Disclaimers: La historia me pertenece… en casi su totalidad, los personajes son propiedad de J.K. Rowling y son utilizados sin intención de lucro alguno. Las personalidades de algunos de los personajes así como su edad no corresponden a lo que la magnífica Rowling estipuló dentro de la saga de Harry Potter.
¡Hola, hola! Bueno, vi que pidieron el jueves, así que he subido hasta el jueves, muchas gracias por sus reviews, todos y cada uno de ellos son magníficos, siempre lo digo, y no quiero que por eso piensen que no me importan, pero lo hacen, muchas gracias por su apoyo. Frances malfoy, muchísimas gracias por tu review, significa mucho para mí saber que te agrada la trama, Astoria tampoco es de mis favoritas, y no creo que vuelva a aparecer.
Sin más por el momento, nos leemos el próximo jueves.
Draco avanzó lentamente, nunca antes había estado en Londres, por lo tanto, ese complejo se le hacía extraño, y era completamente nuevo para él, observó a Theodore y le indicó que continuará primero, y así lo hizo, disparó los dardos hacia los soldados, esperaron unos segundos y cayeron desmayados, así que avanzaron.
—Estamos cerca de la oficina del Gran Canciller –informó Draco.
—Irrumpan y tráiganlo con ustedes, sin importar nada, tienes que traerlo vivo, Draco –ordenó la profesora McGonagall.
—Enterado.
Golpeó la puerta haciendo que las puertas dobles golpearan en las paredes de concreto, la silla del Gran Canciller estaba girada, así que no podía verles.
—Gire la silla y no intente nada tonto, Gran Canciller –ordenó Draco.
La silla se giró lentamente hasta ellos, haciendo que los dos se quedaran congelados, la chica sonrío, se recargó en el respaldo y subió las piernas al escritorio, el corazón de Draco se agitó tan violentamente que posiblemente le daría un ataque al corazón, observó a detalle las piernas desnudas de la pelirroja, y se perdió en las pecas de su nariz.
—Ginevra –tragó saliva, hacía dos años que no la veía, desde que le dejo en claro, que no iba a perdonarle que la traicionara, a tal grado, que casi le cuesta la vida.
—La misma –bajó los pies del escritorio –felicidades, han logrado llegar al final del juego, es el último nivel.
— ¿Dónde está el gran canciller? –interrogó aun incrédulo, por tenerla frente a él, quería acercarse y besarla como en sus sueños lo hacía.
— ¿Dónde está el gran canciller? –Se burló –recibiste una orden directa, que no importara nada, que te hicieras de él, este es el último nivel –se acercó a él y sonrío –hola Nott –la sonrisa dirigida al chico fue más honesta y transparente, la mirada volvió a endurecerse al volver a verlo a él.
—Ginny ¿qué significa esto? –preguntó Nott.
—Ya se los dije, si quieren subir de categoría, yo soy su último nivel, no te preocupes –se llevó la mano a la espalda y Draco no reaccionó.
—Esa pistola de dardos no funcionará muy bien –sacó un arma de cañón largo –vas a tener que matarme, si quieres al Gran Canciller.
—Dijiste que no estabas de parte de La Orden –musitó el rubio.
—También dije que te amaría sin importar nada, y tú dijiste que jamás me traicionarías, así que no soy la única que mintió para su conveniencia.
—No sabía que contenía esa tableta –se quejó.
—Bonita excusa –se giró.
Draco la observó, tenía unos shorts cortos, que dejaban a la vista sus bonitas piernas, sus botas de combate eran un poco cortas, la playera de tirantes era de color crema, llevaba un chaleco de cuero café y su hermoso cabello pelirrojo lo tenía casi hasta las caderas, como la primera vez que se vieron, pero no quedaba nada de la tierna y torpe Ginevra.
—No se mueve, Theo –observó al otro rubio –así que supongo que tendré que motivarlo.
Las puertas se abrieron, dejando ver a seis pelirrojos armados, Nott los distinguió de inmediato, todos los Weasley estaban juntos, eso sí que era digno de ver, y por la expresión corporal, lo supo, la líder era la más pequeña de ellos, y no eran parte de La Orden.
—Siempre dije que eras demasiado inteligente, están aquí por lo mismo que nosotros, Draco, quieren al gran canciller, pero imagino que lo quieren muerto.
—No, no, para nada, claro que no lo queremos muerto –sonrío –eres muy inteligente ¿por qué me fije en él y no en ti? –negó y sus hermanos sonrieron.
—Porque tienes mal gusto –contestó enfadado Nott –fuiste bastante buena fingiendo torpeza y fragilidad, incluso te creí ciegamente.
—Soy una buena actriz ¿qué puedo decir?
—Le perdonaste a ellos la traición y no a mí –le miró dolido.
—Ellos siempre van a ser mi sangre –se levantó de nuevo.
—Si vas a matarlos, hazlo ya, Ginevra –ordenó Ronald.
—Tranquilo –le ordenó –no te desesperes –negó –algo antes de que los matemos.
— ¿En qué más mentiste? –preguntó Draco.
—En que te amé, en el sexo, en todo –sonrío –jamás debiste dejar sola a tu amada Pansy.
Nott observó incrédulo a Draco cuando le disparó en el hombro a la pelirroja.
—Tranquilos –observó a sus seis hermanos.
—Te dije que... ¿Qué ocurre aquí, Ginevra? –preguntó el hombre.
—Estos rebeldes, vienen por usted, señor, es todo.
—De cuál de las tres resistencias es –camino despreocupado hasta el escritorio y busco unos papeles –tengo una junta.
—Esta mujer quiere matarlo –habló Draco.
—Todos quieren matarme –contestó con su voz grave –pero ninguno de ellos siete, por el contrario, son mi guardia personal –lo observó –los hago llamar Río Escarlata –sonrío –poético, lo sé, ¿no le has dicho, querida? –Se acercó a Ginny y besó su cabeza –digamos que... Somos la Resistencia más pequeña pero con más armamento y mejor presupuesto.
—Pero... –los dos rubios se observaron sorprendidos.
—Ginevra se encargó de reclutar a sus hermanos, ustedes fueron reclutados en un inicio por ella, pero... La traición es algo imperdonable –volvió su vista a la pelirroja.
—Atiende esa herida pronto, últimamente has sido blanco fácil, parece que vas por la vida provocándolos a ver quién te mata.
—Iré de inmediato.
—Llévala a que la atiendan, Percy –el chico avanzó hasta ella.
— ¿Puedo saber la razón por la cual no agendaron una cita con mi secretaria? –les sonrío.
—Vamos a llevarlo, sin importar qué.
—Bien, ver a Minerva será bueno, después de tantos años, supongo –observó al resto de los pelirrojos –No dejen que se una a ustedes al menos en lo que sus costillas sanan y ese disparo deje de dolerle –ordenó.
— ¿Qué le pasó en las costillas? –preguntó Draco.
—Sirius Black pasó, atacaron el complejo por la noche intentando matarme, jamás puedes burlar a Río Escarlata, lo sabemos todo, lo vemos todo –sonrío –es una fiera, cuando se trata de defender sus ideales y a las personas que ama.
—Como a ti –acusó Bill con cara de asco.
—Arriesgue a los míos por una basura como tu hermana...
—William –gruñó Snape –comprenderá pronto que el amor es difícil de controlar, y de perder, por estupideces.
El Gran Canciller camino hasta los dos, y se dejó escoltar hasta la salida.
Les tomo un poco sacar al Canciller del complejo sin que los descubrieran, y se frustraron cuando el hombre les dirigió correctamente hacia la salida para facilitarles las cosas.
Minerva McGonagall sonrío satisfecha cuando le quitaron la venda a Severus, no había duda de que la lealtad de sus dos soldados favoritos había quedado probada para todo el campamento.
—Minerva ¿puedo saber por qué esta extracción tan extraoficial?
—Eres el Gran Canciller, tenerte aquí, nos declara oficialmente los ganadores.
—O los idiotas más grandes –Draco observó a la pelirroja apuntarles con una pistola.
—Draco –pidió Minerva.
— ¿Cómo diste con nosotros? –la interrogó.
—Te conozco mejor que nadie –contestó –tienes la mala costumbre de quedarte con las armas, fue mala idea, porque tenía un rastreador, dar con ustedes fue fácil, Percy y yo estábamos esperándolos fuera del complejo ¿quién crees tú que desactivo todos los protocolos de seguridad?
—Mátala, Draco –la pelirroja observó a Pansy, que le miraba con odio –me juraste que lo harías.
—Señorita Parkinson, no se meta entre los enamorados, es de mala educación interrumpir las explicaciones ¿No lo sabe usted?
—Draco y yo estamos juntos, casados –informó.
—Felicidades –contestó, la punzada de dolor en el pecho de Draco se activó al ver como la tristeza llenaba sus ojos, pero intentó sonreír indiferente.
—Es admirable –Severus sujetó el hombro de McGonagall y se acercó a la pelirroja y le sujetó el hombro –debería quitarle el arma y matarte yo mismo, Ginevra –contestó enfadado –ningún espía vivo, te lo dije ¿cierto?
—Cierto, señor.
— ¿Me permites, Minerva? –indagó el hombre.
—Adelante, ya que mi hijo no tiene el valor de matarle.
—Ningún espía de La Orden en las Resistencias, fue una orden directa de todos tus superiores, sin embargo, Parkinson está viva ¿por qué?
— ¿A qué se refiere? –preguntó Draco.
—Ya veo, no la mataste porque él le ama ¿no es cierto? Fuiste incapaz de hacerle daño a ese nivel, sigues siendo esa niña tonta y sentimental –colocó el cañón en la frente de la pelirroja.
— ¿De qué está hablando, Ginevra?
—Cállate –gruñó – a diferencia de ti –lo observó –fui capaz de traicionar a los míos por tu seguridad y tu felicidad –sus ojos se cristalizaron –jamás de traicionarte.
—Eso explica porque tampoco le dijiste nada ¿no sabes el pasado de tu esposa?
—Su familia fue masacrada en Westbury –contestó –yo la encontré.
—Estaba programado que alguien la encontrara, que gran mentira la masacre de Westbury –contestó ofendido Severus –pero vamos, Parkinson... O bueno, señora Malfoy –corrigió –confiese la verdad a su esposo, como Westbury jamás fue masacrado como se dijo, los habitantes de la ciudad vivían bajo tierra, la orden sólo destruyo lo superficial para darle dramatismo al asunto, ella es un espía implantado por La Orden, la informante de Wiltshire, la razón por la que Nott y usted, no pudiesen salir y atacar, ella informó cada parte del plan, ella se adelantaba a cada uno de ustedes y sus planes, por eso tus sentimientos eran correspondidos, porque le convenía que le informaras los planes, para ir y decirlos.
—Pansy –la observó dolido.
—Es mentira.
—Tiene un tatuaje con un par de números, el de ella es... Díselo Ginevra, si le dices el código perdonaré tu vida.
Draco observó a la pelirroja permanecer en silencio, con el rostro impasible, sabía que podía desarmar al hombre pero no iba a hacerlo.
—Dilo –suplicó Draco y ella negó –dilo –se llevó el arma de la pelirroja a la sien –dilo.
—3719 –musitó –ubicado debajo del pecho izquierdo.
La mano de Severus soltó el arma dejándola frente a Ginny.
—Vayamos a negociar –le sonrío a Minerva y después observó a Nott –deberían detenerla por su traición.
—Cuélguenla –ordenó Minerva con voz impasible, observando a Draco, que se había hincado frente a la pelirroja, sin prestar atención a nada más.
—Nuestros hijos se han enamorado, Minerva, creo que eso nos hace aliados.
—Tal parece, Severus –admitió.
La observó atento, seguía viéndose como una niña asustada, contó cada una de las pecas de su nariz, satisfecho de sí mismo por recordarlas a la perfección, y es que creía ser capaz de encontrar una constelación en el cielo con la misma figura de sus pecas.
—Ginny –la pelirroja levantó la vista cuando escuchó la voz de Neville, se levantó y corrió hasta él, arrojándose a sus brazos –por todos los rebeldes, eres tú, mi pequeña Ginny.
—Estás bien –sollozo en los brazos de Longbottom.
Nott observó a su amigo, la escena le había dolido más de lo que pensó que lo haría, hubiese dado todo de él porque ella se hubiese arrojado a sus brazos de aquella manera.
— ¿Dónde están? –preguntó.
—Afuera, esperando a que regrese con el Gran Canciller –sonrío.
— ¿Vas a volver a Londres?
—Sí, pero... No hablemos de mí, no hay nada que contar ¿cómo has estado?
— ¿Recuerdas a Luna?
—Claro, como olvidarla ¿que con ella?
—Bueno, digamos que es la señora Longbottom ahora, vas a ser tía.
— ¿Es en serio? –Chilló emocionada –oh por dios Neville, eres todo un semental –volvió a abrazarlo.
—Basta, me avergüenzas.
—Lo siento –se disculpó.
Draco se alejó cuando Neville acaricio la mejilla de Ginny, el chico la observó después de percatarse de la huida del rubio.
—Él realmente...
—No quiero hablar de eso, Neville, por favor.
—Ginevra –sonrío Remus –deberías decirle a tus hermanos que se unan a nuestro campamento, tu jefe ha considerado pasar unos días aquí.
—Bien –sonrío.
Fue hasta donde sus hermanos pudiesen verla, ya que estaban ocultos y les indicó que le siguieran.
—Espero que no nos corten el cuello mientras dormimos –musitó Fred.
—Lo dudo –lo tranquilizo.
—Ginny, quiero estar seguro respecto a tu reacción respecto a ese idiota.
— ¿De qué quieres estar seguro, Bill? –frunció el ceño.
—Estoy preocupado, por si vas a ser tan estúpidamente idiota para correr a sus brazos.
—No te preocupes por eso, él está enamorado de otra.
—Y eso te duele.
—Él está felizmente casado –musitó –y sí, me duele, tanto como te dolería a ti que Astoria se casara con otro.
—Eso fue agresivo –se burló Ron y Bill lo golpeo en la boca –imbécil, creo que deberías dejarla correr a los brazos de ese rubio, después de todo, pudo mantenerla con vida.
—Y después...
—Fuiste tú quien llevó la tortura a lo extremo, y aun así, te perdonó –soltó Charlie.
Todos en el campamento los observaron extraño, jamás habían visto a tantos pelirrojos juntos, nadie se acercó a ellos, eso los excluyó de inmediato.
—Tengo hambre –se quejó Ron.
Draco regresó, pensando que el Gran Canciller se había marchado, con Ginevra, pero se quedó quieto, cuando vio al montón de pelirrojos al fondo, Ginevra estaba recargada en el pecho de su hermano Bill, que la abrazaba con su brazo izquierdo, y sus piernas estaban sobre el regazo de Ronald, que estaba riéndose de algún chiste.
—Debe ser difícil –musitó Luna abrazando a Draco.
—Más de lo que imaginas, Luna –admitió –cuando me vio, por primera vez después de dos malditos años, me vio como si fuese un extraño, en cambio a Neville, a él... Corrió a sus brazos, y no lo ama, bueno, no es como si realmente me amara a mí.
—La comprendo, yo te recibí de la misma forma cuando ella te regreso al campamento, tuve prejuicios sobre ella, pero se le nota hasta aquí, lo mucho que te ama.
Al día siguiente, Draco tuvo que estar presente en la sentencia formal de Pansy, ya como lo había dicho ella, accedió a casarse con ella después de volver.
—Pansy Parkinson –habló Remus en tono enfadado y una mirada llena de frustración e ira –estás sentenciada a muerte bajo los cargos de traición, tus elecciones te han llevado a este punto, te cuidamos, protegimos y alimentamos, pero aun así, has decidido libremente en traicionar toda la confianza puesta en ti vendiendo información clasificada sobre procedimientos, ataques a La Orden, ya que ha servido a ésta, será colgada, como muestra de gratitud.
Todo mundo se quedó callado, ninguno se atrevió a decir nada, Draco frunció el ceño, hacía dos años y medio, habían insultado hasta el cansancio a Ginevra por ser de La Orden, en cambio ahora, a nadie parecía importarles que Pansy se hubiese paseado entre ellos por años, sabiendo que les traicionaba y jamás le importó.
Remus le dejó cinco minutos a solas con ella, la mayoría del tiempo no habló, se limitó a observarla, esa chica bonita, que solía amar, por la que hubiese hecho todo por salvar, a aquella mujer que había puesto primero que todo, había insultado a la mujer que amaba por esta traidora.
— ¿Por qué? –se animó a preguntarle.
—Era justo y necesario, para ganar, hay que hacer todo, Draco, pero aun así... Te amo.
— ¿Me amas? Y aun así traicionaste ese amor...
—No es como si tu hubieses hecho algo diferente con ella –sonrío –te he escuchado tantas veces contar esa historia, la vendiste por un par de secretos, eres peor que yo, por eso me odias ahora, odias eso de ti.
Remus colocó la soga en el cuello de Pansy, observó apenado a Draco y negó, pero el rubio asintió dando la orden, Pansy saltó sola a su destino.
oOo
La vio parada frente al cuerpo colgado de su esposa, se abrazaba a sí misma y veía atenta la figura mecerse por el viento.
—Se tiene que ser muy enfermo para disfrutarlo, ver colgado un cadáver y disfrutarlo –la asustó Draco, salvo que esta vez, el que era apuntado con un arma era él.
—Nadie dijo que lo disfruto –contestó.
— ¿No piensas bajar el arma? –indagó.
—Claro –la puso en la funda en su pierna derecha y comenzó a alejarse.
—Quiero que hablemos –la alcanzó, interponiéndose en su camino –por favor –suplicó.
—No tenemos nada que hablar, ya no.
—Ginny, por favor, esa vez hablaste tú, ahora déjame hablar, explicarte...
— ¿Cómo te casaste con ella? –se burló –te dije que la amabas más de lo que pensabas, no me amabas, sólo necesitabas a una mujer que te quitara las ganas, y fui la estúpida perfecta para eso, y está bien, nos usamos mutuamente, así que eso nos deja en un punto neutro.
—Yo no te use, jamás lo hubiese hecho, salve tú vida...
— ¿Y te has arrepentido? ¿Me estas echando en cara que salvaste mi vida? –Sonrío y sacó el arma aventándola a los pies del rubio –ten los pantalones que se necesitan y soluciona tu error, debiste matarme desde que me apuntaste a la cara por primera vez, o cuando intentaste asfixiarme, o simplemente...
—Sí, tienes razón, me faltaron pantalones para hacer eso o dejar de hacerlo ¿no te has preguntado porque no lo hice?
— ¿Honestamente? Ya no me importa.
— ¿Realmente no te importa? –preguntó en un susurro al oído de la pelirroja, cerrando los ojos a causa de tenerla tan cerca, pero ella ni se inmutó.
—No.
Se alejó de él, rumbo al campamento, dejándole ahí, frente al cuerpo de su esposa, observó las flores silvestres, debajo del cuerpo, haciéndolo suspirar.
Ginny se recargó en uno de los árboles cuando se alejó de él, se raspó las rodillas al dejarse caer, comenzó a llorar, su piel se había erizado de tan solo tenerle cerca, de sentir el calor de su cuerpo, su aroma tan familiar.
—Es extraño ver a una chica llorando –Ginny levantó la vista hasta el chico frente a ella.
—Lo siento, mis ojos están irritados y...
—Te conozco, Draco ha hablado tanto de ti, que es imposible que alguien no te conozca.
—Me imagino lo que ha dicho –se burló.
—Nott y Longbottom también hablan de ti, pero no han hecho justicia sus palabras –sonrío.
—Gracias, supongo –se encogió de hombros.
—Cedric –le extendió la mano.
—Ginevra –sujetó la mano.
Regreso con Cedric al campamento, sus hermanos fruncieron el ceño al verla con él, y los amigos de Draco hicieron lo mismo, hasta que el rubio se unió y la mala cara apareció en su rostro.
—No le gusta perder el tiempo –soltó mordaz Neville –esto, será un placer –golpeo el puño de Draco y fue hasta los chicos.
—Hola, Neville –saludó Cedric.
—Vaya, veo que no pierdes mucho el tiempo ¿no? Hasta hace unas horas estabas deprimido por la muerte de Pansy ¿no intentaste por todos los medios que dejara a Draco para que se fuera contigo? Pensé que era amor verdadero.
—Y-yo...
—Vaya, Neville ¿has cambiado tu lealtad también? Me alegra que encontraras un lugar en el cual sentirte feliz, una chica gentil a cual amar y una familia, es bueno saber que también salgo sobrando en tu vida.
Avanzó hasta sus hermanos y se dejó caer junto a Charlie, que había desviado la vista, era el único discreto de todos sus hermanos, estaba limpiando su arma, lo cual le hizo recordar que había dejado la suya en posesión de Draco, cerró los ojos en exasperación.
—Hiciste una idiotez –afirmó Charlie.
—No, sólo aventé mi arma a los pies de Malfoy, y le dije que si estaba tan arrepentido de haber salvado mi vida, tuviera pantalones y me matara –Charlie suspiró enfadado, bajo el arma y golpeo a Ginevra en la cabeza en un leve coscorrón.
—Auch –se quejó.
—No creo que lo hubiese hecho, pero tendré que volver por tu arma –se puso de pie y guardó la suya, dejo que George se acostara en su regazo mientras platicaba con Fred.
Bill le dirigió una mirada severa, negó pero no dijo nada, la fiesta Weasley no se hizo esperar, no entendía en que momento lograron unirse a ese grado, como si siempre hubiesen estado juntos.
Ginny sonrío realmente feliz cuando Ron la sujetó de la cintura y bailó con ella, meciéndose de forma demasiado sensual, luego Fred la jalo y bailaron divertidos.
—Nunca la había visto así de feliz –admitió Neville –se nota que son de la misma sangre, creo que se siente más cómoda con ellos de lo que se sentía junto a mí, a pesar de verme como un hermano.
—Siento que te hablara así –se disculpó Draco.
—No hablaba en serio, lo hizo para hacerme sentir mal, por preferirte a ti.
—Realmente tiene que estar enfadada, porque si no estarías con ellos.
—Yo no he perdonado a Bill lo que hizo aquella vez.
—Ella lo olvidó, pero no...
—Por qué te ama, Draco –insistió Luna –por eso no lo ha perdonado, porque de todos, jamás pensó que tú lo harías.
—Cierto –la observó bailar –pero no quiere escuchar.
—Voy a probar una cosa, sólo quiere hacerte sufrir, no torturarte, pero golpearte fuerte, no me mates –pidió Nott.
Nott comenzó a bailar cuando estuvo a unos pasos de la fiesta Weasley, se acercó a ella y la sujetó de la cintura desde atrás.
—Quieres ponerlo celoso, te ayudaré, hice lo mismo para que se diera cuenta de que te ama, la primera vez –susurró en el oído de la chica que se giró hasta él y sonrío, le bailó cerca y sensual, haciéndolo tragar saliva estruendosamente.
—No me interesa ponerlo celoso, estoy bailando con mis hermanos, Theodore, voy a irme de aquí pronto, y espero jamás volver a verlo.
— ¿Por qué perdonaste a Bill y no a Draco?
— ¿No te lo dijo? –negó divertida y besó la comisura de los labios de Theodore –se acostó con Astoria Greengrass –susurró en el oído del chico –mientras estaba en cama, recuperándome, mientras estaba postrada en la cama, se acostó con ella, en la pequeña silla junto a mí.
Ginny se alejó de Nott, que se quedó sorprendido, la observó perderse en las sombras, regresó hasta sus amigos, sintió la furia de Draco ante la escena, pero las palabras de Ginevra seguían rebotando una y otra vez, se acostó con Astoria, se acostó con Astoria, se acostó con Astoria mientras estaba postrada en la cama, se acostó con ella, en la pequeña silla junto a mí.
— ¿Era necesario que te dejaras besar? ¿Sigue interesándote?
— ¿Te acostaste con Astoria? –interrogó.
Los ojos azules de Nott le miraban fijamente con acusación, Neville observó al rubio de ojos azules con interés, para después observar a Draco.
— ¿Qué dices? –preguntó Draco.
—Maldito hijo de perra –Nott se le fue encima –te acostaste con esa zorra mientras la mujer que según tu amas estaba debatiéndose entre la vida y la muerte, no conforme con eso, te acostaste con esa zorra junto a ella.
—Nott –murmuró Draco.
—Que te den, Malfoy, ojalá que te den.
Draco observó a su alrededor, la fiesta de los pelirrojos había terminado y ahora él era el centro de atención.
Bajó la vista, ella lo sabía, se golpeó la cabeza con ambas manos, Neville se fue enfadado, y Luna tras él.
oOo
Ginny sonrío cuando Charlie rodeo su cuello con su brazo ancho y pesado, pegó su cabeza a ella.
—Se lo dijiste a Nott ¿cierto? ¿Quieres joderlo a cómo sea?
—Theo tenía que saberlo, así dejara de insistir en que lo perdone, se acostaron, rompiendo el corazón de dos Weasley.
—Tal vez Draco te ama, eres una chica, sabes por qué una chica se acuesta con un chico, te acostaste con Malfoy porque lo amas, sin importarte que tenía una novia esperando por él, me he acostado con varias mujeres porque eso es, un acto sexual sin implicar nada, no lo considero engaño, porque no siente nada por ella, sin embargo, a ti te ama, ve la cara de idiota que pone con sólo verte, Ginny.
—Tu hermano tiene razón –la voz tranquila de Luna los tomo desprevenidos –jamás he visto a mi hermano más enamorado desde que te conoció, te trajo a nosotros siendo una enemiga, y cuando los suyos quisieron matarte, te llevó lejos del peligro.
—Luna...
—No seas tan cruel al juzgarlo, por favor, comienza de cero...
—No puedo comenzar de cero, porque lo amo, Luna, tenerlo cerca... No podré tenerlo cerca.
—Vine a traerte un poco de ropa, creo que podrá quedarte.
—Gracias.
Ginny tomó una ducha rápida y se puso la ropa de Luna, eran unos pantalones negros ajustados y entubados, una playera floja, que dejaba al descubierto uno de sus hombros, y una chamarra del ejército, de lazo verde y capucha, regresó hasta el centro, donde estaban las fogatas, y se sentó junto a Neville.
—Buenos días –lo empujo levemente.
—Debiste decirme la razón por la cual lo dejaste –reprochó –me dejaste unirme a él y tratarle como un amigo, un hermano, creyendo que cuando las cosas pasaran, volverían a estar juntos, pero no.
—Charlie me dijo que ustedes los hombres pueden acostarse con mujeres sin que eso implique que las amen.
— ¿Es en serio? Lo justifico de esa forma...
— ¿Me mintió Charlie?
—No, es cierto pero...
—Lo cierto es que lo amo, Neville, y he estado estos dos años buscando sacarlo de mi cabeza, lo sabes, en todos estos años, nunca he amado a nadie, sólo a él, con una intensidad que... Me descoloca.
—Cierto –admitió –no se la pongas tan fácil a ese cabrón, que sufra un poco, aunque admito que él tampoco la ha pasado muy bien.
—Se casó, no debió pasarla tan mal.
— ¿No tuviste amantes en estos dos años? Luces ardiente –se burló.
—Eres un tonto –se burló.
Draco se sentó frente a ella, los observó serio, no se atrevió a saludar a Neville.
— ¿Entonces? –Insistió Neville.
—No, en realidad me enfoque a patrullar, por fin todas mis lecciones vieron la luz.
—Odiaba dejarte tan golpeada, pero tenías que aprender a que no te patearan el trasero bonito que tienes.
—Las mujeres de alta cuna jamás comen todo lo que hay en su plato –sonrío –la lección más dura de comprender, era como si comerme todo el lodo fuera mi meta –soltó una risita divertida.
—Lo sé –sonrío Neville –entiendo por qué Dolohov te odiaba, todo mundo pensaba que te golpeaba ¿cómo explicabas los moretones?
—Hacia que me golpeara –se encogió de hombros.
— ¿Por qué te volviste más despreocupada? Tu ropa sexy...
—Es ropa de tu esposa –comento.
—Lo sé, eso ya no le queda, el embarazo –sonrío.
—Agradezco el hecho, tendré ropa nueva de aquí en lo que me voy, y bueno, cuando volví, me acusaron de traición, Dolohov dijo que había vendido información a los rebeldes, bueno, iban a colgarme, pero Severus dijo que había estado en una misión, que esa era la cosa, que tenía que infiltrarme, me absolvieron, pero no me dejaron volver a mis puestos –estiró las piernas ya que se le estaban entumiendo –además... Con la Muerte de Barty... No había nadie que exigiera que se me colocara en mis puestos, activo el protocolo Río Escarlata cuando mis hermanos aceptaron unirse, cuando supieron que era un rebelde de corazón.
—Severus, sorprendido a los chicos desde tiempos inmemorables.
—Así es –sonrío y se recargó en su amigo –no sabes cuándo dejaran de ponerse de acuerdo.
—Están intentando evitar que las cosas vuelvan a ser iguales a la primera vez, que los acuerdos sean justos y equitativos.
—Está bien, no es como si extrañara patrullar en Londres.
—Suena a verdadera diversión –se burló Neville.
— ¿Vas a dejar de verme en algún momento? –observó a Draco.
—Me agrada verte, no es un delito, que yo sepa.
—Pero es incómodo, estas intimidándome y...
— ¿Te intimido? –sonrío socarrón.
—De hecho, no, pero soy muy buena actriz –se encogió de hombros.
—Oye, Ginny ¿quieres venir? –preguntó Cedric.
—Oh, sí, claro –se puso de pie.
—Se quedara, tal vez la próxima –gruñó Draco.
—No, tal vez ahora –le tapó el paso de nuevo, como el día anterior –él sólo quiere integrarte para enfadarme...
—Oh, no sabía que era tan horrible y desagradable para que nadie quisiera hablarme, pero claro, siempre lo decías, supongo que es cierto, soy fea y poco atractiva, oh, y mi carácter es arrogante y me creo superior.
—Deja de echarme el pasado en cara –se acercó a ella –estaba intentando convencerme a mí mismo que no provocabas nada en mí, o hubiese perdido la cabeza y me hubiese vuelto loco.
— ¿A dónde iremos? –le preguntó a Cedric y se alejó de Draco.
—Hay un lazo en el lago, nos lanzamos de ahí al agua, es divertido –aseguró.
—Eso espero –sonrío.
—Aunque tendrás que quitarte la ropa...
—No habrá problema –se encogió de hombros.
—Entonces nos unimos.
Neville se puso de pie, haciendo que Cedric le dedicara una mirada de odio y sonriera cuando Ginny volteo a verlo.
—Claro, claro.
Caminaron hasta el lago, Draco gruñendo al ver a Ginevra interactuando con Cedric.
— ¿Notaste que se interesa en cada mujer que me gusta?
—Deberías decir que Bill te gusta y lo descubrirás –se burló Neville.
—Chistoso.
Las largas piernas de Ginevra quedaron al descubierto cuando se quitó los pantalones, se quitó la chamarra, pero no la playera, Draco se puso junto a ella y comenzó a desvestirse hasta quedar en calzoncillos.
La pelirroja no lo miró, sin embargo, sonrío al ver a Cedric quitarse la playera.
—Vaya, sí que hay algo oculto en cada uno –bromeo Ginny, haciendo que Draco frunciera el ceño.
—Me gusta estar en forma –pasó su brazo por los hombros de la pelirroja y la guió hasta el lago.
— ¿Es en serio? –Neville se encogió de hombros al ver a Draco enfadado, no debió decirle a Ginny que se las pusiera difícil a Draco.
—Cedric es guapo, todas lo dicen.
—Pero sólo está jugando con ella y...
—Y tal vez eso cambie ¿no crees que Ginny es de las chicas que se toman en serio?
—No me jodas, Neville –bramó.
Corrió hasta el lago, la sujetó de la cintura y se arrojó con ella al agua, le sonrío a la pelirroja cuando ambos salieron a la superficie.
—Eres un imbécil –farfulló.
—Si no sabes nadar, lo mejor es que te mantengas cerca de mí –rodeó la cintura de la chica.
—Claro que sé nadar –lo empujó pero él no la soltó.
—Qué bien, porque yo no –la estrujó más –te he extrañado.
—Felicidades ¿qué más puedo decir?
—Que me has extrañado tanto como yo a ti, te lo juro, he pasado este tiempo soñando con este momento.
—Supongo que en tus sueños las cosas te eran más fáciles.
—La chica de mis sueños era la dulce, tierna, frágil y delicada Ginevra, no esta chica valiente, fuerte y...
—No lograras nada, así que suéltame.
—Bien –aflojo el agarre y la vio nadar hasta el muelle, donde Neville le ayudó a salir.
Negó, no era de esa clase de personas a las cuales les era complicado comprender los rechazos, lo entendía, había arruinado las cosas con Ginevra, y no había forma de recuperarla.
Salió del lago bastante serio, tomo sus cosas y se alejó sin decir más.
—Ya no va a insistir –informó Neville –no sé qué le dijiste, pero comprendió que por más que insista, no le perdonaras.
—Me alegro que lo entendiera.
—Son unos idiotas, dejando que el orgullo gane la guerra, pero me rendí, no haré ni diré más.
—Bill lo agradecerá.
— ¡Ginevra! –Escucho a Ron gritarle –Severus nos quiere ver.
—Voy –corrió hasta sus pantalones, se vistió, agarro la chamarra, sus botas y corrió en dirección a su hermano.
—Creo que disfrutas mucho estar aquí, aunque vi al rubio subir enfadado.
—No sé –se encogió de hombros.
Llegaron hasta la oficina de Minerva McGonagall, Draco ya estaba ahí, la observó impasible, recordándole la época donde estaba a cargo de su seguridad.
—Están todos, bueno, al menos la mayoría –soltó Severus –somos una alianza y las alianzas trabajan juntas, así que las cosas serán... Vas a quedarte aquí un tiempo, Ginevra, William, y Ronald, y me llevaré a algunos con nosotros, Cedric es uno de ellos, pero no está aquí, porque no es importante su opinión.
—Me niego a quedarme –rebatió Ginny.
—No voy a discutir contigo, vas a quedarte, no quiero imprudentes, si Percy no se entromete, Black te hubiese matado a golpes –gruñó enfadado Severus.
—Era una pelea –golpeo la mesa –es más hábil que yo...
—Era un asunto personal –soltó Percy –lo atacaste tú, porque se burló de que tu propio hermano te torturo, de que no le importas a nadie, porque hasta el hombre que decía amarte hizo lo posible porque te acusaran de traición, y casi te mata a golpes.
—No quiero quedarme.
—Deja de comportarte como una niña y actúa como la mujer que eres, Barty sacrifico su vida por ti en innumerables veces, diciendo que eras la más capaz de todas, así que compórtate a la altura.
—Bien –se cruzó de brazos enfadada.
La junta fue un desastre, no les estaban diciendo nada, los estaban dejando en mucha oscuridad, y Severus jamás hacia eso.
—Promete que vas a cuidarte –pidió la chica a su hermano Charlie, ya se había despedido de todos sus hermanos, bueno, los que partirían.
—Voy a estar bien, no seas tan necia, cuando volvamos a vernos quiero que estés con él, porque lo amas, y tal vez los demás prefieran mirar hacia otro lado, pero sé feliz, porque lo mereces, él te ama, y sé, que sería capaz de iniciar una nueva guerra por ti.
—Eres el mejor –lo abrazo.
Ginny se alejó, dejando que Charlie se acercara a Draco, que puso los ojos en blanco y espero la amenaza.
—Neville me dijo que estás pensando dejar de insistir, y eso hace que de verdad dude que la amas, considero que ella es de esa clase de mujeres por la cuales hay que luchar y no darse por vencido, pero no puedo obligarte a luchar por ella.
—No sé por qué estás diciendo esto.
—Porque vi la forma en que siempre la mirabas cuando estabas en la Sedición, la forma en la que la impotencia se adueñó de ti mientras Bill la torturaba, pero si ella ha sido capaz de soportar eso por ti ¿por qué no eres capaz de soportar unos cuantos rechazos más por ella?
—Ella merece todo el mundo, Charles, pero comprendo cuando los rechazos...
—Te ama, atacó a Sirius por la trampa que te puso, y eso casi le cuesta la vida de nuevo, no ha dejado de amarte, pero creo que para ti es más fácil dejar de luchar por ella.
—Charlie, es hora –habló Fred.
—Tú decide.
oOo
Ginny cerró los ojos a causa del esfuerzo, estaba colgada de una rama haciendo ejercicio, y es que el ejercicio se había vuelto su consuelo, ya que no podía volver al laboratorio, donde era buena, y no en el campo, porque en el fondo, no era tan hábil, como desearía serlo.
—Luces realmente encantadora.
Los brazos de Draco la sujetaron cuando se soltó por el susto, se miraron sin decir nada durante unos minutos, hasta que la respiración de Ginny se tranquilizó, la dejó sobre el suelo.
—Mi plan funcionó –murmuró –aunque preferiría sujetarte así de cerca con la respiración acelerada y callada por otro motivo.
—Bueno, a menos que sea que estas insinuando que vas a ahogarme en el río, no creo que pase jamás.
—Creo que también lo deseas, no parecías muy incómoda en mis brazos –se encogió de hombros –estas intentando luchar contra lo que sientes cada que me tienes cerca.
— ¿En serio? ¿Tan seguro estas de eso? –frunció el ceño.
—Completamente seguro.
—No lo creo, Malfoy –negó y se acercó a él, colocó su mano en el pecho de Draco y lo empujó para sentarlo en la raíz del gran árbol.
Acercó su rostro al de él, sus alientos se mezclaron, y se sonrieron mutuamente, rozó suavemente sus labios con los de él.
—No, no, sigo sin desearlo –se alejó de él.
La observó divertido, Charlie tenía razón, no había nada que no le hiciera pensar que no valía la pena luchar por ella, ya habría comprobado que aunque lo negara, ese contacto le había provocado algo más a ella también.
oOo
Draco se sentó entre Ronald y Neville, quedando frente a Ginevra, que se reía divertida de algo que decía su hermano.
—Fue divertido en ese momento, pero ya después no –murmuró Neville.
—Porque te pasó a ti –soltó Ginny – ¿Dónde está Nott? –observó a Neville y después a Draco.
—No lo he visto –contestó Neville.
—Ahora que lo mencionas, yo no lo he visto –contestó el rubio.
—Iré a preguntarle a Remus –se puso de pie.
—Voy contigo –el rubio la siguió.
Fueron hasta donde estaba Remus, que estaba ocupado con uno de los pequeños, estaba dándoles una clase de vigilancia.
—Hola Remus –saludó Ginny y sonrío a los niños.
—Hola Ginevra ¿qué ocurre? –los observó.
—Bueno... Quería saber... ¿Sabes algo de Theodore?
—Sí, fue a un encargo que le hizo Severus, debería volver en una semana, espero que lo hagan feliz y se reconcilien antes de eso.
—Oh, por mí no hay problema, ella es la que se pone difícil.
— ¿Están saliendo? –sonrío la niña.
—Kristin –murmuró Remus.
—Ella es hermosa, además, dije que ella era buena desde la primera vez que la vi, aunque Pansy me golpeó la cabeza por decirlo, Draco ¿Por qué no te casas con ella ahora que Pansy está muerta? –Corrió hasta Ginny –podría cuidar a sus hijos –sonrío ampliamente y sus ojos brillaron y la empujó hasta que chocó con Draco, que rodeó su cintura.
—Cuidaras de nuestros hijos, Kristin –aseguró el rubio haciendo que Ginny sonriera incomoda.
—Bueno, creo que me iré ahora que me dijiste que Nott volverá –sonrío –nos veremos después –acaricio la mejilla de Kristin.
Draco se despidió sin soltarla, cuando ya no los veían, lo empujó lejos de ella.
—Eres un idiota por mentirle a una niña y...
—Quiero tener hijos ¿tú no? –indagó.
—Contigo, por supuesto que...
—Sí, deberíamos hacer algo respecto a ello.
Sus labios se posesionaron de los de Ginevra, que no correspondió al inicio, pero terminó siguiendo el movimiento de los labios hambrientos de Draco, se alejaron por la falta de oxígeno pero sólo la dejó tomar una bocanada y volvió a besarla de forma presurosa, hacia tanto que había deseado besarla, tenerla así de cerca como la tenía ahora, hacerle el amor.
—Te amo –murmuró agitado y la sujetó de la mejilla –mierda que si lo hago, eres lo más importante en mi vida, Ginevra.
—Tenemos que regresar con los demás –se alejó.
—Deja de hacerte la dura, los dos sabemos que nos amamos, que no importa lo que nos pasara, es cosa del pasado, sé lo que sientes porque fue lo mismo que sentí yo cuando me dijeron que me habías mentido, cuando la profesora te tomó como prisionera.
—Tengo que recordártelo ¿cierto? –Se burló –que la que ha estado a punto de morir más veces aquí he sido yo, no tú.
—Ginevra yo…
—Sabes, te escuché cuando dijiste que te odiabas por lo que había pasado, y si quieres saberlo, eso no es lo que me impide estar contigo –soltó –perdoné a Bill y te perdoné a ti, porque a los dos los amo, de diferente forma, lo sé, pero… –se quedó callada.
— ¿Pero? –elevó las cejas.
—Estoy en esto por ti ¿lo sabes? –negó –claro que no lo sabes, yo era la Jefa del Departamento de Defensa, yo envié a muchos a morir sin ni siquiera desearlo, y le había pedido a Neville que huyéramos de aquí, y él aceptó, a eso vine a Wiltshire la primera vez –admitió –El profesor me envió a hacer mi trabajo, él quería truncar a La Orden pero no para hacer ningún cambio en el país, sino quedarse con todo el poder él, iba a irme sin importarme nada ni nadie, es una guerra, me dije, dañé el sistema de La Orden yo sola desde Londres para hacer que me enviaran aquí, era lo único que quería, venir por Neville e irme lejos con él, no sabía que tenía hermanos, conocía sus nombres, no sus apellidos, sabía que tenía que reclutarlos y llevarlos a Londres por órdenes estrictas, pero te conocí, y todo cambió, la Resistencia no era eso que me había dicho por años, al menos tú y Theo me demostraron que no todas las personas son iguales, que hay personas dignas de ser salvadas, y se lo dije a Harry, no me importa morir si es necesario para brindarles una nueva esperanza a esos niños que ni siquiera saben por qué inició todo, para donde va todo. Tú hiciste que odiara cada parte de mí, y al mismo tiempo me enseñaste a amar algo más que mi propia seguridad, tú, un rebelde, arriesgando su vida para salvar a algo que en el fondo odiaba… y sigue odiando, y yo era ciega e irreflexiva, quería acabarlos porque era lo que tenía que hacer.
