Off: Último capítulo de ésta primera parte del fic. Agradezco los comentarios recibidos y todos aquellos a los que les ha gustado ésta historia. En breve subiré la segunda parte, ya la tengo terminada y subiré capítulo por capítulo. Actualmente ando trabajando en la tercera parte.

Rescate

En la oscuridad de las horas de madrugada hubo un par de ligeros sonidos. Eran los sonidos que indicaban la aparición de los Mortífagos cerca de la mansión de Somerset fuera de Londres. Bellatrix había sido informada de las coordenadas exactas de la casa y de que estaba protegida por poderosos encantamientos antiaparición y que imposibilitaban cualquier hechizo desilusionador o de sigilo en general, por lo tanto tuvieron que aparecer en el punto donde la protección del encantamiento terminaba. A partir de ahí, habrían de proceder a pie.

Gracias a su informante involuntario, sabía bastante de los pormenores de la mansión y, obviamente, para asegurarse de que no le estuviera mintiendo simplemente para evitar dolor, utilizó Legeremancia sobre su mente prácticamente rota por las torturas y confirmó que todo lo que él le había contado era cierto.

Bellatrix hizo un claro movimiento de cabeza y no dijo nada, pero los otros tres comprendieron al instante aquel gesto y empezaron a seguirla mientras ella se movía silenciosamente por aquel terreno, bajo la luz de la luna.

El camino que llevaba a la gran mansión estaba salpicado de árboles, árboles que el pequeño grupo procuraba aprovechar para no quedar demasiado expuestos ante la luminosidad plateada del astro que regía la noche.

Llegaron hasta el último árbol, un roble particularmente grueso y robusto que se encontraba a metros nada más de la puerta de acceso a los terrenos de la mansión.

Los mismos estaban delineados por un alto muro y la única entrada posible a ellos era una elegante puerta de rejas negras con la figura ornamental de un halcón en su parte superior. A cada lado del acceso había dos figuras encapuchadas. A pesar de que no se distinguía bien el color de su túnica por la luz uniforme plateada de la luna, Bella no tenía que pensar demasiado para imaginarse que eran de color rojo y esos dos miembros del Culto Escarlata.

La mujer miró a Kevin y Fryda, ésta última con la serpiente mascota de su sobrino nieto enroscada alrededor del brazo que no llevaba la varita. Los dos estaban envueltos en sus túnicas negras con aquellas máscaras plomizas de aspirantes a Mortífago. Los dos asintieron con la cabeza y, varita en mano, salieron del escondite.

Los guardias los vieron y también sacaron sus varitas, pero ellos fueron más rápidos y con sendos hechizos aturdidores que golpearon directamente en la cabeza de sus oponentes, estos terminaron fuera de combate.

Bellatrix y Draco se adelantaron hasta la puerta, cerrada a cal y canto. El Mortífago miró a la mujer y le preguntó:

- ¿Y bien? ¿Ahora como se supone que entraremos? No creo que esto se pueda abrir con un simple Alohomora...

- No, tiene una contraseña. - reconoció Bella y luego esbozó una siniestra sonrisa de costado- Afortunadamente, sé cual es... - miró a la puerta y murmuró: - ¡Lealtad Sangrienta!

El halcón de metal sobre la puerta pareció cobrar vida y aleteó un poco, luego lentamente comenzó a abrirse. No había demasiado que recorrer entre el acceso y la mansión en si, una antigua casa que aparentaba ser de principios del siglo XIX. Comenzaron a desplazarse por el lugar, como cuatro sombras silenciosas, procurando no hacer ningún ruido que pudiese alertar a los habitantes de la casa.

Consiguieron por fin, estar ante la puerta principal de la mansión, la mujer puso su varita en el pomo y con un hechizo que le había revelado su informante y que solo conocían a ciencia cierta los miembros del Culto, ese segundo acceso también se abrió, dando paso a un corredor oscuro.

Se internaron allí y Draco cerró otra vez la puerta.

- Aunque logré sacarle mucha información al tipo él no sabía exactamente bien donde podían encerrar a Chris. Mencionó unas mazmorras en el subsuelo...- susurró Bellatrix y agregó: - Pero también hay algunas prisiones en el piso más alto de la mansión. Haremos lo siguiente...- miró a su sobrino: - Draco, irás con Kevin y registrarán arriba... Busquen escaleras que asciendan, son cuatro pisos y el último es todo un nivel de detención ¡Estén alertas! No podemos saber cuando pueden salir locos del Culto para atacar. - luego miró a la joven: - ¡Fryda! Tú vendrás conmigo a los sótanos.

Todos estuvieron de acuerdo ante esta resolución aunque, estando en terreno hostil como estaban, ninguno de los otros tres parecían demasiado tranquilos, pero Bellatrix, como siempre, se demostraba totalmente impertérrita y decidida.

La bruja comenzó a caminar a paso firme por los amplios corredores de la mansión, buscando la escalera que descendía, la que había visto en la mente del prisionero en la mansión Malfoy. Al acordarse de él sonrió de costado... Aunque había confesado, ella no había cumplido su palabra y le siguió provocando dolor... Aquel dolor le causó al torturado un colapso nervioso que, como a los Longbottom hace años lo llevó a una locura intensa, poco después de que ella consiguiese sacarle lo que sabía sobre el cautiverio de Christofer.

Fryda seguía los pasos de Bellatrix, de vez en cuando echaba alguna ojeada al reptil que llevaba alrededor del brazo. Era extraño... Sin duda sabía de su peligrosidad. Alexia era una mamba negra, una serpiente africana que se caracterizaba por inyectar cantidades ingentes de su veneno en cada mordida, una cantidad que excedía ampliamente lo necesario para matar a un ser humano. Si la picadura de ella era en una pierna o en un brazo se sufriría una agonía de cuatro horas si no se daba una atención en ese tiempo, la persona moriría sin duda. Pero si la serpiente mordía en la cara o el cuello la muerte podía darse en apenas cuatro o cinco minutos... Y lo raro de todo eso es que Fryda no tenía miedo del reptil, aún sabiendo aquello, gracias a comentarios que Chris le había hecho cuando se la presentó, la joven no sentía un miedo excesivo, ni asco. En verdad era llamativo.

- ¡Aquí están! - dijo Bellatrix en un susurro de triunfo. Fryda observó para fijarse de que estaba hablando y lo descubrió, largas escaleras que descendían hacia una oscuridad infinita... Sin duda la entrada a las mazmorras de aquella mansión.

Cuando estaban por descender allí hubo un estallido de luz y color en una de las paredes de piedra a un lado.

- ¡Alto! - ordenó una voz masculina. Las habían descubierto... Las dos brujas estaban de espaldas. - ¡Den la media vuelta!

Bellatrix miró a Fryda que a su vez le devolvió la mirada, utilizando Legeremancia la mujer le dejó un mensaje muy claro en la mente a la otra Mortífaga:

- "Tu baja y busca a Christofer. Yo me encargo de distraer a estos."

- ¡Dije que den media vuelta, no lo repetiré!- insistió la voz.

Lentamente Fryda comenzó a darse vuelta y Bellatrix a hacer lo mismo. Los que las confrontaban eran cuatro figuras encapuchadas y vestidas con sus túnicas rojas. Un par retrocedieron unos pasos al ver a la última mujer... No podía ser posible. Las suposiciones de Voldemort eran ciertas: el Sumo Sacerdote jamás les había mencionado que Bellatrix Lestrange había vuelto.

- Muy bien... Ahora vengan lentamente a...

- ¿Saben? - interrumpió Bella- ¡Deberían haber disparado cuando tuvieron oportunidad!

Los atacantes hicieron una poderosa combinación de hechizos ofensivos lanzándolos todos juntos a Bella, ésta lanzó una carcajada histérica y se protegió con un encantamiento escudo tan fuerte que no solo evitó que los hechizos llegasen a ella sino que se los devolvió a los agresores con el triple de fuerza. Estos pudieron esquivarlos con habilidad, exceptuando por uno que salió disparado varios metros hacia atrás y cayó al suelo con un ruido sordo. Los otros parecieron quedarse un momento estupefactos y Bella se puso en posición de guardia, aún riendo como una niña a la que le dan un dulce.

Fryda sin perder más tiempo, descendió rápidamente por la escalera, uno de los tipos trató de correr tras ella, sin embargo Bellatrix le cerró el paso y lo hizo trastabillar utilizando un Impedimenta, para luego empujar su cuerpo con magia hacia sus compañeros.

La joven siguió descendiendo... La escalera era tan larga que no parecía tener fin, e incluso los ruidos del duelo de la Mortífaga contra sus adversarios se hicieron vagos e imprecisos, prácticamente perdiéndose.

La castaña siguió bajando hasta que por fin tocó tierra, no había prácticamente luz en aquellos calabozos de manera que encendió un Lumos en su varita... Lo que ve la dejó pasmada: aquellas mazmorras eran enormes y si bien desde la escalera había un corredor principal, de él derivaban muchísimos otros corredores que a veces se entrecruzaban y formaban laberínticos pasadizos entre celdas. La mayoría de ellas estaban vacías, aunque según lo que podía ver Fryda había algunos pobres diablos prisioneros durmiendo en un par. Pero había tantas... Docenas y docenas de celdas, sin duda...

Alexia emitió un suave siseo y Fryda la observó. El animal miró al suelo y luego la miró a ella, siseando con insistencia. Extrañada, la muchacha dejó al reptil sobre el piso. Éste comenzó a arrastrarse internándose en el corredor principal, pero antes de salir del rango de la luz que emitía la varita, miró a Fryda y movió la cabeza hacia una dirección.

Era raro... ¿Acaso la serpiente le estaba pidiendo que la siguiera? ¿Sabía donde estaba Chris? Comenzó a caminar en dirección adonde estaba el animal y cuando estuvo cerca, Alexia volvió a ponerse en marcha, ahora tomando por uno de los corredores que derivaban del principal, hacia la izquierda. Definitivamente si, lo que Alexia quería era que ella la siguiera. De modo que eso hizo, iluminando el camino para no perder de vista a su viperina guía, el animal reptaba velozmente por el suelo.

Recorrieron varios pasillos, dieron vueltas en muchos recodos y, por fin, llegaron a otro espacio lleno de celdas. En especial a una... Alexia se detuvo en ella, mirando por entre los barrotes. En el medio del pequeño habitáculo había un bulto oscuro, tirado en el suelo.

¿Acaso era él? Tragó saliva y trató de abrir la puerta, obviamente estaba con llave. Utilizó un Alohomora pero no hubo ningún resultado. La mamba negra entró a traves de los espacios entre los barrotes... ¡Que bonito habría sido ser animaga para hacer lo mismo! Pero como no tenía esa habilidad, había que conformarse. Sabía que hechizo usaría... Aunque con él despertase a todos los de las celdas y a algún carcelero si los vigilaban, aunque ella no había visto rastros de ninguno en su camino. No se extrañaba, después de todo, con tan pocos prisioneros... Apuntó su varita contra la cerradura de la puerta y murmuró:

- Bombarda.

Hubo un estruendo y un estallido y la cerradura voló en mil pedazos, ahora si pudo abrir el acceso con facilidad. Entró a la celda y se acercó a la figura en el suelo, iluminándo el lugar con su varita, le dio media vuelta para que quedase boca arriba y lo que vio la dejó impactada y casi shockeada. Alexia pareció quedarse igual de perpleja al ver el estado de su amo.

En verdad, la serpiente había guiado a la muchacha Parkinson a la celda correcta... Era Chris. Pero estaba... irreconocible. Su rostro estaba lleno de lastimaduras y arañazos, heridas sangrantes le recorrían las mejillas y presentaba sendos moretones en algunas zonas del rostro. Iba vestido con una túnica blanca manchada de rojo y sumamente harapienta. Algunas manchas parecían de hace años, sin embargo otras eran nuevas, muy nuevas de hecho... Presentaba dislocación en ambos brazos por lo que los tenía prácticamente inutilizados e innumerables heridas largas y finas le recorrían la espalda, viéndose a través de roturas en la túnica, sin duda señales de un látigo. Parecía dormido, aunque más probablemente estaría desmayado por los dolores que debía haber sufrido.

Lo primero que sintió Fryda al verlo así fue una intensa aflicción y una gran opresión en el pecho... Chris... ¡Su Chris! ¿Como podía estar así? Se quedaba tranquila dado que seguía cálido y respiraba entrecortadamente, lo que indicaba que estaba vivo.

- Oh, Chris... ¿Qué te han hecho?- preguntó la muchacha acariciando trémulamente una de sus mejillas y aunque la palma se empapó de sangre de una de las heridas, a ella no le importaba eso. Un par de lágrimas salieron de sus ojos... ¡Pero no! Ella debía ser fuerte, debía ser fuerte para cuidar de su chico y que éste lograse recuperarse bien. Lo primero que tenía que hacer era acomodarle los brazos, reparar la dislocación sufrida. Ella suspiró y con la varita la movió levemente recitando un encantamiento de sanación. No era una experta sanadora, de eso no cabía dudas, pero esperaba al menos poder hacer que sus brazos volvieran a su estado normal. Se oyó un crack y Chris abrió sus ojos, lleno de un dolor súbito... Pero lentamente el dolor se fue aliviando hasta casi desaparecer por completo. Sus extremidades superiores estaban en el lugar donde correspondía.

El joven Slytherin dirigió sus ojos a Fryda, y pareció totalmente extrañado. Entonces fue que ella se quitó la máscara que aún cubría su rostro y él arqueó una ceja con sorpresa, grata sorpresa, de hecho:

- ¿Fryda... qué haces tú aquí...?

- ¿No es obvio, Malfoy...?- dijo la muchacha tratando de contener la emoción en su voz. - Rescatándote.

Él apenas si pudo esbozar una sonrisa, luego miró a su lado y vio a Alexia enroscada sobre sí misma, la sonrisa que iluminaba el rostro de él se amplió un poco más al ver a su mascota.

- Veo que trajiste a Alexia... Supongo que no han venido solas ¿verdad?

Fryda negó con la cabeza mientras no podía evitar soltar una ligera risa cuando vio que el reptil se le enroscaba a su amo un poco en el pecho como para abrazarlo.

- No, no vinimos solas... Tu padre, Bellatrix y Kevin también están aquí.

El muchacho gruñó un poco al escuchar el nombre de su primo sin embargo no dijo nada más, sencillamente apartó a Alexia y trató de incorporarse. Las piernas le temblaron al hacerlo, le dolían horriblemente igual que la espalda, al menos el dolor de los brazos se había desvanecido gracias a las atenciones de Fryda.

- Déjame sanarte un poco las piernas...

- ¡No! - negó Christofer con la cabeza - Tenemos que irnos de aquí cuanto antes... No hay tiempo, eso en casa ¿sí?

Ella suspiró... Quería sanarlo, pero debía admitir que tenía razón. El hechizo que ella hizo debió resonar hasta en la planta superior, además, aunque Bellatrix fuese una bruja extremadamente poderosa, no sabía cuanto tiempo podría cubrir la escalera a las mazmorras. Fryda metió la mano en uno de los bolsillos de su túnica y sacó una varita larga, de madera de ébano color negro profundo, una filigrana de oro la recorría de la empuñadura a la punta. La varita de Christofer. Se la tendió:

- Toma Chris, me tomé la libertad de recogerla en la mansión y traértela.

El tomó su varita entre sus dedos con firmeza. Frunció el ceño... De haber tenido la varita todo ese tiempo que estuvo en cautiverio seguro al estúpido de Somerset lo podría haber dejado por el suelo. Ahora, por más dolor que sintiera en el cuerpo, estaba dispuesto a salir de allí a como diese lugar, y teniendo a Fryda y a Alexia con él estaba más que seguro que terminaría saliendo.

El reptil volvió a oficiar como guía a través de aquellas laberínticas mazmorras y pronto lograron llegar hasta la escalera. COmenzaron aquel interminable ascenso, Chris con Alexia alrededor de su cuello.

Cuando lograron salir por fin arriba se encontraron con un panorama que era de plena batahola. Se habían sumado varios cultistas a la refriega y ahora no solo Bella combatía, también habían conseguido bajar de las plantas superiores Draco y Kevin.

Apenas pusieron el último pie en el escalón, uno de los cultistas que estaba a un costado de la escalera lanzando hechizos a sus enemigos, reconoció a Chris como uno de los prisioneros de las mazmorras y se abalanzó sobre él furioso. El muchacho fue sorprendido pero, Alexia que tenía la cabeza mirando hacia el lado del atacante, entró en combate estirándola y mordiéndole el mentón con rapidez. Aullando de dolor, el tipo dio unos pasos atrás justo para ser atrapado por un Avada Kedavra de Kevin.

Otro cultista se acercó a Fryda, blandiendo la varita como si fuera una espada, cada movimiento cortante que hacía era seguido de un hechizo seccionador de color celeste, la muchacha respondió con los mismos movimientos pero con luces púrpuras. Cuando ambos haces de luz chocaban parecía oírse el ruido de un entrechoque de espadas. Estuvieron intercambiando estos golpes durante un buen rato, hasta que el cultista lanzó un Incarcerous que le ató uno de los pies a ella y la derribó, cuando estaba por dar el hechizo final, ella blandió con fuerza la varita y un rayo de luz amarillenta salió de ella. Hubo un ruido de leve explosión y se produjo un agujero enorme y sangrante en el pecho del agresor que cayó muerto al suelo.

Bellatrix combatía contra otros tres cultistas a la vez mientras Draco lo hacía con dos al mismo tiempo. Los dos peleaban lado a lado. Todo era un sinfín de luces y haces de color, de encantamientos y hechizos que chocaban y emitían fuertes sonidos e incluso rompían y modificaban cosas en el entorno.

En ese momento de una puerta apareció el tipo canoso que había secuestrado a Christofer junto a sus dos colaboradores, el trío apuntó a Bellatrix y Draco, de espaldas a ellos.

- ¡No!- gritó Christofer y ahora fue el el que blandió la varita. Conjuró un poderoso Sectumsempra que terminó derribando y abriéndole profundas heridas a uno de los tres, los otros dos se dieron vuelta, sorprendidos y comenzaron a atacar al joven, Fryda quiso intervenir pero no pudo porque dos tipos más se le venían encima, salidos de otra puerta y Kevin fue con ella comenzando a luchar a su lado.

Loxus y su compañero atacaron a Christofer, luego de esquivar un Desmaius y un Impedimenta, Chris contraatacó esta vez uso magia para hacer flotar a Alexia por los aires y lanzarla directamente al rostro, con fauces abiertas, del tipo que estaba junto al canoso. El ataque fue todo un éxito.

El Ángel Rojo que quedaba contraatacó con un Avada Kedavra que Christofer esquivó y terminó impactando en una mesa que se prendió fuego. El muchacho lanzó un Desmaius y Loxus lo evitó rodando a un costado. El ataque terminó impactando justo en la cabeza de uno de los cultistas que luchaban contra Draco, dejándolo fuera de combate. En ese momento, el canoso cambió de estrategia y atacó a Fryda, de espaldas a él. Pero eso solo provocó la furia de Christofer que interceptó el ataque con un poderoso encantamiento escudo. Aunque esta distracción le dio tiempo a su oponente de lanzar un haz de luz violáceo, Chris se agachó esquivándolo. El hechizo pegó contra una ventana cuyos vidrios se convirtieron en arena. Chris volvió al ataque y Loxus conjuró un encantamiento escudo para protegerse, sin embargo el hechizo atravesó limpiamente el escudo, el cultista abrió los ojos con mucha sorpresa y terminó siendo completamente desintegrado por la ofensiva.

Una vez muerto Loxus, los otros fueron tarea fácil porque quedaron impactados debido a la muerte del líder de los Ángeles Rojos, uno de los magos más poderosos del Culto. Bellatrix logró deshacerse de sus tres oponentes a la vez con una ola de energía mágica que los derribó y los dejó retorciéndose de dolor en el suelo, chillando como si les estuvieran clavando mil puñales en todo el cuerpo. Draco mató a su adversario con un Avada Kedavra que le dio justo en el estómago. Kevin y Fryda superaron a sus oponentes con hábiles Sectumsempras.

Draco se acercó a su hijo y le puso las manos en los hombros, visiblemente contento por verlo otra vez... Pero frunció el ceño al ver su estado. Se lo veía tan adolorido y cansado... y tan herido por añadidura.

Pero Chris aunque se sentía terrible, y aún peor por haber tenido que usar todas sus energías casi para traspasar el escudo de Loxus, no daba muestras de debilidad... Miró a su padre y le sonrió levemente. El hombre, sin decir más palabras, lo abrazó en gesto paternal.

Bellatrix rodó los ojos mientras decía:

- Si si... Muy emotivo... ¡Pero ya nos tenemos que ir de aquí ahora que cumplimos la misión!

Ella tenía razón, asintieron y se pusieron en marcha. Kevin le sonrió levemente a su primo, con confianza, mientras le palmeaba un hombro con suavidad en gesto amistoso. Christofer trató de corresponder la sonrisa, pero el solo verlo cerca de Fryda lo enloquecía, estuviese sufriendo los dolores y el cansancio que sufriese. Alexia reptaba con agilidad a su lado y con rapidez terminó enroscándosele en una pierna y subiendo en círculos hasta llegar a su cuello otra vez.

El grupo consiguió salir de la mansión, aún cuando más cultistas se dieron cuenta de la intrusión y comenzaron a perseguirlos. Por mucho que Bellatrix quisiese dar media vuelta y confrontarlos, sabía cuál era la prioridad, sabía que Christofer no estaba en condiciones de luchar más. De hecho le sorprendió verlo luchar con tanta maestría contra aquellos tres tipos considerando sus heridas. Una oleada de algo muy parecido en verdad al orgullo por los logros de su sobrino nieto invadió a la mujer.

Esquivando hechizos que los otros les arrojaban y, en el caso de Kevin y Fryda que cerraban la fila protegiendo al grupo con sendos encantamientos escudo, los cinco consiguieron atravesar las puertas de reja y, una vez fuera de los terrenos de aquella mansión, lograron desaparecerse.

Ninguno de ellos lo sabía, ni siquiera Somerset que no se encontraba en la mansión cuando Christofer fue rescatado, pero la verdad es que ese había sido una de las escaramuzas iniciales, la antesala de lo que más adelante sería la gran Tercera Guerra Mágica.