Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to LyricalKris. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de LyricalKris, solo nos adjudicamos la traducción.
Do The Right Thing
Autora: LyricalKris
Traductora: luzalejatb
Beta: Melina Aragón
Capítulo 20: Hechizado, molesto y desconcertado
Edward había escuchado el término "atascado" antes pero nunca se había sentido tan lento y tonto como lo hizo entonces.
En un momento, se sentía culpable y preso del pánico porque estaba temblando, obviamente desorientada. Pero cuando él ladeó la cabeza, tratando de mirarla a los ojos para ver si algo estaba realmente mal, la mirada que había visto allí le había quitado el aliento de su cuerpo.
Por un segundo, solo un segundo, ella lo miraba como solía hacerlo: con amor y adoración.
Y luego, ella lo estaba besando.
Y Edward estaba atascado, completamente congelado, excepto que sus labios sabían responder a los de ella y lo hicieron, besándola suavemente.
Lentamente, su cerebro comenzó a funcionar nuevamente.
Cuando ella había entrado por la puerta, Edward había aguantado la respiración, viendo como ella cerraba los ojos, respirando profundamente, con su paso vacilante. Esa parte de él, aún esperando un poco de magia que pudiera romper esa maldición, quería gritar. De alguna manera, sintió que estaba en un precipicio.
Sintiéndose frenético con la posibilidad de que ella pudiera recordar este lugar por lo menos, él había intentado presionar sus botones deliberadamente.
La canción que puso en el estéreo fue la misma canción de Elvis Costello con la que hicieron el amor por primera vez.
Cuando ella comenzó a temblar, su estómago se retorció. Esto no era justo, se dio cuenta. La vida real no era como las películas. No era como si, con el chasquido de sus dedos, sus recuerdos volvieran, enteros e intactos.
Si regresaban, imaginaba que tenía que ser desconcertante.
¿Pero ella lo había recordado?
¿Era por eso que ella lo estaba besando así? Porque él era cada vez más consciente de que ella había sido quien lo había besado. Él lo deseaba, había extrañado sus besos tanto que a veces no sabía cómo respirar por el pensamiento, pero había sido tan cuidadoso hasta ese punto para no cumplir sus deseos.
Una parte de él estaba gritando por su naturaleza exagerada, diciéndole que se callara y solo la abrazara, la atrajese y nunca la soltara. Sin embargo, su mente analítica estaba ganando terreno rápidamente. Él la había manipulado intencionalmente, después de todo. Eso no podría ser justo.
Necesitaba saber si ella lo estaba besando porque lo recordaba.
Sus manos cayeron de su rostro a sus hombros y aunque era físicamente doloroso hacerlo, la empujó suavemente hacia atrás.
—Bella, yo... —comenzó, pero no pudo continuar mientras ella presionaba hacia adelante, nuevamente reclamando sus labios.
Y cualquier vestigio de fuerza de voluntad se había desvanecido. Con un gemido que vibró contra su piel, la rodeó con sus brazos y la atrajo hacia sí. El pensamiento se desvaneció y sintió que los pedazos de su corazón comenzaron a unirse.
Por primera vez desde el accidente, sintió que podía respirar... lo cual era algo irónico dado que, al besarla, no estaba respirando en absoluto.
Entonces, ella se puso rígida en sus brazos, sus manos, descansando como habían estado contra su pecho, repentinamente lo empujaron. Rápidamente, Edward retrocedió, rompiendo su beso.
Su boca estaba abierta, sus cejas fruncidas. Parecía aturdida y sacudió la cabeza rápidamente como para aclararla.
—Oh, Dios... —susurró ella.
Se sacudió en sus brazos y él puso sus manos sobre sus hombros, irracionalmente sintiendo que estaba a punto de escapar.
—Bella, qué…
—Lo siento mucho. Lo siento mucho, mucho —dijo ella rápidamente, con los ojos llenos de lágrimas—. Oh, Dios, no sé por qué hice eso. ¡No querías que hiciera eso!
Por un segundo, se sintió, de nuevo, demasiado tonto para hablar. Él parpadeó hacia ella.
—¡Estabas tratando de detenerme! —murmuró ella liberándose de su agarre y poniéndose de pie. Afortunadamente, no fue demasiado lejos, pero se pasó las manos por el cabello, luciendo cada vez más angustiada. Ella comenzó a caminar—. No sé... yo solo... ni siquiera pensé...
—Bella —dijo un poco más fuerte, de pie, sin saber si debería tocarla de nuevo. Ella parecía ansiosa y nerviosa. Asustadiza—. Está bien —intentó y nuevamente ella lo interrumpió.
—¡No, no lo está! —dijo, su voz firme y un poco dura—. Esto no está bien. No quise hacerlo pero eso no es excusa. La primera vez que Jacob me besó lo hizo después de que le dije que no me sentía así. Él hizo exactamente lo que hice… me besó y no me dejó retroceder y le di un puñetazo en el...
El momento de silencio que siguió fue tenso. Peor que no poder respirar, Edward sintió como si alguien hubiera penetrado dentro de él y sacado sus pulmones directamente de su cuerpo. Él estaba asfixiado de la manera más dolorosa posible.
La cara de Bella era una máscara de sorpresa, con los ojos muy abiertos y sin ver mientras procesaba las palabras que habían salido de su boca.
—Qu... —trató de formar palabras y falló. Cerró la boca, tragó saliva y volvió a intentarlo—. ¿Por qué lo sé? —preguntó, sin realmente preguntarle a él, solo hablando en voz alta—. No... no lo recuerdo. Solo lo sé.
Se sentó pesadamente en el sofá, dejando caer su cabeza entre sus rodillas, pasando sus manos por su cabello mientras se balanceaba ligeramente.
Verla tan angustiada lo golpeó como un puñetazo en el estómago, pero tuvo el efecto de dejarlo sin aliento. Él jadeó, el sonido crudo cuando volvió a entrar aire. Calmándose, respiró profundamente, recuperando el aliento mientras se sentaba cuidadosamente a su lado.
Sin saber realmente qué decir, Edward apoyó su mano primero en su hombro. Luego, cuando ella no se movió para apartarlo y no pareció enojarse más, comenzó a frotar su espalda bajo su cabello.
Después de un momento ella sollozó y él se dio cuenta de que había estado llorando en silencio. Ella levantó la cabeza, enderezándose ligeramente, aunque todavía estaba desplomada en su asiento.
—Lo siento —dijo de nuevo, aunque había un poco más de volumen en su voz.
—Shhh —murmuró con dulzura—. Habla, Bella. Dime qué está pasando.
Ella negó con la cabeza y rio, el sonido estaba lleno de desesperación.
—No tengo idea. Yo... yo... Es demasiado en este momento —murmuró—. No lo recuerdo pero lo recuerdo. Dios, eso no tiene sentido —gimió, secándose furiosamente las lágrimas—. ¿Él... quiero decir, tuvo sentimientos por mí todo ese tiempo y simplemente no me di cuenta?
Edward sintió un sabor amargo arrastrarse en su boca. Por supuesto que ella recordaría a Jacob primero. Eso solo se lo imaginó, ¿no?
Pero inmediatamente se sintió culpable por su pensamiento poco caritativo. Ella estaba obviamente desorientada. Debía haber sido terrible sentirse tan fuera de control de sus propias emociones.
Antes de que él pudiera entender qué decirle, ella negó con la cabeza otra vez.
—Eso... eso no importa en este momento —repitió, asintiendo resueltamente—. He estado pensando que tal vez... quizás no era tan buena novia como podría haber sido.
Sus entrañas se torcieron por la vergüenza que vio en sus ojos y frunció el ceño.
—¿Qué te hace decir eso?
Por un segundo, ella vaciló, como si estuviera a punto de decirle algo pero luego suspiró.
—Simplemente me siento mal porque no recuerdo haberme sentido... así con él. Eso se siente realmente horrible dadas las circunstancias —susurró, rozando su mano ligeramente contra su estómago.
Ignorando el impulso posesivo en él que lo hizo querer gruñir porque el bebé que llevaba no tenía absolutamente nada que ver con Jacob, Edward cambió sus palabras en su mente. Él sabía que ella no le estaba diciendo algo.
—Pero eso no viene al caso —agregó ella con más firmeza. Mientras la miraba, sus mejillas pasaron del lío manchado que era inevitable después del llanto a un color más profundo, más escarlata—. Realmente lo siento. No debería haberte besado así. No sé lo que me pasó.
Edward se mordió el interior de su mejilla, luchando por hacer lo correcto.
¿Debería aceptar su disculpa y dejarlo así?
Pero no, ese pensamiento no era correcto sin importar de qué lado mirara las cosas. En igualdad de condiciones, era justo que ella supiera... lo que fuera que la había poseído para besarlo, definitivamente no había sido en contra de su voluntad.
—Yo, um... —tartamudeó él, porque toda la verdad aquí no era lo correcto.
¿Cómo podría ella alguna vez entenderlo? Incluso entonces, su corazón todavía estaba acelerado de júbilo. Sus besos lo hicieron sentir, durante esos escasos segundos, que el mundo estaba exactamente como debería ser de nuevo. Como debía ser. Maravilloso.
—No fue inoportuno, Bella —dijo finalmente, su voz suave.
Ante eso, finalmente lo miró, sus ojos confundidos y sorprendidos.
Él se encogió de hombros, forzando una pequeña sonrisa, necesitando aligerar la atmósfera.
»Un beso de una mujer bonita... —Se detuvo, amonestándose a sí mismo porque tenía que ser lo más honesto posible—. Un beso tuyo —corrigió—. No, no es nada desagradable.
Como no podía evitarlo, rozó con sus dedos sus mejillas y la línea de sus labios. Ella no dijo nada pero él pensó que ella parecía estar un poco complacida, todavía abrumada y confundida pero complacida con sus palabras. Los bordes de sus labios se deslizaron ligeramente hacia arriba y Edward se recordó a sí mismo nuevamente que podía ser paciente.
Después de todo, si ella hubiera tenido alguna sombra de un recuerdo de Jacob, aún había esperanza para él.
Además, quizás esto era mejor. Estaba desgarrado, recordando las palabras de Banner, sobre lo que él debería querer. Solo una semana más o menos y Sam podría estar tras las rejas por un tiempo considerable.
Quería justicia por lo que les había sucedido casi tanto como quería que Bella volviera a sus brazos.
Dándole el espacio que necesitaba para armar las cosas, Edward se aclaró la garganta y de mala gana se recostó en el sofá.
—¿Quieres ver la película o preferirías hacer otra cosa?
Ella inclinó la cabeza, parpadeando como si no estuviera siguiendo la conversación.
—Oh, cierto. Juno, ¿verdad? —preguntó lentamente.
—Ese era el plan.
—Bien, seguro.
A medida que la película progresaba, la atmósfera un tanto incómoda y un poco acalorada entre ellos se diluyó, y finalmente, cayeron en una zona más cómoda. Echándole un vistazo tímidamente, Bella apoyó los pies en su regazo otra vez, sonriendo cuando él no protestó.
Por su parte, Edward intentó fingir que estaba prestando atención. En realidad, estaba obteniendo mucho más entretenimiento viendo a Bella sin que ella lo notara. Le gustaba ver en sus labios aparecer una sonrisa y escuchar su cálida risa.
—Oh, Dios —gimió Bella, riendo entre sus manos mientras Juno, en la pantalla, les decía a sus padres que estaba embarazada—. Sé que esto es estúpido pero estoy realmente contenta de no haber tenido que decirle a mi padre que estaba embarazada —murmuró.
Ella suspiró y el corazón de Edward se calentó ligeramente cuando su mano se deslizó hacia abajo para ahuecar su pequeño bultito. El movimiento fue casi tierno.
»Supongo que si no puedo recordar esto, al menos estoy contenta de que mucha gente piense que es algo bueno, ¿no? Quiero decir, nadie está enojado conmigo. Si realmente tuviera su edad. —Asintió con la cabeza hacia la pantalla—. Las cosas serían muy diferentes.
Edward murmuró estar de acuerdo. Realmente, estaba pensando en el déjà vu que estaba sintiendo en ese momento. Por supuesto, la primera vez que trataron de ver esta película, su cabeza estaba sobre su regazo en lugar de sobre sus pies y él había comenzado a trazar la línea de sus labios, acariciando su mejilla, pasando su dedo por el puente de su nariz, hasta que ella lo miró, sus ojos felices. Ella había levantado su mano para acariciar su mejilla.
—¿Oye, Edward?
Tragando con dificultad, luchando por alejar el recuerdo, Edward sonrió con facilidad, levantando una ceja inquisitivamente a Bella.
Ella parecía avergonzada.
—¿Hay un Taco Bell cerca de aquí?
Perplejo, asintió lentamente.
—Claro, al final de la calle.
—Oh, bien —dijo, suspirando de alivio—. ¿Podemos detener la película? Esta escena me hizo como... realmente quiero un burrito de pollo —admitió—. Como que yo... realmente quiero uno. Solo dime dónde está y buscaré uno.
Sus labios se arquearon.
—Quédate. Disfruta la película. Haré una carrera a Taco Bell. —Estaba sorprendentemente ansioso, en realidad. La idea de poder satisfacer uno de sus antojos durante el embarazo lo hizo irrazonablemente feliz.
Ella se puso derecha.
—¿Estás seguro de que no te importa? Aunque deberíamos ir juntos. No creo que deba estar sola en tu casa. Parece... extraño.
Estaba a punto de discutir, pero se dio cuenta de que sería un tonto al rechazar lo poco que tenía de su compañía.
—Vamos, la cena es en Taco Bell.
~0~
Bella estaba indudablemente nerviosa.
Semanas habían pasado demasiado rápido y ahora estaba parada en el baño de su departamento, tratando de no sentir náuseas ante la perspectiva de lo que tenía que hacer hoy.
Hoy era el segundo día del juicio contra Sam Uley que había sido acusado de homicidio sin premeditación y un peligro para la sociedad.
Se preguntó brevemente cómo debería sentirse. Después de todo, era ella y a su vez, su hijo, quien había sido imprudentemente amenazada. Si nada más, su mejor amigo había muerto por culpa de este hombre. ¿No debería ella sentir algo de enojo?
Pero estaba demasiado abrumada para sentir algo más como para tratar de encontrar algo de enojo por un hombre que apenas recordaba haber conocido.
Mirando al espejo, se giró ligeramente hacia un lado, con las manos en el estómago.
El fiscal del distrito y su equipo habían estado trabajando con ella durante aproximadamente una semana, repasando todas las partes de su testimonio, desde las preguntas que le harían, a lo que la defensa podría preguntar. Bella entendió el juego que estaban jugando. Sabía que ella era una carta de simpatía y la estaban usando para manipular al jurado contra Sam.
La hacía sentir incómoda, pero al mismo tiempo, no estaba segura de por qué. Después de todo, nada de lo que alegaban era falso. Nadie negaba que Sam se había enojado y para bien o para mal, fue la pelea la que envió a Jacob volando a través de un cristal. Sabía que se había caído del acantilado porque estaba huyendo de él.
El debate era si él era o no responsable de la muerte de Jacob y de su condición.
El equipo del fiscal fue muy minucioso. Habían ido tan lejos como para ofrecerle sus consejos de vestuario. Para ese fin, se había comprado un conjunto para ella que incluía una camisa con una cintura imperio.
Ella no estaba tan embarazada como la camisa la hacía parecer. Con su ropa normal, nadie podía decir que estaba embarazada en absoluto, aunque estaba muy al tanto del creciente bulto a lo largo de su abdomen.
Bella suspiró cerrando los ojos y respirando por la nariz para calmar sus nervios.
Iba a ser un día largo y difícil.
~0~
—¿Estás lista para esto, chica?
Parándose por un momento al lado de su padre, Bella se rio.
No, ella ciertamente no estaba lista para esto, pero dudaba que alguna vez lo estuviera. En lugar de tratar de comunicar eso, ella solo miró a su padre, asintiendo con un pequeño movimiento de su cabeza.
Él le puso la mano en el hombro y lo apretó.
—Estarás bien. Solo haz tu parte, y no tienes que quedarte para el resto si no quieres.
Mientras tomaban asiento en uno de los bancos fuera de la sala del tribunal, Bella dejó escapar un largo suspiro. Ella mantuvo la cabeza baja, ignorando en su mayoría a las personas que entraron, especialmente a Rachel Black y los hermanos Wolfe. Jared intentó llamar su atención, pero una mujer con un elegante traje lo empujó rápidamente.
Cuando oyó una voz familiar, levantó la vista y vio que Edward entraba en la sala de espera fuera de la sala del tribunal. Estaba con Jasper y un hombre más viejo y severo, todos vestidos con sus mejores trajes.
Cuando él entró y la vio, la expresión seria y decidida en su rostro se desvaneció y él le sonrió. Alejándose de Jasper y el otro hombre, él se acercó a su lado, apretando su mano brevemente a modo de saludo.
—¿Estás bien? —preguntó en voz baja, inclinándose para que su boca estuviera cerca de su oreja.
Ella cerró los ojos.
—Estaré bien — aseguró suavemente.
—Agente Cullen —lo llamó con un tono agudo el hombre con el que Edward había entrado, y cuando Bella lo miró, pensó que parecía disgustado.
Edward hizo una mueca cuando se enderezó y Bella notó que él se alejó un paso significativo de ella.
—Um, Bella. No creo que hayas conocido a mi jefe antes. Este es el subdirector Robert Banner —presentó—. Señor, ella es Bella Swan.
—Señorita Swan —saludó Banner, estrechándole la mano.
Parecía mucho más amistoso cuando no estaba mirando a Edward, pero, aun así, Bella sentía que no le gustaba el hombre.
—Permítanme expresar una vez más que tiene las más sinceras condolencias de la oficina. Lamento lo que sucedió, realmente lo siento.
—Gracias —murmuró.
Jasper le tocó el brazo, ofreciendo una sonrisa antes de que los tres fueran a sentarse en un banco al otro lado de la puerta. Edward le ofreció otra sonrisa.
Cuando Edward le sonrió, Bella no pudo evitar devolverle la sonrisa. Fue una reacción automática.
Al menos, lo había sido recientemente.
Desde el día en que ella lo visitó, casi dos semanas antes, algo había cambiado entre ellos. Hubo un cambio perceptible en su estado de ánimo cuando pensaba en él, lo que sucedía con más frecuencia de lo que ella quería admitir.
Cómo, se había preguntado más de una vez, podía sentirse más tímida a su alrededor y más relajada al mismo tiempo era una medida de aceptación con él que no había podido encontrar en ninguna otra persona. No importaba cuán ridícula se sintiera, y algunas de sus emociones en espiral eran de hecho completamente idiotas, nunca perdió la paciencia con ella. Más que eso, donde sus amigos a menudo parecían mirarla, como si esperaran que la Bella que recordaban regresara, él parecía estar verdaderamente con ella y parecía disfrutar de su compañía.
Pero la timidez...
Desde ese día, ella vio un nuevo significado en la forma en que la miraba. Era algo confuso, porque desde que abrió los ojos a este mundo que era tan diferente al que ella recordaba, siempre la había mirado de esa manera, tan intensa.
Él había dicho que un beso de ella específicamente no era desagradable.
Le hizo pensar que tal vez no había sido tan tonta, pensando en todas esas ocasiones en las que sentía que podría besarla.
Por supuesto, eso aumentó su confusión. ¿Qué se suponía que debía hacer al respecto, en todo caso? ¿Qué significaba? Tal vez era una de esas personas que besaba a las chicas, entre otras cosas, con frecuencia, sin pensar ni esperar nada.
No había escapado a su atención que los besos, como el sexo, parecían tener mucho menos significado en el mundo real. En la escuela secundaria, cada beso, en realidad, cada encuentro, con el sexo opuesto era algo para deleitar, separar y examinar desde todos los ángulos.
¿Fue realmente tan importante como se sintió para ella?
Todo era tan asombroso.
—Bella. —Una voz profunda la sacó de sus pensamientos y Bella miró hacia allí y vio a Sue Clearwater empujando a Billy.
Agachando la cabeza, Bella sintió que sus mejillas se calentaban.
—Hola —saludó, contenta cuando continuaron a la sala del tribunal.
Ese era el otro problema confuso con sus pensamientos sobre Edward. Ella simplemente se sentía mal. Aquí estaba ella, con ojos lánguidos sobre Edward cuando Jacob estaba muerto. Independientemente de lo que sintiera o no sintiera por él, parecía casi irrespetuoso verse atrapada en una vida de fantasía antes de descubrir su vida real.
¿Qué pensaba que iba a pasar? Si se involucraba con Edward, si eso fuera una opción, no era como si eso solucionara los enredos enmarañados que componían una imagen vaga de una vida. No era como si pudiera comenzar completamente de cero con él. Jacob, de una forma u otra, todavía era su primer novio. Ella todavía estaba embarazada de su hijo. Y para colmo, su vida se parecía más a una pintura de Picasso... o a alguien tratando de ser Picasso y fracasando.
Tal vez era más joven de lo que creía, pero era lo suficientemente inteligente como para comprender que las relaciones tenían que ser a la larga parecidas a las del trabajo.
Ella tenía que ser capaz de ser independiente.
Suspirando, Bella pensó irónicamente que sería bueno si los problemas ocurrieran de uno en uno para que ella pudiera resolver un problema antes de tener que pasar a otro. Sin embargo, esa no parecía ser la forma en que funcionaba la vida.
La atención de Bella cambió cuando A.D. Banner entró en la sala del tribunal y comenzó la sesión.
Para ocupar sus pensamientos mientras esperaban, Bella repasó todo lo que el fiscal le había dicho en la última semana más o menos sobre el proceso. Todo fue muy fascinante, realmente, las tácticas.
Típicamente, él le había explicado que llamaría a Bella de última, dejando un impacto duradero. Damon estaba tomando una dirección diferente. Dada la brecha en lo que podía decirle al jurado, la dejó después de Jasper, pero antes de que Edward testificara. Luego, terminaría con Emily Uley, lo que le permitiría al jurado tener una impresión duradera de que las acciones de Sam habían perjudicado permanentemente incluso a su esposa.
—En un juicio como este, todo se reduce a ser testigos de la credibilidad y el carácter —le había dicho el fiscal del distrito—. En tu caso, tienes muy poco de qué preocuparte cuando se trata de la defensa. Cualquier cosa que puedan preguntarte, no lo recordarás. Estos juicios a menudo caen en un debate de personajes, pero, y espero que no tomes como ofensa esto, eres una colegiala. Hay muy poco para debatir, a menos que hayan descubierto algo de tu pasado que no sepamos
Casi le había contado sus sospechas de que tal vez no había sido la mejor novia del mundo, pero...
¿Cómo sabría eso la defensa?
Toda la evidencia que tenía era una cama arrugada y una cadena de correos electrónicos, ninguno de los cuales ellos podrían tener, si entendía la ley correctamente.
Aun así, ¿cómo podría ayudar estando nerviosa?
La puerta de la sala de audiencias se abrió.
—Señorita Swan, están listos para usted —dijo el alguacil.
Por un momento, Bella se congeló. Su corazón se saltó un latido antes de que empezara a latir extra. Su padre le tocó el brazo, y Bella inspiró profundamente mientras se levantaba.
Cuando llegó a la puerta, Edward extendió un brazo, la tomó de la mano y la apretó. Ante su toque, Bella se sintió un poco menos aturdida, y ella asintió agradeciendo.
Al entrar a la sala del tribunal, Bella tuvo cuidado de mantener sus ojos directamente delante de ella. En su visión periférica, podía ver a Sam, ver la mirada suplicante que le estaba dando, pero trató de ignorarlo. Trató de no pensar en Sam en absoluto, feliz de que la mayor parte de su testimonio no girara en torno a él.
Tomando su asiento, Bella respiró hondo, lista para tener esta parte de su vida terminada y detrás de ella.
¡Hola!
¿Nos cuentan qué les pareció el capítulo?
Muchas gracias por los comentarios en el capítulo anterior: solecitopucheta, Melany, lluvia-masen09, Annie Cullen Swan-Tudor Boleyn, Lady Grigori, Yoliki, saraipineda44, patymdn, miop, carolaap, Pili, Lizdayanna, crysty Katy, debynoe12, cavendano13, Techu, Fallen Dark Angel 07, Tecupi, Maryluna, twilight-love1694, PEYCI CULLEN, bbluelilas, rjnavajas, Esal, Bookaholic reader, tulgarita, Kriss21, Liz Vidal, Tata XOXO, kaja0507, alejandra1987, Smedina, Adriu, Adriana Molina, jupy, torrespera172, May Cullen M, Nadiia16, Jade HSos, aliceforever85, Jeniferserena y Lore.
¡Hasta el próximo capítulo!
