Poco a poco Jasper fue corrigiendo algunos errores en la técnica de Alice haciendo alfarería. A ratos él paseaba su mirada y fue entonces que su mirada captó algo conocido para él, se acercó y lo tomó entre sus dedos, era la pieza de rompecabezas de Charlotte.

-¿No es bonita?-le dijo Alice acercándose por detrás- No se ve que sea tan difícil de hacer y además es bonita, quiero intentar hacer una.

-¿Dónde lo conseguiste?-le preguntó, ignorándola.

-¿Por qué?

Aventó la pieza a la mesa y la agarró de sus hombros bruscamente, tenía una mirada enloquecida.

-¡Dime! ¿Dónde lo conseguiste?

-De la profesora que enseña aquí-contestó en un susurro, asustada.

La soltó y salió corriendo.

Pero… ¿qué es lo que le pasa? Un momento estaba bien pero sólo bastó que viera el llavero de Charlotte para que cambiara de humor. No había visto esa mirada desde que me comentó lo de su primer amor, ahora era una mirada más desesperada como si… como si… como si esa pieza fuera lo que deseaba… no… no la pieza… a la dueña de la pieza… ¡Charlotte!


La despedida había sido muy difícil, lo único que la reconfortaba era saber que era lo mejor para su hermano.

Sacó su monedero y contó el dinero que había adentro: no le alcanzaría ni para una noche en el hotel más barato.

Después de haber dejado a su hermano el tiempo había pasado muy rápido, tan rápido que apenas se percataba de que ya era de noche.

Sacó su celular y le marcó a Jacob, esperaba que él le pudiera dar asilo en su casa por esa noche, pero no contestó.

Hizo lo mismo con Emmett, Jasper y Rosalie, pero ninguno contestaba.

La casa de Alice es tan pequeña que ni siquiera le puedo pedir que deje que me quede con ella. Mi otra opción es Bree pero… ¡no! No se lo puedo pedir…

Las calles cada vez estaban más solitarias y ella seguía caminando, de ser necesario se quedaría toda la noche caminando, no quería ser una molestia para sus amigos.

Solitariamente siguió caminando sin rumbo fijo.


Carmen había llegado a su casa, se sentó en su sillón favorito y abrió el libro en el capítulo que se había quedado, una foto marcaba la página.

Siempre le sorprendía que su corazón se acelerara cada que la veía a pesar de los años, ya no era amor pero nunca lo había olvidado ni lo olvidaría, quería tener al menos un recuerdo de su primer amor.

También, no podía evitar que esa escena se repitiera una y otra vez…

Flash back

Entró a la oficina de su mamá y aventó el folder en su escritorio.

-¿Por qué no tocaste la puerta?- le preguntó sin voltear a verla.

-¿¡Sabes lo insultante que fue para él?!

-Les di dinero para que resolviera sus problemas, ¿qué hay de malo en eso?- seguía sin voltear a verla.

-Está es la primera vez que deseo algo. ¿No puedes dejarme ganar? ¿Sólo por esta vez?

-¿¡Cómo es posible que quieras a ese hombre?!-está vez la miró con odio- Eres mi hija, yo soy la propietaria del Grupo Vulturi y por lo tanto tú estás involucrada en la imagen del Grupo. En vez de conocer a las personas más importantes de Estados Unidos, no… ¡del mundo! Fuiste a parar con una escoria.

-Para mí-le dijo mientras secaba con su antebrazo las lágrimas-, esa persona es la mejor del mundo porque lo amo. ¡No me importan los demás! ¡Él es lo único para mí!

-Eres tan patética-se rio-. Es patético casarse con un hombre por un amor que irá desapareciendo con los años. Esa opción es patética.

-¡Mamá!

-Porque soy tu mamá y porque naciste dentro del Grupo Vulturi, no puedo permitir que eches todo a la basura por un estúpido amor.

Fin flash back.

Se secó una lágrima y agarró su celular.


Bella siguió caminando y en algún momento se paró al sentir un dolor punzante en la cabeza, al mismo tiempo se percató de la pesadez de su cuerpo y antes de que pudiera pensar algo todo se quedó en negro.

La gente que iba caminando por ahí se aproximó a auxiliar a la chica que se había desmayado, una señora se dio cuenta de que su celular estaba sonando y contestó:

-¿Bueno? ¿Conoce a la propietaria del celular? ¡Se ha desmayado!


Poco a poco su abrió los ojos… vio una figura borrosa a su lado y cuando su vista se aclaró se encontró con Carmen.

-¡Estaba muy preocupada por ti!-la abrrazó- Te desmayaste en la calle

-¿Cómo…?

-¿Qué hubiera pasado si no te hubiera llamado justo en ese momento?-empezó a regañarla- ¿Por qué eres tan imprudente? ¿No te pedí que me llamaras cuando las cosas fueran difíciles para ti? ¿Acaso ya no me consideras tu hermana?

-No es eso-le contestó sintiendo remordimiento.

-Entonces, de ahora en adelante, confía un poco más en mí.

Bella asintió y se disculpó.

Bajaron a desayunar y como era la costumbre de la casa, había un montón de comida para escoger lo que más se te antojara.

-A partir de ahora vas a ser mi invitada-le informó Carmen-. Como tus papás están lejos y no tienes dónde vivir, yo me haré cargo de ti.

-Pero Edward….

-Olvídalo por un segundo, ¿no te pedí que confiaras más en mí?

-También está tu mamá-le recordó.

-No te preocupes por ella, está fuera del país. Disfruta tu estancia conmigo, ¿sí?

-Gracias Carmen, pero… realmente no me gusta aceptar las cosas gratis, ¿podría trabajar aquí? Así pagaré por la comida y el cuarto en el que me quedaré.

Carmen dijo que lo pensaría y al terminar de desayunar fueron a una pequeña bodega donde guardaban los uniformes de los empleados, buscaban la talla adecuada para Bella.

-Carmen… ¿por qué eres tan buena conmigo?-le preguntó mientras buscaban- Antes era porque estaba con Edward pero ahora él está comprometido con alguien más. ¿Por qué sigues siendo tan buena conmigo? Si tu mamá se entera de que me estás ayudando….

-¡Lo encontré!-la interrumpió mientras levantaba un uniforme.

Era un vestido sencillo negro con un mandil blanco.

-Sigo pensando que esta idea de querer trabajar aquí no es buena…

-Para mí está bien-le aseguró Bella.

Carmen iba a replicar pero vio a alguien detrás de Bella, sonrió y la saludó.

-Sulpicia.

-Últimamente estamos cortos de personal.

Bella se volteó y vio a una anciana en un uniforme de mucama, estaba un poco encorvada y usaba bastón, su cabello era todo blanco.

-Tengo que regresar a Inglaterra pero me quedo más tranquila al saber que estarás con ella. ¿Tú estarás bien sin mí, Bella?

-No te preocupes por mí-le sonrió.

-¿Qué haces hablando?-la regañó Sulpicia- Deberías de estar trabajando. ¡Si vas a aprender todo desde lo básico, cada segundo y minuto es importante! ¡Muévete!

-¡Sí!

Caminó detrás de ella hasta que llegaron al vestíbulo principal y de ahí partieron a diferentes cuartos para enseñarle a Bella a planchar adecuadamente, limpiar los cuadros y hasta memorizar el menú de cada comida.

La hora de la comida había llegado más pronto de lo que Bella había esperado y le tocó hacer lo que más tenía miedo de hacer… ¡trabajar para Edward!

Hasta ese momento había tenido suerte de no encontrárselo pero sabía que si iba a trabajar ahí no podía evitarlo todo el tiempo.

Ahora debía de servirle de comer.

No la había notado, estaba muy ocupado leyendo un libro.

Dejó el planto enfrente de él.

-Sopa de aceite de albahaca con…con…

-¡Lentejas!- dijo Sulpicia por detrás.

Ella asintió y rápidamente se fue a esconder detrás de ella.

Edward escuchó su voz y dejó su libro a un lado.

-¡Sulpicia! ¿Todavía estás viva?

-Sí, no importa cuánto lo desees, no moriré.

-No me refería a eso. ¡Es porque no te había visto en mucho tiempo! ¿Qué has hecho? ¿Estás al mando de la servidumbre?

-La casa es un completo desastre sin mí, es mi deber vigilar que las cosas mejoren. También estoy aquí para cuidarte.

-Ya no soy un niño. Por cierto… ¿quién es ella?-señaló a su espalda cuando notó que había alguien- ¿Es nueva?

-Preséntate-le ordenó Sulpicia a Bella.

Salió rápidamente de su escondite y no le dio tiempo a él para que la viera.

-Mucho gusto.

-¡Voltea y salúdalo apropiadamente!

Suspiró y lentamente dejó su escondite y bajó la cabeza.

-Mucho gusto en conocerlo, joven.

-Be…¡Bella!- dijo Edward sorprendido.

-Desde hoy, Bella será tu empleada personal.

Dijo eso y se retiró.

Edward tenía una gran sonrisa.

Bella corrió detrás de Sulpicia.

-¡Haré lo que sea menos ser la empleada personal de Edward!

-No puedes ser tan informal con tu jefe. No importa cómo lo trates afuera pero mientras trabajes en esta casa debes de llamarlo 'joven'.

-Como le decía, por favor reconsidere esta situación con E… el joven. Se lo ruego.

-No es algo que pueda hacer sólo porque tú quieres.

Suspiró rendida.

Después de la comida el tiempo pasó rápido y ya le habían permitido a Bella ir a descansar.

Entró a su recámara y se dejó caer de espaldas en la cama.

-Quizás sea mejor que me vaya de esta casa.

Recordó lo que Carmen le había dicho y lo buena persona que era con ella.

-¡Ah! No puedo hacerlo.

Algo empezó a sonar.

Siguió el sonido y fue a parar a su mesita de noche donde un walkie-talkie sonaba mientras un pequeño foco amarillo parpadeaba.

-¡Bella! ¡Contesta!- decía Edward del otro lado de la línea.

¿¡En serio!? ¡¿Hasta en mis descansos me va a molestar?!

-¿Qué quieres?

-Ven a mi cuarto de inmediato.

Trató de contestarle pero él ya no respondía.

-¿Quién se cree que es?- dijo enojada mientras aventaba el aparato al piso y salía del cuarto.

Llegó tan enojada al cuarto de Edward que ni siquiera pidió permiso para entrar.

-¿Qué es lo que estás haciendo?

-Llegar te tomó tres minutos-le dijo viendo su reloj-, la próxima vez llega sólo en uno. Te ordeno que me prepares una sopa instantánea en este instante.

-¡No lo haré! Sólo soporto esto por tu hermana.

-Quiero la sopa en diez minutos

-¿Acaso quieres morir?- levantó un puño amenazadoramente.

Sulpicia escogió justamente ese momento para hacer su aparición y regañarla.

-¿Por qué le hablas tan informalmente? ¿No dejé las cosas en claro?

Bella se disculpó y se retiró del cuarto para hacer la sopa que le habían pedido.

Edward levantó su pulgar derecho en dirección a Sulpicia mientras una enorme sonrisa aparecía en su cara.

Después de unos minutos Bella llevó la sopa en un plato hondo de porcelana.

-¿Qué es esto?-le preguntó Edward con cara de desprecio.

-¡La sopa que…!-empezó a gritarle pero se detuvo al recordar que debía de tratarlo con amabilidad, y una sonrisa falsa apareció- La sopa que usted quería, joven.

-¿Y la cacerola?

Bella volvió a bajar a la cocina y cambió el hermoso plato por una pequeña cacerola gris.

-¿Satisfecho?-le preguntó cuando se lo llevó por segunda vez.

Él sonrió y ella tomó eso como una afirmación, se volteó y empezó a encaminarse a la puerta.

-¿A dónde vas?

-¿¡Qué es lo que quieres ahora?! … ¿Qué más le puedo ofrecer, joven?

-Quiero que me acompañes hasta que termine.

Puso los ojos en blanco y tomó asiento en un sillón de cuero al lado de él.

-Hay un botón al lado, apriétalo.

Lo obedeció y el sillón se reclinó, elevando sus pies.

-¿Qué intentas hacer?-le preguntó Bella con desconfianza a porque ahora Edward parecía preocupado por su comodidad.

-No sé si ese sillón sea cómodo o no-inventó-, así que pruébalo tú y luego me dices si es cómoda.

No volvieron a cruzar palabra hasta que Edward terminó, volteó para decirle un comentario sarcástico sobre la sopa, pero la encontró completamente dormida. Fue a su clóset y sacó una cobija, con la cual cubrió el cuerpo de Bella.

Aprovechó la oportunidad y se inclinó para dejar un beso en su frente, había olvidado lo suave y cálida que era su piel…

Sulpicia sonrió, esa escena reflejaba amor del bueno.

Lamentablemente, para ellos, triunfar en ese amor no iba a ser una tarea fácil.


Bella dormía plácidamente en su cama. La noche anterior se había quedado dormida en el cuarto de Edward pero él la había cargado hasta su cama.

-¿Sabes la hora que es?-habló Sulpicia a su oído- ¡Ya deberías de estar despierta! Ve al cuarto de Edward.

Se levantó inmediatamente, se puso su uniforme y cuando se acercó al cuarto de Edward vio a cinco mucamas afuera de su puerta hablando nerviosamente. Se acercó.

-Si intentas volver a despertarme te despido, ¿entendido?- escuchó la voz de él.

Salió otra mucama y se hecho a los brazos de una de sus amigas mientras lloraba.

¡No es posible que haga eso! ¿¡Qué le pasa?!

Entró a su cuarto y lo encontró todavía acostado.

-Joven Edward, ¿no cree que ya es hora de levantarse?

Él no se movió ni un centímetro.

-¿No te dije que te despediría si intentabas volver a levantarme?

Agarró una almohada y se la aventó.

-Levántate antes de que te golpee-le dijo enojada- ¿¡Cuánta gente tiene que arriesgar su trabajo por levantarte?

Empezó a golpearlo y Edward se paró.

-Bella-dijo sorprendido, no había reconocido su voz. Bella seguía golpeándolo-. ¡Está bien! ¡Ya me levanto!

Una vez que se había bañado y vestido, Bella hizo que saliera a disculparse con las mucamas.

-Siento haberles dicho que las despediría.

-¡Muchas gracias!-dijeron todas con alegría.

-¡Gracias!-le dijo Bella.

-¿Satisfecha?

Regresó a su habitación y las demás empleadas corrieron a abrazar a Bella y agradecerle.


Jasper había regresado a la escuela donde Alice aprendía alfarería sólo para encontrarse con Charlotte.

Cuando ella la vio se sorprendió y abrió mucho sus ojos pero inmediatamente se volvió a relajar.

-¿Cómo es que…?

-Fue muy difícil encontrarte, Charlotte.

Alice había seguido a Jasper para confirmar sus sospechas: Charlotte era la persona a la que Jasper amaba.

Una lágrima salió de sus ojos.


Alice y Bella suspiraron al mismo tiempo.

-¿Cómo es que nada nos sale bien?- preguntó Bella.

-¿Qué crees que es peor, Rose?-le preguntó Alice con pesimismo- ¿Trabajar con tu ex novio o accidentalmente juntar al chico que te gusta con su primer amor?

-Creo que el simple hecho de comprar las dos situaciones es triste-contestó con sinceridad.

Justo en ese momento Bree llegó y sin saludar se acercó a Bella.

-¡Bella! ¿Te volviste a mudar? ¿Qué pasó con tu casa? Pasé y ya no queda nada.

-Tuve algunos problemas.

-¿Y ahora dónde vives?

-¡Se está quedando en mi casa!-contestó inmediatamente Rose.

-¿Por qué no hacemos una pijamada?

-Mis papás salieron de viaje y me dejaron en claro que no querían que nadie más estuviera en mi casa por las noches.

-Bueno…. Me alegra que tengas un lugar donde quedarte. También podrías haberte quedado conmigo.

-Gracias.

-Alice, ¿podrías ponerme algo de comida para dos para llevar?

-¿Para dos?-preguntó confundida.

-No he visto a Edward-dijo con el ceño fruncido-, recién llamé a su casa y me dijeron que estaba enfermo, así que le daré una sorpresa.

-¿Está enfermo?-preguntó Bella con preocupación- Pero si est…

Alice le tapó la boca y le preguntó apresuradamente:

-¿Qué no es hora de que te vayas a la clínica?


Obedeció a Alice y se fue a la clínica.

Qué raro que no haya gente, normalmente a esta hora hay demasiados clientes.

Busco al abuelo en su oficina y lo encontró sentado con una expresión de dolor.

-¡Abuelo!-se apresuró a su lado- ¿Estás bien?

Lo agarró del brazo y lo ayudó a levantarse.

-No te preocupes por mí-le dijo cuando vio su expresión de preocupación-, conozco mi enfermedad.

-¡Claro que no estás bien! ¿Qué hubiera pasado si no hubiera venido? No puedo permitir que este solo en ese estado.


Jacob le había dado una llave de su casa a Bella, nunca la había usado, pero creyó que esta era una buena oportunidad para entrar sin tocar la puerta.

-¿Qué haces aquí?- le preguntó él con una sonrisa cuando se la encontró en el pasillo.

Bella dejó caer las maletas que llevaba.

-¿Tendrás una habitación extra?

Él asintió y con alegría señaló a su izquierda.

Bella dejó las maletas y regresó a la puerta.

-¡Date prisa! ¡Vamos!

Frente a Jacob se encontraban Bella y su abuelo, que ella llevaba del brazo.


Sulpicia le sirvió la cena a Edward. Esa noche Edward había invitado a Emmett a cenar a su casa.

-¿Dónde está mi empleada personal?

-Hoy es sábado, joven.

-¿Y?

-Cuando la señora Carmen contrató a Be…

Edward empezó a toser fuertemente y le hizo señas a Sulpicia con sus ojos señalando a Emmett.

Ella puso los ojos en blanco y contestó:

-Por la escuela y su trabajo de medio tiempo, ella sólo trabajo cinco días a la semana.

-¡Eddy!-gritó Bree mientras entraba a su comedor- ¡Supe que estabas enfermo y vine inmediatamente a verte!

-¿Estás enfermo?- le preguntó Emmett.

Edward negó muy rápidamente con la cabeza.

Bree sacó la comida que había comprado y llenó una cuchara que llevó a los labios de Edward.

-¿Qué te pasa Edward?-se burló Emm- Tu prometida dice que abras la boca.


Después de verlos Jacob los había ignorado, así que Bella llevó al vuelo a su cuarto y lo ayudó a instalarse.

-Esta será su nueva casa-le dijo Bella.

-¿Qué clase de persona hace todo esto de repente?-la regañó- Él y yo necesitamos tiempo para perdonarnos y aceptarnos.

-Han tenido 15 años para eso, ¿no es suficiente tiempo? Si trata de irse le contaré a Jacob acerca de que está enfermo.

Bella se levantó para irse pero el abuelo la detuvo.

-Bella… ¿crees que me pueda perdonar?

-¿De qué se preocupa? Después de todo usted es su abuelo, así que puede golpearlo. Buenas noches.

Salió de su cuarto y se dirigió al patio, donde encontró a Jacob sentado.

-¿Qué crees que estás haciendo?-la regañó en cuanto la vio.

-Tú y tu abuelo necesitan una familia, todo lo que hice fue darles una pequeña ayuda.

-Yo aún…

-¿No estás listo para esto? ¿Entonces cuánto tiempo te tomará el estar listo? ¿No es un poco inútil? Tú mismo me lo dijiste una vez, es imposible conocer a alguien por completo; pero por lo menos puedes llegar a saber el tipo de persona que es. El Jacob que conozco aún quiere y extraña a su abuelo, ese Jacob es capaz de perdonarlo.


Llegó a la mansión y se dejó caer en la cama.

Había tenido un día pesado.

Y a pesar de eso, inmediatamente sonó su walkie-talkie.

-Contesta, Bella. Bella…contesta. ¿No crees que estuviste mucho tiempo afuera a pesar de que era tu día libre? ¿Todavía no llegas?

Por un momento pensó en ignorarlo pero decidió que lo mejor era contestar para que dejara de molestarla.

-¡¿Qué quieres!?-le gritó- Se supone que hoy no trabajo.

-Ven a mi recamara-mandó.

-Trabajo el lunes a partir de las cinco de la mañana, llámame entonces.

-Puedes ganar más dinero trabajando horas extras.

¡Estúpido Edward! Sabe que no me puedo negar a trabajar horas extras.

Se levantó y se dirigió a su cuarto.

-¿Qué?-preguntó cuando entró- ¿Otra vez quieres que te haga una sopa?

La agarró de la mano y la llevó a un sillón.

Bella vio que Edward había puesto una mesa en la que había un proyector.

-¿Qué vamos a hacer?

-Espera un minuto…

Apagó las luces y en la pared de enfrente empezó a proyectarse una película.

Supongo… supongo que es mejor ver una película que hacerle una sopa…

No llevaba mucho que la película había empezado cuando apareció una escena que espantó a Bella e instintivamente abrazó a Edward, él enrolló sus brazos alrededor de ella.

Bella lo olió por unos segundos.

Había olvidado… había olvidado lo bien que huele y su… calidez… es tan… reconfortante…

Sin embargo, una imagen de Bree apareció en la mente de Bella y se separó inmediatamente.

-Ya me voy.

Se levantó y salió de su cuarto.

Inmediatamente volvió a entrar con mucha prisa.

-¡Ay no! ¿Qué vamos a hacer? Bree está caminando hacia acá.

-¿Qué?-preguntó sorprendido.

-¿¡Qué vamos a hacer?!

-Nada, no haremos nada, que nos vea juntos.

-¡Ya sé!-dijo ignorándolo.

Corrió a su closet, lo abrió y se metió a él y después se sentó.

-Cierra la puerta por mí.

-¡Eddy!-se escuchó la voz de Bree que ya había entrado al cuarto.

Él puso los ojos en blanco y cerró la puerta. Después dio unos pasos hacia Bree.

-¿Acaso no duermes? ¿Qué clase de mujer va a la casa de alguien a mitad de la noche?

-Yo, para ver esto juntos-levantó una película de terror-, realmente me da mucho miedo y pensé que sería mejor verla acompañada. ¡Vamos!

Lo arrastro al sillón donde anteriormente estaba él y Bella.

Él no le prestó mucha atención a la película, ya no le encontraba sentido a ver una película si no era con la persona que él quería.

Cuando acabó, Bree se volteó a comentarla con Edward pero lo encontró dormido, en el sillón de al lado había una cobija y lo tapó con ella. Le dio un beso en los labios y se fue.

Minutos después abrió sus ojos.

Bree es una buena mujer pero no estoy destinado a estar con ella.

Se levantó del sillón y se dirigió al closet y lo abrió: Bella estaba dormida.

La observó un momento: sus mejillas un poco sonrojadas, sus labios….

Pasó una mano por sus labios y agarrando suavemente su mentón, junto sus labios con los de ella.

¿Por qué no pueden ser las cosas más fáciles?

La cargó y la llevó a su cuarto, se encargó de que estuviera bien tapado y después cerró su puerta detrás de él.


Bella se levantó temprano al siguiente día y fue a la casa de Jacob.

-¿Durmieron bien?-les preguntó cuando los encontró juntos en el comedor compartiendo el desayuno incómodamente.

-¿Por qué estás aquí?-le preguntó Jake.

-¡Vine para acompañarlos! – respondió con una sonrisa.

Los apuró a terminar y después de lavarse los dientes se dirigieron a la clínica.

Como siempre, mientras el abuelo daba consulta, Bella estaba ayudando a los pacientes que esperaban.

Por otro lado, Jacob estaba parado incómodamente en una esquina, no sabía qué debía hacer. Bella lo notó y le empezó a dar cosas para que ayudara.


Jasper estaba acostado en un sillón, todavía no podía procesar las palabras de Charlotte…

Flash back.

Después de saludarse habían decidido ir al museo que era de la familia de Jasper.

-Ha pasado tanto tiempo desde que estuve aquí-comentó ella mientras caminaban.

-¿Recuerdas que siempre nos metíamos en problemas cuando jugábamos a las escondidas aquí?

-Claro que lo recuerdo, siempre me castigaban una semana por eso. ¿Cómo ha estado tu mamá?

-Sigue igual, ¿también quieres saber sobre mi papá?

-¿Qué hay de ti?-preguntó, en cambio- Se ve que has estado bien, ¿verdad?

-¿Realmente quieres saberlo?-le preguntó frustrado- ¿Cómo pudiste desaparecer tan repentinamente de mi vida? ¿Sabes cómo me sentí? Me sentí asfixiado, como si el aire que respiraba se hubiera ido.

-No era el aire…-murmuró.

-¿Qué?

-Yo-titubeó-… yo no era tu aire… Jasper, fui sólo la brisa que confundiste con el aire. ¿Sabes?-dijo con una sonrisa triste- Solía pensar que si realmente lo deseaba, podría quedarme a tu lado por siempre.

-¿Qué intentas decir?

-Una brisa… pasa sólo una vez, no puede volver a pasar por el mismo lugar.

Fin flashback.

Alice entró a su casa y lo vio acostado.

-¿Por qué estás así?

Él se sentó.

-Quiero dormir-le dijo entre cansado y enojado-, ¿podemos hablar luego?

-¿Cómo pudiste actuar mucho mejor que yo antes y que ahora estés así?-le reprochó.

-¿Puedes callarte e irte?-le dijo más fuerte y claramente enojado.

-No me callaré-le dijo con determinación-, si lo hiciera probablemente tenga que verte pasar tu vida en estas condiciones, así que te diré unas cosas más: eres un mentiroso, eres un inmaduro, eres un hombre patético. Dijiste que habías fingido para no lastimarla, ¿cierto? La verdad es que tú no querías salir lastimado, pensaste que ella vería tu verdadero ser y que se marcharía, yo sé muy bien que tu "yo tranquilo" es sólo una máscara, pero realmente le tienes miedo al amor, tienes miedo de que las personas se marchen.

Él no contestó nada, simplemente se volvió a acostar.

Al dejó la pieza de rompecabezas en su mesa y se retiró.


Ya era de noche y Bella y Jacob salieron del consultorio.

-¿Has hecho muchas cosas nuevas por mí, verdad?

Jacob no contestó, simplemente le sonrió agradecido.

-Entra-señaló su carro-, te llevaré a casa.

-No, gracias, prefiero caminar.

La verdad era que no quería que se enterara de que vivía con Edward.

Salió el abuelo y Bella notó que cargaba un maletín.

-Debe de estar pesado-se lo quitó de las manos y se lo dio a Jacob.

Guío al abuelo al asiento del copiloto y cerró la puerta cuando estuvo adentro. Le hizo señas a Jake de que se subiera.

-¡Maneja con cuidado!-gritó antes de que arrancara el carro.


Otro nuevo día había llegado y, como de costumbre, Bella tenía que despertar a Edward.

Lo encontró como siempre: durmiendo boca abajo y con la cobija tapándolo totalmente.

-Joven…joven.

Cuando vio que no contestaba agarró un reloj que estaba en su mesita de noche y lo encendió.

Acercó el reloj a su oído y empezó a sonar estrepitosamente

-Es hora de despertarse, joven.

Él se cubrió sus oídos con una almohada.

-¡Joven! ¡Levántese!

Empezó a jalar las cobijas pero él hizo lo mismo, y al tener más fuerza jaló de paso a Bella y cayó encima de él, rápidamente la abrazó.

Bella se sonrojó.

-¿Qué estás…?

-Cinco minutos-susurró en su oído-, déjame sostenerte por cinco minutos y después te dejo ir-sintió que Bella se relajó en sus brazos-. Incluso sintiéndote a mi lado, no puedo creer que en verdad estés aquí.

Bella levantó un poco su cara y se sumergió en su mirada esmeralda. Él empezó a acercar su cara a la de ella mientras agarraba delicadamente su nuca para no dejarla escapar.

-¡Eddy! ¡Ya llegué!

Bella se levantó inmediatamente y miró con culpabilidad a Bree, que los miraba a los dos como si le hubieran clavado un puñal en el corazón.