Capítulo 20
La pregunta de Hotaru me descoloca sobremanera. Me le quedo viendo un buen rato mientras Haruka y la señora Ikuko miran mi rostro, mi vientre y a ella alternadamente. No han pasado ni diez segundos cuando me llevo las manos y la vista al vientre, comprobando que sigue como la he dejado. No hay ningún cambio, sigue tan plano como cuando salí de casa hace casi tres meses… frunzo el ceño al darme cuenta de algo que no he notado antes. En los meses que llevo huyendo, no ha habido un solo día en que tenga mi periodo, al instante me siento palidecer.
-¿Estas bien?- Ikuko y Haruka llegan junto a mí al siguiente instante, luciendo tan desconcertadas como yo. He perdido la fuerza casi por completo. ¿Cómo no me había dado cuenta? No consigo emitir palabra alguna, estoy en estado de shock. -¿Por qué has dicho eso?- Hotaru es cuestionada por su madre. Entre ella y Haruka me llevan hasta la cama para que me siente. Soy vagamente consciente de lo que pasa a mí alrededor, realmente no acabo por comprender lo que sucede. Sin dejar de abrazar mi vientre intento enfocarme en la respuesta de Hotaru.
-Por la tarde, cuando pasamos por la plaza,- comienza. –Nos encontramos con la señora Neherenia, tú sabes que ella es muy acertada con esas cosas,- la señora Ikuko asiente para que Hotaru continúe. –bueno, ella recrimino a Mina por su estado, dijo algo de que el bebé necesitaba crecer o algo así, no entendí muy bien. –me observa, ladeando la cabeza. –creí que ya lo sabias, que por eso habías decidido dejar de viajar.- se muerde el labio un tanto nerviosa. Observo a Ikuko y a Haruka con un amago de sonrisa.
-No puede ser posible, debió equivocarse.- siento una húmeda y caliente lagrima deslizarse por mi mejilla, a la cual le siguen muchas más. –No puede saber, solo con verme, que estoy embarazada.- realmente no sé a quién quiero engañar, si a mí misma o a ellas. Mi cuerpo comienza a temblar de impotencia, siento unas ganas inmensas de morir. Desde que conocí a Yaten no he hecho más que una estupidez tras otra.
Aquel día, Yaten iba a comprarme una pastilla para que esto no pasara. Pero en mi huida, lo olvide. Tras salir de la casa de playa, luego huir en el autobús, había estado tan ensimismada en mi dolor, en lo que dejaba atrás, que había olvidado que debía tomar la maldita pastilla. Supe entonces, en el fondo, que tenían razón. Una parte de mí se alegró, se regocijo ante la idea de tener un hijo. Un bebito mío y de Yaten. La otra parte estaba completamente devastada, si antes había pensado que tal vez Yaten ya no me querría, ahora estaba segura. Él no iba a querer criar un hijo, estaba completamente segura de eso, por eso se había resistido en un principio a estar conmigo, no quería ser padre. Supe, sin lugar a dudas, que había perdido a Yaten por completo. Mi alma se quebró y la sentí agrietarse, mi interior comenzó a deteriorarse a cada segundo, iba a romperme. Emocional y físicamente, estaba a punto de perder toda la cordura que me quedaba.
La señora Ikuko apareció en mi campo de visión, solo ella quedaba en la habitación. No me había dado cuenta en que momento Haruka y Hotaru habían salido de la habitación, pero ya no estaban. Ikuko me tomo el rostro mojado por las lágrimas entre sus manos y comenzó a susurrar palabras de aliento, pero no podía escucharla, solo podía escuchar las voces de mí interior recriminándome mis estupideces. Sin poder resistir más, un sollozo desgarrador se abrió paso a través de mi garganta, y llore. Llore sonoramente, profundamente, como no lo había hecho en meses. Me abrace a la mujer que me consolaba, que me acurrucaba en sus brazos. La necesitaba, necesitaba a mi madre, pero mis actos infantiles me pusieron a kilómetros de ella, de su protección.
No sé cuantos minutos u horas pasaron, perdí la noción del tiempo. Cuando comencé a recobrar el sentido, estaba tendida sobre la cama, mientras la señora Ikuko me acariciaba el cabello y me cantaba en susurros, calmando mi llanto. No fue hasta que mis gemidos y gritos lastimeros se convirtieron en tenues sollozos que ella intento hablar conmigo de nuevo.
-Mañana por la mañana; Haruka, Hotaru y tú tomaran un autobús a la ciudad.-su voz, suave pero firme, no dejo lugar a negativas. –Compraran en una farmacia una prueba casera, si es positiva, buscaran una consulta y acataran las indicaciones que el medico les dé. Tal vez te prohibirá viajar de nuevo…- murmuró, casi sentí que le dolía tanto como a mí.
-Debo ir a ayudar a Yaten.- murmuro, mi voz apenas audible y ronca. Ikuko niega.
-Debes pensar en tu bebé.-
-Le he fallado tantas veces,- digo, sin escucharla. –no le fallaré de nuevo. Debe haber algo que pueda hacer por él. Debo ir y pedirle perdón, convencerlo de que declare, ayudarlo a salir de esta…-
Hablo sola, sin fuerza, sin motivo ni propósito. En mi mente solo está el hecho de que lo que le está pasando a Yaten es todo mi culpa. No puedo evitar pensar, que si no me hubiera conocido, nada de esto habría pasado. Él sería feliz, no tendría problemas, no habría sufrido por mi culpa. Sigo pensando en Yaten, en la manera en que voy a sacarlo de su problema. Lo haré, por él, por el amor que le tengo. No noto cuando Ikuko se pone de pie, tampoco cuando apaga la luz, ni cuando sale de la habitación, dejándome sola. No noto tampoco cuando me quedo dormida. Me sumerjo en mis pensamientos y caigo en un sueño profundo y por primera vez en meses, no sueño con Yaten. No sueño nada en absoluto. Solo caigo en un abismo oscuro, sin nadie a mí alrededor, sola. Justo como terminaré después de ayudar a Yaten.
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La mañana llega, despierto de un salto sin reconocer el lugar donde estoy. Tardo más de unos segundos en ubicarme y revivir los hechos del día anterior. En cuanto recuerdo todo, mis manos vuelan a mi vientre y lo acarician suave. Aunque no he hecho la prueba aun, yo sé cuál será el resultado. Las lágrimas vuelven a deslizarse por mis mejillas, pero esta vez lloro en silencio, murmurando palabras de consuelo a mi bebé. Es la primera vez que le hablo, y sonrió al notarlo.
-No importa si somos tú y yo contra el mundo.- murmuro. –Estaremos juntos, y seremos felices.-
Dos golpecitos en la puerta me sobresaltan, al siguiente momento, Haruka entra a la habitación. Recién bañada y lista para salir. Carga una mochila en su espalda y me mira con el ceño fruncido.
-Te creí lista ya. No pensé que fueras floja como Hotaru o habría venido a despertarte.-
Sonrío para mis adentros, jamás nadie ha venido a despertarme y ella cree que soy como Serena. Una sonrisa se me escapa al recordar a mi hermana, sin duda es como Hotaru, a Haruka la volvería loca. Niego bajando de la cama, sosteniéndome al sentirme mareada.
-¿Estas bien?- su tono calmado no me engaña ni por un segundo, sé que esta tensa, todas deben estarlo. He venido a poner su vida de cabeza, no sé cómo voy a pagarles por su amabilidad. Respiro profundo recomponiéndome, ya me ha pasado antes, pero torpemente lo asocie con el cansancio. Le sonrío y termino de ponerme de pie.
-Estoy bien, me daré una ducha breve y bajare lo más rápido posible.-
Haruka asiente pero veo la duda en sus ojos. No quiere dejarme sola, lo sé, pero tras entrar a la ducha, la escucho salir cerrando la puerta con cuidado.
No tengo tiempo suficiente para meditar en la ducha, mucho menos para pensar en todo lo que ha pasado. Me ducho veloz y me arreglo en tiempo record. Cuando bajo al comedor, el desayuno me espera. Hotaru y Haruka están listas para partir, soy la única que falta y me ruborizo por mi retraso.
-Come, aún hay tiempo.- sé que no es así, mas por el impaciente caminar de aquí para allá de Hotaru, pero asiento y sigo la instrucción de Haruka de todas formas.
-No soy tan irresponsable como parezco.- murmuro sin dejar de comer.
Haruka no responde y yo no tengo el valor de mirarla. Continuo con mi desayuno hasta terminar, me limpio los labios y me levanto obedientemente, cuando observo a la chica, esta me sonríe.
-Vámonos, señorita irresponsable.- sé que se burla, pero eso no evita que haga un mohín y la siga mal humorada. Nos despedimos rápidamente de Ikuko y avanzamos a la salida del pueblo. –Deja ese genio, ¿quieres?- Haruka me observa con una mirada divertida. –No creo que seas irresponsable, mi tía y yo pensamos que tal vez aun no asimiles por completo lo que está pasando contigo. Es normal, quizá estés en shock, pero pronto pasará. Por ahora solo debes dejarnos ayudarte para que puedas ayudar a tu novio.-
-No es mi novio.- replico, y en cuanto las palabras salen de mi boca me arrepiento de haberlas dicho y me ruborizo por la ironía de la situación. Es por eso que ellas creen que estoy de alguna forma mal, sigo siendo tan inmadura como cuando salí de mi casa.
-Lo que sea, quieres ayudarlo y no podrás hacerlo si sigues con esa actitud.-
Esta vez es Hotaru la que me reprende y no puedo evitar pensar en que tan bajo he caído para que una adolescente me sermonee. Suspiro pesadamente.
-No puedo creer que estés más centrada que yo.- murmuro en voz baja, Hotaru me mira dolida.
-Oye, no soy tan atolondrada como parezco. Sé divertirme pero también sé pensar.-
Su mohín me conmueve y me hace sonreír, lo cual la hace molestar más. Niego intentando conciliar.
-Es solo que eres muy joven, es todo. Me pareces muy madura para tu edad.-
Frunce el ceño confundida.
-Tengo 21, no muchos menos que tú.-
Abro los ojos confundida y realmente sorprendida. No puedo dejar de verla, no parece que tenga más de 16. Haruka me mira y suelta una carcajada, durante todo el camino y después de que abordamos el autobús, sigue riendo y burlándose de su prima. Hotaru se mantiene callada la mayor parte del tiempo, con las mejillas infladas y ruborizadas. La mitad del camino hablamos de la aparente extrema juventud de Hotaru, la otra mitad del camino me quedo dormida.
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Bajamos en la ciudad más próxima a las 10:30 am. He dormido la mayor parte del camino y mi sueño fue realmente reparador. Creo que la energía de mis nuevas amigas me ha hecho realmente bien, me siento mejor que los últimos meses. O tal vez sea solo su compañía, estar sola, al punto de casi volverme loca no me funciono en absoluto.
Quince minutos después de que salimos de la central de autobuses, encontramos una farmacia. Haruka se acerca a la caja y pide la prueba de embarazo, regresando con ella cinco minutos más tarde.
-Ve al baño, esta al fondo. Ya pedí permiso al encargado.-
Su comportamiento de mamá gallina me recuerda a mí hablando con Serena y Sami. Suspiro y hago lo que me dice, sonriendo para mis adentros.
Me encamino al fondo de la farmacia y me encierro en el baño a hacer la prueba. Es el momento de la verdad. Después de seguir las instrucciones, veo impaciente la prueba, mirando mi reflejo de vez en cuando frente al espejo.
No soporto la espera, siento interminables los minutos que paso parada frente al lava manos. La angustia me consume y comienzo a mordisquearme el labio con nervios. Quizá solo sea un retraso, me digo a mí misma. Inmediatamente emito un bufido suave. Sí, claro. Un retraso de más de dos meses. Suspiro y comienzo a caminar de un lado a otro en el pequeño tocador. Los cinco minutos de espera me parecen años y años de angustia. No puedo dejar de pensar en la catástrofe que se avecina. Justo cuando pienso que ya he esperado demasiado, escucho tres toques ligeros en la puerta. Veo la prueba y abro la puerta. Haruka me mira con el ceño fruncido.
-Han pasado más de diez minutos.- me recrimina.
Tomo la prueba y hago una mueca, la pongo frente a ellas para que la miren. Hotaru rueda los ojos y Haruka bufa, solo a mi puede pasarme esto.
-Iré por otra, no salgas aun.-
La prueba no ha arrojado ningún resultado, sigo sin saber si estoy o no embarazada. Meto el aparato a la caja y lo voto en el cesto de basura. A los cinco minutos Haruka regresa.
-Tardare un poco, supongo.- haciendo una mueca vuelvo a encerrarme en el baño. Esta vez, justo a los cinco minutos Haruka toca la puerta.
-Dime que esta vez sí funcionó.- su voz, amortiguada por las paredes y la puerta cerrada, me llega a los oídos casi con un tono cansino. Miro fijamente la prueba y asiento, olvidando por un momento que no puede verme. -¿Mina?-
Rio y niego guardando la prueba, no sé qué decir o hacer. No sé cómo reaccionar. Haruka me mira expectante cuando salgo del baño, sin la prueba en las manos.
-Ha sido positiva.- informo, no sé si reír o llorar, pero la risa gana la batalla. Sonrío ampliamente y mi risa me llega a los oídos sin ser capaz de reconocerla.
Haruka me abraza y solo entonces me doy cuenta que no solo estoy riendo, sino que mis mejillas están empapadas de lágrimas. Realmente no sé si son de alegría o tristeza.
-Vayamos a hacer lo que vinimos a hacer.- propone Hotaru. Asiento apartándome de los brazos de Haruka, mientras ella limpia mis mejillas. Debo ayudar a Yaten, es lo que he venido a hacer, pero antes debo llamar a su primo.
-Antes de cualquier cosa,- Haruka llama mi atención. –hay que asegurarnos que ese pequeñín este sano.-
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Salimos de la consulta no con un aspecto envidiable, hemos esperado una hora para que fuera nuestro turno, y después el medico nos ha puesto el regaño de nuestras vidas, a mí, principalmente. Me ha dado muchas indicaciones que Haruka se ha empeñado que siga desde el momento en que abandonamos el consultorio del médico. El bebito viene bien, pero me ha pedido que pronto me haga exámenes más minuciosos, pienso hacerlos cuando haya ayudado a Yaten. Necesito hacer esto un paso a la vez.
-Aquí.- Haruka se acerca a un teléfono público y le doy de inmediato el chip de mi móvil, lo inserta en su teléfono y busca en los contactos.
-Se llama Kaitou,- le digo mientras busca el contacto. –
Asiente y marca el numero desde el teléfono de monedas, frunce el ceño y cuelga el teléfono.
-No contesta.- frunzo el ceño preocupada. ¿Habrá cambiado su teléfono Kaitou? Niego sintiéndome un poco frustrada.
-Inténtalo de nuevo.- no me doy cuenta que la hago a un lado y marco yo misma el número de Kaitou. El teléfono suena solo una vez y su voz me llega asombrada y preocupada al oído.
-¿Mina?-
Mierda.
Continuara…
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¡Konichiwa!
Aquí estoy de nuevo, una semana más con el capitulo prometido. Voy a serles sincera, me esta costando un poco apegarme a la historia original, pero ahí voy, paso a pasito ^^ Por ahí comencé con una nueva historia que subiré pronto (Posiblemente el próximo fin les suba el prologo) Así les iré alternando las historias cada semana y cada semana tendrán actu, de alguna de las dos. Espero que les guste, ya me dirán que les parece. Sigo esperando su respuesta con respecto a la segunda parte de esta historia. Necesito ir dando forma al final, y necesito saber si concluiré por completo con la historia aquí, o seguiré con la segunda parte.
Bueno... Espero les haya gustado el cap, me despido con muchisimas ganas de que me dejen su comentarios. ¡Besos!
