Hey, hey ya estoy aquí otra vez. Me alegro de que os haya gustado el capítulo anterior, y también de que os haya gustado la canción. No es un estilo de música que suela escuchar, pero siempre asocio situaciones de mi vida o de mis historias con canciones, y el capítulo anterior no fue una excepción. Bueno, no me paro más aquí arriba, nos vemos y abajo.
Y como siempre, iCarly no me pertenece.
-No, no, no, no, no y no – Dijo Sam levantándose bruscamente y empezando a andar por la habitación – Es imposible. Va contra la naturaleza, MI naturaleza. ¿Cómo he llegado a esta situación? ¿Cuándo ha pasado esto? Eso fue el idiota que me besó. Toda la culpa es suya como siempre.
Se quedó en silencio un rato sin parar de darle vueltas a la habitación.
-Pero si fui yo quien lo besé primero. Pero estaba borracha, nadie me lo puede echar en cara. Pero lo besé porque quise, no por el alcohol, no fue como con Travis. Está bien, haré una lista de pros y contras.
Se sentó en la silla de nuevo, abrió un documento de texto y empezó a redactar su lista.
-Pros. Es dulce. Guapo. Con los años se ha vuelto una persona bastante atractiva. Muy atractiva. Es la única persona con la que puedo ser yo misma, no tengo que esforzarme por ser más femenina, más vegetariana. Siempre que puede me ayuda, aunque le llame a las 4 de la mañana para que venga a abrirme un bote de mermelada, él viene. Es comprensivo. No cree que Carly sea mejor que yo. Y no se me ocurre nada más. Bueno si… besa aceptablemente… bien.
Contras: Es un friki. Un niño de mamá, debilucho. Solo piensa en trenes, lijas, cosas frikis, La Guerra de las Galaxias y en Carly. Las 24 horas del día pensando en Carly. Pero sin duda, sin duda, el mayor defecto de todos es que es Freddie. Fredward Benson, Freddiefer, Freidora, Freduccini, Freduardo.
Imprimió la lista y la leyó y releyó, y cada vez que lo hacía se le ocurrían miles de pros más.
-No. Me voy a acostar y voy a dormir como una bendita, y mañana por la mañana, se me habrán despejado las ideas, seguiré odiando a Freddie y todos felices y contentos.
A la mañana siguiente, Carly llamó a Sam para ensayar en programa del día siguiente, y la rubia se presentó en casa de su amiga con unas gafas de sol puestas. No. No había pegado ojo en toda la noche y tenía unas ojeras que no las tapaba ni el mejor maquillaje del mundo.
-Sam, ¿Por qué no te quitas las gafas? Estamos en el estudio – Preguntó Gibby.
-No querrás ver lo que hay debajo de ellas, será demasiado para ti.
-Emm… Gibby – Dijo señalándose a sí mismo – No hay nada demasiado desagradable para mí.
Sin decir una sola palabra, Sam se dio la vuelta y se bajó las gafas, dejando a la vista sus ojos rojos y sus ojeras.
-Madre mía. Tápate.
-Bueno, ¿empezamos? – Dijo Freddie.
-Vamos allá – Dijo Carly.
-Ensayando en 5, 4, 3, 2, y…
-Soy Carlangas.
-Y yo Samantha.
-Y estás viendo…
Los ensayos del programa fueron como la seda, sin problemas técnicos ni de Gibby ni nada. Y ahora, estaban todos en la habitación de la morena charlando. Todos menos Sam, que se había quedado totalmente dormida en el sofá de su amiga.
-GIBBY, TU ABUELO ACABA DE LLEGAR – Gritó Spencer desde el piso de abajo.
-YA VOY. Hasta mañana chicos.
-Parece que no haya dormido en horas – Dijo Carly cuando se quedaron solos.
-Es raro en Sam la verdad, pero le hemos tirado tres cojines y ni se ha inmutado. Está profundamente dormida.
-Cuando se despierte le preguntaré, seguramente pase aquí toda la tarde.
-Sí.
-Y tú… ¿cómo llevas lo tuyo? Ya sabes… lo de la otra noche.
-Pues lo llevo bien, aunque la verdad… no entra en mis planes el recordárselo. Creerá que me aproveché de ella o algo.
-Yo no lo creo.
-Carly, apenas se mantenía en pie por sí sola. ¿Crees que si le digo que me besó así porque sí se lo creerá?
-Visto así…
-Visto así nada. Fue un simple beso y ya está, quedará en el olvido. Me voy a casa que mi madre se preocupará, y seguro que ya tiene la comida en la mesa.
-Vale, voy a ver si consigo despertarla. Mañana a la hora de siempre para hacer el programa.
-Hasta luego.
Carly se quedó durante unos minutos pensativa. No le gustaba el rumbo que estaban tomando las cosas. Prometió que no se metería, pero si Freddie no le contaba a Sam nada, lo haría ella misma. Lo había dicho su amigo, había sentimiento en el beso, no fue un aquí te pillo aquí te mato, había algo. Y ese algo no se podía quedar en el olvido como había dicho Freddie.
Un gruñido de su amiga la sacó de sus pensamientos.
-¿Ya te has despertado?
-Sí, pero ojalá no lo hubiera hecho.
-¿A qué vienen esos ánimos? – Preguntó acercándose a la cama.
Como respuesta, recibió los golpes que dio su amiga en el colchón para que se tumbara a su lado. Petición a la que la morena obedeció, recostándose al lado de su amiga, que tenía todos los músculos de su cuerpo en tensión.
-¿Qué te pasa que tienen esos ánimos?
Sam sintió que los ojos se le humedecían al llevarse la mano al bolsillo para sacar la lista que había escrito la noche anterior y tendérsela a su amiga que la miró a ella y al papel de forma perpleja, repetidas veces.
-¿Recuerdas la sensación de la que te hablé hace unos días? – Preguntó mientras notaba que una tímida lágrima se deslizó por su mejilla hasta aterrizar en la almohada.
Carly leyó la lista un par de veces hasta caer en la cuenta de lo que significaban todos aquellos pros y contras. Entonces, con los ojos abiertos como platos igual que su boca, se giró para mirar a su amiga.
-Adelante. Dilo.
-Estás enamorada de él. – Dijo casi en un susurro sin todavía poder creérselo.
Al oír aquellas palabras, la rubia alargó en brazo en dirección al cojín más cercano y se tapaba la cara con él para evitar que Carly la viera llorar.
-Soy idiota.
-¿Por qué?
-Porque no está bien. No está bien que me sienta así, va en contra las normas del universo. Estás tú delante de mí. Está…
-Yo no siento nada por Freddie más allá de una gran amistad – La interrumpió ella dejando la habitación en silencio. – Sam… no quiero que te sientas como te estás sintiendo ahora mismo. No me refiero a Freddie, me refiero a mí. No sé desde cuando te has sentido tan eclipsada por mí, ni quiero saberlo. Lo que quiero es que apartes esa sensación de tu interior para siempre. Muchas veces me he sentido eclipsada por ti, porque tienes muchas que yo no tengo, y yo también tengo cosas que tú no tienes. Pero eso es lo que nos complementa y hace que seamos tan amigas. Las diferencias son las que nos unen.
Tras aquellas palabras, la habitación volvió a quedar en silencio. Sam se quitó el cojín de la cara dejando ver lo mucho que estaba llorando, cosa que por un momento, hizo que Carly volviera a ver a la Sam de antes.
-¿Por qué te pones así por lo de Freddie? – Le volvió a preguntar Carly.
-Porque no me lo merezco – Dijo tras una larga pausa levantándose de la cama con brusquedad – No me lo merezco. Me paso el día pegándole, insultándole, menospreciando lo que hace y subestimando todo lo que es capaz de hacer. Me meto con su madre a todas horas, la llamo Loca Psicópata a sus espaldas y a la cara también se lo digo. Siempre que hacemos algo para iCarly, le quito importancia a todo el trabajo que tiene que hacer él para que los cortos y el programa quede perfecto. Siempre le estoy diciendo que le odio. Siempre. ¿Qué te hace pensar que él puede hacer algo para ayudarme o sentir algo por mí?
-Pero la otra noche…
-¿Te lo ha contado? Lo sabías todo, absolutamente todo ¿y no me has contado?
-No era el momento adecuado para contártelo, queríamos esperar.
- Pues ahora ya lo sé, ¿y quieres saber algo más? Estoy segura de que todo lo que me dijo la otra noche fue por pura compasión. Por pena. No me merezco sentir nada por él; y en el hipotético caso de que él sintiera algo por mí, no me merecería ese sentimiento. Es demasiado bueno para alguien como yo.
Carly s e levantó de la cama, se acercó a su amiga y ambas se fundieron en un abrazo, cargado de amor por parte de una y de dolor por parte de otra.
-Te mereces eso y mucho más.
Sam negaba interiormente lo que le decía su amiga, quien estaba empezando a derramar lágrimas, no sabía muy bien por qué. Bueno… lo sabía… estaba feliz porque al menos momentáneamente la vieja Sam había vuelto, pero la sensación que sentía en ese momento era algo que no podía explicar con palabras.
Fue en ese momento cuando el móvil de Sam empezó a sonar. Era Ashley.
-Dime… Estoy en casa de Carly… ¿Cómo? Vale ahora bajo.
-Déjame adivinar. Era Ashley – Dijo Carly en tono irónico y molesto.
-Sí. Me tengo que ir. Nos vemos mañana para hacer el programa.
-Hasta luego.
Minutos más tarde en el coche de Ashley:
-Tengo que contarte algo – Dijo la rubia.
-Dime.
-¿Recuerdas que te comente que tenía la sensación de que me ocultaban algo que pasó la otra noche?
-Cuando dormiste en casa de Freddie.
-Sí. Pues el caso es que yo tenía razón. Pasó algo que no me querían contar.
-¿Querían?
-Carly también lo sabía y no me contó nada. Besé a Freddie la otra noche.
-¿Que lo qué?
-Eso mismo. Y él me correspondió.
Entonces la mente de Ashley comenzó a maquinar la venganza que tenía preparada para Freddie por haberse llevado a Sam de la fiesta.
-Vaya cerdo – Gritó con desprecio fingiendo rabia.
-¿Cerdo por qué?
-¿Es que no lo ves? Te saca de la fiesta para evitar que te pase nada y luego es él el que se aprovecha de ti. Si fuera un buen amigo te habría apartado.
-A no ser que… - Empezó Sam dudando.
-¿Que sienta algo por ti? Sabes y de sobra que él está colado por Carly hasta la médula y hará todo lo posible por darle celos. Todo hasta…
-Enrollarse conmigo – Terminó ella con las palabras que Ashley quería oír.
-Exacto.
-Genial. Fantástico. Me acabo de dar cuenta de que no tengo amigos. Es genial. Soy la persona que más sola está de toda la puñetera faz de la tierra. – Dijo con el dolor reflejado en su voz.
-A mí me tienes. Y me vas a tener siempre.
-Al oír aquello en el rostro de Sam se dibujó una pequeña sonrisa, al igual que en el de Ashley. Una sonrisa cargada de maldad que acompañó a un pensamiento:
-Prepárate Freddie. Esto es solo el principio.
Hasta aquí. Siento haber tardado, pero llevo toda la semana con anginas y metida en la cama con fiebre. Pero ahora estoy mejor y ya tenía ganas de liberar lo que tenía en la cabeza.
Muchas gracias por los reviews del capítulo anterior, muchas gracias, nunca me voy a cansar de agradecéroslo. Y también gracias por los reviews del one-shot que subí, "Mi Lugar especial", que no es lo mejor que he escrito, pero a mí me gustó bastante como quedó. Para ser un sueño no está mal jejejeje.
Y bueno, dejad vuestros reviews con lo que queráis, estamos en un mundo libre. Nos vemos en el siguiente capítulo.
Besos ^^
