Disclaimer: Stephanie Meyer es la dueña y señora de Twilight, en este fic me limito a darle un giro a la trama, de manera muy OoC y con Lemmons para la satisfacción de las lemmon adictas.

Advertencia: el contenido de este fic es altamente sexual, si tu mente aun no ah sido pervertida por el rated MA, aun estas a tiempo de regresar atrás, pero si al igual que yo y que muchas mas eres amante de los lemmon, entonces ¡disfrutala!.


Cancion del capitulo:

«Naegen sarangiran areumdaun sangch'eokat'a Neoui yeppeun misoreul poado hamkke nan utjido mothae.» [Because I'm Stupid - Kim Hyun Joong (SS501)]

.

[Amarte es como tener una hermosa herida, Me veo en tu hermosa sonrisa pero, No puedo reír contigo.]


Capitulo XX: Despedida estilo Bella Swan.

.

Y allí estaba ella frente a mi, justo cuando pensaba que mi suerte no podía empeorar más. ¿Qué seguía ahora?, ¿un perro me orinaría el pantalón quizá?.

No, ¡esto no podía estar pasando!; ¿Porqué ella?, ¿Porqué ese sitió?, ¿porqué...? ¡¿Porqué yo?.

— Tranquilizate Eddie. — ¡Odio ese maldito apodo!. — Cualquiera diría que haz visto un fantasma. — agregó con su maldita voz de niña de kinder. Maldito duende, que se vaya por su olla del tesoro al final del arco iris, no importa si ese tesoro es su novio risitos de oro.

— No puedo creerlo, — me tensé al escuchar otra muy conocida voz a mis espaldas. — tenías razón él en verdad esta aquí.

Y hablando del diablo; como si lo hubiese convocado aquí aparecía risitos de oro, igual a un fiel golden retriever al cuidado de su novia, pero claro como iba a dejarla ir sola a ese sitio, a lo mejor y hasta le ofrecían trabajo a la duende bi-sexual.

— ¿Qué hacen ustedes dos aquí?. — pregunté con la garganta seca, mas que nada por el coraje que sentía en esos momentos.

— Lo mismo que tú Eddie, ver a Bella en su ultimo Show. — explicó mi hermanastra con una sonrisa enorme, en serio daba miedo esa sonrisa suya, ¿quién era ella Alice de Chesire?.

— ¿Pero tú cómo sabes de...?, — intenté preguntar, más sin embargo a media pregunta decidí preguntar otra cosa — ¿Cuando es qué...?. — una vez mas me interrumpí y tras titubear como idiota fije mi vista en el sonriente rubio a lado de Alice. Pero claro: — Jasper. — repliqué como respuesta a mis inconclusas preguntas anteriores, por supuesto él responsable de que Alice supiera que Bella trabajaba allí era él.

Jodido rubio traidor.

— ¿Qué idioma se supone que es ese?. — preguntó Jasper alzando una ceja divertido.

En serio, ¡¿el tipo busca que yo lo asesine?. ¿Y así se llamaba a si mismo mi mejor amigo?. Maldito traidor.

Apreté mi mano derecha en un fuerte puño y por supuesto Alice se rió como loca.

— No lo puedo creer Edward, ¿Estas molesto?. — se burló sin piedad. — Bueno cualquiera lo estaría si es el ultimo show de Bella y se ha perdido el final por poner cara de doberman furioso a su hermanastra y su mejor amigo ¿no?.

Mis ojos se abrieron hasta casi salirse de sus cuencas y haciéndome daño en el cuello regresé mi vista al escenario para comprobar, lamentablemente, que lo que Alice acababa de decir era verdad. Bella ya no estaba.

La sensación que en seguida tuve fue igual que cuando vas en una montaña rusa y crees haber superado las mas altas y empinadas bajadas, sin embargo cuando ves bien te das cuenta de que la peor de las curvas se alza frente a ti y no hay nada que puedas hacer para evitarlo. Incluso sentía como si tuviera las tripas atoradas en la garganta, como si realmente estuviera descendiendo por esa curva.

— Amigo te haz puesto verde. — exclamo Jasper quien se apresuró a darme su bebida. — anda bebe esto o vas a vomitar aquí mismo.

— No, — alegó Alice y me arrebató el vaso justo cuando lo colocaba en mis labios para beber a borbotones el liquido anestésico de idiotas.

— Lo que él necesita ahora, — continuó como si hablase de otra persona y no de mi que todavía tenía la mano en la posición que me había quedado cuando me fue arrebatado el vaso. — es ir y ver a Bella, va a irse mañana a primera hora y si pierdes esta oportunidad — expresó al tiempo que tomaba mi rostro y girando este con su minúscula pero fuerte mano para que la mirara sólo a ella. — no tendrás otra hasta dios sabe cuando. ¿entendiste?.

Con la gracia y carisma de un robot de control remoto asentí con la cabeza. Juro que incluso escuche como rechinaba mi cuello al hacerlo.

— Bien entonces vamos allá. — Replicó Alice emocionada hasta la medula.

Esa mujer debe dejar de consumir azúcar.

Y quizá yo debo consumir mas, pues soy un jodido amargado de dieciocho años, aunque ahora mismo no me siento un amargado, por el contrario la adrenalina fluye por mis venas, mi piel se eriza cada vez mas y con cada pasó que doy siendo arrastrado por Alice hacía el escenario, siento como si me dirigiera a la horca y no a hablar con Bella.

Pero es que sinceramente no puedo aceptarlo, no lo entiendo y me frustra no saber que pasa con ella y el motivo de porque se va, por quien sabe cuando tiempo. ¿Acaso ese canalla del que se enamoró ha roto su corazón e intenta huir de nuevo?.

En eso estaba pensando cuando Alice se detuvo sin siquiera avisarme, lo que hizo que chocara contra ella.

— ¿Quieres hacerme el favor de avisarme cuando...?. — comencé a renegar, sin embargo ella interrumpió mi reclamó girandose y viendome seriamente.

— No seas un molesto zancudo ahora Edward y escucha con atención. — Expresó sin pizca de humor y yo la mire perplejo.

¿Zancudo?. ¿En serio?.

No sabía que se traía entre manos ese duende ni porque nos deteníamos a lado de la cortina del escenario, sólo sabía que estaba desesperado y harto de intentar adivinar, quería ver a Bella, escuchar de sus labios de que iba todo ese rollo misterioso que se traía Alice, pero sobre todo quería saber como se encontraba ella.

Me hormigueban los dedos y las piernas me temblaban de nervios, y sin embargo Alice que seguía de pie ante mi sin decir nada.

— ¿Vas a decir algo o nos quedaremos aquí hasta que amanezca?. — ataqué con brusquedad y desesperación totalmente notorios.

— Lo siento, estaba intentando ver a través de las cortinas. — se excusó, más igual que como todo lo que ella decía últimamente, no entendí ni un carajo.

— Bien, en cristiano ¿Eso qué mierda significa?. — reclamé totalmente harto de su misterio y por supuesto presa de los nervios.

— Sólo olvidalo ¿si?. — dijo ella sacudiendo la cabeza. Y tras dar un hondo suspiro continuó en tono autoritario. — Mira, tienes que subir al entarimado y atravesar las cortinas, si tenemos suerte Bella seguirá allí así que date prisa, que no podré cubrirte demasiado tiempo. ¿Entendido?.

Si hay alguien que entendió sus palabras, se merece mis respetos; porque honestamente yo estoy hecho bolas, lo único que comprendí fue que existe una posibilidad de ver a Bella y gracias a eso sentía los latidos de mi corazón retumbando fuerte en mis oídos.

— Ve ¡ahora!. — Apuró Alice y me empujó para que subiera al escenario.

No supe que hacer, incluso mi cerebro olvidó como es que se debe caminar correctamente y me tropecé con mis propios pies. Alice se golpeó la frente con la mano y negó con la cabeza. Era muy claro lo que pensaba en ese momento, lo llevaba escrito en el rostro, ella pensaba: «Eres un idiota Edward».

No es que la culpe, honestamente me sentía un idiota también, no tenía ni la menor idea de que le diría a Bella cuando la tuviera enfrente, ni siquiera sabía si sería capaz de articular una sola palabra coherente. Y aun así sin tener idea de como lo hice me subí al entarimado y cruce las cortinas rojas, dejando tras de mi las luces y sonidos provenientes del club.

Lo que tenía ante mi ahora era un pasillo ancho mas no muy largo, en el habían espejos, vestidores, focos y gente que iba y venia de aquí para allá. Jamas imagine que se necesitaría tanta gente para algo como eso, de hecho nunca me había puesto a pensar que había tras un escenario, mucho menos ese escenario en especial. Realmente todo era muy extraño y encima de todo me comenzaban a sudar las manos de ansiedad.

Mire de un lado a otro en busca de Bella, pero estaba tan nervioso que no logre enfocar ningún rostro con claridad, por lo que tuve que respirar profundamente para calmar los acelerados latidos de mi corazón y así poder concentrarme en los rostros que se encontraban ante mi. Todos desconocidos salvo tres y un escalofrío me recorrió el cuerpo cuando identifique uno de esos tres rostros como el de Bella.

Mi garganta se secó y los nervios se apoderaron completamente de mi, ella estaba de espaldas a mi, y sólo logré vislumbrar su rostro por una milésima de segundo cuando se giro para hablar con la chica que se encontraba tras ella intentando ayudarla a quitarse el vestido.

Yo continuaba congelado en mi sitio, sin tener el valor necesario para avanzar hacia ella y justo cuando logre avanzar un par de pasos, un hombre bastante joven y bien parecido, que vestía un pantalón blanco y saco azul se acercó a ella y la abrazó con fuerza.

La distancia a la que me encontraba y el ruido del lugar me impidieron escuchar lo que ellos hablaban, sólo pude ver la amplia sonrisa de Bella, esa sonrisa tan hermosa adornada por ese par de hoyuelos juguetones me desarmaron y provocaron que mi emoción bajara de cien a cero en un segundo. No podía llegar e interrumpirlos, quizá se trataba del hombre al que ella amaba, tal vez ese era el motivo por el que se iba, para seguir a su amor a donde quiera que el perteneciera.

Se me cerró la garganta y no pude evitar sentirme incomodo al verlos, desvié entonces la mirada, estaba invadiendo un momento personal, lo sabía, podía notarlo. Nada tenía que hacer allí.

Tome aire profundamente y gire sobre las puntas de mis pies para marcharme antes de que alguien notara mi presencia, (antes de que ella notara mi presencia).

Con pasos automáticos de robot llegue hasta la cortina roja, comenzaba a abrirla con mi mano cuando la voz de Bella me asaltó desprevenido al pronunciar mi nombre y de inmediato me giré para encararla.

— Bella. — dije con los ojos muy abiertos y sin encontrar algún lugar donde fijar mis ojos ya que era totalmente incapaz de verla a la cara, además ella iba acompañada por ese hombre, que viéndolo de cerca resultaba aun mas bien parecido, con cabello castaño claro y ojos color azul.

Mi ego se sintió herido y no tengo ni la menor idea de porque. Si bien él tenía los ojos azules yo los tenía verdes ¿no?. También sobresalían mucho, y que decir de mi cabello cobrizo a diferencia de su común color café.

— Hmm Edward él es Franco. — presentó Bella a su acompañante un tanto incomoda, pues claro como no estarlo cuando yo finalmente había encontrado sitio donde fijar mis ojos, y ese sitio era por supuesto su acompañante o mejor dicho "Franco".

Maldito nombre estúpido, aunque seguramente se trataba de un tipo extranjero. Lo único que faltaba.

— Hola. — saludé con frialdad cuando me di cuenta que ellos me miraban en espera de que yo hablara.

— Que tal, así que tú eres el famoso Edward. — dijo el hombre en un tono de claro reproche.

Bella se sonrojo y agachó la mirada, por lo que yo no pude evitar sonreír y contestar en tono socarrón:

— Tal parece que sí, aunque lamento no poder decir lo mismo, — alcé la ceja al tiempo que me pasaba la mano por el cabello a manera de despreocupación. Fingida despreocupación claro. — jamas había escuchado hablar de ti.

Mis palabras tuvieron en él justo la reacción que deseaba, deslumbramiento, sorpresa y después enojo.

¡Ja!, muerde esa extranjero.

— Franco, — habló Bella rompiendo el pesado ambiente que se había creado tras mis palabras y tanto Franco como yo la miramos fijamente. — ¿Podemos hablar luego?. — preguntó mordiéndose el labio nerviosa. — Ahora mismo necesito hablar con Edward.

La sonrisa que apareció en mi rostro tras escuchar sus palabras era tan inmensa y resplandeciente que Franco me miro con los ojos muy abiertos y luego se volvió a Bella nuevamente.

— Claro Bella, hablaremos mañana. — fue su respuesta y sin esperar ni un segundo mas se marchó a grandes zancadas hasta perderse de vista al final del pasillo.

Yo que continuaba gozando de mi victoria sentí como si una cubeta de agua helada cayera sobre mi cuando Bella tomo mi mano y jaló de ella para llevarme con a través del pasillo hasta lo que parecía una salida de emergencias. Ni siquiera había notado que Bella se había cubierto ya con un saco café.

— ¿A don..donde...? — balbuceé pero me interrumpí cuando al salir del por la puerta de emergencias me encontré con que estábamos en la calle.

— Esta puerta es para que podamos salir sin ser molestadas. — explicó aparentemente leyendo mi mente, ya que acababa de preguntarme eso mismo.

— Vaya, este lugar no deja de sorprenderme. — repliqué en el tono mas despreocupado que logré emitir.

— Es como Howarts, un lugar lleno de magia y sorpresas. — replicó con una risita nerviosa.

— Creo que tienes razón, — coincidí. — aunque no sea un fan completamente de Harry Potter, creo que entiendo de lo que hablas.

Bella rió con mas ganas y a mi me cosquilleron las manos, sentía ganas de abrazarla y reír con ella, mas me contuve y metí mis manos a las bolsas traseras de mi pantalón para evitar ser traicionado por ellas.

— Bueno, — dijo ella cuando consiguió dejar de reír. — creó que deberíamos ir a un lugar mas divertido ¿no te parece?.

— ¿Divertido?. — contesté sin comprender de que hablaba o que le pasaba.

— Si Edward, algún lugar donde podamos conversar y celebrar que me voy de la gran manzana. — explicó.

Yo me encogí de hombros, pues no podía hablar; sus palabras habían sido como un colado de cemento que entro por mis oídos y se estancó en mi estomago.

— ¿Vas a quedarte allí simplemente viéndome o me seguirás?. — preguntó alzando la ceja y caminando hacia su auto después.

Para cuando yo logre recuperar el control de mi propio cuerpo ella ya había subido a su auto y quitado el seguro del asiento del pasajero.

Corrí hacía el auto con pasos torpes y el cerebro ligeramente embotado, sin embargo no me lo pensé ni por un segundo y entre al coche.

— Tardaste. — señaló Bella con las comisuras de los labios ligeramente hacía arriba, notoriamente intentando contener una amplia sonrisa.

De verdad ella se encontraba muy feliz, a diferencia de mi que soy la imagen viva de la amargura.

Durante todo el trayecto ella no dejó de reírse, incluso encendió la radio y canto con verdadera emoción "Girls Just wanna have fun" de Cindy Lauper en una estación de musica retro.

— Vamos Edward, no haz dicho nada en toda la noche. — me riño cuando finalmente aparco en un lugar totalmente desconocido para mi.

Yo me encontraba conmocionado, no sabía que diablos le pasaba a mi cabeza y mucho menos había logrado encontrar algún tema de conversación decente, así que me había dedicado a observarla en silencio.

— Lo siento, preferí no interrumpir tú concierto. — le dije en un fallido intento de broma.

Ella me miro entre sorprendida y divertida antes de contestar:

— Vaya, no tenía idea de que era tan mala. — se mordió el labio y eso me hizo babear.

Patético, ni siquiera puedo estar cerca de ella sin pensar en lo guapa que es, lo sexy que son sus gestos y por supuesto que no soy el único que nota su belleza.

— No... es eso, — añadí cuando después de un momento su ceño se frunció ligeramente. — al contrario eres muy buena, bueno tú sabes cuando se trata de... — estaba en serio problemas. Carraspeé. — cantar.

Rodó los ojos divertida y tras sonreír se acerco a mi, sentía la sangre hervir en mis venas y mi corazón retumbandome en los oídos por su cercanía. Intenté alejarme unos centímetros para evitar cualquier locura que pudiera llegar a cometer, sin embargo me fue imposible ya que ella me abrazó.

Mis ojos se abrieron a mas no poder y mis manos automáticamente respondieron a su abrazo. Un verdadero complot por parte de mi cuerpo y mi cerebro para traicionarme.

— Te echare de menos Edward. — dijo en voz tan baja que a penas y pude escucharlo.

— Ta-también te extrañaré — añadí entre balbuceos y ella finalmente me soltó.

— Bueno, el momento de sentimentalismos tontos ha pasado, — Expresó desabrochando su cinturón de seguridad con una recompuesta sonrisa radiante. — es hora de divertirnos. — para finalizar me aturdió con un pícaro guiño y sin mas bajo del auto.

En verdad esa mujer me mataría de un momento a otro.

Hiperventile mientras desabrochaba mi cinturón e intente tranquilizarme por completo al bajar del auto y seguir a Bella a lo que parecía un Club.

— ¿De verdad te encuentras bien Edward?. — preguntó ella cuando la alcancé en el umbral del lugar.

— Completamente — asegure con fingida confianza y ella me lanzó una mirada sarcástica.

— Aja, y yo soy el duende verde. — comentó al tiempo que volvía a tomar de mi mano y me llevaba dentro del Club.

Era un lugar bastante grande y concurrido, con musica disco y luces de neón brillando por todos lados, una pista de baile cuadrada con mosaicos coloridos en el piso de esta, a su alrededor habían mesas redondas de metal con sus sillas igual redondas y metálicas. La mayoría estaban ocupadas, salvo unas cuantas que se encontraban al fondo del lugar cerca de la barra de bebidas.

— Siempre es agradable venir aquí. — Observó ella y no supe que responder, así que me encogí de hombros simplemente. — Si, jumm... vayamos por un trago y después a bailar.

— ¿Bailar?. — pregunté sorprendido incluso de mi respuesta inmediata.

— ¿A caso no te gusta bailar?. — alzó la ceja y su sonrisa sarcástica apareció de nuevo.

— Si, bueno no soy lo que se puede decir el mejor, pero si yo... se bailar. — dije con dificultad al hablar y ella simplemente se rió.

— Ya veremos si sigues siendo tímido luego de un par de tragos.

Deje que me guiara sin decir nada mas y con el rostro ligeramente enrojecido, pues a quien quería engañar, la musica moderna y yo no eramos lo que se puede decir: mejores amigos, bah ni siquiera amigos a secas.

— Un par de tequilas. — pidió Bella en cuanto se sentó en una de las butacas frente a la barra.

Aun continuaba sujetando mi mano a pesar de que ya no era necesario, pero no es que me quejara, si no que me sorprendía, estaba actuando totalmente diferente a la Bella cautelosa y recelosa de siempre.

Él camarero que sin decir nada le sirvió las copas a Bella se alejó y ella tomo una copa con su mano libre y antes de ingerir el liquido embriagante se percató de que yo continuaba de pie mirándola perplejo.

— ¿Vas a sentarte?. — preguntó divertida.

Yo respondí con una sonrisa titubeante y asegurándome de no soltar su mano ni por un segundo me senté en el banco continuó al suyo.

— Bien, ahora un brindis. — pidió alzando su copa en mi dirección y yo con un poco de trabajo para tomar mi copa con la mano izquierda (mi mano libre), alce la copa.

— ¿Un brindis porqué?. — pregunté con la voz un poco menos idiota, aunque bueno, sólo un poco.

— Que importa, sólo bebe. — apuró ella justo antes de beberse de un trago el tequila.

Me encogí de hombros al verla, realmente esa mujer es una caja de sorpresas, nunca puedo saber si hable en serio o bromea, si esta feliz o si en realidad lleva una pena escondida en su corazón.

La observe por unos segundos mientras le pedía con emoción al camarero que rellenase su copa y finalmente me bebí la mía al tiempo que ella ingería la segunda.

— Mmm... puedes dejar eso aquí cariño. — le dijo con tonó dulzón al camarero que en ese momento iba a regresar la botella de tequila a su lugar.

— ¿Estas segura de querer beber tanto Bella?. — pregunté un tanto preocupado por ella, sin embargo ella rechisto y me miró con ojos burlescos.

— Edward, el menor aquí eres tú que no se te olvide.

Y tras decir eso se tomó la tercer copa de tequila. Su actitud no me daba buena espina, algo no andaba bien con ella y no tenía idea de que era. Así que me dedique a persuadirla de que dejara de beber como marinero, pero ella se negó y continuó rellenando nuestros vasos y a brindar por estupideces, por ejemplo: La vida, la muerte, dios y el ridículo cabello de la chica tras de mí que según ella me miraba el culo con deseo.

— Bella, me estas preocupado de verdad debes dejar de beber. — le pedí una vez mas e intenté quitarle la botella de las manos, pero ella se negó y se alejo lo mas que pudo de mi y casi se cae al suelo de boca.

— Suficiente. — Declaré poniéndome en pie de la butaca y arrebatándole la botella de las manos. Ella se abrazó a mi y recargó su cara en mi pecho.

— Mmm... — dijo inhalando en mi pecho. — huele a Edward, mi olor favorito. — exclamó al tiempo que expiraba y yo sentí un cosquilleo incomodo en el estomago.

— Bella, creo que te haz puesto ebria, — repliqué mientras hacia señas al camarero para que me diera la cuenta y se llevara la botella que se encontraba casi vacía ahora. — es hora de irnos.

— ¿De qué hablas?. — Se escandalizo y me empujo con fuerza para poder ver mi rostro. — Aun debemos bailar Eddy. — dijo usando el estúpido apodo por el que Jasper me llamaba.

Le di mi tarjeta al camarero justo cuando Bella se ponía en pie y me jaló con ella hacía la pista. Pisamos a un montón de gente y por poco nos caemos los dos un par de veces.

Era consciente de que la gente nos miraba fijamente, sobre todo aquellos a los que hacíamos daño al pasar, pero nada podía hacer al respecto mas que disculparme con la mirada y seguir adelante.

Por otro lado, ¿Qué le pasaba a Bella?. No tenía ni idea, ¿Porqué yo le seguía el juego?, menos. Simplemente me deje guiar por ella hasta un lugar de la pista muy cerca del centro en el cual nos hicimos un espacio para bailar. ¡Ni siquiera se bailar!.

— Eddy, no me gusta como te ven esas mujeres — dijo Bella abrazándose a mi con fuerza, no se si para evitar caerse o por lo apretado que nos encontrábamos allí. — eres como un suculento bombón para ellas, te ven con ganas de querer comerte.

Ante su comentario me reí con ganas, dudaba que las mujeres allí me miraran así, la mayoría de ellas me miraban desaprobatoriamente por seguir los caprichos de una chica borracha.

— Vamos Bella, te equivocas. — aseguré.

— Siempre me equivoco, — dijo en tono serio. — la mayoría de las cosas que hago y las decisiones que tomo son equivocadas, pero tengo la certeza de que esta vez no estoy equivocada, esas mujeres me odian porque te estoy abrazando y quisieran estar en mi lugar. — insistió y yo me reí con mas ganas.

Creo que tampoco me encuentro del todo en mis cinco sentidos, además que con tanta luz de neón hasta aquel que no ha bebido nada se siente idiotizado.

— No seas ridícula Bella, — alegué abrazándola por la cintura. — lo único que esas mujeres podrían envidiarte sería tu cuerpo no tu compañero.

— Prueba tú punto. — dijo en tono desafiante, lo cual es bastante fácil cuando se esta borracho.

Estábamos a mitad de la pista, dando vueltas idiotas y fuera de tiempo en una especie de vals ridículo y ebrio, pero tenía la sensación de que ese no era el motivo por el cual me encontraba incomodo, podríamos estar rodeados de primates hambrientos y nosotros usar loción de banana, pero eso me tendría aun sin cuidado, creo que el motivo de mi ligera incomodidad y la causa principal de mis risas nerviosas era la cercanía de Bella. En un estado casi catatónico como el mio, ¿De qué manera podría probarle cualquier punto?.

— ¿Probar mi punto?. — repetí y negué con la cabeza. — No se me ocurre ninguna manera de hacerlo Bella, quieres que vaya y me pare frente a una de esas chicas y le diga: hey tú simio enojado, ¿se te antoja una b...?.

— Besame Edward. — Me interrumpió con voz firme que me dejo helado, en parte por la autoridad en su voz y en parte por su ridícula petición.

¿Qué pretendía?. ¿Porqué me pedía que la besara así de repente?, ¿A caso estaba planeando algo?. Mis piernas repentinamente comenzaron a temblar y un par de escalofríos me recorrieron de pies a cabeza. La duda me iba a matar, por lo que me arriesgue a decir:

— ¿Qué te bese?. Bella, estas borracha y no creo que en tus cinco sentidos tú estuvieras de acuerdo a que yo...

— Prueba tú punto de esa manera. — interrumpió de nuevo con una sonrisa boba. — Si dices que esas mujeres no te están tragando con los ojos y mandándome a un lugar obscuro del infierno por estar contigo, entonces besame y así lo comprobaremos.

— ¿Lugar obscuro en el infierno?. — repetí con otra ridícula risa nerviosa, o borracha, cualquiera que sea el caso. — Eso no existe Bella, el punto de la creencia del infierno es el fuego eterno, no la obscuridad, creo que eso sería el purgatorio o que se yo.

— ¿Porqué hablas de lugares ficticios en las mentes de las retorcidas personas que aterran a otras para que no se porten mal en lugar de besarme?. — inquirió con las mejillas coloradas debido a la molestia.

— No tengo idea, pero de cualquier manera ¿Eso cómo probara lo que dices?; si te beso en...

No pude terminar de hablar y esta vez no fueron las palabras de Bella las que me interrumpieron, si no sus labios.

Demandantes y hambrientos los labios de Bella se apoderaron de los mio y yo como fiel sirviente de la reina de la tortura, conocida mejor por Bella, accedí sin rechistar a besarla con igual pasión. Mis manos se encontraban en su cintura, haciendo que esta se doblara un poco hacía atrás y así quedara totalmente pegada a mi cuerpo. Ella tenía sus manos fuertemente aferradas a mi cuello y impidiendo que pudiera alejarme ni un poco de ella.

— Hay que largarnos de aquí. — murmuró contra mis labios sin dejar ni por un segundo de besarme, más cuando termino de hablar, sigilosa como una leona escapo de mis brazos y entre pasos tambaleantes me arrastró con ella fuera del lugar.

No lograba entender nada, ¿Cuál era el plan de Bella?, ¿Qué pretendía? Y mas importante ¿Qué hay de ese tal Franco?. Se supone que es él hombre al que ama ¿O no?. Si no lo es entonces ¿Qué diablos pasa aquí?.

Mi cabeza daba vueltas, y por mas que lo intentaba no le encontraba ni pies ni cabeza a toda esa ridícula situación. Bella por su parte se hacía un lío para intentar abrir la puerta del conductor de su auto, verdaderamente ella estaba borracha y ni loco la dejaría conducir en ese estado.

— Dame las llaves del auto. — pedí pero ella negó con la cabeza. — Es mi auto y yo...

— Y tú estas borracha, — interrumpí — así que damelas por favor, no se tú pero yo planeo seguir vivo por la mañana. — intenté bromear pero ella sólo alzo la ceja sarcástica.

— ¿Me estas pidiendo que deje mi vida en tus manos?. — preguntó con risitas idiotas y me abrazó.

— Claro que si eso fuera real, no dudaría en hacerlo. — dijo con la voz repentinamente sería.

Yo no entendí nada.

— Hmm... Bella, mejor dame las llaves. — le pedí y ella recargó su cabeza en mi hombro.

— Bailemos un poco mas Edward. — pidió ella con tono de niña soñadora.

— No hay musica Bella. — dije con una sonrisa al tiempo que comenzaba a mover mis pies en una especie de vals.

— La musica no es necesaria para bailar, — dijo con un suspiro. — así como el amor no es necesario para el sexo.

Ante sus palabras sentí algo extraño en el estomago, como si me hubiesen dado un puñetazo o como si repentinamente alguien hubiera encendido la luz en una noche perfecta.

— ¿Qué tonterías dices? — pregunté con una risita nerviosa. — Estas borracha. — señale.

— Lo estoy, — admitió ella — pero tú no, así que tengamos sexo Edward. — dijo emocionada como si estuviera pidiendo que subiéramos a la rueda de la fortuna en la feria.

— Bella, — dije deteniendo nuestro ridículo baile y separándola un poco de mi para mirar sus ojos fijamente. — ¿De qué hablas?.

— Ah vamos, — chilló. — yo lo hice por ti muchas veces cuando te sentías mal, lo hice para ayudarte, lo hice cuando lo deseabas. Ahora tú hazlo por mi, como despedida a una buena amiga.

Ella tenía razón, muchas veces cuando Rosalie había pisoteado mi corazón yo había corrido hacia Bella, cuando intente llevar a cabo esa descabellada idea de Jasper del contrato sexual, fue Bella quien acepto ser mi ¿maestra?, bueno lo que sea y por supuesto en el viaje a Forks, cada que el deseo me mataba de desesperación corría hacía Bella y ella estaba siempre disponible para mi.

— ¿Estas segura que no te arrepentirás por la mañana?. — pregunté alzando una ceja y ella negó con la cabeza.

— Bien. — acepte y ella comenzó a dar de saltitos gustosos. — Pero tienes que darme las llaves del auto primero.

Me entrego su bolso entero y corrió emocionada hacía el asiento del copiloto. Yo negué con la cabeza divertido y ella espero hasta que le quite el seguro a su puerta.

Conduje hasta mi casa dado que no tenía ni la menor idea de donde vivía ella y no quería preguntárselo, ya que con o sin contrato era obvio que ella no quería que yo lo supiera.

— Bueno, llega... — no termine de hablar cuando los labios de Bella tomaron con fiereza los mios.

— Al fin. — dijo emocionada cuando despegó sus labios de los mios.

Y sin mas bajó del auto dejándome allí totalmente perplejo.

Bella era la persona mas impredecible que había llegado a conocer y sin embargo a veces era tan artística que se mentía incluso a ella misma, fingía que todo iba de maravilla a pesar de que sus ojos querían soltar lágrimas gruesas y sólo ella tenía el don de convencer a cualquier persona de hacer cualquier cosa. ¿O sólo tiene ese efecto en mi?.

Sonreí ante mi obvia debilidad y baje del auto para alcanzar a Bella, no fuera a ser que con semejante borrachera se cayera de las escaleras.

Sin embargo no fue así, para cuando yo subí las escaleras ella ya me estaba esperando en la puerta de mi apartamento.

— Tardaste. — me acusó y alzó la barbilla como una niña caprichuda a la que han hecho esperar.

— Lo siento estaba cerrando bien tú auto. — mentí al tiempo que abría la puerta de mi casa.

— Si lo que sea, sólo apresurate.

Se tambaleó un poco para entrar a mi apartamento pero una vez a dentro, en cuanto cerré la puerta ella se abalanzo nuevamente sobre mi, comenzó a besarme con desesperación mientras me quitaba la camisa. Yo por mi parte, tome sus piernas y las coloque en mi cintura, ella por supuesto ayudo cruzando ambas en mi espalda.

Pronto nuestras ropas se encontraban en el piso mientras que Bella y yo nos besabamos y acariciábamos en el sillón, mismo que por días maldije de estar duro y ser viejo, ahora mismo no me importaba ni un poco.

Bella uso sus pies para quitarme el bóxer y yo rápidamente tome un condón, no tengo idea de donde lo saque, pero en seguida me lo puse y aunque Bella aun llevaba su ropa interior yo comencé a acariciar su cálida intimidad con mi miembro. Ella gemía y me besaba.

Me encontraba en verdad en la gloria, pues Bella era bastante sexy y que decir de sus labios, eran deliciosos como un jugoso durazno, podría comerme sus labios por días, por meses por años y jamas me cansaría de ellos.

Lentamente y con un ligero pesar abandone sus labios y comencé a besar su cuello, descendí mas y bese sus senos por encima del sostén, pero en seguida este desapareció y pude disfrutar de sus senos sin nada de por medio, mordisque sus pezones arrancando de sus labios un delicioso gemido y pasé mi mano desde su pierna hasta su intimidad, me colé por entre su tanga y acaricié su parte mas intima arrancando de sus labios un gemido aun mas fuerte.

— Joder Edward, te haz vuelto un verdadero experto. — exclamó al tiempo que arañaba mi espalda con sus uñas.

Reí ante su comentario y una vez mas bese sus labios, mientras el segundo dedo entraba en su intimidad y mi pulgar acariciaba su clítoris.

— Todo es gracias a mi maestra. — dije contra sus labios y bese después su barbilla y su mentón hasta llegar a lóbulo de su oreja.

Saqué entonces mis dedos de su interior y ella gimió en replica.

— Edward, hazlo ya — exigió quitándose ella misma la tanga. — si esto fuera tú examen, diría que tienes un 10.

No pude evitar reír y sin esperar mas entre profundamente en ella, ambos gemimos y la sensación ya tan familiar de éxtasis me impulso a moverme con rapidez en su interior mientras la besaba, no podía mantenerme lejos de sus labios por demasiado tiempo y aunque temí que ella me detuviera de un momento a otro la sensación era adictiva e inevitable.

Acaricié sus senos y pellizque sus pezones cada tanto y después mi mano descendía por su cintura y su espalda hasta llegar a su trasero, el cual acariciaba y al mismo tiempo usaba para impulsarme en mis movimientos dentro de ella, su cálido interior me enloquecía y me hacía querer tenerla siempre a mi lado, sin embargo debía aceptar que no podría ser así.

Ambos gemíamos al borde del orgasmo ante cada cambio en la velocidad de mis estocadas, pero si de algo estaba seguro es que esa sería una larga noche. Después del primer orgasmo que ambos alcanzamos, nos encontrábamos en el piso de la sala, así que aprovechando los minutos de descanso para ambos la tome entre mis brazos y la lleve a mi habitación.

No tengo ni la menor idea de que hora era cuando nuestros cuerpos exhaustos exigieron descanso, pero esa mañana cuando la alarma de mi celular sonó, sentí ganas de tirarlo por la ventana.

Me removí en la cama esperando encontrar a Bella a mi lado, pero ella no estaba. Abrí los ojos entonces y la busque desesperado con la mirada por la habitación pero era inútil, no se encontraba allí.

Me levante de la cama y sólo entonces me percaté de un pequeña nota en la almohada que Bella había utilizado.

La tomé y leí con una sonrisa en los labios lo que decía: "Adiós Edward, gracias por todo y no sólo por el sexo. B."

Era verdad, ella se había ido.

Suspiré un tanto decepcionado de no haber podido decirle adiós como era debido, pero debía admitirlo ese era el estilo de Bella, adiós cortos y nada sentimentales.

Sentí una presión en el corazón al recordar su linda sonrisa enmarcada por sus juguetones hoyuelos. ¿Cuando podría volver a ver esa sonrisa?. No tenía la menor idea, pero tenía la extraña sensación de que no podría vivir si no volvía verla por lo menos una vez.


N/A: Chicas siento el atraso, pero aqui lo tienen el nuevo capitulo y las cosas se complican. AUN MAS!. me encantaria dejarles una Nota de autor larguisima pero no tengo tiempo y me quedan aun 2 historias que actualizar. sólo como siempre agradezco los Reviews y espero les siga gustando la historia.

Shhh es la n/a mas corta que he dejado en mi vida, pero puees no me queda de otra, nos leemos!.

Kisses & bites:

-AliCe Ahtziry!