Siento la tardanza, como dije anteriormente entre el trabajo y que está aquí mi madre no tengo tiempo de nada. Esta noche subiré el capítulo que prometí. Muchas gracias por vuestros comentarios, follows y favs, disfrutad del capítulo.
Regina ante lo que acababa de pasar sintió miedo. *Qué acabo de hacer*. No podía ser verdad, no podía haber recordado nada. Regina corrió hacia el coche y fue directamente a su casa por temor a que algo pasara. Cuando llegó fue directamente a su habitación. Miró desde la ventana, aparentemente estaba todo normal. Se acostó pensando en todo lo que había pasado.
A la mañana siguiente Emma se levantó para ir a trabajar como siempre, dejando a Henry durmiendo. Su madre lo llevaría al colegio con ella. Pensó en lo que se le venía encima, una cena con Rubi, Graham y Regina. Casi mató a Rubi cuando lo propuso, pero después ella le dijo que no se preocupara, que estaba todo bajo control *Rubi y sus cosas, algún día la voy a matar*
Fue a la comisaria y no encontró a Graham. Le pareció extraño, él solía ser puntual. Se sentó en su mesa y pasó la mañana sin más complicaciones. Regina tampoco apareció por la oficina.
El día pasó rápido y Graham no apareció. Antes de ir a cenar con Rubi, decidió ir a visitar a Graham a su casa, a ver si estaba bien.
Se paró en frente con su escarabajo amarillo y tocó el timbre. La puerta estaba entreabierta. Cuando entró el olor a alcohol inundó sus fosas nasales.
-Graham… ¿estás ahí?- Entró y escuchó gruñidos. -Voy a entrar- dijo pasando con cautela.
Cuando entró encontró a Graham echado en el salón y un montón de botellas tiradas por el suelo.
-Graham… ¿qué has hecho? ¿Te ha pasado algo con Regina?- se preocupó por el muchacho.
-Regina… sé quién es Emma… ella es malvada…- dijo trabándose con su lengua -es la reina malvada… me arrancó el corazón y ayer cuando volvió a dármelo… entraron imágenes en mi cabeza… de mí en el bosque cazando y sirviéndola a ella.
-¿En este bosque?- preguntó Emma.
-No… en otra tierra. Este pueblo no es más que una ilusión… nos tiene a todos engañados… ella lanzó una maldición y nos atrapó a todos- balbuceó y se quedó dormido.
Emma empezó a asustarse. Por qué Graham había dicho eso… coincidía con la versión de Henry y siempre dicen que los niños y los borrachos dicen la verdad. Estaba confundida… ¿y si Graham y Henry tenían razón?
Decidió abandonar la casa e ir a cenar con Rubi… supuso que Regina no iría, pero tenía claro que iba a averiguar lo que fuera.
A la noche Emma se había duchado y se había puesto muy sexy con unos pantalones de cuero apretados y una blusilla blanca semi-transparente.
Estaba sentada en una mesa que Rubi había reservado, solo había dos sillas así que supuso que Rubi iría sola.
La puerta se abrió y Emma miró hacia allí. Casi se cae de la silla cuando vio entrar a Regina con un vestido negro palabra de honor y por encima de las rodillas. Llevaba el pelo suelto y un maquillaje muy suave.
El primer pensamiento que tuvo Emma es que estaba preciosa. Regina se acercó a donde estaba sentada
-Buenas noches…- dijo sentándose- ¿Todavía no ha venido la señorita Lucas?- dijo algo incómoda.
-No… debe estar al llegar- un camarero se acercó.
-Señoritas… la señorita Lucas no va a poder venir. Me ha pedido personalmente que me disculpe en su nombre y que no se preocupen que todo corre a su cargo. ¿Qué desean tomar?
Emma se quedó de piedra con lo que dijo el camarero *maldita seas Rubi…tú y tus encerronas*
-Yo quiero una cerveza… ¿y tú?- miró a Regina -¿vino?- esta asintió.
Había un silencio incómodo. Ninguna sabía de qué hablar. Emma rompió el silencio.
-Y tu novio… ¿no va a venir?- preguntó Emma -esta mañana tampoco vino a trabajar.
-No es mi novio…- contestó Regina -pues no sé, estará malo- contestó Regina disimulando.
-Regina… fui a verlo- esta palideció- no está bien… ¿ha pasado algo?- omitió la parte que Graham le contó. -Estaba borracho.
-No… no tengo ni idea de lo que habrá pasado- mintió Regina. -Bueno ya que estamos aquí, hablemos como personas adultas sobre el niño…- se puso seria -¿me tengo que preocupar por el padre?
-No- contestó Emma- me abandonó cuando se enteró.
Regina sintió lastima por aquel idiota… cómo alguien podía ser tan miserable de dejar una mujer embarazada y huir.
-Y tú… ¿qué piensas hacer?… ¿vas a aparecer un tiempo, vas a ilusionar al niño y luego vas a desaparecer como haces siempre?- Regina fue hiriente.
A Emma le dolió esa afirmación –no, no pienso irme esta vez. Ahora sí tengo un motivo por el que quedarme aquí.
Las dagas iban y venían de una a la otra.
-¿Acaso la señorita Lucas le ha hecho cambiar su opinión sobre quedarse aquí?
-No… no es ella, si no mi hijo y mi familia los que me impulsan a quedarme. Ya aprendí una vez que la familia va antes que los líos amorosos. Si lo hubiera sabido antes jamás me hubiera escapado del pueblo- esta vez Emma fue la que lanzó la hiriente verdad.
-Qué pretendes decir con esto Emma- por fin Regina la tuteó.
Emma no se sentía bien, los ojos le ardían y no quería llorar delante de la alcaldesa recordando lo que pasó. Se levantó rápidamente y salió de la taberna.
Regina se levantó a continuación y siguió a Emma.
-Emma… Emma… párate de una vez… deja de ser una niña, maldita sea- gritó.
Emma se paró cuando encontró un sitio alejado de la taberna, seguida de cerca por Regina.
-Se puede saber qué narices te pasa… siempre tan infantil Emma… finges haber cambiado pero sigues siendo la misma niña de siempre.
Emma se dio la vuelta y le dio un tortazo a Regina. Esta no lo vio venir. -Te odio, Regina, maldita seas, te odio por hacer que te ame…. Nunca debí acercarme a ti, nunca debí enamorarme de ti- sus lágrimas comenzaron a salir.
-¿Tú?... ¿enamorada de mí?... nunca estuviste enamorada de mi- reprochó Regina -cuando amas a alguien no huyes de su lado y desapareces años y años.
-¿y tú? Fingiste que sentías cosas por mí- Emma se estaba enfadando.
-Nunca fingí nada, ¿tú sabes la de tiempo que estuve buscándote?... pensando que te había pasado algo… y tú estabas ahí con otros pasándolo bien- Escupió sus palabras
-¿Cuándo exactamente estuviste buscándome Regina?- se acercó amenazante -¿antes o después de acostarte con Graham?- Regina palideció. -Lo vi todo Regina… la noche que desaparecí fue porque discutí con mis padres, decidí buscar refugio en tu casa y cuando llegue os encontré a ti y a Graham juntos… ¿cómo coño quieres que me sienta?- le amenazó con un dedo.
Regina no sabía qué decir, desconocía esa parte. Nunca pensó que Emma lo vería, pero debía explicarle a la rubia que no pasó nada.
-Emma…yo… solo puedo disculparme, pero no es lo que pasó… tienes que escucharme.
-No soy gilipollas Regina- se dio la vuelta para avanzar, pero Regina le agarró la mano como suplica de que se quedara, Regina volvía a tener la mirada que tenía cuando fueron amigas. Emma se quedó quieta.
-Cuando tú te fuiste… te seré sincera, me dio un calentón… y yo estaba pensando en ti- se puso roja -cuando me pasa eso pierdo el control. No soy consciente de mis actos y llego él. Sí, lo besé, pero cuando llegó a mi dormitorio y me acostó en la cama yo toqué algo en la cama… era la ropa que tu llevabas y que habías dejado, entonces descubrí que era incapaz de hacerte eso… así que lo eché de mi casa… si hubieras esperado lo hubieras visto salir a los minutos, ahí me di cuenta de la verdad.- Regina bajó la mirada.
-Y cuál es esa verdad- Emma se acercó a Regina, no sabía si creerla…estaba confusa.
-Que te amaba-dijo Regina mirándola a los ojos-.
Se quedaron mirando fijamente. Estaban tan cerca como aquel día, sus respiraciones se hacían una… esta vez no había nada que se interpusiera entre ellas. Emma era toda una mujer, ya no era una niña.
-¿Y todavía lo haces?- preguntó Emma dudosa.
-Sí- contestó Regina.
-Dímelo bien- Emma sonrió, no podía creer lo que estaba pasando, el corazón iba a salírsele del pecho.
La cogió por la cintura. -Te amo Emma Swan- se acercó a su boca lentamente y en el instante en el que sus labios se iban a tocar, una explosión de energía salió de ellas extendiéndose por el bosque.
Ambas se quedaron quietas.
-¿Qué acaba de pasar?- preguntó Emma.
-Mi maldición… se ha roto- miró con miedo a Emma a los ojos. -Lo siento- se le llenaron los ojos de lágrimas. Dicho esto desapareció en una nube de humo, ante la atónita mirada de la rubia.
-¿Qué va a pasar ahora abuelo?- preguntó Zelena.
-No pensé que la maldición de Regina fuera tan débil- chasqueó la lengua -tan típico de ella… solo un amor verdadero podía romperla y fue su amor por Emma lo que lo consiguió… Pero todavía queda la nuestra… dudo que puedan descubrirla tan pronto y si así fuera… nuestra maldición solo puede romperse matando a uno de nosotros- él sonrió.
Continuará...
