Narra Nadir

Mi entrenamiento ha sido como el de todos los días. No he avanzado en mejorar mi tiempo récord (que aun se aleja un poco del tiempo de huída cuando coloque la bomba), pero tampoco he hecho menos que habitualmente. Eso quiere decir que el pequeño descanso del mundo real no me ha sentado tan mal después de todo y me ha llenado de aire nuevo. Después de terminar éste, me han retenido unos minutos para tomarme medidas para un traje de buceo que me van a confeccionar para el Gran Día. Así lo llaman. Me los he tenido que quitar de encima a patadas para que me dejaran ir, de una vez por todas, al despacho de Jared. Después de tantos días de espera, por fin accede a verme y espero que responda a TODAS las preguntas que tengo preparadas.

Camino por el laberinto de pasillos y salas hasta que llego a su despacho. Éste se encuentra abierto. "Creo que me esperan" pienso. No me demoro más y me adentro en la boca del lobo con la expresión más seria que tengo (o que logro poner). Aunque no tenga mucho poder entre los de aquí, quiero hacerme valer.

Dentro están Jared y Petra hablando por lo bajo y, cuando entro, su conversación se extingue y Jared se alisa los bordes del cuello de la camisa.

-Creo que me estabais esperando-me quedo apoyado en el marco de la puerta pues quiero parecer amenazante y algo pasota, pero no alguien que falta el respeto entrando a un sitio sin permiso.

-Hola Nadir, llegas a tiempo. Lamento haber estado ausente. Últimamente he estado ocupado haciendo las últimas modificaciones del plan y resolviendo algunos problemas-explica y con un leve movimiento de ojos, me manda que me siente en la silla que queda enfrente suya.

-Ya veo-me quedo mirando fijamente su usual pelo engominado. Sin embargo, hoy parece más formal que de costumbre. "Puede que sea por ese uniforme blanco" pienso después de observare detenidamente-ha sido una larga espera-añado como para hacerme el dolido por no haberme atendido antes-Necesito más información para poder seguir confiando en vosotros pues me he enterado de cosas nuevas que no me gustan. A mi nadie me dijo que Gabriel iba a ser entrenado para el combate, lo que significa que peleará con nosotros-concluyo atacando. Sé que en su momento me dijeron que iba a formar parte del plan, bueno, TENÍA que serlo. Pero no que iba a luchar.

-No te lo quisimos decir porque sabíamos que te ibas a negar el rotundo-y yo asiento con la cabeza haciendo ver que está en todo lo cierto. Jamás voy a permitir que pueda salir herido y menos que participe activamente en una pelea donde puede incluso morir-Pero debo decirte que Gabriel es una pieza muy importante a la hora del ataque contra Luna y las demás ciudades.

-¿Demás ciudades? ¿Me estás diciendo que no solo lo vais a meter en la lucha contra Luna, sino que encima será más veces contra ciudades mucho más poderosas? ¡No voy a dejar que lo utilicéis como un arma!-exclamo sobresaltado apretando los puños y los clavo sobre la mesa. "Sobre mi cadáver" añado en mis adentros. Por desgracia debo callármelo pues tengo mucho que perder si no lo hago.

Jared hace una pausa para posar sus manos encima de la mesa y, con la cabeza, le hace una señal a Petra, que saca unos papeles y me los tiende. Yo me niego a bajar la mirada y la mantengo clavada en él.

-Esto es importante Nadir-dice Petra, mas no añade más pues parece que Jared quiere todo el protagonismo.

-Me gustaría que le echaras un vistazo-me pide, aunque yo no me bajo del burro-Bueno, esperaba que esto pasara, a si que he preparado una presentación para hacerte cambiar de idea. Petra.

Ésta va hacia los interruptores, apaga la luz y luego da a otro que enciende la pantalla que hay tras del rubio. En ella puedo ver una imagen bastante nítida de la cúpula de Luna. "¿La habrán hecho dentro o la han robado?"pienso. Enarco una ceja para que me explique el por qué de esa foto, curioso pero con las ideas bien claras. Diga lo que diga no me va a hacer cambiar de opinión.

-No se si podrás verlo en esta imagen, pero en la cúspide hay un enorme altavoz. Ellos no lo ven porque justo a pocos centímetros de él esta el famosos "sol" de Luna-Hace una pausa para que la imagen cambie a otra donde se puede ver lo que acaba de decir-Lo utilizan los gobernadores para transmitir los mensajes importante porque se escucha en todos lados de la ciudad. Lo pusieron allí, a parte de por la buena acústica, porque no necesitan mucha seguridad allí arriba de todo.

-Y quieres que Gabriel arriesgue su vida para llegar hasta allí y conseguir hackear ese altavoz para vosotros-sigo con su explicación, seguro de cómo iba a seguir si no lole hubiera parado. Jared esboza una sonrisa de satisfacción.

-Algo así. Hemos pensado que sería mucho más eficaz poner en contra los ciudadanos de Luna contra la propia ciudad que empezar una trifulca directa contra ellos. Así nos podríamos evitar muchas muertes innecesarias y heridos. Es evidente la diferencia de número-prosigue y espera de nuevo a que cambie de otra foto, donde ésta vez se ve algo parecido a Gabriel en el cielo de la ciudad, como si fuera un ángel salvador-Ellos creerán que es algo divino y esto nos podría ayudar a derrocar a la ciudad sin tantos costes, tanto humanos como materiales. A parte de llegar hasta ahí arriba y darnos la comunicación necesaria, será la imagen de la salvación de Lunáticos-dice refiriéndose a sus ciudadanos, aunque no sé si lo hace a posta o solo para dale un nombre.

-¿Y qué pasa si sale algo o todo mal? Gabriel correría mucho peligro siendo un blanco tan fácil-me quejo-No creo que porque sea un "ángel" no se vaya a atrever a matarlo.

-Esperamos que eso no pase, pero si llega a ocurrir, entraremos todos y seguiremos con el antiguo plan y le sacaremos cuanto antes. Es nuestra prioridad no perderlo. Como ya te he dicho, será la imagen de todo este plan. Todo el mundo le verá como un Ángel salvador, tiene el aspecto perfecto, además de ser otro símbolo para los mutantes. Sin contar que su nombre ayuda muchísimo a esto. Sería como un segundo arcángel Gabriel-ahora sale unas estadísticas en la pantalla-Creemos que el 80% de la población se unirán a nosotros debido a la gran diferencia entre las clases y la mala calidad de vida que llevan por ello, el otro 20% depende de cómo se lo tomen al verlo. Les costará bastante dejar atrás su vida de lujo, pero esperamos que algunos si se unan.

-No me lo trago. ¿Entonces por qué me dijisteis que cuando todo terminara le ibais a devolver a la normalidad?- Hay algo que me huele muy mal en todo esto y no me creo ninguna palabra que estoy escuchando.

-Hemos sido un tanto ambiguos contigo. Sí tenemos la intención de hacerlo, aunque no sea hasta que tengamos el control de todas las ciudades o las hallamos derrotado/destruido. Además, la operación de tu amigo es una muy compli...

-Lo sabía-declaro cortándole la oración que iba a decir y me empiezo a reír desagradablemente-Sabía que no me ibais a ayudar hasta que no le hubierais exprimido hasta las entrañas. Y no es solo eso, es que encimas intentas hacerme creer que después de "todo esto" vais a devolverlo a la normalidad cuando sé que ni queréis hacerlo ni os interesa.

-En eso estás equivocado y puedo demostrártelo. A lo mejor éste vídeo hace que te plantees todo lo que te he dicho-hace una pausa dramática-Pues Gabriel es un peligro para todos los que le rodean y nosotros somos los únicos que podemos reinvertir lo que le han hecho.

"Sí claro" pienso "Ahora me vienes con esas" pero, como antes, me lo tengo que guardar.

Petra toquetea algunas teclas del ordenador que hay en la mesa que estamos utilizando y, después de un minuto, un vídeo empieza a reproducirse en la pantalla. En éste sale mi habitación a oscuras y sin nadie dentro.

-¿Por qué me habéis grabado mi habi...?-pregunto algo crispado y con las cejas fruncidas pues esto ya es el colmo, mas Jared me corta antes de terminar.

-Tú espera.

Y eso hago con la mandíbula bien apretada, aunque creo que llevo así todo el tiempo, para no soltar todos los improperios que se me están pasando por la mente. No sé como no caí en ello la primera vez que entré a la habitación y registré por si acaso por todos los rincones. Supongo que estaría bien escondida o no esperé que tuvieran tantos recursos como para desperdiciarlos de esta manera. El vídeo corre a cámara rápida, lo sé porque los minutos, que están al lado de la fecha de ayer, avanzan muy rápido.

Al principio está vacía, mas luego llegamos Gabriel y yo a ella. Salimos quitándonos la ropa y metiéndonos en la cama sobre las 11 de la noche. La verdad es que doy gracias por no haber hecho algo indecente en la habitación pues lo habrían grabado todo y eso ya me detonaría por completo.

No es hasta que llegan las 6 de la mañana cuando la velocidad del vídeo vuelve a la normalidad. Gabriel se "levanta" cayéndose al suelo y se empieza a retorcer. Es entonces cuando abro bien los ojos y me quedo sin palabras. "Esto si que no me lo esperaba" pienso "¿Puede que el sueño que tuvo esta noche tuviera algo de realidad en él? Espero que no". El vídeo vuelve a ir a cámara rápida al no pasar más acontecimientos nuevos hasta que pasa media hora. Vuelve a ir el tiempo normal y ahora se ve como Gabriel empieza a frotarse la parte izquierda de la cara y se levanta para ir a mi lado de la cama. Éste se me queda mirando como alrededor de 10 minutos, los cuales también pasan rápido. Más tarde, se agarra el pelo y se dobla, como si le doliera la cabeza o la barriga. Lo hace de forma bastante brusca. También parece que grita, pero si fuera así, yo le hubiera escuchado seguro pues mi sueño no es para nada pesado.

-Yo no oí nada-recalco con los pelos de punta y algo perturbado. Me replanteo si quiero seguir viendo el vídeo, ya que me está resultando algo escalofriante dado que el que está al lado suya tumbado sin saber qué es lo que está pasando soy yo. Sin embargo, ahora entiendo un poco más cómo se sentía esta mañana y un pinchazo de culpabilidad, por no haberle dado la importancia suficiente, se clava en mi pecho.

Después de haberse agachado unas cuantas decenas de veces más, vuelve a frotarse la parte izquierda de la cara, aunque ahora parece que lo hace con más rabia y pasa de las palmas de las manos a las uñas. Es aquí cuando desvío la mirada porque no puedo soportar verle autolesionándose de esa manera.

-Está luchando contra si mismo para no hacerte daño-me explica Jared para intentar hacerme sentir mejor, aunque no lo consigue evidentemente. Yo vuelvo a alzar la vista y sigo observando la grabación para conocer todo lo que pasó, aunque miro de reojo hasta que pase la escena.

"Él estaba luchando por mi" me digo y ésta vez no sonrío como esta misma mañana, pues ahora sabiendo lo que sé, ya no es algo como para tomárselo como una cosa "bonita" o emotiva. Sí, significa que le importo, pero también que tiene un problema bastante gordo que de momento tiene una dudosa resolución.

Gabriel sigue arañándose la cara con todas sus ganas por dos interminables minutos más y luego, como por arte de magia, para y se queda petrificado cuando se mira sus manos. Luego me mira a mi y las piernas le ceden, cayéndose al suelo. Poco a poco empieza a alejarse de mi, gateando como puede, pero sin dejar de dirigirme la mirada. A pesar de que todo se vea con poca luz, se puede percibir el horror que estaba viviendo. "Ahí es cuando dijo que se despertó y me vio muerto" pienso mientras uno puntos. Su "sueño" sí tenía algo de verdad después de todo. Gabri se dirige hasta la esquina donde le encontré cuando me levanté y se queda ahí hasta entonces.

-Suficiente-pido con un hilo de voz para que lo paren pues el resto ya me lo sé de memoria. Me llevo las manos a los ojos y los aprieto para intentar que paren de quemarme-¿Y aun sabiendo esto, le vais a dejar así por más tiempo?-la voz me tiembla por rabia y tristeza.

-Hemos encontrado unas medicinas que dejan bajo control esas ganas de hacer daño a los demás y a si mismo-Aclara. "Como no, os faltaba tiempo" me guardo de nuevo-Pero como él no las recibió anoche y esta mañana, por eso se descontroló. Estoy seguro que si no hubieras sido tú el que estaba al lado suya en ese momento, esa persona habría muerto de una forma bastante desagradable-repone y espera a que yo le dé alguna respuesta.

Actualmente, la única opción que se me ocurre para volverlo a como era antes es haciendo lo que ellos me piden. Sin embargo, eso significa que hay un riesgo de que Gabriel pueda morir o resultar herido. Pero si nos vamos o no le llegan a operar, será una máquina de matar sin su medicación y a saber por cuánto tiempo piensan dársela hasta que no les sirva más.

-¿Cómo puedo saber que de verdad le curaréis?-pregunto con rabia. Me tienen cogido de brazos y piernas y, lo pero de todo, es que ellos lo tienen bastante presente. Si no, no hubieran hecho todo esto para nada a sabiendas que me iba a negar si o si-¿Cómo sé que cumplirás tu palabra?

-Porque cuando todo haya terminado yo ya tendré todo lo que quiero y será mi forma de pagároslo-Se explica con otra sonrisa de satisfacción. Él sabía que me iba a pensar sus palabras después de ver el estrafalario vídeo que me han preparado.

Intento encontrar algún rastro de mentira en sus palabras pero, o es un muy buen embustero o me está diciendo la verdad.

-Me lo tengo que pensar-contesto al minuto mientras le doy vueltas a toda la nueva información y a las decisiones importantes que debo tomar.

-Te doy 48 horas para decidirte. Ni una más. No podemos perder tanto tiempo con lo poco que queda para el Gran Día-hace una pausa para levantarse, acicalarse el atuendo y acercarse a mi con sus típicos andares formales- Elijas lo que elijas, te recomiendo seguir con tus entrenamientos. También te necesitamos para llevar a cabo el gran plan. Sigues siendo una pieza clave, no lo olvides-dice clavándome sus verdosos ojos directamente contra los míos-Ah y llévate los papeles-echa un brazo hacia atrás, los coge y me los tiende.

Asiento lentamente y le quito de las manos los malditos papeles. Sus vacías palabras para hacerme sentir importante me entran por un oído y salen por el otro. Me levanto, doy la vuelta sobre mis pies y salgo lo antes posible del despacho antes de caerme y echarme a llorar ahí en medio. Y ya es lo que me falta, después de que me hayan pisoteado y acorralado de esta manera.

-Por cierto, hasta mañana no podrás verle y te agradecería que no le comentaras nada sobre el vídeo-habla, sin embargo, yo sigo con mi camino-Lo tendremos bajo vigilancia para asegurarnos de que no vuelve a pasar lo de hoy-grita para que le oiga ya he salido de la estancia.

"Genial, ahora qué es lo que hago yo" me digo. Apenas es la hora de comer y queda mucho para que llegue el día de mañana y poder verle. Me paro en una esquina donde tengo seguridad para que nadie me pueda ver e intento retener todos los sentimientos que intentan aflorar a la misma vez sobre mi. Tardo un poco, pero al final lo consigo, a pesar de que tiene un límite de tiempo.

Decido ir a comer lo poco que pueda porque tengo que el estómago cerrado y lo más rápido posible para que no me derrumbe en medio de todo el mundo. Luego voy hacia las duchas para darme una ducha bien fría y así intentar despejarme un poco y aclarar ideas.

En ésta se encuentran un par de personas que parecer pasar de mi presencia en cuanto pongo el primer pie en la parte de vestuarios. Me desnudo con desgana y, ansioso por sentir el agua, voy hacia la primera ducha que tengo más cerca. Veo como los demás presentes, que antes me habían ignorado, intentan evadir mi mirada escondiéndose pudorosamente con la mano sus vergüenzas o girándose. Yo, como he vivido gran parte de mi vida con un armario bastante escaso, no me avergüenza mostrarme tal cual soy. Esbozo una sonrisa pícara para incomodarles más.

Abro el grifo y me quito la coleta. Masajeo mi cuero cabelludo para empezar a relajarme. Luego suelto un largo suspiro, me apoyo con ambas manos en la pared y dejo que corra el tiempo. Al principio la piel se me eriza por el contraste tan drástico de temperatura, mas aguanto el primer mal trago de agua congelada y ya lo demás es bastante disfrutable.

"Tengo que ayudarle" me prometo a mi mismo aunque aún no sepa bien cómo lo voy a lograr. Después de todo lo que he hecho para protegerle y que no fuera él el blanco de desgracias... ahora tengo que dejar que lo sea para que, en un futuro algo lejano e incierto, puedan devolverme al chico agradable, cariñoso e incapaz de hacerle daño a nadie. Ese que sin importar lo que podía perder me salvó la vida y luego acarreó las consecuencias sin remordimiento alguno. Eso si bien vuelve a ser el mismo, claro. Nadie me garantiza los resultados, solo que lo tratarán. Pero hay que intentarlo.

Por otro lado, he aguantado aquí ya más de tres semanas, sin contar las otras que derroché solo para ir a "rescatarlo" de Luna. He recorrido mucho camino para darme la vuelta, aunque tenga más que razones para hacerlo. Y aunque no sea el modo en el que quería hacerlo, voy a poder conseguir el fin que me propuse: Salvarle. Esa tiene que ser mi prioridad número uno.

-Mierda-doy un puñetazo contra la pared y luego escucho algo que se cae. Por el sonido, parece que a alguien se le ha caído un jabón o un bote al suelo, supongo que porque le ha asustado mi repentino golpe.

Decido que ya he gastado suficiente agua cuando las dos personas que había duchándose se marcharon hace un par de minutos. Cojo todas mis pertenencias y voy, de nuevo, con la toalla amarrada a mi cintura y el pelo suelo y chorreando, por los interminables pasillos hasta mi habitación. En cuanto abro la puerta de ésta, un olor a químico muy fuerte me entra por la nariz y me obliga a dejar de respirar por unos segundos. "Habrán limpiado por lo ocurrido esta mañana" razono y, acto seguido, busco la cámara oculta cansado de que hagan lo que quieran conmigo y lo que me rodea. La rompo de un puñetazo limpio. Pequeños cristales se me clavan en los nudillos pero no pierdo más tiempo que a quitármelos y echarme un poco de agua sobre las heridas.

Me dejo caer sobre la cama como si fuera un peso muerto y huelo las sábanas esperando que no las hayan cambiado y que, por casualidad, aún conserven el olor de Gabriel. Y, en efecto, aún están impregnadas de él. Las huelo durante un largo rato mientras recuerdo escenas de ayer y algunas pasadas. Luego me giro para mirar el enorme hueco solitario que se ha vuelto a formar en la cama y que apenas ha sido ocupado por unas horas. No ha pasado ni un día y ya le echo de menos. Pero tengo que recordarme que poco a poco voy consiguiendo avanzar hacia mi objetivo y que mi trabajo y esfuerzo no son en vano. Cuando lo consiga, dudo mucho que le vuelva a echar de menos nunca más.

-No dejaré que te pase nada- susurro y me repito esta frase por millonésima vez.

Después de apreciar un poco más su dulce y característico olor, cojo los papeles que Jared me dijo que me llevara con tanta ansia esta tarde y me pongo a ojearlos desganado. Los ojos me están empezando a pesar. Hoy ha sido un día bastante movido o, siendo más específicos, solo esta mañana.

Abro la carpeta por una página aleatoria y me pongo a leer lo que aparece en la página, que no es más que el nombre y una breve descripción de todos los mutantes que van a participar en el Gran Día. El primero de todos ellos se llama Adrian, un maestro guerrero con una sobrehumana agilidad al igual que unos extraordinarios reflejos. Pone, además, que él vivió en Luna pero que fue expulsado por asesinar a una persona, aunque eso nunca se demostró. Tiene toda la pinta de que fue por algo más, aunque quien sabe. "No me da buena pinta" pienso. Luego viene un tal Albert, un experto estratega con un cerebro más desarrollado de lo normal. Aun están intentando saber qué porcentaje de éste utiliza. El siguiente es Matt, un hombre con superfuerza y en el que se afirma que es capaz de levantar 500Kg con una mano...

Hay muchos más mutantes descritos pero, aburrido, sigo solo ojeando sus fotos y lo que más destaca de ellos. Casi llegando al final, puedo ver como están puestas nuestras fotos y, al igual que los demás, con una breve descripción. Me muerdo el labio con fuerza para no caer en la tentación de leer lo que ponen de Gabriel y voy hacia otra página aleatoria. Ya estoy bastante cabreado como para ponerme aun más tenso.

Ahora caigo en una donde solo se muestran fotos del interior de Luna y otras de las pequeñas puertas pero muy robustas y reforzadas por donde supuestamente entraremos. También algunas otras imágenes de las bombas y algunos pasos del plan descritos muy escuetamente. Al final, veo la fecha de cuando será toda esta locura: el 23 de Abril de 2106. Esto significa que solo quedan poco más de tres semanas para que llegue.

De repente, siento un enorme escalofrío, como si algo me quisiera advertir de que va a ocurrir alguna desgracia. Dejo caer la carpeta sobre mi cara y decido ponerme ya a dormir y dejar para mañana lo de ponerme siempre en lo peor. Y al parecer, no me importa tener algo sobre la cara, pues no tardo en caer a los brazos de Morfeo.

A la mañana siguiente me despiertan unos golpes bastante energéticos que alguien está regalando a mi puerta. Enfurruñado y cogiendo la toalla de ayer para taparme un poco y no incomodar a la otra persona, voy a abrir. A saber qué cara podría poner si la que está detrás de la puerta es Petra.

-¿Quién es?-pregunto, mas cuando veo que es Viktor, uno de los científicos que supervisan mi entrenamiento y me ayudan a mejorar en él, sé por qué está aquí con esa cara de enfado. Su presencia significa que es tan tarde que ha tenido que venir a buscarme-¡Lo siento mucho! Ahora mismo voy-me disculpo.

-Eso espero- responde secamente y se va tal y como ha venido.

Cierro la puerta y me pellizco el puente de la nariz. Ayer se me olvidó conectar la alarma y, como es evidente, no me he levantado a la hora. Miro el reloj y son casi las 10 de la mañana y me alegro de que ayer decidiera cenar, pues me he quedado sin desayuno. Me visto lo más rápido que puedo y recojo algo la habitación para que cuando vuelva, no esté tan desordenada.

Realmente llegar tarde al entrenamiento no me importan tanto como el hecho de que no voy a poder ir a ver a Gabriel hasta que él no termine el suyo y me hubiera encantado ir a visitarle a su habitación como he solido hacer. Además, después del mal trago de ayer, quería saber qué tal se encuentra y darle un fuerte abrazo. "Supongo que le podré ver a la hora de comer ya que me será imposible verle mientras entrena" pienso, o más bien, deseo.

Salgo pitando hacia donde me esperan desde hace bastantes horas y casi tiro a un par de personas por el camino que andaban tranquilas y yo les he hecho perder el equilibro. Al llegar, me quito la ropa en dos movimientos y la dejo tirada en el suelo para luego tirarme al agua y no perder más tiempo. Por mi retraso, al parecer, toca un entrenamiento más duro de lo normal a forma de castigo y, a parte, para conseguir llegar pronto a la meta fijada de tiempo. O si no, se supone que del Gran Día no saldré vivo.

Las horas pasan rápido dentro de lo que cabe y, cuando llega el descanso para ir a comer, me obligaba quedarme un rato más para recuperar algo de tiempo y darme la charla para intentar que me tome más a pecho lo que estamos haciendo aquí. Yo solo respondo lo que quieren escuchar y salgo echando leches hacia el comedor para, por fin, encontrarme con Gabriel.

Éste se encuentra abarrotado de personas debido a que es la hora punta para comer y, luego de coger la porción de comida que me toca, paseo entre las mesas buscándolo. Logro visualizarle al poco tiempo porque su pelo blanco-grisáceo es bastante distintivo. Gabriel está sentado al lado de un chico mientras habla alegremente con él y se ríe de lo que dice. La cara del chico me suena y no sé por qué. Voy con paso acelerado hasta allí y, sin darme cuenta, con la mandíbula bien apretada. Vale, he de admitir que me hubiera gustado encontrarle buscándome de la misma forma que estoy haciendo yo y no riéndose despreocupadamente con alguien sin importarle nada mi angustia de no saber cómo está y que no nos hayamos visto desde ayer por la mañana.

-¡Gabriel!-No puedo evitar gritar al ver que se vuelve a reír y mis entrañas se empiezan a revolver por celos. No me fío de nadie de aquí y mucho menos voy a dejar que él sí lo haga. Hay que mantenernos alejados de esta gente.

Al escuchar su nombre, mira en mi dirección y su sonrisa rápidamente se apaga. Mi corazón deja de latir por unos segundos al ver esa reacción, pero decido seguir hacia delante con buena cara y hacer como que no me ha dolido. "Tengo que protegerte" me repito interiormente.