Así comenzaba nuestra revolución pingüina, con repercusiones impertinentes, porque tanto Ron como Harry se habían enfadado, pero sabía que ellos dos recapacitarían y se nos unirían tarde o temprano. ¿Cuántas cosas sucederán conviviendo todos nosotros juntos en el colegio? Eso lo sabríamos pronto.
Capítulo XXI
Día II Noticias
Luna POV.
El ambiente en el colegio estaba más que prendido. Uno caminaba por los pasillos y todos los chicos y chicas que estaban dentro de la movilización pingüina te saludaban cordialmente. A Ginny, Hermione y a mí eran a las que más respeto nos tenían. Supongo porque fuimos las tres que comenzamos con esto, y vaya qué divertido.
Yo estaba a cargo con Fleur de las llaves de todas las salas ajenas a las aulas de clases, eso se resumía a la sala audiovisual, el taller de arte, la sala de matemáticas, historia, los baños, el gimnasio, las bodegas de educación física, laboratorio de biología, química y física, y lo mejor de todo. El salón de la radio.
Por eso me gustaba Hogwarts. Cuando ingresé a este colegio, me llamó la atención una academia que se llamaba en aquel tiempo "los locutores locos" era un nombre bastante aliterado, por la repetición del sonido 'Lo', eso hacía que me encantara pronunciarlo. Al tiempo se cambió el nombre a 'Buenos días, Hogwarts' algo más rutinario, pero no menos atrayente. Esta academia consistía en un grupo de estudiantes, tanto de básica como media, y estaban a cargo de poner música en los recreos y tiempos libres que teníamos nosotros los estudiantes. Se aprovechaban a dar noticias, se anunciaban los horarios de las otras academias, e incluso, un tiempo se jugó a hacer karaokes, todo para una estancia mejor en el periodo de clases.
Uno de los requisitos era llevar como mínimo un año en Hogwarts, por lo que, apenas cumplí el año de estancia en el colegio, decidí correr a las inscripciones del año siguiente. Mi suerte fue fatal, porque el profesor que estaba a cargo de aquel proyecto, fue trasladado a otra ciudad, y se fue con todas sus ideas e innovaciones. Pensé que algún otro maestro iba a retomar la radio, porque sí que era entretenido salir a escuchar los últimos hits de la música, pero nadie quiso retomarla. Los antiguos locutores trataron de pedir la tutela de la academia, la jefa de academias de aquel tiempo, la cara de sapo –como le llama Hermione— dio un rotundo no y fue sacada del programa de academias. El CEAL de aquellos años trató de que alguien quisiese hacerse cargo de los equipos de la radio, se habían invertido grandes sumas de dinero, y el único que se vio interesado fue el inspector Hagrid. Él se convirtió en el encargado de colocar la música, porque no se hallaba capaz de tener a cargo la academia. Los antiguos locutores se dieron por vencidos y dejaron de luchar por su amado centro de diversión, algunos ya estaban en el último año del colegio, y se dedicaban a sus estudios. Cuando Hagrid se acordaba de la radio, claro, la abría y colocaba unas cuantas canciones...
Y menos mal que se le olvidaba su labor. Porque cuando él estaba de dj, la música que se escuchaba era la orquestada, poco alegre y lo único que provocaba en nosotros, era la necesidad de que se acabase el recreo y regresar a nuestras salas de clases.
Por fin, tenía en mi poder las llaves de aquella salita, que aguardaba miles y miles de botoncitos de colores, que mis manos deseaban tocar para poder proyectar música al colegio. Me dirigí con un solo objetivo hacia ese lugar. Poder revivir a Hogwarts con la música que a todos les provocaba alegría.
Abrí la puerta, no había nadie a mí alrededor, por lo que entré cautelosamente. El cuartito estaba igual a como lo había visto la última vez, hacía ya unos dos años atrás. Había tres repisas en el lado izquierdo, cada una tenía una tabla de dj. Estas estaban conectadas entre sí, a un computador. Al lado derecho había más repisas, que tenían muchos cds de música, apilados según fuesen su estilo. Al frente se encontraba la ventana que daba a uno de los escenarios de Hogwarts. Abrí la ventana para poder ver a los chicos que se paseaban de un lado a otro, haciendo las diversas actividades que Ginny había decretado.
Prendí el computador, el cual estaba alojado en un escritorio, abajito nomás de la ventana. Se demoró un poco en actualizar, lo entendía al pobre, Hagrid no se había acordado de la radio en todo este año. Busqué un manual de instrucciones que había en uno de los cajones. Lo leí a la rápida y supe que los botones rojos eran para apagar y los verdes para encender. Que no tenía que mezclar distintos volúmenes, de lo contrario, haría que el sonido se traspasase por los parlante de manera chillona y no agradable, etc., etc., etc.
Busqué en mi mochila el bolsito donde guardaba mis cds. Escogí el que me había grabado Ginny hace dos semanas en su casa, tenía la música del momento. Apreté el botón del CPU, puse el cd, el computador lo reconoció y se abrió el programa que reproducía la música. Lo puse en pausa. Busqué el micrófono que ya lo había conectado a uno de los muchos interruptores que había. Lo encendí y comprobé que ya había abierto el sonido hacia los parlantes que estaban distribuidos por todo el colegio.
—¿Aló, aló? –dije, sintiendo como mi voz se escuchaba fuertemente por todo el colegio—, ¡Funciona! –grité más fuertemente, un pitido me lo comprobó, al igual que unas voces desganadas por el abrupto ruido que habían tenido que escuchar por mi emocionada experiencia—, ¡Hola chicos y chicas, pingüinos y pingüinas que luchan por una nueva reforma en nuestro país! –vi como la gente se aglomeraba afuera de la radio, en el escenario—, puede que para algunos, les resulte raro ver que esta casita de aquí funciona, pero para quienes han crecido en Hogwarts, saben lo importante que fue la radio de Hogwarts en nuestros tiempo libre. Estamos con los aires de cambio, y me dije, Luna, ¿por qué no reabrir la radio? –me quedé callada un momento, no le había mencionado mi alocada idea ni a Ginny ni a Hermione, pero sabía que me apoyarían. Aquí había una propuesta que queríamos de seguro como colegio, la vuelta de la academia radial.
—¡Qué recuerdos, la radio! –escuché afuera, Tonks estaba con sus compañeras hablando de los mismos recuerdos que me instaron a abrir este cuarto.
—¿Se acuerdan a Dean cantando la canción de Dragon Ball Z? –eran otras personas que hablaban y reían.
—¿Qué les parece si alegro nuestra movilización con música? –pregunté, creyéndome toda una dj.
—Sí Luna, ¡coloca música por favor! –gritaban.
—¡Pero esconde la música de Hagrid, por favor! –secundaban otros, riendo más fuerte.
—Bueno chicos y chicas, ustedes lo han pedido, con ustedes, ¡Shakira y su nuevo éxito, Hips don't lie! –la música comenzó a sonar por los parlantes, e inconscientemente, quise mover mis caderas al ritmo de la canción. Vi a través de la ventana como se agrupaban los chicos a bailar al ritmo de la canción. Hogwarts se veía más vivo aún, más animado.
—Sabía que tarde o temprano harías posesión de la radio –Ginny entraba al estudio junto a Hermione y Neville.
—No pude evitarlo, mi sueño era el poder formar parte del equipo de la radio –hablé.
—¿Por qué cerraron una academia tan buena? –preguntó Hermione, poniendo atención a todos los equipos que estaban inutilizados— Nev me contó las cosas que se hacían, y guau, quedé sorprendida.
—Porque el profesor se fue, Umbridge decidió cerrarla, muchos factores hicieron que esto quedara en el buen recuerdo de años anteriores –argumentaba.
—¡Pero mira que felices están todos allá afuera! Definitivamente el sapo rosado no tiene gusto ni para vestirse, ni para las academias –el comentario de Hermione provocó la risa entre los presentes.
—¿Crees que podríamos agregar a nuestras propuestas el regreso de la radio? –preguntó Ginny. Eso era lo que más deseaba…
—Por supuesto que sí, no está en discusión, habrá que hacer unos cuantos carteles donde se demuestre nuestra propuesta personal.
—¡Gracias Hermione! No sabes la alegría que me acabas de producir.
—No hay de qué, Luna, estamos todos en esto, y teníamos que ver las falencias del colegio, no todo es tan perfecto en Hogwarts –hicimos un abrazo grupal, pero Hermione misma lo cortó—, no podemos estar todos aquí, tenemos a unos cuantos chicos bailando que cuidar, una reunión a las doce con posibles reclutas para nuestras propuestas, preparar el almuerzo y contactarnos con los otros colegios.
—¡Yo quiero dedicarme al almuerzo! –Ginny entusiasmada miraba a Hermione.
—Hecho, tú estarás a cargo de la comida, por aquí mismo, Luna, di las obligaciones que tenemos que hacer. Está de más decirte a ti que te hagas cargo de las informaciones y del cuidado de estos simpáticos bailarines, ¿no?
—No tienes por qué dudarlo, Hermione, haré mi mejor esfuerzo.
—Entonces, yo estaré a cargo de recibir a la gente que venga a la reunión –Nev se despidió de todas nosotras, me besó en la frente y me hizo una graciosa morisqueta por la ventana de la radio.
—Bueno, me comunicaré entonces con la gente de los otros colegios, no te olvides Luna de estar avisando las actividades.
—Claro que no Hermione, vayan con calma.
—¿Cómo la están pasando? –pregunté por el micrófono, la canción ya culminaba y todos ya estaban expectantes a qué canción pondría a continuación.
—¡Bien! –escuchaba como respuesta.
—Seguimos con más música, les dejo con el apuesto, encantador y hermoso David Tavare, y su canción Summer Love –algunas chicas gritaron y comenzaron a bailar. Se sentía tan bien esto, que me hacía olvidarme de los extraños retorcijones de estómago que estaba teniendo hacía ya unas semanas atrás.
Cuando le preparé la cena de aniversario a Nev, este se enfermó del estómago, perdió hasta clases, porque los dolores de estómago casi lo mataban. Pensé que yo había sido inmune, pero resulta que al tiempo después, he sido yo la enferma. Claro que no le he dicho nada a él, porque quiero hacerle creer que es débil a mi comida. Sería raro que yo también lo fuese. Hay días que tengo la necesidad de vomitar, y resulta ser que tengo arcadas por algunos aromas y no he dejado de ir al baño a orinar. La abuela de Nev me mira de forma extraña, como si tuviera guarisapos en mi rostro.
—¡Hey, Tonks! –le llamé, estaba bailando con unas chicas de primero medio.
—Dime Luna.
—¿Puedes hacerte cargo de que nadie entre aquí? Necesito ir al baño. No muevas nada.
—Pierde cuidado –Tonks se sentó en la silla que estaba en el escritorio del computador. Viendo que la salita estaba acompañada, corrí a los baños más cercanos. El perfume de Nev me estaba dando asco, y me urgía la necesidad de vomitar las veces que lo olía.
Llegué al primer baño y vomité lo poco y nada que había comido de desayuno, prácticamente era bilis.
—Saliendo de esta toma, prometo ir al médico –me dije a mí misma, tiritando, nuevamente, vomité.
—¿Quién está vomitando? –escuché a alguien que preguntaba desde la puerta principal.
—¿Katie? –apenas articulé, una nueva arcada me impidió seguir hablando. No había vomitado tanto en los días anteriores.
—¡Cielos Luna! Estás muy pálida, ¿qué tienes? –me preguntó, poniendo se al lado mío, me agarró el cabello, mientras volvía al ataque.
—No… lo sé… de hace días que estoy así –le dije sinceramente, al fin y al cabo, Katie también se estaba volviendo una buena amiga.
—¿No serás que estás embarazada? –otra arcada y al parecer ya ni bilis tenía que expulsar, me sequé la boca y Katie me ayudó a incorporarme. Me observé al espejo, y sí que estaba pálida, se veían remarcadas las ojeras de la madrugada—, mi prima tiene seis meses de embarazo, y siempre vomitaba, no tenía excusa para hacerlo.
Las palabras de Katie me hicieron pensar en algo que no había tenido en cuenta. Estar embarazada.
Estar embarazada.
Estar embarazada.
Estar embarazada.
Comencé a tiritar, y mis ojos los sentí dilatarse. Un hormigueo nació desde mi nuca hasta mi baja espalda. Me apoyé al lavamanos y suspiré muchas veces.
—No… no puedo estar embarazada, no –pronuncié débilmente.
—Yo no digo que lo estés, es solamente una suposición, no te lo tomes a mal, Luna, lo dije de bromas…. A poco crees que… —Katie se quedó callada cuando vio mi expresión.
—Sí, es una broma de pésimo gusto, Katie –traté de relajar el ambiente, había una remota posibilidad que la simpática broma fuera eso y nada más—, aunque la hamburguesa con las papas fritas y helado de pistacho también puede ser otra respuesta a mi malestar.
—Mezclando esas cosas, claro que estarás enferma, Luna –Katie se animaba, también se relajó—, ¿quieres que te acompañe a la enfermería? Allí están los chicos que son biólogos, de cuarto medio.
—No, no hace falta, ya estoy mucho mejor –mentí. Sentía unas inmensas ganas de volver a vomitar—, avísale a Tonks que me demoraré un poquito en ir a ver la radio, ahora me dieron ganas de…
—¡No hace falta que lo digas! Corro a decírselo –Katie salió corriendo del baño. Yo me mojé la cara, tenía que hablar con Neville.
Ron Weasley POV
Salimos del colegio indignados con Harry. Las chicas nos habían mentido, pero al parecer ni él estaba tan molesto como lo estaba yo. ¿Qué le pasaba al mundo? Si hasta nuestra profesora jefa estaba apoyando esto...
Draco me miraba y se reía, ¿esto lo encontraba gracioso?
—Si no fueras mi amigo, te daría un golpe en tu sonrisa boba –le amenacé—, no se me olvidará tan fácilmente que tú también estás metido en esto, traidor –le acusé.
—¡Ah vamos Ron! No seas tan orgulloso, es más, deberías de agradecerme, ayer estuve aquí, ayudando y cuidando a tu hermana… y a Hermione –respondió con burla.
—No me interesa lo que haga Granger, me tiene sin cuidado.
—¿Enserio? ¿Y por qué no la delataste cuando Umbridge te cuestionó?
—Pues… porque no soy un soplón.
—¡Já! Esa no se la cree ni Harry –articuló, riéndose. Miré a Harry que nos seguía unos pasos más atrás, él reía ante las ofensivas palabras de Draco.
—¿Tú también te ríes de las blasfemias que dice éste? –hablé dramáticamente. Los tres reímos.
—¿Por qué no se unen a las movilizaciones, chicos? –preguntó Draco, serio. Habíamos llegado a la plaza que estaba cerca de las Tres Escobas, lugar donde trabajaba Draco a medio tiempo—, yo me uniría, si no es porque tengo un hijo que cuidar, y Parvati también me necesita.
—Nos conoces, Draco, no preguntes bobadas –le respondí, al cabo que me echaba en el césped— ¡Está mojado! –ellos volvieron a reírse, y se sentaron en el respaldo de una de las sillas del lugar.
—Yo me uniría… —miré a Harry con odio—, pero encuentro que es realmente perder el tiempo tomarse el colegio. Que hagan eso, no harán que el Estado cambie de opinión. Será luchar en vano.
—Si yo tuviera a mi novia ahí dentro, estaría con ella –Draco estaba dándole indicios a Harry para que este se uniera.
—Lo sé, créeme que por Ginny también pensaba unirme, pero ella se enojaría conmigo si yo ingreso a su movilización con la simple excusa de querer cuidarla. Quiero seguir vivo, amigo.
—¿Insinúas que mi hermana quiere matarte?
—Conozco a Ginny, tú también le conoces, sabes de lo que es capaz –contraatacó. Le creí.
—Les sugiero algo, chicos –nos dijo Draco, pidiéndonos que nos acercásemos un poco más— ¿qué les parece si van a la reunión que harán las chicas a las doce en el colegio?
—¿Estás loco? Entramos a la mala hace poco y prácticamente les dijimos que no nos uniríamos ni a palos –hablé.
—Yo no dije que fueras como Ron Weasley, o como Harry Potter… se pueden disfrazar.
—Draco, tú eres el humanista aquí, no nosotros –Bien, Harry me daba el favor ahora—, aunque tu idea no es tan mala, podríamos ir a ver Ron como se desenvuelven las chicas, puede que tengan problemas con el orden de los alumnos.
Me imaginé lo que había dicho mi amigo. En mi mente se visualizaban destrozos en los laboratorios, las llaves perdidas, los libros de clases rayados, las bodegas de educación física siendo utilizadas para actividades ilícitas, como beber alcohol y tener relaciones sexuales…
—Yo tengo muchos implementos en mi casa –Draco hablaba, mostrando su sonrisa de autosuficiencia.
—Debería ir uno de nosotros, sea como sea, ellas no sé, tendrán algún control sobre quién entra y quién no al colegio.
—Pueden disfrazarse de algún apoderado, les dicen que tienen curiosidad, y quieren saber si es seguro que sus hijos estén en el colegio, que se yo, ustedes también son inteligentes, piensen en alguna cuartada.
—¿Quién de nosotros irá? –pegunté. Harry me observó y rió.
—¡Piedra, papel o tijera! ¡Piedra papel o tijera!
—¡Gané! Vamos a tu casa Draco, tenemos que disfrazar a Ron.
Nellive Longbottom POV
La gente ya comenzaba a aglomerarse en el exterior del colegio. Me sorprendía gratamente el poder que se había ejercido en cuanto a la difusión de la información. Serían unos treinta chicos y unos diez apoderados que aguardaban a que fuesen las doce de la tarde, para informarse de lo que nosotros estábamos haciendo y por qué.
Esperé la señal de Fleur. Dean abrió una de las puertas y pidió a la gente que se pusiera en filas.
—Buenas tardes, su nombre por favor –pedí a quien estaba de los primeros.
—Creevey, Colin –me respondió. Anoté su nombre en el cuaderno.
—¿Edad? –Así comencé a tomarle los datos a cada persona que ingresaba a la escuela. Tenía que estar realmente ordenado. La fila fue transcurriendo rápidamente. Fleur les iba indicando el sitio escogido para la reunión. Llevaba treinta y seis alumnos y once padres cuando cerrábamos la puerta, pero un destartalado adulto corría desesperado hacia nosotros.
—¡Yo también quiero entrar! – le decía a Dean, que ya estaba cerrando la puerta.
El tipo este se veía bastante raro, tenía gran bulto en el estómago, pero era delgado de brazos y piernas, de seguro tenía esa 'ponchera' por beber demasiado.
—¿Nombre? –pregunté.
—R… Raimundo… Roldán –era un nombre extraño, el apellido no se me hacía conocido.
—¿De quién es apoderado? –no le miraba su rostro, tenía mi mirada centrada en el cuaderno, esperando a que aquel señor me respondiera—, ¿señor?
—De… Holanda… Portilla –estaba anotando el nombre, pero me surgió una duda—, Holanda Roldán Portilla –me corrigió antes de que le preguntase.
—¿En qué nivel está su hija, señor? No la veo en los listados que tenemos aquí.
—Mi hija… es… de la enseñanza básica –hablaba bajito, apenas le podía entender.
—Nev, ¿no queda nadie más? Hermione ya comenzará la reunión –Katie era la informante, corría de un lado a otro.
—Pase señor, la alumna le llevará a donde están todos reunidos –él agradeció agachando la mirada, y caminó torpemente siguiendo a Katie.
—¡Nev! –escuché a Luna que me llamaba a lo lejos.
—Hola amor, ¿estás bien? –se veía agitada y nerviosa.
—Tenemos que conversar Nev –Luna estaba seria y eso era augurio de que algo malo pasaba.
—Te escucho.
—Aquí no, tiene que ser en algún lugar privado, sígueme –me tomó de la mano y nos fuimos caminando lentamente hacia nuestro lugar donde descansábamos en el recreo. Ella sudaba, su mano estaba mojada y sentía su respirar agitado. Llegamos a la sombra del árbol y ella se sentó, balanceándose.
—Amor, me preocupas, qué sucede.
—Neville… hace algún tiempo que estoy algo… enferma.
—¿Resfrío, estómago?
—Es ahí el problema... no sé si sea enfermedad lo que tengo.
Luna me confundía, me decía una cosa y luego otra. Me senté a su lado y puse mis manos en sus hombros.
—Explícate mejor, estoy aquí para lo que tengas que decirme –ella se aferró inmediatamente a mi cuerpo, y sentí como empezaba a sollozar. Luna jamás lloraba, me asusté entonces enormemente—, ¿Alguien te hizo algo Luna?
—¡Creo que estoy embarazada! –gritó en mi oído, soltando todo el llanto que no había llorado en su vida.
Ahora sentía sus nervios, su miedo, su angustia, su todo, porque me la había traspasado a mí con esas sencillas cuatro palabras. El 'creo' era bastante amplio, si estaba más inclinado al no, sería una gran broma, algo de lo que nos reiríamos en tres años, quizás. Pero ahora si ese 'creo' estaba más inclinado a las posibilidades positivas, realmente me atemorizaba más que mi abuela misma. Pensé en Draco cuando este se enteró de que sería padre. En cómo lloraba, porque tendría que dejar las cosas que le gustaba hacer, porque tendría responsabilidades, porque tendría que trabajar, porque tenía que cuidar a alguien de por vida.
Luna sollozaba en menor intensidad, ninguno de los dos dejábamos de abrazarnos. Ella no iba a hablar, quizás de cuánto tiempo que tenía esta duda.
—¿Desde cuándo… que tienes esta duda? –pregunté.
—Hoy vomité mucho más que las veces anteriores, Katie me vio y me dijo bromeando que podría estar embarazada. Ahí comencé a pensar, a sacar la cuenta, hace dos semanas que tenía que haberme llegado el período, cosa que no ha ocurrido… —suspiró, su nariz estaba roja y sus ojos azules más oscuros que nunca—, el aroma de tu perfume me produce algo de arcadas, hay olores de alimentos que también me hacen correr al baño. Siento retorcijones en mi interior… tengo miedo.
—Tranquila amor, estamos juntos en esto… —traté de pensar en la fecha que tuvimos relaciones íntimas sin protección. En mi memoria calzaba exactamente el día de nuestro aniversario. No tenía el condón a mano y sencillamente lo hicimos.
—Nev, si estoy embarazada… ¿qué haré? Me quiero graduar con mis compañeros el próximo año, quiero ir a la fiesta de graduación tuya vestida con algo bonito, Neville, qué hacemos –volvía a aferrarse a mí, a descargar todos sus miedos. Estaba tan nervioso como ella, pero no me podía mostrar débil. Ella siempre había sido la decidida en la relación, tenía que, de alguna u otra forma compensar el miedo por los dos—, ¿y si me sucede lo mismo que a Parvati y me enfermo?
—Luna, Luna –le llamaba. Ella estaba escondida en mi pecho. Alzó su rostro y la vi tan indefensa que me dieron ganas de estar abrazada a ella por el resto de la eternidad—, te amo, ¿lo sabes?
—Yo también te amo –respondió llorando.
—Salgamos de dudas ahora, juntos –le propuse—, podemos salir, digamos que vamos a comprar unas cuantas cosas… entramos a una farmacia y compramos un test de embarazo… podemos ir a nuestra heladería favorita a servirnos algo, y esperamos el resultado.
—Nev, si da positivo…
—Si da positivo, mírame Luna, si da positivo, vamos a hacernos cargos, como debe ser –le sequé las lágrimas con la punta de mi jersey. Ella seguía gimoteando—, tranquila amor.
No habló en todo el camino que hicimos hasta el portón del colegio.
—Dean, ya volvemos, vamos a comprar algunas cosas.
—¿Les puedo encargar algo chicos? –preguntó, bajándose de la ruma de sillas que teníamos en la entrada principal.
—Claro, qué quieres que te traiga.
—Un paquete de cigarros, Kent del 1, por favor, yo te los pago cuando vuelvas.
—Dean, hace mal fumar –le recriminaba.
—Lo sé, pero dicen que el cigarro te abriga cuando tienes frío, hay que hacer guardia en las noches, y creo que los necesitaremos –su explicación no me convenció mucho, pero como íbamos con prisa, le dije que sí se los compraría y nos marchamos rumbo a la farmacia más cercana.
En el transcurso a esta, iba pensando en cómo sería mi vida con un hijo.
Ahora.
Sé que tendría el apoyo de mis padres. Mi abuela estaría dispuesta a matarme, pero como sabe que tendría que cumplir con la responsabilidad, me dejaría vivo. Tendría que arreglármelas con un trabajo a medio tiempo, más la universidad. ¿O dedicarme a trabajar solamente?
La familia de Luna también sé que le apoyarían. Nuestro hijo no tendría que estar en una sala—cuna, como le ocurría a Draco. ¿Tendríamos que vivir juntos? ¿Cuánto costaban los pañales?
—Llegamos… —la voz de Luna me anunció que nuestro recorrido había acabado. Ambos estábamos afuera de una de las farmacias. Los dos suspiramos y nos tomamos más fuerte de las manos. Caminamos con lentitud hacia el mostrador.
Una señora de unos cuarenta años nos vio y nos atendió enseguida.
—¿Qué se les ofrece? –nos preguntó cordialmente.
—He… buenas tardes… queríamos saber… cuánto vale un… test de embarazo –traté de decir la oración completa, pero es imposible. Una cosa es ensayarla en tu cabeza, la otra es que tu boca las exprese claramente. La farmacéutica observó a Luna, la cual miraba avergonzada el mostrador. Supe de inmediato que sintió lástima. Es lo primero que sienten los adultos cuando se enteran de que jóvenes serán padres.
—Me imagino que es su primera vez comprando estos productos, ¿cierto? –nos preguntó con la misma cordialidad.
Ambos asentimos.
—¿Les gustaría que les ayudase? ¿Saben los procedimientos? —miré a Luna, ella me devolvió su triste expresión, que entendí como: sí, necesitamos ayuda.
—Por favor –agradecí. La farmacéutica escogió uno de los test de embarazo que estaban a unas cuantas repisas de distancia, y nos pidió que nos acercáramos a la otra esquina de la farmacia.
—Estamos a buena hora para hacer un test de embarazo, el mejor momento del día para realizarlo es durante las mañanas, porque las hormonas se encuentran más concentradas en la orina –nos explicaba con tranquilidad. Luna también estaba algo más relajada, ya no me apretaba la mano con fuerza— si deseas hacer un nuevo test de embarazo en otro horario, no ingieras muchos líquidos antes, porque se puede diluir la hormona hCG y además, es necesaria una retención de por lo menos tres horas antes de hacer la prueba. Recuerda que debes leer cuidadosamente las instrucciones, porque no todos funcionan de igual modo –nos rectificaba.
—Hay diferentes tipos de test de embarazos. En lo que respecta a la toma de muestra, según la marca que compres será el método que utilices. En algunas pruebas se debe llenar con orina un frasco limpio y seco, y luego se introduce una tira sensible a la hormona; en cambio, otros requieren que la muestra sea tomada con un gotero y se ponga en un orificio del test. También hay otras pruebas en las que la orina se pone directamente. ¿Cuál de las opciones te acomoda, querida?
Luna volvió a tiritar, buscaba la respuesta en mis ojos, ¡yo no sabía qué decirle!
—¿Qué me recomienda usted? –preguntó mi novia.
—Prefiero las que requieren que la muestra sea tomada con un gotero y se ponga en un orificio del test –acotó la señora, facilitándole una cajita—. Una vez tomada la muestra, se debe esperar por lo menos tres minutos para que aparezca una coloración en forma de línea o cruz, que indica la presencia de embarazo.
La señora le indicó con su mano un cuarto de baño que había pasando los mostradores.
—¿Le acompañarás? –me preguntó.
—No, quiero estar sola ahí… —susurró.
—Si el test sale negativo, debes esperar a lo menos treinta minutos para confirmar este resultado, porque puede ponerse en positivo más lento.
Luna entró lentamente al baño, la señora me siguió informando acerca de los test de embarazo.
—Si después de realizar la prueba sigue sin llegar su menstruación, hagan nuevamente el análisis una semana después y con la primera orina del día. En ocasiones, puede existir un embarazo ectópico, es decir, que se desarrolla en una de las trompas de Falopio y generalmente no se gesta un bebé. Por eso, el test no lo reconoce; en estas situaciones debes visitar a un médico, porque es necesario un tratamiento especial.
—¿Es grave un embarazo ectópico? –me alarmé, no podía creer que esto trajera tantas consecuencias.
—Si no es tratado a tiempo, es grave, como cualquier enfermedad que no se soluciona a la brevedad. Puede perder una de las trompas si no es tratada con el cuidado que se necesita, y eso podría afectar a la fecundación de nuevos fetos.
No quise pensar en eso, prefería millones de veces que Luna estuviese cien por ciento embarazada.
—¿De cuánto es la efectividad de los test de embarazos?
—Las pruebas de embarazo tienen un 98 por ciento de efectividad, siempre y cuando sigas todas las instrucciones –definitivamente, estos serían los minutos más largos de mi vida—, ahora bien, si tienen las dudas respecto a la confiabilidad de los test en la confirmación de un embarazo, o si resultó un negativo falso, lo mejor es realizar un análisis de sangre. Una vez que salga positivo o si no llega su menstruación a pesar de un resultado negativo, debes acudir a un médico, quien te dará la orden para un examen de sangre.
En lo que refería a exámenes de sangre, me manejaba un poco más en el tema, al ser un alumno de biología. Este tipo de análisis determina la cantidad de la hormona hCG en la sangre, no sólo la presencia. Para estos exámenes, una enfermera extraerá de una vena, generalmente del antebrazo, una muestra de sangre.
Para ello limpiará la zona desde donde va a extraer la toma y, en caso de no tener la vena visible, pondrá un elástico para que haga presión y se muestre debido a que se interpondrá en el flujo sanguíneo y se llenarán de sangre.
Mientras se extrae la muestra se retira la banda elástica y una vez que se retira la aguja, se pone un curita. El resultado del examen estará listo 24 horas después de haber tomado la muestra.
Luna salió del baño, con el test. Este aun no marcaba en su totalidad. La dejé sentada, mientras me dirigía a la caja a pagar por el test. Agradecí enormemente la ayuda de la señora. Todo marchaba con tranquilidad, hasta que sentí unos gritos.
—¡Se ha desmayado! –me di vuelta y la vi ahí, tendida en el piso. Corrí a tomarla en brazos.
—¡Luna, amor, despierta! –trataba de despertarla. Ella en su mano sostenía el test con el resultado.
Positivo.
Nota de la autora:
Muchas, pero muchas, muchísimas gracias por sus alertas, comentarios, favoritos, cada día son más, y no saben la alegría que provocan estas cositas en quienes escribimos.
También les agradezco por toda la buena vibra que me brindaron en mi periodo de exámenes, me fue realmente bien, y apenas terminé con estos, comencé a escribir las continuaciones de mis fics.
¿Qué les pareció la noticia? ¿Se imaginan a Luna y Nev de padres? Pues, habrá que imaginárnoslo XD jajaja, porque se nos viene un nuevo bebé a la historia. Piensen en los nombres, que soy pésima en eso u.u jajajaja.
¿Cuándo se unirán Harry y Ron a la movilización? Ya he dado tres pistas, veremos si las pueden adivinar ^^.
Espero poder actualizar dentro de poquito. Hoy es mi último día con internet, así que planeo escribir harto, así cuando tenga del beneficio, pueda dejarles hartas contis :D
El capítulo irá esta vez dedicado a Gloria, una personita muy simpática que me sigue en twitter y desde hace días que está pendiente a la publicación de este capítulo ^^
Algunas aclaraciones de este capítulo:
La música que coloca Luna, es música del año 2006 xD habla de cds, porque en ese tiempo todos andábamos con nuestros walkman de arriba para abajo, les recuerdo que en esos años está ambientado el fic ^^
Hablo en una parte del fic de 'ponchera' así se les dice en Chile a la 'pancita' que se crea por beber demasiado, por lo general a los hombres mayores se les crea, parecieran que estuviesen embarazados XD jajajaja. ¿Cómo se les llama a la ponchera en su país?
Actualicé mi otra historia de Harry Potter, Rescatada ^^
¡Nos estamos leyendo!
La información de los test de embarazo la saquñe de internet, así que es 100% fiable xD :D
Si no tiene cuenta en fanfiction, deje su correo electrónico para yo poder así, avisarle cuando he actualizado. Escríbalo s e p a r a d o, porque fanfiction elimina los links :D
