Hina, I love you
Poción de amor

Capítulo 20:
Entre dormidos y despiertos

Antes, en esa misma mañana

En los pasillos del colegio se encontraba Naruto, apenas estaba llegando al colegio y nunca antes había llegado tan temprano pues la mayoría de las veces (por no decir siempre) llegaba justo cuando tocaba la campana. Restregándose los ojos, se encaminaba a su casillero en busca de algún alimento que tuviera guardado, al llegar tomo el candado entre sus manos y con fastidio fue colocándole la contraseña cuando nota la presencia de alguien más en los pasillos, no es que tuviera desierto, había unos cuantos vagando por ahí, pero esta chica no era una del montón, al menos no para él. Se trataba de la Haruno, sentada en el suelo con la espalda apoyada en su casillero, que era precisamente el de abajo para su mala suerte. En sus manos tenía su teléfono celular y observaba atenta las fotos que Sai le había pasado de sus retratos, aquello aun la sorprendía y le parecía extraño pero a la vez le encantaba, no podía negarlo, era sumamente genial y la alagaba mucho.

—¿Sakura-chan?— se le acerca Naruto manteniendo su distancia por prevención y viéndola un tanto curioso. La Haruno por su lado guarda el teléfono de inmediato.

—¿Que quieres?— le cuestiona un tanto irritada.

—¿Eh? No, es que yo… bueno, veras…— estaba preocupado, ¿y cómo no estarlo con aquella charla en el minivan? Todos se preguntaban qué pasaba con la Haruno pero él no podría ir de la nada a interrogarla, se fastidiaría y lo mandaría a volar, de eso estaba seguro.—Me preguntaba si te gustaría almorzar con nosotros en la terraza.

—¿Nosotros?—resalta un poco extrañada.

—Sí, conmigo y Sasuke, Ino, Temari, Shikamaru, Neji, Hinata y el molesto de Kiba— los cuenta con los dedos y un tanto ido seguramente tomándose su tiempo para imaginarse a cada uno de ellos.

—¿Se reúnen todos en la terraza?, ¿Desde cuándo?— si que estaba sorprendida, no se esperaba escuchar a todo ese montón de gente, generalmente las chicas almorzaban en las gradas y los chicos en la cafetería o en los mismo salones.

—Desde hace poco. Es muy divertido, ven a acompañarnos— le dice con esa sonrisa enorme imposible de negar.

—…Vale.

—¡Sí!

X

La primera clase fue de educación física, tenían atletismo y como sabemos se armo un alboroto entre Sasuke y Naruto y conocemos también como termino. Después de haber logrado escapar de la furia de Neji, llego la hora de la segunda clase de la mañana. Hinata y él se dirigieron a sus salones al igual que el resto de los alumnos.

—Bien, como saben, las vacaciones navideñas se acercan así que será mejor que vayan entregando sus trabajos si no quieren terminar raspando el primer lapso, ¿entendido?

Con la hora del recreo, los chicos tomaron sus cosas y de a poco fueron saliendo. Naruto, con su ánimo de siempre, fue corriendo al puesto de la Haruno y casi que le cae encima.

—¡Sakura-chan! Vayamos a la terraza— grita sacándola de su transe pensativo en el que últimamente se la pasaba metida.

—¡Oh! Buena idea, Sakura, acompáñanos, estaremos todos… bueno, casi, chicas vengan ustedes también— dice Ino al escuchar a Naruto dirigiéndose también hacia Karin y Matsuri.

—¿A la terraza? Estamos en invierno, ¿a caso se volvieron locos?—cuestiona Karin con su apatía de siempre.

—Aun no está nevando, estaremos bien— le contesta Ino a la defensiva. De todos modos estaban en los finales de octubre, apenas y había bajado un poco la temperatura.

—Vale, suena interesante. Nunca he subido a la terraza— opina ahora Matsuri.

—Yo tampoco había ido, es increíble— comenta Naruto con emoción.

—Tsk… ahora todo el mundo va a ir. Ya nos invadieron el lugar— gruña Kiba entre dientes mientras que salía del salón con Hinata para ir a la terraza.

—Pero así es más divertido, ¿no crees?— dice Hinata con una sonrisa amable que hace que Kiba trague sus palabras y desvié la mirada sin olvidar su bufido necio que no podría faltar.

Ya todos en la terraza se sientan en círculos y comienzan a charlar. Karin se rehusó a subir así que solo fueron Matsuri y Sakura las nuevas en el círculo. Los escándalos de Tenten y Naruto, los gruñidos de Kiba, los comentarios cínicos de Neji y Sasuke, los gritos de Ino, las burlas de Temari y la risa contagiosa de Matsuri, todos estaban tan animados que incluso Sakura se olvido de sus asuntos y volvió a hacer la misma de siempre. Hinata que era introvertida se limitaba en observar y reír con las payasadas que hacían y decían. Era imposible no notar la atracción que Naruto tenía con Sakura, incluso no pudo evitar pensar que harían bonita pareja aun a pesar del golpe que le había metido la Haruno en la cabeza hace poco por andar de idiota. Los celos la invadieron un poco, siempre había tenido envidia de chicas como Ino y Sakura que se ven tan seguras de sí misma a diferencia de ella, pero no era nada fuera de lo irracional, Naruto era una inspiración para ella, lo admiraba, y sabia que se merecía a una chica increíble como Sakura, no a una perdedora como ella.

Pero le dolía un poco. Los chicos nunca se fijarían en ella.

Con el término del recreo, los chicos regresaron al salón lo más lento que les fuera posible. Así que antes de que la perdiera de vista, Ino se acerco a Temari.

—Temari, ¿me harías un favor?— le pregunta con una carita de perrito en suplica que hace que la rubia de cuatro coletas tema por lo que sea que le quiera pedir.

—¿Qué cosa?

—Pues veras, tengo que buscar algo en la biblioteca y no tengo tiempo para ir a despertar a Shikamaru, ¿podrías hacerlo por mi?— le pide con aparente inocencia, pero no eran más que mentiras para juntarlos un ratito a solas.

—¿Y por qué yo?

—Solo hazlo, ¿quieres?

—…Bien— termino por aceptar un tanto reacia a la idea y se marcho al depósito de las cachas de beisbol donde Shikamaru se refugiaba bajo un árbol y dormía dado que eran las que estaban más lejos y no muchos frecuentaban por ahí en el recreo. Pero al ser invierno, se adentraba al depósito de gimnasia y se acostaba en los colchones pues nadie hacia gimnasia en invierno. Cosa que hizo que la Sabaku´no le diera la vuelta completa al instituto.

Verlo dormido tan perezosamente le provoco hacerle una broma pero al final no se atrevió, solo se puso a un lado y le dio palmadas en el rostro para despertarlo.

—Hey, a despertarse vago, debemos regresar a clases.

—Ahg, que molestia— marmulló con fastidio, sentándose con toda la pereza del mundo y suspirando tres veces seguidas con ganas de volver a echarse.

—Tú estas peor de lo que pensaba— comenta la rubia de cuatro coletas con sarcasmo.

—¿Qué haces aquí?

—Ino me mando, no tenía tiempo para venir a despertarte— le responde con un tono entre la decepción y la burla.

—Tsk… menudo fastidio.

—¡Te pararías de una vez!

—Ahg, ya voy, ya voy… mujeres— se queja para luego levantarse, nuevamente, con la misma pereza que tenia al sentarse. Temari marca el paso y Shikamaru se limita en seguirla, rascando su cabeza y bostezando, después mete sus manos en el bolsillo para bajarle la velocidad a la caminata, no es que estuviera apurado, literalmente hablando pues las clases ya casi que estaban empezando. Pero aun así se detiene—Oye Temari, ¿te gustaría salir conmigo?

—¿Eh?

X

A la hora de salida, las chicas se sentaron en los bancos del portón como de costumbre, solo que ahora Sakura no estaba con ellas, en lugar de eso la vieron salir de la escuela acompañada de Sai y eso no les daba buena espina, era un chico raro e Ino tenía el empeño de que era él quien la tenia así a la pobre Sakura. Hinata por su lado va a la biblioteca del colegio, necesitaba estudiar mucho para la prueba de mayoría de edad y por ello se le veía pegada a un libro todo el tiempo, incluso en el recreo pero se distrajo tanto que apenas y pudo leer superficialmente unas cuantas líneas. Le había dicho al chofer que se quedaría a esperar a Kiba, quien tenía actividades en el club de futbol, irían a la casa de la Hyuga juntos, calentando en el camino y luego entrenarían en el dojo de la familia. Esa se había vuelto la rutina diaria de Hinata, no paraba ni un segundo para prepararse física y mentalmente para la prueba.

Neji por su lado le gustaba estudiar en la mansión. Casi nunca iba en la limosina, prefería caminar en compañía de Tenten cuando ésta se encontraba sin Ino como en esta ocasión.

—Hmmm… ¿Entonces, si pasas la prueba podrías volverte el heredero de las empresas Hyuga?— le pregunta la castaña después de haber escuchado toda la historia.

—Sí, es una posibilidad. Pero hay otras formas para hacer que Hinata tome el puesto y estoy seguro de que los mayores harán lo imposible por evitar que sea yo quien lo obtenga.

—¿Y estás dispuesto a enfrentarles?

—Con todas mis fuerzas. Es la única forma de limpiar los errores de mi padre.

X

En las calles, Sakura y Sai iban de camino a sus casas en completo silencio cuando el teléfono de Sai comenzó a sonar, era un mensaje y al terminar de leerlo de detuvo.

—Lo siento Sakura, tengo que ir al trabajo— le dice mientras guarda su celular.

—¿Trabajo? No sabía que trabajabas.

—Por qué no te lo había dicho— y ahora que lo pensaba, ella le había contado todo sobre su vida amorosa mientras que no sabía absolutamente nada de él y aquel pequeño detalle la hacía sentirse mal.

—¿De qué trabajas, Sai?

—Está por aquí cerca, puedes echar un vistazo si quieres.

—Eh… vale— la curiosidad la mataba, es decir, Sai era todo un misterio, ¿y si tenía un trabajo extraño? Como… eh… sinceramente se esperaba cualquier cosa de él. Tal vez solo estaba exagerando, quizás solo tenía un trabajo común en una tienda de discos o en una tienda de frikis.

Sin embargo, nunca se habría imaginado la verdad.

—Aquí es— le señala Sai haciendo que la Haruno se atragante con su propia saliva.

—¡¿Eh?! Estás de broma, ¿cierto?— le cuestiona pero el azabache no entiende su sorpresa, para él era normal, claro, pero era difícil de creer para los demás. Muy difícil.

Pues la verdad era, que la tienda frente a ellos, era nada más y nada menos… que una tienda de tatuajes.

—No. Aquí trabajo. Soy muy solicitado y gano mucho dinero, además, es una buena forma de practicar.

—Ha…bien, pe-pero tienes 16— resalta un poco dramática de su parte, pero es que para la Haruno, cuando es imposible es imposible, un menor de edad no podría trabajar de tatuador, no en este siglo.

—17.

—¡Sigues siendo menor de edad!

X

Hinata era una estudiante muy buena, la literatura se le daba muy bien y las matemáticas le eran pan comido, se defendía en educación física y la biología le gustaba mucho. Solo tenía problemas con historia, nunca había tenido tanta suerte con esa materia y a lo mejor era porque había muchos nombres y fechas y un montón de párrafos infinitos y nada emotivos, no debes crear ni solucionar nada, es algo que está ahí y no puedes cambiar ni mover ni hacer nada con él. Tantas letras le causaban jaqueca, y admitámoslo, era un completo aburrimiento. Importante, si, en especial para los Hyuga que era una de las pocas familias que aun existen en la actualidad que han participado en la antigua Japón, en su historia. Otros eran los Uchiha, pero después de la desgracia que ocurrió en esa familia, lo único que quedaba eran los rastros de su imperio. Ah, y Sasuke, por supuesto.

Estaba cansada, se había esforzado mucho esta semana y su cuerpo le exigía descanso, pero no podía permitírselo. Debía seguir estudiando, debía volverse más fuerte, más rápida, más inteligente e ingeniosa. Aprender todo sobre el negocio de su familia y como dirigirlo incluso en las peores situaciones inimaginables. Debía convertirse en una Hyuga y eso no era nada fácil.

Apoyo su frente en la palma de su mano tratando de aligerar su mente un poco para así volver a continuar. Tomo un respiro profundo y luego froto sus sienes con las yemas de sus dedos. Sabía bien que Neji se estaba esforzando y si de por sí ya era difícil enfrentarlo ahora, el día de la prueba será el doble y ella debía estar a la par. Pero ahora eso se veía tan imposible. Jamás podría ganarle, Hanabi tenía razón, no podría con ella cómo podría con él.

Si perdía esto… su padre siempre la vería con decepción. Como solo una carga pesada.

—¿Hinata?— su voz la asusto. Se irguió al instante, recuperando la compostura y se asombro de su repentina llegada, no lo había escuchado llegar.

—Sa-Sasuke-kun.

—¿Qué haces todavía por aquí?— le pregunta sentándose a su lado y echándole una ojeada al libro que tenia Hinata frente a ella.

—Estudiando un poco.

—Pero no tenemos exámenes de historia.

—Lo sé, es que… debo estudiar pa-para la prueba de mayoría de edad de mi familia— le responde un tanto dudosa en si decírselo o no, pero es que había algo en él tan extraño que la hacía querer contarle todo que al final siempre terminaba diciéndole las cosas.

—Pensé que no hacían eso con la heredera.

—Sí pero esta Neji. Su padre y el mío eran hermanos gemelos así que ambos tenemos derecho al puesto por lo que la prueba de mayoría de edad dejara en claro quién es el más acto para ser el heredero. Aunque también hay otras formas pero…

—¿Pero?

—Debo ganarle a Neji a como dé lugar. Si pierdo deberé mudarme a Tokio, donde me preparan para dirigir la compañía durante dos años seguidos. No iré a la universidad, ni si quiera terminare la preparatoria. Estaré en una casona día y noche sin hacer otra cosa más que…— no puede terminar la frase, sus ojos se cristalizan y se nota a leguas lo estresada que está. Ha hecho muchos amigos aquí, no quiere irse. Quiere ir a la universidad y disfrutar de su adolescencia porque después… le pertenecerá a la compañía.

Hinata no quería otra cosa más que enorgullecer a su padre, demostrarle que era no era un desastre. Ganar sería un gran paso para ello, no solo le haría las cosas más fáciles, también le haría ver que podría confiar en ella.

—No pienso rendirme— dice con decisión y Sasuke, al ver su repentino cambio de humor sonríe.

—Bueno, soy el mejor de la clase. Si necesitas ayuda, sabes en donde buscarme— comenta alardeando un poco sobre ello, lo que hace que Hinata se ría agradecida.

—Gracias, Sasuke-kun.

Algo raro de ver en el señorito Uchiha a decir verdad, cuando se trataba de chicas era frio y malhumorado, no le gustaba que lo sofocasen pero debía aceptar que tener fanáticas alimentaba su ego. Era algo con sus pros y sus contras pero siempre superficial, algo que detestaba. Las mentiras, la falsedad y la estupidez eran cosas que simplemente no soportaba, su vida había estado llena con esas cosas como para seguir aguantándolas. Y sin duda no estaba a favor de todas esas tradiciones ridículas e incluso de la situación de Hinata, pero lo entendía perfectamente. Muy bien a decir verdad. Y puede que sea eso lo que le hace ser amable con ella.