto fue percibido por él, que estaba devorando cual animal hambriento la apetitosa carne de sus labios.

Ella por su parte intentó separase de él, pero la fuerza con la que la tomaba fue tan grande que terminó por perderse en el candente y apasionado beso que le daba, la inundo su aroma varonil, la sensación de esas grandes manos en su espalda y sus cabellos, el calor de su cuerpo; por unos breves segundos se perdió en las sensación olvidándose de hasta su propia existencia, se olvidó de quien era ella y de cualquier pasado que pudo existir en su vida. Solo le importaba las sensaciones que le generaba en ese instante y la transportaban a un lugar único que hacán arder su sangre y agitar su corazón, estremecer su piel y alborotar sus sentidos, solo se dejó inundar por estar con el hombre que le generaba ese estado de delirio, esa febril sensación en sus entrañas, y esa calma en su espíritu. Se dejó seducir por él mientras la devoraba, y se terminó entregando a ese beso devolviéndoselo con la misma pasión y necesidad que él, mientras agarraba con una mano su nuca y con la otra apretaba su camiseta en un puño a la altura del pecho. Se inundó con el éxtasis que le brindaba, solo unos breves segundos se permitió pensar en ser una simple mujer que gritaba de necesidad por el único que la hacía sentir así, y se olvidó de cualquier cosa que lo impidiera.

¡Era la gloria! Tenderla nuevamente en sus brazos, saboreando sus labios, compartiendo el mismo aliento y disfrutando esa boca de fresa, lo tenía en la misma dicha. La apretó más contra sí, mientras se esmeraba en poder transmitir todo el fuego que rugía en su alma por ella y para ella. Sentía cada una de sus delicadas curvas adherida a su cuerpo, y ante la acalorada situación que lo llevó a eso, más tanto tiempo de deseos y sentimientos reprimidos solo lo llevaron por un camino, la sangre le ardía y el deseo le consumía la conciencia a una velocidad abismal, que en poco terminó por nublársela totalmente. Bajo su mano sin mucha ceremonia hasta una de sus nalgas, y con un gruñido ronco la atrajo hasta sus caderas, pudiendo sentir la peliazul como algo duro y grueso se le apretaba en la ingle. Eso, sumando al gruñido apasionado que le generó estremecimientos en el cuerpo, la hicieron caer en cuenta de lo que hacía, con quién lo hacía y bajo las circunstancias en que se encontraban.

—Sue…¡suéltame Ranma!—le grito al separar de forma brusca sus labios de los de él, pero el pelinegro ya nada entendía, y al ver que los labios no eran accesibles bajó su cabeza hasta su cuello, y se deleitó con la fina y delicada piel de ella, ignorando por completo sus quejas. Akane al ver como se aprovechaba de su mayor fuerza y haciendo a su placer, actuó por reflejo, aunque tampoco es que creyera que no lo mereciera.

Un sonido gutural se sintió por el lugar, solo que en vez de ser algo pasional, era más bien desgarrador…

—¡Por puerco! ¡Maldito mujeriego! ¡Y no te me acerques más!—le gritó la joven antes de darse la vuelta y salir corriendo, sonrojada y con el ceño marcado, con una mezcla de sensaciones y sentimientos en el cuerpo.

—Ma…maldición…Ak-kane…—murmuro entrecortado el pelinegro desde el suelo mientras lágrimas de dolor escapaban de sus ojos azules, y las manos la llevaba a su zona más sensible. Pero lo que más le dolía era el alma, al ver como lo rechazó. Pero no se dejaría engañar, Akane le había respondido, por un breve instante, pero lo había hecho, y eso solo lo llevó a tomar una decisión, aún no se rendiría…jugaría su última carta por recuperarla. Eso era el todo por el todo…o por nada…

Liberó un suspiro cansado, aún no podía creer que al fin pudo probar los tiernos labios de su niña de cabellos azules. Aún sentía el dulce contacto contra sus labios, y el calor que emanaba su cuerpo junto a esa fragancia tan exquisita que siempre lo alteraba, el problema es que a pesar de que había avanzado y hasta llegó a decir al fin lo que guardó por tantos años, las cosas no habían salido a su gusto. Torció los labios insatisfecho, sin saber cómo seguir ahora mientras seguía metido en sus pensamientos contemplando el cielo claro en la soledad de la azotea.

—Con que era aquí que estabas—comentó una femenina voz a su espalda.

El giro levemente su cabeza, ya a sabiendas de quien se trataba, y al visualizarla volvió su vista al cielo liberando otro suspiro, mientras la castaña se colocaba a su lado y lo veía curiosa.

—¿Qué querías?

—Pues no mucho…solo saber cómo iban las cosas con Akane.

El sintió un pequeño nerviosismo, momentáneo, como un temor a contarle sus avances. No le quedaba claro si se debía a que temía que se enterara, o a que se enfadara al hacerlo.

—Bueno…ya la bese y me confesé…pero no obtuve respuesta aún.

—¡Eso es maravilloso Ryoga!—se exaltó alegre ante las novedades que le daba. Si el esperaba algún malestar de su parte este no se presentó, y no estaba seguro como lo dejaba esa sensación, ni a él ni a su orgullo masculino. Pero ni bien se manifestaron esas inquietudes las dejó a un lado—Yo no he podido progresar como quisiera—agregó la castaña mientras fruncía el ceño al recordar como la esquivaba y evitaba el joven de trenza—pero dentro de poco será todo mío…no importa cuánto corra, será mío…

Ryoga alzó una ceja con intriga, ya que no sabía ni que quería decir, ni mucho menos que corría por su cabeza, pero tenía que preocuparse mejor por sus cosas, e ignorando la leve risita de la castaña se preguntó qué sería de él, Akane, y todos los involucrados.

Al día siguiente, en el último receso, mientras los alumnos esperaban que empezara el último período para regresar a sus hogares, un intruso se escurría por sus pasillos.

Caminaba en la dirección que les indicaron donde estaría el salón de la joven, estaba un poco nerviosa, sobre todo con las miradas de curiosidad que recibía, no era común que una de primero estuviera en el sector de los de tercero, agradecía que al estar en los últimos días ya la gran mayoría de los alumnos no asistieran, ya que tantos ojos sobre ella solo la ponían más alterada de lo que por sí ya era su personalidad.

Llego al salón indicado, y tras pedirle a una joven que iba de salida que llamaran a la peliazul espero que esta llegara.

—¿Ranko?—se sorprendió de ver a la pequeña pelirroja buscándola en su salón.

—Hola Akane-chan…—saludo intentando parecer natural y que no se le notaran sus nervios, sobre todo por el motivo que estaba ahí.

—¿Qué necesitabas?

—Pues, verás…quisiera hablar algo contigo respecto a…¡el voleibol! Sí eso era…y pues bueno me preguntaba si de casualidad…

La peliazul sonrió al pensar en lo que la llevó ahí—¿Es por tu nuevo cargo de casualidad?

La joven se sonrojo, ya que no era buena mintiendo en ciertas situaciones ni le gustaba hacerlo, así que se limitó a asentir.

—En ese caso deberías hablar con Shampoo…espero que la llam…

—¡NO!—reaccionó enseguida, y ante la mirada curiosa de la otra intentó no dar muchas más razones, en su caso, más mentiras…—solo quiero hablar contigo Akane-chan, por favor…

—Eemm…está bien, pero ya iniciaran las clases…quizás…—pero la atropellada pelirroja no la dejo continuar.

—¡Lo sé! Por eso espérame detrás del gimnasio al a hora de la salida ¡nos vemos!—se dio la vuelta para irse, pero ni bien dio unos pasos se giró y agregó—…¡y lo siento!— y sin dejarla decir ni una palabra salió disparada de ahí, antes de que se le notaran sus intenciones. Mientras caminaba directo a su clase, recordaba lo que la había llevado hasta ahí.

"Maldito Ranma…"

Flash back

—¿Qué hiciste?—preguntaba de brazos cruzados, mientras su nervioso primo hacía todo su pésimo esfuerzo por parecer natural, ni bien llegaron a cenar a la casa de sus tíos, y sin que nadie más se diera cuenta se la llevó al cuarto, si lo primero la sorprendió, lo que le siguió la sorprendió aún más.

—No te lo puedo decir…si estás dispuesta a ayudarme será así, lo siento—¡y encima de todo no quería decir nada! ¡qué descarado! Dejarla a ella con la intriga ¡a ella! Y encima andar de pedigüeño…

Suspiro levemente y se miró sus largas y arregladas uñas—lo siento primito, pero no creo que pueda ayudarte en ese caso…

—¡Ranko! ¡Jamás te pido nada! ¡Por favor!—no supo si fue la súplica que vio en sus ojos, o el hecho de que lo veía muy serio y alterado lo que la llevó a dejar de lado sus necesidades y atender las de su único y querido primo.

—¡Ok! ¡Ok! ¡Está bien! No sé qué pasó entre ustedes, pero no preguntaré más…¡y te ayudaré! ¿Qué es exactamente lo que quieres que haga?

—¿De verdad? ¡Gracias!—exclamó más relajado al ver que podría obtener el favor de su prima sin soltar nada—solo debes llevarla engañada a la salida detrás del gimnasio, necesito hablar con ella, pero esta…estemm…negada a oírme digamos…

—¿Quieres que le mienta a mi senpai?—pregunto con un aire de inocencia, tan característico de ella y a la par tan falso.

—No sería la primera vez que mientes a la gente…

—¡Eso no es tan así! ¡A mí no me gusta mentir a las personas que respeto!

—¿Estás diciendo que a mí me mientes porque no me respetas?

—Lo tuyo es diferente, es un privilegio por ser de la familia…

—Sí serás enana malcriada…—murmuraba a la par que la fulminaba con su mirada.

—¡¿Enana?!¿Y así vienes y pides favores?

—¡Basta Ranko! ¿Lo harás o no?—preguntaba preocupado, ya desquiciado con lo vueltera que era su prima.

Y tras un suspiro resignado y con el ceño marcado, aun sentida, agregó—te costará un par de zapatos de marca…

Fin del flash back

La intriga de lo que ocurría entre ellos aún la carcomía, pero suponía que nada obtendría por ahora, y menos de la joven Tendo, que por el hecho de mentirle no se consideraba en condiciones de preguntar nada.

Ya había sonado la campana que anunciaba el fin de la jornada estudiantil del día, cada alumno recogía sus pertenencias y se encaminaban a sus casilleros donde guardan sus calzados para el retorno. Pero una singular peliazul no tomo el camino como la gran mayoría, y todavía intrigada con la actitud extraña de la pelirroja se encaminó al lugar que le indicó hacía un par de horas.

Al llegar al lugar no la distinguió, pero no corrió mucho tiempo cuando sintió el crujir de unas ramas, aunque para su desilusión y frustración no era la persona que creía, y al instante supo que fue engañada.

Ranma la vio con mirada culpable, a la par que sentía como le temblaba el cuerpo ante el temor, nervioso por lo que estaba por hacer.

—Supongo que Ranko no va a venir…—hablo resentida, fijando la mirada en el joven, el cual solo se la desvió mientras negaba con la cabeza—¡rayos! ¡no puedo creer que me engañaran así y me tendieran una trampa!

—¡No es culpa de Ranko! ¡Yo la metí en esto!...además ella no sabe nada de nada…solo me hizo el favor de hacerte venir…y no estaba nada de acuerdo…

—¡Mph! ¡Me da igual! ¡Me voy!—y girando sobre sus talones se disponía a volver sobre sus pasos, pero él la tomo de la muñeca con delicadeza y le hablo lo más suave que pudo.

—¡Espera! ¡Por favor!...yo…yo necesito hablar contigo…escúchame Akane…—aun le daba la espalda cuando termino de decir su nombre, y aunque aún la sentía tensa, no hizo nada ni por moverse ni por hablar, lo que le indicó que podía continuar; y entre aliviado y asustado se dispuso a hacer lo más difícil que creyó que llegaría a hacer en su vida.

Intento mantener la calma, y esperando a que ese momento llegara y sin saber bien cómo hacerlo los minutos corrían, pudiendo el solo sentir el agitado ritmo de su corazón y la cálida piel de su mano en la suya.

—Esto no tiene sentido…—murmuro ella harta del silencio incómodo y de ver que no decía nada; ya cuando intento soltarse el solo la apretó con más fuerza.

—¡Espera! Yo…yo…te mentí Akane…— ni bien dijo esas palabras la sintió dar un leve respingo.

—No es ninguna novedad—fueron sus secas palabras en respuesta.

—No…¡no es cómo crees!...yo…verás yo…yo te mentí en muchas cosas…desde el principio me interesaste…—carraspeo sin saber cómo decirlo de la mejor forma y que no se oyeran tan mal, o se malinterpretaran peor todavía si eso era posible, pero tampoco es como si las palabras fueran su fuerte—…yo me acerque a ti con el supuesto interés de trabajar en el dojo de tu padre pero…no es verdad, no me importaba ni el dinero ni nada más…yo solo…solo quería estar cerca de ti…—aclaro avergonzado, sintió como ella apretaba fuertes los puños, y en él sus nervios solo crecían, pero estaba dispuesto a decirlo todo, a arrojar todo lo que guardo y calló por tanto tiempo—…yo desde mucho tiempo quise acercarme…no sabía cómo…me enteré de que buscaban un ayudante en tu dojo y pues bueno…me pareció una buena oportunidad…pues como… ¡tenías novio! Eso fue lo único que se me ocurrió y aunque solo fuera como un amigo podría acercarme a ti sin sospechas de nadie…ni tuyas…

A la joven parecía que se le aceleraba la respiración, pero no estaba seguro si era en realidad la de él la respiración agitada solamente.

—…cuando pude acercarme a ti, y hacernos más cercanos…¡rayos! ¡estaba tan feliz!—aclaró unos tonos más alto—eras como inalcanzable…pero sin embargo estabas tan cerca…lo mío se fue trasformando en un sentimiento más firme…más fuerte…me dije que con ser tu amigo bastaba pero ¡no era así! Quería más de ti…estaba tan emocionado por todo los avances que hacíamos…y luego cuando paso…eso…creí estar soñando Akane…¡hice todo eso por ti! Por eso aunque no lo recuerdo, dudo…no, mejor dicho ¡estoy seguro! que nada paso con Ukyo, ¡no podría haber pasado nada! Ya que yo…yo…yo te amo…te he amado desde hace mucho tiempo…Akane…

La sintió aflojar los puños a la par que todos los músculos que la mantenían en tensión en su cuerpo se relajaban, trago duro sin saber cómo tomar esto, aun sentía el fuego en su rostro y el retumbar de su corazón no le permitía sentir otro sonido, si estuviera más concentrado se hubiera percatado también de como se había acelerado el pulso de su acompañante.

Delicadamente la giro pero no pudo apreciar su rostro ya que estaba bajo tapando sus bellos ojos achocolatados por el flequillo, la ansiedad que sentía por sus palabras en respuesta solo había aumentado, pero no pensaba retroceder, no hasta que ella supiera todo lo que quería decir. Aun teniéndola de frente y a pocos palmos de distancia, se llevando una mano a su espalda y extrajo un objeto el cual colocó en sus manos.

—Esto…solo afirma lo que te acabo de decir Akane…significa te amo…esa es la única verdad…mi verdad hacia ti—aclaraba mientras ella veía la rosa roja entre sus dedos—…desde el instante en que te vi, cambiaste mi mundo…solo tú…para mí no hay otra…—iba a seguir hablando de cómo se sentía, ahora que había comenzado ya no podía parar, y necesitaba dejar en claro lo que significaba ella para él.

—¿Me amas?—fue su murmullo mientras apretaba la rosa entre sus dedos, aun sin levantar su rostro.

—S-sí…

—Según tú…me amas…

Él la miro confundido ante soltar esas palabras tan suaves, pero que pegaron igual que una bofetada.

—Es así Akane…yo no dudo de lo que siento.

—Lo siento…—agregó mientras alzaba sus manos, y llevándolas hacia su pecho le devolvía la flor, tan roja como la sangre, tan hermosa como la juventud, y fragante como la brisa primaveral…y a la par cargada con espinas invisibles—…pero no creo en tus sentimientos Ranma—agregó alzando su rostro al fin, y lo que vio fueron unos ojos tan fríos que le helaron la sangre del cuerpo, sin tener idea de que decir o cómo reaccionar—no creo en tu amor, tu solo te me acercaste con mentiras y segundas intenciones, jugaste con mi buena fe y la de mi familia, cada gesto de tu parte vino acompañado de engaño, y luego como si fuera poco te encuentro que te acostaste con otra ¿ese es tu amor? ¿eso es lo que tienes para darme? ¿mentiras? ¿traición?—hablo en tono calmo y helado, sintiendo como cada palabra era un cuchillazo de hielo a su corazón, ella sonrió de una forma tan socarrona que le tensó el cuerpo de inmediato—no me hagas reír Saotome, tú no sabes lo que es amar.

—¡Estas siendo muy injusta! —explotó ante sus últimas palabras, que vengan a decirle que lo de él no era amor era un insulto, considerando como se sentía y todo lo que hizo y soportó por ella, por un instante maldijo realmente haberse enamorado.

—Yo no soy injusta, el injusto eres tú…luego de lo que paso, después de tanto tiempo, ¿me dices esto? Cielos…tu descaro me sorprende…

—¿Crees que es fácil? ¿Qué no quería decírtelo? ¡Pero tú tampoco me decías nada! ¡No sabía que sentías! ¡Solo te di tu tiempo!—ya las palabras de él salían cargadas de ira, lanzó un gruñido al aire mientras bajaba la mirada. "Esto es lo peor" pensaba mientras sentía un nudo en el estómago—yo…lamento mentirte Akane, de verdad…y de lo de Ukyo…yo siento que no fue así, que nada paso pero…no te puedo dar garantías…así que supongo que…¿esto acaba aquí?—agrego con los brazos caídos y la cabeza gacha, en una de sus manos llevaba la rosa, siendo esta apretada por su puño, destrozada completamente.

—Yo no puedo confiar en ti…—fue lo único que con frialdad respondió. Al oírla, lo único que él pudo hacer fue cerrar los ojos que su oscuro flequillo ocultaba. Y sintiendo como se alejaba con un calmo caminar marcado por el crujir de hojas y ramas, su presencia fue desapareciendo, así como una bruma fría y oscura lo rodeaba.

Aflojó las manos que tenía cerradas en puños, cayendo de la derecha los pétalos uno a uno al césped. Su confesión fue un desastre. Sus sentimientos fueron rechazados. Ella no lo quería, mucho menos lo amaba. Ya no habría reconciliación. Ya no estaría a su lado. Y a su rosa roja… ya no le quedaban pétalos.

Caminaba a paso calmo por el típico camino que recorría desde su primer año de preparatoria, la brisa le acariciaba las húmedas mejillas mientras ella mantenía el mentón en alto, un casi imperceptible temblor se presentaba en su labio inferior, pero lo que si había perdido era el brillo en sus ojos.

Llegó al umbral de la entrada de su casa, y sin mucha ceremonia se limpió las lágrimas que aún persistían en sus pálidas mejillas. Ya más en condiciones se adentró a su destino.

—Hola hermanita, ¿qué tal la escuela?—preguntó asomándose desde la cocina su hermana mayor—¿deseas algo de comer?

—Hola hermana, estoy bien, solo iré a mi cuarto a descansar un poco, llámame cuando esté la cena ¿sí?—y ante el asentimiento de la Tendo mayor subió las escaleras expresa a su habitación.

Kasumi la quedo observando mientras ascendía con calma a la segunda planta, algo preocupada pero sin saber bien por qué, ya que aunque parecía estar bien, algo en su mirada la preocupaba, pero suponiendo que solo eran ideas suyas, siguió con su labor en la cocina.

Ni bien cerró la puerta de su cuarto, escondida del mundo en su lugar privado, su escondite, lejos de las miradas y los oídos del resto, pudo liberar toda esa tensión acumulada, descargando la angustia, el dolor y la desolación que persistía en su alma; sintió como cada fragmento de su ser se debilitaba, como si la hubieran desenchufado, como si las ganas de seguir se las hubieran succionado.

Terminó la distancia que la llevaba a la cama, y arrodillada junto a ella se dejó caer, mientras las lágrimas corrían calientes por su rostro. Abrazó su almohada aun arrodillada en el suelo junto a su cama, mientras un sollozo ahogado se escapaba de su garganta. Sentía un nudo en la garganta quemándole como ácido mientras que de forma angustiosa intentaba arrancarse las lágrimas de su rostro percibiendo de forma patética como le temblaban las manos.

—Co-como pudo…¿Cómo me pudo decir que…que…—un gemido angustioso salió desde lo más profundo de su pecho, apretando su rostro contra la esponjosa almohada, la cual absorbía sus penas saladas y amortiguaba sus lamentos, siendo solo unas palabras las que se repetían sin cesar en su cabeza.

"Te amo"

"Te he amado desde hace mucho tiempo…Akane"

Lanzó un puñetazo al colchón, sintiéndose el crujir de la madera, esas palabras giraban sin parar en su mente, torturándola, le hacían acelerar el pulso de forma inconsciente, y sentirse una completa estúpida por ello, odiando esa parte de ella que se alegraba al pensar que eran reales, al atreverse a soñar que podían formar algo más profundo de lo que fue, a añorar sus besos, sus caricias, sus abrazos, el calor de su cuerpo así como el aroma de su piel, el susurro de su voz y el azul de su mirada.

Pero el recuerdo de un cuerpo femenino y que no era el suyo, junto al de él, adherido a su ser, viéndola con la mirada turbia, apreciando el pánico de ser descubierto, la satisfacción de la otra al obtener lo que deseaba, y dolor que le partía el pecho, hacían que cualquier pensamiento que la llevara a creer en lo increíble, se desvaneciera como un soplo de viento, dejándola fría y con un único sentir que abordaba toda su alma, desprecio.

"No le creo…¡no le creo! ¡no puedo hacerlo! Son solo palabras…¿Cómo puede decir que me ama y acostarse con otra? ¿Qué importa que solo estuviera borracho? ¡Y por un demonio! ¡Ya no creo en ti Ranma Saotome! ¡Ni en ti ni en ningún otro hombre!" declaraba con rabia mientras estrujaba la almohada contra su pecho y apretaba el ceño.

"Te olvidaré…¡Te olvidaré aunque me cueste la vida entera! ¡olvidaré todo de ti! ¡Y jamás volveré a confiar en otros! Nunca jamás… ya que s-si realmente…si realmente me am-maras como dices… no hubieras dormido con otra chica…idiota…"

Seguía cavilando entre sus pensamientos angustiosos con los ojos secos ya, cansada de liberar tantas lágrimas. Cuando siente el sonido de unos golpes en su puerta.

—Hermana, tienes una visita—era Kasumi, y al parecer no la dejarían ni lamentarse en paz.

No tenía ganas de ver a nadie, ¡y que no fuera él! ¡que ni se atreviera a aparecer!. Largo un gemido ahogado de solo imaginar tal descaro, no quería recibir a nadie, pero sin duda el joven de trenza ocupaba el puesto número uno. Así que entre preocupada y malhumorada decidió bajar.

—Enseguida bajo Kasumi—libero un suspiro al sentirla alejarse, y tras revisar que se encontraba en condiciones, salió de su recamara.

Cuando salió a la entrada a recibir a su visitante, grande fue su sorpresa al encontrarse a un joven de oscuros cabellos y bellos ojos verde-oliva.

—Hola Akane…—saludó con leves rastros de timidez ante lo obvia de su visita.

—Ryoga…aaammm…hola…de nuevo—quiso bromear un poco para bajar las tensiones, pero no funcionó, ambos estaban torpes y avergonzados por lo que había sucedido el día anterior, no es que ella se haya olvidado del hecho que su amigo desde niña se le declara y le robara un beso, pero tantas cosas habían sucedido ente ayer y hoy que tampoco tuvo mucho tiempo dedicándole sus pensamientos, y se sintió avergonzada por ese hecho, preguntándose a donde iba a parar con tanto egoísmo de su parte. Su buen amigo que siempre estuvo y la apoyo en todo tomo el valor para confesarse, algo que seguramente llevaba mucho tiempo callado, y ella apenas y lo consideró, pero algo sí tenía claro, debía ser sincera con él. —¿Quieres ir hasta el patio de atrás?

El joven asintió, y siguiendo sus pasos llegaron hasta el estanque sentándose cerca del borde, uno al lado del otro.

El silencio reino por varios segundos, y ya cansado de esa situación el joven inició con lo que lo había llevado a ese sitio.

—Akane…yo…lo de ayer…es cierto—aclaró con un leve rubor mientras carraspeaba ante los nervios—hace mucho he querido decírtelo pero…en fin…no encontraba el momento ideal…

—Ryoga…no sé qué decirte…nunca me espere…nunca me di cuenta…yo…

—Lo sé—aclaró mientras tomaba su mano y clavaba sus ojos en ella. Juraba que jamás lo había visto tan decidido en algo—Pero no te preocupes, solo te pido que me consideres…

—Yo…—no sabía cómo hacer eso, pero debía ser clara—te quiero Ryoga…pero solo como amigo…

Apretó con fuerza sus labios ante la esquiva respuesta de la joven, como odiaba esa frase, y como le rompía el corazón su rechazo sin vacilación.

—¿Ni si quiera me puedes considerar Akane?...¿Por qué no?...Siempre te he querido, pero como más que una amiga…he esperado a que estés lista para aceptarme, toda la secundaria, y toda la preparatoria te he esperado…por más de seis años te he amado solo a ti…¿Qué más quieres de mí? ¿Qué debo hacer para que me correspondas?

A ella se le partía el alma tener que rechazarlo, pero no podía ser injusta, además no tenía interés en formar una relación con nadie, mucho menos con él que era casi como un hermano para ella. ¿Cómo iba a saber que estaba sintiendo por tantos años esa clase de sentimientos si nunca le dio una señal ni nada?

—Lo siento…pero yo…no estoy preparada para algo más…prefiero estar sola un tiempo y…

—¡¿Es por ese estúpido verdad?! ¡El idiota que usa trenza!—explotó con ira, tensando a la pequeña peliazul a su lado.

—No se dé que hablas…—aclaró sonrojada mientras desviaba la mirada, y aunque quiso quitar su mano él se la aferró con fuerza.

—¡A mí no me engañas Akane! ¡Estás así por el! ¡Por eso que sucedió! ¡Yo no soy como él!...—y no quiso seguir hablando, ya que no le daban los escrúpulos.

—Lo sé…—aclaró con una sonrisa resignada, la cual aunque generalmente aceleraban su pulso, en esa situación le apretaba el corazón, eso sumado a su ciega fe en él, pero también le hizo recordar cuál era su motivo de estar ahí, y le dio fuerzas para no rendirse.

—No me rendiré …no hasta que entiendas que sí podemos formar algo muy grande juntos—hablo decidido mientras tomaba su rostro en sus manos, y sin vacilar alzaba su rostro para encontrarse con sus labios.

Akane quedó congelada al ver lo hozado que resultó ser su amigo, y solo atinó a cerrar sus ojos con fuerza mientras esperaba, sin ganas ni fuerza de golpearlo por el atrevimiento, o hacer algo por rechazarlo, quizás lo hacía por consideración ante su falta de interés en sus sentimientos arrastrándolos a esa situación, y solo lo dejo ser por unos segundos.

Estaba ya casi a punto de besarla, pero al ver la cara de pánico que tenía junto a ese ceño fruncido y los ojos cerrados con exagerada fuerza, desistió con desgana, y desvió el acto a su frente, tardándose unos segundos antes de separase.

—Jamás te obligaría a hacer algo que no toleras…—hablo luego de besarla, mientras la peliazul lo miraba con sorpresa y captando hasta leves rastros de curiosidad por su actuar, él sonrió con cierta tristeza ante no ver ni una pizca de desilusión en su expresión—pero no creas que me rendiré…—y ya recuperado y con una sonrisa torcida se levantó de un salto, y llevando dos dedos a su frente hizo un gesto de despedida, desapareciendo tras girar en la esquina de su casa rumbo a la salida.

Ella lo quedó observando hasta que desapareció de su vista, se llevó ambas manos a su rostro queriendo gritar de frustración. Últimamente nada le salía bien, cada persona que apreciaba se fue escapando de sus manos, la vida estaba encaprichada con su causa, los sentimientos de las personas iban más allá de sus límites, la dejaba anonadada lo ciega, ingenua y tonta que realmente era.

Aunque el clima en esa noche era agradable, y las estrellas inspiraban hasta el más melancólico poeta, él no se sentía tocado por ellas, ni por el agradable olor de las orquídeas que con tanto esmero cuidaba la señora de al lado, ni el chillido de los gatos que peleaban a unas calles de ahí, ni siquiera el molesto tintineo del foco de en frente que parpadeaba cada tanto. Se encontraba como en trance, abrumado, desolado totalmente.

Lo había hecho, luego de tantas vueltas, de tantos secretos, tantos celos, tanta inseguridad, de observarla a escondidas de ella y el resto, de admirarla en su cuarto, de soñar con ella, luego de conocerla y de que fueran amigos, luego de amarla en cuerpo y alma, y de amarla una y otra vez más, de formar un lazo más estrecho, luego de que lo hermoso que para él formaron juntos se hizo pedazos, luego de acosarla y atacarla…termino en eso…se había confesado. Su máximo secreto, sus más ocultos sentimientos, lo había dado todo, se lo había dicho todo…y lo había rechazado…todo fue en vano…la tristeza y la angustia que sentía le formaban un agujero en su pecho, no quería aceptarlo, pero la forma en que los ojos estaban hinchados era la prueba irrevocable del hecho.

"Los hombres no lloran", se repetía en su mente sin cesar, "tú eres un hombre…por lo tanto…no lloras", insistía en su interior, pero las leves convulsiones que lo atacaban eran tan contradictorias con eso, sumado a sus húmedas mejillas, y esa necesidad de gritar en lamentos, deseaba que el mundo se detuviera y pudiera descargar ese dolor que devoraba por dentro. Hundió su rostro entre sus rodillas, queriendo esconderse del mundo, de la realidad, sentía como su maltrecho corazón latía adolorido, como si se lo hubieran arrancado y se lo devolvieran en trozos. Se encontraba desprotegido, totalmente vulnerable, hasta ahora había tolerado la situación engañosamente, con la esperanza de que si aclaraban las cosas, que si él se sinceraba con ella, algo podrían rescatar, algo podrían lograr juntos. Pero no. Ella en su justo derecho optó por no aceptarlo, por no creerle, ¡y lo entendía! ¡claro que sí! ¡no era tan necio! Pero… tantos sentimientos acumulados y guardados celosamente reduciéndose al vacío del rechazo lo abrumaban de una manera intolerable…ya ni la vaga esperanza de una posible oportunidad quedaba a su alcance, todo estaba hundido, todo perdido, ya nada le quedaba.

Nada.

Absolutamente nada.

Ya no lo podía seguir negando, por más que lloró, desprecio, aborreció en sus adentros y juró olvidarlo, no podía seguir tapando la verdad con un dedo. Él era más de lo que creía, más de lo que le gustaría, y mucho más de lo que deseara. No era como su anterior novio, era muy diferente como se sentía. El alcance de sus sentimientos era de otro nivel, otra profundidad, y por más que lo negase, despotricara e ignorara, por más que se engañara a sí misma en su terquedad y ridícula creencia de que podría controlar la situación, termino dándose cuenta de lo arrogante que podía llegar a ser al creer que podría dominarse y controlar algo que escapaba de sus manos y su corazón.

Era una realidad, ese chico era más para ella de lo que quería aceptarse. Y no podía seguir negándose como las cosas que le dijo esa tarde movieron cada fibra de su cuerpo, y aunque en el fondo no le creía, aun persistía su necesidad de la fantasía, de creer que no era mentira. Se abrazó con fuerza ante el estremecimiento que el recuerdo generó en ella, recordando cómo si lo volviera a estar viviendo, teniendo que echar mano a todo su autocontrol por dominar sus labios ante la sonrisa que quería surgir, dominar sus manos para no acariciarlo o llevar esa bella rosa a su rostro, de controlar su lengua y no decir lo que el impulso de la efusividad la querían hacer decir, de controlar todo su ser para no echarse a sus brazos y llorar como una niña que encontraba su lugar, de dejarse dominar por lo que sus palabras le provocaban, por no olvidarse de todo lo que sufrió, todo lo que él le hizo sufrir, quizás era tarde para darse cuentas de todo lo que le generaba, quizás era verdad que uno no valora lo que tiene hasta que lo ve perdido.

Pero de algo si estaba segura, ella no podría olvidar tan fácilmente a ese joven, quizás nunca podría sacárselo de su pecho de manera definitiva. Lo tenía claro, no lo olvidaría ni a él, ni a su traición…

Las cortinas bailaban al compás del suave aire nocturno en esa habitación, reflejándose en el espejo unos azules ojos, brillantes de dicha.

Cubrió sus labios para no dejarse oír su risa en la casa, y ya más calmada, volvió a bajar su mano hasta su abdomen descubierto, mientras se lo acariciaba observándose radiante tras el espejo.

—Con esto ya no podrás rechazarme cariño…—murmuraba mientras acariciaba con suavidad el aún plano vientre—…y serás mío, todo y completamente mío Ranma…

Continuará…


Hola gente!bueno aquí les traigo otro cap de esta historia, bueno aunque las cosas dan un paso para adelante y dos para atrás…mmm…supongo que esperaban algo que los levante, no que lo hunda ¿no? bueno…quizás para el prox cap las cosas se acomoden, o quizás no…ya veremos, je. Solo espero que aunque es un capitulo algo desanimado les haya gustado, últimamente me ando muy dramática con los que escribo, hace mucho que no hago nada con más humor, bueno en poco espero que eso cambie!n_n Por cierto!muchas muchas gracias por sus palabras de aliento y apoyo, y también por lo que se preocuparon por ello!son un amor!*-*. Yo estoy bien, mejor por suerte, pero siento que al escribir se me ve muy melancólica quizás, voy a tener que revertir eso no? ;P No se preocupen, todo a su tiempo llegará.

Bueno ojala hayan disfrutado la lectura!de ya les agradezco si dejan sus opiniones!:)

Aurora: Hola amiga!si lamento las demoras, intentare que para antes de que acabe el verano terminar este fic!es verdad que ha entrado el fic en un estado muy dramático, quizás hasta depresivo? Pero bueno el amor no es nada sin el drama, y aunque quizás no logre transmitir muy bien los sentimientos, ambos están pasando por cosas muy fuertes, no hay nada más intenso que el amar y odiar al mismo tiempo, o el de anhelar una persona que fue tuya y que no tienes más a tu alcance. Y de Kodachi no es para tanto!je, solo es una amiga que de repente empezó a envidiarla y se convirtió en alguien odioso y dañino, pero no es una loca como la original, ;P. Pero bueno solo espero que este cap te haya atrapado más, y si aún no lo consigo pues bueno…ojala al menos los haga más adelante con otro fic! Nos leemos en la próxima! Un beso grande y gracias por comentar!:)

Yessi-chibi: Hola linda! Bueno pues si sin duda las cosas a Ranma no se le han puesto de su lado, Akane no está dispuesta a ceder, ya que la herida es fresca y sangra, y parece que Ranma ya se da por vencido. Y Ukyo no se queda quieta…las cosas se pondrán aun pero para Ranma? Veremos que sucede! Espero que te haya gustado el cap! Gracias por comentar! :) nos leemos un beso grande!

Haro Adrianne: Hola! si es verdad! Ranma no razonó bien, solo se movió por impulso, como le suele suceder…u_u…pero tampoco la pasaron tan mal ambos…je, ahora el problema crece, Ranma está resignado, ya no cree tener nada para dar, y Akane no quiere saber nada de él, sumándole esto a una Ukyo decidida a atraparlo…que pasara? Ya veremos…bueno espero que te haya gustado el cap!gracias por comentar! Un beso grande!

Mary: Hola amiga!cómo estás? Espero que genial!bueno si es cierto lo deje en una situación complicada, jeje, y pero resulto Ranma…u_u' . Pero bueno la cosa se complicó más por lo visto…veremos cómo se siguen desarrollando las cosas!Como siempre muchas gracias por comentar!y también por tu apoyo y buenos deseos!eres un sol!n_n un beso grande!nos leemos un beso grande!

Nancyricoleon: Hola amiga!uy si esos dos están haciendo a sus anchas lo que quieren, y las cosas entre Ranma y Akane solo empeoran…veamos cómo se siguen dando las cosas con ellos, ojala te haya gustado como quedo el cap! Gracias por comentar!:) un beso grande los leemos en la próxima!

Auri22: Hola linda!bueno me alegra que te gustara el cap!n_n. Sin duda la cosa se pone cada vez peor entre ellos, parece que nada podrá salvar a Ranma de perderla, además Ukyo no pierde la oportunidad…veamos que pasa! ojala te haya gustado como quedo el cap! Gracias por comentar!:) Nos leemos en la próxima! Un beso grande!

Sara Andry: Hola! lamento la demora!la idea es actualizar más pronto, y en dos meses o antes terminar el fic!me alegra pila que te tenga enganchada!n_n, ojala te haya gustado como quedo el cap! Gracias por comentar!:) nos leemos un beso grande!

Johana: Hola!bueno me alegra que te tenga enganchada el fic!n_n ojala te guste como quedo cap! Gracias por comentar!:) Nos leemos en la próxima! Un beso grande!

Yoyras: Hola! bueno me deja re feliz que te tenga enganchada el fic, y lamento la demora!u_ cierto te escribí a tu correo y no recibí respuesta, quizás no te llegó, si ese es el caso me avisas, "Bajo las sombras del pecado" ya está terminado!;) Bueno gracias por déjame tu comentario y seguir el fic!:) nos leemos en la próxima! Un beso grande!

Bueno gente hermosa esto sería todo por ahora!nos leemos en muy poco!un beso y un abrazo fuerte para todos!QUE PASEN UNA HERMOSA NOCHEBUENA CON SU FMAILIA Y SERES QUERIDOS!Un mega abrazo doble a cada uno!n_n

Natalia Saotome Tendo