Capitulo 20: Lirio

En una florería cercana al Central Park en Nueva York una madre estaba con su hijo enseñándole acerca de las flores.

- ¿Siempre te han gustado los Lirios blancos cierto? -hablo la mujer sosteniendo a su hijo con un libro acerca de las flores.

-Sí, su forma, color y olor son cautivantes-respondió el niño de cabello negro, ojos azules oscuros y tez pálida.

-El lirio ha tenido diversos significados a lo largo de la historia y comúnmente se asocia a la pureza e inocencia, pero también se asocia al amor y este lirio blanco significa corazón tierno, confió en ti y te quiero-comentó la mujer con una sonrisa obteniendo la máxima atención de su hijo.

-Es...lindo-dijo el niño sonrojado.

-Oye, disculpa, pero ya tocaron la campana -dijo una joven de largo cabello rubia, brillantes ojos celestes, tez blanca y facciones de una muñeca.

- ¿Eh? Gra-gracias-respondió el pelinegro que se había quedado dormido en un banco y cautivado por aquella chica de primer año en la academia.

Tras un largo suspiro volvió a su realidad, su familia había sido brutalmente asesinada por un ghoul en la florería mientras él se encontraba en el colegio y posteriormente fue reclutado para ser investigador ghoul, pero no todo era malo.

Los meses pasaron y el destino la volvió a cruzar con aquella dulce chica de primer año, su adorado Lirio blanco, pues resultaba que aquella chica era un genio que logro llegar hasta tercer año en la mejor clase en tan solo unos meses.

-Lilith-llamó Hass a la chica.

- ¿Sí? -habló la rubia mientras leía un libro, pues se caracterizaba por tener un aura misteriosa, ser directa y si algo no le interesaba no lo miraría directamente.

-Quisiera hablar contigo después de clases atrás de la academia-pidió el pelinegro con un leve ardor en sus mejillas.

-De acuerdo, nos vemos ahí-respondió Lilith sin levantar la mirada. Hass con emoción espero tras la escuela y se declaró con vergüenza.

-Me-me gustas, sal conmigo-exclamó Hass completamente rojo.

-Me niego y si es todo lo que tienes que decir, me retiro-dijo la rubia y se dejando a un joven en shock, pero no se rendiría y decidió seguir a la chica a lo largo de recesos para conocerla mejor, así una especie de obsesión había nacido en él.

Una noche no podía dormir y salió a refrescar, fue entonces cuando vio salir de la academia a la rubia y por instinto la siguió a una distancia prudente, la chica paseaba como si nada y cuando se encontraba con vagabundos tirados se acercaba para ver si se encontraban bien, asunto que cautivo al pelinegro, pero cuando hallo a un muerto se lo llevo hacia un callejón. El pelinegro confundido se acerco y logró apreciar que uno de esos hermosos ojos celestes se había vuelto rojo con fondo negro ¿Ella era un ghoul?, pero hacen muestras de sangre y nunca arrojo positivo ¿Qué demonios era ella?

Con aquel descubrimiento el chico prefirió retirarse antes que la rubia la encontrara y su obsesión por ella comenzó a crecer aun mas, pues era un ser que no lograba comprender y con el paso de los años, ya como investigador ghoul no encontraba ningún informe que lo ayudara.

-Ey Hass ¿oíste la nueva noticia? -hablo un chico rubio de ojos verdes.

- ¿Noticia? no, cuéntame algo que no conozca Alex-respondió el pelinegro con una sonrisa, pues estaba entre los líderes de escuadrón mas jóvenes.

-Lilith Leonhart, el genio de la academia que fue ascendida rápidamente a clase Elite antes que todos será enviada a Japón como ayuda y tendrá a varios escuadrones bajo su mando, tan joven y ya está comandando misiones internacionales-comentaba impresionado, pero ya había perdido la atención de su compañero y líder del escuadrón elite.

En su obsesión con ella contrato a un detective privado, para que le enviara fotos, videos, lo que fuera de la chica mientras estuviera en esa tierra extranjera y cuando el detective le envió los primeros informes que fue tras dos meses de seguimiento no pudo creer lo que vio, fotos de su amado lirio abrazando felizmente a un chico de cabello blanco con raíces negras algo avergonzado, ¿por qué?, ¿por qué? , ¿por qué no mostraba esa sonrisa por acá?, ¿acaso no era feliz en su propia tierra? Miles de preguntas aparecieron en su mente y no podía dar una respuesta lógica, aquella rubia era seria, preocupada y amable, pero nunca había mostrado aspectos tan lindos y tiernos desde que llego a la academia.

Los meses pasaron y Hass ya no soportaba los informes del detective, pues la relación de Lilith con el tal chico llamado Haise se había vuelto aun más estrecha y eso no era todo, su querida flor tenía una mirada especial cuando estaba con el investigador más fuerte de la CCG, ya no podía soportar tanta ira y fue cuando un extraño e-mail llegó a su poder.

Hablaba sobre el origen de los ghouls, habían algunos especiales y que quizás su amado Lirio se viera envuelto, tras investigar llego hacia aquel doctor japonés que le prometió tener el cuerpo de su amado sólo para él, ya que la obsesión de Hass se fue de lugar cuando le llego una foto de Arima Kishou besando a Lilith y decidió que esa pureza no la puede obtener nadie más.

-Ella no pertenece a este mundo y es mi deber devolverla al cielo-murmuró para sí el pelinegro destruyendo la foto y posteriormente arrojando un fósforo para quemar la evidencia.

Así el agente elite norteamericano a ciegas se unió al doctor japonés que poseía información muy valiosa sobre el tal Haise y sobre los ghouls de un ojo, pero Hass con cada informe iba en decadencia, por lo tomó la decisión más dolorosa y era probar que Lilith Leonhart era un ghoul.

Varios meses de investigaciones dieron frutos con la sangre del padre de la rubia, que efectivamente dio positivo ante el examen ghoul y con podría movilizarse hacia Japón que se encontraba más tranquilo gracias a la ayuda norteamericana.

-Mi querida Lilith, ya nos volveremos a ver-murmuró Hass en el avión mientras olía un mechón de cabello rubio que había sacado de la basura hace años cuando Lilith se corto un poco el cabello.

Había llegado a Japón, finalmente se podría a su lirio a la tumba, pero el destino es cruel y ahora se encontraba siendo perforado por un hermoso y dulce kagune dorado, desde el momento que logro ver su corazón fuera de su cuerpo dejando de latir comprendió que todo había llegado a su fin o al menos para él, pero no quería irse así y en un acto desesperado con las fuerzas que le quedaban antes de caer al suelo estiro su mano, para acariciar la mejilla de la chica que tantos sueños le había arrebatado y dedicarle sus últimas palabras.

-Lilith...te amo-habló en un tono poco audible, pero fue feliz cuando logró percibir que la chica lo había escuchado, pues aquellos ojos serios se habían vuelto un poco blandos.

Hass cayó al suelo ya sin vida y Lilith se retiro de lugar, pero los subordinados quedaron sorprendidos al observar que el líder del escuadrón de Elite había muerto con una amable sonrisa en su rostro.