Capitulo 20

Candy le dio una mirada indescifrable y contenida , cargada de emociones.

-Soy Candy , verdad ¿Albert?

-¡Oh, cielos! ¡Lo recordaste, princesa!

Albert no dudó ni un solo instante y abrazó emocionado a su amada.

Candy se sentía aliviada. Finalmente habían regresado a sus recuerdos humanos, por fin estaba envuelta entre esos fuertes y macizos brazos cuyas sensaciones de seguridad, descontrol, pasión y calma nunca había podido controlar. Sin embargo así como vino la dicha, una ráfaga de tristeza y desazón inundó sus pensamientos y los peores temores se hicieron realidad.

Candy se dio cuenta que mientras ella se dejaba envolver por la ensoñación de lo vivido unos momentos atrás, la realidad era otra. Como un viaje en el tiempo todos los acontecimientos en su mente retrocedieron a la cena donde recordó haber discutido con Albert. Cerró los ojos luchando consigo misma. No entendía o no quería entender, no quería afrontar nuevamente las acusaciones injustas de su marido, no tenía fuerzas para discutir .Un solo pensamiento rondaba por su mente Si Albert, me dijo que casarse conmigo era el peor error de su vida ¿Por qué está aquí? ¿Será que ahora me cree?

Albert se encontraba ajeno a la lucha interna de Candy, la observaba atento y con devoción mientras ella permanecía con los ojos cerrados, el rostro hundido en su pecho y el calor de su cuerpo estaba envuelto entre sus brazos. Era tan suave, lo volvía loco sin control siempre había sido así desde el principio. La nívea piel, su sedoso cabello, esos labios carnosos que invitaban abiertamente ser besados, oh y un cuerpo que jamás se cansaría de explorar. La amaba y aún no se sobreponía de la impresión de haber estado a punto de perderla, alejó ese tipo de pensamiento. Estaba seguro que en algún momento ella iba a encontrar la manera de conversar sobre aquella desastrosa noche, y podían llamarlo cobarde, pero se sentía demasiado pávido y avergonzado de haber sido el causante de semejante desdicha.

De pronto sintió que el cuerpo de Candy iba adquiriendo una rigidez innecesaria. La ansiedad lo embargó y sus miedos salieron a flote ¿Lo perdonaría Candy o se iría de su vida?...

- Candy, amor ¿Te encuentras bien princesa?- preguntó Albert ansiosamente.

Candy abrió los ojos sorprendida, se encontraba tan absorta en sus cavilaciones internas y tan a gusto entre aquellos brazos, esa piel tan cálida que le hacía perder la razón. Sin embargo, no podía olvidar que él había puesto antes en duda su amor.

- Sí, Albert, estoy muy bien- le contestó de manera pausada- Pero deseo hablar contigo ...

Albert asintió levemente creyendo que su peor temor se hacía realidad.

- Yo… no sé cómo decirte esto Albert, pero quiero preguntarte porque estás aquí…

- ¿Cómo?- dijo el rubio sorprendido- a ¿qué te refieres preciosa?

-Bueno… es que dejaste claro la última vez que no deseabas verme y no quisiste creer en mi palabra, sobre aquel… ya sabes…. Incidente

Albert cerró los ojos , como si de aquella manera los recuerdos pudieran esfumarse.

-Candy….

-Albert,¿ podrías decirme por favor?… necesito saberlo…

- Vine por ti, Ponny habló conmigo y Terrence también. Estaban preocupados por ti, mientras yo hacía el idiota…. Ni bien se calmó la tormenta, yo navegué unos días hasta encontrarte…

El semblante de Candy, cambió confundida, triste. Esperaba otro tipo de confesión. Miró hacia el cielo, las horas habían pasado sin que ellos se dieran cuenta. El anochecer había llegado y las estrellas titilaban en el cielo.

-Candy…- la voz de su amado la sacó de sus pensamientos- Siempre te amaré. Ninguna otra mujer podrá ser la dueña de mi corazón como lo eres tú, créeme por favor.

-Albert…

-Perdóname amor, sé que te hice daño…Lo siento, no sé qué hacer o decir para que confíes en mi otra vez.

-Albert, será mejor que hablemos de esto luego. Yo …estoy confundida.

-¿Confundida?

- Si… la verdad no sé si creer o no… Me hiciste daño Albert y yo…no sé qué pensar o decidir. Así que desearía volver a la isla temprano al amanecer. Si no te importa deseo partir lo más pronto posible. ¿Por favor?

Albert, no hizo comentario alguno, solo se dedicó a afirmar positivamente con su rostro.

- Bien- prosiguió Candy- Será mejor que vaya a arreglar las cosas en el "Flamingo". Estaré lista al amanecer.

Miles de pensamientos sombríos flotaban en la noche. Un par de amantes que dormían separados, uno con esperanza y temor y, otro con miedo e intranquilidad. Sin saber qué es lo que les deparaba el futuro ambos se alistaron mentalmente, el alba dentro de poco haría gala de las luces propias del amanecer.


OOO

Era muy temprano, el viento rondaba de manera apacible y la brisa rodeaba las embarcaciones como el augurio de nuevos cambios en la zona.

Sin embargo a miles de millas, en la zona costera se encontraba un caballero pulcro y arreglado, fumando un puro en la terraza de la mansión con la mirada perdida en el horizonte.

La preocupación de días anteriores no había llegado a su fin. No habían tenido noticias sobre el paradero del Jefe del Clan y de su esposa. Terrence se preguntaba que es lo que lo retenía allí en la isla. Después de todo su papel de anfitrión ya había concluido, los inversionistas habían quedado satisfechos con los eventos del fin de semana transcurrido.

La historia que se hizo correr era que el Jefe del Clan, había llevado de luna de miel a su preciosa esposa, lo cual no había supuesto sorpresa alguna. Muchos saludos y buenos deseos quedaron en torno a la felicidad de la pareja y las reuniones de negocios no se verían afectadas dado que las cláusulas ya se encontraban definidas.

Pero aquello no era la fuente de inquietud del castaño. La ansiedad y la angustia de saberla perdida , no saber nada más de ella, lo tenían cada vez más irritable. Aun cuando sabía que ella no iba a ser más ya de él. Que nunca más la tendría en sus brazos ni podría sentir la calidez de sus besos. Su alma tenía la necesidad de volverla ver y tener la sensación de paz que siempre había sentido junto a ella. Injurió en voz baja. Debía controlar sus pensamientos, debía irse sin mirar atrás , debía hacer mucho más que esperar como un tonto enamorado, debía proteger su corazón porque cuando ella volviera las miradas, sonrisas y caricias no serían dedicadas a él. No obstante, se dio cuenta que era una batalla perdida. No tenía las fuerzas ni el control para alejarse de esa isla que parecía tan mágica e intrigante .

Ponny, por su lado no estaba calmada, por mucho que lo intentara no había podido localizarlos, y cuando por momentos tenía visiones, éstas la dejaban con un terrible dolor de cabeza que le hacían olvidar lo percibido. Frustrada y malhumorada se encontraba todos los días en sus aposentos tratando de concentrarse, consultando a sus amigos tratando de averiguar algún indicio que pudiera darle calma a su corazón viejo y angustiado. ¿Dónde estaban los selkies, cuando se los necesitaban?

Las horas iban transcurriendo en calma, el buen tiempo había ayudado a que las embarcaciones partieran sin inconveniente alguno. Candy, había insistido en manejar el barco que la llevaría de regreso a la isla y que Albert se hiciera cargo de manejar su propia embarcación para ahorrar tiempo y lograr llegar con mayor rapidez.

A regañadientes, Albert había accedido añadiendo que se había vuelto muy mandona.

-Será que he tenido un buen maestro- había respondido una sonriente Candy.

Albert había girado los ojos en blanco, resignado y a la vez divertido.

Al anochecer, las embarcaciones fueron acercándose cada vez más a aquel puerto conocido. Todos los habitantes, los estaban esperando con un gran recibimiento, seguro alertados por Ponny, se dijo Albert .

Era un cuadro maravilloso, tanto calor humano, abrazos y vivas de regocijo. Albert suspiró notablemente aliviado. Había logrado regresar con su esposa a salvo. Aunque una duda asaltaba su mente y no deseaba pensar mucho en ello, no podía evitar recordar que ella no le había dirigido palabra alguna desde que habían iniciado el retorno, ni una mirada o sonrisa. La notó pensativa y taciturna todo el trayecto concentrada en el horizonte.

La cálida bienvenida a pesar de lo cansado que se sentía del viaje, ameritaba un agasajo en honor a su esposa. Así que luego de las coordinaciones respectivas, ni un alma se encontraba fuera de las instalaciones de la mansión donde se celebraba el retorno del Patriarca y su primera dama, después de su luna de miel.

Candy no pudo evitar sonreír nostálgicamente. Ella tenía su decisión tomada: Aunque se sentía superada por las emociones del momento, buscó con la mirada a una anciana que no había podido saludar debido a la multitud pero que estaba segura se encontraba allí. Cuando la ubicó, se dirigió a ella y la abrazó tiernamente. Ambas mujeres no pudieron evitar derramar lágrimas de alegría. Después de tanto tiempo Candy tenia cerca a su familia, a su sangre.

- Oh , Ponny, ¿Por qué no me lo dijiste?-le reprochó Candy.

-Mi querida niña, ya era suficiente que no creyeras en las leyendas…como para añadir que yo…

La anciana no pudo concluir la frase debido a que la emoción y las lágrimas habían quebrado su firme voz.

- Oh, Ponny, vamos no llores. No sabes lo encantada que estoy de saber que tengo a alguien de mi sangre , y quien mejor que tú.-la consoló Candy.

-¿Puedo interrumpir?- se oyó una voz varonil entrando en la conversación.

Asombrada, Candy no esperaba ver a esa persona que había significado tanto en su vida.

-¡Terry! Aún estas aquí.

- Eh pecosa, acaso no quieres que este aquí.-comentó con fingida indignación.

- No. Sabes que no es así. Es que pensé que te habías ido con los demás.

-Terry, ha hecho de anfitrión de la isla en su ausencia. - Intervino Ponny- Ha sido invaluable su ayuda.

- Oh vamos, Ponny, vas a lograr que me sonroje- bromeó Terry riendo.

Ponny dirigió una mirada a Candy.

-Hablaremos más tarde cariño. Debo entregar una ofrenda de gratitud. Que te diviertas querida. Luego inclinó su cabeza hacia el castaño a modo de despedida y añadió- Hasta pronto Terry. Cuídala por favor.

Extrañado ante la petición, Terry contestó sonriente:

- No te preocupes Ponny, Candy estará bien. Ella es fuerte, hasta es posible que me domine en una pulsa.

Candy, inspiró nerviosa , se sentía agotada pero no físicamente , sino mentalmente. Mirando fijamente el punto en el que la figura de Ponny desaparecía en la playa, volvió su rostro hacia Terry quien no dejaba de observarla emocionado.

-Pensé que te habías ido para siempre pecosa. No sabes lo preocupado que he estado por ti todo este tiempo.

-Terry-susurró Candy- Gracias, no tenías por qué preocuparte.

-Lo sé –admitió Terry- sin embargo no podía quedarme tranquilo mientras veía como ambos se sentían tan desdichados. Tenía que hacer algo… no me importó decirle la verdad aunque eso significase que te perdía otra vez…

-Terry…

-Calma Candy, yo sé muy bien que no me amas, pero deseo que seas feliz. Al menos uno de los dos lo será-comentó Terry con una sonrisa que no le llegó a los ojos.

-¡Oh ,Terry!- gimió Candy , lanzándose a los brazos de un asombrado Terry.

Mientras al otro lado del salón un rubio miraba la escena, tratando de controlar sus celos y no caer en provocaciones. Había sentido en carne propia el dolor de la desolación y la angustia. No caería en lo mismo otra vez. Candy aún no le había dirigido la palabra después de que ella recuperase la memoria y le dolía verla en brazos de otro , y más si había sido su prometido. Sin embargo no cometería el mismo error dos veces. Así con aquellos pensamientos en mente, se dirigió a atender a los invitados que demandaban su atención.

Candy se separó lentamente de Terry, quien se encontraba luchando con miles de sensaciones causadas al estrechar en sus brazos a su adorada rubia.

-Terry. Necesito tu ayuda.

Aquella voz sacó de sus cavilaciones al castaño.

- Por supuesto Candy.

- Terry...


La fiesta había terminado. Los habitantes contentos y agradecidos habían dejado la mansión, y el bullicio daba paso a un silencio absoluto mientras Albert se encontraba bebiendo de un whisky, meditando en lo acontecido días atrá con ansias el momento de llevar a su esposa a su alcoba y estrecharla junto a él.

-Albert, debemos hablar.

Esa dulce voz, le hizo girar el rostro con una sonrisa.

-Candy.


QUIERO AGRADECER A CADA UNA DE LAS PERSONAS QUE ESTUVIERON PRESENTE EN ESTA HISTORIA. A TODOS LOS QUE ME AYUDARON CON SUS SALUDOS EN SUS REVIEWS Y MENSAJES. DESEO DE TODO CORAZÓN QUE LES HAYA AGRADADO.

LA HISTORIA ENTRE ALBERT Y CANDY , AUN NO SE HA SELLADO. LA RECONCILIACIÓN TENDRÁ QUE ESPERAR YA QUE LA VIDA DE AMBOS RUBIOS DARÁ UN GIRO INESPERADO , CUYA TRAMA SERÁ TRATADA EN OTRO FIC.


ESTE FIC ES DEDICADO A UNA AMIGA MUY ESPECIAL , QUE CON SUS IDEAS Y OCURRENCIAS HA HECHO POSIBLE QUE PUEDA ESCRIBIR UN POCO MAS: MILUxD, ESTO VA PARA TI NENA.


UN SALUDO EN LA DISTANCIA A :

Laila.- Nena eres genial, gracias por acompañarme desde el principio. Un abrazo

Patty A.- como siempre un gusto, nos seguimos conectando en las demas fics. Un abrazo.

Sarah Lisa.- Muchas gracias, por cada uno de tus comentarios que han alegrado mi día y me han animado a seguir con las historias. También te quiero nena. Un abrazo.

Chidamami.- Ha sido un gusto conocerte y saber que una historia alegra el día,también alegra mi corazón. Un abrazo.

Paolau2- Ha sido genial leer cada review tuyo. Muchas Gracias. Un abrazo.

Nadia.- no era mi intención crear un monstruo jejeje...pero estoy muy agradecida por el tiempo que has dedicado a leer cada una de mis historias. Un abrazo nena, se te quiere. Un abrazo.

Sayuri.- mi querida nena, Gracias por haberme acompañado desde el principio en mis otros fics. Se te extraña. Un abrazo.

Lucero.- Como siempre un gusto y no dudes en escribir. Un abrazo.

Patty Castilo. Gracias, gracias , gracias, por este y todos los reviews que me dejas en cada fic. Ha sido muy grato conocerte. Un abrazo.

Rose Grandchester.- Oh, nena. No sabes la alegría que me da saber que sigues mis historias, aún espero la culminación de la tuya. Un abrazo.

azulgep.- Muchas gracias por tus porras. Vale la pena soñar y lo hago con mucho cariño . Un abrazo.

akirem.- Vale nena, todas podemos soñar en ser como ella, total soñar no cuesta nada. Un abrazo.

Lady Susi.- Un abrazo nena, como siempre gracias por estar al pendiente . Estoy viendo la manera de adaptar tu pedido. Besos.

EnakaT.- Gracias y bienvenido(a) a este fic. Un abrazo.

Josie.- Nena, tus reviews me dejan sin aliento, quiero decir me dan muchas ideas, gracias mil. Un super Albertabrazo!

Corner.- Esta historia es una de mis bebés, que bueno que te haya encantado. Un gusto y bienvenido a este muro. Un abrazo.

cerezza0977.- No estaba en mis planes darle celos a nuestro rubio, pero una vez que me decidí , bueno el rumbo de esta historia se ha alargado de tal manera que aun faltan varios capítulos por escribir, en fin esa es otra historia. Un abrazo.

Soadora.- oh ,nena que bueno que esta historia te haya ayudado a ver las cosas desde una perspectiva diferente. Te mereces lo mejor. Un abrazo.

Estrella Andrew Andley.- Es confortante y me anima a seguir con esta historia. Muchas gracias. Un abrazo.

Mayra.- Gracias por invitarme al foro , y apoyar cada una de mis historias. Eres un encanto . Un abrazo.

Paloma.- Gracias encanto, por tus porras y reviews. Un abrazo.

Lu de Andrew.- Nena, que puedo decir, más que gracias por haberme apoyado e inspirado en este corto tiempo. Para mí eres el ejemplo a seguir en lo que a escritora se refiere. Muchas gracias por tu amistad brindada. Un super y hermoso Albertdía!

Isa Iran.- Gracias, por dedicarle tiempo a esta historia. Saludos a Salinas, CA. de todo corazón. Un abrazo

Sultana del Norte.- Que gusto conocerte ..y no te preocupes. Thor no entra en esta historia mas que para acompañar a Sirona en regalar los rayos a las tormentas generadas por ella. Un abrazo nena para la chica mas hermosa de Monterrey.

Elvi.- Muchas gracias y bienvenida. Un abrazo.

Claudia Medina.- Nena... que puedo decir... no puedo controlar tus suplicios...jajaja pero muchas gracias por tu reviews. Bienvenida a mi muro. Un abrazo.

A cada una de las lectoras y amigas anónimas que siguen mis historias. Gracias de todo corazón.


UN ABRAZO EN LA DISTANCIA.

LIZVET