Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Horikoshi-sensei, a excepción de los Oc's, que son míos. Yo sólo uso a sus bebés para emparejarlos y hacer historias cursis. Posible y cruel ruptura de la cuarta pared, preparen sus cascos.

Nota: ¡Último capítulo, señoras y señores! Preparen sus pañuelos :'v


Alas de Hielo

XX


Gira de golpe, con una esperanza brotando desde lo profundo de su ser.

Pero lo que halla no es a su pajarraco ya consciente, sino a una chica con largas orejas de conejo sonriendo en su dirección. Que posiblemente había entrado por la ventana, porque estaba abierta.

Y toda su esperanza vuelve a esconderse, dejando la sombra de la decepción sobre sus ojos. Aun así, sonríe hacia la muchacha.

—Buenas tardes. —Saluda con cordialidad, haciendo una ligera reverencia.

—No es necesario hacer ese tipo de formalidades conmigo. Yo sólo vine a visitar a este adicto al trabajo —declara la conejo apuntando hacia el héroe, divertida, y luego le extiende una mano a la chica de hielo—. Rumi Usagyiyama, un gusto. Aunque soy más conocida como Miruko, la heroína coneja.

—Fuyumi Todoroki, un placer, Usagiyama-san.

—¿Todoroki? O sea, la hija de Endeavor, ¿no es así? —Aventura algo incrédula, y ella asiente. Entonces Rumi vuelve su vista a Hawks—. Pero que suicida eres, bastardo. Mira que intentar meterte con la hija de tu ídolo.

—¿Ídolo? —repite, confundida. Miruko vuelve a verle, algo sorprendida.

—¿No lo sabías? —Pregunta con ligera diversión, nunca borrando su sonrisa algo altanera. Fuyumi se pregunta si todos los héroes jóvenes tendrían ese tipo de sonrisas—. Ese idiota es súper fan de Endeavor desde que era pequeño. Y por lo que veo ya ha llegado a estar muy cerca de su héroe favorito, eh, acercándose a su hija de paso.

—Perdona, pero no entiendo.

—Es simple —alega, divertida—. Hawks es un idiota que sólo busca divertirse molestando al señor Endeavor —explica con naturalidad. Fuyumi se mantiene callada los siguientes momentos y sus ojos pierden brillo—. Oye, ¿y qué es él de ti? ¿Amigo, conocido? ¿Tu padre te obligó a traerle algo? Si es así, no te preocupes, no le diré a nadie que lo-

—Estábamos comprometidos.

Cri.

Cri.

Cri.

La coneja mira a Fuyumi, luego a Hawks, luego a Fuyumi otra vez, en tanto su sonrisa de superioridad se borra lentamente mostrando una expresión de total sorpresa.

—¿Qué? ¿Comprometidos? —Repite, aturdida, y luego entrecierra los ojos—. ¿Con algún tipo de contrato de por medio?

—¿Eh? ¡No!

—¡Ah! Que alivio —declara más calmada, y luego le da palmadas en el hombro a la albina de mechones—. Por un momento pensé que debía golpearlo por ser imbécil hasta ese punto.

—Lo siento, pero... ¿Podrías explicar eso de que Hawks es fan de Endeavor? ¿Eres su amiga?

—Yo no diría que somos realmente amigos —aclara pensativa—, pero algo por el estilo. Un día lo descubrí comprando productos de Endeavor en una tienda. Y, joder, se llevó todos los de edición limitada y no le dejó nada a nadie. Maldito egoísta.

—Ah, ya veo...

¿Por qué se siente asquerosamente usada? Ya hasta tiene náuseas y ganas de salir corriendo de allí. Algo no encajaba y lo sabía desde el principio, y ahora parecía verlo. Y le oprime el pecho de nuevo.

—Eh, chica, deja de divagar. Estás congelando la habitación.

Enseguida despierta de su trance, y espantada observa su alrededor, notando el descenso de temperatura y los copos de nieve que flotaban en su órbita. Y se espanta con ello.

—Yo... necesito retirarme. —Declara con cierta dificultad puesto que en su garganta se ha formado un horrible nudo. Y seguido de eso sale corriendo del lugar.

Rumi suspira al verla irse, y luego dirige una mirada fría hacia el halcón, supuestamente inconsciente.

—Ya deja de jugar, bastardo —murmura enojada, y dando un par de zancadas, llega hasta la camilla y le propina un golpe en la cabeza—. ¡Deja de fingir estar muerto, con un demonio!

El chico enseguida suelta un quejido y se levanta de golpe, volando para alejarse de la heroína en tanto soba su cabeza. Le dirige una mirada molesta, y luego una sorprendida.

—¿Cómo supiste que-?

—Tus alas no se deshicieron, conozco cuando quedas inconsciente en batalla —explica, y cruza los brazos, todavía enojada. El pollo se quita las agujas en su muñeca y demás cosas de hospital—. ¿Qué demonios intentaste hacer en todo este tiempo? ¿Acaso eres del tipo sádico que ama jugar con los sentimientos de chicas tontas?

—A veces —declara desinteresado, y la coneja se quita un zapato para tirárselo a la cara. Aunque lo esquiva—. Pero no fue así esta vez, sabes.

—¿Saber qué? ¿Que seduciste e ilusionaste a la hija de tu héroe favorito solamente para divertirte y ver el fastidio que provocas? —Inquiere molesta, y de nuevo se quita un zapato para tirarlo a la cara del muchacho. Lastimosamente vuelve a esquivarlo—. Idiota, eso no es muy diferente a ser un asqueroso villano.

—No es así —niega seriamente, y baja al suelo, dando varios pasos para quedar frente a ella—. Además, tu golpe hizo que me despertara de mi sueño de belleza, y no he visto a Fuyumi todavía. ¿Qué fue lo que tú hiciste?

—Le dije la verdad.

—¿Qué verdad?

—Adivínalo tú, observando este lugar.

Y dando un pequeño vistazo inmediatamente se da cuenta de que todo lo que construyó se estaba cayendo a pedazos.

—¡No era nada de eso! —exclama perdiendo los estribos, y logrando espantar a la muchacha. Nunca lo había visto así. Y Hawks ignora su expresión y va inmediatamente a buscar su ropa para salir de ese lugar, en tanto agarra un teléfono que no sabe de quién es pero marca cuanto antes.

Oficina del héroe-

—Kurome. —Interrumpe rápidamente con con la voz ronca.

... ¿Jefe? ¿Está-?

—No hay tiempo para preguntar si estoy bien, necesito que hagas algo por mí.

¿Se trata de la señorita Fuyumi?

—Sí.

Con gusto, señor. Solamente... cuídese. Acaba de despertar de una especie de coma.

—No fue un coma, fue el síndrome de la bella durmiente. Solamente que necesitaba más de un beso para despertar... y un golpe de razón.

. . .

—Fuyumi, llegas temprano —alega sorprendido Natsuo al ver entrar a la chica a la nueva residencia Todoroki. Pronto nota su semblante decaído y sus ojos llorosos, y la preocupación lo embarga—. ¿Qué sucedió? ¿Hawks acaso-?

—Es un imbécil —interrumpe con frialdad, limpiándose las lágrimas y viendo a su sorprendido hermano a la cara—. Es un maldito imbécil. ¿Sabes por qué, Natsu? Porque me estuvo usando todo este tiempo para divertirse y yo-

—Espera, espera, alto ahí —pide enseguida, negando con ambas manos—. ¿Qué rayos estás diciendo, Fuyu? ¿Hawks, usándote? Eso no puede-

De pronto suena su nuevo teléfono en su bolsillo, y alzando un dedo en señal de que le espere un momentito, atiende. Su rostro se ilumina un momento al saludar a la persona al otro lado, luego se convierte en sorpresa, después en horror y al final en alivio.

Hasta que sonríe alegre, y termina la llamada. Fuyumi queda confundida ante tanta reacciones.

—Quizás te gustaría salir afuera un momento. —Sugiere con suavidad y la cara pintada de felicidad y emoción.

Ella se limpia las lágrimas que quieren volver a escapar de sus ojos, y arreglando un poco su cabello, se dirige de nuevo a la salida. Y apenas al asomar la cabeza una lluvia de plumas blancas con tonos azulados se hace presente enfrente suyo, regalando un espectáculo impresionante.

La joven sale de la casa, observando el lugar y lo que parecerá ser un diluvio interminable. Es demasiado lindo y no puede evitar maravillarse, olvidando por unos instantes el dolor que la carcomía con lentitud.

—¡Fuyumi-chan!

Y antes de que el rubio se tire encima de ella, crea una pared de hielo, evitando salir lastimada ella. Pero sabe que él no ha salido ileso, porque escuchó algo quebrarse con el golpe. Así que se espanta.

—¡Oh, no! ¡Hawks! —Exclama horrorizada, rodeando rápidamente el muro pequeño de puro hielo. Encuentra al pollo inconsciente en el suelo, y le da vuelta, suspirando aliviada al darse cuenta de que de nuevo sólo se habían roto sus gafas de héroe—. Gracias al cielo... ¡Espera, ¿cómo es qué-?!

—¡Todavía estoy vivo! —Grita el halcón, levantándose de golpe, dándose de lleno un cabezazo con Fuyumi—. ¡Au!

La muchacha también hace una mueca de dolor, apretando su zona lastimada. Ambos están ahí en el piso, sufriendo de contusiones en la cabeza.

No es para nada el escenario romántico de un reencuentro luego de escapar de las garras de la muerte que esperarían ver Natsuo y Kira, quienes se encuentran a un par de metros de los dos. Y saben que nunca conseguirán que su OTP tenga verdaderos momentos dulces, porque son un caso perdido.

El joven Todoroki suspira pesadamente, y mira a su compañera.

—¿Quieres ver una película? —sugiere con tono desanimado.

—Sí, suena bien. —Acepta ella, igual de entusiasmada que él.

Y volviendo con el pollo y la reina de hielo...

—¿Cómo es que-?

—Siempre estuve despierto, Fuyumi —interrumpe con ligera obviedad, y la joven queda estupefacta. Él se ríe con suavidad—. ¿Cómo no te diste cuenta que sólo dormía? Mis plumas se hubieran caído si es que de verdad hubiese estado en coma.

Pronto la muchacha se da cuenta de que eso tiene mucha lógica, y se siente estúpida. Hasta que ve la sonrisa divertida del héroe y ya no se siente estúpida, sino horriblemente molesta, tanto, que le encantaría romperle el rostro no importándole lo lindo que sea.

—Fuyumi, tengo que explicarte algo.

Y esa sonrisa desaparece, y es algo que le confunde bastante. Hasta que las palabras de cierta conejo rebotan en su mente.

Y—

—Lo que te ha dicho Miruko no es del todo cierto.

siente querer llorar de nuevo. ¿Cómo es que se ha vuelto tan asquerosamente llorona en sólo ese tiempo?

—Al principio lo era, pero...

Se pone de pie, dispuesta a irse de allí antes de termine por quebrarse más todavía. Pero él enseguida le sigue y le sujeta del brazo, evitando su huida.

—Al menos déjame explicarte todo lo que sucede.

No quiere oírlo, no quiere oírlo, no quiere oírlo. Quiere que se vaya al demonio y la deje sola de una vez. Quiere volver a como todo era antes de conocerlo y que se metiera sin permiso en su vida.

—No quiero escuchar nada de ti. —Farfulla molesta, con el nudo torturando su garganta y haciendo quebrar su voz.

—Lo sé —afirma Hawks, con tono neutro—. Y la verdad es que no necesitas más explicación que el hecho de que me enamoré de ti.

—No lo digas de esa forma tan tonta. No es cierto y lo sabes, ¿verdad?

—¿Cómo que no? —Inquiere, ofendido, y soltando el agarre en su brazo vuela hasta quedar frente a ella y obstruir su huida—. Soy un idiota, pero no un estúpido. Y sé lo que siento, ¿ok? No soy un reprimido como Endeavor-san.

«Papá lo va a matar si escucha algo como eso»

—Al menos ten en cuenta que he decidido hacer todo esto por ti —reitera Hawks, alzando sus brazos y apuntando a todo su alrededor. Fuyumi sólo ve las plumas que adornan todo. Y él sonríe una vez más—. Sé que no son exactamente las plumas de hielo que debían ser, pero al menos te da una idea, ¿no es así?

Fuyumi parpadea sorprendida, y le mira por un momento. Luego sonríe suavemente, con los ojos llenándose de lágrimas.

—Eres un idiota, de eso hay que estar seguros —declara divertida, y ambos se ríen, asintiendo a esas palabras. Ella de pronto deja de reír y le observa, con dejes de esperanza surcando sus orbes—. Pero, ¿era cierto que me usaste sólo para molestar a mi padre?

El héroe desvía la mirada, algo incómodo, y cual niño regañado, asiente sin querer hacerlo.

—Así es —afirma nervioso, y la albina mantiene una mirada seria—. ¡Pero ese plan se fue a la basura desde el capítulo tres!

Fuyumi se ríe entonces, primero suavemente y después se convierte en carcajadas cargadas de diversión y alivio. Él le sigue, y ambos se ríen en medio del diluvio de plumas blancas. Y eso, al igual que sus corazones, están sincronizados.

Y al parar sólo pueden mirarse el uno al otro por un momento.

—¿Ya me perdonaste?

—No —niega alegremente, pareciendo como si no estuviese siendo cruel en ese mismo instante. Hawks siente que su corazón se estruja pero sólo puede reírse suavemente de su dolor—. Pero aun así... las alas de hielo siguen pareciéndome un sueño bonito. Así que voy a esperar a que lo consigas.

Y sin más, ella le rodea, dirigiéndose a la casa. Y el muchacho se queda allí, descifrando esas palabras. Hasta que su rostro se ilumina como un sol.

—¿Eso significa que nos casaremos?

Fuyumi se detiene antes de entrar a la casa.

—... Si logras volver a conquistarme, podría ser.

Bueno, no es lo que esperaba, pero está satisfecho. Así que le sigue, y ambos entran al hogar Todoroki, y mientras ella se encuentra quitándose los zapatos, él recuerda cierta cosa curiosa del hospital.

—Oye, ¿no debería denunciarte por besarme mientras no estaba despierto?

La joven se paraliza de golpe, convirtiéndose su cara en un tomate maduro.

—Digo, lo que hiciste fue como violación, porque yo nunca lo consentí.

Y ahora está temblando. ¡Temblando como una hoja de papel por culpa de la vergüenza! Mientras Hawks sonríe divertido de la situación en la que se encuentra la albina. Y al final sólo se acerca a ella a besarle la mejilla con dulce cariño, y manteniendo aún esa sonrisa de falsa inocencia que usa en ciertas ocasiones.

Ocasiones como esas, donde la tortura y disfruta de ello.

—¿Qué me dices de llegar a un trato para que no le diga esto a la policía, Fuyumi-chan? —Sugiere animado, y ella todavía no cabe en toda la vergüenza que siente. Y verdaderamente ahora desea golpearlo—. Yo no le cuento lo que me hizo, si me dejas crear otro pastel contigo.

Fuyumi se alivia. Al menos el pollo no era un pervertido de aquellos. Y todavía con el sonrojo en la cara, asiente rápidamente, para después dar zancadas y alejarse lo más posible de él, no llegando a desmayarse en el proceso.

—Los pasteles serán como las prácticas para crear a nuestros futuros hijos.

Cri.

Cri.

Cri.

Y con ese comentario, el pasillo se congela.

Y en la sala, Natsuo deja de besarse con Kira al notar el descenso de temperatura.

—¿Fuiste tú? —pregunta él hacia la fémina. Ella rueda los ojos.

—¿Soy yo la que tiene poderes de hielo aquí?

—Ah, cierto... ¡Pero no fui yo!

Ambos miran hacia la entrada de la sala, notando el piso y paredes ahora blancas y llenas de escarcha. Aunque luego de escuchar las risas de Hawks y los gritos avergonzados de Fuyumi, saben que ya se han arreglado las cosas y ellos pueden volver a sus cosas.

Y la joven hija del héroe número uno, que sin querer se había enamorado del héroe número dos, y que tenía el sueño de una verdaderamente feliz familia, sabe que sólo hace falta un momento para que todo vuelva a ser como siempre.

Como cuando el pensamiento que rondaba en su cabeza seguía con ella, volvía a ella.

"Las alas de hielo pueden ser posibles."


¿Fin?


N/A: Y hasta aquí, chicos y chicas.

¿Qué? ¿Creían que el final sería dramático y sad? ¡Pues no! Este es un fic de comedia así que terminaría con comedia. Porque así lo quiero y punto.

¿Les ha gustado? Espero que sí, porque a mí no :'v

Siento que metí relleno innecesario, pero ya no importa. Es el último capítulo y sólo me falta hacer el epílogo y "adiós, Alas de Hielo". ¡Ya no voy a estresarme en las noches por terminar este libro! :'D

Pero bueno, ¿les digo algo lindo? ¿Algo que les alegrará el día? (no sé si realmente lo haga, pero igual se los voy a decir xd)

Pues además de epílogo habrán ciertos especiales, como escenas eliminadas y la vida después de casados. ¿Entendido esto? Bueno, pues...

¡Celebren! :v

-Melody.