Los pasos de la asiática eran rápidos e ininterrumpidos. Su respiración se había convertido en un jadeo sofocado, y de vez en cuando se detenía para tomar algo de aire, con ruidos violentos.
Antes de salir de casa de Helga le había llamado a su madre para avisarle que tardaría unos minutos más, y tras ello salió de la casa con dirección a Sunset Arms.
Lo que sabía no quería hablarlo por teléfono, y mucho menos podía dejar pasar más tiempo. Se iba regañando internamente mientras corría. No entendía como había dejado que las cosas se hicieran tan grandes, y lo peor de todo es que se habían torcido en cuestión de días.
Reprendiéndose por ser tan mala amiga, Phoebe llegó a su destino y golpeó la puerta de la pensión con fuerza. Arnold tenía que ayudarla, si no, estaba segura de que ella sola no podría hacer nada al respecto.
El abuelo Phil abrió la puerta y miró a niña con la frente arrugada, después lanzó un fuerte suspiro y dijo.
—No, gracias. Ya le compramos unas galletas a la pequeña de cabello corto.
—Eh, no. Yo… Soy compañera de Arnold. Necesito hablar con él. ¿Se encuentra en casa?
Phil asintió y se apartó de la puerta, dejando que Phoebe entrara al tiempo que le gritaba a su nieto para que bajara.
—Abuelo, no… ¿Phoebe? ¿Qué…?
—Lo sé, es tarde, pero necesito hablar contigo cuanto antes. Es muy importante.
El rubio asintió y tomó la mano de la niña, saliendo al pórtico y cerrando la puerta tras de ellos. Para asegurarse de que ninguno de los inquilinos o sus familiares escucharan la conversación, se sentaron en los últimos escalones y Arnold espero a que Phoebe comenzara a hablar.
La asiática estaba tan afectada que le costó iniciar su relato.
—Yo… Ya fui a la casa de Helga. Me abrió Olga y lo primero que hizo fue preguntarme por ella.
Esa frase hizo que el niño arrugara la frente.
—¿Cómo? ¿Por qué? ¿Qué no sabe cómo está su hermana?
—Eh, no—, los ojos del chico se entrecerraron, pero ya no interrumpió a su acompañante—. Arnold. Ya no tengo mucho tiempo, así que escucha lo que te voy a decir y no me vayas a interrumpir, ¿Sí?
—Está bien. De acuerdo, Phoebe.
Helga se encontraba mirando por la ventana. El nuevo vestido que traía la hacía ver mucho más alta y grande de lo que era, y gracias a la doctora Bliss la enorme mata de cejas se había visto reducida, hasta darle una forma curva y delineada.
La niña se encontraba esperando por su madre y su hermana. Ese día, Miriam le había dicho que su abuelo quería verlas en el Chez Paris, para arreglar los últimos detalles del viaje al que sería su nuevo hogar; así que la doctora le había ayudado a arreglarse para la ocasión.
Nunca había visto a los padres de su mamá, pero por las historias que a veces le contaba su progenitora, suponía que eran unas buenas personas.
A pesar de sus intentos por mantenerse positiva, Helga no conseguía alegrarse ni un poco. No quería irse de Hillwood, pero no podía hacer nada para detener los planes de su madre. Su papá ya estaba pagando por lo que había hecho, y aunque ya habían atrapado a uno de los secuestradores, los otros dos seguían prófugos.
Por supuesto, su mamá tenía miedo de que algo le pasara a Olga o a ella, así que su mejor opción era ir a un sitio que conocía y en donde podía cuidarlas mejor.
No la podía culpar por eso, pero lo que si podía hacer era mostrar su desagrado con la idea.
Hillwood era su hogar. De ella y de Olga, y aunque no siempre le gustó la idea de vivir ahí, no conocía otro sitio. Estaba demasiado acostumbrada a las personas, los lugares, y en especial a la gente que había estado para ella durante todo ese tiempo. Aun con el cambio de Miriam, Helga no podía restarle crédito a la doctora Bliss, al profesor Simmons, a Phoebe, a Arnold. Vaya, ni siquiera podía quitárselo a Rhonda, sobre todo porque desde el día en que la vio fuera del consultorio, había estado al pendiente de su persona.
—¿Helga? Tú mamá ya está afuera.
—Yo… Sí. Ya voy.
La rubia salió de la habitación y le dedicó una pequeña sonrisa a la doctora. La mujer se la devolvió, al tiempo que se llevaba ambas manos a la boca y decía.
—Te vez hermosa. Sabía que si te arreglabas, te verías mucho más linda de lo que ya eres.
—Ah, no. No es cierto.
La mujer le tomó la mano y se la palmeó. No quería avergonzar a la rubia, así que desistió de sus palabras y le señalo la puerta.
—¿Quieres que te acompañe?
—Voy a estar bien —, con un fuerte suspiro, Helga se alejó de la doctora y salió del departamento sin bajar la mirada.
La niña lucía como una pequeña princesa, pero la fiera mirada que portaba daba a entender que ella claramente no era la dulce e inocente señorita que intentaba aparentar.
Era claro que, mientras caminaba, Helga se encontraba planeando algo.
—¿Va a salir, señorita? Que le vaya bien.
El vigilante de la entrada le dedico un saludo con su gorra, a lo que la rubia le sonrió y dijo.
—Nos vemos en un rato, señor Jones.
—Nos vemos.
Con una gran sonrisa, Helga salió del complejo habitacional como si se tratara de una reina yendo a ver a sus súbditos.
Afuera, tanto su madre como Olga ya la estaban esperando.
Hola, hola.
¿Les gustó?
No puedo creer que pude terminar este antes del viernes, y lo que tiene... Con decirles que, mientras escribía ya estaba planeando lo que pasaría en el siguiente. Ya hasta tengo unas cuantas anotaciones :D
En fin, la cosa comienza a ponerse cada vez más y más loca para la pobre rubia, pero como no pienso revelar nada para mantener la sorpresa, toca responder a sus mensajes.
serenitymoon20: Así es. Esa mujer es tan orgullosa y testaruda que les va a costar mucho trabajo el acercarse a ella :p No te preocupes, creo que, con un poco de organización es posible subir los capis el jueves en la noche, y si no intentaré ponerlos los viernes en la mañana.
jajajaja, Claro que sí. Ese Arnold es el sueño de muchas de nosotras... ¡Ojalá pudiera encontrar uno así de lindo!
jajaja, No mueras de curiosidad. ya subí.
JossyRuCasti: jajajaja, ¡Gracias!
Que bueno que les está gustando tanto. La verdad es que, tenía planeado subir la historia tuviera o no tuviera lecturas. Por fortuna, veo que muchas de ustedes le han dado una oportunidad.
¡Claro que seguiré!
luit2: jajajaja, lo sé. Creo que me pase unos cuantos metros :P
Que bueno que te pudiste dar unos cuantos minutitos para leer.
xD Ya sé. Ese Arnold nos trae entre suspiro y suspiro. Ya quiero que se estrene la película de la jungla, necesito saber que pasara con nuestra pareja.
Bueno, chicos y chicas, esto fue el capítulo del jueves/viernes.
Si quieren saber a donde van Helga, su madre y su hermana, entonces no se pierdan el próximo porque va a estar... Sin comentarios.
Cuídense.
