¡Hola a todos de nuevo! Primero que nada quería disculparme por mi tardanza para actualizar, lo que sucedió es que mi computadora se hecho a perder y bueno como he estado bastante cargada de tareas y trabajos escolares, no había tenido tiempo para volver a escribir ningún capitulo, así que no me quedo otra opción más que esperar a que la computadora fuera reparada y poder publicar de nuevo los capítulos. Espero que lo comprendan, y bueno una vez explicado esto, como no tengo más que decir y tengo mucha tarea-¡De verdad mucha! ¿Es que los maestros no saben que el realizar tanta tarea es estresante?-los dejo por el momento pidiéndoles que si el capitulo les gusto me dejen reviews para conocer su opinión y aunque no es una obligación hacerlo me haría muy feliz. Eso es todo ¡Hasta la próxima!

Capitulo 21: Un simple juego

Contado por Kagome:

Me levente de mañana, y me dí cuenta de que ya era algo tarde, gracias al reloj que Inuyasha había puesto en la sala, tomé mi ropa y me metí a bañar antes de que él apareciera, y me regañara por no haberlo hecho, después de que me bañe salí a la sala y me encontré con que Inuyasha estaba leyendo-Usualmente sólo lo veía en la tarde-cuándo yo entre ni siquiera me miro, pero supe que si estaba consciente de mi presencia. Fue entonces cuándo al fin hablo-Aún sin levantar la vista-y me dijo:

-Kagome, ¿Desde cuándo acostumbras dormir tan tarde? Qué yo recuerde cuándo trabajabas en la casa, no solías hacerlo.

-Pero ya no estamos en la casa, y puedo dormir hasta la hora que yo quiera-Le dije-

-En realidad no, es de pésima educación no haberse levantando a más de las 10.00.

-Para que me das reglas de educación si tú no las cumples.

-¿A qué te refieres?-Al fin levantó la mirada-

-A qué es de pésima educación secuestrar personas. Y también eso de no contestar una pregunta con otra, ¿Sabías?

-Si, lo sabía-Dijo serio-

-¿Entonces para que lo preguntaste?-Le pregunte algo irritada-

Él sonrío, y luego contesto:

-Te ves preciosa cuándo estás molesta, pero me gusta más cuándo sonríes-Comento sin dejar de sonreír, su comentario me sonrojo-

-Inuyasha-Le dije, me había surgido una nueva duda-

-¿Sí?-Pregunto con duda-

-¿Siempre te despiertas tan temprano?

-En ocasiones ni duermo-Me respondió-

-No te creo-Le dije-tú cara no parece la de alguien que no duerme.

-¿Así?-Preguntó curioso-bueno si vamos a comentar sobre apariencias, te voy a decir que de tanto dormir vas a hincharte tanto que vas a parecer globo-Dijo sarcástico-

-Eso no te incumbe-Le recalque algo enojada, el chico suspiro, luego preguntó:

-Kagome, sé que siempre eres sincera pero necesito saber, ¿Qué es lo que de verdad sientes por mí?-Esa pregunta me hizo sonrojar aún más, se supone que debería odiarlo, pero no era eso lo que me provocaba su presencia, a decir verdad era cómo si él controlará todas mis emociones, sólo con decir una palabra, aparte de que no me lo podía sacar de la cabeza, sabía que empezaba a sentir algo más por él, pero no estaba segura de que era-

-Contéstame Kagome-Dijo él de repente sacándome de mis pensamientos-

-Yo no sé-Le respondí sincera, pude ver cómo su mirada se tenso y frunció el ceño-

-Kagome, ¿Por qué me haces sufrir así?-Su voz era bastante dolida-sabes perfectamente que te amo, pero yo no sé que es lo que sientes por mí. No soporto la idea de pensar que estés enamorada de alguien más, me enferma el sólo pensarlo. Por favor Kagome, si lo único que sientes por mí es odio, dímelo supongo que al menos así no sufriría tanto cómo ahora.

-Inuyasha yo…

-Olvídalo-Dijo de pronto salvándome de darle una respuesta-

-Estoy muy aburrida-Le dije-¿Cómo te diviertes aquí?-Él señalo el libro que sostenía con la mirada-¿Leer?-Le dije-

-Si, pero no creo que puedas hacer lo mismo, todo está en inglés y latín.

-¿Puedes darme ideas para distraerme?

-Cuándo yo era pequeño, solía pasarme lo mismo, en aquél entonces mi tío Byakuya me distraía jugando Póker conmigo, el asunto era este, jugábamos sólo 3 juegos, y quien ganara 2 de 3 ganaba el juego y el perdedor cumplía un castigo, o algo que le dijera la otra persona que gano que deseaba que el perdedor hiciese. Algo tonto ¿No crees?-Dijo burlón-

-En realidad no, seguramente yo te ganaría-Le dije alentándolo-

-Sigue soñando Kagome-Me respondió aceptando el reto-

-¿Entonces que dices? ¿Aceptas?

-Puedes empezar a llamarte perdedora -Dijo con algo de sorna-

Inuyasha trajo un juego de cartas, empezamos repartirlas, para poder jugar, yo no sabía mucho de este juego, pero al menos conocía lo básico, ya que cuándo era niña solía ver jugar a mi Padre, así que no me encontraba tan nerviosa, en la primera ronda gané yo, a pesar de que Inuyasha se sorprendió y dijo que era suerte de principiante, en la segunda ronda ganó él, y en la tercera ganó…¡De nuevo Inuyasha!

A la hora de poner el castigo Inuyasha se me quedó viendo detenidamente, él podía pedirme cualquier cosa que él quisiese, ese fue el trato. Sonrío y me dijo:

-Ven-Hice lo que me pedía y cuándo me acerque, él me beso de nuevo con esa pasión abrasadora que yo ya conocía, en ese momento sentí las emociones a flor de piel con tanta insistencia cómo nunca antes, ¡No podía controlarlas! Inuyasha se separo un poco y luego me dijo:

-Kagome, no, no puedo, no quiero hacerte más daño-Sonrío-considera el beso cómo el castigo-Él se dio la vuelta dispuesto a marcharse pero yo lo detuve sujetándolo del hombro-

-Inuyasha-Lo llamé, pero él no volteo, si no que se libero del agarre que tenía puesto-

Lo llame más veces, pero él no volteo, no quería que se sintiera mal, por que yo también me sentía mal, fue entones que un intento desesperado de llamar su atención le grite:

-¡Pensé que querías hacerme el amor!- En ese momento Inuyasha volteo a verme con los ojos y la boca abierta, totalmente sorprendido, y en ese instante me arrepentí de haberle gritado eso, aunque fuera sólo para llamar su atención-

Se acerco a dónde yo estaba y me tomó de las muñecas, viéndome con cierto rencor en los ojos, que no comprendí, su mirada era muy fija, tanto que me atemorizaba, intente liberarme del agarre, pero él me tenía firmemente sujetada.

-¡¿Qué dijiste?!-Me gritó con algo de irritación y enojo en la voz, mientras sus ojos eran cómo un volcán a puntó de estallar, espero mi respuesta, pero ésta naturalmente nunca llego-¡¿Que qué mierda dijiste?!-Ahora estaba furioso, no quería que se enojara más-

-Na… Nada-Tartamudee-

Inuyasha soltó mis muñecas, pero en cambio sujeto mi cintura acercándome más a él, en medio del momento me arrepentí por haber sido tan imprudente cómo para gritarle eso.

-Inuyasha… En… Enserio… Yo-Fue en ese momento que noté que él no estaba mirando realmente mi cara, o mis ojos, sino mis labios, y la manera en que estos se movían, eso me hizo sonrojar-

Intente separarme de él, y entonces el muchacho me miro nuevamente a los ojos, su mirada entrecerrada y tan penetrante me erizaba los sentidos lo mire asustada.

-¿Inu… Inuyasha?

-Cállate-Me ordeno, rompiendo el silencio que él mismo había impuesto, y al momento se apodero de mis labios en un beso, ese beso que a pesar de negarlo yo anhelaba tanto, al principio me asuste un poco, pero después dejándome llevar por lo que sentía me deje besar, empezando a corresponderle, el beso poco a poco comenzó a disminuir de intensidad tornándose lento y embriagador, sin saber por qué alcé mis manos hasta el cuello de Inuyasha acercándolo aún más a mí, mientras sentía cómo él devoraba mis labios de forma literal. De pronto empezaron a surgir nuevos sentimientos, dentro de mí a medida que él me besaba, ¿Qué podían ser estos nuevos sentimientos? Me impulsaban a no querer separarme de él, a querer sentir su cuerpo más cerca del mío, a querer fundirme con él. No podía pensar en nada más que no fuera lo que Inuyasha me hacía y lo que yo quería que me hiciese, no quería aceptarlo pero estaba encantada.

Inuyasha me cargo y me llevo a su habitación aún sin dejar de besarme, al llegar me recostó en la cama, colocándose encima de mí, atrapándome de nuevo. En un instante Inuyasha se detuvo, dejando de besarme por un momento, en ese momento me sentí devastada ¡No quería que se detuviera! Fue entonces cuándo volvió a besarme con aún más insistencia que antes, adentrándose tanto cómo pudo en mis labios, lo sentí acariciar con su lengua cada parte dentro de mi boca. Fue en ese momento cuándo recordé todo lo que él me había hecho, la manera tan brutal en que me trato, la forma en que me tomó aún sin que yo lo deseara, sin embargo ahora era diferente ¡Yo si lo deseaba! Pero aún así, no pude evitar llorar al recordar lo que había sucedido en otras ocasiones en que él me hizo suya. Inuyasha se separo de mis labios, acariciando mis mejillas, y borrando mis lágrimas.

-Inuyasha-Lo detuve, tenía miedo de continuar y que él me hiciera daño de nuevo-

-Descuida Kagome esta bien, no hacemos algo malo.

-Pero yo…

-Nadie lo sabrá, si eso es lo que te preocupa.

Me molesto un poco su insistencia. Sin embargo todo enojo desapareció cuando le escuche decir:

-Yo sólo quiero que está vez sea única, diferente a todas las demás, sabes perfectamente que te amo, pero yo no sé que sientes tú; sólo quiero pensar por una noche que tú sientes lo mismo por mí-Cuándo dijo eso su mirada era tan tierna que me conmovió, y asentí diciéndole que siguiera-Kagome, ¿Estás segura?-Entendí perfectamente su pregunta, me pedía que le confirmara mi respuesta anterior es decir me pedía permiso para continuar, él nunca antes había hecho eso, me conmovió tanto que todo el temor que tenía se desvaneció-

Abrí lentamente las piernas, e Inuyasha se metió entre ellas, miré por un momento nuestras piernas entrelazadas, sabía que ya no había vuelta atrás, conociendo a Inuyasha, él ya no podría detenerse aunque quisiera, y yo tampoco quería detenerme. Inuyasha continuo besándome, empezando a bajar mi ropa al momento que llenaba mi cuello de besos, de nuevo recordé todo lo que me había hecho antes y me ericé, Inuyasha lo sintió, ya que se separo de mis labios y me tranquilizo:

-Descuida, está vez será dulce y lento, no quiero hacerte más daño.

Después de decir eso, volvió a besarme en el cuello, mientras sus manos iban descorriendo mi ropa, al fin logro desabrocharme la blusa, sus labios besaron lentamente la piel descubierta para él, hasta llegar a mi senos donde encontró un pequeño pezón-Aún cubierto con el sujetador-y lo lamió, jamás había sentido eso, sentía que ardía, que me quemaba por dentro, cómo si hubiera mucho calor ¿A eso se refería Inuyasha cuándo me decía que ardía en pasión por mí? ¿Estaba sintiendo por Inuyasha, lo mismo que él sentía por mí? Y es que por dónde pasaran esas manos o sus labios, dejaban una marca de fuego, sentía que todo mi cuerpo ardía, y mi feminidad empezó a palpitar, a medida que se humedecía, dolía. Inuyasha seguía entretenido con el pezón, pero en el momento en el que él lo mordió, el pezón se endureció, y me vino a la mente uno de esos recuerdos, y sin poder evitarlo grité:

-¡No! Inuyasha… ¡Basta!-Era extraño, mi cuerpo deseba que continuara pero a mi mente le daba miedo, así que mientras mis manos lo abrazaban, yo le pedía que se detuviera, toda una contradicción-

Inuyasha beso mi cuello de nuevo y sus manos juguetearon con mi pecho. Entonces se detuvo.

-¿Qué sucede Kagome?-Su voz y su mirada se notaban un poco fastidiadas-

-Yo, yo tengo miedo de que tú me vuelvas a hacer daño-La mirada de Inuyasha se tornó preocupada, para luego decir:

-¡Maldita sea, Kagome! ¿Eres estúpida o te haces?-Acerco su cuerpo aún más al mío, por lo cual nuestros sexos chocaron de nuevo, él cerro los ojos para evitar dar un jadeo de placer, entonces los abrió mirándome molesto-¿Realmente crees que después de decirme esto puedo hacerte el amor, sin preocuparme por ti?-Entonces entendí su furia, estaba molesto por que lo había incitado a hacer algo, que me haría sentir mal, estaba preocupado por mí, no quería hacerme daño-

Asentí a su pregunta, dándole a entender que no quería que se detuviera, Inuyasha sonrío y luego me miro para decirme:

-Kagome, sólo voy a decirte algo: No quiero quejas después.

Inuyasha me beso, mientras sus manos empezaban a quitarme también el sujetador, tenía algo de miedo, pero aún así le deje que me besara y me acariciara. Inuyasha encontró mis senos-Ahora desnudos-y los lamió, los besó, los mordió, sentía tanto placer, admitía que en ocasiones anteriores cuándo Inuyasha me había forzado lo había sentido, pero nunca a tal grado, mis manos se cerraron en la camisa de Inuyasha, no soportaría tanto placer, era demasiado, no podría saber cómo sobreviviría si volvía asentir algo tan inmenso cómo ese placer, y por lo que sabía, Inuyasha apenas estaba comenzando…

Las manos de Inuyasha llegaron a mis piernas y empezaron a subirme la falda, para poder llegar a mis bragas, sus dedos las tomaron con suavidad y destreza, empezando a deslizarlas junto con la falda que portaba, toda la ropa cayó al suelo, y ahora yo me encontraba totalmente desnuda debajo de él, estaba tan anonada por eso, que cuándo sentí sus labios y lengua lamiendo esa parte de mí con fervor me sobresalte. Abrí los ojos lo más que pude sujetando con más fuerza la camisa del muchacho.

-Inu... ¡Inuyasha!-Sin poder evitarlo solté un gemido, el placer que sentía era demasiado grande-

Con los ojos nublados de lágrimas, por el placer, mis dedos empezaron a quitarle la camisa hasta que lo lograron, jamás me había detenido a contemplar con detenimiento el cuerpo de Inuyasha. Era demasiado perfecto, mis manos llegaron hasta su cinturón, pero al momento de querer quitarlo, mis dedos empezaron a temblar. Sin embargo aún así logre hacerlo, jamás pensé que me atrevería a hacer algo cómo esto. Ahora lo único que faltaba era quitarle el pantalón, pero no me atreví, ya que en ese momento recordé las veces en las que él me tiraba a la cama, mientras se lo quitaba, y rompí a llorar, Inuyasha me empezó a acariciar calmándome, mientras me susurraba al oído palabras conciliadoras, logró calmarme un poco, y entonces él mismo se quito el pantalón y la ropa interior, quedando en las mismas condiciones que yo…

Entonces se coloco de nuevo entre mis piernas, que para ese entonces ya estaban mas que húmedas, Inuyasha soltó un jadeo al momento en que su intimidad se rozo con la mía. Lo entendí completamente, ya que en ese momento fue cómo un sensación electrizante, y placentera. Inuyasha me abrazo con fuerza, mientras se adentraba en mi interior, empezaba a entrar en mí, comenzaba a llenarme de él…

-¡Inuyasha!-Gemí en el momento en el que él penetro completamente en mi feminidad-

-Kago… ¡Kagome! ¡AAHH!-Gimió Inuyasha en ese momento, no podía entender cómo es que ahora iba a hacer el amor con la persona a la que dije que nunca perdonaría por haberme violado ¿Dónde estaba ahora todo ese odio?-

Inuyasha empezó a moverse lentamente dentro de mí, sus movimientos se tornaban embriagantes, y un placer incontenible se extendió por todo mi ser.

-Kagome te amo-Eso en parte me hizo sentir culpable-El más mínimo movimiento de tu cuerpo hacer que mi ser entero se estremezca, por favor-Me rogó-déjame amarte, amarte cómo nunca, déjame creer que esta es la primera vez, y que no será la última, déjame creer que esta es mi oportunidad de tenerte-Su voz era demasiado sentida-

Inuyasha empezó a entrar y salir de mi interior, de una forma suave, no tuve idea de cuánto tiempo permanecimos así durante la noche, de cuántas veces gemimos palabras incoherentes, en ocasiones acompañadas de nuestros nombres, ni cuántas veces Inuyasha explotó en mi interior, de cuántas veces secó mis lágrimas con besos y ni mucho menos de todas las veces que él me dijo que me amaba. Fue un anoche totalmente diferente a todas las demás, una noche en la que me dí cuenta de algo: Me había enamorado de Inuyasha.

Contado por Inuyasha:

Kagome todavía seguía dormida, tomé un libro y empecé a leerlo, sin prestar verdadera atención ya que mi mente se encontraba centrada en cierta persona que ahora descansaba tranquilamente en su cuarto. Pasaron aproximadamente 6 horas, hasta que ella despertó, escuché el sonido de la regadera caer, y sólo el pensar que ella estaba tan cerca totalmente desnuda, encendió mi cuerpo de nuevo. Poco tiempo después ella salio de su cuarto, no voltee a verla por temor a incomodarla. Pero en cambio si le dije:

-Kagome ¿Desde cuándo acostumbras dormir tan tarde? Qué yo recuerde cuándo trabajabas en la casa, no solías hacerlo-Dije haciendo mención a su usual costumbre de levantarse a estas horas-

-Pero ya no estamos en la casa, y puedo dormir hasta la hora que yo quiera-Ella me contesto molesta-

-En realidad no, es de pésima educación no haberse levantando a más de las 10.00-Le contradecí sólo para molestarla-

-Para que me das reglas de educación si tú no las cumples-Eso me sorprendió, por lo cuál le pregunté:

-¿A qué te refieres?

-A qué es de pésima educación secuestrar personas. Y también eso de no contestar una pregunta con otra, ¿Sabías?

-Si, lo sabía-Le respondí sincero, sabía que en algunas ocasiones me sucedía ese tipo de cosas cuándo me enojaba-

-¿Entonces para que lo preguntaste?-Ella inquirió-

Le sonreí, y decidí ser sincero:

-Te ves preciosa cuándo estás molesta, pero me gusta más cuándo sonríes-Pude ver que ese comentario la sonrojo, me daban ganas de besarla hasta el cansancio, al verla así-

-Inuyasha-Dijo Kagome sacándome de mis pensamientos-

-¿Sí?-Le Pregunte-

-¿Siempre te despiertas tan temprano?

-En ocasiones ni duermo-Volví a ser sincero de nuevo-

-No te creo tú cara no parece la de alguien que no duerme-¿Pero quién se creía esta niña para llamarme mentiroso?-

-¿Así?-Fingí curiosidad-bueno si vamos a comentar sobre apariencias, te voy a decir que de tanto dormir vas a hincharte tanto que vas a parecer globo-Hablé con sarcasmo-

-Eso no te incumbe-Se había enojado, había aprendido que Kagome era muy sensible en lo que respectaba a este tipo de cosas, suspire, y luego le hablé:

-Kagome, sé que siempre eres sincera pero necesito saber, ¿Qué es lo que de verdad sientes por mí?-Necesitaba saber que era lo que ella sentía de verdad respecto a mí, y es que la duda me carcomía por dentro, sabía que no podía amarme, pero quería saber si ella me veía al menos cómo un amigo, o me detestaba plenamente-

Pude ver cómo esa pregunta sonrojo a Kagome, y observe cómo meditaba en la pregunta, espere a que me contestara pero no lo hizo, por lo que decidí pedirle que lo hiciera:

-Contéstame Kagome-Ella volvió a mirarme-

-Yo no sé-Esa respuesta me dolió en el alma ¿Tanto me detestaba que prefría decir que no sabía que confesarme que mi presencia le causaba algo más que simple malestar?-

-Kagome, ¿Por qué me haces sufrir así?-Le reclamé-sabes perfectamente que te amo, pero yo no sé que es lo que sientes por mí. No soporto la idea de pensar que estés enamorada de alguien más, me enferma el sólo pensarlo-Recordé de nuevo lo que había leído en su diario, y cómo llamaba a Sesshomaru "Mi amado", cuánto deseaba yo que ella me llamara así- Por favor Kagome, si lo único que sientes por mí es odio, dímelo supongo que al menos así no sufriría tanto cómo ahora-Eso en parte era mentira, me dolería muchísimo si ella confesaba que me odiaba, pero no sabía si sería más doloroso que ahora-

-Inuyasha yo…-Su mirada demostraba duda, y a la vez culpa, no quería que ella se sintiera culpable, por lo que yo sentía-

-Olvídalo-Me puse a pensar que Kagome jamás me aceptaría de la forma en que yo lo deseba. De pronto su voz rompió mis pensamientos:

-Estoy muy aburrida-¿Si? ¿Y qué creía que era yo un payaso o algo parecido para entretenerla? ¿O qué?-¿Cómo te diviertes aquí?-Señale con la mirada el libro que tenía en mis manos-¿Leer?

-Si, pero no creo que puedas hacer lo mismo, todo está en inglés y latín-Le explique, dándole a entender que ella no podría hacer lo mismo-

-¿Puedes darme ideas para distraerme?-Kagome pregunto ¿Le gustaba jugar a hacerse la tonta? De verdad que no entendía cómo me había podido enamorar de alguien tan estúpida, pero es que las mismas cualidades que me irritaban, eran las que me volvían loco-

-Cuándo yo era pequeño, solía pasarme lo mismo-Le confesé-en aquél entonces mi tío Byakuya me distraía jugando Póker conmigo, el asunto era este, jugábamos sólo 3 juegos, y quien ganara 2 de 3 ganaba el juego y el perdedor cumplía un castigo, o algo que le dijera la otra persona que gano que deseaba que el perdedor hiciese. Algo tonto ¿No crees?-Le dije burlón-

-En realidad no, seguramente yo te ganaría-¿Eso era un tipo de reto o algo? Por que si lo era realmente lo aceptaba-

-Sigue soñando Kagome.

-¿Entonces que dices? ¿Aceptas?-Pregunto ella-

-Puedes empezar a llamarte perdedora -Le conteste con sarcasmo-

Fui a mi habitación y traje un juego de cartas, nos sentamos en la mesa y empezamos a jugar, en la primera ronda ganó Kagome, ¿Y cómo paso eso? Nunca nadie me había ganado, pero no volvería pasar, así que en los 2 últimos juegos gané yo. Ahora sólo restaba poner un castigo, por mi mente pasaron más de un millón de ideas de lo que podría pedirle a Kagome que me hiciera, cada una de ellas más pervertida que la otra, pero no podía ser tan cruel con ella, le sonreí y hable al fin:

-Ven-Kagome me obedeció, y cuándo ella se acerco a mí la besé, no podía olvidar que eso sería o único que obtendría de ella, a regañadientes me separe de sus labios, deseando poder seguir disfrutando de ellos, pero sabiendo que si lo hacía no podría detenerme-

-Kagome, no, no puedo, no quiero hacerte más daño-Le Sonreí-considera el beso cómo el castigo-Me dí la medía vuelta para ir a mi cuarto, cuándo de pronto sentí unas pequeñas manos haciendo presión en mi hombro derecho, eso basto para que cierta parte de mi anatomía me empezara a doler, por la pasión que sentía-

-Inuyasha-Me llamó Kagome, pero no me volví para mirarla, no quería ver a esa estúpida niñita tonta, ver su rostro lleno de inocencia que sólo me provocaba deseos nada sanos-

Ella me llamó de nuevo, en más de una ocasión, pero continúe ignorándola, fue entonces cuándo ya me disponía a entrar en mi cuarto, que Kagome gritó, algo que jamás hubiera soñado que saliera de su boca:

-¡Pensé que querías hacerme el amor!-Podría haber esperado cualquier cosa de ella en estos momentos pero, nunca esto, voltee a verla con los ojos y la boca abiertos de la impresión, estaba sorprendido, pero poco a poco esa sorpresa se fue transformando en rabia, al descubrir que ella sólo estaba jugando conmigo, Kagome jamás me permitiría tocarla de esa manera. Me acerque a ella y la sujete de las muñecas, mientras la miraba a los ojos, Kagome debía estar bromeando sólo eso, pero aún así pensé que tal vez oí mal, y sólo estaba alucinando, eran tantas mis ansias de volver a tomarla, que lo había imaginado todo, pero aún así decidí preguntarle, en estos momentos el rencor me hervía la sangre, ¿Cómo se atrevía Kagome a jugar con mis sentimientos de esa forma? ¿Cómo? Así que decidí preguntarle:

-¡¿Qué dijiste?!-Le grite esto esperando que ella me dijera que sólo había sido mi imaginación, espere a que ella contestará pero no lo hizo, la respuesta llegó pronto, su silencio me indicaba que en realidad ella si me había gritado eso, sin embargo aún así le volví a preguntar, aunque mi furia ahora era mucho más grande al saber que lo que había escuchado si era verdad-¡¿Qué que mierda dijiste?!

-Na… Nada-La escuche tartamudear, una escusa nada más que eso-

Solté el agarré que tenía en sus muñecas, y debí alejarme pero en vez de eso mis manos rodearon su pequeña cintura, acercándola más a mí, empecé a ver su rostro con detenimiento, hasta llegar a sus labios pude notar que ella dijo algo pero no escuche que fue, ya que mis ojos estaban fijos en esos delicados labios, esos tan carnosos y suculentos labios, entonces reaccione al sentir que ella deseba separarse de mí, y alce la mirada a sus ojos, ella era tan hermosa, Kagome no estaba equivocada en lo que dijo, realmente yo me moría por hacerle el amor, pero me dolía que ella jugara conmigo de esa forma. Kagome me volvía loco con su eterna sonrisa, su mirada tan brillante siempre llena de ingenuidad, su cuerpo tan perfecto, esas piernas, y ¡Maldición! Esa risa, esa voz, cuantas veces no me había imaginado que ella me pedía que la hiciera mía, o que gemía mi nombre sin ninguna coherencia posible.

-¿Inu… Inuyasha?-Me llamó ella-

-Cállate-Le ordene silenciándola al momento con un beso, ¡¿Pero que mierda estaba haciendo?! Tenía que dejar de besarla ¡Ahora! Pero yo no deseba dejar de hacerlo, justo cuándo iba a separarme de ella, aún sintiendo en el pecho el dolor de su indiferencia, caí en la cuenta de que ¡Me estaba correspondiendo! Kagome me había aceptado sin que yo se lo pidiera, no quería asustarla así que empecé a disminuir el beso, entonces sentí cómo Kagome rodeo mi cuello con sus suaves brazos, lo que me acercaba aún más a ella, continúe besándola, quería poseerla ¡Pero ahora! Sin embargo no sabía si Kagome me dejaría continuar, pero sólo había una forma de averiguarlo, la tome en brazos y la lleve a mi habitación, mientras seguía besándola, al llegar cerré la puerta tras mí, y camine hasta la cama dónde recosté a Kagome, para luego ponerme encima de ella, pero entonces me detuve, no podía hacerle daño a Kagome, ya no podía, pero estar así con ella, que ella me permitiera hacer esto era mi sueño hecho realidad y no quería arruinarlo, no quería desperdiciar esta oportunidad única. Así que continúe besándola, profundice más el beso saboreando cada parte dentro de su boca, quería comprobar que esto era realidad y no era un sueño. No podía creer que hace unos días estaba lamentándome de no tenerla cerca y ahora estaba besándome con ella, dentro de la casa del lago. Sentí cómo Kagome se tensaba, me separe un momento de ella acariciando sus mejillas, secando sus lágrimas.

-Inuyasha-Ella me detuvo-

-Descuida Kagome esta bien, no hacemos algo malo-Le dije-

-Pero yo…-Su voz demostraba temor-

-Nadie lo sabrá, si eso es lo que te preocupa-Le conteste mientras me acercaba a seguir besándola, pero entonces me sentí mal, me estaba comportando cómo un verdadero patán, después de haberle dado razones para que me temiera, tenía suerte de que ella me permitiera tocarla siquiera, así que le confesé la razón de mi insistencia:

-Yo sólo quiero que está vez sea única, diferente a todas las demás, sabes perfectamente que te amo, pero yo no sé que sientes tú; sólo quiero pensar por una noche que tú sientes lo mismo por mí-Ella asintió dándome a entender que haría realidad mi fantasía-Kagome, ¿Estás segura?-Le pregunte no quería que ella dudara, si me decía que no me rompería el corazón, pero al menos lo entendería-

Cómo respuesta Kagome abrió las piernas, y yo sin dudarlo me coloque entre ellas, en ese momento perdí toda la poca cordura que tenía. Continúe besándola, empezando a quitarle la ropa, mientras cubría su cuello con besos, sentí a Kagome tensarse nuevamente y me separe de ella tranquilizándola.

-Descuida, está vez será dulce y lento, no quiero hacerte más daño-Le asegure-

Después continúe besando su cuello, era tan dulce, mientras mis manos descorrían su pequeña blusa, hasta que al fin logre quitársela, pude besar de nuevo la piel descubierta de Kagome, hasta llegar a sus pechos, quería hacerle ver a Kagome, aunque fuera sólo por esta noche la intensidad de mis sentimientos por ella, al acercarme pude detectar una cálida fragancia, el aroma tan característico de Kagome comenzaba a envolverme, encontré un pequeño pezón de Kagome y lo lamí, siempre era lo mismo, la maldita tela, empezaba a pensar el pedirle a Kagome seriamente que no portara ropa interior nunca más. No supe cuánto tiempo dure entretenido con el botoncito rosado, estaba tan envuelto en ese éxtasis, cuándo escuche a Kagome gritar:

-¡No! Inuyasha… ¡Basta!-Me pareció extraño que me pidiera una cosa, y su cuerpo hiciera otra, pero aún así continuaba besando su cuello, mientras mis manos acariciaban sus senos. Entonces me detuve, ya que la sentí tensarse aún más-

-¿Qué sucede Kagome?-Me irritaba un poco el hecho de que la historia se repitiera, entendí que todo era psicológico, y que no podía sentirme así, no después de ser el culpable de ese trauma-

-Yo, yo tengo miedo de que tú me vuelvas a hacer daño-Al escuchar eso, realmente me odie a mi mismo, yo pensando en hacerla mía, sin pensar en lo doloroso que sería para ella-

-¡Maldita sea, Kagome! ¿Eres estúpida o te haces?-Me acerque más a ella pera poder mirar más de cerca a Kagome, pero al hacerlo sólo provoque que nuestros sexos chocarán, y sentir la humedad de Kagome, alrededor de mi sexo, fue tan… La sensación fue electrizantemente placentera, y cerré los ojos para no soltar un gemido de placer, no era el mejor momento para algo así, la mire molesto para poder decirle-¿realmente crees que después de decirme esto puedo hacerte el amor, sin preocuparme por ti?-

Me sorprendió que ella contestara a mi pregunta sarcástica con un si, tan serio. No pude evitar sonreírle, Kagome me permitiría hacerle todo lo que deseara, y yo me encargaría de hacer que no se arrepintiera por eso. Yo me encargaría de hacerla tocar el cielo con las manos, y de hacerla enloquecer.

-Kagome, sólo voy a decirte algo: No quiero quejas después-Le dije con dulzura-

Volví a besar a Kagome, mientras le quitaba el sujetador que portaba, pude sentir cómo Kagome temblaba debajo de mí, pero aún así no me detuve. Llegue a sus senos y con mi lengua comencé a recorrerlos ampliamente, los acaricie, los lamí, los mordí, los besé, los explore, delinee aquella suave redondez, esa calidez tan dulce, esa pequeña piel blanca, adornada por un pequeño pezón de un rosado perfecto, ¡Eran tan tentadores! ¡Tan deliciosos! ¡Tan exquisitos! ¡Kagome era sinónimo de gloría!

Mis manos encontraron sus piernas y subieron su falda, para poder despojarla de toda la ropa que la cubría hasta este momento, cuándo se la quite me acerque lentamente a el centro de su feminidad y comencé a lamerla, ¡Era más que delicioso! No podía entender cómo es que una pequeña niñita de 15 años podía ser tan diabólicamente exquisita.

-Inu... ¡Inuyasha!-La escuche gemir, no podía creer que el gemido que acababa de escuchar ¡Era de Kagome! La misma voz con la que tantas veces me rechazo, ahora gemía mi nombre de placer.

Fue entonces cuándo sentí, cómo sus pequeñas manos que antes se habían aferrado a mi camisa ahora intentaban quitarla, me enderece, para facilitarle aún más las cosas ¿Cuántas veces no había soñado con que ella me desnudara? Cuándo al fin lo lograron por un momento pude sentir sus delicadas manos sobre mi piel, haciendo que el deseo dentro de mí aumentará. Sus manos llegaron hasta mi cinturón e intentaron quitarlo, sin embargo noté que sus dedos temblaban, con un poco de dificultad logro quitármelo, sin embargo a la hora de quitarme el pantalón sus manos retrocedieron asustadas, mientras ella empezaba completamente a temblar, para luego romper a llorar, la calme acariciándola, mientras le susurraba al oído palabras tranquilizadoras, demasiado ya había hecho al permitirme llegar hasta aquí, no la obligaría a más, por lo que yo mismo me quite el pantalón, y la ropa interior, para poder quedar en las mismas condiciones que Kagome.

Me coloque entre las piernas de la pequeña jovencita, para poder penetrar en ella, que para entonces ya estaba tan húmeda, que yo sentía que toda esa humedad era lava alrededor de mi miembro que me quemaba y me explotaba en la cabeza, jadee de la sensación ¿Cómo era que Kagome me enloquecía hasta ese punto? Ella era la única persona que lograba ponerme en ese estado, ella sabía cómo sacar ese lado perverso dentro de mí, ella y sólo ella, Kagome…

Abrace el pequeño cuerpo que estaba debajo del mío, en el momento en que mi sexo penetro en el de Kagome, sentir de nuevo esas paredes tan cálidas acogiéndome, era placer, puro y magnifico placer ¡Y placer del más delicioso! No por lo que hacía. Sino que la persona que lo hacía era con Kagome, la misma niñita que me había robado el corazón.

-¡Inuyasha!-Escuché gemir a Kagome ¡Cuánto amaba escuchar a Kagome decir mi nombre de esa forma! Su voz tan aniñada, llena de placer-

-Kago… ¡Kagome! ¡AAHH!-¡Era estremecedoramente placentero! Kagome, ¡Cuánto amaba a esa pequeña inocente muchachita!-

Empecé a moverme lento dentro de ella, disfrutando la sensación, no todos los días la persona a la qué más amas se entrega a ti, de una manera tan plena.

-Kagome te amo-Le confesé de nuevo-El más mínimo movimiento de tu cuerpo hacer que mi ser entero se estremezca, por favor, déjame amarte, amarte cómo nunca, déjame creer que esta es la primera vez, y que no será la última, déjame creer que esta es mi oportunidad de tenerte-Le suplique-

Empecé a embestir contra el sexo de Kagome, ¡No recordaba que fuera tan placentero el poder hacerlo! La amaba, la amaba con toda mi alma y esta noche se lo demostraría.

Tal cómo se lo pedí, Kagome me permitió tenerla de una forma completamente entregada. Esa noche la ame, ¡Por Dios! Claro que lo hice, cómo nunca antes lo había hecho, fue una noche que nunca olvidaría, la noche más deliciosa que pase de todas las que había vivido hasta ahora, una noche en que le demostré a Kagome, cuán sinceras eran mis palabras cuándo le decía que la amaba. La amaba a morir, y no quería volver a despertar otro día sin ver su cara, ella me provoco un sentimiento que creció y seguía creciendo en mi interior, y ahora que finalmente la tenía, no dejaría que nadie, absolutamente nadie, incluida ella, la separaran de mi lado…